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El bulo del matrimonio infantil en Gaza

Como diría un académico con quien tengo mis profundas diferencias en temas sobre el Medio Oriente “La primera víctima de toda guerra es la verdad”. Y qué tan cierta es esta frase cuando vemos en concreto el abordaje panfletario con el cual la gente de “Noticias de Israel” presentaron esta noticia (https://goo.gl/L3ENLo) que habla de una “boda masiva” en la Franja de Gaza ante la cual se hace una especificación que las novias son las niñas, ellos mismos dejan en claro “…Especificando que, se trata de una boda particular en la que el novio triplica en edad a “la novia” y no es que sean novios nonagenarios, de ninguna manera, sino porque en realidad, “las novias” son niñas. Así es, infantes que ni tan siquiera han entrado en la pubertad…”

Para los efectos de quien lee estas líneas debo aclararle que la noticia es una media verdad, por tanto decir que se trata de una mentira completa. Vamos a ver, ¿contemplan algunos grupos islámicos el matrimonio con menores de edad? Desde su interpretación religiosa muy arcaica y se podría decir fundamentalista, sin duda que sí lo practican. Algunos exegetas del Corán y los Hadices así como el Sirat (biografía del profeta Muhammad) justifican el matrimonio con menores con o sin coito de por medio.

Amir Taheri repitiendo las palabras del Ayatola Khomeini en su Tahrir al – Wassilah menciona: “…un hombre no puede tener sexo con su esposa, ya sea temporera o permanente, si esta posee menos de nueve años de edad pero permite otras “gratificaciones” tales como “tocar con deseos de abrazar y acariciar, incluso si la niña en cuestión es un bebé, su único castigo es que, si termina divorciándose de la niña, no podrá casarse con ninguna de sus hermanas. Si el bebé muere como consecuencia de la violación, el supuesto esposo tendrá que pagarles el precio de sangre a sus parientes…” (Taheri, 1997).

La parte real sobre la noticia es que efectivamente, sí se realizan bodas masivas de modo muy común en la Franja de Gaza, en especial hay un pago especial para aquellos hombres que toman por esposa a las mujeres de un “shahid” (mártir); unos $3.000 según los últimos datos.

Pero la parte falsa de dicha noticia es que quienes se casan no son las niñas, estas van como “damas de honor”, según la ley palestina la edad mínima para relaciones consentidas es de (12 años). Se podrá decir todo lo que se quiera sobre los grupos que lideran a los palestinos, entre estos Hamas que es uno de los más radicales (con poder), o sobre otros clanes que quizás se salgan del esquema (de manera ilegal), pero lo cierto del caso es que al menos lo que presenta esta noticia no es verdad y en el papel el matrimonio con menores de la edad de consentimiento es prohibida, lo que no quiere decir que no existan preocupaciones por parte de ONG sobre el matrimonio con menores de 18 años, donde se puede incluir a la Palestinian Medical Relief Society (PMRS) quienes organizan conferencias al respecto mostrando sus puntos de preocupación.

Esta “información” (fake news) de la boda masiva circula desde hace años, la última referencia importante fue en el 2012 cuando se hizo casi viral y lo recibí en varias ocasiones a través de correo electrónico, así como por Facebook y Twitter. Aunque de hecho que las fotografías y notas que aparecen al respecto tienen más tiempo, al menos desde el año 2009, donde una y otra vez se insiste en que se trata de matrimonios reales de niñas con miembros de la agrupación islamista Hamas.

No hay utilidad en la difusión de estos bulos a través de redes sociales, mucho menos que se apoyan través de blogs que hacen referencia a otros sitios con información de dudosa procedencia; entre estas páginas de grupos “fascistoides”. Ni siquiera con el fin de dejar mal parados a los liderazgos palestinos que ya de por sí con sus peculiares políticas, infligen sobre sus ciudadanos una serie de medidas draconianas en las cuales muchas se acogen a acusar a palestinos de ser colaboracionistas de Israel, el cual dependiendo del humor del grupo de turno le corresponderá un severo castigo, inclusive la muerte.

El achacarles además el supuesto matrimonio con niñas en una actividad masiva con el impacto mediático que esto puede generar, más que perjudicar la imagen de Hamas o de los grupos islamistas en la Franja de Gaza, deja en malas condiciones la credibilidad de quienes distribuyen este tipo de desinformación, porque quedarán expuestos como alarmistas y mentirosos, acá aplicaría entonces aquella famosa frase del argot popular “no hacer nada bueno que parezca malo”, y acá sin duda la estrategia es nociva y autodestructiva.

