Archivo del sitio

El Medio Oriente después del referendo kurdo

Existen varios momentos históricos significativos desde la división maltrecha realizada por los occidentales a principios del siglo pasado en la región del Medio Oriente.

Comenzando por la división y compartimentación de zonas acostumbradas a vivir en clanes para transformarse en los actuales Estados del Medio Oriente, la histórica división del subcontinente indio que daría paso al establecimiento de Pakistán, las divisiones de la Palestina Británica, por nombrar algunos eventos.

El referendo en el Kurdistán iraquí del 25 de setiembre se transforma en otro momento significativo que podría marcar el final definitivo de la división heredada del Acuerdo de Sykes – Picot de 1916; que, dicho sea de paso, no fue el acuerdo definitivo sobre la región, pero sí el que marca la posterior separación de los fideicomisos británicos y francés en la región confirmados por la Conferencia de San Remo y en el Tratado de Lausana.

Según un acuerdo intermedio a los dos mencionados anteriormente; el de Sévres, donde se otorgaba un territorio de autonomía a los kurdos, con el grave inconveniente que nunca se logró ejecutar y dichos territorios quedarían bajo la administración de los gobiernos en las actuales regiones de Irán, Irak, Turquía y Siria.

Aprovechando la ruptura que se ha gestado desde el 2003 en la región. Al menos en Irak desde el 2005, los kurdos tienen una autonomía que les fue brindada desde la década de los 90, pero es a partir de ese año que constitucionalmente adquieren la condición de Estado Federal, por lo que cuentan con su propia institucionalidad, que les ha permitido asentar con firmeza las bases de un Estado, que podría este 25 de setiembre dar un paso al frente hacia esa independencia de al menos una región de este milenario pueblo.

Tortuoso camino entre la legitimidad y el temor a más tensiones en Medio Oriente.

Cualquier paso en el Medio Oriente genera muchas posiciones a favor o en contra. En estos momentos la legitimidad del proceso kurdo está entredicha porque los principales países en el mundo, aunque algunos han hecho advertencias muy ambiguas o su pronunciamiento es muy tibio para poder decir categóricamente que están en contra. Por otro lado, las Naciones Unidas llaman a un proceso de unificar Irak en vez de promover actos de división y además, hay temor de otros países donde la presencia kurda podría motivar movimientos en búsqueda de autonomía, tales son los casos puntuales de la República Islámica de Irán y la República de Turquía.

De esto último, tanto los gobiernos de Teherán como de Ankara han advertido que cualquier movimiento desestabilizador hacia sus regiones los podría empujar a una eventual operación militar en las regiones kurdas iraquíes, aunque esto se descarta, pero sí motivaría un despliegue militar a las regiones fronterizas con estos países.

Por el momento, el único apoyo directo que reciben los kurdos proviene del gobierno de Israel. Históricamente hay buenos vínculos entre ambas poblaciones y gobiernos, así se respondería por qué el gobierno de Jerusalem directamente muestra sus simpatías ante el proceso kurdo; con quienes tienen vínculos comerciales a través de la compra de hidrocarburos.

Además, es evidente que un Estado aliado de Israel en esa zona, daría un giro al efecto expansivo que ha logrado Irán en regiones cercanas a las fronteras hebreas de los últimos años, aprovechando la guerra civil en Siria y además la alianza natural entre los gobiernos de Teherán y Bagdad desde la caída del régimen de Hussein. Lo que no es algo que piense en positivo solamente Israel, sino otros países occidentales que tienen las mismas preocupaciones, aunque evidentemente ante el panorama actual mucho no lo mencionan.

Definitivamente habrá un antes y un después a este referendo, si en el mismo gana el sí, como está previsto que suceda, lo que se viene será una ardua lucha desde las principales esferas de la diplomacia internacional, y la mano de las principales potencias hegemónicas tendrán que hacer una extraordinaria labor, porque definitivamente el impacto que se dará no solo en la región, sino en los equilibrios actuales serán significativos.

Esa labor que se viene posterior al proceso consultivo debería incluir conversaciones con los gobiernos regionales de Ankara y Teherán para que se queden tranquilos que al menos de parte de ellos no se estaría promoviendo una revolución kurda regional o la creación de un enclave militar para ninguna fuerza hegemónica regional o mundial. Mensaje que deberá de rebote llegar también a las principales instituciones globales y por supuesto a los despachos principalmente en Washington y Moscú, que son los dos gobiernos con más involucramiento en la zona, replicándose en cierto modo también en las altas esferas de la política europea y china.

