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Radicales al poder

El auge de grupos de extrema que se está dando en Europa me sigue haciendo eco a un texto que escribí hace 5 años titulado “La lección reprobada por Europa“, no me deja de asustar que este tipo de agrupaciones políticas tomen impulso de nuevo, ese repunte de la extrema derecha alemana como tercera fuerza política del país no es algo que se pueda tomar a la ligera; fue un 12,9% de votos favorables a la extrema derecha cuyo discurso de odio es generalizado contra inmigrantes, el euro escepticismo y el regreso de esa Alemania de las “glorias” hitlerianas.

No es analizar un país del Este de Europa con fuertes problemas de liderazgo y cohesión política, sino que directamente se trata del segundo país más influyente de la Unión Europea, junto con la Francia de Macrón.

Y en el caso francés, donde el heredero del régimen de Francois Hollande gana unas elecciones marcadas por un porcentaje realmente escandaloso de antipatía y de los que sí fueron a las urnas al menos el 34% apoyaba la visión del ala dura, sumado a una lista interminable de dudas sobre su gestión.

Si a este efecto se le suman otros gobiernos europeos con un discurso parecido, este fenómeno en vez de disminuir se multiplica y los pasos para combatirlo parecen no dar un efecto positivo, sino todo lo contrario. Por lo que quienes aprovechan este desorden y represión es el ala dura del islamismo radical asentado en Europa, a través de mezquitas con un discurso de odio contra los kuffar (infieles) y sus aliados takfiries (musulmanes “apóstatas”) contaminados con las mañas de occidente.

Y en otras esferas de la política, ese desgaste hacia los regímenes democráticos, ocasionados mayoritariamente por la antipatía que hay con ciertos sectores del liderazgo (presidentes, diputados, etc.) son aprovechados por visiones extremas de otra índole que aprovecharán la plataforma democrática para hacerse con el poder posteriormente acabar con la institucionalidad de la democracia, parece la visión fatalista, que en realidad SÍ es, y que no puede ser tomado con ligereza.

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La judeofobia islámica

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Propaganda árabe judeofóbica: Sangre de un niño palestino, un regalo para el día de las madres (Al – Dustor, Jordania, 22 de marzo de 1994)

En una conferencia dictada por el analista israelí Gabriel Ben Tasgal, organizada en Costa Rica y que tuve el honor de poder participar, se explicaban los diferentes tipos de judeofobia que en la actualidad se practican. Llama poderosamente la atención el tema de la discriminación judía por parte de las comunidades islámicas y el trasfondo que hay en todo ese odio, que se exacerbó con la ayuda del fascismo en Europa.

La judeofobia tiene patente europea:

Se debe comenzar explicando que este es un fenómeno muy europeo, se gesta en el antiguo continente, comenzando con acusaciones de asesinato contra la divinidad, luego aparecen las acusaciones de libelos de sangre que se transformarían en excusas perfectas para atacar a las poblaciones judías. Ejemplos de lo anterior, acusar a los judíos de envenenar pozos de agua, de secuestrar niños cristianos para asesinatos rituales, de causar la peste europea (fiebre bubónica), etc.

Las acusaciones confinaron a los judíos en guetos durante largo tiempo, lo que les estigmatizó por ser “el otro no europeo”. Con el paso del tiempo en algunos lugares de Europa, principalmente Alemania los judíos se comenzaron a asimilar y a formar parte de la sociedad germánica desde todos los aspectos de la vida regular del pueblo.

Cuando las crisis aquejaron al país y se dio el empoderamiento político del Nazismo, resurgieron los estigmas contra el judío al cual se le transformó una vez más en el “chivo expiatorio” de los males europeos. Se recurrió una vez más a los discursos incendiarios al estilo Lutero pero con un agravante, ahora no se llamaba a los judíos a renunciar a su religión sino que el judaísmo lo llevaban en el ADN y por esto serían tratados como un grupo social inferior al resto.

De esto se encargaría el discurso de diseminarlo a través de la propaganda. El éxito de la judeofobia europea, se debió a la idea de un plan judío por adueñarse del mundo, idea que aparece plasmado en el infame libro “Los Protocolos de los Sabios de Sión” (El vulgar plagio del libro “Diálogos en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu”), mismo libro que sirvió de inspiración para crear otras “obras literarias” bajo la misma temática, dentro de la cual destacan “El Judío Internacional” de Henry Ford y la obra autobiográfica de Hitler “Mi Lucha”.

La herencia judeofóbica en el mundo islámico:

Los párrafos anteriores tienen como objetivo demostrar lo que se dijo al comienzo, la judeofobia (antisemitismo) es algo propio de los europeos, pero también demostrar que es un sentimiento de “exportación”. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron buena asociación con los árabes, principalmente musulmanes y sus planteamientos fueron absorbidos por estos.