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El quinto As escondido, la perpetuidad de la condición de “Refugiados Palestinos”

UNRWA-2

Resumen:

Cuando se hace un recuento de las exigencias palestinas o de los liderazgos que dicen apoyar la causa palestina, uno de los temas más engorros y difíciles de abordar, es el referente a los refugiados palestinos.

Pareciera tan fácil de resolver si todo dependiera de un tema de absorción de poblaciones o del retorno hacia zonas donde pudieran convivir con sus vecinos sin represiones de por medio. De hecho, las resoluciones 194 (1948) y 393 (1950) harían pensar que efectivamente este era el camino deseado, pero pocos (o nadie) contaban con la posibilidad de que las poblaciones sin una condición legal clara se pudieran transformar en una letra de cambio para conservar las magnitudes con las que el conflicto se ha ido envejeciendo, casi 70 años después de enfrentamientos, con repentinos cambios de paradigmas que lo complicaría aún más.

Para terminar de consolidar la complejidad en el terreno, se creó una oficina exclusiva para los refugiados palestinos; la UNRWA, que tiene condiciones diferentes a las que el trato común de los refugiados posee, por lo tanto, la propia condición de refugiado palestino se transformaría en un “activo” heredable entre generaciones que engrosaría la demografía de quiénes entran bajo la condición de refugiados según el estatuto propiamente de esta oficina extraída de las entrañas de la ACNUR.

Palabras clave: Palestina, Refugiados palestinos, UNRWA, ACNUR, Liga Árabe, Israel.

El tema de los refugiados palestinos es de los más complejos de incorporar en futuros acuerdos entre israelíes y los liderazgos de Palestina. No porque no exista una solución integral sino porque la demografía de los refugiados ha crecido con el paso del tiempo. Se debe considerar que, a diferencia de otros refugiados, los palestinos reciben esta condición de forma hereditaria de los primeros que fueron denominados bajo esta designación.

Cualquier caso en el mundo de refugiados se legisla basado en el estatuto de la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), sin embargo, cuando se generó el estatuto de esta dependencia los Estados Árabes no participaron, y se consideraría incompatible con su carácter no político incorporarlos por lo que a finales de los años 40 se creó la Oficina de Socorro y de Trabajos de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), quienes con una normativa propia aparecieron como una medida temporal para solucionar la crisis de los desplazados por el conflicto entre Israel y los Árabes principalmente del territorio de Palestina administrado por el Mandato Británico hasta 1948.

De esta forma, este grupo sería diferenciado de los demás, debido al hecho de que se esperaba la aplicación de las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, principalmente la 194 (III) del 11 de diciembre de 1948 que indica la necesidad de “repatriar” o “indemnizar” a esos refugiados. También se menciona la Resolución 393 (V) del 2 de diciembre de 1950 donde se habla de su reintegración a la vida económica de Oriente Medio, ya sea por la vía de la “repatriación” o de la “reinstalación” (en ambos casos, nótese el énfasis en la “o” de este aspecto legal).

La condición de refugiado según la normativa de ACNUR se pierde bajo las siguientes circunstancias:

  • Adquisición voluntaria de una nueva nacionalidad.
  • Si se regresa voluntariamente a su país o territorio de origen.
  • Si se ha establecido voluntariamente en otro país y se ha realizado la correspondiente transferencia de responsabilidad.
  • Cuando desaparecen las condiciones que motivaron su desplazamiento, es decir cuando han cambiado las circunstancias iniciales por las que se consideró refugiado.

Desde la perspectiva de la UNRWA, los alcances de sus funciones corresponden solamente a las zonas de Cisjordania, partes de Jordania, Siria y el Líbano, y solamente aquellos que se hayan inscrito ante dicha dependencia y hayan dejado por escrito los nombres de sus familiares directos. Los demás refugiados palestinos ingresan bajo la tutela de la ACNUR y de adquirir documentos de identidad y de viaje expedido por la administración de países fuera de los alcances de UNRWA, pasan a la categoría de “refugiado apátrida de origen palestino”, y el documento de viaje sirve para el libre viaje por cualquier país excepto el de origen.

A pesar de esto, los palestinos que según la normativa de ACNUR pierden la condición de refugiados, mientras estén recibiendo ayuda proveniente de UNRWA, no pierden su estatus, lo que junto con los censos realizados por esta oficina se convierten en parte de los fallos que incurre dicha dependencia, la cual tiene un presupuesto anual cercano a los $1.000 millones, de los cuales al menos el 49,9% ($337 millones) están designados en la “Adquisición de conocimientos y habilidades”, es decir en educar a las poblaciones refugiadas en Palestina, elemento que será mencionado en el siguiente apartado.

