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El choque de los incivilizados

Releyendo a Samuel Huntington

En el año 1996, Samuel Huntington (1927 – 2008), experto en ciencias políticas, publicó un libro llamado El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. En este documento, el autor reconoce al igual que el académico orientalista francés Gilles Kepel, un eventual choque entre la cultura occidental y la oriental, principalmente un enfrentamiento de las sociedades islámicas contra la sociedad judeocristiana, en un plan de conquista de los musulmanes contra Occidente.

Si se permitiera a la sociedad dejarse llevar por una construcción actual, se debería dar la razón en cuanto a este enfrentamiento que es cada vez más evidente. El crecimiento de organizaciones religiosas islámicas en países de Europa, así como la constante de ataques por parte de radicales musulmanes en la región, darían pie a pensar que efectivamente en pleno siglo XXI es lo que está pasando, pero la realidad es un tanto más artificial en su condición actual de lo que creemos.

A continuación se explicarán los elementos de radicalización y enfrentamiento, para el ejemplo se utiliza Europa, pero en realidad se aplica a cualquier país donde el fenómeno de crisis Islam – Judeocristianos se pueda estar presentando, para los efectos se usará de referencia la región europea.

Musulmanes radicalizados en Europa

Los grupos o individuos que se han visto enfrascados en actos de terror, en violencia contra ciudadanos de distintos países de Europa o con un discurso sumamente agresivo son a todas luces sujetos radicalizados que han encontrado acogida en el seno de la sociedad europea.

Estos extremistas se han logrado ubicar en barrios estratégicos con alto alcance principalmente entre jóvenes y jóvenes adultos, en especial inmigrantes o hijos de estos, los cuales por la situación vigente de la región se sienten amenazados o rechazados. Aprovechando las circunstancias, le dan a estos «renegados» una nueva razón de vivir, su versión radical de yihad («yihad» es una palabra que significa esfuerzo, para grupos radicales se asocia con «guerra santa» o lucha por imponer las condiciones islámicas en el mundo).

Muchos de estos se hacen miembros de madrazas o escuelas islámicas, donde se les adoctrina con ideas de grupos extremos, los que no necesariamente les exigirán realizar actos de terror, pero si llevar una vida conforme a la sharia (leyes islámicas) y hacer que otros miembros de su familia se apeguen también a dichas reglas, so pena de castigo; que estará al margen de la ley del país por lo general. El fin es que el barrio o zona donde habitan también se sujete a este modo de vida.

De esa manera, hay lugares en Europa donde los occidentales no puede ingresar con muchas libertades o al hacerlo corren el peligro de ser agredidos, por ejemplo si deciden caminar cargando licor cerca de alguna mezquita o centro de estudios islámicos. En estas zonas regularmente han creado la denominada «policía de la sharia» que vigila tanto que no se den este tipo de afrentas (como la del licor), y también vigilar que las personas se comporten moralmente bien, por esto si ven parejas jóvenes tomadas de las manos que no parezcan casados o personas homosexuales, habría altas probabilidades de que sufran violencia.

La circunstancia más extrema de esto son aquellos que una vez radicalizados, cometen atentados terroristas. Tal ha sido el caso insistente de radicales que ha surgido del municipio belga de Molenbeek desde donde salieron sujetos que atacaron en Francia, España y la propia Bélgica.

Hay que añadir que, existe una complicidad de los Gobiernos en los países donde este tipo de zonas se transforman en «tierra de nadie», administrada a sus anchas por fanáticos y con poca o nula intervención estatal. Transformándolos casi en lugares autónomos, cuasi independientes.

Algunos de los clérigos radicales no tienen reparos en mostrar su afiliación radical de manera abierta en medios de comunicación y aunque les signifique la cárcel, este sería un precio que están dispuestos a pagar por la lucha que enfrentan contra lo que ellos consideran los «infieles».

Los radicalizados fuera de Europa

El otro grupo de radicales no pertenecen a grupos que aprendieran en Occidente. Muchos casos tienen que ver con individuos radicalizados en otras regiones, podría ser el caso de musulmanes nacidos en Europa; hijos de musulmanes de siglos en la zona, o también hijos de inmigrantes que ya han nacido en la zona.

