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Hacia un reordenamiento geopolítico en Medio Oriente

La composición geográfica de la actual Siria es al igual que otros países de la región, producto del Acuerdo de Asia Menor (Sykes – Picot) del año 1916. El reparto arbitrario de los territorios de Medio Oriente y las posteriores divisiones artificiales, provocaron la aparición de actores internacionales, muy heterogéneos en sus composiciones sociales y religiosas, bajo el mandato de gobernantes muy opresivos que no permitían la disidencia o los levantamientos.

Sadam Hussein (Sunita) y Hafez Al Assad (Alauita), fueron gobernantes de Irak y Siria respectivamente, y no dudaban en reprimir cualquier tipo de movimiento opositor a su régimen, así tuvieran que cometer crímenes de lesa humanidad, como la Operación al – Anfal del régimen de Hussein contra las minorías kurdas en los años 80. También al régimen de Al Assad se le acusa de haber exterminado varios miles de sunitas opositores en la ciudad de Hama en 1982.

Ambos gobiernos, contaron con apoyos significativos de potencias hegemónicas, por intereses regionales o estratégicos. De esa forma Hussein fue bueno para los intereses occidentales en su lucha contra la recién islamizada Irán de los ayatolas chiitas; además de recibir cierto beneplácito de las monarquías del Golfo. Esto al menos hasta finales de los 80 antes de pasar a ser considerado enemigo a los intereses de occidente.

De igual manera, el régimen sirio estuvo bajo la protección del régimen soviético, y en la actualidad cuenta con altos grados de apoyo por parte de la Federación Rusa y del régimen regional de Irán, principalmente por servir de puente en la ruta de empoderamiento hacia el mediterráneo del régimen de los ayatolas, y en su lucha hegemónica, ideológica y estratégica contra Arabia Saudita y el Estado de Israel.

Medio Oriente, fin del mapa actual.

Se podría marcar varios elementos como los detonantes al cambio de equilibrios y posible reestructuración de la situación del Medio Oriente.

La guerra por productos estratégicos por parte de las potencias hegemónicas, marcan el plano de las alianzas, al mismo tiempo, determinan el comportamiento de los países que las poseen para generar dinero que les sirva para su lucha contra aquellos que consideren enemigos de turno. El boom petrolero de los años 70s y 80s, marcaron determinantes cambios geo estratégicos y compra de voluntades desde los principales productores hacia países compradores con mucho poder adquisitivo.

Hay una lucha ideológica de tipo religiosa, principalmente entre el régimen islamista de Irán bajo el liderazgo desde 1979 de los ayatolas y las monarquías islámicas, principalmente Arabia Saudita, quien además de ser una monarquía, es sunita y tiene bajo su administración los lugares más sagrados del islam. Elemento que reactivó las viejas rencillas entre sunitas y chiitas que son los grupos mayoritarios de la región, lo que ha provocado una geopolítica en el Medio Oriente donde ambos países son patrocinadores de grupos que atacan al bando contrario con mucha saña, buscando por supuesto minar su poder y alcance en la región.

La invasión estadounidense a Irak y Afganistán. Principalmente en el primer caso, el derrocamiento de Sadam Hussein, desequilibra las fuerzas en la región, ya que el vacío de poder, será aprovechado por Irán y todos los grupos que le apoyan para ampliar su margen de maniobra, lo que, al mismo tiempo, provoca la activación de una serie de células sunitas radicales (wahabistas) que desean su propia cuota de poder, no representado en el liderazgo chiita, al cual no reconocen.

Las revueltas árabes en toda la región, particularmente en Siria, donde se ha dado una división inobjetable del país en varios sub grupos que tienen sus propios intereses y apoyos. Tales son los casos del régimen de Bashar Al Assad apoyado por Rusia, Irán y el Hezbollah, así como el Ejército Libre Sirio (oposición) y las guerrillas kurdas apoyados por la OTAN, así como Jabhat Fateh al – Sham (Al Qaeda), y el DAESH (Estado Islámico), quienes reciben apoyo de régimenes wahabistas e indirectamente se benefician de las facilidades que los occidentales dan a los grupos opositores al gobierno de Assad.

