El elefante en la telaraña de la tregua…

FLANCOS PALESTINOS

En el camino del proceso de paz entre israelíes y palestinos se ha sobre entendido que se busca una fórmula (casi mágica) para llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes en finalizar con una resolución de dos Estados para dos pueblos (similar al de la resolución 181 con una serie de variantes que el propio conflicto ha ocasionado).

Cuando en 1948 se desató la guerra de de “Independencia” de Israel contra sus vecinos, se esperaba una victoria aplastante por parte de los árabes, a tal punto que además de los árabes de la Palestina que se fueron por la presión de agrupaciones paramilitares judías, otro grupo asumió un rol migratorio esperando esa victoria que a la postre nunca llegó.

Una nueva esperanza reapareció cuando en 1964 el gobierno de Nasser patrocina la creación de la Organización para la Liberación de Palestina (y todo su aparato posterior), que buscaba por medio de la lucha militar informal (guerra de desgaste) minar la existencia del Estado Hebreo que con 16 años debió avanzar con rapidez en levantar todo un aparato militar de defensa, así como consolidar la infraestructura del Estado que se estableció para quedarse. El objetivo de Nasser con la OLP era arrancar con el sueño Panarabista de tener una sola Nación árabe, y ganar toda la Palestina era parte de este plan.

El éxtasis del deseo árabe de volver a pretender acabar con Israel, los embarca nuevamente en una travesía bélica en 1967 desde tres flancos, Egipto, Jordania y Siria, con un nuevo revés militar para las naciones árabes que fallaron nuevamente su oportunidad de lograr el objetivo y por el contrario perdieron más territorios que los que deseaban conquistar. Hasta el Este de Jerusalén se le fue a los jordanos de las manos y con esto la estocada moral fue más profunda.

Pero la senda belicista no finalizó en dos enfrentamientos, sino que conllevaron a una nueva guerra entre países en 1973, además de la invasión israelí al Sur del Líbano durante la época de los 80’s, también secuestros extorsivos por parte de los palestinos contra ciudadanos israelíes, ataques terroristas, hubo además respuestas militares israelíes y en ambos bandos destrucción, muerte y un creciente ambiente espeso cargado de odio.

Así descubrieron los países árabes y los propios movimientos palestinos que la lucha bélica solamente promocionaba que los israelíes debieran fortalecer aún más sus sistemas de defensa y estar preparados para cualquier eventualidad, ya que los “guerreros santos” no respetarían ni los días sagrados y mucho menos las conversaciones de paz o las treguas.

Los discursos de Yasser Arafat estaban cargados de esa demagogia a doble vía; subtitulada para los árabes. Mientras el líder de origen egipcio hablaba de paz en inglés, en árabe llamaba a la Yihad. En el tiempo que aceptaba las hojas de ruta del cuarteto, se estrechaba las manos con Rabin, Peres, Netanyahu, Barak y Clinton, por el otro lado despotricaba argumentos que su propuesta sería como la de Saladin o la de Mahoma con el pueblo de Qureish; no hablaba de paz sino de tregua. La extensión de cada tregua? Lo que tardaran en tener poder militar que desestabilizara al enemigo, y se podría extender en plazos de hasta 10 años.

Cuando la tregua parecía no acabar, perdió credibilidad Arafat y las partes más radicales del islamismo palestino fundaron un enemigo para él que buscaba destruirle; el Hamas, debido a que el coqueteo del emblemático cuasi “Che Guevara palestino” con el gobierno del heredero del Imperio en Oriente Medio (Israel), hacía temer que llegaran a un acuerdo donde se aceptara un Estado en lo que los Islamistas denominan “Territorio de la Casa del Islam”. La posición del Hamás comenzó a minar el camino para Arafat que dirigía la desgastante lucha armada a un camino en pro del reconocimiento internacional de su causa (objetivo que logro transformando a la Autoridad Palestina en el vocero oficial de los palestinos y estar como oyente en importantes organismos internacionales) pensado de tal modo que con este softpower se empezara a marcar el territorio desde donde aplicaría la otra parte de su plan; el mismo de la carta fundamental de la OLP, la destrucción total de Israel. Pero para Hamás este reconocimiento internacional equivaldría a aceptar la existencia de Israel, directa o indirectamente.

