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Los paradigmas palestinos contra Israel

El paradigma mantiene cerrado el cerrojo a los acuerdos

El paradigma mantiene bloqueado el cerrojo a los acuerdos

Los paradigmas son modelos establecidos por el uso, las creencias o sencillamente la costumbre, es por lo tanto un elemento con una enorme influencia de la cultura. Se toman como una ley, hasta que hay una ruptura del modelo concebido y se cambia por uno nuevo que probablemente se transformará en la nueva verdad que alimentará a los individuos. Thomas Kuhn[1] establecía que con los cambios en los paradigmas se regresa a un estado inicial, es decir se parte nuevamente de cero. La mayoría de los paradigmas se ven modificados por aspectos fuertemente políticos; es decir por intereses de algún grupo en particular.

 

A través de la historia, desde las distintas áreas de desarrollo humano se han tenido paradigmas que se pensó que eran una verdad inquebrantable, un ejemplo muy sencillo sería que, cuando cursaba la escuela nos enseñaban que el agua y el petróleo eran recursos inagotables, no debieron pasar muchos años para quebrar esa idea y ahora vemos largas campañas para la protección del agua y para anunciar la estrepitosa desaparición de los últimos yacimientos de petróleo en el mundo.

 

El paradigma militar

 

Si se enfocara el concepto de paradigmas en el conflicto entre israelíes y palestinos podríamos encontrar una serie de elementos que podrían ayudarnos a ver la transformación del conflicto desde su esencia como árabe – israelí al ahora ya conocido conflicto palestino – israelí; que tiene además muchos micros conceptos que lo hacen todavía más complejo para llegar a una solución en el corto plazo.

 

Pero, podríamos comenzar lo que he denominado “los paradigmas palestinos”, en el propio comienzo del conflicto armado de conocemos hoy. No hubo, en un principio de la historia de la lucha por el resto de la Palestina histórica entre judíos y árabes, un problema de “autodeterminación” de los pueblos por parte de las agrupaciones árabes, al menos no para fundar un Estado denominado “Palestina”; las ideas panarabistas[2] tenían su propia agenda política, por lo que su mayor preocupación fue la creciente demografía judía en la región y la idea de lidiar con un eventual territorio sin mayoría árabe que tuviera el control y ejerciera el poder en dicha zona, por lo cual, lo que comenzó con agrado de la venida de migraciones de judíos de otras latitudes, reforzando la población establecida allí desde siglos atrás, se convertiría posteriormente en un dolor de cabeza para los árabes que veían a los judíos prosperar, crecer y desarrollarse sin parangón.

 

Cuando se llegó a plantear la división del restante territorio para conformar dos nuevos “Estados”, por medio de la comisión Peel. Con la declaración de independencia de Israel, el paradigma seguía siendo similar al anterior, el control de la zona debería quedar en manos de musulmanes y no de cualquier otra agrupación no islámica, por lo que la guerra de 1948 conservó esa interesante característica, en otras palabras: la verdad que los guiaba era que bajo cualquier circunstancia debían destruir al invasor no islámico de esos territorios.

 

Con la aparición de la OLP en 1964, patrocinada por el entonces presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, el paradigma continúa siendo militar, la OLP [3] no se crea para establecer un Estado Palestino, no es para esto que le dan voto de confianza al egipcio Yasser Arafat, sino como el nombre de la organización lo dice, era para liberar Palestina (o lo que quedaba de ella), y la carta fundacional que específicamente establece la destrucción de Israel.

 

Las guerras de 1967 y 1973 van generando el clímax necesario para romper el paradigma de la destrucción armada de Israel como la esencia importante del conflicto, hasta ese momento la motivación de destruir con la lucha armada a Israel no se logra, y en vez de recuperar los territorios para el “Panarabismo”, perdieron territorios, algunos de los cuales todavía hoy se reclaman (los Altos del Golán, Jerusalén del Este, territorios en Judea y Samaria).

