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Sistema internacional y la paradoja de la tolerancia

Cuando se estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945 su propósito inicial era el de evitar nuevos conflictos en el mundo. El organismo aparece en la época posterior a la II Guerra Mundial y procuraba a través del consenso remediar los principales roces entre Estados y además evitar algún eventual conflicto

La carta fundacional de la organización, brinda igualdad soberana a cada uno de sus miembros, además limita el accionar de la ONU en casos internos de los países, aunque con el compromiso de observar de cerca cualquier violación a las normas internacionales humanitarias, aún bajo la posibilidad de actos coercitivos para garantizar la adecuada garantía de los derechos humanos de cada ciudadano del mundo.

De lo anterior, resulta contradictorio que siendo la ONU un ente cuya práctica sea democrática, plural y en búsqueda de la equidad entre los ciudadanos del mundo, que entre sus miembros se encuentren países cuyas acciones en sus respectivos territorios sean alejados de estos principios, o peor que en los organismos y foros internacionales aprovechen las plataformas con estas características para criticar, juzgar y pedir acciones contra otros Estados, hacer lobby y emitir condenas o resoluciones al respecto.

A este principio tan contradictorio, el filósofo austriaco, Karl Popper le denominó “La Paradoja de la Tolerancia” y de forma muy clara explicaba:

“…La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia…”

Si bien, una de las intenciones de la democratización de dichos espacios es intentar generar equilibrios políticos involucrando a todos los Estados que sea posible, especialmente en una realidad política internacional tan multipolar. Lo cierto del caso es que en materia de intercambio de ideas, los principales foros internacionales se han convertido en una especie de “circo romano burocrático”.

Un espacio donde las armas de la diplomacia, las condenas y los juicios aplican contra unos pocos estados, con el beneplácito de los lobbies que conforman bloques políticos por afinidad ideológica, favores o empoderamiento regional, y en pocas ocasiones se verán utilizadas estas herramientas emprendidas contra uno de sus aliados

También, la apertura a democratizar los espacios para aquellos que en sus respectivas sociedades no lo aplican hacia sus ciudadanos, hace que las elecciones en organismos y foros internacionales sean risibles y hasta absurdos. Ejemplo de esto, la incorporación de países como Venezuela, Irak, Arabia Saudita, China, Qatar, Burundi o Bangladesh en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU; agencia especializada que fue creada en el año 2006 para la promoción del respeto a estos derechos en el Mundo.

Países como los citados, tienen acusaciones hoy por violaciones flagrantes a los DDHH, en organismos internacionales como Amnistía Internacional, Transparency International, Democracy Index, Human Rights Watch, entre otros. Por lo que resulta anecdótico y fuera de la realidad, que sean estos los países que pueden tomar decisiones y juzgar a otras naciones, entre esas, democracias por supuesto.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es un espacio de acción un poco más reducido, liderados por los países vencedores de la II Guerra Mundial, más otros que son elegidos de manera rotativa en períodos de dos años y cuyas resoluciones por lo general tienen a diferencia de otros órganos de la ONU, carácter vinculante, dependiendo del Capítulo de la Carta del Organismo que sea citado y además si una propuesta es o no pasada por el filtro del veto al que las naciones del Consejo Permanente tienen derecho (China, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido y Francia).

Aun así, entre los miembros destaca la presencia de Estados que no son ejemplos de democracia ni equidad. Que también actúan de oficio contra Estados que consideran enemigos, o contrarios a sus agendas estratégicas o geopolíticas, algo que contra ellos o sus aliados no permiten que ocurra.

Al parecer el Sistema Internacional con el paso de las décadas se ha desgastado, se ha ido vulnerando  y perdido credibilidad, sin embargo, como decía Winston Churchill que “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos… De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando”. La incógnita que queda por resolver es, cómo preservar la paz y los equilibrios del mundo, cuando el acceso a tener voz y juicio en las plataformas internacionales abre tanto el portillo para que, tanto líderes democráticos, como dictadores o líderes absolutistas hagan y deshagan a gusto mancillando en ocasiones los principios que los valores del respeto a la igualdad y equidad entre seres humanos son la razón ideológica de las Naciones Unidas.