Hoy Arafat no está entre los palestinos, con su muerte, surgió de las sombras un hombre de su confianza, que aprendió sus mañas políticas, quien mantiene una posición menos radical o menos pensada en la lucha armada. Mahmmoud Abbas tomó el cetro que dejó su emblemático líder después de su extraña desaparición física del mundo (en medio de acusaciones de magnicidio por parte de Israel y de la propia oposición palestina).

Abbas posee un discurso incendiario, pero menos radical a llamar directamente a las armas; es obvio; se trata del presidente de solo un sector en el palestinismo, ubicado en la Margen Occidental, menos militarizado y con tendencia más “laica”. Se encuentra en un territorio donde ha ganado credibilidad internacional por la manera en que ha aprovechado las donaciones monetarias provenientes del extranjero levantando en cierto modo un país; o la mitad de lo que espera tener. Y por medio de su discurso logra convencer cada vez más que están preparados para alcanzar ese propósito de levantarse como Nación, pero necesitan de la ayuda internacional para que Israel ceda a sus exigencias sin que medie nada a cambio.

Pero hay un doble discurso en la boca de Abbas (buen aprendiz de su maestro), que por un lado expresa sus deseos de una paz que conlleve a un Estado para los palestinos, también quiere vender la imagen de Israel como un negociador intransigente. Pero está claro que el líder palestino se niega reconocer a Israel como el Estado Judío, ya que conoce el riesgo para su cabeza de hacer una afirmación de semejante envergadura. Aunque a ambos lados del conflicto conocen que el reconocimiento de la naturaleza de los dos Estados (uno judío y otro árabe) son el principio para demarcar la hoja de ruta hacia la paz y es a través de este que gradualmente se pueden negociar otros aspectos como las fronteras seguras planteadas en la resolución 242, y la paz justa y verdadera propuesta en la resolución 338.

Es en esa inflexión donde hay una reacción en cadena que coloca en un punto muerto cualquier negociación, a esto hay que agregarle además la negativa hacia las propuestas de paz de ejecutivos israelíes hacia árabes y palestinos; hoja de ruta de Arabia Saudita, la conferencia de Madrid, los Acuerdos de Oslo, los planes de paz de Barak y Olmert , también el rechazo al plan de desconexión a través de la propuesta “tierras por paz”  , así como la negativa a aceptar intercambio de tierras para compensar los territorios perdidos de las líneas del armisticio de 1949. Abbas al igual que su antecesor tampoco pierde una oportunidad de perder una oportunidad y en vez de buscar un acuerdo con el Estado Judío, aplica la vía larga, llevar el caso de su reconocimiento ante los principales organismos internacionales, para que reconozcan un Estado que no tiene fronteras definidas ni un gobierno de unidad.

Quiere entonces el liderazgo palestino realmente un Estado, o será más bien que quieren ver un Israel débil apropiado para modificar el esquema de la negociación y lanzar nuevamente la violencia. Pareciera esto último, cuando Abbas amenaza al liderazgo hebreo de que el camino hacia la confrontación no la está pudiendo contener más. Y aún el establecimiento de un Estado no aseguraría la paz, ni la convivencia, ya que desea la alta cúpula política palestina que Israel acepte también el retorno de refugiados a su territorio; convirtiendo el acto en un suicidio demográfico, y además negar la posibilidad de la presencia de judíos en el territorio del nuevo Estado, lo han llamado “Palestina Jüdenfrei” (Palestina Libre de Judíos), también resulta curioso que cuando se plantea entonces una propuesta de “sustitución poblacional”, donde los asentamientos coloniales judíos en territorios disputados serían intercambiados por palestinos que viven en condición de refugiados en Israel comienza la acusación de la “limpieza étnica” de los israelíes contra los palestinos.

Habría que ser ingenuo para pensar que el proceso de paz no ha tomado forma por la simple negativa de Israel de detener la expansión de los asentamientos ya existentes en territorios disputados (crecimiento natural), y que se diferencian de los asentamientos ilegales en que la corte de justicia israelí está respondiendo a los reclamos palestinos para que sean desmantelados y por lo general reciben una posición favorable a ellos (los palestinos). Durante el gobierno de Barak por ejemplo, el crecimiento de los asentamientos era mucho mayor que el actual, y Arafat negociaba el tratado sin pedir la detención de dichos asentamientos.

