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Medio Oriente, campo de guerra híbrida

El concepto de “Guerra Híbrida” se hace cada vez más común en los análisis internacionales. Aparece por primera vez en un artículo publicado en la revista Proceedings, durante el año 2005. Los autores, Mattis y Hoffman explican en Future Warfare: The Rise of Hybrid Wars; haciendo una declaración sobre los Estados Unidos, advierten que ante el poderío que poseen actores estatales como el norteamericano, esto motivaría a otros actores estatales y no estatales en buscar nuevas herramientas tecnológicas y estratégicas que pudieran darles ciertas ventajas sobre los grupos de enemigos.

De este modo, se da paso a la informalidad en los campos de batalla. Es decir, ya se hace común que objetivos militares descontinúen el uso de uniformes y se mezclen entre poblaciones civiles, además, cuando hay patrocinio o presencia de grupos estatales que apoyan a un grupo no oficial, procura que el conflicto se lleve lo más lejos de sus fronteras que sea posible, para evitar afectaciones directas que impacte en su territorio ya sea económica o socialmente.

El elemento de la guerra híbrida, no solo contiene la informalidad de algunos grupos militares no estatales, sino que también posee; como fue mencionado, el aporte estatal para que sea operativo y funcional. Esto se hace a través de trasiego de armamento, envío de recursos económicos y presiones políticas para empoderar a este tipo de agrupaciones en las zonas donde tienen presencia.

Un ejemplo claro que se explica de este tipo de guerra con todos sus componentes, fue la denominada “Segunda Guerra del Líbano” (Guerra de Julio), que se trató de un enfrentamiento armado entre las Fuerzas de Defensa de Israel contra objetivos de la agrupación chiita libanesa Hezbollah (Partido de Dios).

El grupo en ese momento paramilitar empoderado principalmente al Sur del Líbano, comienza una campaña de ataques con misiles tipo katiushas; muy conocidos durante la época soviética, contra regiones al Norte de Israel. Además se da el secuestro de militares israelíes y finalmente una escalada militar con un saldo de casi 2.000 muertos, siendo mayormente golpeada la población libanesa.

El grupo Hezbollah, aparece en escena desde los años 80 y su agenda política y militar está supeditada a lo que La República Islámica de Irán les imponga. De ese modo además, los iraníes les brindan apoyo económico y militar en complicidad con la República Árabe de Siria. Así es como el régimen de los Ayatolas logra estar lo más próximo que se pueda en la frontera de uno de sus más acérrimos enemigos.

Al llevar la guerra al Líbano principalmente, y ocasionalmente a lo interno de territorio israelí, los muertos en pocas oportunidades serán sus ciudadanos y los que eventualmente mueran siendo de su nacionalidad, por lo general se tratarán de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní o de algún cuerpo especial que llega a engrosar las filas del grupo paramilitar.

También se debe sumar que los ataques militares de Hezbollah contra Israel se realizan en zonas densamente pobladas, en medio de lugares desde los cuales se ha señalado el uso de civiles como escudos humanos, principalmente porque a lo interno casas, mezquitas, escuelas, etc. se encontraron armas, cohetes, lanzaderas y demás, al mismo tiempo que personas ajenas al conflicto se encontraban en el sitio, lo cual se convierte en un dilema moral para el ejército formal.

La falta de aditamentos militares de miembros de este grupo paramilitar facilita que las cifras de civiles  se puedan inflar, además que el uso de la propaganda para demonizar al enemigo delante de los medios de comunicación sea efectiva, hay una clara manipulación y victimización impuesta principalmente contra el Estado que en este caso será catalogado como “agresor”.

Además, la ambigüedad con la cual puede ser abordada la percepción en los conflictos de guerra irregular, puede llevar a los actores a catalogar de victoria un hecho que a todas luces por la cantidad de bajas y de golpes recibidos, en el gremio pugilístico sería por “decisión unánime”, pero ellos se mostrarían como victoriosos por lograr algún elemento no determinante. Por ejemplo, en el caso de la guerra del 2006, tanto Hezbollah como Irán catalogaron de victoria el repliegue de fuerzas israelíes de los territorios libaneses.