Otro elemento que se ha dejado de lado por décadas, es la situación kurda. El territorio del Gran Kurdistán se desmembró y envió a su población con una fuerte identidad nacional, a estar bajo el mandato de los gobiernos de los Estados que resultaron de Sykes – Picot, así los kurdos que en la actualidad tienen una posición determinante para los intereses de las potencias que se involucran en la situación actual de la región, aprovecharán las facilidades que la circunstancia les facilita ya no para conformar un único Estado para su grupo, sino varios, con independencia plena, tanto social, como política y económica.

Estos aspectos, más la clara definición de los ejes del poder mundial en manos de rusos, estadounidenses y chinos, definirán las nuevas fronteras del Medio Oriente, basados en los intereses de estos tres poderosos, que si bien, compiten entre ellos por el control geo político y geo estratégico del mundo; principalmente bajo los principios de las zonas pivote, tampoco tendrían a mal que este nuevo reacomodo de los “Estados Fallidos” heredados de Sykes – Picot, les permita ubicarse en regiones donde puedan competir económicamente por la explotación de recursos estratégicos y además donde puedan probar el armamento que fabrican y venden a nivel global.

Por su parte, para las zonas en resquebrajamiento, este cambio quizás signifique la aparición de nuevos actores en la escena internacional, así como la descomposición y redefinición de las fronteras de territorios que aún hoy no han terminado de consolidarse por lo poco sesuda que fue la división a comienzos del siglo pasado. Por supuesto el costo de esto será la muerte de muchas más personas de las que ya se cuentan, en centenares de miles, principalmente en Siria e Irak.

El Mundo CR

Alto al fuego en Siria: El principio del fin?

tregua siria

El pasado 22 de febrero de 2016, las autoridades rusas y estadounidenses anunciaron un alto al fuego en la lucha que emprenden desde hace casi 5 años el gobierno de Bashar Al Assad y la oposición en Siria; además de grupos islamistas que han aprovechado el desorden para aumentar sus zonas de influencia en el territorio. Ambas potencias mundiales actúan como la voz de cada una de las partes de interés; los rusos con su gobierno aliado de Bashar Al Assad y los estadounidenses con los miembros del Ejército Libre Sirio (ELS), por lo que se proclaman los responsables de cualquier acto que uno de estos haga contra el otro.

De esta guerra, el resultado hasta finales del 2015 contabilizaban más de 260 mil personas fallecidas y cerca de 4 millones y medio de refugiados, principalmente en países vecinos (Jordania, Turquía, Líbano) y en Europa. La guerra siria es la peor catástrofe humanitaria de este siglo XXI, por la cantidad de elementos que incorpora y que dificulta una solución efectiva pronto, con un país que además de destrozado ha quedado dividido entre las fuerzas que se lo disputan.

Esta tregua podría resultar como una bocanada de aire principalmente para los civiles que no han salido del país y que viven el diario vivir del fuego cruzado, de la toma de ciudades por parte de soldados, rebeldes e islamistas. Referente al último grupo mencionado, según las potencias, estos no están incluidos en la “pausa” y continuarán dándoles con fuerza. Por lo que los ciudadanos rodeados o administrados por Jabat Al Nusra, DAESH y hasta miembros del Hezbollah que se puedan encontrar metidos en Siria tendrán que dormir con un ojo abierto, atentos porque la violencia no se detendrá totalmente sino que se discriminará por zonas donde haya sospecha de presencia de elementos islamistas. Según informes, son al menos 100 diferentes grupos armados que aceptaron la tregua, algunos conocidos y otros no tanto, esto por el ordenamiento de los clanes y zonas en el país.