Por algún motivo visitaron una zona del Norte de África o el Medio Oriente, y allí fueron tentados por clérigos extremistas que les inyectaron el germen del radicalismo. Cuando regresan a sus hogares contaminados se convierten en un dolor de cabeza para la sociedad donde habita.

Radicalización remota

Otros grupos de radicalizados no son miembros de centros islámicos propiamente, en algunos casos que se han contemplado, también hay quienes aprenden online todo el extremismo que necesitan para transformarse en un problema para la sociedad.

De estos han aparecido algunos lobos solitarios, que se adoctrinan de manera autodidacta, consiguen manuales a través de la red normal o por la red oscura donde también circula material para fabricación de explosivos, armas hechizas y otros materiales utilizados en las guerras irregulares actuales.

Triste evidencia

Muchos de los individuos que se unen a este tipo de movimientos, son captados por grupos radicales como Daesh o Al Qaeda, también se alinean a través de grupos que si bien están ubicados en los países occidentales, reciben fondos y línea de pensamiento proveniente de regiones alejadas, como Arabia Saudita, a quien se le acusa de financiar centros de estudio radicales o mezquitas desde donde se predica el odio contra los no musulmanes.

Los nuevos creyentes

También entre los nuevos musulmanes, primordialmente quienes nacieron bajo el abrigo de un hogar tradicionalmente cristiano, acaban siendo absorbidos por los principios islámicos de grupos radicales, y por este motivo, muchos de los nuevos soldados de Daesh en Siria e Iraq son jóvenes o adultos que fueron convencidos dentro de un grupo extremista.

Los otros radicales

Una vez explicado todo el esquema de extremismo que hay en el contexto islámico, es obligatorio mencionar el otro extremo. Los grupos que dicen defender la sociedad occidental tal y como la conciben por medio de su discurso viral, bajo la idea de ciudadanos cristianos y blancos.

Este comportamiento ha remozado el espíritu dormido de las colectividades que aún anhelan los movimientos fascistas del siglo pasado y la posibilidad de imponer una agenda etnocentrista, desnaturalizando a otras comunidades por «inferiores» o considerarlas peligrosas.

También estos extremistas tienen sus propios mecanismos de captación de adeptos, que no andan muy lejos de las herramientas utilizadas por los clérigos y adoctrinadores islámicos.

El uso de las tecnologías, discursos radicales contra minorías, la captación a través de grupos políticos u organizaciones civiles, hasta de juventud; skinheads neonazis (boneheads), grupos supremacistas tipo KKK, etc., son algunos de los ejemplos de cómo se puede atraer partidarios de uno de estos grupos extremos.

Las campañas en este sentido se enfocan en la idea de desacreditar al otro o considerarlo un peligro para el statu quo de la sociedad, o que vienen a acabar con el Estado-nación como lo han conocido. Algo que dicho sea de paso, se ha ido modificando por la composición actual de las sociedades de la era globalizada.

El choque confuso

La denominada guerra que se da, sobrepasa el concepto de Huntington de un enfrentamiento entre un remozado Islam radical contra los principios Occidentales, ya que es evidente que la lucha principal se da entre grupos que no son homogéneos en cuanto a sus perspectivas para enfrentarse unos contra los otros, y en ocasiones hay fuertes diferencias que lleva a «guerras civiles» en las luchas ideológicas y de poder. Los musulmanes tienen sus propios problemas caseros que imposibilitan se pongan de acuerdo para lograr un enfrentamiento bien coordinado contra su contra parte en Occidente,

Por otro lado, es un hecho que los grupos que se muestran en contra del crecimiento escalonado de las sociedades islámicas en Occidente, tampoco son un grupo que sea afín unos con otros, sino que muestran una serie de diferencias, en ocasiones irreconciliables, principalmente porque a diferencia de los grupos musulmanes radicales, estos no se ven como comunidad, sino como colectivos independientes que defienden ciertos objetivos nacionalistas, por esto podrían ser efectivos en unos aspectos, pero en otros no.

