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Elecciones municipales versus abstencionismo

elecciones municipales

Imagen: TSE

En el ambiente político no existe algo que desmotive más que leer personas que creen que la no participación en los procesos electorales son la mejor manera de castigar a los políticos que incumplen con el divino juramento de “…Qué Dios y la patria os ayude y sino que ellos os lo demanden…”

Una actitud de este tipo solamente fortalece la mediocridad política. El verdadero castigo a una mala gestión es un cambio de líderes y la exigencia de transparencia a la hora de demandar cuentas a nuestros gobernantes. En el caso actual, el gobierno municipal es el primer contacto político que tiene una comunidad, ellos son los que conocen de primera mano las necesidades que un sector de la población nacional tienen, y son los que están llamados a elevar las peticiones al gobierno central del país.

Cuando el porcentaje de personas que se abstienen en un proceso es elevado, se deja en manos del voto duro; quienes por lo general asisten a votar; la elección de las personas que llevarán adelante proyectos según sus convicciones. En algunos casos se eligen candidatos que tienen compadrazgos con algunos de sus compañeros de terna o patrocinadores económicos, también están aquellos que anteponen los intereses personales o partidarios antes que los cantonales y se dirigirán en la gestión conforme al desentendimiento ciudadano.

Hay que destacar que las elecciones son solamente una parte de todo el proceso, la exigencia de cuentas y la transparencia son parte también del ejercicio que el músculo político exige llevar a cabo. Ciertamente es muy amplia la acción política y los ciudadanos deben madurar a ver con el interés del caso el destino del cantón, y por supuesto, del país.

Quienes irresponsablemente ofrecen como alternativas el abstencionismo, sumergen a la sociedad en la arbitrariedad de las minorías. Es una realidad que abstenerse es una opción, sin embargo no quiere decir que sea de las más sensatas posibles, cuando se dice que no desean votar por los mismos de siempre, abren la brecha para que aparezcan caras nuevas en la política, no se trata de abrir el portillo a la falsa sensación que como no se votó, no hay responsabilidad social, porque es un hecho que a menos que una persona viva en una isla desierta donde se autogobierne, lo que afecte a la sociedad directamente le perjudicará o beneficiará.

En las últimas elecciones municipales los niveles de abstencionismo llegaron al porcentaje de 75% a nivel nacional, eso quiere decir que para elegir a los 81 alcaldes se ha necesitado solamente cerca de 700 mil electores en un padrón de más de 3 millones de personas. ¿Cuál es el cambio político que se logra con un voto de este nivel? La respuesta obviamente es sencilla de responder, ninguno.

Ciertamente carecemos muchas veces de información de los candidatos en los cantones, y de conocer sus programas de gobierno, pero para esto los propios ciudadanos deben exigir la información, y los candidatos sentir la responsabilidad de ir barrio por barrio, casa por casa, explicando a los ciudadanos cuáles son sus proyectos y por qué deben ser elegidos, no solamente porque es el hijo de la señora de la pulpería, o porque los hijos de él estudian con nuestros hijos. Sintamos la obligación de entender por qué el proyecto de un candidato es mejor que el de otro.

Y quieren hacer más serio un proceso, no se casen solamente con el color político de tradición de la casa, salvo que ese partido sea el que tiene las mejores y más aterrizadas propuestas para realizarlas en el período que gobernarán. ¿Quieren castigar realmente una mala gestión? Voten por otra propuesta política, que sientan que su voto y elección realmente valen. ¿Desean premiar la gestión de un partido político? En las siguientes elecciones permítanle continuar con la labor que por el tiempo no logró completar. Pero ante todo no permita que otros sigan decidiendo por usted el futuro de su cantón y de su país.

El que no vota, se puede quejar y criticar al gobierno de turno, en este país la libertad de expresión lo permite, que sea moral, se podría decir que quien no construye un proyecto comunal y aun así le permiten vivir en él, tiene derecho a decir lo que piensa, pero por su mala elección, mucho no se le tomará en serio.

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Parla política del viernes…

"...Ante tanta palabrería política, campañas del miedo y candidatos de revista nos bombardean con los trapos sucios de los demás y los propios..."

“…Ante tanta palabrería política, campañas del miedo y candidatos de revista nos bombardean con los trapos sucios de los demás y los propios…”

 

Ante tanta palabrería política, campañas del miedo y candidatos de revista nos bombardean con los trapos sucios de los demás y los propios, entonces hagamos un ejercicio modesto de opinión política:

¿Quiénes podrían ser presidentes de un país?