De cómo UNRWA existe para perpetuar el conflicto.

Cuando la dependencia para los refugiados palestinos apareció a finales de los 40’s y comenzó su gestión en 1950, su destino era desaparecer. Una vez que se implementaran las resoluciones 194 y 314, el organismo debería desaparecer cediendo el fuerte presupuesto que manejan a otras actividades propiamente de la oficina para los refugiados de Naciones Unidas.

Esta oficina de la ONU, tiene contratados al menos a 29 mil palestinos en sus oficinas, muchos de los cuales pertenecen a ramas políticas que están en contra de cualquier normalización de relaciones con el Estado de Israel.

Los censos realizados por el ente, no contempla la salida de refugiados de las zonas bajo su administración, ni tampoco excluye a aquellos palestinos que se hayan ido de los territorios y adquirido una nueva nacionalidad en zonas de administración directamente de ACNUR.

La Liga Árabe en algún momento emitió una orden de no nacionalizar refugiados palestinos en sus territorios para que estos no perdieran su condición y poder seguir manteniendo latente el reclamo contra Israel. Además, en el caso propiamente de la UNRWA, desde su creación se han visto obligados a no actuar en aquellas actividades que puedan ser interpretadas como una forma de resolver el problema palestino levantando construcciones sólidas que reemplacen las tiendas de campaña o ubicando a los refugiados en el mercado laboral local, ni tampoco financiar esfuerzos de pequeños empresarios.

De esta forma, los recursos seguirían llegando a la dependencia, la ayuda humanitaria otorgada a cuenta gotas (12,8% del presupuesto anual está dedicado a la mejora en la calidad de vida) y acusaciones de desviación de fondos para actividades ilegales como entregar recursos a agrupaciones beligerantes de los territorios palestinos y demás como fue el caso en el 2002 de Nahd Rashid Ahmad Atallah.

Anteriormente se mencionó el caso de $337 millones que son destinados anualmente a la educación palestina. La perpetuidad del conflicto se realiza desde las aulas de UNRWA y su currículo educativo, con libros de primaria y secundaria avalados por las organizaciones palestinas y con alto contenido de odio contra los judíos. Actividad que asegurara la perpetuidad del conflicto con las nuevas generaciones.

En un modelo idealista (poco objetivo la verdad) donde la oficina de ONU para los refugiados palestinos cerrara y sus funciones absorbidas por la dependencia regular de refugiados (ACNUR) y, además, se nivelara el estatus de refugiados como se manejan los demás, los palestinos en esta condición estarían correctamente definidos y la solución a este tópico encontraría una solución pronta dado que comenzaría una carrera contra el tiempo para regularizar la ubicación en el territorio a centenares de familias que aún entran bajo el parámetro UNRWA que perpetúa y acrecienta la condición palestina de refugiado.

¿Hacia dónde se debe dar el retorno de los refugiados palestinos?

La negativa en su momento de la Liga Árabe de otorgar a los refugiados palestinos una nacionalidad alternativa, o al menos condiciones de vida adecuadas para su desarrollo como individuos, extendió durante años los focos de miseria en los cuales las poblaciones palestinas se encontraron, mientras estuvieron bajo la tutela de sus propios “hermanos”. Por ejemplo, el Líbano, Irak o Egipto donde se les privaba de ciertas categorías de trabajos, carreras universitarias y hasta condiciones de irregularidad dentro del territorio donde eran vistos como “ilegales”.

Sumado a lo anterior, se encuentra la negativa de los liderazgos palestinos también, de aprobar las propuestas de paz que aseguren el retorno de los refugiados hacia el territorio del futuro Estado Palestino y renunciar a cualquier exigencia de retornar a lo que hoy es el Estado de Israel, esto apegado a las resoluciones 194 y 393 que condiciona la posibilidad de indemnizar a quienes por algún motivo no puedan regresar y además de reinstalarlos en una zona negociada entre ambas partes.

Además, como la condición de refugiado palestino se puede heredar entre familiares directos (situación única en la legislación sobre refugiados), el número de refugiados bajo los parámetros de UNRWA en la actualidad es mucho mayor a las 750 mil personas iniciales del conflicto en 1948 y contemplando los desplazamientos de las posteriores guerras (principalmente 1967) y “herederos” de la condición, al año 2014 se estimaba 5,1 millones de refugiados palestinos registrados en las oficinas de UNRWA.

