El laberinto existencial de la UNRWA

La perversa situación de los refugiados palestinos

Aparte de los problemas que les significa a los palestinos estar en algunas de sus regiones bajo la administración de Israel o los controles militares y políticos de zonas que eventualmente deberían ser parte de su Estado, hay una serie de factores que complican la vida del pueblo palestino no necesariamente en la Franja de Gaza y el territorio histórico de Judea y Samaria (Cisjordania) incluyendo el Jerusalén Este, primordialmente desde el marco de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), en especial por la naturaleza de su existencia. Al tener características muy sui generis con respecto a su homóloga de ACNUR, genera una serie de factores que complican la vida de los catalogados como refugiados palestinos.

Según UNRWA, son refugiados palestinos aquellas personas cuya residencia habitual era Palestina entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948 (territorio de Mandato Británico en este momento), que perdieron sus hogares y medios de vida a consecuencia del conflicto de 1948, que se refugiaron en alguno de los países o regiones donde opera la UNRWA y los descendientes de las personas que cumplen los anteriores requisitos.

Primero que nada, esa circunstancia hereditaria del carácter de refugiado palestino, que pasó de tener una cifra de 711.000 refugiados según la United Nations Conciliation Commission for Palestine (1950) a un número de 5,3 millones de personas a comienzos del 2018, con el crecimiento demográfico del 25% que ha experimentado dicha población en los últimos 10 años, de mantener ese ritmo dentro de poco tiempo podrían llegar a la cifra de los 6 millones de personas consideradas refugiadas.

En el panorama más optimista, de que se resuelva el conflicto con los israelíes, creando las condiciones para un Estado palestino y permitiéndose a estos refugiados migrar hacia el nuevo país, ¿qué capacidad realmente pueden tener de absorber cerca de 2,7 millones de personas (más de 2,3 millones de los considerados como refugiados viven en los territorios de Cisjordania y Gaza)?

Otro factor de este desgaste tiene que ver con la cantidad de recursos que consume el caso de los refugiados palestinos en las instituciones globales, a través de fondos de ayuda humanitaria, y de los cuales la corrupción mancha la gestión de los recursos destinados para mejorar la calidad de vida de esta población, ya que en grandes porcentajes, hay dinero que termina en manos de líderes corruptos palestinos o de Gobiernos donde se asientan, y también ocurre que son destinados a otras actividades; principalmente beligerantes, que acarrea profundos problemas para la labor humanitaria para lo cual fue creada, y por esa beligerancia, en la actualidad Estados Unidos amenazó con realizar un recorte de los aportes que brinda a la oficina de la ONU para los refugiados palestinos de una porción nada despreciable que podría alcanzar hasta la tercera parte del presupuesto de dicha institución.

La legitimidad de las labores de UNRWA también ha sido puesta en duda. Por ejemplo, mientras se calcula que cerca de medio millón de refugiados palestinos viven en Líbano, la Dirección Central Libanesa de Estadísticas, bajo la supervisión de Marel Tuturian, calculó en 174.422 a los refugiados palestinos, una tercera parte de lo contemplado por la máxima entidad, además se destacó que en algunas ciudades al sur del Líbano (donde mayormente se asientan los refugiados palestinos) estos se han transformado en minorías, superados en ocasiones por una enorme masa de refugiados sirios que habitan en estos territorios.

Este mismo factor asociado con los refugiados palestinos, además de mantener una institución, que ya muestra inoperancia. La categoría de refugiado es un castigo para los propios palestinos, desde el frente de la Liga Árabe se prohibió en algún momento que los palestinos pudieran obtener una nacionalidad árabe distinta porque podrían perder su «derecho a retorno». De esta manera, hay países que les garantizan ciertos derechos, mientras que en otros casos les aplican alguna especie de «discriminación» por no ser ciudadanos, por lo que en ocasiones es más fácil que un palestino consiga una ciudadanía en un país occidental; Chile, Canadá, Alemania, EEUU, etc. antes que ser libanés, iraquí, sirio, etc.

Por ejemplo, en el Líbano no les permiten la naturalización, tienen limitaciones en derechos sociales y civiles, además deben acceder a servicios otorgados por UNRWA ya que el Estado les limita los servicios que reciben.

En Siria por su parte, el gobierno de los Assad les permiten tener derechos y privilegios de los ciudadanos, excepto otorgarles ciudadanía. En este país a enero de 2018 se había dado el deceso de poco más de 3.600 palestinos en la guerra civil que encaran desde el 2011, revelado de este modo por la ONG árabe, Middle East Monitor.

Los palestinos que viven en Jordania disfrutan de condiciones similares a los ciudadanos plenos, exceptuando aquellos que provienen de la Franja de Gaza; y quienes están confinados en su mayoría en un campo de refugiados al estilo favela llamado Jerash o conocido también como «Campo de Gaza» lo que se puede explicar con la ocupación jordana y posterior anexión de los territorios de Judea y Samaria (incluyendo la parte oriental de Jerusalén), en su momento los jordanos les habían otorgado ciudadanía a los habitantes de estas regiones. Mientras tanto en Gaza tuvieron una ocupación y administración egipcia, no les otorgaron ciudadanía, sino que entraron bajo un régimen especial.

En el marco de la guerra de 1967, ambas zonas fueron conquistadas y quedaron bajo administración israelí, y quienes encontraron refugio en Jordania entraron en este impasse de no obtener garantías individuales como sus coterráneos asentados en la Margen Occidental y Jerusalén Este. A esto se debe sumar que desde 1988 los jordanos renunciaron a cualquier reclamo sobre los territorios conquistados por Israel, toda la discusión de la zona entra en el marco del conflicto palestino – israelí, pero los refugiados siguen obteniendo garantías similares a su época como ciudadanos con pasaporte jordano, excepto los ya mencionados de Jerash.

Los propios refugiados palestinos bajo la administración de la Autoridad Nacional Palestina, sufren discriminación al no poder participar en procesos electorales internos en los territorios palestinos, de esta manera se garantizan que no renuncien a su derecho de retorno hacia territorio administrado actualmente por Israel que es donde eventualmente ellos aspiran regresar.