Es obligatorio desarrollar dos conceptos que son básicos en esto. Primero que como tal no existe una guerra Occidente – Oriente articulada de ese modo puntualmente, como si de una guerra de los mundos se tratara, lo que no quiere decir que no exista un enfrentamiento entre posiciones de ambos bandos que de una u otra manera enfrasca a ambas sociedades para tomar partido en cierto modo.

El segundo aspecto a destacar, es que se trata de un enfrentamiento (real) entre posiciones radicales de un lado y del otro, en la que como fue mencionado anteriormente, se busca involucrar la mayor cantidad de adeptos indirectos para justificar la violencia de un sector contra el otro, aplicando principios de manipulación del discurso como si realmente esto fuera un conflicto causado por todos, pero que finalmente compete a todos porque los elementos radicales han ampliado su radio de participación y de acción.

El modelo del Nuevo Orden Mundial al que aboga el académico limita los mecanismos para descifrar la sociedad actual, si bien los conflictos poseen un elemento ideológico intrínseco, es conocido que además, está sujeto a otras causas complementarias que no solo compete a una lucha entre pensamientos técnicamente opuestos, sino que además están los factores territoriales, históricos, económicos, étnico – raciales, político – sociales, recursos estratégicos y hegemónicos que impulsan los enfrentamientos entre grupos. Y con lo anterior hay evidentes casos de grupos que ideológicamente se oponen que por tener intereses comunes se unen, aún entre aquellos que están a un lado y otro del espectro de lo analizado en este documento. Ejemplo, los grupos progresistas de izquierda que se alían o muestran simpatías con gobiernos islamistas (de los mencionados arriba) por tener enemigos en común; el “capitalismo devorador”, con su máximo representante, Estados Unidos.

Por tanto, hay una complejidad adicional que agregar cuando de la guerra de civilizaciones se trata, y esto obedece también a lo mencionado anteriormente del fin del Estado nacional como se conoció desde el siglo XVII.

Fuente: WSIMAG

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Radicales al poder

El auge de grupos de extrema que se está dando en Europa me sigue haciendo eco a un texto que escribí hace 5 años titulado “La lección reprobada por Europa“, no me deja de asustar que este tipo de agrupaciones políticas tomen impulso de nuevo, ese repunte de la extrema derecha alemana como tercera fuerza política del país no es algo que se pueda tomar a la ligera; fue un 12,9% de votos favorables a la extrema derecha cuyo discurso de odio es generalizado contra inmigrantes, el euro escepticismo y el regreso de esa Alemania de las “glorias” hitlerianas.

No es analizar un país del Este de Europa con fuertes problemas de liderazgo y cohesión política, sino que directamente se trata del segundo país más influyente de la Unión Europea, junto con la Francia de Macrón.

Y en el caso francés, donde el heredero del régimen de Francois Hollande gana unas elecciones marcadas por un porcentaje realmente escandaloso de antipatía y de los que sí fueron a las urnas al menos el 34% apoyaba la visión del ala dura, sumado a una lista interminable de dudas sobre su gestión.

Si a este efecto se le suman otros gobiernos europeos con un discurso parecido, este fenómeno en vez de disminuir se multiplica y los pasos para combatirlo parecen no dar un efecto positivo, sino todo lo contrario. Por lo que quienes aprovechan este desorden y represión es el ala dura del islamismo radical asentado en Europa, a través de mezquitas con un discurso de odio contra los kuffar (infieles) y sus aliados takfiries (musulmanes “apóstatas”) contaminados con las mañas de occidente.

Y en otras esferas de la política, ese desgaste hacia los regímenes democráticos, ocasionados mayoritariamente por la antipatía que hay con ciertos sectores del liderazgo (presidentes, diputados, etc.) son aprovechados por visiones extremas de otra índole que aprovecharán la plataforma democrática para hacerse con el poder posteriormente acabar con la institucionalidad de la democracia, parece la visión fatalista, que en realidad SÍ es, y que no puede ser tomado con ligereza.