La propaganda islámica actual contra los judíos cuenta con los mismos estereotipos discursivos que los nazis utilizaban. Por ejemplo dibujar a los israelíes con los rasgos que los antisemitas en Alemania lo hacían con todos los judíos, nariz aguileña, ojos grandes y perversos, jorobados, etc. solamente que ahora el discurso del judío eterno se cambia por el del antisemita que quiere adueñarse del mundo. Se dibuja también a los judíos con características de animales carroñeros o salvajes (serpientes, perros, cerdos, etc.) o con figuras abiertamente con aires de “diabólicos”.

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Imagen 1: A la izquierda la propaganda del documental nazi “Der Ewige Jude” (El Judío eterno), a la derecha propaganda árabe con la inscripción “60 aniversario del holocausto”.

En ambos casos de las imágenes mostradas arriba, da las mismas facciones físicas para el judío con intenciones de ejecutar actos de maldad. La sociedad islámica; principalmente la de ideologías fundamentalistas absorbieron de buena forma los conocimientos provenientes de la judeofobia europea, principalmente alemana.

Se atiza el fuego del odio de los musulmanes radicales con el conflicto árabe – israelí y los reveses militares que han sufrido los árabes desde el año 1948. Se enciende la ira islámica con los enfrentamientos entre israelíes y palestinos, y las divisiones internas musulmanas hace a algunos pensar que todo es parte de un plan de conquista judío sobre el mundo.

El retorno del fascismo.

La radicalización de las posiciones islámicas dentro de la política (donde la separación Estado – Religión es casi nula), asimiló ideas muy cercanas a los movimientos fascistas de mediados del siglo anterior. El islam político, ideológicamente no es otra cosa que “islamofascismo”, donde todo lo que esté fuera de los parámetros de su interpretación político – religiosa es errónea y perseguida. Las minorías religiosas en ese marco, dependiendo del liderazgo islamista de turno les queda callarse, convertirse o desaparecer. El modo en el cual se refieren a otros pensamientos ajenos al islam también demuestra ese mimetismo con el fascismo europeo.

Ejemplo de lo mencionado arriba se puede encontrar en el Corán Sura (Al Maidah) 5:59 – 60:

…Di: “¡Gente de la Escritura! (cristianos y judíos) ¿Es que no tenéis más motivo para censurarnos que el que creamos en Alá y en la Revelación hecha a nosotros y a los que nos precedieron y que la mayoría seáis unos perversos?”. Di: “No sé si informaros de algo peor aún que eso respecto a una retribución junto a Alá. Los que Alá ha maldecido, los que han incurrido en Su ira, los que Él ha convertido en monos y cerdos, los que han servido a los taguts (rebeldes contra Alá o perversos), ésos son los que se encuentran en la situación peor y los más extraviados del camino recto”…” (Énfasis añadido).

En esta Sura Al Maidah (La Mesa Servida) que es de las suras medinesas del Corán (escrita en Medina), y donde el punto principal de los textos de Medina hacen referencia a una relación menos cordial con los “no musulmanes”, a diferencia del discurso conciliador de los textos de Meca. La costumbre de llamar monos y cerdos a los cristianos y judíos es utilizado constantemente por clérigos islámicos en países del Medio Oriente, y cuando se trata de Israel y los judíos con insistencia en algunos sermones de viernes en las principales mezquitas de Gaza y Cisjordania.

En cuanto a la literatura, los libros con contenido judeofóbico ya han sido traducidos al árabe, farsi y turco, por ejemplo “Los protocolos de los Sabios de Sión” y “Mi Lucha” de Adolf Hitler. Además se hacen documentales para presentarlos como material histórico reales, de un plan por parte de los judíos para hacerse con el control del mundo. Finalmente, según su opinión los judíos lograron hacerse con territorio considerado como “islámico”.

A lo anterior, se suman otros comportamientos antisemitas, como acusar a los israelíes de cometer libelos de sangre. Por ejemplo, decir que los israelíes matan palestinos para robar sus órganos. Y esto se ha escuchado aún por parte de los “árabes moderados” que negocian o tienen contacto con Israel, como la Autoridad Nacional Palestina.

Algunos como Hamas incorporan dentro de su carta fundacional textos tomados de libros antisemitas como los mencionados arriba. Un par de ejemplos de esto.