Los focos de tensión bajarán un poco, pero no hay una salida definitiva en un corto tiempo que le devuelva a Siria el orden que tenía antes de comenzados los enfrentamientos en marzo de 2011. Un territorio partido en tres principalmente entre oficialistas, kurdos y opositores, sumado a las escaramuzas contra los islamistas que promueven el establecimiento de un Califato regido bajo su versión radical de la ley islámica (sharia).

Por si esto no fuera suficiente, las tensiones entre Rusia y Turquía dan un aire de mayores preocupaciones, porque los comentarios pasados de tono de un sector y del otro no se detienen. Por si fuera poco, el apadrinamiento de Arabia Saudita a los turcos, le agrega más espesura al ambiente, y por supuesto que con la intervención saudita, la República Islámica de Irán muestra los dientes de forma solapada para intentar respaldar las acciones de su aliado en el Kremlin.

Si la escala de las confrontaciones se incrementan, se correría el riesgo de lanzar a la región en una guerra de características apocalípticas, el control de la zona está siendo disputado desde hace tiempo y se necesitaba una situación de estas como una perfecta excusa para dar una verdadera demostración de poder armado de los países con intereses en la zona.

La tregua es un frágil acuerdo, que cualquier confrontación alzada de tono podría romper. Habría que ser muy optimista para pensar que este cese de hostilidades es el camino al fin de la guerra, y sumamente ilusos considerar que este país regresará a las condiciones anteriores al inicio del conflicto, especialmente porque el gobierno de Bashar Al Assad ha perdido la confianza de un sector del país y además que las nuevas condiciones bajo las cuales se encuentran los ciudadanos de las zonas divididas son consideradas irreversibles, por ejemplo el territorio controlado por los kurdos en el Norte del país.

Además, se puede decir que este cese de violencia es solamente un respiro momentáneo, un ajuste en las estrategias y el acomodo de las fuerzas para consolidar la presencia en las zonas que han logrado obtener a lo largo de estos años, además intentar colocar una especie de barrera militar a las incursiones de islamistas para que no puedan ejercer influencia sobre territorios administrados por alguna de las fuerzas principales (Al Assad, Kurdos y ELS), e intentar que sean neutralizados totalmente hasta que su poder pueda ser disminuido y obligarlos a retroceder a una posición no militar sino solamente ideológica. Esto último porque el islamismo es una posición filosófica – religiosa que con acceso a armas extra limita el radicalismo de sus pensamientos y los llevan a cometer actos como los que se han visto en los últimos meses en distintas partes del mundo.

No se sabe cuánto tiempo se extienda el cese al fuego, lo que es un hecho es que pende de un hilo su continuidad, que aún y con intereses de conservarlo, hay elementos que tratará de debilitarlo hasta la ruptura, porque tienen mayor ganancia en una zona convulsa que en un estatus de no violencia.

La división de Siria y el futuro del Levante

SIRIA FRAGMENTADA

Con la guerra interna siria el principal problema que sufre este Estado es la división interna que sufre, lo que atomiza las fuerzas en el territorio. El destino de Siria parece que pasará por tener de facto la creación de al menos 3 nuevos “estados”, uno dirigido por el gobierno de Bashar Al Assad donde quedarán los chiitas, alauitas y otras minorías religiosas. El otro Estado administrado por los kurdos y el tercero por los islamistas y “rebeldes” los cuales tendrán que disputarse entre sí el control del restante territorio. A esto se debe agregar la existencia del DAESH (Estado Islámico) que quiere incorporar los territorios sirios a un enorme proyecto “imperialista”.

Este conflicto sirio afecta al resto de la región del Levante porque se incorporan elementos del radicalismo religioso; del Islam político (islamismo) cuyos objetivos distan los de cualquier idealismo inspirado en movimientos occidentales o nacionalistas y por el contrario sus objetivos están en imponer su versión radical de Islam en un gobierno que se parece a los antiguos califatos que lideraron la región.