La tregua se tambalea, los guiños de Hamas para un eventual enfrentamiento israelí contra Irán hacen denotar la psicología contraria, están listos para escuchar ordenes de Teherán en el camino hacia una nueva guerra de exterminio, lo mismo que Hezbollah en el Sur del Líbano, dos flancos palestinos hacia un mismo objetivo, la desaparición del Estado de Israel, a través de la “diplomacia lastimera” y su papel de pueblo en vías de extinción. Y también por medio de la lucha armada en las manos de Hamás y otras agrupaciones yihadistas quieren minar físicamente la estabilidad del Estado Hebreo.

Se puede esperar pronto una tercera “Intifada”, pero esta vez y con la experiencia de años, poder emprenderla desde el camino de una combinación de poder duro y poder suave que pueda socavar la paciencia de los Estados y buscar dar a Israel su brazo a torcer.

Escrito por: Bryan Acuña , Analista Internacional.

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La lección reprobada por Europa…

La Europa “Occidentalizada” vive bajo la sombra de un pasado atroz cargado de persecuciones, de odio y de políticas contra minorías de forma terrible, que conllevaron segregaciones, discriminaciones y masacres imborrables para la memoria histórica.

La política de los fascistas y de los nazis hirieron la historia europea y costó levantar nuevamente la moral de un continente que ante los actos de barbarie perpetrados por los seguidores de ·”Il Duce” italiano y “Der Führer” alemán, pareciera hoy que no aprenden las lecciones sobre la convivencia, el trato a las minorías y la contención de grupos que promueven sus versiones bizarras de odio.

Primero que nada se ha visto un incremento de confianza de los ciudadanos a los partidos con posiciones de “extrema derecha”, como lo expresa el artículo del diario “El Mundo” de España del 21 de setiembre de 2010 “La extrema derecha se hace hueco en Europa”, y se explica como se incrementa la cuota de poder otorgada a estos partidos que tienen fuertes políticas anti migratorias (disimulando de alguna forma los tintes racistas), pretendiendo culpar de las crisis económicas y sociales a las minorías que provienen de otros territorios o que han “echado raíces” en dichas naciones. Algunos ejemplos de esto Suecia, Hungría, Noruega, Francia, España, los Países Bajos, Italia, Alemania, Francia y la lista continúa.

Y esto con respecto a las altas élites de la política europea, no mencionando a los “soldados rasos” de las agrupaciones neo nazis o racistas que se agarran de los discursos patrioteros, chauvinistas y pseudo nacionalistas para agredir a estas minorías. Basta con escuchar discursos como el de Wilders contra los musulmanes, o de la ultra derecha francesa como el clan “Le Pen” para comprender de dónde se inspiran sujetos como el noruego Anders Behring Breivik para cometer sus delitos; en el caso de Breivik trascendental por la cantidad de muertos, pero son constantes las noticias de ataques contra gitanos, musulmanes, judíos y latinoamericanos en Europa, así como minorías sexuales.

Es acá donde Europa ha cometido otro error. Algunos países en su afán de “mejorar” su imagen, han permitido el ingreso de considerables cantidades de inmigrantes, muchos provenientes de países musulmanes en el donde se aplica como norma moral la “Sharia” islámica. Esto causa que dentro de los países europeos se desarrolle un mundo paralelo donde parte de su población se rija bajo otros preceptos legales aunque sea de manera clandestina y cometa actos contrarios a la propia legislación del territorio donde se encuentran desarrollándose.

Ejemplo de lo anterior asesinatos de “honor” cometidos por hombres musulmanes contra mujeres de sus propias familias por considerarlas muy “occidentalizadas” e “inmorales”. La aceptación de este tipo de acciones ha llevado a que en Inglaterra por ejemplo se haya solicitado que se pueda permitir la aplicación de la “Sharia” como una ley paralela aplicada a los musulmanes del territorio Británico. Esto ha causado revuelo obviamente por lo que conllevaría acceder a este tipo de “permisos”.

El desarrollo de los musulmanes en las tierras europeas les ha permitido encontrarse con un mundo abierto que les deja establecer y practicar su religión con libertad, al mismo tiempo que construir templos, minaretes y acercar nuevos adeptos a la fe de Mahoma por parecerles “exótica”.