Abbas el nefasto…

El Presidente de la Autoridad Palestina solicitará a la ONU elevar su estatus en la Asamblea General el próximo 29 de noviembre como “Estado observador no miembro” del organismo. Mientras tanto, Israel sospecha de “un apoyo europeo para el reconocimiento palestino en las Naciones Unidas”.

Según el artículo “Abás tiene ‘confianza plena’ de triunfo en ONU” de la Cadena AFP, el presidente palestino Mahmoud Abbas vende la idea que es un triunfo hacer una movida en Naciones Unidas a favor del establecimiento de Palestina como Estado Observador.

El movimiento político que está a punto de realizar solamente alargará más tiempo el conflicto, no le beneficia ni siquiera a su liderazgo, por el contrario ahora que Abbas quiere salir de la escena política palestina, le dejará el terreno empantanado al siguiente líder que tome la batuta de la Autoridad Palestina, quien técnicamente deberá comenzar de cero, o hasta con saldo negativo en la confianza de su propia población.

A esto debemos sumarle que en Gaza el gobierno de turno es Hamas (fortalecido con guerrillas islamistas menores), patrocinado por Irán y quien no ve correcto el movimiento político de Abbas, porque la aceptación de condiciones de Estado le dará reconocimiento automático a Israel; ya no de palabra como sucede hasta ahora, sino de hecho. Y con la división que hay al respecto entre los palestinos, Abbas estará condenando a los palestinos a conformarse con un Estado fundado bajo las bases de lo que tienen actualmente, que en nada se parece ni al “Plan de paz” israelí más conservador de todos, mucho menos al plan de paz arriesgado propuesto por Ehud Olmert.

Para testigo del suicidio de Abbas, el tiempo, los países que voten a favor de Palestina como Estado Observador lo hacen motivados por emociones, no por el sentido común, el 29 de noviembre le estarán dando un nuevo golpe histórico al derecho palestino de tener su Estado propio, condenando dicho territorio a seguir siendo un Estado paria sin posibilidades de autosuficiencia e independencia, sino aislado y dependiente como hasta hoy de la ayuda internacional, de los actos humanitarios que no contribuyen al desarrollo sino que son soluciones temporales.

Ciertamente lo peor que le puede pasar a los palestinos es irse por la vía rápida en Naciones Unidas, Abbas que estuvo al lado de Yasser Arafat lo debe saber mejor que nadie, conoce que las condiciones de los palestinos podrían ser peores con su movimiento, pero quiere pasar a la historia con un acto nefasto, lo va a lograr, profundizará la crisis, la posición moderada y laica de los palestinos de Cisjordania se les podría tornar en su propia contra; ya lo han visto en protestas contra las soluciones económicas del Primer Ministro Salam Fayyad, pero lo podrían ver todavía más fuerte si además del estancamiento económico, el territorial se verá congelado y algunas zonas anexadas a Israel por la ruptura del diálogo según los Acuerdos de Oslo para la paz.

Flaco favor a la paz de dicha región y fuerte favor para las posiciones radicales en Palestina e Israel, es esa desacreditación del otro lo que impera en este conflicto, donde por razones ideológicas, religiosas o egoístas algunos liderazgos de ambos lados quieren la ecuación “ganar – ganar”, dejando de lado que por esa falta de diálogo y decisiones unilaterales se ha restado confianza a la solución de “Dos Estados”, transformando el panorama en una nueva propuesta de “Tres Estados”: uno formal, uno observador y otro de facto.

