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El Medio Oriente después del referendo kurdo

Existen varios momentos históricos significativos desde la división maltrecha realizada por los occidentales a principios del siglo pasado en la región del Medio Oriente.

Comenzando por la división y compartimentación de zonas acostumbradas a vivir en clanes para transformarse en los actuales Estados del Medio Oriente, la histórica división del subcontinente indio que daría paso al establecimiento de Pakistán, las divisiones de la Palestina Británica, por nombrar algunos eventos.

El referendo en el Kurdistán iraquí del 25 de setiembre se transforma en otro momento significativo que podría marcar el final definitivo de la división heredada del Acuerdo de Sykes – Picot de 1916; que, dicho sea de paso, no fue el acuerdo definitivo sobre la región, pero sí el que marca la posterior separación de los fideicomisos británicos y francés en la región confirmados por la Conferencia de San Remo y en el Tratado de Lausana.

Según un acuerdo intermedio a los dos mencionados anteriormente; el de Sévres, donde se otorgaba un territorio de autonomía a los kurdos, con el grave inconveniente que nunca se logró ejecutar y dichos territorios quedarían bajo la administración de los gobiernos en las actuales regiones de Irán, Irak, Turquía y Siria.

Aprovechando la ruptura que se ha gestado desde el 2003 en la región. Al menos en Irak desde el 2005, los kurdos tienen una autonomía que les fue brindada desde la década de los 90, pero es a partir de ese año que constitucionalmente adquieren la condición de Estado Federal, por lo que cuentan con su propia institucionalidad, que les ha permitido asentar con firmeza las bases de un Estado, que podría este 25 de setiembre dar un paso al frente hacia esa independencia de al menos una región de este milenario pueblo.

Tortuoso camino entre la legitimidad y el temor a más tensiones en Medio Oriente.

Cualquier paso en el Medio Oriente genera muchas posiciones a favor o en contra. En estos momentos la legitimidad del proceso kurdo está entredicha porque los principales países en el mundo, aunque algunos han hecho advertencias muy ambiguas o su pronunciamiento es muy tibio para poder decir categóricamente que están en contra. Por otro lado, las Naciones Unidas llaman a un proceso de unificar Irak en vez de promover actos de división y además, hay temor de otros países donde la presencia kurda podría motivar movimientos en búsqueda de autonomía, tales son los casos puntuales de la República Islámica de Irán y la República de Turquía.

De esto último, tanto los gobiernos de Teherán como de Ankara han advertido que cualquier movimiento desestabilizador hacia sus regiones los podría empujar a una eventual operación militar en las regiones kurdas iraquíes, aunque esto se descarta, pero sí motivaría un despliegue militar a las regiones fronterizas con estos países.

Por el momento, el único apoyo directo que reciben los kurdos proviene del gobierno de Israel. Históricamente hay buenos vínculos entre ambas poblaciones y gobiernos, así se respondería por qué el gobierno de Jerusalem directamente muestra sus simpatías ante el proceso kurdo; con quienes tienen vínculos comerciales a través de la compra de hidrocarburos.

Además, es evidente que un Estado aliado de Israel en esa zona, daría un giro al efecto expansivo que ha logrado Irán en regiones cercanas a las fronteras hebreas de los últimos años, aprovechando la guerra civil en Siria y además la alianza natural entre los gobiernos de Teherán y Bagdad desde la caída del régimen de Hussein. Lo que no es algo que piense en positivo solamente Israel, sino otros países occidentales que tienen las mismas preocupaciones, aunque evidentemente ante el panorama actual mucho no lo mencionan.

Definitivamente habrá un antes y un después a este referendo, si en el mismo gana el sí, como está previsto que suceda, lo que se viene será una ardua lucha desde las principales esferas de la diplomacia internacional, y la mano de las principales potencias hegemónicas tendrán que hacer una extraordinaria labor, porque definitivamente el impacto que se dará no solo en la región, sino en los equilibrios actuales serán significativos.