Pero la otra cara de la moneda es cuando choca el mundo de los musulmanes con el mundo de la derecha fascista visceral europea, y esto provoca que se quieran promover leyes que impidan la práctica del Islam con libertad, el uso de signos externos religiosos, la construcción de mezquitas o minaretes. A esto hay que sumarle la profanación de lugares de culto islámicos, profanación de cementerios o agresiones contra musulmanes.

Y es en lo anterior que las agrupaciones más extremas del Islam entran al juego político. Los líderes religiosos que promueven el islamismo como un movimiento proselitista y expansivo basado en el argumento de someter la “Casa de la Guerra” (países no musulmanes) a la ley islámica a través de la violencia encuentran el nido donde colocar sus huevos de odio. Es la reacción ante los hechos discriminatorios de los “chauvinistas” europeos, lo que impulsa a un sin número de musulmanes en el “Viejo Continente” a engrosar las filas de los grupos que buscan poner a Europa de rodillas ante su versión extrema del Islam.

Hace unos días fue detenido el islamista jordano Abu Qatada, considerado el “Bin Laden” de Europa, y que se cree tiene fuertes vínculos con la red terrorista “Al Qaeda” y ha intentado cometer actos de terror contra objetivos estadounidenses, así como de buscar nuevos adeptos para su “guerra santa”.

En Alemania, los islamistas han comenzado una campaña para distribuir 25 millones de copias del Corán por todo el país procurando de este modo expandir su religión. Liderados por un salafista palestino ha comenzado a ser investigado por los videos de sus predicas llamando a la violencia contra los no musulmanes, la instauración de la Sharia islámica y expandiendo la idea que quienes siguen la “Biblia” o la “Torá” arderán en el fuego del infierno.

Estas dos posiciones de odio que aumentan la lista de adeptos ya sea de los pensamientos “nacionalistas” anti migratorios o de los musulmanes islamistas lo que ha llevado a Europa a vivir una nueva guerra de dimensiones inimaginables. Están viviendo una nueva Cruzada, en donde las posiciones moderadas se van quedando rezagadas y el espíritu de las ideas extremas condenan al continente a generar alianzas políticas para intentar mantener un equilibrio político y religioso tradicional.

Vemos entonces como países de larga data democrática como Francia debe echar mano de alianzas con partidos de Ultra Derecha por su discurso de conservar la esencia de un país con valores “cristianos” presentes. Y para mantener la estabilidad del país, intentar minimizar el impacto de las exposiciones incendiarias contra los musulmanes para evitar crisis y choques con estas poblaciones fuertemente persuadidas a enfrentar con la cabeza en alto la sagrada lucha por su religión; la única y verdadera.

El panorama en Europa es turbio, no hay agrupaciones que intenten promover un equilibrio, y los extremos están en una puja de matices violentos. Esto es una bomba de tiempo, ya han estallado algunas pequeñas escaramuzas en algunos países, pero esto pareciera estar destinado a desatar un conflicto de proporciones mayores y con resultados terribles, ante un continente cuya preocupación principal es la de ser la “Metrópoli económica” del mundo y no revivir una vez más el pasado de la guerra y de la devastación que vivió en los conflictos mundiales.

Deberán a caso los europeos aprender a vivir con esta fragilidad, viéndose como la aleación del hierro y el barro, siendo fuertes en la economía pero inestables en la política. Lo cierto del caso es que Europa una vez más demuestra que del pasado, no ha aprendido lo suficiente.

Memoria y Tiranía

Auschwitz Birkenau
Campo de concentración Auschwitz Birkenau

Por Bryan Acuña

La memoria del ser humano es cortoplacista y reincidente en cometer los mismos yerros del pasado, conforme pasan los años, lo que marcó con dureza la historia de la humanidad se transforma en simple relato del pasado, y para algunos intentar mantener viva la llama de la memoria podría transformarse en una especie de auto flagelo o explotación de un hecho doloroso para justificar actos en defensa propia.

Cuando la Asamblea General de la ONU en el año 2005 designó el 27 de enero como día de recordación de las víctimas del holocausto, fecha que fue liberado el campo de concentración de Auschwitz Birkenau en 1945, el Secretario Kofi Annan describió este día especial como “un importante recordatorio de las enseñanzas universales del Holocausto, atrocidad sin igual que no podemos simplemente relegar al pasado y olvidar”.