El suicidio binacional…

La comisión Peel vio necesaria plantear una división basada en la premisa “Dos Estados para dos pueblos”

Aunque no todas las posiciones israelíes estén de acuerdo con las soluciones que planteen la necesidad de ceder territorios, suspensión de expansiones coloniales o al menos una hoja de ruta cumplida que evidencie la falta de voluntad política de los palestinos a negociar. Lo cierto del caso es que la nueva realidad está empujando a un destino todavía mucho más turbio para que la existencia de Israel como Estado Judío se conserve en este “status quo”.

La realidad es que en estos momentos la nueva estrategia para intentar destruir la naturaleza judía de Israel no es a través del reconocimiento como Estado No Miembro de ONU por parte de la Autoridad Palestina; algo que no deja de ser más que una victoria política sin mayor gloria para las intenciones palestinas. La verdadera técnica que está implementando la inteligencia palestina es la promoción del establecimiento de un “Estado Binacional”. En otras palabras que se termine anexando Israel los territorios de Cisjordania y Gaza, con toda su población (además de los refugiados según la resolución 194 de ONU).

En una encuesta realizada por la “Jerusalem Media and Communications Centre (JMCC)” al menos un 22% de la población palestina considera viable esta posición y puede ser una opción nada descartable si ven que el proceso de paz continúa estando en el “impasse” que vive en la actualidad. El ex jefe del Shabak (servicio secreto), Yaakov Peri, advirtió sobre esta posición que puede llevar a Israel a condenar al país a su extinción como fue fundado en 1948. Esto por cuanto el crecimiento demográfico palestino es superior al de los israelíes promedio (exceptuando los grupos religiosos). Según la ONG “Por Palestina”, solamente en Cisjordania tienen una tasa de crecimiento de 5,4 y hasta el 2008 se realizaron estudios que el crecimiento demográfico de dichos territorios eran de al menos el 30% en la última década.

Pueden pensar que el análisis está un poco fantasioso al exponer la necesidad de generar un Estado Palestino en los territorios de Cisjordania y Gaza, pero lo cierto del caso es que una actitud intransigente ante dicha solución basada en el principio de “Dos Estados para dos pueblos” por parte de Israel los puede lanzar innecesariamente a un planteamiento de la envergadura que tendría hacer de millones de palestinos, ciudadanos israelíes, con el riesgo civil, social, económico y militar que esto implicaría. Esto desviaría las características actuales del conflicto “internacional” y lo transformarían en una guerra civil de características insostenibles y desequilibrantes; pasaría a ser una especie de “Primavera Israelí”.

Si bien algunos pueden plantear la afirmación que Jordania es un Estado de ciudadanos palestinos (la naturaleza de su Estado territorialmente es proveniente de la Palestina Británica), no será sencillo explicarlo al mundo y mucho menos hacer que lo acepten como una solución viable para los hoy miles de “refugiados palestinos” alrededor del mundo o para que Jordania quien renunció desde los 80’s a Cisjordania quiera anexarse a sus hermanos dándoles lo que los conflictos y el abandono de sus hermanos les ha generado; además del propio conflicto contra Israel. es por esto que un Estado para los palestinos (o la negociación concreta de este), es el camino mejor aceptado para la continuidad de Israel con su naturaleza como lo dictó la resolución de 1947.

Bajo ninguna circunstancia puede Israel mantener una imagen de falta de negociación con los palestinos, ni tampoco realizar actos públicos que condenen al país seguir siendo visto como una “fuerza ocupante” colonialista; por lo tanto, anuncios de nuevos asentamientos solo minan la credibilidad del gobierno de turno con respecto a las negociaciones de paz y aún la extensión de los existentes entorpecen la “publicidad” del Estado frente a los entes internacionales y hasta de cara a sus propios aliados alrededor del mundo. Aunque es bien conocido que aún el gobierno más “ultra derechista” de Israel estará acorde en negociar  una solución que conlleve a la paz bajo la premisa de dos Estados, ya que hasta los más derechistas en el Estado Judío han logrado firmar la paz con sus enemigos de turno.