Anuncios

Al Jazeera en Israel, ¿medio de comunicación o quinta columna?

Hay una dura crítica a la medida adoptada por Israel sobre el cierre de la Cadena Al Jazeera en el país, pensando que se trata en cierto modo de cortar lazos con un medio de comunicación y esto se podría interpretar como lo dice la crítica de Amnistía Internacional “un ataque descarado a la libertad de prensa”, según las propias palabras de Magdalena Mughrabi, subdirectora de dicha organización para la región del Medio Oriente y África.

La medida en definitiva se las trae, en especial pensando que un país democrático cierre un medio de comunicación no es la acción más apegada a esa naturaleza en pro de la democracia. Pero por otra parte, se debe tener en consideración que la cadena qatarí es un medio que ha estado promoviendo la violencia contra Israel, en particular con los últimos eventos relacionados con la explanada de las mezquitas en Jerusalem (Monte del Templo), los comentarios incendiarios que han expresado, exaltaron aún más a las masas que se han enfrentado contra las autoridades israelíes, por lo cual es evidente que no se puede tener este nivel de “Quinta Columnas” funcionando dentro del Estado, en especial siendo representante propagandístico de un país que no tiene relaciones directas con Israel.

Ante la campaña de violencia del canal, lo evidente es que ante este tipo de acciones anti israelíes tendrían mejor acogida si sus instalaciones se ubicaran en Ramallah o Jan Yunis, sitios donde sería comprensible este tipo de posturas discursivas, pero que dentro del propio Estado al que atacan, que el liderazgo no haga nada, es como meterse un balazo en el pie y aún tener que agradecer por el dolor infligido, en un nivel de masoquismo absurdo, que no se lo exigirían a ningún país.

Si los países árabes que han roto relaciones con Qatar por sus nuevos vínculos con la República Islámica de Irán, han decidido ponerle candado a las transmisiones de este canal de TV desde un tiempo atrás, por su supuesto involucramiento con los “Hermanos Musulmanes”, criticando los liderazgos del Golfo o realizando notas que den la noción de apoyar al régimen de los ayatolas, por qué el Estado de Israel, que es catalogado como enemigo del mundo árabe, en particular por el tema palestino, tendría la obligación de mantenerle las puertas abiertas de par a un medio que incita descaradamente en su contra, la única respuesta que se puede tener es que en definitivo la decisión es coherente.

Israel cuenta en su territorio con presencia de prensa de muchos lugares del mundo, que están en el sitio para atender el polémico conflicto con los palestinos. Dicho sea de paso, a veces es muy desequilibrada la cantidad de corresponsales y de medios que se encuentra en el país, contemplando que hay otras regiones donde los niveles de violencia cobran vidas por decenas diariamente y que no poseen tantas corresponsalías, por esto, en ocasiones utilizan como “centro de operaciones” sus oficinas israelíes.

No se trata de coartar la libertad de expresión, por ejemplo, los medios en Israel por lo general permiten que se pueda realizar una serie de críticas con posiciones tan controvertidas contra los principales liderazgos del Estado y contra figuras renombradas, lo que es normal en cualquier país democrático. Pero en general, procuran mantener una ecuanimidad que les lleve a cuidarse en no transformarse en la voz de quienes claman por una destrucción sistemática del país, y aunque en ocasiones rayen de parecer enemigos, saben “jugar pegados a la banda” de la línea entre la libertad y la traición.

Quizá sin imaginarlo, uno de los elementos que no se han considerado de forma directa y que sin duda está pesando en esta decisión del gobierno de ponerle un alto a las operaciones del medio qatarí en territorio israelí, sea la nueva agenda política internacional del país.

En los últimos meses hay un giro sistemático de Israel en poder entablar negociaciones con sus pares árabes, lo que podría convertirse en un contra peso al crecimiento sistemático del poder que ha obtenido Irán en la región, incluyendo sus nuevas relaciones cordiales con el gobierno de Erdogan, sumando lo que ya habían logrado acumular en países como Irak, Siria y el Líbano con fuerte presencia política y militar.

