Archivo del sitio

¿Arias vs Figueres, de verdad se necesita tanto desgaste interno?

Figueres-Oscar-Arias-MARIO-ROJAS_LNCIMA20150523_0022_1-620x264

Fotografia Mario Rojas/La Nacion 07 Feb 2015

El diario digital “CR HOY” titulaba el 19 de mayo Figueres reta a Arias a “meterse en precampaña”; Arias “me comprometen a volver”, los opositores políticos se frotan las manos de pensar en que esto sea posible.

Ver un enfrentamiento entre las dos fuerzas políticas predominantes del Partido Liberación Nacional (PLN) ciertamente vendría a cumplir aquella máxima de “divide et impera” (divide y vencerás), ya que una vez se de una lucha de esta envergadura, la ruptura a lo interno será inminente.

Para que el PLN se vea vivo y presente en la vida de los costarricenses no necesita de un circo romano interno. La candidatura presidencial no es una competencia de egos ni de cuál grupo tiene mayores adeptos, no se trata tampoco de ejecutar una especie de “eutanasia política”. Ciertamente si el partido se quiere ver vivo debe reinventarse no convertir la política partidaria en una “gallera”.

El partido cuenta con los elementos suficientes para seguir siendo una parte fundamental de la historia de este país, el cual en las últimas décadas ha sobrevivido a crisis económicas mundiales, aunque también recibido el embate de problemas sociales importantes: desempleo, crisis de vivienda, pobres programas sociales, crisis fiscal, etc.

Reinventarse para empoderarse

Lo último que he mencionado de hacer un reinventado Liberación Nacional se trata de ajustar el partido a la realidad política nacional y mundial. Abrir verdaderos espacios en puestos de trascendencia a los políticos de las Generaciones “X” y “Y”, que se están abriendo paso y tratando de honrar a las generaciones anteriores de grandes intelectuales, hombres y mujeres sumamente preparados que todavía tienen mucho que aportar en cuanto a su experiencia, pero que deben también allanar el camino para que esta nueva generación también haga camino. Por supuesto que no se trata de hacer a un lado a las grandes figuras partidarias, sino que estos asuman un rol de formadores de nuevos liderazgos para el futuro tanto del PLN como del país en general.

No es mi intención hacer por medio de estas líneas una especie de lobby a favor de ninguna de las otras fuerzas emergentes que han aparecido en los últimos meses con interés de involucrarse en eventuales candidaturas a puestos importantes a nivel nacional, pero sí es un hecho que de conservar el estatus actual con la repetición de los mismos personajes buscando puestos políticos y sin ver una importante renovación o acompañamiento de nuevos líderes, se podrán ganar algunas elecciones, pero esto no asegura un futuro promisorio para ninguna agrupación política y mucho menos para el país.

El descontento social y político es evidente en grandes porcentajes de la población, y con la aparición de grupos políticos alternativos está consumiendo este país en una orfandad de liderazgos desastrosa que nos dirige hacia un inminente caos.

Los llamados a enrumbar el PLN

Lejos de querer ver un enfrentamiento “titánico” a lo interno de Liberación Nacional en una especie de guerra civil. Dos pensamientos quizás algo disímiles pero con mucha experiencia como lo son el Dr. Óscar Arias Sánchez y el Ing. Jose María Figueres Olsen, cuyos nombres ya están plasmados en la imborrable historia de la Segunda República de Costa Rica, deberían ser los llamados a llevar la batuta por el cambio, la reinvención y el empoderamiento generacional que necesita el PLN.

Debemos dejar de ver la política en este país con el mismo lente que se ven los programas sin contenido con que nos están bombardeando ahora constantemente en la televisión nacional, ni de alimentar a los carroñeros actuales de la opinión pública y asumir el rol de buscar mejorar el bien común, labor idealista de la filosofía política.