…Los judíos controlan los medios de comunicación y usan su riqueza para agitar revoluciones. Ellos estuvieron detrás de las revoluciones francesa y bolchevique…”

…No hay una sola guerra en cualquier parte que no tenga la huella de la mano judía en ella…”

…Israel existirá y continuará existiendo hasta que el Islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes…”

El uso de este tipo de discurso y propaganda, tienen un origen claro y una intención todavía más específica, por supuesto que ahora se adapta a las ideas del Islam radical, y en cierto modo es como retroceder en el tiempo a la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial. La última misiva, que dicho sea de paso aparece en el Preámbulo de la Carta Fundacional, es similar al discurso de Hitler donde amenaza al “Judío Internacional” por llevar supuestamente a las sociedades a la guerra y que esto les llevaría a su propio exterminio.

Otro aspecto que imitan los fachos islámicos en su judeofobia como los fascistas europeos, es la negación, revisionismo o minimización de la Shoah. Tienen “estudiosos y expertos” contemporáneos que debaten acerca de la veracidad del suceso, otros sobre el número real de muertos judíos y algunos como el actual presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, realizan estudios que vincularían al movimiento sionista con el nazismo con el fin de establecer su Estado en territorio musulmán.

Finalmente esta clonación ideológica busca desprestigiar a Israel, pero no como un tema meramente político sino que abiertamente los señalamientos van enfocados contra el judaísmo. Abiertamente estos grupos no pierden el tiempo en señalar su odio visceral contra el pueblo judío, y al achacarles libelos, teorías conspirativas y negar cualquier situación previo de intento de destrucción contra estos, encamina su proyecto dialéctico a justificar cualquier intención posterior de querer repetir lo que otros grupos intentaron contra los judíos en otras oportunidades.

El neo antisemitismo, el despertar de la bestia

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Caricatura antisemita

El 1ero de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 60/7 decidió señalar el 27 de enero de cada año como el “Día Internacional de Conmemoración en memoria de las Víctimas del Holocausto”, por lo que desde hace más de una década en esa fecha se realizan actos de corte político donde se hace alguna mención a la conmemoración, aunque por lo general en ciertas esferas, se pretende manchar la memoria de las víctimas al mezclar la Shoah con los conflictos actuales del Medio Oriente o con el insistente negacionismo que toma fuerza entre grupos principalmente de carácter judeofóbico, algunos de los cuales ocultan su odio al judaísmo criticando la ideología política del sionismo de forma general; en general desconocen que existen diferentes ramas de dicha ideología, pero eso es tema de otro artículo.

En este año 2016, se puede señalar una desagradable diferencia a otras conmemoraciones. La persecución contra los judíos en Europa preocupa a esta minoría que ha visto el despertar de una gran bestia que nunca ha sido exterminada; el antisemitismo. Este duerme por épocas, sus crías eventualmente atacan y que ante las grandes crisis sociales, económicas y culturales se levanta con gran fuerza, bien alimentada por las circunstancias que vive esa región.

Ese terrible monstruo, se hace acompañar en la actualidad de otra criatura que no tiene un amo fijo y que sirve a los intereses del odio; ese ente inestable es la islamofobia. Su volatilidad sirve para los intereses de los antisemitas de todos los bandos; le funciona a la extrema derecha europea, blanca y cristiana.

Le sirve a la izquierda “buenista” y extrema que mezcla el supuesto apoyo de la causa palestina y la defensa de naturaleza “humanitaria” de los inmigrantes musulmanes hacia Europa, y quienes en sus discursos usan el antisemitismo solapado de “anti sionismo” junto con el discurso de que los europeos deben tener las puertas abiertas a estos migrantes como compensación a décadas de colonialismo y acusando de islamofobia a quienes no quieren permitir estas migraciones masivas.

También le favorece a los grupos islamistas que han estado absorbiendo las grandes masas de musulmanes inmigrantes que han llegado al continente, algunos en carácter de “refugiados” y otros como parte de una campaña de islamización promovida por clérigos musulmanes del Medio Oriente y otros que se encuentran en Europa expandiendo el germen del odio, como por ejemplo el abogado y religioso islamista Anjem Choudary.

El resultado de este antisemitismo en el último año ha generado oleadas de inmigrantes desde Europa hacia Israel y otros países occidentales no europeos, ejemplo de Francia donde en cerca de 5 años han migrado cerca de 13.000 personas, movidos por los actos de odio contra la comunidad francesa que es la más grande de Europa y la tercera más grande del mundo (superados solo por Israel y los Estados Unidos).

Los atentados terroristas contra el colegio de Toulouse en el 2012, el ataque contra la sinagoga Don Isaac Abravanel en julio 2014 durante una marcha pro palestina, también el atentado contra el Super Casher (junto con el ataque a la revista Charlie Hebdo) en enero de 2015, así como el ocurrido en París el 13 de noviembre del mismo donde se incluyeron objetivos judíos, se han convertido en algunos de los detonantes para una masiva salida de judíos de este país.