Por lo tanto, la respuesta sencilla de hacia dónde deben regresar los refugiados “palestinos”, es hacia Palestina, es decir la extensión de tierra sobrante de la resolución 181 del año 1947, porque ningún país podría absorber la cantidad de refugiados actuales que dicen ser los palestinos contemplando la serie de circunstancias que han pasado en casi 7 décadas de conflicto entre las partes.

A pesar de los reclamos generales y siendo objetivos, se trata de población con una posición hostil en su mayoría que no está dispuesta a convivir en paz con sus vecinos bajo administración de un gobierno no árabe, recibiendo una indemnización por la pérdida de sus propiedades, quizás en estudiados casos dentro de territorio israelí se pueda absorber una pequeña cantidad de refugiados y hacerlos parte de la sociedad que ya habita en el país, como ocurrió con muchos residentes de la parte anexada en 1967 que recibieron la nacionalidad israelí.

La solución parece sencilla, pero no lo es, los reclamos intransigentes del liderazgo palestino para no permitir una propuesta alternativa que no incluya el interés de movilizar gran cantidad de refugiados a una eventual invasión pasiva de los territorios que hoy administra Israel. Es junto con estatus final de Jerusalén, dos de los temas más complejos de llegar a un acuerdo que sea beneficioso para ambas partes.

Hablar de la intransigencia y beligerancia de los liderazgos palestinos no es una forma poco objetiva de abordarlo, ya que no es un secreto que para un grupo como Hamas el arma de los refugiados funciona para su objetivo de destruir al Estado Judío de Israel.

Por su parte, el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), no se siente preparado para absorber esta cantidad de refugiados en su territorio, ya que el uso de los fondos provenientes de la comunidad internacional ha servido para mejorar solamente las condiciones de vida de algunos palestinos en los territorios administrados por la ANP y para gastarlo en salarios exorbitantes entre los miembros de su cúpula política y para el pago de subvenciones a la lucha armada contra Israel, a la cual ellos mismos han indicado no van a renunciar hasta acabar con toda la “ocupación”, lo cual dicho sea de paso es muy subjetivo contemplando los recurrentes cambios en lo que esto significa para ellos.

Finalmente, los refugiados palestinos siguen siendo una carta bajo la manga para aquellos que juegan con la política de cara a los objetivos de los años 40 y los principios de las cartas fundamentales de 1964 y 1987 (años de la aparición de la OLP y Hamas respectivamente) que dictaminan; bajo el auspicio de países patrocinadores del terrorismo contra Israel; que el objetivo final más allá de la conformación de un Estado Palestino, se trata de la destrucción del Estado de Israel o como ellos mismos lo dictan, “la entidad sionista”.

Versión descargable: Academia – Investigador independiente.

El suicidio binacional…

La comisión Peel vio necesaria plantear una división basada en la premisa “Dos Estados para dos pueblos”

Aunque no todas las posiciones israelíes estén de acuerdo con las soluciones que planteen la necesidad de ceder territorios, suspensión de expansiones coloniales o al menos una hoja de ruta cumplida que evidencie la falta de voluntad política de los palestinos a negociar. Lo cierto del caso es que la nueva realidad está empujando a un destino todavía mucho más turbio para que la existencia de Israel como Estado Judío se conserve en este “status quo”.

La realidad es que en estos momentos la nueva estrategia para intentar destruir la naturaleza judía de Israel no es a través del reconocimiento como Estado No Miembro de ONU por parte de la Autoridad Palestina; algo que no deja de ser más que una victoria política sin mayor gloria para las intenciones palestinas. La verdadera técnica que está implementando la inteligencia palestina es la promoción del establecimiento de un “Estado Binacional”. En otras palabras que se termine anexando Israel los territorios de Cisjordania y Gaza, con toda su población (además de los refugiados según la resolución 194 de ONU).

En una encuesta realizada por la “Jerusalem Media and Communications Centre (JMCC)” al menos un 22% de la población palestina considera viable esta posición y puede ser una opción nada descartable si ven que el proceso de paz continúa estando en el “impasse” que vive en la actualidad. El ex jefe del Shabak (servicio secreto), Yaakov Peri, advirtió sobre esta posición que puede llevar a Israel a condenar al país a su extinción como fue fundado en 1948. Esto por cuanto el crecimiento demográfico palestino es superior al de los israelíes promedio (exceptuando los grupos religiosos). Según la ONG “Por Palestina”, solamente en Cisjordania tienen una tasa de crecimiento de 5,4 y hasta el 2008 se realizaron estudios que el crecimiento demográfico de dichos territorios eran de al menos el 30% en la última década.