Finalmente, para no hacer extensiva la cantidad de ejemplos, en Irak, durante el Gobierno de Sadam Hussein, los palestinos gozaron de muchos privilegios; dejando por fuera de nuevo el tema de la ciudadanía, pero tenían garantizadas muchas facilidades. Esto cambió radicalmente con la caída del régimen de Hussein y desde el 2003 la población palestina pasó de ser 40.000 hasta aproximadamente 7.000 en la actualidad, en un caso que se podría considerar de limpieza étnica, y que, por otro lado, en diciembre de 2017 se aprobó una ley que podría generar más discriminaciones contra esta minoría, en una especie de esquema de segregación contra la población palestina.

Todo lo anterior en grave perjuicio contra este grupo de refugiados que se ven seriamente castigados y poco beneficiados por los privilegios que les concede la UNRWA, que como ya fue mencionado, terminan en manos principalmente de líderes corruptos, en actividades ajenas muchas veces a lo que por naturaleza debería de hacer.

Lo mejor que podría pasarle a los refugiados palestinos es que su causa sea absorbida por la ACNUR y que la UNRWA desaparezca. Que todas las funciones que hacía la oficina especializada sean tomadas por la primera y se pueda canalizar y supervisar adecuadamente los recursos y las condiciones en las cuales se desarrollan las poblaciones palestinas en las zonas externas a los territorios de Judea, Samaria y Gaza.

Al igual que otros casos de refugiados, debe existir un límite de tiempo para que estas poblaciones dejen su situación y retornen si las condiciones lo permiten o, por el contrario, que sean nacionalizados por los países que les han dado acogida, obteniendo además este país una indemnización por cada ciudadano que opte convertirlo en suyo. El confinamiento de los campos de refugiados no son tampoco los adecuados, considerando que en estos se desarrollan también poblaciones sensibles (adultos mayores, niños, personas con alguna discapacidad o enfermedad), por lo que al garantizarles mejoras en su calidad de vida, fuera de los campos de refugiados como ciudadanos de pleno derecho en los diferentes países, cambiaría radicalmente el panorama y expectativa que estas personas necesitan.

Finalmente, en pro de garantizar una solución a este tema esencial en el conflicto entre israelíes y palestinos, es que la necesidad de desaparecer la UNRWA se hace imperativo, contemplando que la naturaleza para la cual fue creada, en vez de solucionar este elemento vital, lo ha profundizado y endurecido con el paso de los años.

Fuente: WSIMAG

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El ocaso de Abu Mazen

La llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos hace poco más de un año fue una verdadera sorpresa para el mundo. Algunos fatalistas lo han visto como una señal del cumplimiento del Apocalipsis, los menos pesimistas vieron la llegada de un empresario con ideas populistas. Pero lo cierto del caso es que la polémica acompaña las acciones del Presidente estadounidense ante la opinión pública, en los foros internacionales y ni se diga los terremotos que ha ocasionado en Medio Oriente al hacer bruscos cambios en los paradigmas que se conservaban hasta este momento, lo que generó fuertes réplicas en los cimientos actuales del conflicto entre israelíes y palestinos.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (Abu Mazen), ha visto cómo la presión de una de las principales potencias mundiales se posa sobre sus hombros. Desesperado, ha buscado apoyo en sus hermanos vecinos que, si bien en público muestran todas las características de querer apoyar la causa palestina, por el otro lado es evidente que tienen sus propias agendas coordinadas directamente con los intereses de Estados Unidos, pensando en la dura competencia que tienen a nivel regional.

Es importante señalar algunas acciones que ha tomado el presidente Trump que afectan la situación actual del Medio Oriente, que le ha ocasionado fuertes dolores de cabeza a Mazen y además afectará el funcionamiento de algunos organismos internacionales, ya sea que estén asociados directa o indirectamente en la temática del conflicto palestino-israelí.

Se puede comenzar con los reclamos del Gobierno norteamericano a través de Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, por lo que considera un sesgo anti-israelí en el marco del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, lo que llevó a que en junio de 2017 solicitara que se detuvieran estas acciones dirigidas a un único Estado, considerando que en muchos otros países, incluyendo algunos de los participantes, se dan violaciones flagrantes y diarias a los derechos humanos.

En octubre de ese mismo año y ante las resoluciones anti-israelíes por parte de la Unesco desligando cualquier vínculo de los judíos con los lugares sagrados en Jerusalén, Hebrón y otros territorios, Estados Unidos anunció su salida de dicho organismo, algo que se haría efectivo a partir de diciembre de 2018, e incluiría un recorte en las aportaciones que ese país les realiza, lo que puede afectar profundamente el funcionamiento actual de la institución.

En diciembre, también de 2017, Donald Trump anunció que reconoce públicamente a Jerusalén como capital del Estado de Israel e incentiva que se lleve el proceso necesario para mover la embajada desde donde está actualmente hasta la ciudad sagrada. Esto como parte de una ley firmada por el presidente Bill Clinton en 1995, extendida su ratificación por varios gobiernos posteriores y confirmados en este.

Finalmente, durante enero de 2018, el presidente Trump decidió recortar los fondos proporcionados a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), reteniendo la mitad de los recursos que regularmente les envía para sus gestiones, con el argumento de que no ven garantías reales por parte de los palestinos al proceso de paz, y además como castigo ante la reacción del presidente Mazen por la decisión del Gobierno estadounidense de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Estas acciones comenzaron paulatinamente a socavar los ánimos del Presidente palestino, lo cual le llevó a dejar de lado su pose de moderado y mostrar su verdadero rostro de intransigente. Al Gobierno de Trump le señaló su posición a favor de Israel, lo desacreditó como intermediario en el conflicto y repudia cualquier propuesta que pudiera salir del Gobierno estadounidense. De hecho, confirmó que días atrás les habrían ofrecido Abu Dis, al este de Jerusalén, como capital palestina, lo cual habría rechazado (esto es parte de un plan saudita en realidad). También dio por sepultados los Acuerdos de Oslo, rechazó el reconocimiento de Israel y empezó a lanzar una serie de afirmaciones con graves faltas a la historia.