A nivel de la opinión pública, si algo salió lastimado en esa guerra, fue la imagen del ejército israelí, que en la guerra de medios sufrió un duro revés, el mismo que también sufrió durante las guerras contra el Hamas en la Franja de Gaza de los años 2008 – 2009 (Plomo Fundido), 2012 (Pilar Defensivo) y 2014 (Margen Protector), donde se dieron circunstancias de la guerra híbrida como contra Hezbollah que golpearon la imagen de Israel.

También, para sentar responsabilidades es mucho más complejo para aplicarlo contra los grupos que trabajan al margen de la ley o que sus líderes no son fácilmente identificables. Si bien todos son sujetos de derecho, los grupos informales tienen un elemento con el que se cuenta poco, no les importa mucho las normas internacionales, salvo lo que puedan usar para su beneficio.

De este modo, cometen actos que en el caso de los Estados se les condenaría por “crímenes de lesa humanidad” ante la Corte Penal Internacional, mientras que ellos se les acusaría de terrorismo y el castigo tiene más un carácter de exclusión social o de golpes asertivos militares en un momento determinado, que no daría por acabado el grupo, sino neutralizado momentáneamente, hasta que aparezcan nuevos representantes o nuevos grupos que cojan el estandarte de lucha dejado por el anterior. Estos grupos por lo tanto, tienen la capacidad de supervivencia en el tiempo.

La finalidad directa y realista de los grupos no estatales que desempeñan esta labor de guerra irregular, a favor de los gestores estatales, no va a ser el exterminio del grupo enemigo, sino atestarles fuertes golpes, condicionar los comportamientos políticos a través del miedo con actos de terror, deslegitimar su lucha haciéndolos actuar de modo irregular o haciendo creer a la opinión pública que están contra las normas internacionales.

Al debilitarlo, fortalecerá al grupo para el cual luchan y a partir de ahí se puede optar por un plan complementario que le pueda atinar la estocada final que ponga de rodillas a un enemigo, o que por ejemplo en casos de conflictos puntuales les brinde un elemento de poder.

Ejemplo de lo anterior, el actual conflicto en Siria ha desmembrado al Estado sirio tal y como se conoce desde 1946, y lo ha dejado en una circunstancia de casi tres sub estados de facto. Uno alauita – chiita, otro sunita dividido entre “moderados” e islamistas y una región kurda.

El aspecto fundamental en el caso sirio, es el involucramiento de fuerzas sunitas por medio del Estado Islámico (DAESH) y grupos opositores a Bashar Al Assad, en un territorio que ha tenido fuerte influencia iraní desde la Revolución de los Ayatolas, pero no contaban con que el juego de guerras irregulares e híbridas se puede ampliar a más de un grupo paramilitar, y esto ha permitido que Irán obtenga mayores posibilidades de tener un acceso directo a la zona mediterránea, a través de las regiones que queden bajo control del gobierno oficial. Y con un canal de conexión hasta Líbano donde pueden actuar a sus anchas bajo el abrigo del Hezbollah, que hoy no solamente ostenta el título de grupo militar, sino también de agrupación política con presencia en el parlamento libanés.

Sin duda que resulta fundamental la comprensión de la realidad actual de los conflictos, la estatalidad de los enfrentamientos se ve como un elemento superado desde hace tiempo y el ejercicio del poder trasciende los elementos disuasorios y diplomáticos de los Estados, para abrirle brecha a organizaciones no estatales con una determinante cuota de poder.

Fuente: WSIMAG

Hamas y el síndrome del animal acorralado

En pocas oportunidades he coincidido con las ideas del ministro de defensa israelí, Avigdor Liberman, pero concuerdo con sus manifestaciones de la semana anterior donde expresó las intenciones que tiene Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), de empujar a la agrupación islamista palestina Hamas a un enfrentamiento militar contra el Estado de Israel.

Las declaraciones al respecto llegan en un momento en el cual el titular de la ANP exigió a Israel una reducción de las cuotas eléctricas que el gobierno en Jerusalén le brinda al enclave costero, lo que supone un duro golpe principalmente contra la población de la zona, que desde hace tiempo ha sufrido un deterioro en sus condiciones de vida. A esto, Liberman manifiesta, en un tiempo cercano también se harán recortes de salarios a los funcionarios de Hamas, lo que supondría una asfixia sin precedentes que valdría como la excusa perfecta para lanzar una nueva guerra entre el grupo islamista que controla Gaza y las fuerzas de seguridad de Israel, sin coordinar, como dijo el Ministro con los gobiernos en Jerusalén y el Cairo, quienes son los garantes del bloqueo que pesa sobre el territorio palestino desde el año 2007.