Tanto el mundo árabe; principalmente Arabia Saudita, como Israel, necesitan contener el impulso que está logrando en zonas de influencia el gobierno de Rouhaní, y neutralizar los alcances de Al Jazeera a favor de Teherán en el mundo musulmán podría mantener a raya que se vuelquen en apoyo a estos cambios políticos que puedan ser contraproducentes para los intereses regionales.

El gobierno de Netanyahu está siendo apoyado y criticado por la decisión de vetar al medio; lo que aún no es un hecho y a través de la vía legal puede que esta medida al final no se pueda ejecutar, en un Estado de derecho no solamente necesitas medidas que cuenten con simpatías sino además con legalidad, de todas maneras que este medio es de alto consumo entre los ciudadanos árabes israelíes que contratan el servicio a través de las cableras privadas.

Finalmente, no faltarán aquellos que señalen que esta acción por parte del ejecutivo israelí se deba a querer tapar los casos de corrupción, soborno, abuso de poder y fraude por los que se está acusando al Premier y que en realidad el tema de esta cadena de televisión sea una cortina de humo para desviar la atención, sería un supuesto especulativo, pero que en cierto modo es válido creerlo.

Fuente: porisrael.org

De Washington a Pyongyang, la ruta hacia el Heartland

El 4 de julio de este año, Corea del Norte lanzó un misil balístico con capacidad intercontinental (6.000 Km de alcance), con la intención de amenazar a los Estados Unidos. Los gobiernos de Pekín y Moscú exhortaron al liderazgo de Pyongyang para que eviten hacer este tipo de movimientos que pueda poner en peligro la estabilidad relativa de la zona.

Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas advirtió que las acciones del régimen norcoreano podría eventualmente ocasionar una escalada militar contra el gobierno de Kim Jong Un, “Líder Supremo” del país asiático, aún sin el aval del gobierno chino, principal aliado de los norcoreanos. Además la embajadora Haley intentó que se aprobara una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, propuesta que fue bloqueada por Rusia, temiendo eventuales repercusiones.

Durante décadas, como bien lo señala el Dr. Carlos Murillo, quien es analista internacional de renombre en Costa Rica, Corea del Norte y los Estados Unidos han estado en medio del “juego de la gallina”, donde se intenta llevar hasta el límite al contrincante para ver cuál “arruga” primero y se hace a un lado, abandonando el careo. Hasta el momento, como bien lo señala el propio analista, el gobierno norteamericano ha sido quien finalmente ha cedido ante las exigencias del régimen, procurando evitar una escalada mayor que eventualmente involucrara armamento nuclear.

Sobre este último apartado, según el Instituto sobre Estudios de Seguridad Nacional de Israel con sede en Tel Aviv, el gobierno de Corea del Norte tiene en su arsenal entre 15 a 20 bombas atómicas, a esto se le debe sumar el desarrollo contemporáneo de misiles balísticos con un alcance intercontinental, que además colocaría en peligro a los aliados de Estados Unidos en la región y en zonas aledañas, por ejemplo, en abril pasado, amenazaron al gobierno de Israel de lanzarles un “castigo sin piedad” por diferencias con los pronunciamientos israelíes sobre las pruebas balísticas norcoreanas.

Pero en la actualidad, ni China o Rusia quieren incentivar una escalada favorable a los intereses del gobierno de Pyongyang, mucho menos si analizan lo que influye las circunstancias sobre los intereses de ambas naciones, quienes compiten hombro con hombro por dominar las zonas de Eurasia denominadas geoestratégicamente como territorios cardiales. Un eventual conflicto entre Corea del Norte y los Estados Unidos podría colocar a los segundos en el límite de las fronteras chinas y rusas, una verdadera pesadilla para la lucha regional.

Lo anterior se puede ampliar del siguiente modo, Estados Unidos es el principal poder marítimo del mundo, para ser el principal poder de las zonas terrestres necesitaría colocarse en un lugar desde donde puedan controlar a los otros poderes hegemónicos. Los norteamericanos por su ubicación geográfica están en las regiones externas a las áreas de influencia global, por esto, si bien han logrado asumir el poderío naval; heredado de los británicos, además de ser catalogados como “el policía del mundo” en la época post Guerra Fría por su capacidad de movilización alrededor del globo, necesitan tener una presencia real en las zonas cardiales para de esta manera asumir el poder pleno sobre los otros países competidores, principalmente claro está, Rusia y China.