Por ejemplo, Mazen negó cualquier vínculo del judaísmo con la tierra de Israel, afirmó que los palestinos son descendientes de los cananeos, los “verdaderos fundadores de Jerusalén” e hizo gala de su ya reconocida posición antisemita negando la Shoá y argumentando que, durante el Gobierno de Hitler, los nazis y los sionistas tenían un acuerdo de cooperación conjunta, algo que ya había dejado plasmado en una tesis escrita varios años atrás.

Sin duda los cambios que se están dando afectan directamente el Gobierno de Abbas, principalmente los beneficios que ha adquirido con el paso de los años desde que se aferró a su puesto vitalicio como presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Pero sus últimas declaraciones podrían acelerar el proceso de salida de su gestión, ya que por su propia boca pone piedras sobre la tumba de un gobierno que ha perdido legitimidad interna, que contaba con cierto apoyo a nivel de la comunidad internacional y que ahora le pone en una contrarreloj ante los agigantados pasos de la ruptura del orden conocido por los palestinos. Ni que decir que hasta ahora las acciones unilaterales por parte de Mazen no habían recibido una respuesta adecuada, sino solamente paños tibios para contenerlo.

Que la ANP desconozca los Acuerdos de Oslo y a Israel son actos que sin duda pueden ser considerados retrocesos, en especial porque la legitimidad del Gobierno palestino y sus acciones en los territorios se establecen en dichos acuerdos. Al rechazarlos, lanzan a la basura los contados avances que han podido lograr en materia de negociaciones.

Con los recortes de presupuesto y el cambio de discurso hacia posiciones de alta intransigencia, el presidente Mazen acelera su caída política de manera estrepitosa. El derroche de dinero que hacía con fondos provenientes de ayuda humanitaria se le está acabando, la corrupción con fondos destinados a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos palestinos se está terminando, al menos para Abbas, quien, dicho sea de paso, entre él y el desaparecido Yasser Arafat lograron desfalcar al menos 31 mil millones de pesos, como lo revelaría el Instituto para la Justicia de Jerusalén.

A lo mencionado anteriormente se deben sumar las presiones a nivel internacional que vienen desde varios frentes contra Abbas, por ejemplo, el 24 de diciembre anterior el diario turco Daily Sabah señalaba que el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, amenazaba a Mazen con derrocarlo si no aceptaba sus condiciones y en su lugar colocaría a un nuevo líder, haciendo sonar con fuerza nuevamente en las filas palestinas el nombre de Mohammed Dahlan (Abu Fadi), promovido principalmente desde los campos de refugiados en el sur del Líbano.

En el aspecto político, la realidad del Medio Oriente cambia los paradigmas bélicos y disminuye las tensiones entre árabes e israelíes, quienes están fuertemente preocupados por el crecimiento de la influencia iraní en la región. A esto se debe sumar dos factores que se encargan de impulsar el cambio paradigmático, la diversificación energética en la región producto de la escasez de hidrocarburos que han sido por años un cheque en blanco para la forma de establecer políticas exteriores sumamente intolerantes de algunos países en Medio Oriente, presionando a países importadores. Y también la necesidad de echar mano a las innovaciones israelíes en materia de agua y agricultura en terrenos complejos, lo que ven necesario para tener seguridad alimentaria, ambos aspectos explicados a profundidad por varios analistas, entre estos el argentino-israelí Gabriel Ben Tasgal.

Se puede incluir un elemento adicional, querer disminuir el impacto del fenómeno del integrismo búmeran. Al tener tantos años como los principales sponsors del terrorismo en varias regiones del mundo, lejos de sus propios países, han procurado utilizar la ideología radical como un elemento de adhesión entre algunos personajes conservadores e integristas. Cuando toman la decisión de ir hacia un esquema más integrador y globalizado, este integrismo que ahora buscan combatir se les vuelve en contra, y en esta nueva realidad ven la necesidad de buscar apoyos para contener los embates del terrorismo a través de sus nuevos aliados.

Como se puede notar, hay una serie de factores y temas en el mundo árabe en general que requieren atención inmediata. Por esto, las decisiones de Estados Unidos y la respuesta tibia de los países en Oriente Medio ante la causa palestina no son de extrañar. Es imperativo buscar una solución, aunque sea momentánea al conflicto palestino-israelí considerado desgastante, en cuanto a recursos y agendas de política exterior.

Aprovechándose de esta situación, los gobiernos de Estados Unidos e Israel comparten una agenda en común, con cierta complicidad entre gobiernos árabes. Es evidente que le han puesto fecha de caducidad al reinado de Abbas, quien se ve aislado, desgastado y con poca capacidad para mantener no solo su Gobierno, sino el discurso de intransigencia en un momento en que la realidad lo coloca entre la espada y la pared. Quien venga deberá ajustarse a este nuevo esquema de necesidades regionales y no únicamente a una agenda local.

Fuente: INFOBAE

HIP HIP UNESCO

El retiro de Estados Unidos de la UNESCO y automáticamente Israel, no debería de extrañar. En el caso del gobierno norteamericano más allá de parecer una “Quijotada” del gobierno de Trump, representa un acto legítimo de reclamo ante lo politizado que está ese organismo en cuanto al sesgo anti judío con respecto a temas tan delicados como los sitios sagrados, por lo que por un tema de solidaridad con uno de sus aliados, tomaron esta decisión y en el caso israelí por default pensando que se trata de un importante paso de su aliado natural y que además la afectación es directa, por las últimas resoluciones.

 

Dicho sea de paso, durante la Guerra Fría el presidente Reagan tomaría la decisión de retirar a su país de este organismo que como otros, además de trabajar para lo que fue creado, utiliza el lobby político para generar resoluciones que pueden afectar los intereses de otro país, en este caso Estados Unidos.