El motivo para estas acciones tan arriesgadas por parte de Abbas, no sería otro sino debilitar la influencia de Hamas e intentar recuperar el poder absoluto en ambas regiones palestinas, aprovechando que políticamente a nivel de la Comunidad Internacional, el gobierno de Abu Mazen cuenta con gran legitimidad, no así los liderazgos de personajes como Khaled Mashaal o Ismail Haniye, quienes generan animadversiones entre grupos no solo occidentales, sino dentro del mundo árabe e islámico, y fue una de las excusas por las cuales se rompió el vínculo de Qatar con otros países de la región.

Estas acciones directas contra el Movimiento de Resistencia Islámico, puede atraer una nueva ola de violencia irremediable en la zona. Dicha agrupación cuenta desde hace varios años con el soporte de la República Islámica de Irán, de manera directa o a través del Hezbollah, agrupación paramilitar libanesa con acceso a las zonas mediterráneas, y quienes les ayudan con trasiego de armas, y cierto financiamiento económico.

Por otro lado, en los últimos meses, Turquía, un Estado importante en la región, a través de su líder islamista, Recep Tayyip Erdogan se ha interesado por lo que ocurre en la Franja de Gaza y ha mostrado sus intenciones de invertir esfuerzos en levantar el enclave costero, es una zona de acceso a regiones de interés como Egipto por ejemplo, además que, el área posee recursos estratégicos importantes, como gas natural, aunque no solo es el peso del tema recursos la única motivación, sino, que por supuesto, hay un tema ideológico y geopolítico determinante, como la cercanía con un Estado eje, Egipto.

La presencia turca en la zona visto a grandes rasgos sería un aspecto positivo para la estabilidad palestina por lo que puedan aportar a la economía de la región y por el control de grupos beligerantes, aunque apegados a la realidad actual del sitio, supone un foco de tensión inminente, ya que, los turcos han ido abandonando las posiciones pro Occidentales y tienen una visión favorable al eje ruso – iraní, quienes de manera complaciente, han aceptado coordinar acuerdos y propuestas de seguridad en cuanto al tema sirio, lo que automáticamente también les llevará a tener acceso a una modificación de las condiciones iraquíes y para los intereses del régimen de Ankara supondría una estrategia de contención contra las posibilidades de que se establezcan regiones independientes kurdas que puedan inestabilizar sus propios problemas con esta población en Turquía, por lo que cualquier acción del gobierno de Ankara es tomado con recelo y los nuevos financiamientos al gobierno saudita demuestran el temor a un desequilibrio regional ante una abrupta salida turca del eje occidental, algo que no se vislumbra directamente en un corto plazo, pero no se descarta.

Por otra parte, el financiamiento qatarí hacia el Hamas se podría incrementar, de fortalecerse las relaciones entre los gobiernos de Doha y Teherán, mientras la beligerancia se mantenga latente en el Golfo contra Qatar. El supuesto financiamiento qatarí a grupos islamistas ha sido muy criticado por los países del Golfo, principalmente Arabia Saudita, lo que resulta irónico, ya que es bien conocido el patrocinio a grupos islamistas en el Medio Oriente y Occidente que el gobierno de Riad viene realizando desde hace años.

Los intentos de Mazen de socavar el poder de Hamas en Gaza, solo están causando que el grupo islamista se sienta como un “animal acorralado”, que puede reaccionar de forma arriesgada, lo cual es muy peligroso para la volatilidad de la región. Cualquier acto de violencia que ocurra, con la cantidad de actores y de elementos que se están disputando hoy en la región, podría convertirse en un verdadero detonante para una guerra de proporciones mayores, lo cual nadie está invirtiendo en estos momentos para jugar esa carta, al menos no en las circunstancias tan desastrosas que la sanguinaria guerra en Siria ha deparado hasta la fecha, con la aparición de un sinfín de grupos  desestabilizadores, y un cambio irremediable de la composición geográfica del Medio Oriente.