Como bien diría el siempre de bendita memoria, Don Pepe Figueres en su discurso de victoria en abril de 1945, respecto al camino para ser arquitectos de un mejor país:

Debe haber en primer término una filosofía que sea la que ilumine el camino. Luego deben venir todos los planes técnicos en todas las ramas de la administración guiados todos por una idea central y por el más noble espíritu que le podemos arrancar a nuestros corazones(…). Todos sabemos que las estrellas no se alcanzan con la mano pero todos debemos convenir que los hombres, las asociaciones, y las naciones, necesitan saber con exactitud a cuál estrella llevar enganchado su carro para poder discernir en las encrucijadas del camino, cuáles sendas conducen adelante y cuales son simplemente desviaciones, y cuáles los conducirán hacia atrás. El nombre de la estrella que nos guíe debe ser, costarricense, el bienestar para el mayor número.”

Por lo tanto, si se quiere que el partido continúe siendo parte de la historia, se necesita menos circo y más trabajo.

Los invisibles de la encuesta

encuestas

En mi artículo anterior sobre la “Primavera costarricense“, especificaba como se ha ideologizado la campaña electoral de cara a los comicios de febrero 2014. Basta con escuchar los discursos políticos y ver la manera en la cual han utilizado las encuestas para hacer creer al público en general que en la contienda solamente hay tres opciones reales. En la mayoría de las consultas populares el Partido Acción Ciudadana, el Partido Unidad Socialcristiana y el Partido Patria Nueva se han visto minimizados al punto de la invisibilización participativa, se les ha dado por muertos y enterrados para poder culminar con el establecimiento mediático de una lucha de tres tendencias, las cuales entre sí son antítesis, no comparten mucho o del todo se consideran extremos en sus planteamientos.

De lo anterior, la explicación más evidente sería que al tratarse de dos “extremos políticos” y solamente uno con tendencia “centrista”, en caso de haber una segunda ronda la tendencia de los votos serían hacia el más centrista de todos, ya que nadie querría votar por una izquierda acusada de tener fuertes tendencias hacia las posiciones del socialismo “latinoamericanista” (estilo ALBA) , estatista y anti comercio exterior. Y por otra parte, nadie quiere tampoco a la extrema derecha, neoliberal con apertura comercial sin intervención del Estado, que privatiza y tira por el piso las luchas sociales logradas a mitad del siglo anterior. Mientras tanto el “paladín” del centro del espectro, quedaría el Partido Liberación Nacional, que sería el exponente de los equilibrios entre la apertura comercial y la protección de las garantías sociales, o al menos en la teoría de los “Tres competidores” de la campaña quedaría plasmado de ese modo.

Como nota adicional a lo anterior, cabe destacar que acá los planteamientos ideológicos se rigen más por el tema económico, más que por las ideas socio – militares, por lo que acá la izquierda es de la protección a la producción nacional, anti libre comercio y pro ampliación del aparato estatal y la derecha pro libre comercio sin barreras, privatización y concesión de obra pública sin mayores trabas burocráticas, etc. Obviamente el centro es un equilibrio de ambas partes.

En este panorama, resulta claro que ante los porcentajes expresados por la última encuesta de UNIMER para la Nación del 1 de diciembre, muestran que no hay un solo candidato que alcance el porcentaje mágico del 40% para poder ser presidente de la República, también esto es señal de que habrá una segunda ronda, la cual probablemente enfrente a uno de los supuestos “extremos ideológicos” versus el partido del centro. Por lo cual, en esa segunda ronda, ni los empresarios, o muchos de los empleados de las transnacionales votarían por el partido de la izquierda, ni tampoco las agrupaciones sindicales ni muchos empleados del sector público o protectores del sistema social lo harían por la derecha. La única opción válida que les quedaría sería optar porque gane el centro, aunque sea uno de sus principales enemigos, al que llaman el “continuismo” o el “reinado nefasto del PLN”.

De lo planteado anteriormente se desprende que hay un beneficiado claro en que se mantengan las ideas de que tanto el Partido Frente Amplio como el Movimiento Libertario pertenecen a los extremos del espectro, también resulta interesante que ambos partidos se quieran desmarcar de las tendencias hacia donde los etiquetan y se autodenominen como representantes ellos del “Centro político”, ya sea de centro izquierda o centro derecha para no quedar mal con sus copartidarios del “voto duro”. También es evidente que sacar del juego a los otros tres partidos con posibilidades de confrontar de mejor manera a las posibilidades de un tercer mandato del PLN, es una estrategia que le viene a bien al partido del “Balcón Verde”, ya algunos analistas lo han dicho, en una confrontación entre el PLN y el PAC o el PUSC y yo agregaría el PN, es muy probable que los partidos de los extremos movilicen a su gente a votar por el contrincante directo de Liberación Nacional, no así volcarían su apoyo a favor el uno del otro, aunque en política todo es posible, pero por principios ideológicos difícilmente se dé una alianza de esa magnitud.

