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¿Por qué una embajada en Jerusalén desata descontento?

Un repaso histórico sobre las disputas acerca de Jerusalén oriental refleja lo siguiente, el 28 de mayo de 1948 las fuerzas árabes expulsaron a las poblaciones judías de la zona oriental de la ciudad y destruyó gran parte de los bienes judíos, entre estos, sinagogas y cementerios. Durante 19 años que tardó el sitio de Transjordania sobre el lugar no se permitió a los israelíes de ninguna religión ingresar en esa parte de la ciudad santa.

En 1950, basado en el proyecto de la Gran Siria bajo la cual se anexaban los territorios de Jerusalén Oriental, Judea y Samaria otorgando de este modo ciudadanía transjordana a los ciudadanos de dichos territorios. Anexión que fue reconocida formalmente por el Reino Unido y Pakistán, el 27 de julio de 1953, rey Hussein de Jordania anunció que Jerusalén Este era “la capital alternativa del Reino Hachemita” y que forma “parte integral e inseparable” de Jordania, en 1960 declararía a Jerusalén Oriental la segunda capital de su reino.

Esta soberanía jordana se perdería durante la Guerra de los 6 días de Junio de 1967, entrando como “territorio en disputa” a través de la Resolución 242 de ese mismo año que habla de retornar hasta territorios seguros anteriores al conflicto armado, siempre y cuando haya fronteras seguras y defendibles, que es un aspecto que muchas ocasiones omiten algunos analistas.

Según la Resolución 446 (año 1979) se indica que la creación de asentamientos en las zonas árabes ocupadas es ilegal y no se debe buscar modificar la composición demográfica, jurídica, y geográfica de la zona, incluyendo Jerusalén. No se habla de una soberanía sino de una norma que pretende conservar el “statu quo” de la ciudad.

En la Resolución 478 (año 1980) se opone a la “Ley de Jerusalén” dictada por el gobierno israelí que declara dicha ciudad como la Capital Única e indivisible de Israel. Reivindica que no debe haber ningún cambio que altere eventuales acuerdos que los lleve a regresar a las líneas del armisticio de 1949.

Imperativo recordar que en julio de 1988 el Reino Hachemita de Jordania, renuncia a las pretensiones sobre los territorios perdidos durante la guerra de 1967 y no tiene desde entonces ninguna soberanía sobre los mismos salvo la administración por parte del Waqf (fundación islámica) sobre el Noble Santuario (Haram Al Sharif) donde se encuentra el Domo de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa, acordados entre el gobierno israelí y Jordania para que sean los garantes de la seguridad de esos lugares sagrados del Islam en coordinación con Israel.

Posteriormente queda en los Acuerdos de Oslo de 1993 aplazar la decisión acerca del estatus permanente de Jerusalén como uno de los elementos a solucionarse de último en el conflicto entre ambos gobiernos.

Es durante las cumbres de Camp David del 2000 y de Taba en el 2001 que se pone sobre el tapete la posibilidad de que Jerusalén Oriental se convierta en la eventual capital de un Estado palestino, debatido entre si se trataba solo del poblado árabe de Abu Dis o como lo indicó Shlomo Ben Ami se trataría de otorgar a los palestinos una soberanía y capitalidad completas en los sectores árabes de Jerusalén Este y una administración coordinada de los lugares sagrados entre ambos gobiernos. Un elemento en que coincide la mayoría es que la propuesta falló por la intransigencia y negativa del líder palestino Yasser Arafat.

Finalmente, se aprobó la Resolución 2334 (en el año 2016) que sería una especie de réplica en cierto modo de la resolución 478. De cualquier manera, la discusión acerca de la capitanía palestina sobre Jerusalén del Este es como en otros casos, un tema reciente, heredado de la renuncia árabe sobre la autonomía de los territorios que reclaman desde la Guerra de los 6 Días, ya que según el texto de la Convención firmada entre israelíes y egipcios en febrero de 1949 estas líneas “no debe ser considerada de ningún modo como una frontera política o territorial; está marcada sin perjuicio de los derechos, reivindicaciones y posturas de ambas partes en el momento del armisticio en cuanto se refiere al arreglo definitivo de la cuestión palestina.”

Por lo tanto se retorna al debate original entre “tierras disputadas”, “territorios ocupados” y “territorios anexados”, abordado en otra ocasión https://goo.gl/wcicnu.

En el artículo que circuló el domingo 3 de diciembre en el New York Times donde de nuevo su protagonista es el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, se replantea la posibilidad que el territorio de Abu Dis se transforme eventualmente en la capital de un Estado Palestino, que reciban territorios no continuos de Cisjordania, así como la soberanía sobre la Franja de Gaza y poner sello al tema de los refugiados. Un tema que ya ha generado posiciones en contra, y una negativa del gobierno estadounidense de revelar que esto sea parte de sus políticas.

Según el rotativo neoyorquino el cambio de la política de Bin Salman iría complementado con la inyección de un fuerte capital de desarrollo para las zonas palestinas, para de esta manera poner fin al conflicto que en mayo del próximo año cumplirá ya 70 años, aunque también la idea habría sido negada por su hermano y embajador en Estados Unidos, Khalid Bin Salman ya que el reino estaría comprometido con la hoja de ruta planteada en el 2002.