 

Y vamos más allá, no sería la primera vez tampoco que haya un lobby político en el marco de un organismo internacional que por mayoría deciden realizar resoluciones para acusar a Israel o deslegitimarlo. También en el marco de la Guerra Fría, un sinfín de resoluciones fueron dictaminadas para acusar a los israelíes de todo lo que se les ha ocurrido, como la resolución de 1975 que comparaba al sionismo con el racismo (abrogada en 1991 en el marco de la Conferencia de Madrid) y aún en la actualidad, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, una serie de acusaciones se han dirigido en resoluciones contra Israel, aún presentadas por países que son asiduos violadores a los DDHH pero que no reciben el mismo trato, reclamo que en algún momento también realizó la embajadora estadounidense Nikki Haley.

 

Deslegitima este movimiento al presidente Donald Trump, si fuera cualquier otro presidente estadounidense; aún el “buen Obama”, probablemente que no, pero como la acción la realiza este presidente que con solo existir molesta a la opinión pública, causa que el mundo arda en llamas. Pero lo cierto del caso es que UNESCO vuelve a mostrar su turbia cara de ser otra plataforma de la ONU donde se aprovechan del sistema democrático para secuestrar la agenda con elementos que son monotemáticos.

 

A ver, quién podría desconocer el vínculo de los judíos con la tumba de los patriarcas, con el monte del templo que es el lugar más sagrado del judaísmo o el muro de occidental (de las lamentaciones) que es el sitio judío más simbólico de la modernidad. Se acusa a los judíos de querer judaizar Jerusalem, pero lo cierto del caso es que no puedes judaizar algo que es judío desde su esencia. Que se reconociera a los palestinos como miembros de la UNESCO en el 2011 es solamente un elemento secundario, de una serie de decisiones sobre una política de desarraigo de los judíos a la tierra con la cual sienten una identificación.

 

Históricamente es conocido que en los sitios de las conquistas islámicas, los sitios sagrados de otras culturas o religiones las han “islamizado”; hasta pareciera aquel famosos vídeo juego de computadora; Age of Empires, donde los monjes convierten hasta los edificios de los enemigos a su religión. No sería la primera vez, y muchos grupos a través de la historia han transformado elementos de una cosmovisión a otra, pero en el caso puntual del Islam hasta Jesús fue musulmán y sitios como la Kaaba que fue un sitio de culto politeísta en tiempos de la tribu de Qureish pasaron a convertirse en patrimonio islámico, así como la Basílica de Santa Sofía en Estambul.

 

Las decisiones polémicas de la UNESCO de querer restar vínculos por parte de los Judíos a los lugares sagrados, de peregrinación o de contacto espiritual, obedece a una agenda de la clepto historia actual, donde al eliminar los vínculos del judaísmo con estos lugares, está dentro de un plan de borrar de un plumazo el contacto de los actuales israelíes con una tierra ancestral. Lo sabían los romanos en los primeros dos siglos, que mientras los judíos tuvieran un arraigo espiritual (el templo) y uno nacional (la tierra) no los podrían someter plenamente, por eso los primeros actos de castigo ante las sublevaciones, fue cambiar los nombres de los sitios, pasando de la Provincia Romana de Judea (vínculo territorial) por Palestina, destruir el templo y dedicar el sometimiento de Jerusalem (vínculo espiritual) al dios Júpiter.

 

Nota: HIP viene de H.E.P (Hierosolyma Est Perdita) que significa ‘Jerusalén está perdida’. Hurray viene de Ares, el dios griego de la guerra. … Este grito también fue usado por los cristianos durante las cruzadas que emprendieron entre los siglos XI y XIII para capturar Jerusalén.

 

Fuente: Peripecia

El golpe iraní a la estabilidad en Medio Oriente

Si existe un “virtual ganador” en las últimas casi dos décadas en el Medio Oriente, ese sería el caso de la República Islámica de Irán. Han logrado aprovechar el río revuelto para ampliar su poder en la región desde los distintos frentes que se han abierto y, además, está logrando romper con los equilibrios de la región que hasta este momento se habían consolidado, pese a las posiciones encontradas que pueda haber al respecto.

El primer evento donde se puede hablar de este empoderamiento iraní en la zona aparece con la invasión estadounidense en Irak en el año 2003. No hay que ahondar mucho para comprender la descomposición que comprendió sacar del poder a Sadam Hussein y la expansión ideológica del régimen de los ayatolas en el gobierno de Bagdad; completa responsabilidad (e irresponsabilidad) del gobierno norteamericano de turno.

La siguiente circunstancia que ha logrado ubicar estratégicamente al gobierno de Teherán en la zona ha sido la guerra civil siria, en particular, la derrota de los grupos opositores y el dominio que hasta este momento posee el gobierno de Bashar Al Assad, significativamente sobre territorios elementales como Damasco, Homs, Tartus (donde hay una base rusa) y Latakia. Estás últimas dos con la particularidad que tienen salida al mar mediterráneo y las otras por su conexión directa con el Líbano, país en que se encuentra asentado el grupo paramilitar y político Hezbolá, que es patrocinado y dirigido desde Irán.

Lo anterior es elemental, porque además de la situación interna siria, la intromisión de los iraníes tan cerca de posiciones del Hezbolá podría ocasionar no solo que haya influencia más directa en las acciones del grupo islamista, sino que el fortalecimiento del aparato militar de la facción chiita sea remozado y al mismo tiempo, tener en cierto modo miembros del ejército iraní en la propia frontera con Israel que ocasionaría un aumento en las tensiones de la región.

Y ya que se menciona el caso particular de Israel, es necesario destacar que el Hamas que lidera la Franja de Gaza a través de su líder Yahya Sinwar, dejaba claro en agosto anterior que Irán es el máximo financista de su organización gobernante en el enclave costero, lo cual supone una amenaza no solo para los israelíes, sino también para un país como Egipto; Estado Axial en la región, quien podría tener en su propio “patio trasero”, la influencia del gobierno persa, con los dolores de cabeza que esto significa en el ejercicio del poder.

Es por este motivo, que el gobierno del Cairo ha intentado ser quien gestione el relanzamiento de las conversaciones de paz entre las facciones palestinas; divididas desde hace más de una década en dos gobiernos con sus propios intereses y agendas, y además plantear soluciones a la crisis humanitaria que el bloqueo que aplican tanto israelíes como egipcios sobre la Franja de Gaza le han causado a la población civil de la zona.