  • Puede un ateo ser presidente de un país? Sí puede, a como lo puede hacer un budista, un gnóstico, un hinduista, un musulmán, un judío, etc. La religión no define el carácter de una persona, su formación sí.
  • Puede un divorciado ser presidente de un país? También puede, una persona preparada a pesar de no tener éxitos en sus relaciones amorosas no necesariamente va a ser incapaz de gobernar un país, porque es la ética profesional y su formación la que le dará las posibilidades de hacer una buena o mala gestión.
  • Podría un gay o una lesbina ser presidente de un país? Pueden serlo, su preferencia sexual no le impide desarrollar una excelente gestión, ni si vive con su pareja le hará tener impedimentos mentales para liderar una Nación.
  • Podría alguien joven ser presidente de un país? Podría serlo teniendo la preparación académica necesaria, la convicción de qué hacer y rodéandose de personas que le ayuden en su gestión.
  • Podría un socialista (“comunista”) ser presidente de un país? Podría serlo, simpre y cuando piense que es el líder de un país completo, donde hay otros socialistas, pero donde también hay personas con opiniones diferentes a la propia, quienes merecen respeto y que también deben ser escuchados. Hay ejemplos de países socialistas exitosos como los Nórdicos, así como hay ejemplo de países que aplicaron el capitalismo y han crecido económicamente, las ideologías no dirigen a los países, las personas sí.

Esos podría dependen de tabúes, algunos que nos demuestra que seguimos siendo un país moralista de la puerta de la casa hacia afuera, porque de la puerta de la casa hacia adentro, nuestras acciones quizás puedan ser muchas veces más viciadas y perjudiciales para los que nos rodean, que el daño a nuestros prejuicios contra personas que piensen o sean distintas a nosotros. No hace mucho se envió al baúl de los recuerdos el tabú que una mujer no podía presidir este país, aunque algunos quisieran traerlo de vuelta a la práctica.

 

¿Quiénes no deberían nunca llegar a gobernar a un país?

 

  • No debería ser presidente de un país quien quiera copiar modelos que han destruido a otras naciones.
  • No debería ser presidente de un país quien piense en su bolsillo y en la pensión después de terminar la gestión más que en fortalecer las bases del desarrollo de un país.
  • No debería ser presidente de un país aquel que solamente a sus amigos quiera involucrar en el gobierno para que ellos también se hagan de fuertes sumas del dinero del pueblo.
  • No debería ser presidente del país, aquel que no tiene un rumbo fijo y no tiene metas claras hacia dónde quiere llegar.
  • No debería ser presidente del país, aquel que no tiene respeto por los derechos humanos.
  • No debería ser presidente del país, quien comportándose de forma corrupta, no se arrepienta de sus actos, sino que los justifique descaradamente.
  • No debería ser presidente del país, quien valiéndose de alguna posición de poder disminuya el valor de algún grupo humano.

De qué depende un presidente exitoso en la silla presidencial?

  • De que tenga compromiso con el país.
  • De que se rodee de personas con un compromiso igual para ayudarle.
  • De que acepte cuando está cometiendo errores.
  • De que se pueda sentar a conversar con aquellos que no piensan como él.
  • De que esté decidido a pensar que su gestión aunque dure varios años, debe trabajar como si se acabara mañana mismo.
  • De que cuando ve que no puede con algo busque ayuda en otros.
  • De que sus intereses personales sean puestos a un lado y recuerde que está para el servicio de un país.

 

No pienso vender un libro con las 10 cosas que debería hacer un presidente exitoso, pero estoy cansado de leer ataques por cosas que no definen la capacidad de una persona para gobernar, ni siquiera el pasado de sus ancestros (familiares o políticos) definirán si tendrá éxitos en su gestión no, está claro que necesitamos un presidente y debemos hacer un voto inteligente; de esto no hay duda, pero por favor no es enviar un mensaje de texto al 9090 con la palabra presidente y el nombre de nuestro candidato que lo escogeremos, hay que analizar más allá de lo que las campañas del miedo y de las risas nos presentan, las decisiones hechas con el sentido de la vista o del oído nos pueden llevar a elegir de manera equivocada, siempre debemos poner en funcionamiento el sentido común para que este al final nos pueda dar una perspectiva más cercana a una decisión tomada con toda la responsabilidad del caso.

Y ojo, que propuestas similares se pueden considerar para escoger diputados, alcaldes, gobernadores, primeros ministros y hasta líderes de grupos en escuelas, colegios y comunidades en general…