Pueden pensar que el análisis está un poco fantasioso al exponer la necesidad de generar un Estado Palestino en los territorios de Cisjordania y Gaza, pero lo cierto del caso es que una actitud intransigente ante dicha solución basada en el principio de “Dos Estados para dos pueblos” por parte de Israel los puede lanzar innecesariamente a un planteamiento de la envergadura que tendría hacer de millones de palestinos, ciudadanos israelíes, con el riesgo civil, social, económico y militar que esto implicaría. Esto desviaría las características actuales del conflicto “internacional” y lo transformarían en una guerra civil de características insostenibles y desequilibrantes; pasaría a ser una especie de “Primavera Israelí”.

Si bien algunos pueden plantear la afirmación que Jordania es un Estado de ciudadanos palestinos (la naturaleza de su Estado territorialmente es proveniente de la Palestina Británica), no será sencillo explicarlo al mundo y mucho menos hacer que lo acepten como una solución viable para los hoy miles de “refugiados palestinos” alrededor del mundo o para que Jordania quien renunció desde los 80’s a Cisjordania quiera anexarse a sus hermanos dándoles lo que los conflictos y el abandono de sus hermanos les ha generado; además del propio conflicto contra Israel. es por esto que un Estado para los palestinos (o la negociación concreta de este), es el camino mejor aceptado para la continuidad de Israel con su naturaleza como lo dictó la resolución de 1947.

Bajo ninguna circunstancia puede Israel mantener una imagen de falta de negociación con los palestinos, ni tampoco realizar actos públicos que condenen al país seguir siendo visto como una “fuerza ocupante” colonialista; por lo tanto, anuncios de nuevos asentamientos solo minan la credibilidad del gobierno de turno con respecto a las negociaciones de paz y aún la extensión de los existentes entorpecen la “publicidad” del Estado frente a los entes internacionales y hasta de cara a sus propios aliados alrededor del mundo. Aunque es bien conocido que aún el gobierno más “ultra derechista” de Israel estará acorde en negociar  una solución que conlleve a la paz bajo la premisa de dos Estados, ya que hasta los más derechistas en el Estado Judío han logrado firmar la paz con sus enemigos de turno.

No se puede cansar el gobierno israelí de mostrarle al mundo que ellos proponen ideas para llegar a establecer las bases fronterizas similares a las anteriores al conflicto de 1967, con planes como el de Ehud Barak, Ehud Olmert, y hasta la aceptación de acuerdos previos internacionales. No así el caso de los liderazgos palestinos que han interrumpido las “treguas”, se han retirado de las negociaciones, no han hecho contra propuestas a los planteado por Israel y peor aún han optado por reactivar la violencia y en los últimos años tomaron el camino “diplomático” de acudir unilateralmente frente a las entidades internacionales que les fortalezcan sus planteamientos.

La intención de los líderes palestinos y sus patrocinadores árabes e islamistas es la misma, acabar con Israel ya sea por medio de la lucha armada como lo marca la carta fundamental de Hamás o de Hezbollah, buscando un Estado islamista que se extiende desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo, “Jüdenfrei” (libre de judíos).

También intentan acabarlo a través de las vías diplomáticas, demográficas, económicas y legales como lo plantean quienes promueven la idea del “boycott económico” contra productos israelíes o como lo expone esta misiva, a través de la promoción de la unificación de todos los territorios divididos en el 47 para generar lo que la comisión Peel planteó como irrealizable y por lo que se hizo el partimiento “salomónico”. La idea de un Estado Binacional es absurda por la incompatibilidad de ambos pueblos que expone desde hace más de 60 años la necesidad de “dos Estados para dos pueblos”.

Para los islamistas el “fin justifica los medios”, siempre y cuando puedan acabar con el Estado no Musulmán levantado en el corazón del Islam, destruir Israel se logra de dos modos, o sometiéndolos por la lucha armada generando un nuevo genocidio judío; que en la realidad actual es poco probable. Y la otra es a través del “Caballo de Troya” demográfico, inundando el país con los palestinos y de este modo transformar poco a poco su naturaleza. Finalmente la intención es tener un nuevo Estado islámico en Israel. Y la forma pasiva lo logrará si la fórmula de dos Estados no es acelerada cuanto antes.

El elefante en la telaraña de la tregua…

FLANCOS PALESTINOS

En el camino del proceso de paz entre israelíes y palestinos se ha sobre entendido que se busca una fórmula (casi mágica) para llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes en finalizar con una resolución de dos Estados para dos pueblos (similar al de la resolución 181 con una serie de variantes que el propio conflicto ha ocasionado).