 

El fracaso panarabista les llevó a hacer una mutación al paradigma, seguiría siendo parecido al anterior (el de destruir a Israel), pero el uso de la guerra de desgaste sería la nueva estrategia implementada desde Egipto y luego heredada por los palestinos. Y para que esto fuera efectivo, se comenzó primero otorgando el término palestino que usó como gentilicio para todos los ciudadanos de ese territorio mientras fue colonia británica, pasaría a ser empoderado por el único grupo que no declaró un Estado a finales de los años 40, es decir los árabes, quienes hasta ese momento habrían recibido más de tres décadas de adoctrinamiento pensando que eran víctimas de la maquinaria destructora israelí, es decir al paradigma militar contra Israel, se incluiría el paradigma doctrinal y educativo del “sionista destructor”.

 

De este modo, Yasser Arafat toma un lugar importante en la lucha armada palestina, ya que es quien con su organización política comienza a sentar las bases de una campaña panfletaria contra Israel, para señalar las “atrocidades del régimen sionista”, quienes aplacan la ira de los revolucionarios palestinos por medio del exterminio en una guerra sin precedentes entre tanques y piedras. Algo que al ser repetido como mantra se ha tomado como una verdad por parte de los medios de prensa; principalmente occidentales y quienes apostados en la región (muchos acreditados por Israel), se han tomado como realidad el paradigma y se han prestado para seguir el juego de los gestores de la propaganda palestina; Pallywood[4].

 

La mutación del paradigma doctrinal se vio reforzada con la firma de los acuerdos de paz entre Israel y Egipto en el año 1978 y con Jordania en 1994, aparte de la renuncia que tuvo este último país a finales de los años 80 de cualquier reclamo sobre los territorios perdidos en la guerra contra Israel en el año 1967 (Jerusalén Oriental y Cisjordania[5]).

 

Paradigma educativo palestino.

 

La influencia del panarabismo, sumado a años de conflicto, transformó el tema de los árabes desplazados con el establecimiento de Israel, a tener una agrupación en condición de apátridas [6] que no fueron bien recibidos por sus hermanos en los vecinos países [7] y a quienes el adoctrinamiento inducido fue simplemente el de haber sido desplazados por parte de un invasor extranjero con el beneplácito de la Comunidad Internacional.

 

Este es el adoctrinamiento que reciben los ahora palestinos, quienes encuentran en inculpar a Israel la panacea a todos sus males. No hay; salvo contadas oportunidades, una introspección que les haga tomar su cuota de responsabilidad el no haber logrado en casi siete décadas establecer un Estado o al menos construir las bases para el establecimiento de uno.

 

En las escuelas palestinas, especialmente de la Franja de Gaza, además de las enseñanzas del Islam; que ya de por sí es un paradigma pre moderno complejo para debatir; se concentran esfuerzos en enseñar de forma doctrinal que el meollo a todos los problemas palestinos, es el ente sionista y por medio de este adoctrinamiento, que cala en la mente de cualquier ciudadano promedio de la región, lo convencerá que si lograran acabar con el Estado Judío (la entidad sionista), ellos podrían establecer un reverdecido y próspero Estado que se extienda desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo.

 

De este modo se ha educado a las nuevas generaciones palestinas, desde los tiempos de Arafat, y aún hoy, a pesar de la ruptura y división palestina que los tiene desarrollando técnicamente dos Estados distintos en Cisjordania y la Franja de Gaza, el paradigma de culpar a Israel y enseñarlo en el sistema educativo es algo real y muy impregnado en el ciudadano promedio, sea este religioso o no.

 

Es más, el adoctrinamiento lo llevan a tal punto que la formación histórica que reciben la acuñan de situaciones similares vividas por los ciudadanos de Israel o sus ancestros, como es el caso asociar la Shoah con la Nakba y vender esta idea que ha sido aceptada por parte de la comunidad internacional, argumentando que también ellos (los palestinos) han vivido su propia tragedia, que no es otra que la existencia de Israel.