No se puede cansar el gobierno israelí de mostrarle al mundo que ellos proponen ideas para llegar a establecer las bases fronterizas similares a las anteriores al conflicto de 1967, con planes como el de Ehud Barak, Ehud Olmert, y hasta la aceptación de acuerdos previos internacionales. No así el caso de los liderazgos palestinos que han interrumpido las “treguas”, se han retirado de las negociaciones, no han hecho contra propuestas a los planteado por Israel y peor aún han optado por reactivar la violencia y en los últimos años tomaron el camino “diplomático” de acudir unilateralmente frente a las entidades internacionales que les fortalezcan sus planteamientos.

La intención de los líderes palestinos y sus patrocinadores árabes e islamistas es la misma, acabar con Israel ya sea por medio de la lucha armada como lo marca la carta fundamental de Hamás o de Hezbollah, buscando un Estado islamista que se extiende desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo, “Jüdenfrei” (libre de judíos).

También intentan acabarlo a través de las vías diplomáticas, demográficas, económicas y legales como lo plantean quienes promueven la idea del “boycott económico” contra productos israelíes o como lo expone esta misiva, a través de la promoción de la unificación de todos los territorios divididos en el 47 para generar lo que la comisión Peel planteó como irrealizable y por lo que se hizo el partimiento “salomónico”. La idea de un Estado Binacional es absurda por la incompatibilidad de ambos pueblos que expone desde hace más de 60 años la necesidad de “dos Estados para dos pueblos”.

Para los islamistas el “fin justifica los medios”, siempre y cuando puedan acabar con el Estado no Musulmán levantado en el corazón del Islam, destruir Israel se logra de dos modos, o sometiéndolos por la lucha armada generando un nuevo genocidio judío; que en la realidad actual es poco probable. Y la otra es a través del “Caballo de Troya” demográfico, inundando el país con los palestinos y de este modo transformar poco a poco su naturaleza. Finalmente la intención es tener un nuevo Estado islámico en Israel. Y la forma pasiva lo logrará si la fórmula de dos Estados no es acelerada cuanto antes.

La lección reprobada por Europa…

La Europa “Occidentalizada” vive bajo la sombra de un pasado atroz cargado de persecuciones, de odio y de políticas contra minorías de forma terrible, que conllevaron segregaciones, discriminaciones y masacres imborrables para la memoria histórica.

La política de los fascistas y de los nazis hirieron la historia europea y costó levantar nuevamente la moral de un continente que ante los actos de barbarie perpetrados por los seguidores de ·”Il Duce” italiano y “Der Führer” alemán, pareciera hoy que no aprenden las lecciones sobre la convivencia, el trato a las minorías y la contención de grupos que promueven sus versiones bizarras de odio.

Primero que nada se ha visto un incremento de confianza de los ciudadanos a los partidos con posiciones de “extrema derecha”, como lo expresa el artículo del diario “El Mundo” de España del 21 de setiembre de 2010 “La extrema derecha se hace hueco en Europa”, y se explica como se incrementa la cuota de poder otorgada a estos partidos que tienen fuertes políticas anti migratorias (disimulando de alguna forma los tintes racistas), pretendiendo culpar de las crisis económicas y sociales a las minorías que provienen de otros territorios o que han “echado raíces” en dichas naciones. Algunos ejemplos de esto Suecia, Hungría, Noruega, Francia, España, los Países Bajos, Italia, Alemania, Francia y la lista continúa.

Y esto con respecto a las altas élites de la política europea, no mencionando a los “soldados rasos” de las agrupaciones neo nazis o racistas que se agarran de los discursos patrioteros, chauvinistas y pseudo nacionalistas para agredir a estas minorías. Basta con escuchar discursos como el de Wilders contra los musulmanes, o de la ultra derecha francesa como el clan “Le Pen” para comprender de dónde se inspiran sujetos como el noruego Anders Behring Breivik para cometer sus delitos; en el caso de Breivik trascendental por la cantidad de muertos, pero son constantes las noticias de ataques contra gitanos, musulmanes, judíos y latinoamericanos en Europa, así como minorías sexuales.