Aires de discriminación

Programa 7 DÍAS – TELETICA COSTA RICA

No hace falta buscar este fenómeno fuera del país, basta escuchar algunos grupos de rock y echar un vistazo a las redes sociales para darse cuenta que la discriminación étnica y la xenofobia está presente en Costa Rica.Estudiosos advierten acerca del peligro de permitir que estas ideas tomen fuerza.

Nota de Stefanía Colombari, producción de TELETICA Canal 7, Costa Rica.

La judeofobia islámica

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Propaganda árabe judeofóbica: Sangre de un niño palestino, un regalo para el día de las madres (Al – Dustor, Jordania, 22 de marzo de 1994)

En una conferencia dictada por el analista israelí Gabriel Ben Tasgal, organizada en Costa Rica y que tuve el honor de poder participar, se explicaban los diferentes tipos de judeofobia que en la actualidad se practican. Llama poderosamente la atención el tema de la discriminación judía por parte de las comunidades islámicas y el trasfondo que hay en todo ese odio, que se exacerbó con la ayuda del fascismo en Europa.

La judeofobia tiene patente europea:

Se debe comenzar explicando que este es un fenómeno muy europeo, se gesta en el antiguo continente, comenzando con acusaciones de asesinato contra la divinidad, luego aparecen las acusaciones de libelos de sangre que se transformarían en excusas perfectas para atacar a las poblaciones judías. Ejemplos de lo anterior, acusar a los judíos de envenenar pozos de agua, de secuestrar niños cristianos para asesinatos rituales, de causar la peste europea (fiebre bubónica), etc.

Las acusaciones confinaron a los judíos en guetos durante largo tiempo, lo que les estigmatizó por ser “el otro no europeo”. Con el paso del tiempo en algunos lugares de Europa, principalmente Alemania los judíos se comenzaron a asimilar y a formar parte de la sociedad germánica desde todos los aspectos de la vida regular del pueblo.

Cuando las crisis aquejaron al país y se dio el empoderamiento político del Nazismo, resurgieron los estigmas contra el judío al cual se le transformó una vez más en el “chivo expiatorio” de los males europeos. Se recurrió una vez más a los discursos incendiarios al estilo Lutero pero con un agravante, ahora no se llamaba a los judíos a renunciar a su religión sino que el judaísmo lo llevaban en el ADN y por esto serían tratados como un grupo social inferior al resto.

De esto se encargaría el discurso de diseminarlo a través de la propaganda. El éxito de la judeofobia europea, se debió a la idea de un plan judío por adueñarse del mundo, idea que aparece plasmado en el infame libro “Los Protocolos de los Sabios de Sión” (El vulgar plagio del libro “Diálogos en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu”), mismo libro que sirvió de inspiración para crear otras “obras literarias” bajo la misma temática, dentro de la cual destacan “El Judío Internacional” de Henry Ford y la obra autobiográfica de Hitler “Mi Lucha”.

La herencia judeofóbica en el mundo islámico:

Los párrafos anteriores tienen como objetivo demostrar lo que se dijo al comienzo, la judeofobia (antisemitismo) es algo propio de los europeos, pero también demostrar que es un sentimiento de “exportación”. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron buena asociación con los árabes, principalmente musulmanes y sus planteamientos fueron absorbidos por estos.

La propaganda islámica actual contra los judíos cuenta con los mismos estereotipos discursivos que los nazis utilizaban. Por ejemplo dibujar a los israelíes con los rasgos que los antisemitas en Alemania lo hacían con todos los judíos, nariz aguileña, ojos grandes y perversos, jorobados, etc. solamente que ahora el discurso del judío eterno se cambia por el del antisemita que quiere adueñarse del mundo. Se dibuja también a los judíos con características de animales carroñeros o salvajes (serpientes, perros, cerdos, etc.) o con figuras abiertamente con aires de “diabólicos”.

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Imagen 1: A la izquierda la propaganda del documental nazi “Der Ewige Jude” (El Judío eterno), a la derecha propaganda árabe con la inscripción “60 aniversario del holocausto”.