Esa labor que se viene posterior al proceso consultivo debería incluir conversaciones con los gobiernos regionales de Ankara y Teherán para que se queden tranquilos que al menos de parte de ellos no se estaría promoviendo una revolución kurda regional o la creación de un enclave militar para ninguna fuerza hegemónica regional o mundial. Mensaje que deberá de rebote llegar también a las principales instituciones globales y por supuesto a los despachos principalmente en Washington y Moscú, que son los dos gobiernos con más involucramiento en la zona, replicándose en cierto modo también en las altas esferas de la política europea y china.

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Al Jazeera en Israel, ¿medio de comunicación o quinta columna?

Hay una dura crítica a la medida adoptada por Israel sobre el cierre de la Cadena Al Jazeera en el país, pensando que se trata en cierto modo de cortar lazos con un medio de comunicación y esto se podría interpretar como lo dice la crítica de Amnistía Internacional “un ataque descarado a la libertad de prensa”, según las propias palabras de Magdalena Mughrabi, subdirectora de dicha organización para la región del Medio Oriente y África.

La medida en definitiva se las trae, en especial pensando que un país democrático cierre un medio de comunicación no es la acción más apegada a esa naturaleza en pro de la democracia. Pero por otra parte, se debe tener en consideración que la cadena qatarí es un medio que ha estado promoviendo la violencia contra Israel, en particular con los últimos eventos relacionados con la explanada de las mezquitas en Jerusalem (Monte del Templo), los comentarios incendiarios que han expresado, exaltaron aún más a las masas que se han enfrentado contra las autoridades israelíes, por lo cual es evidente que no se puede tener este nivel de “Quinta Columnas” funcionando dentro del Estado, en especial siendo representante propagandístico de un país que no tiene relaciones directas con Israel.

Ante la campaña de violencia del canal, lo evidente es que ante este tipo de acciones anti israelíes tendrían mejor acogida si sus instalaciones se ubicaran en Ramallah o Jan Yunis, sitios donde sería comprensible este tipo de posturas discursivas, pero que dentro del propio Estado al que atacan, que el liderazgo no haga nada, es como meterse un balazo en el pie y aún tener que agradecer por el dolor infligido, en un nivel de masoquismo absurdo, que no se lo exigirían a ningún país.

Si los países árabes que han roto relaciones con Qatar por sus nuevos vínculos con la República Islámica de Irán, han decidido ponerle candado a las transmisiones de este canal de TV desde un tiempo atrás, por su supuesto involucramiento con los “Hermanos Musulmanes”, criticando los liderazgos del Golfo o realizando notas que den la noción de apoyar al régimen de los ayatolas, por qué el Estado de Israel, que es catalogado como enemigo del mundo árabe, en particular por el tema palestino, tendría la obligación de mantenerle las puertas abiertas de par a un medio que incita descaradamente en su contra, la única respuesta que se puede tener es que en definitivo la decisión es coherente.

Israel cuenta en su territorio con presencia de prensa de muchos lugares del mundo, que están en el sitio para atender el polémico conflicto con los palestinos. Dicho sea de paso, a veces es muy desequilibrada la cantidad de corresponsales y de medios que se encuentra en el país, contemplando que hay otras regiones donde los niveles de violencia cobran vidas por decenas diariamente y que no poseen tantas corresponsalías, por esto, en ocasiones utilizan como “centro de operaciones” sus oficinas israelíes.

No se trata de coartar la libertad de expresión, por ejemplo, los medios en Israel por lo general permiten que se pueda realizar una serie de críticas con posiciones tan controvertidas contra los principales liderazgos del Estado y contra figuras renombradas, lo que es normal en cualquier país democrático. Pero en general, procuran mantener una ecuanimidad que les lleve a cuidarse en no transformarse en la voz de quienes claman por una destrucción sistemática del país, y aunque en ocasiones rayen de parecer enemigos, saben “jugar pegados a la banda” de la línea entre la libertad y la traición.

Quizá sin imaginarlo, uno de los elementos que no se han considerado de forma directa y que sin duda está pesando en esta decisión del gobierno de ponerle un alto a las operaciones del medio qatarí en territorio israelí, sea la nueva agenda política internacional del país.