Finalmente, lo que ocurre entre palestinos hoy en su lucha de poder, pone de manifiesto que definitivamente no hay intenciones de acuerdo entre ambos grupos y que el cisma actual, en vez de disminuirse, se hace más grande. Se fortalece además, que de facto, en vez de tener dos territorios pertenecientes a un eventual mismo Estado, por las luchas de liderazgo, se está en presencia de dos regiones cuasi autónomas e independientes con agendas propias disimiles, disputando la vocería de la golpeada población palestina.

Fuente: El Mundo CR

Syria and the extinction of Sykes – Picot agreement

The Sykes – Picot Agreement of 1916, shaped the Middle East as we have known it so far. The colonial partition between Great Britain and France, with the initial participation of the Russian Empire who finally fell out of the equation when the Tsarist regime fell under the Bolshevik revolution.

The split would ultimately overthrow the Arab nationalist ideals that involved such groups’ support against the Ottomans during the First World War, as the pledge of support included, giving them territories in the Middle East (with ambiguity as to the Jerusalem’s Sanjak and Regions of Historical Palestine) as well as in the Arabian Peninsula (excluding Aden). This led, during the Franco – British administration, instead of a great nation, to the revolts, to grant independence to territories by manufacturing new national identities based on regions with artificial borders, thus the Syrian, Iraqi, Lebanese, Transjordan, among others, came up as an identity fabrication among the groups that inhabited those areas.

A fundamental problem with these arbitrary divisions, established by colonial interests themselves, was the heterogeneous demographic composition of the regions, which involved tribes and villages with deep religious differences, ruled by minority, dictatorial leaders, protected by a strong military arm.

A Sunni-ruled Shiite majority or vice versa is not a minor element inside the conflict. For example, during Saddam Hussein’s 1991 term, Shiite groups revolted against him. Another example was the Assad government since the 1970s in Syria, which, while guaranteeing the freedoms of social groups in their country without distinction of religion, is known to be an Alawite government, empowered in a Territory of Sunni majority, that has generated distrust and hard hand by the rulers of turn, like the repression to the “Muslim Brothers” (Sunnis) in 1982.

It is necessary to differentiate between the interests of the groups that are involved. The world powers’ reasons for keeping watch over that region is due to the idea of controlling the pivot zones in the Middle East. Hence the alliances existing since the post-colonial period, during the bipolar world and nowadays a world with three main axes of power; United States, Russia and China. The last one with greater positioning in its natural region: Asia and opening a gap in African regions little explored by hegemonic powers in the last century, while the other two focused on the Euro-Asian regions of world control.

Besides, there is an ideological conflict between regional powers, accentuated by the 1979 Islamic Revolution in Iran, and where the old quarrels between Shiites and Sunnis were reactivated, mainly against Saudi Arabia.

The third important element that plays in the regional conflict, are the strategic resources. For the hegemonic countries, they represent a goal for industry and the economy, for the regional powers, a tool to buy the will among powerful countries. In addition, for some power groups, the business of strategic resources enables them to continue to sponsor guerrilla wars as far as possible from their borders in “neutral” regions such as Syria, Iraq and Yemen.

The focus should not be solely on strategic resources. Analysis from a materialist perspective leaves aside an important number of elements that also play an essential role in the region, both geostrategic control, ideological differences and competition for strategic resources are all equally essential for understanding the deep roots of conflict.

Syria today, denotes the breakdown of the artificial order imposed in 1916. A country that has also been a focus of attention from the involvement of hegemonic powers and where, the current chaos could generate the creation of at least three independent regions fighting for their Own independence. It is possible, therefore, that an independent Kurdish state emerge in Syria in the Northeast; With significant oil fields, a Shia – Alawite region also leading other non – Islamic religious minorities in the country ‘s western regions and a Sunni region with access to the Mediterranean Sea. Although, the latter would be defined as bloody clashes of Sunni, Islamist and Pro Assad factions.

This is only the analysis of the Syrian conflict and possible future scenarios. The case of Iraq is similar, the importance of its rupture and the involvement of hegemonic power groups, both regional and global indicate the inscrutable possibility of a new geographic rearrangement of these states, as well as a power struggle to gain control of Important areas.