En ambos casos de las imágenes mostradas arriba, da las mismas facciones físicas para el judío con intenciones de ejecutar actos de maldad. La sociedad islámica; principalmente la de ideologías fundamentalistas absorbieron de buena forma los conocimientos provenientes de la judeofobia europea, principalmente alemana.

Se atiza el fuego del odio de los musulmanes radicales con el conflicto árabe – israelí y los reveses militares que han sufrido los árabes desde el año 1948. Se enciende la ira islámica con los enfrentamientos entre israelíes y palestinos, y las divisiones internas musulmanas hace a algunos pensar que todo es parte de un plan de conquista judío sobre el mundo.

El retorno del fascismo.

La radicalización de las posiciones islámicas dentro de la política (donde la separación Estado – Religión es casi nula), asimiló ideas muy cercanas a los movimientos fascistas de mediados del siglo anterior. El islam político, ideológicamente no es otra cosa que “islamofascismo”, donde todo lo que esté fuera de los parámetros de su interpretación político – religiosa es errónea y perseguida. Las minorías religiosas en ese marco, dependiendo del liderazgo islamista de turno les queda callarse, convertirse o desaparecer. El modo en el cual se refieren a otros pensamientos ajenos al islam también demuestra ese mimetismo con el fascismo europeo.

Ejemplo de lo mencionado arriba se puede encontrar en el Corán Sura (Al Maidah) 5:59 – 60:

…Di: “¡Gente de la Escritura! (cristianos y judíos) ¿Es que no tenéis más motivo para censurarnos que el que creamos en Alá y en la Revelación hecha a nosotros y a los que nos precedieron y que la mayoría seáis unos perversos?”. Di: “No sé si informaros de algo peor aún que eso respecto a una retribución junto a Alá. Los que Alá ha maldecido, los que han incurrido en Su ira, los que Él ha convertido en monos y cerdos, los que han servido a los taguts (rebeldes contra Alá o perversos), ésos son los que se encuentran en la situación peor y los más extraviados del camino recto”…” (Énfasis añadido).

En esta Sura Al Maidah (La Mesa Servida) que es de las suras medinesas del Corán (escrita en Medina), y donde el punto principal de los textos de Medina hacen referencia a una relación menos cordial con los “no musulmanes”, a diferencia del discurso conciliador de los textos de Meca. La costumbre de llamar monos y cerdos a los cristianos y judíos es utilizado constantemente por clérigos islámicos en países del Medio Oriente, y cuando se trata de Israel y los judíos con insistencia en algunos sermones de viernes en las principales mezquitas de Gaza y Cisjordania.

En cuanto a la literatura, los libros con contenido judeofóbico ya han sido traducidos al árabe, farsi y turco, por ejemplo “Los protocolos de los Sabios de Sión” y “Mi Lucha” de Adolf Hitler. Además se hacen documentales para presentarlos como material histórico reales, de un plan por parte de los judíos para hacerse con el control del mundo. Finalmente, según su opinión los judíos lograron hacerse con territorio considerado como “islámico”.

A lo anterior, se suman otros comportamientos antisemitas, como acusar a los israelíes de cometer libelos de sangre. Por ejemplo, decir que los israelíes matan palestinos para robar sus órganos. Y esto se ha escuchado aún por parte de los “árabes moderados” que negocian o tienen contacto con Israel, como la Autoridad Nacional Palestina.

Algunos como Hamas incorporan dentro de su carta fundacional textos tomados de libros antisemitas como los mencionados arriba. Un par de ejemplos de esto.

…Los judíos controlan los medios de comunicación y usan su riqueza para agitar revoluciones. Ellos estuvieron detrás de las revoluciones francesa y bolchevique…”

…No hay una sola guerra en cualquier parte que no tenga la huella de la mano judía en ella…”

…Israel existirá y continuará existiendo hasta que el Islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes…”

El uso de este tipo de discurso y propaganda, tienen un origen claro y una intención todavía más específica, por supuesto que ahora se adapta a las ideas del Islam radical, y en cierto modo es como retroceder en el tiempo a la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial. La última misiva, que dicho sea de paso aparece en el Preámbulo de la Carta Fundacional, es similar al discurso de Hitler donde amenaza al “Judío Internacional” por llevar supuestamente a las sociedades a la guerra y que esto les llevaría a su propio exterminio.