Lastimosamente en la actualidad ha crecido el porcentaje de revisionistas y negacionistas que minimizan el impacto de las muertes de judíos en los campos de exterminio nazis y hasta existe una larga lista de individuos que han transformado el tema del holocausto en un detonante para atacar a Israel, frases como “El holocausto fue la justificación para crear Israel”, “Ellos (los judíos) le hacen lo mismo que sufrieron durante el holocausto contra los palestinos”, razonamiento un tanto torcido, más conociéndose que no todos los judíos son ciudadanos israelíes, ni todos los ciudadanos israelíes son judíos, así como que el tipo de análisis es sumamente superficial para evaluar las tensiones de la crisis entre israelíes y palestinos.

En estos 67 años del acto de liberación realizado por el ejército soviético al campo de exterminio nazi, intimida escuchar a líderes de países miembros del organismo que declaró el día de recordación de la shoah rechazar su veracidad. Y junto a estos líderes, algunos “intelectuales”; muchos de tendencia abiertamente antisemita ; se han dedicado a realizar estudios para desestimar que el régimen hitleriano haya masacrado a 6 millones de judíos, o por lo menos intentar transformar la hecatombe en el asesinato de un puñado de judíos, lejos de ser parte de la política de limpieza étnica del “Tercer Reich”.

El representante de la teocracia islamista de Irán, Mahmoud Ahmadinejad no solamente ha sido uno de los máximos promotores del negacionismo del holocausto, sino que además es un presidente que expone su intención de destruir al Estado de Israel, lo que hace dudar de sus planes pacifistas para el desarrollo de energía nuclear.

Más íntimamente, en el conflicto entre israelíes y palestinos se ven entre mezclados varios aspectos del negacionismo o revisionismo. El actual presidente de la OLP, Mahmoud Abbas realizó una tesis de doctorado donde negaba la shoah. También los líderes de las agrupaciones islamistas de Gaza promueven el negacionismo y el exterminio de los “Ocupantes Sionistas”.

Pero el acto más peligroso en contra del reconocimiento y la recordación de este terrible hecho histórico, ha sido la transferencia del carácter de tragedia, de los judíos hacia lo vivido por los palestinos en los años que han transcurrido de conflicto con Israel, transformando la shoah en la “Nakba” (conmemorada los 15 de mayo de cada año), a los judíos masacrados en palestinos masacrados, los campos de concentración nazis en los “Ghettos” de Cisjordania y Gaza, los nazis en los “sionistas” e inflando el número de víctimas civiles en cada enfrentamiento que tienen islamistas contra soldados israelíes.

La realidad es que no habría Nakba si los países árabes hubieran aceptado a Israel como Estado desde 1948, o peor aún, no habría Nakba sino Shoah parte II si los árabes hubieran logrado su objetivo de destruir a Israel. No habría “Ghettos palestinos” si no hubiera terrorismo suicida de milicianos palestinos, ni víctimas civiles palestinas si se aceptara y reconociera el derecho de existencia de Israel con su naturaleza judía.

Pero como las condiciones son diferentes, el mejor camino que le queda a los negacionistas, revisionistas y antisemitas actuales es de minimizar, transcribir la historia de la tragedia o simplemente intentar borrar de un plumazo lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, intentando transformarla en alguna especie de “leyenda urbana” o “cuento de terror”, que podría lograr que hoy se justificara cualquier lucha armada contra Israel, o lo que es peor, ataques contra judíos en cualquier lugar del mundo porque ya lo dice el argot popular: “Quien es piadoso con los crueles acaba por ser cruel con los piadosos…”

Dhimma, Hudna y el carácter judío de Israel

Sometimiento a los islamistasEn el análisis realizado por el Dr. Dan Schueftan en Israel (Los árabes de Israel:¿situación “contra natura”?), se han planteado las dificultades que confronta la estabilidad judía de su Estado ante la creciente demografía árabe dentro de su territorio, y a esto también se le puede agregar que las crecientes tensiones en Oriente Medio, ha llevado a potencias como Estados Unidos a armar Naciones que si bien se muestran como aliadas de Occidente, son hostiles en sus percepciones frente a Israel; algunos de estos son Arabia Saudita, Los Emiratos Árabes, y hasta el propio Egipto que ha recibido ayuda militar norteamericana en los últimos años que en la actualidad causa temor por la caída del régimen favorable a los intereses de Occidente y favorables a los movimientos islamistas de la región.