 

Se han asegurado por medio del adoctrinamiento, tener milicianos todo el tiempo dispuestos a entregar su vida por la causa palestina, de este modo han tenido milicianos para las Intifadas, de este modo han creado aparatos militares dentro de sus territorios y han perpetrado actos de terror contra ciudadanos judíos en Israel y en el resto del mundo, la verdad absoluta que acabando con los judíos se terminan sus problemas lo tienen incorporado en el cerebro, muy probablemente,

desde que aprenden a hablar. El propio himno palestino contiene fuertes matices de la lucha armada aunque se entregue la vida haciéndolo.

 

“…Por el juramento bajo la sombra de la bandera Por mi tierra y mi nación, y el fuego del dolor Viviré como un fedayín, siempre seré un fedayín, Moriré como un fedayín – hasta que mi país vuelva Mi país, pueblo de la perpetuidad…”

 

El paradigma histórico palestino

 

Al ya denominado paradigma educativo, se le suma uno que busca justificar las razones de la lucha armada, el histórico. En este se introducen todos esos revisionistas pro palestinos que hablan de la existencia de los palestinos durante muchos siglos en los territorios actuales, no para justificar la necesidad de su Estado, sino para restarle méritos a la existencia de Israel.

 

Algunos de esos paradigmas enseñados por los palestinos y muy utilizados para atacar la existencia de Israel o de un Estado hebreo en la región son los siguientes [8]:

 

–       Los palestinos descienden de los cananeos que aparecen descritos en la Biblia.

 

–       Los palestinos aparecen inscritos en historias hasta de las pirámides de Egipto por lo que su existencia es aún anterior a la del pueblo hebreo en la región.

 

–       Los palestinos son descendientes de los filisteos.

 

–       Los palestinos son los judíos que se quedaron después de la expulsión romana y que se convirtieron al Islam.

 

–       Yasser Arafat argumentó haber nacido en una casa cercana a la explanada de las mezquitas en Jerusalén (nació realmente en el Cairo).

 

–       Políticos palestinos que dicen tener generaciones desde la ciudad de Jericó.

 

–       Jesús nació en Belén y fue musulmán.

 

En otros argumentos de similar envergadura que han buscado fortalecer su posición como verdaderos y únicos herederos del territorio.

 

El paradigma mediático y discursivo palestino.

 

Otro elemento al que han interpelado los palestinos como salida alterna al conflicto armado, es utilizar el poder de los medios para manchar el nombre de Israel haciendo propaganda de acusaciones fuertes contra el Estado Judío. También usar los medios de comunicación para influir en la propia población palestina y continuar el adoctrinamiento que les asegure echar mano de futuros guerreros dispuestos a dar la vida por la noble “causa palestina”.

 

En el primer punto, se ha vendido como una verdad a la opinión pública (y que ha sido comprada con grande fascinación), es que en la actualidad se perpetra un genocidio contra los palestinos, pero cuando se comienza a descubrir que el supuesto genocidio[9] es una falacia aprovechando la ignorancia de las personas sobre la realidad de la zona, o, por medio de apelar a la misericordia hacia los grupos de personas indefensos que se pueden ver afectados (niños, ancianos, mujeres). Recurren como estrategia alternar el tema del genocidio con uno nuevo que ha tomado fuerza, el “apartheid [10]” contra los palestinos.

 

Ambos aspectos mencionados anteriormente (genocidio y apartheid) son aceptados como paradigmas del conflicto palestino – israelí, por aclamación popular (ad populum) y cuando no se echa mano de estos argumentos falaces como paradigmas aceptados, se opta por utilizar otros que también buscan descalificar hasta la existencia misma de Israel o sus ideologías internas, de ahí que en algún momento el lobby de los países pro soviéticos durante la Guerra Fría lograron que se declarara al sionismo, tan racista como cualquier otra ideología “absolutista[11]” (similar al Fascismo italiano o el Nazismo alemán) algo que a pesar de haberse modificado en los años 90, se sigue utilizando como argumento para desprestigiar al Estado de Israel, porque el paradigma del Estado racista, nazi y genocida es efectiva como complemento a la lucha armada por destruir a Israel. De igual manera se utiliza el argumento de los asentamientos para no negociar, porque finalmente la imagen que se quiere ofrecer es la de un Estado de Israel como principal problema para una solución  del conflicto contra los palestinos.