En los últimos meses hay un giro sistemático de Israel en poder entablar negociaciones con sus pares árabes, lo que podría convertirse en un contra peso al crecimiento sistemático del poder que ha obtenido Irán en la región, incluyendo sus nuevas relaciones cordiales con el gobierno de Erdogan, sumando lo que ya habían logrado acumular en países como Irak, Siria y el Líbano con fuerte presencia política y militar.

Tanto el mundo árabe; principalmente Arabia Saudita, como Israel, necesitan contener el impulso que está logrando en zonas de influencia el gobierno de Rouhaní, y neutralizar los alcances de Al Jazeera a favor de Teherán en el mundo musulmán podría mantener a raya que se vuelquen en apoyo a estos cambios políticos que puedan ser contraproducentes para los intereses regionales.

El gobierno de Netanyahu está siendo apoyado y criticado por la decisión de vetar al medio; lo que aún no es un hecho y a través de la vía legal puede que esta medida al final no se pueda ejecutar, en un Estado de derecho no solamente necesitas medidas que cuenten con simpatías sino además con legalidad, de todas maneras que este medio es de alto consumo entre los ciudadanos árabes israelíes que contratan el servicio a través de las cableras privadas.

Finalmente, no faltarán aquellos que señalen que esta acción por parte del ejecutivo israelí se deba a querer tapar los casos de corrupción, soborno, abuso de poder y fraude por los que se está acusando al Premier y que en realidad el tema de esta cadena de televisión sea una cortina de humo para desviar la atención, sería un supuesto especulativo, pero que en cierto modo es válido creerlo.

Fuente: porisrael.org

De Washington a Pyongyang, la ruta hacia el Heartland

El 4 de julio de este año, Corea del Norte lanzó un misil balístico con capacidad intercontinental (6.000 Km de alcance), con la intención de amenazar a los Estados Unidos. Los gobiernos de Pekín y Moscú exhortaron al liderazgo de Pyongyang para que eviten hacer este tipo de movimientos que pueda poner en peligro la estabilidad relativa de la zona.

Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas advirtió que las acciones del régimen norcoreano podría eventualmente ocasionar una escalada militar contra el gobierno de Kim Jong Un, “Líder Supremo” del país asiático, aún sin el aval del gobierno chino, principal aliado de los norcoreanos. Además la embajadora Haley intentó que se aprobara una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, propuesta que fue bloqueada por Rusia, temiendo eventuales repercusiones.

Durante décadas, como bien lo señala el Dr. Carlos Murillo, quien es analista internacional de renombre en Costa Rica, Corea del Norte y los Estados Unidos han estado en medio del “juego de la gallina”, donde se intenta llevar hasta el límite al contrincante para ver cuál “arruga” primero y se hace a un lado, abandonando el careo. Hasta el momento, como bien lo señala el propio analista, el gobierno norteamericano ha sido quien finalmente ha cedido ante las exigencias del régimen, procurando evitar una escalada mayor que eventualmente involucrara armamento nuclear.

Sobre este último apartado, según el Instituto sobre Estudios de Seguridad Nacional de Israel con sede en Tel Aviv, el gobierno de Corea del Norte tiene en su arsenal entre 15 a 20 bombas atómicas, a esto se le debe sumar el desarrollo contemporáneo de misiles balísticos con un alcance intercontinental, que además colocaría en peligro a los aliados de Estados Unidos en la región y en zonas aledañas, por ejemplo, en abril pasado, amenazaron al gobierno de Israel de lanzarles un “castigo sin piedad” por diferencias con los pronunciamientos israelíes sobre las pruebas balísticas norcoreanas.

Pero en la actualidad, ni China o Rusia quieren incentivar una escalada favorable a los intereses del gobierno de Pyongyang, mucho menos si analizan lo que influye las circunstancias sobre los intereses de ambas naciones, quienes compiten hombro con hombro por dominar las zonas de Eurasia denominadas geoestratégicamente como territorios cardiales. Un eventual conflicto entre Corea del Norte y los Estados Unidos podría colocar a los segundos en el límite de las fronteras chinas y rusas, una verdadera pesadilla para la lucha regional.