En esta reactivación del dialogo entre ambos liderazgos palestinos, se ha procurado también un cambio generacional de quienes llevan la batuta, previendo la eventual salida del presidente Abu Mazen por tema de su edad avanzada (80 años), por lo que, entre las opciones a esta herencia emerge la figura de Mohamed Dahlan (Abu Fadi), quien ha surgido de entre las opciones con amplio beneplácito de los países del Golfo.

Aunque no todo es positivo para Dahlan y, su presencia genera diferencias de criterio en ambos sectores de las dirigencias palestinas, aunque de igual modo, es evidente el interés que este tipo de conversaciones se dé en un marco controlado fuera de las manos del gobierno de Irán.

Otro ejemplo de este empoderamiento iraní se ve presente en otra región como lo es Yemen. Hay una influencia marcada del gobierno iraní sobre las facciones hutíes, lo que marca la posibilidad de controlar una de las rutas de salida a través del Golfo de Adén y a través del Mar Rojo, ruta comercial importante que conecta con el Canal de Suez y finalmente lleva al Mediterráneo como acceso vital.

Por otra parte, Irán ha logrado en el último tiempo mejorar sus relaciones con el gobierno de Ankara; el cual es en cierto modo un país con características de Estado Axial, y que además patrocina agrupaciones en regiones similares a las que lo hace el gobierno de Teherán, incluyendo a los palestinos de Gaza; zona importante para la estabilidad de Israel y Egipto.

Los ayatolas han aprovechado el distanciamiento que hay entre el gobierno de Recep Tayyip Erdoğan y los países occidentales por diferencias en cuanto las acciones del gobierno turco que significaría una violación a la libertad de prensa y de expresión, así como también, bajo posiciones que parecen excusas como un supuesto “apoyo” de Occidente a los golpistas del régimen, o un apoyo solapado a los kurdos turcos, esto ha facilitado un distanciamiento hacia sus aliados históricos y un acercamiento no solo al gobierno de Teherán, sino además a la potencia mundial, Rusia.

Pero, además, el régimen iraní ha entablado una amistad con Qatar que desestabiliza en cierto modo la región, logrando una ruptura de las alianzas entre los países del Golfo y además, se teme que puedan aprovecharse de una de las plataformas informativas (y de propaganda) más poderosas del mundo; la cadena de televisión Al Jazeera, para manchar ante la opinión pública la situación en los diferentes países árabes, principalmente los de las zonas aledañas al emirato.

Sin duda, la inteligencia del régimen de los ayatolas ha significado un verdadero carrusel para el Medio Oriente. Han llevado a la práctica la máxima de “Divide y vencerás”, al punto que se hace difícil descifrar los próximos movimientos de un país que ha sabido aprovecharse de la intromisión de países ajenos a la región para llenar los vacíos de poder que finalmente van quedando en zonas donde además hay una influencia natural porque logran una cohesión de los clanes y grupos chiitas, especialmente con los sectarios.

El gran reto que tienen los países como Arabia Saudita y aliados es poder contrarrestar este empoderamiento iraní antes que se enquisten sobre zonas de dominio central, especialmente por el apoyo que reciben de potencias hegemónicas como es el caso de Rusia, quien actúa con muchísima complicidad ante la expansión de la influencia iraní en la zona, algo que, para los intereses del gobierno en el Kremlin es de esencial interés geoestratégico.

Finalmente, es interesante que la estrategia de la República Islámica de Irán tiene además una carta adicional, que se está comenzando a analizar desde ciertas esferas de la política mundial. Esto es su relación e intromisión en los asuntos internos de algunos países de Latinoamérica, visto por estos como un grupo que lucha contra el “Imperialismo” y el colonialismo, por lo que han podido ampliar su zona de influencia y alianzas en naciones como Venezuela, Cuba y Nicaragua; razón por la que no es de extrañar tampoco los movimientos políticos que por su parte hace el gobierno israelí en las últimas semanas, porque en estos años no todo es lo que ocurre solamente en Medio Oriente, sino que las alianzas son estratégicas para tener frentes de acción y de empoderamiento más amplios en la generación de las guerras no convencionales, las nuevas tecnologías de la comunicación y las diplomacias de choque.

De ahí también marcaría una de las metas de la visita del Premier Netanyahu a las Repúblicas de Argentina, Colombia y México (además obvio de su visita al Presidente Trump), o las menciones en otra oportunidad cuando se refería a la conformación de un Estado Palestino más parecido a Costa Rica que a Irán; haciendo una clara alusión a que por el bien de la región lo mejor es que ese Estado palestino sea más cercano a una visión occidental que a lo que actualmente se enfrentan con Irán ampliando su radio de poder.

Fuente: El Mundo CR

Al Jazeera en Israel, ¿medio de comunicación o quinta columna?

Hay una dura crítica a la medida adoptada por Israel sobre el cierre de la Cadena Al Jazeera en el país, pensando que se trata en cierto modo de cortar lazos con un medio de comunicación y esto se podría interpretar como lo dice la crítica de Amnistía Internacional “un ataque descarado a la libertad de prensa”, según las propias palabras de Magdalena Mughrabi, subdirectora de dicha organización para la región del Medio Oriente y África.

La medida en definitiva se las trae, en especial pensando que un país democrático cierre un medio de comunicación no es la acción más apegada a esa naturaleza en pro de la democracia. Pero por otra parte, se debe tener en consideración que la cadena qatarí es un medio que ha estado promoviendo la violencia contra Israel, en particular con los últimos eventos relacionados con la explanada de las mezquitas en Jerusalem (Monte del Templo), los comentarios incendiarios que han expresado, exaltaron aún más a las masas que se han enfrentado contra las autoridades israelíes, por lo cual es evidente que no se puede tener este nivel de “Quinta Columnas” funcionando dentro del Estado, en especial siendo representante propagandístico de un país que no tiene relaciones directas con Israel.