La situación con Corea del Norte podría ser la excusa perfecta para hacerlo, por este motivo tanto Moscú como Pekín buscan contener que se lleve más allá la confrontación, ya que es evidente que ambos países no necesitan un actor más disputando la hegemonía terrestre.

Por el momento, China lleva una ventaja sustancial por la cantidad de proyectos que están financiando en su región, así como el impulso estratégico que le ha resultado la inversión en países de África como Kenia, Uganda y Etiopía, donde realizan grandes obras ferroviarias o portuarias. Por ejemplo, el ferrocarril que uniría las ciudades de Nairobi y Mombasa en Kenia o el puerto de Yibuti en Etiopía. La diplomacia de la billetera aplicada por los chinos les suma resultados positivos. En su propia zona natural la idea de trazar una “nueva ruta de la seda”, le concede un factor de maniobra política y económica, contra la cual Rusia no puede competir aún.

A esto, se debe sumar que la política china con respecto a Occidente es muy apegada a esa apertura que realizaron en las últimas décadas, basta con ver la cantidad de empresas chinas que invierten en las regiones occidentales, lo que deja como una historia lejana aquel régimen hermético y poco descifrable de la Guerra Fría. Además; y a pesar de Donald Trump, las relaciones con Estados Unidos en diferentes campos son buenas. No se puede dejar de lado que hasta el año 2016, el gobierno chino ostentaba el título de ser el principal acreedor del gobierno norteamericano, lugar que le ganó el gobierno japonés.

Ciertamente en China, se tiene el principal poder territorial del mundo actual, aplicando mayormente el poder blando con mucho aporte económico principalmente, pero que ha logrado grandes réditos. Por su parte, Rusia, quien es su más directo contrincante regional, intenta a través de la persuasión competir y neutralizar el empoderamiento chino, aunque además, asegura un radio de acción mucho mayor abriendo su abanico de influencias y alianzas en otras regiones donde hay acceso a recursos estratégicos y salidas a importantes zonas marítimas, como por ejemplo el Medio Oriente.

En estos momentos, los rusos se ven controlados en cierto modo por el movimiento de tropas muy cerca de sus fronteras, como es el caso de Polonia y Lituania donde en enero de 2017 se movilizó un contingente con cerca de 1.200 soldados. Además de lo anterior, la intención de Ucrania de formar parte de la OTAN incentivará las tensiones entre ambas naciones por el conflicto que tienen vigente desde el 2014 por el tema de Crimea.

Aún con las mejoras de la relación entre Washington y Moscú, las teorías de contención están vigentes, ninguno de los países hegemónicos cederá en sus zonas de influencia, ni permitirían que la competencia se desequilibre. Por lo tanto, cualquier movimiento que cambie estas realidades llevará consigo una disputa sin tregua que se llevarán desde todos los frentes, agotando las posibilidades existentes.

Por ejemplo, en junio anterior, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) conformada por Rusia, China y los países centroasiáticos rechazó la incorporación de Irán de ser miembro pleno a solicitud del gobierno chino, esto en procura de evitar ceder mucho más poder para los rusos en el marco del organismo con la presencia de un aliado indiscutible (el régimen de Teherán), pero además, pensando en que los cambios de las políticas norteamericanas benefician a los chinos por encima de un debilitamiento de los rusos en la zona.

Interesante que en el marco de la OCS hay cuatro países que son potencias nucleares; Rusia, China, Pakistán e India, la no aceptación de Irán, además enfoca el no fastidiar la vida de Arabia Saudita, segundo gran proveedor de crudo chino y a Israel con relaciones comerciales por al menos $12.000 millones como opción en el trazado de la ya mencionada “nueva ruta de la seda”.

Syria and the extinction of Sykes – Picot agreement

The Sykes – Picot Agreement of 1916, shaped the Middle East as we have known it so far. The colonial partition between Great Britain and France, with the initial participation of the Russian Empire who finally fell out of the equation when the Tsarist regime fell under the Bolshevik revolution.

The split would ultimately overthrow the Arab nationalist ideals that involved such groups’ support against the Ottomans during the First World War, as the pledge of support included, giving them territories in the Middle East (with ambiguity as to the Jerusalem’s Sanjak and Regions of Historical Palestine) as well as in the Arabian Peninsula (excluding Aden). This led, during the Franco – British administration, instead of a great nation, to the revolts, to grant independence to territories by manufacturing new national identities based on regions with artificial borders, thus the Syrian, Iraqi, Lebanese, Transjordan, among others, came up as an identity fabrication among the groups that inhabited those areas.