Dice la máxima “Divide et impera” (Divide y vencerás) y mientras los propios partidos opositores se enfrasquen en vencerse entre sí, y le den mayor fortaleza a los discursos de los “extremos ideológicos”, es más probable que el fin de terminar con la gestión del PLN en el poder ejecutivo se deba esperar cuatro años más, para que lo vuelvan a intentar en el 2018. La oposición no ha logrado mostrar cohesión política, ni para unirse en un grupo de alianza nacional para derrotar a su “enemigo común”, mucho menos lo están logrando por separado, donde creen que por sacar a Liberación Nacional, los indecisos votarían por cualquier candidato sin importar la tendencia que tenga. Lo cierto es que en un país donde priman las posiciones moderadas, que no modifiquen mucho el estado de confort del ciudadano promedio, las ideas sobre cargadas de tendencias generan anticuerpos y el repudio de las masas, por lo que si quieren acabar con el continuismo en el poder ejecutivo y de la mayoría parlamentaria, el camino que llevan es el equivocado. 

LA PRIMAVERA COSTARRICENSE

huelga

Cuando leo o escucho al candidato presidencial del Frente Amplio, José María Villalta hacer sus planteamientos para un eventual gobierno a partir del año 2014, no dejo de pensar en las revoluciones en Oriente Medio, denominadas “Primaveras Árabes”, esto porque el Señor Villalta llama a hacer un cambio radical en la forma de hacer política en Costa Rica, indica que la propia política de los de siempre, han empujado a este país hacia la izquierda política, desde donde se le debe dar un golpe de timón a la manera de dirigir este país.

 

Si se analizan los resultados de la denominada Primavera Árabe, en vez de alegrarnos los cambios que estas trajeron, debería de preocuparnos, porque en muchos casos se pasó de dictaduras “laicas” a dictaduras religiosas o gobiernos dirigidos por otros extremistas. Si el golpe de timón que propone el candidato Villalta, pasará a Costa Rica de las supuestas tendencias neoliberales, a uno de auto aislamiento comercial, la medicina estará siendo peor que cualquier supuesto síntoma de enfermedad que el país esté sufriendo.

 

Y es que el modelo “Villaltista” es a todas luces Estatista, proteccionista, de blindaje al aparato público, en otras palabras, ampliar el modelo burocrático actual, convertir a muchos en empleados, desestimar ser empresarios, y también propone relanzar la producción nacional, sin pensar siquiera en los costos productivos que esto pueda generar tanto para el productor como para el Estado como tal, y como este planteamiento hay otros que carecen de profundidad para desarrollarse con exactitud y eficacia. Sumado a lo anterior, se debe decir que el Frente Amplio posee 129 propuestas para un eventual gobierno de las cuales solo el 17% de las mismas indica de qué manera las va a efectuar, en contraste a las 743 propuestas del Partido Acción de las cuales explican el 71% de las formas cómo realizarán lo prometido, y las 527 propuestas del Movimiento Libertario con un 30% de línea de acción, como los dos partidos con más “¿Qué haremos?” y “¿Cómo lo haremos?” (Según el diario La Nación del 22 de noviembre de 2013), estando en este caso el partido de Villalta en el último lugar de realidad política en sus propuestas.

 

La propuesta del candidato del Frente Amplio es ideológica, su empuje no está basado en lo qué pueda hacer por el país, sino en una idea “revolucionaria”, sacar del juego a lo que han denominado “los de siempre” y donde están tanto los gestores del bipartidismo nacional; el PUSC y el PLN, sino también los otros partidos de la contra que vinieron posteriormente, como el Movimiento Libertario, el Partido Acción Ciudadana, así como partidos representantes de minorías que solamente han llegado para convertirse en aliados de bloques partidistas en la Asamblea Legislativa. Por lo tanto, el Frente Amplio, viene a marcar un quiebre mesiánico a la política costarricense, para dejar por fuera a todos esos partidos que le han causado “daños a Costa Rica”, principalmente el PLN que lleva 8 años en la gestión pública, con un gobierno de Laura Chinchilla a la que le han explotado en la cara las malas prácticas de los gobiernos desde la época de los 80’s, donde la crítica social ha sido el “pan nuestro de cada día”, y por ese motivo las protestas populares se han convertido en parte del “folclore nacional”.