Para el Estado de Israel en sus bases internas la mayor dificultad está en las intenciones árabes de replantear la posibilidad de acabar con la naturaleza judía del país, dictaminado de tal modo por la Declaración Balfour y por el propio “Plan de Partición”; misma razón por la cual aún los “moderados” de Al Fatah dicen reconocer al Estado de Israel, pero se niegan a aceptar que el país es de naturaleza judía.

La Dhimma:

Lo anterior se puede explicar basado en el concepto de la Dhimma islámica en la cual judíos y cristianos (también los zoroastristas) como primeros receptores de la “revelación divina” pueden vivir bajo países controlados por regímenes islámicos administrados a través de la sharia musulmana, dentro del concepto de conquista islamista de la denominada “Casa de la Guerra” (Dar al-Harb) que debe ser sometida y convertida en “Casa del Islam” (Dar al-Islam).

Es por esto que la existencia de Israel como un Estado Judío, se convierte en un tema delicado para los musulmanes habitantes de esta Nación, cuya legislación se concentra en normas heredadas de Occidente y de las normas de la Torá. Para ellos (los árabes musulmanes “israelíes”) no puede existir un sometimiento a leyes ajenas a su religión, ni deben ser sujetos a la legalidad de los Dhimmis, los cuales a través de la historia, para poder ejercer con cierta libertad su religión han tenido que sujetarse a sistemas legales que los han dejado como ciudadanos de segunda o tercera categoría. Por este motivo, los musulmanes en Israel abogan por la derogación de los símbolos judíos de la bandera, el himno judío del Estado (Hatikva – La Esperanza- ) y el candelabro de 7 brazos del Escudo Nacional.

En las normas de la Dhimma islámica el acto de los no musulmanes debe estar sometido a lo que dicten los liderazgos musulmanes so pena de ser condenados por la desobediencia, o el otro camino que les queda es la conversión al Islam:

“…En su tratado clásico en los principios del gobierno islámico, el 11th-century Shafi’i erudito Al-Mawardi dividió las condiciones unidas’ dhimma’ del `’ encima del requisito para pagar tributo en obligatorio y deseable. Las condiciones obligatorias incluyeron prohibiciones en blasfemia contra el Islam, entrando en relaciones o la unión sexuales con una mujer musulmana, ganando prosélitos entre musulmanes, y asistiendo a los enemigos del Islam. Las condiciones deseables incluyeron un requisito para usar la ropa distintiva, una prohibición para exhibir visiblemente símbolos religiosos, vino, o cerdo, las campanas de iglesia de sonido, o en alta voz rogación, un requisito de enterrar cuerpos muertos discreto, y finalmente, una prohibición en caballos del montar a caballo o camellos, pero no burros…” (La Dhimma)

Lo anterior es solamente una lista de ejemplos de los actos discriminatorios contra los denominados Dhimmis, donde también se contemplaban aspectos de seguridad, como la prohibición de los Dhimmis de portar armas, o algo tan sencillo como poder construir hogares más altos que los de sus vecinos musulmanes.

Explicado el concepto de la Dhimma se puede entender desde un aspecto político – religioso, que salvo una modificación en la interpretación islámica de convivencia con los gobiernos de los “pueblos del libro” (judíos y cristianos), la no aceptación del judaísmo como norma en Israel permite determinar el riesgo alto para la vida de un líder árabe musulmán que acepte la naturaleza judía de Israel.

No lo aceptarán los liderazgos musulmanes israelíes, y mucho menos lo harán los gobiernos de los Estados que le rodean y cuya norma es el Islam, como por ejemplo el grupo islamista Hamas, que desea instaurar un gobierno musulmán una vez que sean expulsados los israelíes del territorio. Lo mismo que Egipto y Jordania, que si bien firmaron la paz con Israel, hasta la fecha no aceptan ese Estado como Judío.

Por lo tanto los gobiernos israelíes deben tener presente que lo más cercano a la paz que pueden obtener de estos grupos islamistas es la denominada tregua (hudna) que solamente durará mientras Israel sea más poderosa que sus adversarios.

La Hudna

El concepto tregua aplicado por los islamistas es muchas veces confundido con la paz, sin embargo esto está lejos de la verdad. En el año 630 de la Era Actual, el profeta Mahoma luego de haber firmado una tregua de paz con el pueblo de Qureish, rompió dicho pacto y los invadió con 10.000 hombres para hacerse con el control de la Meca; esto ocurrió dos años después de haber firmado el acuerdo.