Pero en otros países europeos, la actitud antisemita y los actos violentos también han sido frecuentes, por ejemplo en Ucrania en la región de Donetsk donde los mensajes contra los judíos han preocupado a la comunidad, otro ejemplo fue en marzo de 2014, el rabino Hillel Cohen de la organización Hatzalah fue agredido en Kiev. El 25 de febrero del mismo año, la sinagoga Gymat Rosa en Zaporizhia fue atacada con bombas incendiarias.

En Alemania en el año 2015 se reportó un crecimiento de los ataques de corte judeofóbico en un 25% principalmente a manos de turcos y de inmigrantes árabes. La Liga Anti difamación (ADL) reportó que para ese mismo año, el porcentaje de antisemitismo ubica a Europa Occidental con un 24% de población con actitudes antisemitas siendo Grecia con un 69% el país con mayor cantidad de población que tienen ideas negativas sobre los judíos y Suecia el de niveles menores (4% de la población). Por su parte en Europa Oriental, los polacos con el 45% son quienes presentan el mayor nivel de judeofobia de la zona y la República Checa con 13% los que menos posiciones contra el judaísmo presenta, del poco alentador 34% general de la región.

Y es determinante que además de los actos de los judeofóbos locales, las poblaciones migrantes que se han ubicado en Europa traen también el virus del odio judío. El mismo análisis del 2015 indica que al menos un 74% de los ciudadanos del Medio Oriente y el Norte de África (MENA) tienen ideas negativas del judaísmo, una actitud que acarrean desde la conquista Islámica de la región donde por ejemplo en el siglo XVI los judíos de Persia eran obligados a vivir en zonas separadas de la ciudad (guetos) por considerarlos impuros, además de vivir otras vejaciones y sometimiento a la legalidad islámica que por su condición de “dhimmis”; no musulmanes que pueden vivir bajo la tutela islámica sometidos a una normativa diferenciada.

La mayoría de musulmanes del Medio Oriente y el Norte de África no han visto nunca a un judío, la cantidad de judíos en la región no es tan amplia para tener contacto con ellos; salvo Irán con 10.000 personas de esta fe aproximadamente, los demás países no cuentan con un número considerable de esta población para decir que han visto uno, pero la propaganda y las enseñanzas de clérigos han generado conceptos muy negativos, al punto que se les compara con monos o cerdos, por ejemplo en el sistema educativo de Arabia Saudita, algunos religiosos egipcios, entre otros.

Ocurre también donde la hostilidad no permite que sean muy abiertos a expresar su fe o donde al sufrir alguna violencia no tengan muchas posibilidades de declarar para evitar hostilidades, como ocurrió a mediados del mes de enero donde una sinagoga en Teherán sucumbió en una de sus paredes y se dañaron los rollos de la Torah, pero por temor no se han querido referir a esto como una situación “no accidental”, o la disminuida comunidad judía libanesa que prefieren mantener el anonimato y orar en silencio en sus hogares temerosos del ostracismo y la hostilidad.

Este pensamiento es el que muchos inmigrantes que se han movilizado a Europa llevan como elemento adicional, y que atiza el odio y los ataques contra comunidades que han intentado levantarse, después de la catástrofe de la II Guerra Mundial, por lo que desde varias esferas políticas y religiosas del liderazgo judío se predica, que ahí ya los judíos no tienen nada qué hacer, que salgan ya, como la advertencia que se hizo previo a que los nazis comenzaran su plan de conquista y exterminio. Esa bestia solo parecía muerta, en realidad se ha conservado alerta esperando una nueva oportunidad para dar un nuevo zarpazo y con sus afiladas garras de nuevo arrasar con los valores de nuestra sociedad.

 

Inquisición, nazismo y el odio judío…

LEYES DE NUREMBERG

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

Cuando se realiza un análisis crítico de las razones por las cuales los nazis llevaron a cabo el genocidio de millones de personas, entre ellas la política de “jüdenrein” que no significaba otra cosa que no fuera desaparecer la judeidad de la tierra, la maquinaria nazi lo justificaba simplemente deduciendo que los judíos eran los culpables de los problemas económicos (inventores del capitalismo), sociales (promotores del comunismo) y por la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial.

Pero cuando se intenta explicar las razones para ejecutar un plan de exterminio, no hay un solo motivo que se pueda tomar como “la razón” primordial, sí muchos puntos se pueden catalogar como “las excusas”, ya que en la política nazi solamente se ve reflejado el comportamiento del odio por el judío por tratarse del “otro[1]”, el que no es judío, el que habla yiddish, el que reza distinto, el que no forma parte de la sociedad cristiana alemana (a pesar de la enorme existencia de matrimonios mixtos), etc. En el judío reflejaban los alemanes todo aquello que no era alemán (aunque llevaran siglos en el territorio) y a esto le sumaban como acusación el desarraigo a la tierra teutona por anhelar irse cuanto antes a la tierra de sus antepasados.