Once again, ethnic – religious and strategic realities (by resources and territories) will set the tone for the new definition of border boundaries and powers that arise in Iraq. The hand of hegemonic leaders, mainly the United States and Russia, will mark the way for a new version of the agreement in 1916, perhaps more in line with the reality “in situ”, which will mean a population purge that could lead to further spills of blood in the area.

 

Prensa moderna: La devoradora de mundos

En el mundo de los Comics, Galactus es un personaje que consumir planetas enteros le ayuda a calmar su hambre, con ayuda de sus heraldos rastrea mundos con energía vital suficiente para saciar el apetito voraz del “Devorador de Mundos”. Si bien esto es algo ficticio, en la vida real existe una versión de un devorador de energías vitales para subsistir, la prensa moderna, sus heraldos obviamente son los periodistas. El noble oficio periodístico se ve manchado por la insistente elaboración de noticias o narrativas que enardezcan la opinión pública contra un grupo, país o sociedad.

Ejemplo de esto, el desafortunado comentario del Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu apoyando la posición del presidente norteamericano Donald Trump en su intención de construir un muro en la frontera con México. Lo malo de este comentario del premier hebreo no es lo que dijo sino que no midió la comparación absurda que realizó el presidente estadounidense con la valla de protección en el territorio de Judea y Samaria (Cisjordania), mientras él (Netanyahu) hablaba de la frontera con Egipto. Ambos estaban en dos sintonías distintas definitivamente.

Al líder israelí se le criticó desde muchos frentes, incluyendo a nivel interno; algo normal en una democracia. Lo que no es sano para el ejercicio periodístico es seguir dándole vueltas al tema para caldear más los ánimos. Por ejemplo, el 30 de enero de 2017 en el medio Russia Today, aparece una noticia bajo el título “Una compañía israelí se postula para construir el muro de Trump: “debe ser una obra inteligente”.” La noticia causó una serie de comentarios que no se han hecho esperar, ciertamente a nadie le importa el contenido, la esencia y todo lo que involucra esto, sencillamente, si Israel está involucrado es material perfecto para alimentar los medios con tráfico de lectores y personas opinando con criterios válidos, o sencillamente, despotricando insultos.

A esos que opinan, tampoco les importa mucho que países como Reino Unido, Francia, Grecia, Austria, Croacia y Rumania quieran construir muros para impedir el paso de inmigrantes hacia su territorio como informaba la prensa en setiembre 2016, o al menos eso no se ve reflejado en la opinión pública. Es obvio que para los efectos informativos, esto cala menos que los actos realizados el presidente Trump con tantos anticuerpos que posee gracias a la propaganda negativa que afecta su imagen. Lo mismo ocurre con el Primer Ministro de Israel, un país que también la propaganda y la manipulación demoniza en incesantes oportunidades.

Al parecer, muchos de los medios de prensa actual se alimentan de cuatro pilares básicos que nutren su hambre despiadada de construir o destruir una realidad:

  • El odio: algunas personas no leen las notas, no les interesa profundizar en el tema abordado por el medio de comunicación, sencillamente se nutrirá por lo que el grupo periodístico comparta, y este a su vez sentirá que cumple con su labor entre más reacciones a través de las redes o formatos electrónicos realicen los lectores. El éxito de sus publicaciones se miden por de la cantidad de comentarios que logren, sin que esto implique realmente que el lector analiza de modo inteligente las circunstancias.
  • El morbo: el uso de ciertas fotografías, de titulares manipulados, de palabras que fuerzan una opinión, un sesgo ideológico y posiciones en ocasiones de naturaleza destructiva. Entre mayor sea el morbo, más atractivo para el consumidor, mayor cantidad de veces replicará la nota y altos niveles de opiniones serán manifestadas, se convertirá además en fuente de información obligatorio.
  • La popularidad: como si se tratará de “Periodismo de Moda”, ocurre que hay figuras que reciben la “unción” de los medios; pero hay quienes no tienen esa “estrella iluminándoles”. Como el presidente Donald Trump, al cual varios medios de comunicación se han encargado de demonizar y señalar como nocivo para los intereses norteamericanos, además de patrocinar algunas manifestaciones públicas que se han hecho virales en días pasados.