Es acá donde Europa ha cometido otro error. Algunos países en su afán de “mejorar” su imagen, han permitido el ingreso de considerables cantidades de inmigrantes, muchos provenientes de países musulmanes en el donde se aplica como norma moral la “Sharia” islámica. Esto causa que dentro de los países europeos se desarrolle un mundo paralelo donde parte de su población se rija bajo otros preceptos legales aunque sea de manera clandestina y cometa actos contrarios a la propia legislación del territorio donde se encuentran desarrollándose.

Ejemplo de lo anterior asesinatos de “honor” cometidos por hombres musulmanes contra mujeres de sus propias familias por considerarlas muy “occidentalizadas” e “inmorales”. La aceptación de este tipo de acciones ha llevado a que en Inglaterra por ejemplo se haya solicitado que se pueda permitir la aplicación de la “Sharia” como una ley paralela aplicada a los musulmanes del territorio Británico. Esto ha causado revuelo obviamente por lo que conllevaría acceder a este tipo de “permisos”.

El desarrollo de los musulmanes en las tierras europeas les ha permitido encontrarse con un mundo abierto que les deja establecer y practicar su religión con libertad, al mismo tiempo que construir templos, minaretes y acercar nuevos adeptos a la fe de Mahoma por parecerles “exótica”.

Pero la otra cara de la moneda es cuando choca el mundo de los musulmanes con el mundo de la derecha fascista visceral europea, y esto provoca que se quieran promover leyes que impidan la práctica del Islam con libertad, el uso de signos externos religiosos, la construcción de mezquitas o minaretes. A esto hay que sumarle la profanación de lugares de culto islámicos, profanación de cementerios o agresiones contra musulmanes.

Y es en lo anterior que las agrupaciones más extremas del Islam entran al juego político. Los líderes religiosos que promueven el islamismo como un movimiento proselitista y expansivo basado en el argumento de someter la “Casa de la Guerra” (países no musulmanes) a la ley islámica a través de la violencia encuentran el nido donde colocar sus huevos de odio. Es la reacción ante los hechos discriminatorios de los “chauvinistas” europeos, lo que impulsa a un sin número de musulmanes en el “Viejo Continente” a engrosar las filas de los grupos que buscan poner a Europa de rodillas ante su versión extrema del Islam.

Hace unos días fue detenido el islamista jordano Abu Qatada, considerado el “Bin Laden” de Europa, y que se cree tiene fuertes vínculos con la red terrorista “Al Qaeda” y ha intentado cometer actos de terror contra objetivos estadounidenses, así como de buscar nuevos adeptos para su “guerra santa”.

En Alemania, los islamistas han comenzado una campaña para distribuir 25 millones de copias del Corán por todo el país procurando de este modo expandir su religión. Liderados por un salafista palestino ha comenzado a ser investigado por los videos de sus predicas llamando a la violencia contra los no musulmanes, la instauración de la Sharia islámica y expandiendo la idea que quienes siguen la “Biblia” o la “Torá” arderán en el fuego del infierno.

Estas dos posiciones de odio que aumentan la lista de adeptos ya sea de los pensamientos “nacionalistas” anti migratorios o de los musulmanes islamistas lo que ha llevado a Europa a vivir una nueva guerra de dimensiones inimaginables. Están viviendo una nueva Cruzada, en donde las posiciones moderadas se van quedando rezagadas y el espíritu de las ideas extremas condenan al continente a generar alianzas políticas para intentar mantener un equilibrio político y religioso tradicional.

Vemos entonces como países de larga data democrática como Francia debe echar mano de alianzas con partidos de Ultra Derecha por su discurso de conservar la esencia de un país con valores “cristianos” presentes. Y para mantener la estabilidad del país, intentar minimizar el impacto de las exposiciones incendiarias contra los musulmanes para evitar crisis y choques con estas poblaciones fuertemente persuadidas a enfrentar con la cabeza en alto la sagrada lucha por su religión; la única y verdadera.