 

Del segundo aspecto mediático para los palestinos; el interno, cabe resaltar programas dirigidos a niños con fuertes dosis de material antisemita, como el programa “Pioneros del mañana” donde aparece Farfour, una especie de ratón Mickey  del Hamás que descarga improperios contra los judíos y exalta la figura de los mártires (shahidim [12]). El uso de los medios conserva en la mentalidad de muchos palestinos la idea de la lucha armada contra Israel hasta liberar todas las tierras del Islam.

 

En cuanto al discurso, en la actualidad es un elemento muy complejo de descifrar. Mientras estuvo Yasser Arafat en el poder palestino, había una fácil tarea de interpretar sus palabras tan bipolares, porque en algunos momentos se mostraba diplomático, pero en otros sus discursos incendiarios mostraban que no tenía ningún reparo en seguir la lucha armada que había recibido por herencia del panarabismo de Nasser, sumado el sentimentalismo islámico al que muchas veces echaba mano. Fue famosa su intervención en Naciones Unidas donde sosteniendo una rama de olivo y un arma le exigía a la comunidad internacional que no permitiera que la rama de olivo cayera de su mano, algo que en su momento generó revuelo. Lo que siempre dejó claro fue que  mientras en inglés decía “Peace” en árabe proclamaba “Yihad” (guerra santa), y lo complementaba argumentando que cualquier acuerdo con Israel solamente era similar al que el Profeta Muhamad había hecho con la tribu de Qureish[13].

 

Pero los discursos en los poderes actuales palestinos son una maraña de sentimientos y de ideas que muchas veces no encajan unas con otras. Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina logró un importante paso para los palestinos al lograr que los declararan Estado Observador en las Naciones Unidas, privilegio que solamente goza un país como el Vaticano. Y ha sido a través de los foros internacionales de la ONU que ha llevado su lucha armada de destruir a Israel a complementarla con el paradigma del discurso diplomático. Las negociaciones con Israel han sido engorrosas, muy complicadas en la actualidad por la propia realidad palestina de sus divisiones internas, por lo que los palestinos han dejado la mesa de las negociaciones y se han llevado sus argumentos a foros de diferente índole para que castiguen a Israel, deslegitimándolo como país, generando anticuerpos y perder apoyo de las principales naciones del mundo.

 

Al discurso diplomático de la Autoridad Palestina, se debe sumar que estos comienzan a trabajar en un acuerdo de unidad con sus pares de Hamás, quienes a su vez no aceptan la existencia de Israel y conservan intacta la necesidad de la lucha armada, es decir el paradigma inicial de los fedayines, que la única forma que tienen los palestinos de desarrollarse plenamente como Estado es destruyendo a la entidad sionista.

 

El paradigma demográfico

 

Aparte de lo anterior en cuanto a los medios y los discursos, es conocido que los palestinos no aceptan a Israel como un Estado Judío, por lo mismo no renuncian a un eventual retorno de todos los palestinos y descendientes desplazados por los conflictos armados a territorio actual de Israel, por cuanto, aparte de la ya mencionada con insistencia lucha armada, por medio de la explosión demográfica podrían ir convirtiendo en minoría a los judíos de su propio Estado y comenzar ellos a fortalecer la presencia islámica en el territorio hebreo.

 

Conclusiones generales:

 

–       Los paradigmas dependen de la realidad del individuo y del momento, hay una modificación siempre y cuando cambien las necesidades del grupo que expone dichos paradigmas, por razones políticas (intereses).

 

–       El paradigma base de los palestinos no es construir un Estado para su pueblo, sino destruir a Israel o su esencia como Estado Judío, por lo que necesariamente no sería desaparecer en el papel a Israel como Estado lo que pueden buscar como fin último, sino solamente acabar con la mayoría judía que contiene su territorio.