Cuando en 1948 se desató la guerra de de “Independencia” de Israel contra sus vecinos, se esperaba una victoria aplastante por parte de los árabes, a tal punto que además de los árabes de la Palestina que se fueron por la presión de agrupaciones paramilitares judías, otro grupo asumió un rol migratorio esperando esa victoria que a la postre nunca llegó.

Una nueva esperanza reapareció cuando en 1964 el gobierno de Nasser patrocina la creación de la Organización para la Liberación de Palestina (y todo su aparato posterior), que buscaba por medio de la lucha militar informal (guerra de desgaste) minar la existencia del Estado Hebreo que con 16 años debió avanzar con rapidez en levantar todo un aparato militar de defensa, así como consolidar la infraestructura del Estado que se estableció para quedarse. El objetivo de Nasser con la OLP era arrancar con el sueño Panarabista de tener una sola Nación árabe, y ganar toda la Palestina era parte de este plan.

El éxtasis del deseo árabe de volver a pretender acabar con Israel, los embarca nuevamente en una travesía bélica en 1967 desde tres flancos, Egipto, Jordania y Siria, con un nuevo revés militar para las naciones árabes que fallaron nuevamente su oportunidad de lograr el objetivo y por el contrario perdieron más territorios que los que deseaban conquistar. Hasta el Este de Jerusalén se le fue a los jordanos de las manos y con esto la estocada moral fue más profunda.

Pero la senda belicista no finalizó en dos enfrentamientos, sino que conllevaron a una nueva guerra entre países en 1973, además de la invasión israelí al Sur del Líbano durante la época de los 80’s, también secuestros extorsivos por parte de los palestinos contra ciudadanos israelíes, ataques terroristas, hubo además respuestas militares israelíes y en ambos bandos destrucción, muerte y un creciente ambiente espeso cargado de odio.

Así descubrieron los países árabes y los propios movimientos palestinos que la lucha bélica solamente promocionaba que los israelíes debieran fortalecer aún más sus sistemas de defensa y estar preparados para cualquier eventualidad, ya que los “guerreros santos” no respetarían ni los días sagrados y mucho menos las conversaciones de paz o las treguas.

Los discursos de Yasser Arafat estaban cargados de esa demagogia a doble vía; subtitulada para los árabes. Mientras el líder de origen egipcio hablaba de paz en inglés, en árabe llamaba a la Yihad. En el tiempo que aceptaba las hojas de ruta del cuarteto, se estrechaba las manos con Rabin, Peres, Netanyahu, Barak y Clinton, por el otro lado despotricaba argumentos que su propuesta sería como la de Saladin o la de Mahoma con el pueblo de Qureish; no hablaba de paz sino de tregua. La extensión de cada tregua? Lo que tardaran en tener poder militar que desestabilizara al enemigo, y se podría extender en plazos de hasta 10 años.

Cuando la tregua parecía no acabar, perdió credibilidad Arafat y las partes más radicales del islamismo palestino fundaron un enemigo para él que buscaba destruirle; el Hamas, debido a que el coqueteo del emblemático cuasi “Che Guevara palestino” con el gobierno del heredero del Imperio en Oriente Medio (Israel), hacía temer que llegaran a un acuerdo donde se aceptara un Estado en lo que los Islamistas denominan “Territorio de la Casa del Islam”. La posición del Hamás comenzó a minar el camino para Arafat que dirigía la desgastante lucha armada a un camino en pro del reconocimiento internacional de su causa (objetivo que logro transformando a la Autoridad Palestina en el vocero oficial de los palestinos y estar como oyente en importantes organismos internacionales) pensado de tal modo que con este softpower se empezara a marcar el territorio desde donde aplicaría la otra parte de su plan; el mismo de la carta fundamental de la OLP, la destrucción total de Israel. Pero para Hamás este reconocimiento internacional equivaldría a aceptar la existencia de Israel, directa o indirectamente.

Hoy Arafat no está entre los palestinos, con su muerte, surgió de las sombras un hombre de su confianza, que aprendió sus mañas políticas, quien mantiene una posición menos radical o menos pensada en la lucha armada. Mahmmoud Abbas tomó el cetro que dejó su emblemático líder después de su extraña desaparición física del mundo (en medio de acusaciones de magnicidio por parte de Israel y de la propia oposición palestina).