 

También, el Estado de Israel sabe desde hace décadas lo que es vivir a la sombra de la impopularidad, que cuando alguno de sus ciudadanos o líderes realiza un acto positivo, algunos medios lo invisibiliza o señala que seguramente “algo se traen entre manos”. Ejemplo de esto, los niños sirios que Israel busca absorber como refugiados. De igual manera, sus políticos son criticados, su ejército es etiquetado como el más despiadado del mundo, sus ciudadanos de ser racistas y su sociedad de muchos elementos negativos; la mayoría de esos señalamientos producto de la propaganda.

  • El negocio periodístico: la competencia actual en el periodismo obliga también a luchar por recursos económicos para subsistir. El periodismo no es una práctica de bien social, por lo tanto, si no tienen audiencia probablemente no despierten interés de patrocinadores y esto los haga poco rentables y desaparezcan. Por este motivo, puede que sucumban a la tentación de hacer de la explotación de un tema la materia prima para mantener sus cuentas en números positivos.

La idea de la nueva prensa que necesita de absorber energías vitales no es tan descabellada. Usen estos mismos elementos de análisis con otros temas para ver que ciertamente, en la narrativa y construcción que hacen los medios es donde generamos opiniones, en muchas oportunidades, sin tener todos los elementos claros para emitir un juicio. Pero ellos igual se nutren, mientras haya “likes” y comentarios que justifiquen esta nueva versión de “periodismo de sobre”; en el cual solo le agregas agua (narración) y puede alcanzar para muchos y todos tendrán una porción para sí mismos.

La utopía ilustrada

utopia

En su artículo del 17 de abril de 2016, continúa Víctor Hurtado sin comprender el trasfondo real del conflicto palestino – israelí e insiste en resumirlo en un problema interno con la religión de Israel, lo que hace pensar que desconoce el panorama completo de la región.

Será ese dejo de antirreligiosidad que le hace creer que la cura de todo sea solamente la renuncia a la naturaleza judía de Israel. Don Víctor no ha comprendido que el judaísmo es una identidad que trasciende la simple etiqueta de “religión”. Parece además que le incomoda la religión de los judíos y no la religión de los palestinos, y por supuesto, tampoco le importa la religión de otros Estados llamados “Islámicos”, para él es terrible que exista un “Estado Judío” y eso no lo digiere porque además este Estado es una democracia plena.

Indica que los “ilustrados” (posmodernos al parecer) no comprenden de nacionalidad, ni de religión, lo que me hace suponer que ese exclusivo grupo al cual pertenece el Señor Hurtado tampoco conocen nada de la “Realpolitik” y padecen del buenismo exacerbado de los progresistas que todo lo simplifican a una solución supuestamente social, pero olvidan que no todos están dentro de su ola y todavía existen quienes por ideología prefieren conservar el “Statu Quo” tal y como está, sin hacer una ruptura de paradigma para renunciar ni al territorio ni a los derechos de autodeterminación de los pueblos; lo que dio paso al Establecimiento de Israel y las bases para un eventual Estado Palestino independiente.

De lo anterior, la utópica propuesta de un Israel absorbiendo territorio y población de Cisjordania, dándole nacionalidad israelí a los palestinos tiene problemas de fondo que al parecer Hurtado no contempla y que no necesariamente tiene que ver con Israel directamente:

  • En el caso que Israel aceptara tomar esa ruta con los palestinos de Cisjordania, su liderazgo (palestino), los clanes y las agrupaciones políticas laicas independentistas, ocasionarían una revolución interna ya que no estarían de acuerdo en renunciar en su derecho a Estado Propio y esto ocasionará más muertes palestinas por los enfrentamientos.

  • Los grupos islamistas del enclave en Gaza causarán también una revolución porque su idealismo religioso es el de liberar toda la tierra “santa islámica”. Una absorción israelí de los territorios sería una gran afrenta a sus intereses dogmáticos del Islam más ortodoxo.

  • Quienes apuestan por una idea de integración de ciudadanos son los grupos palestinos que patrocinan movimientos en los cuales el creciente número de “refugiados palestinos” (según la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos – UNRWA-) deberían ir al actual territorio de Israel y ser absorbidos por el Estado, con la clara intención de provocar una asfixia demográfica para acabar con el “Estado Judío”. Similar a lo planteado por Hurtado, con la diferencia que ellos buscan acabar con el Estado Judío para implantar uno islámico; elemento que no se si sería parte de la “utopía hurtadista”.

