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La guerra mediática iraní

En la denominada “guerra irregular”, uno de los factores determinantes es el uso de la percepción versus la realidad, su objetivo más inmediato se enfoca en desgastar la opinión pública generalizada sobre un opositor político o en este caso, militar.

La República Islámica de Irán, así como otros grupos de medios de información en la región del Medio Oriente, utiliza la manipulación mediática trasladando al opositor características negativas de actos que ellos mismos realizan, pero que por medio de la propaganda “potabilizan” para que sea aceptado como una acción correcta. Por ejemplo, el régimen iraní acusa a los israelíes de “controlar los medios de comunicación” mundiales, mientras que ellos a través de sus redes interconectadas propagan conceptos que en ocasiones extrapolan noticias de contenido “veraz” con propaganda discriminatoria, bulos y libelos.

La República Islámica de Irán cuenta con varias plataformas de propaganda en medios tanto formales como redes sociales, que pueden ser del régimen como es el caso de la cadena en español HispanTV, o que se une a una red de medios que replican el material que el gobierno iraní quiere propagar, como lo hace ANNUR TV (Argentina), Al Mayadeen (Líbano), TeleSur (Venezuela), entre otras, todas estas con su versión en español. El principio con el que venden la información estos medios es que se trata de una “verdad que los medios sionistas no quieren transmitir”, entonces de entrada la noción es falaz para no decir abiertamente que son redes de propaganda favorables a las posiciones de Irán y sus aliados.

Se puede mencionar un par de ejemplos de la propaganda divulgada podría ser que los israelíes son los principales promotores del tráfico de órganos a nivel internacional, o que es un régimen “mata niños” como dijo un alto funcionario del gobierno de Teherán, en ambos casos utilizando el lenguaje para señalar a los israelíes como personajes “malvados”.

Este comportamiento parece sacado de un manual del propagandista nazi Joseph Goebbels sobre la manipulación mediática, en particular dos principios; el de orquestación que señala el objetivo de limitar las ideas y hacerles eco hasta que se graben cual mantra entre la opinión pública y el principio de transposición donde se carga sobre el adversario todos los aspectos negativos que sobre sí mismo puedan estar pesando ante la percepción de la población. La noción de estos principios busca socavar la legitimidad del oponente con el fin de desgastarlo o de minar su imagen delante de otros actores del Sistema Internacional.

A lo anterior se suma la manipulación en la percepción de un “ganador” o “perdedor” durante un conflicto armado. No es de extrañar entonces que los estrategas y analistas con una posición más favorable a la República Islámica de Irán coincidan en ocasiones con ideas tales como que la guerra del 2006 entre Hezbolá e Israel en el Sur del Líbano fue un golpe de autoridad por parte del grupo paramilitar chiita; pese a que las bajas más significativas las tuvieron en las filas de la agrupación libanesa y los civiles de ese país. O por ejemplo, que se considere que las guerras de Israel contra el Hamas en Gaza han sido victorias del grupo palestino por cuanto al final los israelíes se han tenido que replegar, principalmente por presiones internacionales y temas humanitarios.

Un último ejemplo, después que Israel derribó un dron iraní que entró en su espacio aéreo, lanzó un ataque contra varios sistemas de defensa y blancos iraníes ubicados en Siria, mientras un F16 israelí fue impactado por misiles del sistema de defensa S-200 (fabricación soviética remozado), lo cual se catalogó como una victoria, de igual forma dentro del principio de transposición de Goebbels y sumado un aspecto más, el principio de renovación donde la cantidad de información que se despide sobre un tema corre a un ritmo tan acelerado que no permite que haya capacidad de respuesta que pueda contrarrestar lo primero que se transmitió, porque para ese momento habrá aparecido un “nuevo elemento” que actualice el anterior.

Como fue mencionado al comienzo del artículo, la percepción versus la realidad hace que esto ocurra sin mucho cuestionamiento. En el peor de los panoramas, cuando un golpe es recibido, es sencillo desviar la atención vulgarizando la propaganda, o utilizando aspectos que permita idealizar el impacto, entonces por ejemplo, en este tipo de conflictos cuando hay víctimas en las propias filas se convierten en mártires, cuando se logran víctimas en el bando contrario o capturas se transforman en trofeos de guerra y se exhiben como el logro que son, algo que se ha visto en los ejemplos mencionados anteriormente.