Se puede mencionar al menos tres de las razones por las que el problema existe y persiste:

  • La influencia de agentes externos que han desestabilizado el país y automáticamente puso en vilo a la región, principalmente la presencia de potencias globales como la OTAN y Rusia.
  • El fortalecimiento de los grupos contrarios al régimen de Bashar Al Assad y el debilitamiento progresivo del apoyo de agrupaciones como Hezbollah del Líbano y de miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica (Irán) por el desgaste de los enfrentamientos contra elementos islamistas de Jabat Al Nusra y DAESH.
  • El crecimiento de la influencia territorial que los islamistas están teniendo ahora dentro de territorio iraquí donde han logrado convencer a líderes de clanes sunitas quienes les han ofrecido de cierta manera vengarse de la opresión de la mayoría chiita y devolverles el poder que en algún momento administraron de la mano de Sadam Hussein.

El periodista libanés, Hisham Melhem, “Los bárbaros a  nuestras puertas” publicado por el sitio “Político Magazine”, expresa que la civilización árabe ha colapsado, y que no recuperará sus años de bonanza. La afirmación podría verse verdadera en cierto modo, primero porque los países árabes están dejando de lado su asociación como “árabes” y se están comenzando a verse desde la perspectiva religiosa como aspecto esencial de su cultura.

Es decir, el panarabismo se ha desplazado y dejado el vacío a los movimientos panislamistas, por lo que quienes no son musulmanes y en especial quienes no piensan del modo que lo hacen los fundamentalistas islámicos quedan fuera de cualquier fórmula que equilibre la región y se convierte automáticamente en este proyecto cuasi mesiánico de los radicales.

Pero por otra parte, la huella que la cultura árabe ha dejado sobre la humanidad es indeleble, no se puede borrar de un plumazo, aunque los islamistas quieran utilizar todas las artimañas existentes para imponer su paso por encima de la herencia que la cultura árabe le ha dado a nuestras sociedades.

De esta manera si bien hay un declive pronunciado en el comportamiento de los liderazgos árabes en la actualidad, en especial por la mano negra de los islamistas, el brillo de personajes como Al Razi, Averroes, Al Zarqali (Azarquiel), Maslamah Al Mayriti, entre otros, no se verá opacado en su aporte al mundo de manera repentina.

Los radicales que dividen Siria, que controlan sectores esenciales de Irak y que como langostas se quieren extender a lo largo de todo el Levante con su proyecto de “Califato”, que va desde Yakarta (Indonesia) hasta Al Andaluz (España), y algunos lo ven todavía más como un proyecto global, van minando paulatinamente el aporte que los árabes al menos hasta el siglo XIII le ha heredado a la humanidad, y en cuestión de 50 años estaría dejando una nueva marca, solo que negativa hacia sus propios ciudadanos y dirigido hacia el resto de las sociedades, de exportar e imponer este Islam de características oscurantistas y nada reformadoras.

La ley del talión a la francesa

francia

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El ataque francés el domingo 15 de noviembre contra Raqqa en respuesta a los atentados del viernes 13 en París, no compensa nada. El enemigo más allá de estar en un Estado de facto, se encuentra compartiendo el mismo techo que los europeos, compartiendo su propio “espacio vital”.

No han comprendido los liderazgos occidentales que este tipo de respuesta más que minar los actos de terror, sumará nuevos adeptos a los movimientos de Islam radical, en un país donde según fuentes islámicas, de 6 millones de fieles a esa religión al menos 100 mil son convertidos, algunos de los cuales lo hacen a través de grupos integristas salafistas y wahabistas y entre los que se unen a estos grupos al menos 900 al 2014 se liaron en las redes del Califato Islámico.

Los grupos radicales han estado utilizando los púlpitos de las mezquitas dentro de Europa para inyectar en las comunidades no fundamentalistas ideas que las envenenan y los vuelcan en contra de la sociedad en la que viven, fortaleciendo sus posiciones intolerantes.