 

La revolución “Villaltista” es socialista, pero ojo, no nos confundamos ni creamos que todo el socialismo es igual. No se puede comparar el socialismo chino, con el socialismo “caribeño” (latinoamericano) ni mucho menos con el socialismo nórdico, son sistemas totalmente diferentes. El modelo que defiende el Señor José María Villalta es el Latinoamericano; él mismo defiende el “latinoamericanismo”, al mejor estilo de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Cuba y Ecuador; además del modelo “K” de Argentina.

 

Por lo tanto, si el señor Villalta cree en ese modelo, debemos ver hacia los países que tienen algo similar para poder sacar cuentas de lo que nos esperaría en un eventual gobierno suyo. Venezuela; es un país con los más altos índices inflacionarios de la región, hace tres días INFOBAE informaba que en dicho país se acaban las reservas monetarias y han tenido que recurrir a pedirle dólares a Wall Street; es decir al Imperio. También en este país las empresas privadas y el capital de inversión extranjera, han huido de dicho país, así como una gran fuga de profesionales, ni qué hablar de la persecución contra los empresarios, acusándolos de ser “burgueses”. Venezuela también vive elevados índices de pobreza, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en un porcentaje desfavorable de 29,5%, de altos índices de criminalidad y con un país fragmentado política y socialmente.

 

Otro ejemplo de un país que aplica el modelo “Latinoamericanista” que Villalta predica es Nicaragua, donde su presidente Daniel Ortega ha convencido a los legisladores de su país a que le otorguen la posibilidad de realizar una reelección perpetua a su gestión, encendiendo todas las luces de alerta en las posibilidades del establecimiento de una “dictadura sandinista”, que ya de por sí cuenta con un remozado aparato militar que podría aplastar fácilmente cualquier noción de protesta social.

 

Con lo expresado anteriormente, no quiero generar un nuevo “memorando del miedo”, sino que analicemos debidamente si el diputado – candidato José María Villalta con su propuesta ideológica es lo que realmente está necesitando Costa Rica para poder levantarse del letargo en que ha caído durante muchos años (con algunos intentos leves de avance) o si por el contrario, el “Villaltismo” podría ser un problema mayor en la búsqueda de la equidad nacional, y sumergirnos en una crisis y división política, económica y social tan profundas como las que han vivido durante décadas los países vecinos.

 

El candidato Villalta atrae al voto joven, que cuando comenzó la gestión del PLN en el país en el año 2006, estaban en un momento de salida de su infancia, hacia la adolescencia o que les tocó pasar de la juventud a una etapa más madura. Desde que comenzó la gestión de la presidenta Chinchilla, nos han vendido la idea de no promover más el continuismo liberacionista y que ya es hora de desterrar el “neoliberalismo” de este partido y sus secuaces. Se ha vendido la historia de cambiar al país, y que se necesita un líder caudillo que nos “libere” de la opresión y nos lleve a la tierra prometida de una patria más “igualitaria”. Aunque para algunos protectores de la izquierda, el candidato Villalta es un “burgués” cobijado bajo el estandarte de la izquierda, muy alejado de los principios de su predecesor José Merino del Río o del fundador de Vanguardia Popular, Manuel Mora Valverde.

 

Pero esto que nos han proclamado no es más que un canto de sirena, que al igual que a los navegantes los llevaba a los despeñaderos, nos puede llevar a una crisis de inimaginables proporciones, un candidato sin propuestas claras, que ha optado por el populismo de su discurso, no está más alejado que los líderes religiosos de las “Primaveras Árabes” que proclaman que es hora de cambiar de sistema, para implantar uno más rígido, menos versátil y menos liberador, por cuanto ahora todos deben guiarse bajo un guión de pensamiento “igualitario” y quien se atreva a salirse de ese esquema, será señalado, aislado y arrancado de raíz del nuevo sistema implantado.