Ante la campaña de violencia del canal, lo evidente es que ante este tipo de acciones anti israelíes tendrían mejor acogida si sus instalaciones se ubicaran en Ramallah o Jan Yunis, sitios donde sería comprensible este tipo de posturas discursivas, pero que dentro del propio Estado al que atacan, que el liderazgo no haga nada, es como meterse un balazo en el pie y aún tener que agradecer por el dolor infligido, en un nivel de masoquismo absurdo, que no se lo exigirían a ningún país.

Si los países árabes que han roto relaciones con Qatar por sus nuevos vínculos con la República Islámica de Irán, han decidido ponerle candado a las transmisiones de este canal de TV desde un tiempo atrás, por su supuesto involucramiento con los “Hermanos Musulmanes”, criticando los liderazgos del Golfo o realizando notas que den la noción de apoyar al régimen de los ayatolas, por qué el Estado de Israel, que es catalogado como enemigo del mundo árabe, en particular por el tema palestino, tendría la obligación de mantenerle las puertas abiertas de par a un medio que incita descaradamente en su contra, la única respuesta que se puede tener es que en definitivo la decisión es coherente.

Israel cuenta en su territorio con presencia de prensa de muchos lugares del mundo, que están en el sitio para atender el polémico conflicto con los palestinos. Dicho sea de paso, a veces es muy desequilibrada la cantidad de corresponsales y de medios que se encuentra en el país, contemplando que hay otras regiones donde los niveles de violencia cobran vidas por decenas diariamente y que no poseen tantas corresponsalías, por esto, en ocasiones utilizan como “centro de operaciones” sus oficinas israelíes.

No se trata de coartar la libertad de expresión, por ejemplo, los medios en Israel por lo general permiten que se pueda realizar una serie de críticas con posiciones tan controvertidas contra los principales liderazgos del Estado y contra figuras renombradas, lo que es normal en cualquier país democrático. Pero en general, procuran mantener una ecuanimidad que les lleve a cuidarse en no transformarse en la voz de quienes claman por una destrucción sistemática del país, y aunque en ocasiones rayen de parecer enemigos, saben “jugar pegados a la banda” de la línea entre la libertad y la traición.

Quizá sin imaginarlo, uno de los elementos que no se han considerado de forma directa y que sin duda está pesando en esta decisión del gobierno de ponerle un alto a las operaciones del medio qatarí en territorio israelí, sea la nueva agenda política internacional del país.

En los últimos meses hay un giro sistemático de Israel en poder entablar negociaciones con sus pares árabes, lo que podría convertirse en un contra peso al crecimiento sistemático del poder que ha obtenido Irán en la región, incluyendo sus nuevas relaciones cordiales con el gobierno de Erdogan, sumando lo que ya habían logrado acumular en países como Irak, Siria y el Líbano con fuerte presencia política y militar.

Tanto el mundo árabe; principalmente Arabia Saudita, como Israel, necesitan contener el impulso que está logrando en zonas de influencia el gobierno de Rouhaní, y neutralizar los alcances de Al Jazeera a favor de Teherán en el mundo musulmán podría mantener a raya que se vuelquen en apoyo a estos cambios políticos que puedan ser contraproducentes para los intereses regionales.

El gobierno de Netanyahu está siendo apoyado y criticado por la decisión de vetar al medio; lo que aún no es un hecho y a través de la vía legal puede que esta medida al final no se pueda ejecutar, en un Estado de derecho no solamente necesitas medidas que cuenten con simpatías sino además con legalidad, de todas maneras que este medio es de alto consumo entre los ciudadanos árabes israelíes que contratan el servicio a través de las cableras privadas.

Finalmente, no faltarán aquellos que señalen que esta acción por parte del ejecutivo israelí se deba a querer tapar los casos de corrupción, soborno, abuso de poder y fraude por los que se está acusando al Premier y que en realidad el tema de esta cadena de televisión sea una cortina de humo para desviar la atención, sería un supuesto especulativo, pero que en cierto modo es válido creerlo.

Fuente: porisrael.org

No es Israel, son los judíos…

El asesinato de tres israelíes el viernes anterior en manos de Omar Al – Abed con la excusa que lo hacía por Al Aqsa revela el fuerte sentimiento religioso que acoge el conflicto palestino – israelí, que no se trata solamente de un tema de “la ocupación”, ya que esto podría haber servido de justificación que atacara a israelíes de Halamish (Neve Tzuf) por vivir en un “asentamiento”, pero no, su discurso fue directo, lo hizo por las acciones israelíes de poner detectores de metales en la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo) y no permitir el acceso a hombres jóvenes que son fácilmente motivados a realizar actos de violencia, como al final de cuentas se dio.

Se ha analizado el tema basado en la construcción más reciente, y no se ha profundizado en el contexto y motivaciones anteriores que han desencadenado circunstancias similares. Por ejemplo, poco se habla que el uso de detectores de metales devino posterior al asesinato de dos policías drusos israelíes el 14 de julio, realizando el ataque desde uno de los accesos de la explanada, y el posterior decomiso de piedras, palos, cadenas y demás elementos encontrados en los lugares de culto.

Aun así, el llamado de los liderazgos musulmanes es el de “proteger Al Aqsa”, muy similar al llamado de otras ocasiones como el realizado por el Muftí de Jerusalem en 1929 que “Al Aqsa estaba en peligro”, en un difundido libelo que llevaría a revueltas de años en una etapa sumamente candente de las relaciones entre judíos y árabes durante el Mandato Británico.

El grito de “Khaybar, Khaybar Ya Yahud, Jaish Muhammad Ya’ud” (Khaybar, Khaybar, oh judíos! El ejército de Muhammad regresará) que utilizan las mujeres y los niños que custodian en la explanada que los no musulmanes no hagan rezos ni plegarias, seguido del grito de Allahu Akbar (Alá es el más grande), contextualiza el llamado religioso en este conflicto.