Regresando a la idea de Irán, todo este tipo de desviaciones ideológicas vienen a intentar desviar la atención de un aspecto importante, los iraníes están intentando ampliar su radio de influencia en el Medio Oriente a través del patrocinio y arme de agrupaciones paramilitares, como el Hezbolá en el Líbano o las guerrillas hutíes en el Yemen, de este modo lograrían colocarse en una posición estratégica desde donde pueden controlar regiones importantes cercanas al Mar Mediterráneo y el Mar Rojo a través del estrecho Bab al Mandeb.

Además que la posición estratégica le permite trasladar cualquier conflicto armado contra opositores directos; Arabia Saudita e Israel, hacia territorios lejanos al propio donde exponga solamente infraestructura de un tercero y milicianos directamente usados como carne de cañón, no se vislumbra en un corto período que haya una movilización militar manifiesta de fuerzas iraníes hacia territorios hostiles, lo cual sería además una torpeza estratégica, por lo que las guerras de desgaste resultan más “efectivas”.

Por lo anterior es que en varias ocasiones se han manifestado críticas por parte del mundo árabe – musulmán a lo que ellos denominan la “intromisión iraní” en asuntos de otros Estados a través del financiamiento de guerrillas o el envío de miembros de los Guardianes de la Revolución, como ocurre por ejemplo en Yemen o como también se sabe en manifiesto la influencia iraní fuerte en territorio libanés a través de Hezbolá que funge hoy como agrupación política dentro del parlamento de ese país.

Al mismo tiempo, Irán sufre de problemas internos ante los cada vez más constantes choques contra grupos de personas que procuran ideas reformadoras, quienes luchan por mayores libertades para esta generación que no ha conocido otro régimen que el representado por los clérigos chiitas, y también incentivados por la generación más vieja que pudieron ver ambos mundos, el de un país más abierto y pluralista, a uno obsesionado por el control de la religión en las vidas de los ciudadanos.

Mientras más constantes y fuertes sean los sonidos de guerra en la región por parte de Irán contra Israel o Arabia Saudita, más luces de alerta se encienden en las grandes potencias globales; principalmente Rusia y Estados Unidos que buscan evitar que los niveles de beligerancia escalen de nivel. No están interesados en un conflicto que les pueda poner en riesgo sus posiciones estratégicas logradas en los últimos años en la región. Por el otro lado, la República Islámica de Irán amenazó con celebrar 40 años de la Revolución de 1979 destruyendo a Israel, lo que podría eventualmente convertirse en la firma a su propia sentencia y ocasionar que en caso de cualquier agresión militar se ponga fin a este régimen y sea impuesto otro que pueda ser igual de útil en las agendas de las potencias sin necesidad de echar mano a discursos beligerantes o agresivos directamente, con total complicidad de otros Estados árabes que ven en Irán su más inmediato dolor de cabeza, muy lejos del paradigma del conflicto árabe – israelí del siglo pasado.

Fuente: El Mundo CR

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Al Jazeera en Israel, ¿medio de comunicación o quinta columna?

Hay una dura crítica a la medida adoptada por Israel sobre el cierre de la Cadena Al Jazeera en el país, pensando que se trata en cierto modo de cortar lazos con un medio de comunicación y esto se podría interpretar como lo dice la crítica de Amnistía Internacional “un ataque descarado a la libertad de prensa”, según las propias palabras de Magdalena Mughrabi, subdirectora de dicha organización para la región del Medio Oriente y África.

La medida en definitiva se las trae, en especial pensando que un país democrático cierre un medio de comunicación no es la acción más apegada a esa naturaleza en pro de la democracia. Pero por otra parte, se debe tener en consideración que la cadena qatarí es un medio que ha estado promoviendo la violencia contra Israel, en particular con los últimos eventos relacionados con la explanada de las mezquitas en Jerusalem (Monte del Templo), los comentarios incendiarios que han expresado, exaltaron aún más a las masas que se han enfrentado contra las autoridades israelíes, por lo cual es evidente que no se puede tener este nivel de “Quinta Columnas” funcionando dentro del Estado, en especial siendo representante propagandístico de un país que no tiene relaciones directas con Israel.