Además, los sentimientos de islamofobia sumados a las ideas de que países como Francia son sinónimo de pecado y de perdición para las comunidades islámicas, incentiva todavía más las posibilidades de que ataques como los de París se vuelvan habituales.

Pueden acabar con el “DAESH” o su cúpula en Iraq, Siria, Libia o en Plutón, pero el germen del islamismo se expande y se extiende como una enfermedad contagiosa. Este movimiento político – religioso (el islamismo) no es algo nuevo, solo que ahora aprovecha los vacíos de poder de sus territorios de origen para expandirse y recibir cada vez más soldados y obtiene más fuerza por el deterioro de la confianza en los gobiernos no religiosos tanto en países musulmanes, como ahora en naciones laicas y abiertamente seculares, como las europeas.

Cabe destacar que los propios países islámicos saben lo que es ser víctimas de estos radicales porque es un asunto que sucede casi a diario. El mismo viernes de los atentados en París, en Bagdad (Iraq) y el Sur de Beirut (Líbano), el terrorismo cobraba la vida de más de 60 personas entre ambos hechos lamentables, sin que la reacción categórica de los occidentales fuera tan contundente como se esperaría.

Pero Occidente se ha acostumbrado a ver este tipo de violencia como algo lejano a su sociedad “pluralista y democrática”, así como considerarlo el pan diario de países en el Medio Oriente y África y es así como se cae en el estereotipo que allí los asesinatos y el terrorismo son deporte nacional, por eso cuando ocurre en este lado del mundo, la sociedad se enloquece y cae en pánico colectivo.

La respuesta militar de Francia solamente intenta aplacar las posiciones ultranacionalistas del país, dar una muestra de fuerza militar, pero es en sí un acto que traerá más muerte y destrucción en una ciudad de más de 220 mil habitantes que recibirán el efecto colateral de estar siendo gobernados por aquellos que saben que sus muertes serán un excelente material de propaganda religiosa, mientras que para los efectos reales, no hay nada positivo que se pueda destacar realmente de esta acción bélica.

La alianza pro rusa prueba fuerza

Fuente: Discovery News

Fuente: Discovery News

Por: Lic. Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El pasado 30 de setiembre, las fuerzas rusas entraron en acción atacando supuestas posiciones de islamistas en Siria. Sin embargo, algunos informes como los que destaca la BBC de Londres[1], daba énfasis a que los sectores bombardeados por Rusia no registran presencia de radicales islámicos, pero sí de rebeldes del denominado “Ejército Libre Sirio (ELS)[2]”. Las críticas no se han hecho esperar a la actuación de los bombardeos del ejército de Vladimir Putin por parte de la coalición occidental, no es para menos, da a entender que el objetivo principal de Rusia no se centra en detener o destruir al Estado Islámico, sino en frenar la caída, del gobierno de Bashar Al Assad[3].

Pero, a pesar de lo mencionado anteriormente, que es sumamente importante, porque un aliado sirio ingresó en acción con las intenciones principalmente de salvaguardar los últimos bastiones de poder que tiene el presidente sirio, en sus intenciones de mantenerse liderando el país. Y de la entrada estratégica de Rusia en la defensa del régimen sirio, los otros componentes que están formando parte de un nuevo bloque estratégico pro ruso llaman poderosamente la atención por el nuevo escenario que plantean al dar estas demostraciones de fuerza.

El 23 de setiembre, el gobierno ruso inauguró la mezquita más grande de Europa[4], y el presidente invitó entre sus más destacados asistentes al Primer Ministro Turco, Recep Tayyip Erdogan y a representantes del gobierno iraní; además del presidente palestino Abu Mazen, pero este tiene otro trasfondo un poco diferente al de la presencia de los dos primeros. Adicional a lo anterior, el 26 de setiembre se confirmaba una alianza entre Rusia, Irak, Irán y Siria para combatir al Estado Islámico[5].