Alemania no era la única en cuanto antisemitismo; Francia era catalogada de promulgar un antisemitismo más pronunciado y venenoso, aunque sin embargo las condiciones propias de un país fuertemente castigado por perder la Primera Guerra Mundial, así como la fuerte influencia racista y la propaganda de la maquinaria nazi, convertirían en política de Estado que no solamente se resumía en discriminar a los judíos, sino que había que exterminarlos.

Quizás uno de los aspectos desde el cual se ha intentado explicar el comportamiento nazi contra el judaísmo ha sido el factor religioso; es decir, que toda la masacre perpetrada por el nazismo tenía motivos desde la “fe” del pueblo alemán. Tendría algo de lógica relativamente. Como se explicó anteriormente, los judíos no eran catalogados como propios de la “Alemania cristiana”, aunque Hitler tampoco era un ejemplo de cristiano, de hecho a pesar de haber sido criado como católico, su pensamiento religioso era más una mezcla de paganismo y esoterismo.

Pero a pesar de lo anterior, sí muchas de las justificaciones del asesinato masivo de judíos provenían de una larga data de influencias religiosas en el antisemitismo común europeo, basta con leer los documentos de la iglesia católica que promovían la “teología de la sustitución[2]” en la cual los “israelitas” dejan de ser el Pueblo de Dios y pasan a ser un pueblo rechazado y maldito, así como ser los asesinos de dios (crímen de deicidio); algo que fue posteriormente derogado con la Encíclica Papal Nostra Aetate durante el Concilio Vaticano II[3]. También como las teorías del protestantismo Martín Lutero como “Sobre los Judíos y sus mentiras[4]” para darse cuenta de las motivaciones religiosas que pesaban para juzgar al judaísmo. Y quizás un último ejemplo podría ser las bulas papales como “Cum nimis absurdum” del Papa Pablo IV, personaje fundamental en la Inquisición romana, cuestionaba cómo los judíos que habían sido condenados eternamente por haber negado y asesinado a Jesucristo convivieran entre los cristianos, lo cual catalogaba de absurdo.

En este proceso de varios siglos antes de la ejecución de la shoah, además de los temas mundanos y terrenales de la economía, la política y la sociedad en general, el pulpito de las iglesias explotaba sus atroces ideas contra el judaísmo delante el cual su objetivo era claro, acabar con el judaísmo para que estos se convirtieran al cristianismo y se salvaran del fuego eterno.

Pero aun así, ni siquiera las garras del antisemitismo religioso rimbombante podría darle equivalencia al comportamiento de los nazis con el de los inquisidores europeos, salvo por el sadismo con el cual ejecutaban sus torturas y asesinatos.

La persecución de judíos por parte de la Inquisición

A finales del siglo XII por el Papa Lucio III[5] a través de la  bula “Ad abolendam” se da inicio las actividades del “Santo Oficio” (Santa Inquisición), buscando entre sus principales objetivos acabar con la minoría judía y con los conversos (muchos de estos forzados). Para este objetivo procuraban supervisar para que los judíos no judaizaran en los territorios donde se encontraban y para confirmar si efectivamente los “nuevos cristianos” (judíos conversos) realmente cumplieran sus obligaciones como cristianos y que no estuvieran en secreto manteniendo un rito judío haciéndose los cristianos solamente para escapar de sus “santas” acciones para Dios.

De este modo la persecución contra los conversos y el judaísmo en general llevó a una cacería en la que, cualquier elemento que les oliera a judío, sería interrogado inmediatamente por el santo oficio, muchas veces las acusaciones no tenían asideros en la verdad, y algunos eran acusados por sus vecinos para evitar pagar alguna deuda o simplemente por rencillas o desconfianzas, tal fue el caso del “Santo Niño de la Guardia[6]” en 1491, que no era otra cosa sino un libelo de sangre para continuar el ataque contra los judíos y los conversos.

Los castigos para quienes sospechaban de judaizar o de continuar en su vida hebrea pasaban por la flagelación, atarlo al potro que llegaba a desgarrar extremidades, el uso de la cuerda atada en el techo desde donde eran subidos los acusados por medio de una polea hasta que confesaran al encontrarse exhaustos, entre otros mecanismos. Finalmente esto llevaba a muchos prisioneros a confesar de judaizar o de ser judíos, aunque fuera mentira, pero pensando que el castigo que les vendría por dicha confesión sería menor, siendo muchas veces un error de interpretación.