El primer grito se refiere al ataque de Mahoma y sus seguidores a la Tribu Judía de Khaybar (año 628 de nuestra era) y el asesinato de su líder Abu Rafi, así como el posterior ataque a las otras tribus judías Banu Nadir, Banu Quraiza y Banu Qainuqa, al considerarlos aliados de sus enemigos. La frase de Alá es el más grande se ha hecho común en temas militares islámicos, y se relaciona con la proclama del poder superior que representa Alá por encima de cualquier otra divinidad, usada como llamado a la oración, pero también como frase ante cualquier evento de magnitudes grandes.

La acción de los atacantes de los policías israelíes, fue también en nombre de la religión, en un acto de martirio, que si bien puede ser catalogada de acción política, tiene un matiz abiertamente religioso que se sustenta con el valor que este sacrificio traerá consigo un premio en la vida futura. Utilizando interpretaciones de este modo de algunos textos religiosos islámicos.

Por este motivo, el llamado de los líderes políticos y religiosos musulmanes de proteger Al Aqsa, como lo hizo el presidente turco, al incitar a los musulmanes para que hicieran todo lo posible por luchar a favor del sitio sagrado, se complementa con la amenaza de la Liga Árabe quien indicó que Israel juega con fuego al “cambiar el statu quo” de la zona, y similares acusaciones provenientes de la República Islámica de Irán y los grupos islamistas como el Hezbolá libanés o el Hamas palestino.

A lo anterior, se debe sumar la campaña diplomática que desde hace tiempo se ha gestado, cual cruzada donde se acusa a los israelíes de estar “judaizando” Jerusalem y otros sitios que se consideran importantes también por los musulmanes. Lo que por el contrario se debería notar es el espíritu de querer islamizar y desprestigiar cualquier vínculo de los judíos con sus lugares históricos – religiosos. En el marco de la UNESCO por ejemplo, la Tumba de los Patriarcas (llamado Santuario de Abraham) en Hebrón, el Kotel en Jerusalem y la Tumba de Raquel (Mezquita de Bilal bin Rabah) en Belén han sido declarados patrimonio musulmán y han sido desarraigados del judaísmo, así como ya se ha hecho con el Monte del Templo (Haram esh-Sharif).

Este tipo de clamores violentos y manifestaciones políticas reciben resultados casi inmediatos, por ejemplo, los actos de violencia durante el rezo del viernes anterior en la ciudad vieja de Jerusalem ante un llamado de “día de la ira” contra las fuerzas policiales israelíes que vigilaban el orden de la zona, y donde además, se dieron enfrentamientos y se hicieron manifestaciones públicas de tener el poder al efectuar los rezos en las calles aledañas, como una forma de protestar y también, ha ocasionado la agresión de sinagogas en Estambul o el ataque dentro de la sede diplomática israelí en Jordania.

La convocatoria es de exacerbar los ánimos y levantar una revuelta de carácter religioso, a parecer Israel es lo único que logra unir posiciones tan radicalmente opuestas como la del histórico conflicto entre musulmanes, para aliarse en una misma causa, basados en una hipócrita posición, ya que protestan contra los controles de seguridad en un lugar público, donde actos de violencia pueden causar muchas muertes de civiles, razones por las que hay sistemas de seguridad en sitios públicos delicados como Meca y Medina, o el Vaticano.

Pero en este caso particular, por tratarse de un territorio que los musulmanes reclaman como suyo (Dar Al Islam) y que se encuentra bajo soberanía no musulmana, incrementa el sesgo religioso que motiva las acciones recientes, siempre desde una interpretación integrista, utilizando por supuesto la falacia de que el sitio se está poniendo en peligro, lo que además podría convertirse en el caldo de cultivo de una acción violenta más grave, como lo sería una nueva Intifada, motivada por Al Aqsa como se excusó en el levantamiento popular del año 2000.

Por otra parte, tanto el liderazgo palestino en Cisjordania como en Gaza, realizan discursos incendiarios que buscan enaltecer los actos de violencia, reivindicándolos como actos de resistencia, pagando enormes sumas de dinero a los familiares de los atacantes, como el caso de Al – Abed, por quien su familia recibirá poco más de $3.000 mensuales por el “acto heroico” este, del cual su madre Ibtisam se siente orgullosa.

Finalmente, el gobierno de Israel accede a remover los detectores de metales y seguramente le obliguen a remover las cámaras de vigilancia de la zona, esto se convierte por supuesto en una victoria para los grupos radicales islamistas que buscan socavar la seguridad de los ciudadanos en la Ciudad Santa, y además ante todo el espectro político israelí y la opinión pública, se pondrá en duda los verdaderos alcances del liderazgo del Primer Ministro de demostrar que puede lidiar con la presión Internacional y la seguridad ciudadana sin morir en el intento.

Medio Oriente, campo de guerra híbrida

El concepto de “Guerra Híbrida” se hace cada vez más común en los análisis internacionales. Aparece por primera vez en un artículo publicado en la revista Proceedings, durante el año 2005. Los autores, Mattis y Hoffman explican en Future Warfare: The Rise of Hybrid Wars; haciendo una declaración sobre los Estados Unidos, advierten que ante el poderío que poseen actores estatales como el norteamericano, esto motivaría a otros actores estatales y no estatales en buscar nuevas herramientas tecnológicas y estratégicas que pudieran darles ciertas ventajas sobre los grupos de enemigos.

De este modo, se da paso a la informalidad en los campos de batalla. Es decir, ya se hace común que objetivos militares descontinúen el uso de uniformes y se mezclen entre poblaciones civiles, además, cuando hay patrocinio o presencia de grupos estatales que apoyan a un grupo no oficial, procura que el conflicto se lleve lo más lejos de sus fronteras que sea posible, para evitar afectaciones directas que impacte en su territorio ya sea económica o socialmente.

El elemento de la guerra híbrida, no solo contiene la informalidad de algunos grupos militares no estatales, sino que también posee; como fue mencionado, el aporte estatal para que sea operativo y funcional. Esto se hace a través de trasiego de armamento, envío de recursos económicos y presiones políticas para empoderar a este tipo de agrupaciones en las zonas donde tienen presencia.