Otro aspecto que imitan los fachos islámicos en su judeofobia como los fascistas europeos, es la negación, revisionismo o minimización de la Shoah. Tienen “estudiosos y expertos” contemporáneos que debaten acerca de la veracidad del suceso, otros sobre el número real de muertos judíos y algunos como el actual presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, realizan estudios que vincularían al movimiento sionista con el nazismo con el fin de establecer su Estado en territorio musulmán.

Finalmente esta clonación ideológica busca desprestigiar a Israel, pero no como un tema meramente político sino que abiertamente los señalamientos van enfocados contra el judaísmo. Abiertamente estos grupos no pierden el tiempo en señalar su odio visceral contra el pueblo judío, y al achacarles libelos, teorías conspirativas y negar cualquier situación previo de intento de destrucción contra estos, encamina su proyecto dialéctico a justificar cualquier intención posterior de querer repetir lo que otros grupos intentaron contra los judíos en otras oportunidades.

El neo antisemitismo, el despertar de la bestia

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Caricatura antisemita

El 1ero de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 60/7 decidió señalar el 27 de enero de cada año como el “Día Internacional de Conmemoración en memoria de las Víctimas del Holocausto”, por lo que desde hace más de una década en esa fecha se realizan actos de corte político donde se hace alguna mención a la conmemoración, aunque por lo general en ciertas esferas, se pretende manchar la memoria de las víctimas al mezclar la Shoah con los conflictos actuales del Medio Oriente o con el insistente negacionismo que toma fuerza entre grupos principalmente de carácter judeofóbico, algunos de los cuales ocultan su odio al judaísmo criticando la ideología política del sionismo de forma general; en general desconocen que existen diferentes ramas de dicha ideología, pero eso es tema de otro artículo.

En este año 2016, se puede señalar una desagradable diferencia a otras conmemoraciones. La persecución contra los judíos en Europa preocupa a esta minoría que ha visto el despertar de una gran bestia que nunca ha sido exterminada; el antisemitismo. Este duerme por épocas, sus crías eventualmente atacan y que ante las grandes crisis sociales, económicas y culturales se levanta con gran fuerza, bien alimentada por las circunstancias que vive esa región.

Ese terrible monstruo, se hace acompañar en la actualidad de otra criatura que no tiene un amo fijo y que sirve a los intereses del odio; ese ente inestable es la islamofobia. Su volatilidad sirve para los intereses de los antisemitas de todos los bandos; le funciona a la extrema derecha europea, blanca y cristiana.

Le sirve a la izquierda “buenista” y extrema que mezcla el supuesto apoyo de la causa palestina y la defensa de naturaleza “humanitaria” de los inmigrantes musulmanes hacia Europa, y quienes en sus discursos usan el antisemitismo solapado de “anti sionismo” junto con el discurso de que los europeos deben tener las puertas abiertas a estos migrantes como compensación a décadas de colonialismo y acusando de islamofobia a quienes no quieren permitir estas migraciones masivas.

También le favorece a los grupos islamistas que han estado absorbiendo las grandes masas de musulmanes inmigrantes que han llegado al continente, algunos en carácter de “refugiados” y otros como parte de una campaña de islamización promovida por clérigos musulmanes del Medio Oriente y otros que se encuentran en Europa expandiendo el germen del odio, como por ejemplo el abogado y religioso islamista Anjem Choudary.

El resultado de este antisemitismo en el último año ha generado oleadas de inmigrantes desde Europa hacia Israel y otros países occidentales no europeos, ejemplo de Francia donde en cerca de 5 años han migrado cerca de 13.000 personas, movidos por los actos de odio contra la comunidad francesa que es la más grande de Europa y la tercera más grande del mundo (superados solo por Israel y los Estados Unidos).