Sin embargo, aun y con esto, el santo oficio buscaba acabar con el judaísmo como religión, por lo que sus políticas iban en pro de lograr solamente el objetivo religioso, justificado en gran parte por su versión aberrante de la salvación a través de Jesucristo y procurando el “rescate de esas almas”. Pero el nazismo entendió que el tema iba más allá y no se concentró en la religión.

El genocidio nazi; más allá del carácter religioso

La primera evidencia de judíos en los territorios germánicos datan del año 321 y en Polonia del 966 de nuestra Era, su convivencia con el resto de la población de la zona fue común y en un punto en el cual, salvo por algunas agrupaciones religiosas que marcaban la diferencia, el judío común se mezclaba con el resto de los ciudadanos. Se desarrollaron en las diferentes formas de vida de los sitios y hasta se casaron en matrimonios mixtos con mujeres no judías de esos países. Su vida era normal, salvo por el odio judío de corte religioso que fomentaba algunas escaramuzas  y ataques contra las comunidades, algunas veces con resultados nefastos, pero no al nivel de lo que se vendría.

Con el ascenso del nazismo el siglo pasado, más la propaganda antisemita que se daba eco por toda Europa, lo peor parecía venir, por lo que muchas comunidades judías que contaban con los recursos comenzaron a migrar fuera del territorio europeo para salvaguardarse ellos y la familia que pudieran rescatar, o en algunos casos la que quisiera irse porque otros optaron por quedarse pensando que la situación se calmaría y no llegaría más allá.

En 1935 cuando el gobierno nazi promulga las Leyes de Núremberg[7], se puede destacar que los nazis veían al judaísmo como algo más que una “religión maldita”, de la cual hay que salvar a sus miembros convirtiéndolos al cristianismo. El nazismo sabía que el judaísmo era una identidad que provenía por herencia o por adopción y por lo tanto, con renegar de esta identidad no dejarían de ser judíos y con sus estudios “genetistas”, los judíos traían ese gen del mal que debía ser erradicado; por lo tanto la raza, la genética y la herencia serían factores importantes, más allá de la metafísica posición religiosa, ser judío era algo que se poseía desde el cordón umbilical o que se tomaba por voluntad propia. Según las Leyes nazis, se era judío por:

  • Tener tres abuelos judíos y un abuelo alemán era considerado judío al 100 %.

  • Tener dos abuelos judíos y dos alemanes era considerado mestizo judío al 50 %.

  • Tener un abuelo judío era considerado Mischlinge o mestizo al 25 %.

  • Abrazar la religión judía sin ser judío de nacimiento era considerado judío al 100 % (podían ser pastores católicos, feligreses de sinagogas, etc).

  • Casarse o mantener relaciones extramatrimoniales con una persona judía era considerado como prohibido y la persona que lo hiciera podía pasar a ser considerada como judío de primer grado, esto estaba penalizado con prisión.

  • Los judíos que se hubieran convertido al cristianismo (luteranos, católicos o protestantes) eran considerados judíos de todos modos por su origen.

Es así, como basados en esos “estudios genéticos” y el conocimiento de la irrenunciabilidad al carácter judío, que comenzaron a promulgar leyes y controles de natalidad, así como a aplicar el asesinato sistemático de judíos, comenzando con mujeres judías, quienes eran torturadas hasta la muerte, principalmente aquellas que todavía estaban en edad para engendrar. Se les practicaba experimentos científicos para intentar borrar el gen judío, cuando estos fallaron, el camino los llevó al asesinato masivo, posteriormente optaron por los niños (el futuro judío) con quienes también se practicaron experimentos para “des judaizarlos” y así progresivamente.

Los judíos que estaban vigorosos fueron confinados a campos de trabajos forzados donde serían “útiles” al aparato estatal nazi hasta que sus vidas fueran absorbidas y muertos, y los que eran débiles o poco productivos (ancianos, enfermos, algunos trabajadores poco “rentables y hasta los propios niños) fueron exterminados casi de inmediato, por lo que los campos contaban con cámaras de gas para el asesinato masivo y crematorios para evitar tener que realizar entierros (así además borrar evidencias). En otros casos dependiendo del humor de sus carceleros, eran llevados en largas “caminatas de la muerte” u obligados a cavar sus propias tumbas para luego ser asesinados masivamente.

El resto del relato se conoce y la importancia es que de no ser por la intervención militar, los judíos no tendrían ninguna opción de haber sobrevivido como pueblo a esta tragedia, no existía un camino aunque fuera poco confiable, de que renunciaran a su judeidad y salvaran sus vidas. El nazismo no lo permitiría y lo tenía claro, judío una vez, judío para siempre, y su destino era la desaparición.