Dice el escritor “…No somos ciudadanos de un país, sino ciudadanos de una Constitución ilustrada por esto –aparte de las costumbres– es lo mismo ser costarricense o japonés….” Lo interesante es que existen países que no poseen una Constitución escrita formal y sin embargo sus habitantes se identifican como ciudadanos plenos de dicho territorio. Inglaterra, Nueva Zelanda, Omán, Canadá son ejemplos de esas Naciones sin constitución cuya identidad nacional es clara.

Su concepto de “constitución ilustrada” hay que restarle lo que parezca idealista para comprender dónde un costarricense y un japonés por medio de la constitución serían lo mismo, porque la identidad nacional es un concepto modernista aprendido que se implanta en el inconsciente de los individuos. Es de este modo que dos individuos de diferente nacionalidad que hablen el mismo idioma, tengan costumbres y gastronomías similares, no se identifiquen como iguales, nacionalmente hablando. Sino que las normas del país bajo el que se rigen definirán los elementos básicos que debe cumplir un individuo para ser parte de esa nación.

Por lo tanto si el primer individuo vive en el territorio del segundo, este sigue siendo extranjero y no obtendrá la otra nacionalidad hasta que se ajuste a los principios de la constitución del país donde habita ahora. En el caso de algunos países hay que modificar hasta costumbres para eso, por ejemplo, alguien que tiene por costumbre beber alcohol en su país, al movilizarse a un país islámico debe abstenerse porque las normas lo prohíben.

De lo anterior, hay enfatizarle al articulista que el sistema político israelí es inclusivo, y que al igual que cualquier otro Estado corresponde a los poderes supremos determinar quiénes pueden optar por la nacionalidad por nacimiento, naturalización, o por parentesco familiar y dentro del Estado hay normas.

Aún así, Israel es un Estado en el cual salvo el derecho de nacionalidad automática que brindaría la identidad judía a quienes lo soliciten; los ciudadanos de otros grupos que nacen en el país tienen derecho a la ciudadanía, aún aquellos judíos que se casan con no judíos fuera del territorio, cuando se establecen en Israel se le da a la pareja el derecho como ciudadano pleno.

Los palestinos tienen su sistema de ciudadanía. Por medio de UNRWA se ha determinado que son palestinos todas las personas que salieron como refugiados después de la guerra de 1948 más sus descendientes, lo que significa millones de personas de dicha identidad con derecho a establecerse en un eventual Estado para los palestinos.

Acerca de los asentamientos, propuestas de paz como la de Olmert, contempla el desmantelamiento colonias y la retribución por territorios a los palestinos, lo cual es realista políticamente que absorber palestinos como plantea Hurtado, algo que de paso denota un profundo desconocimiento sobre la situación real, lo cual solucionaría si se toma un viaje exploratorio y ve con sus ojos la situación de ambos lados y los intereses de ambas poblaciones.

Recomendar además, que estudie los Acuerdos de Oslo II donde Israel tiene administración plena sobre la zona “C” de Cisjordania, hasta para realizar construcciones. Y donde, de llegar a un acuerdo definitivo con los palestinos, un plan como el de Olmert desmantela colonias, y deja infraestructura lista para que sea aprovechada por los palestinos eventualmente, esperando que estos no decidan como hicieron sus hermanos en Gaza de desmantelar infraestructura para usar los materiales en la guerra contra Israel luego de la salida en el 2005.

La naturaleza de Israel como Estado Judío, garantiza libertades plenas para todos los ciudadanos, defendidos por las leyes básicas del Estado y complementadas con normas impuestas por el parlamento que es conformado por los ciudadanos plenos del país de cualquier denominación religiosa, origen étnico, ideología política y hasta opositores fervientes del sionismo.

La utopía que plantea Hurtado como “Constitución ilustrada”, en realidad es un modo bonito para llamar al “binacionalismo”, propuesta que no funcionaba según la opinión de las comisiones a mediados de los años 40, y por supuesto no funciona ahora. Si los palestinos no quieren ser israelíes, porque los moderados quieren su propio Estado independiente, y los radicales un solo Estado Islámico, en dónde queda esta utopía ilustrada? Por lo visto en ninguna parte.