A fundamental problem with these arbitrary divisions, established by colonial interests themselves, was the heterogeneous demographic composition of the regions, which involved tribes and villages with deep religious differences, ruled by minority, dictatorial leaders, protected by a strong military arm.

A Sunni-ruled Shiite majority or vice versa is not a minor element inside the conflict. For example, during Saddam Hussein’s 1991 term, Shiite groups revolted against him. Another example was the Assad government since the 1970s in Syria, which, while guaranteeing the freedoms of social groups in their country without distinction of religion, is known to be an Alawite government, empowered in a Territory of Sunni majority, that has generated distrust and hard hand by the rulers of turn, like the repression to the “Muslim Brothers” (Sunnis) in 1982.

It is necessary to differentiate between the interests of the groups that are involved. The world powers’ reasons for keeping watch over that region is due to the idea of controlling the pivot zones in the Middle East. Hence the alliances existing since the post-colonial period, during the bipolar world and nowadays a world with three main axes of power; United States, Russia and China. The last one with greater positioning in its natural region: Asia and opening a gap in African regions little explored by hegemonic powers in the last century, while the other two focused on the Euro-Asian regions of world control.

Besides, there is an ideological conflict between regional powers, accentuated by the 1979 Islamic Revolution in Iran, and where the old quarrels between Shiites and Sunnis were reactivated, mainly against Saudi Arabia.

The third important element that plays in the regional conflict, are the strategic resources. For the hegemonic countries, they represent a goal for industry and the economy, for the regional powers, a tool to buy the will among powerful countries. In addition, for some power groups, the business of strategic resources enables them to continue to sponsor guerrilla wars as far as possible from their borders in “neutral” regions such as Syria, Iraq and Yemen.

The focus should not be solely on strategic resources. Analysis from a materialist perspective leaves aside an important number of elements that also play an essential role in the region, both geostrategic control, ideological differences and competition for strategic resources are all equally essential for understanding the deep roots of conflict.

Syria today, denotes the breakdown of the artificial order imposed in 1916. A country that has also been a focus of attention from the involvement of hegemonic powers and where, the current chaos could generate the creation of at least three independent regions fighting for their Own independence. It is possible, therefore, that an independent Kurdish state emerge in Syria in the Northeast; With significant oil fields, a Shia – Alawite region also leading other non – Islamic religious minorities in the country ‘s western regions and a Sunni region with access to the Mediterranean Sea. Although, the latter would be defined as bloody clashes of Sunni, Islamist and Pro Assad factions.

This is only the analysis of the Syrian conflict and possible future scenarios. The case of Iraq is similar, the importance of its rupture and the involvement of hegemonic power groups, both regional and global indicate the inscrutable possibility of a new geographic rearrangement of these states, as well as a power struggle to gain control of Important areas.

Once again, ethnic – religious and strategic realities (by resources and territories) will set the tone for the new definition of border boundaries and powers that arise in Iraq. The hand of hegemonic leaders, mainly the United States and Russia, will mark the way for a new version of the agreement in 1916, perhaps more in line with the reality “in situ”, which will mean a population purge that could lead to further spills of blood in the area.

 

Cuando callan los otros

SILENCIO LIBERTAD DE EXPRESION

En el año 2015, la ONG Global Witness a través de uno de sus importantes activistas, Billy Kite, designaron a Honduras como el país más peligroso del mundo, siendo el país donde se dan más asesinatos per cápita en todo el planeta. Por si fuera poco, el estudio de Kite vincula parte de los asesinatos con intereses estatales o empresariales, lo que complica más cualquier cambio en la forma de cambiar la perspectiva negativa que ha logrado el país centroamericano.

Por si fuera poco, el jueves 3 de marzo apareció asesinada la activista medio ambiental y líder indígena lenca, Berta Cáceres, a pesar de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desde el año 2009 había obligado al gobierno hondureño a otorgarle protección policial por las amenazas contra su vida.

La vela de Cáceres se apagó dejando atrás grandes logros en su activismo por el medio ambiente, como lograr que el Banco Mundial y la empresa china Sinohydro desistieran de construir una represa en el Río Gualcarque (ubicado a 4 horas de Tegucigalpa aproximadamente), un lugar de suma importancia para los indígenas lencas.