Aunque Turquía no forma parte de esta alianza, es un factor importante, por ser el miembro de la OTAN, que genera mayores desconfianzas en cuanto a sus “fidelidades políticas”. Los turcos además de tener su poderoso ejército en dicha organización, económicamente tienen fuertes intercambios con los rusos, y son miembros de los denominados BRICS, que tienen intereses económicos como naciones emergentes.

Además de eso, los turcos tienen una importancia estratégica en la crisis siria, por compartir fronteras, tener refugiados y porque funcionan en cierto modo como un contra peso para evitar la expansión del control territorial de los grupos islamistas principalmente cerca de sus fronteras. Aunque también los tienen sus propios problemas con la crisis siria que empuja de a pocos el empoderamiento de los kurdos sirios e iraquíes, que pueda motivar a los grupos kurdos de su territorio a querer hacer lo mismo y desestabilizar su nación.

De eso se desprende en cierto modo el acercamiento ruso con el gobierno del islamista (“moderado”) Erdogan, y al mismo tiempo acerca sus posiciones a los gobiernos de Irak e Irán. A pesar de la mayoría de la población turca ser “laica” y los musulmanes al menos un 80% pertenecer al sunismo islámico, el acercamiento a dos países de mayoría chiita obedece a una situación de estabilidad política que en estos momentos no puede reducirse al debate religioso. Para ser realistas, el sunismo del Estado Islámico no es del gusto del sunismo adoptado y practicado en Turquía.

Los iraquíes por conveniencia se unen a esta alianza sabiendo el riesgo que están corriendo de ser sometidos bajo el control del Estado Islámico en su totalidad, por lo tanto deben aprovechar esta nueva alianza que es más tangible y real que lo realizado por el bloque occidental hasta este momento, perdiendo el tiempo en debates burocráticos sin ver la erosión ocasionada por los radicales islámicos que se expanden como langostas sobre los cultivos.

Además de lo mencionado anteriormente, Irak tiene una buena disposición a la intervención de este bloque por su afinidad religiosa con Irán, ambos son de mayoría chiita y desde la caída del régimen de Sadam Hussein, el vacío de poder y el desequilibrio de fuerzas en el Medio Oriente, lo aprovecharon el país de los ayatolas para influir en la situación interna de Irak.

Estos tipos de bloques no son nada nuevos, en diciembre de 1996, Irán y Turquía realizaban acercamientos y consultas para conformar un “eje de naciones islámicas[6]”. En ese momento las agendas de interés marcaban propuestas de desarrollo económico y relaciones comerciales, mientras para Irán se trataba de una propuesta que ayudaría a evitar eventuales ataques por parte de Turquía contra los iraníes en caso que la OTAN quisiera tomar represalias militares contra ellos.

Al final esto significó al menos para los turcos, que el gobierno norteamericano viera con otros ojos al gobierno del Primer Ministro Necmettin Erbakan (Islamista), por estar negociando con un país considerado promotor y patrocinador del terrorismo internacional.

La idea de un bloque ruso – iraní, complementado con la presencia de Turquía, directa o indirectamente, es una idea que han planteado varios analistas internacionales, entre ellos el Director del Centro de Mecanismos Políticos Politkontakt, Andréi Médved, quien aseguraba al medio ruso “Sputnik News”:

“…Irán, Turquía y Rusia, a pesar de las distintas posturas, tienen clara su responsabilidad colectiva hacia la estabilidad de la región[7]…”

Una propuesta de bloque como esta en la cual Rusia es la cabeza, no es una locura, ni de extrañarse, de hecho, en una estructura de este tipo donde se quiere dar una opción diferente a la desgastada alianza occidental, tanto que analistas de este sector ven con positivismo la intervención rusa en el conflicto sirio, a veces sin tomar en cuenta los efectos colaterales que esta intervención como cualquier otra ocasionan y ocasionarán.