El panorama en Europa es turbio, no hay agrupaciones que intenten promover un equilibrio, y los extremos están en una puja de matices violentos. Esto es una bomba de tiempo, ya han estallado algunas pequeñas escaramuzas en algunos países, pero esto pareciera estar destinado a desatar un conflicto de proporciones mayores y con resultados terribles, ante un continente cuya preocupación principal es la de ser la “Metrópoli económica” del mundo y no revivir una vez más el pasado de la guerra y de la devastación que vivió en los conflictos mundiales.

Deberán a caso los europeos aprender a vivir con esta fragilidad, viéndose como la aleación del hierro y el barro, siendo fuertes en la economía pero inestables en la política. Lo cierto del caso es que Europa una vez más demuestra que del pasado, no ha aprendido lo suficiente.

Avanzar o Caducar

A los partidos inoperantes les espera un fuerte castigo político

En una muy interesante exposición presentada por el pre candidato Antonio Álvarez en la Universidad Internacional de las Américas (UIA), él indicaba la necesidad real que tiene Costa Rica de realizar una profunda reforma a su sistema político; planteamiento que no es nuevo en realidad pero que se coloca en la orbe de lo debidamente importante para que este país avance y además con una seriedad que en nadie que busque ser presidente de este país he podido ver jamás; ni siquiera ser planteado por alguien que aspira a ser el “Primer Ciudadano de la República”.

Su propuesta es la de en un plazo considerable, se pueda plantear la posibilidad de establecer un sistema parlamentario en Costa Rica, modificando totalmente el esquema heredado desde 1949 año en que se instauró la forma en que nos regimos en la actualidad.

El sistema parlamentario obliga totalmente a los diputados del poder legislativo ponerse de acuerdo con otros partidos para poder gobernar el país. Gobernar es la palabra inexistente en al menos las últimas dos asambleas legislativas donde ha existido un esquema por proponer de un lado y oponerse indiscriminadamente del otro, no permitiendo en los años de gobierno que se avance mucho en las agendas políticas sino que a pesar de ser solamente dos años gubernamentales “reales” los cuales últimamente se han desperdiciado casi por completo (los otros dos se utilizan en proselitismo político para el siguiente gobierno).

Con el parlamentarismo ni siquiera los tiempos de gobierno son importantes porque el proselitismo político se realiza mientras se gobierna, es decir, una buena gestión puede asegurar la continuidad de un diputado, de un bloque y hasta de un partido liderando el parlamento, con una oposición responsable no solamente diciendo que no, sino realizando contra propuestas para beneficio nacional.

La idea de Don Antonio debería trascender el color político, si bien lo propone un líder “liberacionista”, la realidad es que la actualidad de nuestro sistema nos lleva a reflexionar en que hemos llegado a un punto donde el esquema ha caducado, se ha quedado corto en las necesidades de los ciudadanos. Ya muy poca gente hace política por color, y ahora menos que nunca los ciudadanos no creen en los partidos, menos en diputados que ni conocen quiénes son sino que son impuestos por los propios liderazgos partidarios y la minoría que vota por tradición o porque sienten que es su deber patrio.

Si finalmente el Señor Desanti no logra alcanzar la silla presidencial para emprender este camino que considero necesario, espero que quién sí lo logre, sepa leer las “señales de los tiempos políticos” que vive nuestro país y analice si realmente bajo la sombra del sistema desgastado que tenemos el país va a lograr salir de ser una “Nación en vías de desarrollo” y llegar a un crecimiento para el que tenemos capacidad pero que nos hace falta un liderazgo real que nos dirija hacia ese destino.

Sin importar el partido de nuestra preferencia, o de nuestro color ideológico, ojalá todos recapacitemos en esa necesidad inmediata de hacer este cambio radical hacia un esquema nuevo, fresco y cargado de pasión y enviar a descansar los viejos dogmas que no son acordes a la realidad actual ni del país ni de los ciudadanos que deseamos un cambio real, no demagogia, sino hechos.