[1] http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/lacan.pdf

[2] http://www.gotquestions.org/Espanol/teologia-sustitucion.html

[3] http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html

[4] http://goo.gl/4IquKX

[5] http://webs.advance.com.ar/pfernando/DocsIglMed/Inquiscion_Medieval.html

[6] http://es.wikipedia.org/wiki/Santo_Ni%C3%B1o_de_La_Guardia

[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_N%C3%BAremberg

Por una reforma islámica…

Outside Wall of Edirne, Eski Cami

Hombre reza frente a una pared en la que está escrito el nombre de Allah

En un interesante debate realizado en el programa Cuadriga de la DW alemana (http://goo.gl/ndX1Fn), se llega a un consenso que el comportamiento radical islámico no es un tema de todos los musulmanes; es decir no todos se comportan del mismo modo ni siquiera consideran como parte de su religión la violencia. Sin embargo, las divisiones sectarias y de escuela del Islam no permiten una crítica y juicio generalizado contra las actividades de agrupaciones como el Estado Islámico. Un detalle a considerar es, que no solamente el ISIS se comporta de este modo, en otras latitudes como Nigeria está Boko Haram, en Pakistán y Afganistán el Talibán, hay agrupaciones salafistas en el Norte de África, entre otros países con organizaciones de similares actividades.

Algunos analistas señalan el punto que el Islam se encuentra en el año 1436 de la Hégira (la migración, comienzo del calendario islámico), si se piensa en el comportamiento del cristianismo en el 1436 de esta era se podría hacer un paralelo de comportamiento. Por ejemplo en ese siglo se envía al teólogo y sacerdote Jan Hus, crítico del comportamiento del papado a la hoguera. Quien se cree fue uno de los precursores de las reformas protestantes un siglo después. También en ese siglo establece la “Santa Inquisición Española”, con la cual se quería mantener la ortodoxia religiosa católica en los territorios españoles y además combatir a los herejes judíos, musulmanes y marranos (judíos forzados a convertirse al cristianismo y que seguían practicando el judaísmo en secreto).

Del antecedente anterior se puede comprender un poco el avance religioso islámico, quienes hasta este momento no han tenido reformas filosóficas, ni siquiera han tenido un “Lutero” que cuestione las altas cúpulas del poder en las principales escuelas de estudio islámico. Yendo más allá, no hay ni siquiera una larga data de filósofos islámicos que influenciaran en el Islam lo suficiente, algo que quizás podríamos contrarrestar contra el más de un centenar de filósofos judíos (Maimónides, Martín Buber, Isaac Abravanel, Jacques Derrida, Baruch Spinoza, entre otros) y ni hablar de las escuelas de pensamiento cristiano dentro de la propia iglesia (Tomás de Aquino, Justino Mártir, Bernardino Telesio, entre otros).

Por lo tanto, es complejo el panorama para que haya cambios profundos en el Islam cuando hasta la exégesis del Corán no es permitida de otro modo que no sea el religioso, sino que se analiza de forma plana. Según los estudiosos de la exégesis (Tafsir) coránica, los métodos apropiados para explicar los versículos del Corán son los siguientes los cuales van de la mano con los conceptos religiosos.

Tafsir del Corán, por el Corán.

Tafsir del Corán por la Sunnah del Profeta. (http://goo.gl/hpNI0Y)

– Tafsir del Corán por los Compañeros; los que aprendieron del profeta (http://goo.gl/4j9eCw)

Tafsir del Corán por el idioma árabe.

Tafsir del Corán por la “opinión”, si no contradice las fuentes anteriores.

Otro elemento que se tiene que considerar es el étnico, si bien son países musulmanes, muchos sometidos en la conquista islámica, no es lo mismo un musulmán árabe que uno persa, un turco, o un africano, ya que si bien adoptan la nueva religión hay una referencia étnica que marca comportamientos, aunque con el paso del tiempo algunas posiciones extremas se han radicalizado en cuanto a la forma de vigilar el cumplimiento de los preceptos y la manera de castigar las afrentas a la religión. De ahí que países como Arabia Saudita condene a muerte a mujeres por conducir, o que en Irán se ejecuten personas por sus preferencias sexuales. Explicando el comportamiento más radical, está la oblación de clítoris (circuncisión femenina) que practican aquellos seguidores de la escuela sunita denominada Shāfi‘ī (http://goo.gl/WeSHHF) donde lo ven como un “deber religioso”.

Como el Islam carece en sí de una estructura jerárquica similar a la iglesia católica que cuenta con un líder supremo; el Papa, o los Patriarcas en el caso de los ortodoxos; cuesta que se llegue a un consenso de juicio en relación al comportamiento de los radicales islámicos, y aunque sean una minoría, no hay forma de detenerlos desde los juicios de valor del liderazgo musulmán en pleno, por lo que el resultado de ver las críticas de ciertos imanes o líderes religiosos contra estas situaciones, rayan en el ridículo al ver a los occidentales aplaudiendo como focas la posición de un grupo determinado de estos religiosos rasgando sus vestiduras contra el radicalismo que lleva a la práctica actos de terror contra poblaciones consideradas kafir (infieles) y donde muchas veces no solo incluye a los “paganos”, sino además que la emprenden contra los pueblos del libro (judíos, cristianos y zoroastristas) y contra otros musulmanes que no piensen como ellos.