Debe quedar claro, el interés principal de Rusia no es el Estado Islámico. Para acabar con el Estado Islámico y su estructura de poderes en clanes se requiere una intervención por tierra y ninguna potencia quiere poner los muertos para eso. La solución en estos momentos al realizar ataques por aire y plantar soldados en zonas estratégicas es evitar su expansión, delimitarles “fronteras” dentro de las cuales pueden ser el ente político que expresan, pero más allá mantener estable el estatus quo que existía cuando fueron creados estos Estados artificiales.

El mensaje ruso a las potencias occidentales es que están ahí, en el mismo sitio donde ellos han armado al ELS contra Al Assad, y que evitarán hasta el último momento que el gobierno de Bashar caiga.

No renunciarán a su zona de influencia desde donde vigila a las potencias adversarias y además a sus aliados, y no solamente eso sino que coquetea con gobiernos aliados de Occidente (Ankara, el Cairo y Jerusalén) y les transmiten mensajes de seguridad a sus gestiones, y además aseguran relaciones bilaterales de distintas índoles (económicas, militares, cooperación, etc.)

Rusia tiene sus alianzas predilectas en la zona, pero eso no quiere decir que no puedan echar mano de vez en cuando de nuevas opciones, siempre que esto beneficie sus intereses geoestratégicos.

Lo hacen en Europa con sus zonas de influencia en ciertos territorios, cerca de las bases propias de los liderazgos de la OTAN, también con la apertura de nuevas actividades cerca del sector mediterráneo.

Lo realizan también en América con sus relaciones con el bloque que se denomina “anti imperialista” (Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Argentina, Bolivia, etc.). En Asia con su alianza estratégica con China, tienen fuerte influencia en el Medio Oriente como ya fue explicado anteriormente y se van abriendo camino en África comenzando con un poderoso aliado como Egipto.

Ideológicamente el mundo es multipolar, sin embargo, los bloques de poder e influencia que se van desarrollando marcan un antes y un después de las relaciones entre Estados. La pérdida de confianza en potencias como Estados Unidos y las grandes potencias de la OTAN como Reino Unido, Francia y Alemania, han dado paso a que el vacío lo aproveche un liderazgo que ha sabido mover sus fichas de forma adecuada para hacerse con el visto bueno de un gran número de países que al cambiar su situación frente a las realidades del mundo, se sienten obligados a cambiar también sus alianzas por una que les brinde un nuevo aire y ese espacio es el que los rusos están aprovechando hoy.

[1] ¿A quién está bombardeando Rusia en Siria?, BBC (2015), Inglaterra, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150930_siria_rusia_ataques_az

[2] Ejército Libre Sirio, recuperado el 01 de octubre de 2015 de  https://es.wikipedia.org/wiki/Ej%C3%A9rcito_Libre_Sirio

[3] Putin respalda a Al Assad previo a reunión con Obama, Terra (2015), México, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://economia.terra.com.mx/rusia-respalda-putin-a-al-assad-previo-a-reunion-con-obama,70c3ca3b75c2d3efc25c3a2bc5969333ly47ua1b.html

[4] Inauguran la mezquita más grande de Europa, 2001 (2015), Venezuela, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://www.2001.com.ve/en-el-mundo/110643/inauguran-la-mezquita-mas-grande-de-europa.html

[5] Rusia, Irak, Irán y Siria sellan una alianza militar contra el Estado Islámico, EFE (2015) España, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://www.efe.com/efe/espana/mundo/rusia-irak-iran-y-siria-sellan-una-alianza-militar-contra-el-estado-islamico/10001-2722895

[6] Irán y Turquía avanzan hacia la formación de un eje de naciones islámicas, ABC (2015), España, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://elpais.com/diario/1996/12/20/internacional/851036418_850215.html

[7] Un triángulo Rusia, Turquía e Irán permitiría estabilizar Oriente Medio, dice politólogo, Sputnik (2015), Rusia, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://mundo.sputniknews.com/politica/20150909/1051247991.html