 

–       La lucha armada ha sido pensada por los palestinos como la medida más efectiva para lograr su objetivo de acabar con Israel, aunque en un comienzo el paradigma fue una práctica de Naciones árabes contra Israel, cuando aparece la OLP y se ve el fracaso del panarabismo, se trasladó la responsabilidad de la desgastante lucha directamente a los ciudadanos de la Franja de Gaza y Cisjordania que fueron dejados a su suerte por parte de Egipto y Jordania respectivamente.

 

–       El complemento educativo de los palestinos alarga el conflicto, por cuanto el adoctrinamiento que reciben contra Israel los lleva a ver con buenos ojos eventuales ataques suicidas que infunda temor entre los ciudadanos del Estado hebreo. Hay un culto a la muerte muy pronunciado, al punto que esta influencia se recibe desde edades muy cortas, culpando a Israel de todas las tragedias palestinas y no solamente queda en manos de los palestinos dicho adoctrinamiento sino que es producto de exportación recibido con beneplácito por otras naciones de la comunidad internacional como complemento del tema discursivo.

 

–       Hay una parte de la historia palestina construida (estilo post modernidad) que se instituye desde la visión meramente de los palestinos como una “nueva historia”, la que nadie ha querido contar porque los aspectos históricos solamente los reproducen los “victoriosos” de los conflictos. El revisionismo que por sí solo no es malo, se convierte en un tema viciado cuando se quiere negar un aspecto que desde diferentes fuentes independientes se ha confirmado que es de ese modo.

 

–       Los medios de comunicación han sido utilizados en el paradigma militar palestino para fortalecer posiciones enseñadas de forma dogmática aunque contradictoria, pasando desde la falacia del genocidio contra los palestinos, hasta la moderna y famosa falacia del Apartheid contra dicha población. La parte mediática ha tenido su cuota de uso en la deslegitimización contra Israel. Y a nivel interno ha favorecido en la enseñanza palestina del origen de todos sus males en el vecino no musulmán.

 

 

 

–       En cuanto a los discursos, la complejidad del tema requeriría hacer un estudio independiente que señale punto por punto la forma en la que se mantiene la exaltación a la lucha armada y la crítica para quienes quieren llegar a un acuerdo final con los israelíes por cuanto conforme se otorgan concesiones, se cambian y aumentan las exigencias palestinas de cumplimiento para Israel, lo que convierte el tema en un círculo vicioso sin un eventual final, ya que la meta se corre constantemente.

 

–       Del tema demográfico complementa el paradigma militar, si por la lucha armada no se logran resultados inmediatos, por la vía diplomática, la supuesta negociación y una eventual entrada de palestinos al territorio israelí se lograría ahogar demográficamente a la población judía hasta convertirla en una minoría o al menos hasta transformar el país en un Estado binacional que posteriormente genere la desaparición del carácter judío del país como viene declarado desde 1947 con la resolución 181 de las Naciones Unidas.

 

Fuentes:

 

[1]KUHN, T. (2004). La Estructura de las Revoluciones Científicas. México: Fondo de Cultura Económica.

[2]http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2007/guerra_seis_dias/newsid_6708000/6708013.stm

[3] http://www.laguia2000.com/medio-oriente/la-olp-1

[4] https://www.youtube.com/watch?v=X0qdShy2LrA

[5] http://www.guiadelmundo.org.uy/cd/countries/jor/History.html

[6] http://www.oxfam.org/es/programs/development/mmeast/campos_refugiados_libano

[7] http://palestinalibre.org/articulo.php?a=46324

[8] http://www.canaan.org.ve/pag/index1.php?id=29

[9] http://www.radiojai.com.ar/OnLine/notiDetalle.asp?id_Noticia=34593

[10] http://www.revistamo.org/article/desmontando_el_apartheid_israel%C3%AD.asp

[11] http://www.anajnu.cl/sionismoracismo.htm

[12] https://www.youtube.com/watch?v=TrieBhaGgHM

[13] http://www.noticiariobarahona.com/2011/01/biografia-del-extinto-lider-palestino.html

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Repitiendo como disco rayado…

PALESTINA - ISRAEL

En un video que me enviaron sobre la historiadora colombiana, Diana Uribe explicando el conflicto en la “Franja de Gaza” que fue transmitido por la televisora Caracol de Colombia, en el año 2012, a pesar de que el tiempo ha pasado, el video continúa siendo visto por miles de personas y puede servir como referencia para los opinologos y expertos del conflicto para dar datos que pueden ser confusos o equivocados.