Los atentados terroristas contra el colegio de Toulouse en el 2012, el ataque contra la sinagoga Don Isaac Abravanel en julio 2014 durante una marcha pro palestina, también el atentado contra el Super Casher (junto con el ataque a la revista Charlie Hebdo) en enero de 2015, así como el ocurrido en París el 13 de noviembre del mismo donde se incluyeron objetivos judíos, se han convertido en algunos de los detonantes para una masiva salida de judíos de este país.

Pero en otros países europeos, la actitud antisemita y los actos violentos también han sido frecuentes, por ejemplo en Ucrania en la región de Donetsk donde los mensajes contra los judíos han preocupado a la comunidad, otro ejemplo fue en marzo de 2014, el rabino Hillel Cohen de la organización Hatzalah fue agredido en Kiev. El 25 de febrero del mismo año, la sinagoga Gymat Rosa en Zaporizhia fue atacada con bombas incendiarias.

En Alemania en el año 2015 se reportó un crecimiento de los ataques de corte judeofóbico en un 25% principalmente a manos de turcos y de inmigrantes árabes. La Liga Anti difamación (ADL) reportó que para ese mismo año, el porcentaje de antisemitismo ubica a Europa Occidental con un 24% de población con actitudes antisemitas siendo Grecia con un 69% el país con mayor cantidad de población que tienen ideas negativas sobre los judíos y Suecia el de niveles menores (4% de la población). Por su parte en Europa Oriental, los polacos con el 45% son quienes presentan el mayor nivel de judeofobia de la zona y la República Checa con 13% los que menos posiciones contra el judaísmo presenta, del poco alentador 34% general de la región.

Y es determinante que además de los actos de los judeofóbos locales, las poblaciones migrantes que se han ubicado en Europa traen también el virus del odio judío. El mismo análisis del 2015 indica que al menos un 74% de los ciudadanos del Medio Oriente y el Norte de África (MENA) tienen ideas negativas del judaísmo, una actitud que acarrean desde la conquista Islámica de la región donde por ejemplo en el siglo XVI los judíos de Persia eran obligados a vivir en zonas separadas de la ciudad (guetos) por considerarlos impuros, además de vivir otras vejaciones y sometimiento a la legalidad islámica que por su condición de “dhimmis”; no musulmanes que pueden vivir bajo la tutela islámica sometidos a una normativa diferenciada.

La mayoría de musulmanes del Medio Oriente y el Norte de África no han visto nunca a un judío, la cantidad de judíos en la región no es tan amplia para tener contacto con ellos; salvo Irán con 10.000 personas de esta fe aproximadamente, los demás países no cuentan con un número considerable de esta población para decir que han visto uno, pero la propaganda y las enseñanzas de clérigos han generado conceptos muy negativos, al punto que se les compara con monos o cerdos, por ejemplo en el sistema educativo de Arabia Saudita, algunos religiosos egipcios, entre otros.

Ocurre también donde la hostilidad no permite que sean muy abiertos a expresar su fe o donde al sufrir alguna violencia no tengan muchas posibilidades de declarar para evitar hostilidades, como ocurrió a mediados del mes de enero donde una sinagoga en Teherán sucumbió en una de sus paredes y se dañaron los rollos de la Torah, pero por temor no se han querido referir a esto como una situación “no accidental”, o la disminuida comunidad judía libanesa que prefieren mantener el anonimato y orar en silencio en sus hogares temerosos del ostracismo y la hostilidad.

Este pensamiento es el que muchos inmigrantes que se han movilizado a Europa llevan como elemento adicional, y que atiza el odio y los ataques contra comunidades que han intentado levantarse, después de la catástrofe de la II Guerra Mundial, por lo que desde varias esferas políticas y religiosas del liderazgo judío se predica, que ahí ya los judíos no tienen nada qué hacer, que salgan ya, como la advertencia que se hizo previo a que los nazis comenzaran su plan de conquista y exterminio. Esa bestia solo parecía muerta, en realidad se ha conservado alerta esperando una nueva oportunidad para dar un nuevo zarpazo y con sus afiladas garras de nuevo arrasar con los valores de nuestra sociedad.