Abbas posee un discurso incendiario, pero menos radical a llamar directamente a las armas; es obvio; se trata del presidente de solo un sector en el palestinismo, ubicado en la Margen Occidental, menos militarizado y con tendencia más “laica”. Se encuentra en un territorio donde ha ganado credibilidad internacional por la manera en que ha aprovechado las donaciones monetarias provenientes del extranjero levantando en cierto modo un país; o la mitad de lo que espera tener. Y por medio de su discurso logra convencer cada vez más que están preparados para alcanzar ese propósito de levantarse como Nación, pero necesitan de la ayuda internacional para que Israel ceda a sus exigencias sin que medie nada a cambio.

Pero hay un doble discurso en la boca de Abbas (buen aprendiz de su maestro), que por un lado expresa sus deseos de una paz que conlleve a un Estado para los palestinos, también quiere vender la imagen de Israel como un negociador intransigente. Pero está claro que el líder palestino se niega reconocer a Israel como el Estado Judío, ya que conoce el riesgo para su cabeza de hacer una afirmación de semejante envergadura. Aunque a ambos lados del conflicto conocen que el reconocimiento de la naturaleza de los dos Estados (uno judío y otro árabe) son el principio para demarcar la hoja de ruta hacia la paz y es a través de este que gradualmente se pueden negociar otros aspectos como las fronteras seguras planteadas en la resolución 242, y la paz justa y verdadera propuesta en la resolución 338.

Es en esa inflexión donde hay una reacción en cadena que coloca en un punto muerto cualquier negociación, a esto hay que agregarle además la negativa hacia las propuestas de paz de ejecutivos israelíes hacia árabes y palestinos; hoja de ruta de Arabia Saudita, la conferencia de Madrid, los Acuerdos de Oslo, los planes de paz de Barak y Olmert , también el rechazo al plan de desconexión a través de la propuesta “tierras por paz”  , así como la negativa a aceptar intercambio de tierras para compensar los territorios perdidos de las líneas del armisticio de 1949. Abbas al igual que su antecesor tampoco pierde una oportunidad de perder una oportunidad y en vez de buscar un acuerdo con el Estado Judío, aplica la vía larga, llevar el caso de su reconocimiento ante los principales organismos internacionales, para que reconozcan un Estado que no tiene fronteras definidas ni un gobierno de unidad.

Quiere entonces el liderazgo palestino realmente un Estado, o será más bien que quieren ver un Israel débil apropiado para modificar el esquema de la negociación y lanzar nuevamente la violencia. Pareciera esto último, cuando Abbas amenaza al liderazgo hebreo de que el camino hacia la confrontación no la está pudiendo contener más. Y aún el establecimiento de un Estado no aseguraría la paz, ni la convivencia, ya que desea la alta cúpula política palestina que Israel acepte también el retorno de refugiados a su territorio; convirtiendo el acto en un suicidio demográfico, y además negar la posibilidad de la presencia de judíos en el territorio del nuevo Estado, lo han llamado “Palestina Jüdenfrei” (Palestina Libre de Judíos), también resulta curioso que cuando se plantea entonces una propuesta de “sustitución poblacional”, donde los asentamientos coloniales judíos en territorios disputados serían intercambiados por palestinos que viven en condición de refugiados en Israel comienza la acusación de la “limpieza étnica” de los israelíes contra los palestinos.

Habría que ser ingenuo para pensar que el proceso de paz no ha tomado forma por la simple negativa de Israel de detener la expansión de los asentamientos ya existentes en territorios disputados (crecimiento natural), y que se diferencian de los asentamientos ilegales en que la corte de justicia israelí está respondiendo a los reclamos palestinos para que sean desmantelados y por lo general reciben una posición favorable a ellos (los palestinos). Durante el gobierno de Barak por ejemplo, el crecimiento de los asentamientos era mucho mayor que el actual, y Arafat negociaba el tratado sin pedir la detención de dichos asentamientos.

La tregua se tambalea, los guiños de Hamas para un eventual enfrentamiento israelí contra Irán hacen denotar la psicología contraria, están listos para escuchar ordenes de Teherán en el camino hacia una nueva guerra de exterminio, lo mismo que Hezbollah en el Sur del Líbano, dos flancos palestinos hacia un mismo objetivo, la desaparición del Estado de Israel, a través de la “diplomacia lastimera” y su papel de pueblo en vías de extinción. Y también por medio de la lucha armada en las manos de Hamás y otras agrupaciones yihadistas quieren minar físicamente la estabilidad del Estado Hebreo.

Se puede esperar pronto una tercera “Intifada”, pero esta vez y con la experiencia de años, poder emprenderla desde el camino de una combinación de poder duro y poder suave que pueda socavar la paciencia de los Estados y buscar dar a Israel su brazo a torcer.