Puedo comenzar diciendo que tiene un abordaje interesante, en el tono de la voz y ademanes que llaman la atención del público, pero al igual que sucede con otros comentaristas del conflicto, posee errores conceptuales que no se corrigen y se insiste en enseñar como si fueran una verdad absoluta. Por ejemplo decir que la ONU creó el Estado de Israel, o decir que el Estado fue dado o creado por el tema del Holocausto (aunque fue un detonante de las últimas migraciones), obviando el tema de las migraciones anteriores a la II Guerra Mundial, más las crisis con los Británicos que hacían insostenible las condiciones de la región.

Habla también del tema del barco Exodus como detonante para crear a Israel, pero la verdad es que el plan de partición fue una sugerencia de la comisión Peel. Después el concepto de Palestino que usa la señora para referirse al pueblo árabe que habitaba esa tierra, cuando el gentilicio palestino aplicaba para todos por igual, tanto así que el Banco de Palestina, el Palestinan Post y otras instituciones en la zona eran de judíos, los propios soldados judíos durante la segunda guerra mundial que ayudaron a los soviéticos se denominaban palestinos, y muchos de los árabes de la región se autodenominaban sirios, no palestinos. No puede decir que “Palestina” no aceptaba la partición, porque no había una autoridad palestina que pudiera tomar dicha determinación o posición, sino que quienes nos estuvieron de acuerdo fueron los países vecinos, entre ellos Jordania que fue creado con parte de la Palestina Otomana.

La señora olvida que además de la Franja de Gaza, Israel tuvo bajo su control la Península del Sinaí que fueron devueltos con los Acuerdos de Camp David y que Gaza se le iba a dar también a Egipto, pero no lo aceptaron, a pesar de haber sido una importante base militar para ellos en algún momento del conflicto, y no la cedió para “Palestina”, porque quedó bajo administración israelí hasta la retirada en 2006. Otro error que tiene decir que Al Aqsa es la segunda mezquita de importancia para el Islam, cuando realmente es el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.

Cuando se habla de Judea y Samaria solamente se hace referencia a territorios al Este de Israel, no a todo el país más Gaza, además si se hablara del Israel bíblico le haría falta bastante extensión de tierra para que fuera este; que puede ser el sueño de los ultra religiosos, pero no la intención de todos los israelíes. También cuando habla de la Intifada continúa con el mito de la guerra de piedras contra tanques, que ya es más que descontinuado porque a la OLP no se le decomisaban piedras y resorteras, sino armas reales, misiles, bombas. Además que los ataques suicidas no eran palestinos inmolándose con piedras.

Tampoco es cierto del todo que cada vez que se va a firmar la paz aparece un asentamiento, esto olvidando el tema de la retirada de Gaza, donde se desmantelan decenas de asentamientos, así como se desmantelaron durante el período de pacificación con Egipto. Además que obvia la cantidad de asentamientos ilegales que fueron desmantelados y que el asunto asentamientos ha sido un problema real y más fuerte desde esta época para no negociar y que que para las negociaciones entre Arafat y Barak fue el período del conflicto en que más asentamientos se construyeron y no hubo queja real en ese momento sobre el tema de construcciones, y además que la negativa a reconocer a Israel como Estado Judío es lo que ha golpeado también los acuerdos de las partes.

Es cierto que conforme pasó el tiempo, se debilitó la fórmula de “Paz por territorios”, pero no desde la aparición de Hamas sino desde las propias posiciones de la AP y sus brazos armados, entonces se debió pasar a un tema de seguridad interna de Israel. El tema sobre los territorios palestinos y el establecimiento de su Estado no se pusieron a un lado con el tema del 11S y la seguridad internacional anti “terrorista”, sino que se unió con el tema, y ahora a pesar de que se negocia un estatus final para los territorios, se tiene de por medio la respuesta a cualquier ataque desde los territorios en disputa. La Hoja de Ruta insiste en el tema de seguridad porque lo esencial es que se cumpla el requerimiento de que Israel exista como Estado Judío, elemento que Siria ha rechazado y que lo ha llevado a no tener una paz con Israel (que involucre además la negociación por el Golán) y que solamente con una parte de los Palestinos se tengan como voceros válidos de negociación.