Al existir la idea de dos casas según los musulmanes; Dar al-Islam y Dar al-Harb; la paz solamente puede ser establecida con Dar al-Islam, ya que la otra debe ser sometida, y si esta es más poderosa que los ejércitos musulmanes, se mantiene una tregua con la misma para evitar que el dominio de los “paganos” o de los “no musulmanes” se expanda por los territorios islámicos. Por lo tanto hasta ese preciso momento aparentarán los islamistas estar en armonía con los no musulmanes, esperando poder someterlos cuando el poder político, económico o militar se los permita.

Ejemplos de lo anterior se puede ver la crisis del petróleo de 1973 donde los países de OPEP, en su mayoría musulmanes castigarían a los Estados que apoyaron a Israel en la guerra de “Yom Kippur” (Del Ramadán). O el espaldarazo militar que los turcos comienzan a darle a Occidente en la actualidad para tomar posiciones de poder dentro del mundo islámico y de peso en Oriente Medio; a pesar de sus muy conocidas intenciones de ingresar a la UE.

Por lo tanto y basado en lo anterior, es que resulta irónico y peligroso que países o grupos musulmanes que son patrocinados por Occidente para enfrentar a sus enemigos de turno (la URSS, Irán, Siria, etc.) se transforman posteriormente en enemigos para el propio Occidente.

El islamista fallecido, Osama Bin Laden fue entrenado por las fuerzas de inteligencia estadounidenses para enfrentarse a la amenaza soviética en Afganistán, pero años después esa misma inteligencia fue dirigida contra Estados Unidos en el peor atentado terrorista perpetrado dentro del propio territorio norteamericano en el año 2001. Sadam Hussein pasó de ser un fuerte aliado contra el régimen de los Ayatolas en los 80’s a un feroz enemigo que debió ser sacado del poder; en una acción militar que estaremos pagando próximamente.

Estados Unidos para intentar mantener el control del poder en Oriente Medio se ha encargado de armar Estados que son hostiles a posiciones israelíes en la región pero que por las inversiones estadounidenses en sus territorios, se hacen de la “vista gorda” y aceptan la ayuda.

En Egipto por ejemplo durante el gobierno de George Bush Jr. cerca de 20 mil millones de dólares fueron invertidos para que la tierra de los faraones mejorarán sus sistemas de defensa, y esto preocupaba a Israel, y mucho más preocupa en la actualidad por la inestabilidad islamista que sufre el país una vez caído el régimen de Mubarak, y donde solamente las fuerzas de seguridad son el último obstáculo para poder inestabilizar las relaciones entre Israel y Egipto.

Con Arabia Saudita, Estados Unidos ha realizado la venta de armas más grande de su historia con 60 mil millones de dólares, para intentar contener el poderío iraní en la región, una vez más la preocupación en Israel se hace latente, porque las relaciones entre ambos estados son tensas y de desaparecer la amenaza persa, se abre el abánico de oportunidades para que los sauditas se transformen en el nuevo enemigo israelí.

Ante dicho panorama, la estabilidad de la hudna en la región de algunos países árabes hacia Israel, parece tambalearse, y el crecimiento de la carrera armamentista en general de los países árabes de la región, más grupos de milicianos como Hamas, Hezbollah, Yihad Islámica, Al Qaeda, entre otros, hace apostar que el próximo enemigo que intentarán destruir será el propio Israel, por la cantidad de armamento que Occidente les ha otorgado, en un nuevo capítulo de violencia similar a las guerras de exterminio que confrontó Israel en 1948, 1967 y 1973.

A través de la Dhimma y de la Hudna es que nos debe quedar una idea más profunda de por qué entre árabes e israelíes no puede haber una paz concreta, y también entender que si por la lucha armada los árabes no han logrado desaparecer a Israel, por la vía demográfica lo intentarán muchas veces, para lo cual la causa palestina les es útil, porque al generar ese Estado binacional, desprenderán el arraigo judío de Israel a tal punto que puedan lograr tener un Estado musulmán árabe llamado Palestina y otro Estado musulmán árabe llamado Israel.

No es ser pesimista, sino acorde a la realidad de una ideología que todavía aguarda generar conquistas geopolíticas y metafísicas basándose en las ideas religiosas de sus dogmas oscurantistas y medievales.