Escrito por: Bryan Acuña , Analista Internacional.

Memoria y Tiranía

Auschwitz Birkenau

Campo de concentración Auschwitz Birkenau

Por Bryan Acuña

La memoria del ser humano es cortoplacista y reincidente en cometer los mismos yerros del pasado, conforme pasan los años, lo que marcó con dureza la historia de la humanidad se transforma en simple relato del pasado, y para algunos intentar mantener viva la llama de la memoria podría transformarse en una especie de auto flagelo o explotación de un hecho doloroso para justificar actos en defensa propia.

Cuando la Asamblea General de la ONU en el año 2005 designó el 27 de enero como día de recordación de las víctimas del holocausto, fecha que fue liberado el campo de concentración de Auschwitz Birkenau en 1945, el Secretario Kofi Annan describió este día especial como “un importante recordatorio de las enseñanzas universales del Holocausto, atrocidad sin igual que no podemos simplemente relegar al pasado y olvidar”.

Lastimosamente en la actualidad ha crecido el porcentaje de revisionistas y negacionistas que minimizan el impacto de las muertes de judíos en los campos de exterminio nazis y hasta existe una larga lista de individuos que han transformado el tema del holocausto en un detonante para atacar a Israel, frases como “El holocausto fue la justificación para crear Israel”, “Ellos (los judíos) le hacen lo mismo que sufrieron durante el holocausto contra los palestinos”, razonamiento un tanto torcido, más conociéndose que no todos los judíos son ciudadanos israelíes, ni todos los ciudadanos israelíes son judíos, así como que el tipo de análisis es sumamente superficial para evaluar las tensiones de la crisis entre israelíes y palestinos.

En estos 67 años del acto de liberación realizado por el ejército soviético al campo de exterminio nazi, intimida escuchar a líderes de países miembros del organismo que declaró el día de recordación de la shoah rechazar su veracidad. Y junto a estos líderes, algunos “intelectuales”; muchos de tendencia abiertamente antisemita ; se han dedicado a realizar estudios para desestimar que el régimen hitleriano haya masacrado a 6 millones de judíos, o por lo menos intentar transformar la hecatombe en el asesinato de un puñado de judíos, lejos de ser parte de la política de limpieza étnica del “Tercer Reich”.

El representante de la teocracia islamista de Irán, Mahmoud Ahmadinejad no solamente ha sido uno de los máximos promotores del negacionismo del holocausto, sino que además es un presidente que expone su intención de destruir al Estado de Israel, lo que hace dudar de sus planes pacifistas para el desarrollo de energía nuclear.

Más íntimamente, en el conflicto entre israelíes y palestinos se ven entre mezclados varios aspectos del negacionismo o revisionismo. El actual presidente de la OLP, Mahmoud Abbas realizó una tesis de doctorado donde negaba la shoah. También los líderes de las agrupaciones islamistas de Gaza promueven el negacionismo y el exterminio de los “Ocupantes Sionistas”.

Pero el acto más peligroso en contra del reconocimiento y la recordación de este terrible hecho histórico, ha sido la transferencia del carácter de tragedia, de los judíos hacia lo vivido por los palestinos en los años que han transcurrido de conflicto con Israel, transformando la shoah en la “Nakba” (conmemorada los 15 de mayo de cada año), a los judíos masacrados en palestinos masacrados, los campos de concentración nazis en los “Ghettos” de Cisjordania y Gaza, los nazis en los “sionistas” e inflando el número de víctimas civiles en cada enfrentamiento que tienen islamistas contra soldados israelíes.

La realidad es que no habría Nakba si los países árabes hubieran aceptado a Israel como Estado desde 1948, o peor aún, no habría Nakba sino Shoah parte II si los árabes hubieran logrado su objetivo de destruir a Israel. No habría “Ghettos palestinos” si no hubiera terrorismo suicida de milicianos palestinos, ni víctimas civiles palestinas si se aceptara y reconociera el derecho de existencia de Israel con su naturaleza judía.

Pero como las condiciones son diferentes, el mejor camino que le queda a los negacionistas, revisionistas y antisemitas actuales es de minimizar, transcribir la historia de la tragedia o simplemente intentar borrar de un plumazo lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, intentando transformarla en alguna especie de “leyenda urbana” o “cuento de terror”, que podría lograr que hoy se justificara cualquier lucha armada contra Israel, o lo que es peor, ataques contra judíos en cualquier lugar del mundo porque ya lo dice el argot popular: “Quien es piadoso con los crueles acaba por ser cruel con los piadosos…”