Lo anterior se puede ampliar del siguiente modo, Estados Unidos es el principal poder marítimo del mundo, para ser el principal poder de las zonas terrestres necesitaría colocarse en un lugar desde donde puedan controlar a los otros poderes hegemónicos. Los norteamericanos por su ubicación geográfica están en las regiones externas a las áreas de influencia global, por esto, si bien han logrado asumir el poderío naval; heredado de los británicos, además de ser catalogados como “el policía del mundo” en la época post Guerra Fría por su capacidad de movilización alrededor del globo, necesitan tener una presencia real en las zonas cardiales para de esta manera asumir el poder pleno sobre los otros países competidores, principalmente claro está, Rusia y China.

La situación con Corea del Norte podría ser la excusa perfecta para hacerlo, por este motivo tanto Moscú como Pekín buscan contener que se lleve más allá la confrontación, ya que es evidente que ambos países no necesitan un actor más disputando la hegemonía terrestre.

Por el momento, China lleva una ventaja sustancial por la cantidad de proyectos que están financiando en su región, así como el impulso estratégico que le ha resultado la inversión en países de África como Kenia, Uganda y Etiopía, donde realizan grandes obras ferroviarias o portuarias. Por ejemplo, el ferrocarril que uniría las ciudades de Nairobi y Mombasa en Kenia o el puerto de Yibuti en Etiopía. La diplomacia de la billetera aplicada por los chinos les suma resultados positivos. En su propia zona natural la idea de trazar una “nueva ruta de la seda”, le concede un factor de maniobra política y económica, contra la cual Rusia no puede competir aún.

A esto, se debe sumar que la política china con respecto a Occidente es muy apegada a esa apertura que realizaron en las últimas décadas, basta con ver la cantidad de empresas chinas que invierten en las regiones occidentales, lo que deja como una historia lejana aquel régimen hermético y poco descifrable de la Guerra Fría. Además; y a pesar de Donald Trump, las relaciones con Estados Unidos en diferentes campos son buenas. No se puede dejar de lado que hasta el año 2016, el gobierno chino ostentaba el título de ser el principal acreedor del gobierno norteamericano, lugar que le ganó el gobierno japonés.

Ciertamente en China, se tiene el principal poder territorial del mundo actual, aplicando mayormente el poder blando con mucho aporte económico principalmente, pero que ha logrado grandes réditos. Por su parte, Rusia, quien es su más directo contrincante regional, intenta a través de la persuasión competir y neutralizar el empoderamiento chino, aunque además, asegura un radio de acción mucho mayor abriendo su abanico de influencias y alianzas en otras regiones donde hay acceso a recursos estratégicos y salidas a importantes zonas marítimas, como por ejemplo el Medio Oriente.

En estos momentos, los rusos se ven controlados en cierto modo por el movimiento de tropas muy cerca de sus fronteras, como es el caso de Polonia y Lituania donde en enero de 2017 se movilizó un contingente con cerca de 1.200 soldados. Además de lo anterior, la intención de Ucrania de formar parte de la OTAN incentivará las tensiones entre ambas naciones por el conflicto que tienen vigente desde el 2014 por el tema de Crimea.

Aún con las mejoras de la relación entre Washington y Moscú, las teorías de contención están vigentes, ninguno de los países hegemónicos cederá en sus zonas de influencia, ni permitirían que la competencia se desequilibre. Por lo tanto, cualquier movimiento que cambie estas realidades llevará consigo una disputa sin tregua que se llevarán desde todos los frentes, agotando las posibilidades existentes.

Por ejemplo, en junio anterior, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) conformada por Rusia, China y los países centroasiáticos rechazó la incorporación de Irán de ser miembro pleno a solicitud del gobierno chino, esto en procura de evitar ceder mucho más poder para los rusos en el marco del organismo con la presencia de un aliado indiscutible (el régimen de Teherán), pero además, pensando en que los cambios de las políticas norteamericanas benefician a los chinos por encima de un debilitamiento de los rusos en la zona.