 

No se trata de que nos asustemos simplemente, sino que aprendamos a experimentar por cabezas ajenas, en la experiencia de otros países donde aparecen este tipo de “caudillos” y propuestas políticas similares, como esta que nos presenta hoy el Frente Amplio; aunque carente de líneas de acción. Analicemos si es este tipo de soluciones las que necesitamos para ponerle punto final al continuismo o si por el contrario, estamos obligándonos a aceptar por bueno, una solución que nos hará retroceder a vivir tras una cortina de hierro innecesariamente.

El bloque multicolor…

La Asamblea Legislativa se ha convertido en un crisol multicolor de intereses partidarios

La Asamblea Legislativa se ha convertido en un crisol multicolor de intereses partidarios

Después del anuncio de Don Rodrigo Arias Sánchez renunciando a su precandidatura electoral por el Partido Liberación Nacional, el camino para el actual Alcalde de San José; Johnny Araya Monge se aliviana un poco y evita el desgaste de una lucha interna para poder enfocarse en una eventual disputa nacional por la presidencia costarricense. Esto le llevará a redirigir sus esfuerzos en las propuestas para su llegada a Zapote en mayo del 2014.

Pero en la acera del frente el panorama es turbio, la oposición no es un bloque fuerte, sino un conglomerado multicolor de ideas de muchas agrupaciones que tienen intereses egoístas; ya sea personales o partidistas. No tienen una idea clara de lo que desean lograr para las próximas elecciones y su principal “As bajo la manga” es sacar a Liberación Nacional de la silla presidencial en el próximo gobierno, en otras palabras tienen mentalidad de “Oposición”. No se han puesto a analizar realmente qué esperan hacer por el país si lograran ganar las elecciones.

Es más, siendo un poco más crudos, no tienen siquiera en la actualidad un liderazgo real de peso que les de la capacidad necesaria para poder alzarse con una victoria electoral en el 2014, y ni siquiera la fortaleza para ser una oposición de peso que pueda dar ideas claras contrarias a cualquier propuesta del partido Liberación Nacional. Parece más un matrimonio arreglado a conveniencia, con una estabilidad falsa y que se romperá con el más mínimo desplante de alguno de los involucrados.

Los nombres “fuertes” de la oposición multicolor tampoco gozan de una confianza intachable por parte de los costarricenses y entran en el mismo saco de “más de lo mismo”. Así que ni el Movimiento Libertario, ni el PAC, mucho menos el disminuido PUSC, tienen la banderola de “cabeza de grupo” que le pueda colaborar a un bloque opositor, que se complementa con los partidos emergentes y temporarios como el PASE; golpeado fuertemente por situaciones internas, junto con los partidos religiosos que se acomodarán donde mejor les brille el sol, más los partidos de izquierda, que no son otra cosa que la “eterna oposición”, y un gran temor despierta cuando se lee en el diario la Nación “Diez nuevos partidos políticos sueñan con llegar a Zapote”, lo que confirma todavía más lo fragmentado que estará el próximo poder legislativo, que le dará la estocada final a la ingobernabilidad reinante.

Es casi un hecho que el 2014 tiene fuertes tonalidades “verdes y blancas” para tomar la batuta del gobierno que dejará la Señora Chinchilla Miranda, pero quedará de nuevo la Asamblea Legislativa como un arcoiris tanto de partidos como de ideas, cuatro años más de circo y un sin fin de trabas legislativas que afectarán al ejecutivo y al país en general.

Y es que a pesar de mi predilección personal por un nuevo gobierno liberacionista. Como alguien que cree en la Democracia, me gustaría ver una oposición fuerte que le haga de piedra incómoda al partido de gobierno para que pueda ver sus errores y cambiar de vez en cuando lo que está incorrecto, y no tener un “mercado de cambalaches” en uno de los principales poderes de la República siendo el hazme reír de turno.