Es mentira también que la OLP no podía garantizar que no se atacara a Israel por parte de Hamas (o la Yihad islámica), ya que lo logró durante mucho tiempo y fue parte de lo que llevó a la división de fuerzas en Gaza, y en Israel es cuestión de la corte autorizar o enviar a desmantelar asentamientos cuando se consideran ilegales.

Habla sobre un proceso de paz de 16 años en el Líbano, que supongo no es con Israel, porque Líbano e Israel no tienen acuerdo de paz, sino simplemente hay un estado de guerra, y la guerra contra Hezbollah lo demostró de este modo.

Cuando se explica sobre la primera guerra contra Hamas en Gaza, se omite decir que los ataques coordinados de Israel no destruyeron el enclave por completo, solamente una parte desde donde los lanzamientos de misiles eran constantes y se utilizó áreas civiles para atacar al Estado de Israel, en una muestra que, y el tema de la proporcionalidad es relativo, porque de una bandada de centenares de misiles enviados desde Gaza contra Israel si se respondiera del mismo modo los resultados serían nefastos. Hay una clara manipulación de los hechos con el argumento de la crisis humanitaria, ya que si bien la situación económica palestina es paupérrima, no tiene una completa responsabilidad israelí ya que tanto la ANP como el Hamas han recibido millones de dólares de países benefactores que han sido utilizados para enriquecer los bolsillos de los líderes palestinos y muchas veces en la compra de armas con las que se ha patrocinado la guerra contra Israel.

Una historiadora que habla acerca del “muro de separación” con el abordaje que le realiza, muestra una vez más que debe tener conocimientos generales, pero no es Medio Oriente su área más fuerte de análisis, por el contrario, se ven muchos errores de conceptos, ya que el muro nunca buscó separar a un pueblo del otro, sino impedir los ataques suicidas de palestinos contra israelíes; y lo logró, no es un muro de separación entre iguales, es una barrera de seguridad que no toda es de hormigón y que si no fuera por el terror, no existiría.

El estilo coloquial de hablar de la presentadora (historiadora), intenta que con el estilo ameno de narrar los hechos genere la atención del público y reciban sin mucha respuesta negativa todo lo que está expresando, así sea cargado de medias verdades, de manipulaciones a la realidad o enviando señales solo hacia un lado de los hechos. La colocación de los palestinos como las completas víctimas del conflicto solamente son una insistencia en no ver que no existe blancos y negros, sino grises en el conflicto, que además de tener dos actores principales con una lista de actores secundarios que quieren tomar más protagonismo que el de los que deben directamente resolver sus diferencias, que principalmente pasan por el tema del reconocimiento de uno hacia el otro.

Es evidente que la conservación del estatus actual del conflicto expanden las semillas del odio, pero también es evidente la modificación de partes del conflicto, como el fortalecimiento de las bases del Estado Palestino en Cisjordania más las relaciones de “paz económica” entre Israel y la ANP han modificado la necesidad de la violencia para llegar a un acuerdo consensuado y es en Gaza donde prefieren mantener las relaciones con violencia porque beneficia a las partes radicales que no quieren darle un termino al conflicto.

La mejor forma de llegar a un final consensuado de este conflicto es fortaleciendo a los moderados y restándole poder a los radicales de ambos lados, no poniendo a unos como víctimas y a otros como victimarios, se debe comenzar por lo más general hasta llegar a lo más menudo, el reconocimiento de dos Estados como lo dictaminó la resolución 181, un Estado Judío y otro Árabe, eventualmente, el Estado Judío de Israel y el Estado Árabe de Palestina.

Link del video: http://www.youtube.com/watch?v=SyoC4c0AKbI