Interesante que en el marco de la OCS hay cuatro países que son potencias nucleares; Rusia, China, Pakistán e India, la no aceptación de Irán, además enfoca el no fastidiar la vida de Arabia Saudita, segundo gran proveedor de crudo chino y a Israel con relaciones comerciales por al menos $12.000 millones como opción en el trazado de la ya mencionada “nueva ruta de la seda”.

Hamas y el síndrome del animal acorralado

En pocas oportunidades he coincidido con las ideas del ministro de defensa israelí, Avigdor Liberman, pero concuerdo con sus manifestaciones de la semana anterior donde expresó las intenciones que tiene Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), de empujar a la agrupación islamista palestina Hamas a un enfrentamiento militar contra el Estado de Israel.

Las declaraciones al respecto llegan en un momento en el cual el titular de la ANP exigió a Israel una reducción de las cuotas eléctricas que el gobierno en Jerusalén le brinda al enclave costero, lo que supone un duro golpe principalmente contra la población de la zona, que desde hace tiempo ha sufrido un deterioro en sus condiciones de vida. A esto, Liberman manifiesta, en un tiempo cercano también se harán recortes de salarios a los funcionarios de Hamas, lo que supondría una asfixia sin precedentes que valdría como la excusa perfecta para lanzar una nueva guerra entre el grupo islamista que controla Gaza y las fuerzas de seguridad de Israel, sin coordinar, como dijo el Ministro con los gobiernos en Jerusalén y el Cairo, quienes son los garantes del bloqueo que pesa sobre el territorio palestino desde el año 2007.

El motivo para estas acciones tan arriesgadas por parte de Abbas, no sería otro sino debilitar la influencia de Hamas e intentar recuperar el poder absoluto en ambas regiones palestinas, aprovechando que políticamente a nivel de la Comunidad Internacional, el gobierno de Abu Mazen cuenta con gran legitimidad, no así los liderazgos de personajes como Khaled Mashaal o Ismail Haniye, quienes generan animadversiones entre grupos no solo occidentales, sino dentro del mundo árabe e islámico, y fue una de las excusas por las cuales se rompió el vínculo de Qatar con otros países de la región.

Estas acciones directas contra el Movimiento de Resistencia Islámico, puede atraer una nueva ola de violencia irremediable en la zona. Dicha agrupación cuenta desde hace varios años con el soporte de la República Islámica de Irán, de manera directa o a través del Hezbollah, agrupación paramilitar libanesa con acceso a las zonas mediterráneas, y quienes les ayudan con trasiego de armas, y cierto financiamiento económico.

Por otro lado, en los últimos meses, Turquía, un Estado importante en la región, a través de su líder islamista, Recep Tayyip Erdogan se ha interesado por lo que ocurre en la Franja de Gaza y ha mostrado sus intenciones de invertir esfuerzos en levantar el enclave costero, es una zona de acceso a regiones de interés como Egipto por ejemplo, además que, el área posee recursos estratégicos importantes, como gas natural, aunque no solo es el peso del tema recursos la única motivación, sino, que por supuesto, hay un tema ideológico y geopolítico determinante, como la cercanía con un Estado eje, Egipto.

La presencia turca en la zona visto a grandes rasgos sería un aspecto positivo para la estabilidad palestina por lo que puedan aportar a la economía de la región y por el control de grupos beligerantes, aunque apegados a la realidad actual del sitio, supone un foco de tensión inminente, ya que, los turcos han ido abandonando las posiciones pro Occidentales y tienen una visión favorable al eje ruso – iraní, quienes de manera complaciente, han aceptado coordinar acuerdos y propuestas de seguridad en cuanto al tema sirio, lo que automáticamente también les llevará a tener acceso a una modificación de las condiciones iraquíes y para los intereses del régimen de Ankara supondría una estrategia de contención contra las posibilidades de que se establezcan regiones independientes kurdas que puedan inestabilizar sus propios problemas con esta población en Turquía, por lo que cualquier acción del gobierno de Ankara es tomado con recelo y los nuevos financiamientos al gobierno saudita demuestran el temor a un desequilibrio regional ante una abrupta salida turca del eje occidental, algo que no se vislumbra directamente en un corto plazo, pero no se descarta.