Ante la campaña de violencia del canal, lo evidente es que ante este tipo de acciones anti israelíes tendrían mejor acogida si sus instalaciones se ubicaran en Ramallah o Jan Yunis, sitios donde sería comprensible este tipo de posturas discursivas, pero que dentro del propio Estado al que atacan, que el liderazgo no haga nada, es como meterse un balazo en el pie y aún tener que agradecer por el dolor infligido, en un nivel de masoquismo absurdo, que no se lo exigirían a ningún país.

Si los países árabes que han roto relaciones con Qatar por sus nuevos vínculos con la República Islámica de Irán, han decidido ponerle candado a las transmisiones de este canal de TV desde un tiempo atrás, por su supuesto involucramiento con los “Hermanos Musulmanes”, criticando los liderazgos del Golfo o realizando notas que den la noción de apoyar al régimen de los ayatolas, por qué el Estado de Israel, que es catalogado como enemigo del mundo árabe, en particular por el tema palestino, tendría la obligación de mantenerle las puertas abiertas de par a un medio que incita descaradamente en su contra, la única respuesta que se puede tener es que en definitivo la decisión es coherente.

Israel cuenta en su territorio con presencia de prensa de muchos lugares del mundo, que están en el sitio para atender el polémico conflicto con los palestinos. Dicho sea de paso, a veces es muy desequilibrada la cantidad de corresponsales y de medios que se encuentra en el país, contemplando que hay otras regiones donde los niveles de violencia cobran vidas por decenas diariamente y que no poseen tantas corresponsalías, por esto, en ocasiones utilizan como “centro de operaciones” sus oficinas israelíes.

No se trata de coartar la libertad de expresión, por ejemplo, los medios en Israel por lo general permiten que se pueda realizar una serie de críticas con posiciones tan controvertidas contra los principales liderazgos del Estado y contra figuras renombradas, lo que es normal en cualquier país democrático. Pero en general, procuran mantener una ecuanimidad que les lleve a cuidarse en no transformarse en la voz de quienes claman por una destrucción sistemática del país, y aunque en ocasiones rayen de parecer enemigos, saben “jugar pegados a la banda” de la línea entre la libertad y la traición.

Quizá sin imaginarlo, uno de los elementos que no se han considerado de forma directa y que sin duda está pesando en esta decisión del gobierno de ponerle un alto a las operaciones del medio qatarí en territorio israelí, sea la nueva agenda política internacional del país.

En los últimos meses hay un giro sistemático de Israel en poder entablar negociaciones con sus pares árabes, lo que podría convertirse en un contra peso al crecimiento sistemático del poder que ha obtenido Irán en la región, incluyendo sus nuevas relaciones cordiales con el gobierno de Erdogan, sumando lo que ya habían logrado acumular en países como Irak, Siria y el Líbano con fuerte presencia política y militar.

Tanto el mundo árabe; principalmente Arabia Saudita, como Israel, necesitan contener el impulso que está logrando en zonas de influencia el gobierno de Rouhaní, y neutralizar los alcances de Al Jazeera a favor de Teherán en el mundo musulmán podría mantener a raya que se vuelquen en apoyo a estos cambios políticos que puedan ser contraproducentes para los intereses regionales.

El gobierno de Netanyahu está siendo apoyado y criticado por la decisión de vetar al medio; lo que aún no es un hecho y a través de la vía legal puede que esta medida al final no se pueda ejecutar, en un Estado de derecho no solamente necesitas medidas que cuenten con simpatías sino además con legalidad, de todas maneras que este medio es de alto consumo entre los ciudadanos árabes israelíes que contratan el servicio a través de las cableras privadas.

Finalmente, no faltarán aquellos que señalen que esta acción por parte del ejecutivo israelí se deba a querer tapar los casos de corrupción, soborno, abuso de poder y fraude por los que se está acusando al Premier y que en realidad el tema de esta cadena de televisión sea una cortina de humo para desviar la atención, sería un supuesto especulativo, pero que en cierto modo es válido creerlo.

Fuente: porisrael.org