Un ejemplo claro que se explica de este tipo de guerra con todos sus componentes, fue la denominada “Segunda Guerra del Líbano” (Guerra de Julio), que se trató de un enfrentamiento armado entre las Fuerzas de Defensa de Israel contra objetivos de la agrupación chiita libanesa Hezbollah (Partido de Dios).

El grupo en ese momento paramilitar empoderado principalmente al Sur del Líbano, comienza una campaña de ataques con misiles tipo katiushas; muy conocidos durante la época soviética, contra regiones al Norte de Israel. Además se da el secuestro de militares israelíes y finalmente una escalada militar con un saldo de casi 2.000 muertos, siendo mayormente golpeada la población libanesa.

El grupo Hezbollah, aparece en escena desde los años 80 y su agenda política y militar está supeditada a lo que La República Islámica de Irán les imponga. De ese modo además, los iraníes les brindan apoyo económico y militar en complicidad con la República Árabe de Siria. Así es como el régimen de los Ayatolas logra estar lo más próximo que se pueda en la frontera de uno de sus más acérrimos enemigos.

Al llevar la guerra al Líbano principalmente, y ocasionalmente a lo interno de territorio israelí, los muertos en pocas oportunidades serán sus ciudadanos y los que eventualmente mueran siendo de su nacionalidad, por lo general se tratarán de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní o de algún cuerpo especial que llega a engrosar las filas del grupo paramilitar.

También se debe sumar que los ataques militares de Hezbollah contra Israel se realizan en zonas densamente pobladas, en medio de lugares desde los cuales se ha señalado el uso de civiles como escudos humanos, principalmente porque a lo interno casas, mezquitas, escuelas, etc. se encontraron armas, cohetes, lanzaderas y demás, al mismo tiempo que personas ajenas al conflicto se encontraban en el sitio, lo cual se convierte en un dilema moral para el ejército formal.

La falta de aditamentos militares de miembros de este grupo paramilitar facilita que las cifras de civiles  se puedan inflar, además que el uso de la propaganda para demonizar al enemigo delante de los medios de comunicación sea efectiva, hay una clara manipulación y victimización impuesta principalmente contra el Estado que en este caso será catalogado como “agresor”.

Además, la ambigüedad con la cual puede ser abordada la percepción en los conflictos de guerra irregular, puede llevar a los actores a catalogar de victoria un hecho que a todas luces por la cantidad de bajas y de golpes recibidos, en el gremio pugilístico sería por “decisión unánime”, pero ellos se mostrarían como victoriosos por lograr algún elemento no determinante. Por ejemplo, en el caso de la guerra del 2006, tanto Hezbollah como Irán catalogaron de victoria el repliegue de fuerzas israelíes de los territorios libaneses.

A nivel de la opinión pública, si algo salió lastimado en esa guerra, fue la imagen del ejército israelí, que en la guerra de medios sufrió un duro revés, el mismo que también sufrió durante las guerras contra el Hamas en la Franja de Gaza de los años 2008 – 2009 (Plomo Fundido), 2012 (Pilar Defensivo) y 2014 (Margen Protector), donde se dieron circunstancias de la guerra híbrida como contra Hezbollah que golpearon la imagen de Israel.

También, para sentar responsabilidades es mucho más complejo para aplicarlo contra los grupos que trabajan al margen de la ley o que sus líderes no son fácilmente identificables. Si bien todos son sujetos de derecho, los grupos informales tienen un elemento con el que se cuenta poco, no les importa mucho las normas internacionales, salvo lo que puedan usar para su beneficio.

De este modo, cometen actos que en el caso de los Estados se les condenaría por “crímenes de lesa humanidad” ante la Corte Penal Internacional, mientras que ellos se les acusaría de terrorismo y el castigo tiene más un carácter de exclusión social o de golpes asertivos militares en un momento determinado, que no daría por acabado el grupo, sino neutralizado momentáneamente, hasta que aparezcan nuevos representantes o nuevos grupos que cojan el estandarte de lucha dejado por el anterior. Estos grupos por lo tanto, tienen la capacidad de supervivencia en el tiempo.

La finalidad directa y realista de los grupos no estatales que desempeñan esta labor de guerra irregular, a favor de los gestores estatales, no va a ser el exterminio del grupo enemigo, sino atestarles fuertes golpes, condicionar los comportamientos políticos a través del miedo con actos de terror, deslegitimar su lucha haciéndolos actuar de modo irregular o haciendo creer a la opinión pública que están contra las normas internacionales.

Al debilitarlo, fortalecerá al grupo para el cual luchan y a partir de ahí se puede optar por un plan complementario que le pueda atinar la estocada final que ponga de rodillas a un enemigo, o que por ejemplo en casos de conflictos puntuales les brinde un elemento de poder.

Ejemplo de lo anterior, el actual conflicto en Siria ha desmembrado al Estado sirio tal y como se conoce desde 1946, y lo ha dejado en una circunstancia de casi tres sub estados de facto. Uno alauita – chiita, otro sunita dividido entre “moderados” e islamistas y una región kurda.

El aspecto fundamental en el caso sirio, es el involucramiento de fuerzas sunitas por medio del Estado Islámico (DAESH) y grupos opositores a Bashar Al Assad, en un territorio que ha tenido fuerte influencia iraní desde la Revolución de los Ayatolas, pero no contaban con que el juego de guerras irregulares e híbridas se puede ampliar a más de un grupo paramilitar, y esto ha permitido que Irán obtenga mayores posibilidades de tener un acceso directo a la zona mediterránea, a través de las regiones que queden bajo control del gobierno oficial. Y con un canal de conexión hasta Líbano donde pueden actuar a sus anchas bajo el abrigo del Hezbollah, que hoy no solamente ostenta el título de grupo militar, sino también de agrupación política con presencia en el parlamento libanés.

Sin duda que resulta fundamental la comprensión de la realidad actual de los conflictos, la estatalidad de los enfrentamientos se ve como un elemento superado desde hace tiempo y el ejercicio del poder trasciende los elementos disuasorios y diplomáticos de los Estados, para abrirle brecha a organizaciones no estatales con una determinante cuota de poder.

Fuente: WSIMAG