Por otra parte, el financiamiento qatarí hacia el Hamas se podría incrementar, de fortalecerse las relaciones entre los gobiernos de Doha y Teherán, mientras la beligerancia se mantenga latente en el Golfo contra Qatar. El supuesto financiamiento qatarí a grupos islamistas ha sido muy criticado por los países del Golfo, principalmente Arabia Saudita, lo que resulta irónico, ya que es bien conocido el patrocinio a grupos islamistas en el Medio Oriente y Occidente que el gobierno de Riad viene realizando desde hace años.

Los intentos de Mazen de socavar el poder de Hamas en Gaza, solo están causando que el grupo islamista se sienta como un “animal acorralado”, que puede reaccionar de forma arriesgada, lo cual es muy peligroso para la volatilidad de la región. Cualquier acto de violencia que ocurra, con la cantidad de actores y de elementos que se están disputando hoy en la región, podría convertirse en un verdadero detonante para una guerra de proporciones mayores, lo cual nadie está invirtiendo en estos momentos para jugar esa carta, al menos no en las circunstancias tan desastrosas que la sanguinaria guerra en Siria ha deparado hasta la fecha, con la aparición de un sinfín de grupos  desestabilizadores, y un cambio irremediable de la composición geográfica del Medio Oriente.

Finalmente, lo que ocurre entre palestinos hoy en su lucha de poder, pone de manifiesto que definitivamente no hay intenciones de acuerdo entre ambos grupos y que el cisma actual, en vez de disminuirse, se hace más grande. Se fortalece además, que de facto, en vez de tener dos territorios pertenecientes a un eventual mismo Estado, por las luchas de liderazgo, se está en presencia de dos regiones cuasi autónomas e independientes con agendas propias disimiles, disputando la vocería de la golpeada población palestina.

Fuente: El Mundo CR

Recursos estratégicos, la maldición del Medio Oriente y el Norte de África.

El concepto de la “Maldición de los recursos”, planteados principalmente por los teóricos económicos Jeffrey Sachs y Andrew Warner, se observa desde una perspectiva de crecimiento financiero desigual entre los ciudadanos de los países que cuentan con este tipo de productos entre sus primordiales fuentes de desarrollo económico.

Desde esa visión hay una concentración en los países que son dependientes del petróleo, gas natural, entre otros, y destinan sus esfuerzos en la producción y exportación de éstos, descuidando otros factores productivos, ocasionando así, una fragilidad económica y social, ante la volatilidad de los precios de los recursos en el mercado internacional.

Un elemento que quizás no se toma en consideración en los análisis sobre la dependencia estratégica, es el factor geopolítico. Si bien no todos los conflictos internacionales son motivados por la explotación de estos bienes, grandes movimientos entre el siglo XX y comienzos del XXI cuentan como agravante la competencia por su dominio.

Al menos en el caso del petróleo, a esta circunstancia se le ha denominado “petro – agresión”, que consiste en la instigación de conflictos internacionales por parte de los grandes países ricos en este recurso, o que han sido agredidos bajo diversos pretextos, siendo realmente la motivación apropiarse o tener acceso libre y a buen precio del denominado “oro negro”.

El Medio Oriente cuenta con los mayores yacimientos de petróleo y gas natural en el mundo. Desde 1908, cuando se descubrió el yacimiento en Masjed Soleiman en Persia (actual Irán), ha llevado a los británicos, a través de la Anglo – Persian Oil Company, tener presencia con mayor fuerza en la zona para explotar dicho recurso.

Cuando se firmó el acuerdo de Sykes – Picot en 1916, y se planteó la reconfiguración del Medio Oriente como deseaban los imperios británico y francés. La región del actual Iraq quedaría bajo dominio de los primeros, lo mismo que las zonas que actualmente posee Jordania y el territorio de la Palestina Británica (zona internacional según el acuerdo bilateral), lo que les permitiría trasladar petróleo desde las regiones del Golfo Pérsico y hasta el puerto de Haifa en el mediterráneo con mucha facilidad. No por nada, Sir Maurice Hankey, informó al secretario de la Oficina de Exteriores,  Arthur James Balfour, que los recursos petroleros de Persia y Mesopotamia resultaban ser objetivos de guerra de la Corona de primera línea.