De lo anterior se desprende pues el concepto de “Yihad“, que tradicionalmente se ha traducido como “Guerra Santa”, aunque la traducción correcta sería la de “Esfuerzo”. El de la lucha contra los propios deseos que lo sacan de la senda de la religión del profeta y además el esfuerzo de llevar la Dawah (Proselitismo) a todas las naciones que no son islámicas. Por lo tanto lo designan principalmente por los siguientes esquemas (http://goo.gl/LOmo7G):

  • El esfuerzo interno de un creyente para sobrevivir el resto de su vida en la fe islámica tanto como sea posible.
  • El esfuerzo para formar una buena sociedad musulmana.
  • La Guerra santa: como la lucha para defender y propagar el Islam, con la fuerza si es necesario (Dawah)

Comprender los puntos explicados con anterioridad, facilitan también; y quizás justifique en cierto modo; el comportamiento del Islamismo radical y las dificultades a lo interno del Islam para llegar a una resolución general que critique abiertamente las actividades terroristas que estos grupos ejecutan, así como las flagrantes violaciones a los derechos humanos. Claro está, que el concepto de Derechos Humanos, pensamos es universal, sin embargo es solamente un estándar de juicio meramente occidental.

El asunto no sería tan complejo para Occidente si este radicalismo se quedara solo en los países islámicos, ya que finalmente mientras se encuentren en sus fronteras, neutralizarlos será trabajo sencillo. Pero el problema se acentúa porque las escuelas de pensamiento radical ya están en países occidentales, hicieron su nido de acción ahí, se están nutriendo de musulmanes radicados en esas regiones, pero además extendiendo sus brazos en nuevos adeptos, teniendo posibilidades de importarlos hasta Oriente Medio para que continúen su guerra en esa zona o peor aún, abriendo la posibilidad de que la guerra se lleve dentro de territorio no islámico, sino kafir de Dar Al Dawah (Territorio para hacer proselitismo); como división de Dar Al Harb (La casa de la guerra).

No sería tan estresante la situación del oscurantismo islamista si estos no estuvieran contando con el equipo y armamento muchas veces provisto por un moderno y post moderno Occidente. Entonces se tienen guerras abiertas al estilo medieval con equipamiento futurista, una especie de “Guerra de los Mundos”, donde además en muchos casos no se comparte ni siquiera ideales humanistas, por lo que ya fue explicado que se está en medio de parámetros distintos de comportamiento y de juicio moral religioso; como por ejemplo las ejecuciones por honor que se dan en países occidentales de manera clandestina por clanes o familias islámicas establecidas en esos lugares contra hijos demasiado “occidentalizados”.

De lo anterior, las agrupaciones radicales islámicas en cierto modo le rinden un culto a la muerte, por lo que no es nada extraño ver grandes manifestaciones con los cuerpos de sus víctimas exhibidas como trofeos de guerra o de combatientes aclamados como mártires, imágenes que vemos constantemente en los medios de comunicación y que estos aprovechan sin duda para justificar su comportamiento e infundir temor de que sin importar si pierden la vida, su lucha continuará.

Lo explicado en las líneas anteriores es una pequeña reseña de lo que significa el Islam hoy, no reformado, medieval, en la completa oscuridad. Los precursores de las reformas protestantes no la pasaron bien, algunos pagaron con sus vidas oponerse al poderío de la cúpula papal de ese entonces, ni qué decir de los humanistas que propusieron una separación entre el poder estatal y el religioso.

Muy probable dentro del mundo islámico haya eventuales precursores de una reforma que le reste poder a los religiosos que empujan constantemente a sus feligreses a una lucha interminable por la defensa de los valores divinos y a favor de la vida privada de los individuos. Pero sin que llegue esa reforma, la guerra se mantiene vigente y las sociedades occidentales si no abren los ojos a tiempo serán arrastrados a retroceder a ese estado pre moderno en el que la religión controlaba absolutamente todos los comportamientos de la sociedad.

Enfatizar algo que fue dicho con anterioridad: los dioses no necesitan que peleemos sus guerras, ni que defendamos sus honores. Si son omniscientes, omnipresentes y omnipotentes, la tienen muy sencillo para castigar a quienes consideren cometen afrentas contra ellos, si no lo hacen, probablemente ni siquiera les interese lo que seres finitos como los humanos puedan expresar en su contra.