Su asesinato ha conmocionado al país completamente, y pone en una encrucijada al propio gobierno de Tegucigalpa, por no cumplir con protocolos exigidos por una entidad superior, y suma un nombre más a la lista de ecologistas que han muerto en el cumplimiento de su deber en este país (111 habían muerto según los datos de la Global Witness entre el 2002 y el 2014).

Sin embargo, Honduras es solamente un ejemplo de asesinatos, ajusticiamientos y otros ejemplos de silenciar a la oposición o grupo de pensamiento diferente en un país. Por supuesto que es mucho más delicado cuando ocurre en una nación con tradición democrática. Un sentimiento parecido ocurrió cuando en Venezuela se envió a prisión a Leopoldo López, acusado de conspirar contra el gobierno de la República Bolivariana y en algunos casos ser señalado de terrorismo. Esto le ha llevado a estar prisionero desde el año 2014.

Pero cuando esto ocurre en otros lares, en cierto modo se ve normal o el sistema no permite que los reclamos por silenciar a los opositores políticos tengan mayor fuerza. En particular, cuando los grupos de poder interesados en anular ese tipo de reclamos poseen además poder militar.

Por ejemplo, cuando en diciembre del 2007 la Ex Primera Ministra Paquistaní, Benazir Bhutto fue asesinada, 70 días después de regresar al país de su exilio, las fuerzas opositoras a lo que ella representaba como miembro de un partido de centro izquierda (Partido Popular de Pakistán), que empoderaba a las mujeres, algo que para el pensamiento radical de los grupos islamistas como el Talibán era mal visto. Una vez que fue asesinada, fue enterrada sin que se realizara una autopsia previa para conocer las verdaderas razones del deceso, y aunque las condenas alrededor del mundo fueron evidentes, con su muerte se ponía fin a un intento estéril por reformar el cuestionado sistema paquistaní, y sus intentos por pacificar el convulso país.

En la República Islámica de Irán, el político Mir Hussein Musavi fue acusado de querer causar una especie de Revolución de Terciopelo (ocurrido en Checoslovaquia en 1989), por sus técnicas muy “occidentales” de hacer política, a pesar de el mismo Musavi indicar que se mantenía dentro de la propia línea de la Revolución de 1979.

La campaña logró arrastrar a jóvenes, intelectuales y líderes ancianos iraníes a apoyar su posición, que desafiaba las posiciones del polémico expresidente Mahmoud Ahmadinejad, quien ganó las elecciones bajo la sombra de un supuesto fraude que empujó a los “musavistas” a causar revuelo por las calles iraníes. Como resultado, el disidente Mir Hussein Musavi fue puesto en arresto domiciliario y excluido de la vida política en general.

Costa Rica no se escapa de este tema de violencia contra activistas o de querer silenciar a alguien que tenía información delicada que podría mover las bases de algunos grupos de poder o de intereses.

En el primer caso se debe recordar el caso del ambientalista Jairo Mora que fue asesinado en mayo de 2013 cuando defendía a las tortugas en playa Moín de los ladrones de huevos. La defensa de la vida de estos animales le costó la vida al joven Mora.

También en julio del año 2001, Costa Rica fue sorprendido con el asesinato del comunicador de origen colombiano, Parmenio Medina, quien fue ultimado cuando se dirigía a su casa. Con las investigaciones posteriores se llegó a descubrir un problema de malversación de fondos y lavado de dinero que conllevaron al cierre de la emisora católica Radio María de Guadalupe, además de la detención de su director el Sacerdote Minor Calvo, quien además de los problemas propios de la emisora había sido acusado de ser el autor intelectual del asesinato del señor Medina, algo que fue desmentido posteriormente.

Hay una fuerte asociación entre defender una causa y los riesgos que eso implica, en países donde los pensamientos diferentes son perseguidos, mantenerse firme es toda una hazaña. Sin embargo, en lugares donde se defiende el supuesto de la libertad de expresión, de oponerse legalmente y demás, que asesinen, encarcelen o silencien a activistas, periodistas, comunicadores y demás, enciende todas las luces de alerta de que algo no está bien y la ruta que está tomando en ese momento esa nación o el gobierno de turno.