En los procesos de independencia de las regiones árabes del Medio Oriente, las divisiones territoriales de los nuevos “Estados – Nación” se dieron según la configuración del Acuerdo Sykes – Picot, lo que compartimentó la región basado en los intereses de las grandes potencias de la época, y al mismo tiempo también las alianzas permitirían tener un control no solamente sobre los recursos ya mencionados, sino también bajo los intereses de dominar zonas que son consideradas de contención estratégica, teoría de la Región Cardial (Heartland) correspondiente a los territorios del Creciente interior (marginal), según Mackinder y denominadas por Nicholas Spykman como tierras de la orilla (Rimland), ambas con el objetivo de tener sometidas, zonas geográficas importantes, así como los accesos marítimos, principios por supuesto de geógrafos occidentales.

Regresando al concepto de la instigación de conflictos por recursos. En la actualidad, potencias hegemónicas tienen por aliados Estados con grandes yacimientos de petróleo y gas natural, lo que hace que haya relaciones con países que poseen extrañas agendas, muchas veces antioccidentales. Pero que se aprovechan para sacar beneficios, gracias a la necesidad de los países de tener acceso y facilidades sobre estos bienes esenciales.

También, esto ha incentivado que se vea hacia otro lado cuando países como Arabia Saudita, Qatar, Irán, entre otros, patrocinan de algún modo a agrupaciones al margen de la ley (milicias, grupos paramilitares, o de guerra irregular), siendo las principales víctimas; principalmente a través de ataques terroristas, ciudadanos de los países en el Medio Oriente y África donde el tema de recursos estratégicos es secundario y el aspecto ideológico complementa la desgracia del reparto anglo – francés de comienzos del siglo pasado y donde los conflictos étnicos y religiosos agregan un elemento de inestabilidad regional.

Según las teorías, el petróleo entrará en un período de escasez (cenit petrolero), por lo que las luchas por controlar los últimos yacimientos en el mundo serán cruentas. Algo que podría comenzar a darse a partir del 2020. Supuestamente, una vez que se acabe, los poderosos países petroleros, perderán su moneda de cambio para continuar patrocinando sus guerras ideológicas en las regiones del Medio Oriente y el Norte de África (MENA), lo que no significará que estas se acabarán, simplemente que de seguir creciendo el fenómeno de los grupos radicales, ahora no habrá recursos para sobornarlos y evitar que atenten dentro de los territorios de aquellos que durante años los patrocinaron, y que son zonas que por algún motivo son de interés, por ejemplo los lugares sagrados de Meca y Medina, en manos de Arabia Saudita desde 1924.

Para los grandes poderes mundiales; principalmente Rusia, China, Estados Unidos y relativamente la Unión Europea; principalmente Francia y Alemania, las regiones siguen siendo importantes por el dominio territorial y marítimo que supone tenerlas bajo el poder, desde donde se pueden dirigir los destinos del mundo. Particularmente, por la dura competencia que supone para cada uno de ellos neutralizar la expansión de los otros a través de las agendas y alianzas logradas en los últimos años en esta convulsa zona del planeta.

La “Nueva ruta de la Seda China”, las políticas persuasivas rusas saliendo de su zona natural, rodeada de competidores directos (OTAN y China), o el poderío militar principalmente naval de los Estados Unidos, son algunas de las razones para suponer, que a pesar del fin de la “maldición de los recursos” del Medio Oriente y el Norte de África, se mantiene latente la “maldición de las zonas geoestratégicas” de los principales teóricos de los últimos dos siglos, para que esta región continúe en un paso avasallador siendo el campo de diferentes experimentos bélicos y de ensayo de los poderes duro, blando e inteligente de las teorías de Relaciones Internacionales.

Fuente: Por Israel