Por lo tanto, fuerte responsabilidad tienen los partidos de oposición de cara a la siguiente elección para definir de una vez por todas si realmente van a ingresar como un bloque contra el PLN, de la mano de un liderazgo de peso; que no sabría de dónde se lo pueden sacar a estas alturas del juego; o si por el contrario lucharán por sus agrupaciones políticas buscando obtener la mayor cantidad de curules que permita crear una Asamblea Legislativa lo menos “multicolor” que se pueda y desde la posición que  se encuentren hacer un buen trabajo que les pueda asegurar alguna posibilidad para el 2018; de caso contrario la fórmula se repetirá muchas veces más.

De trochas y otros teatros…

Panamá aprovecha construcción del metro para ordenar capital

Como no soy la primera persona en escribir sobre este tema creo que sería reincidente insistir en que Costa Rica sufre gracias a la burocracia excesiva y los abusos de quienes ostentan cargos públicos que por una mala gestión nos están castigando al resto de la población.

Este país se ha hecho famoso por las opiniones del público a través de redes sociales, tanto que al rato y aparecerá algún genio de esos que propone castillos aéreos en la Asamblea Legislativa postulando que la elección presidencial la realicemos a través de Facebook o Twitter, el candidato que tenga más “Likes” ganará las votaciones a través de más del 40% de los likes obtenidos.

Cuando se observan los avances económicos y estructurales que van viviendo en Panamá con dos “Mega Construcciones” que están realizando, como lo es la ampliación de las esclusas del canal interoceánico y la construcción del Metro, cabe la pregunta de rigor, en Costa Rica qué diablos estamos haciendo para mejorar la infraestructura o al menos para generar obras de concesión pensadas a largo plazo previendo el crecimiento demográfico y económico que podamos generar.

Este país que no ha podido resolver temas de menor logística como el Puente de la Platina, el Hueco en la General Cañas, la propagación de Puentes Bailey, etc… Ni siquiera se termina la historia de la Trocha; un despilfarro económico, con muchos responsables pero que hasta hoy hemos querido “bailar el problema”, a través de la chota y de la idea que los políticos de este país siempre nos meten “cinco con hueco”, pero los problemas siguen ahí y debemos exigir que se sienten las responsabilidades tal y como corresponde.

Todos estos problemas  en la mezcla de lo burocrático excesivo y de los pésimos controles en la obra, tanto en la contratación administrativa, como en la supervisión que se esté realizando el trabajo como corresponde. Se convierte en una cadena de mal gastar fondos públicos; algunas veces pagados con deuda, malas gestiones, compra o contratación de materiales de mala calidad o con empresas que incumplen sus contratos y no se ejecutan las clausulas de castigo, sino que prima el irresponsable acto de que quienes son encargados de los ministerios piensan que están administrando su “finquita de veraneo” y que pueden condonar deudas, dar extensión a plazos sin pensar en la responsabilidad civil o ampliar presupuestos por una mala gestión al comienzo. Y todo esto porque  existen irresponsables que viven pegados de “la teta” del Estado que piensan que con barrer y esconder la basura bajo la alfombra nos tenemos que quedar callados.

Está claro que Costa Rica tiene mucho que mejorar para no quedarse estancado, en diversas materias nos hemos quedado rezagados si nos comparamos como siempre lo hacemos con el resto de centroamérica y si hablamos del caso específico de nuestro vecino del sur, no cabe duda que hay materias en las cuales reprobamos y no hay derecho ni a ampliación y creo que ni recursos para volver a llevar el mismo curso.

El Estado debe mejorar y trabajar de forma integra en todos sus ministerios, es la gestión completa la que está en peligro, no solamente para la siguiente campaña sino para las mejoras y el bienestar de la Nación como un todo. Y es que en la gestión pública algunos confunden la “pasividad” con la estupidez, puede parecer lo mismo, pero debo advertir que no, que son elementos distintos y que si bien el país se encuentra hace años sumergido en un letargo y en un sueño que pareciera interminable, pero en realidad se está acumulando en exceso razones para que explote la población que ya no aguanta más tanto desorden.

Y no faltará quienes se aprovechen de la situación, recuerden que el castigo político es solamente una medida cuando las cosas caminan más o menos bien, pero cuando hay acumulación de decepciones, aparecen las “primaveras” y lo que es peor, estas muchas veces son promovidas por aquellos que venden sombrillas… Río revuelto, ganancia de pescadores…