Una decisión arriesgada

La decisión del presidente Donald Trump de consolidar lo que una ley de 1995 aseguraba “Jerusalén debe ser reconocida como la capital del Estado de Israel; y la Embajada estadounidense en Israel deberá establecerse en Jerusalén no más tarde del 31 de mayo de 1999”, una medida que podía ser aplazada cada 6 meses por los gobiernos estadounidenses. Hubo promesas del presidente Clinton, Bush y Obama de cumplir con esta medida, lo cual fue finalmente aplazado, el presidente Trump durante su campaña se comprometió a hacer lo mismo y finalmente esta semana tomó la decisión de ejecutar la promesa, lo cual ha generado posiciones en contra.

Los riesgos sobre el movimiento son por un tema mediático más que de un cambio real, durante más de 50 años Jerusalem completa ha sido la capital de Israel, y se ha asegurado el acceso de todas las religiones a los lugares sagrados, esto no va a cambiar pese a las decisiones políticas que tomen algunas partes. Por otro lado, una de las posiciones del presidente Trump al respecto es que esta decisión unilateral obedece a una respuesta práctica a otras medidas unilaterales que han desviado la necesidad de las partes a sentarse a negociar, por ejemplo la decisión de Palestina de buscar reconocimiento como Estado en el 2012 o las decisiones de UNESCO de restarle importancia a la historia judía sobre la ciudad de Jerusalem, el movimiento del presidente estadounidense va encaminado a presionar a los liderazgos palestinos los cuales están desgastados.

Finalmente, Rusia y República Checa han hecho en algún momento un reconocimiento de la capitalidad de Jerusalem (Occidental) para Israel, lo cual no ha generado revuelos. Sin embargo es evidente que una acción realizada por el presidente del país más poderoso del mundo genera una serie de manifestaciones motivadas por ánimos exacerbados provenientes de visiones políticas – religiosas radicales y la manifestación realizada por Trump genera más dramatismo porque ya de todos modos cualquier acción que venga del presidente estadounidense genera anticuerpos.

Fuente: Coronado Digital.

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No es Israel, son los judíos…

El asesinato de tres israelíes el viernes anterior en manos de Omar Al – Abed con la excusa que lo hacía por Al Aqsa revela el fuerte sentimiento religioso que acoge el conflicto palestino – israelí, que no se trata solamente de un tema de “la ocupación”, ya que esto podría haber servido de justificación que atacara a israelíes de Halamish (Neve Tzuf) por vivir en un “asentamiento”, pero no, su discurso fue directo, lo hizo por las acciones israelíes de poner detectores de metales en la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo) y no permitir el acceso a hombres jóvenes que son fácilmente motivados a realizar actos de violencia, como al final de cuentas se dio.

Se ha analizado el tema basado en la construcción más reciente, y no se ha profundizado en el contexto y motivaciones anteriores que han desencadenado circunstancias similares. Por ejemplo, poco se habla que el uso de detectores de metales devino posterior al asesinato de dos policías drusos israelíes el 14 de julio, realizando el ataque desde uno de los accesos de la explanada, y el posterior decomiso de piedras, palos, cadenas y demás elementos encontrados en los lugares de culto.

Aun así, el llamado de los liderazgos musulmanes es el de “proteger Al Aqsa”, muy similar al llamado de otras ocasiones como el realizado por el Muftí de Jerusalem en 1929 que “Al Aqsa estaba en peligro”, en un difundido libelo que llevaría a revueltas de años en una etapa sumamente candente de las relaciones entre judíos y árabes durante el Mandato Británico.

El grito de “Khaybar, Khaybar Ya Yahud, Jaish Muhammad Ya’ud” (Khaybar, Khaybar, oh judíos! El ejército de Muhammad regresará) que utilizan las mujeres y los niños que custodian en la explanada que los no musulmanes no hagan rezos ni plegarias, seguido del grito de Allahu Akbar (Alá es el más grande), contextualiza el llamado religioso en este conflicto.

El primer grito se refiere al ataque de Mahoma y sus seguidores a la Tribu Judía de Khaybar (año 628 de nuestra era) y el asesinato de su líder Abu Rafi, así como el posterior ataque a las otras tribus judías Banu Nadir, Banu Quraiza y Banu Qainuqa, al considerarlos aliados de sus enemigos. La frase de Alá es el más grande se ha hecho común en temas militares islámicos, y se relaciona con la proclama del poder superior que representa Alá por encima de cualquier otra divinidad, usada como llamado a la oración, pero también como frase ante cualquier evento de magnitudes grandes.

La acción de los atacantes de los policías israelíes, fue también en nombre de la religión, en un acto de martirio, que si bien puede ser catalogada de acción política, tiene un matiz abiertamente religioso que se sustenta con el valor que este sacrificio traerá consigo un premio en la vida futura. Utilizando interpretaciones de este modo de algunos textos religiosos islámicos.

Por este motivo, el llamado de los líderes políticos y religiosos musulmanes de proteger Al Aqsa, como lo hizo el presidente turco, al incitar a los musulmanes para que hicieran todo lo posible por luchar a favor del sitio sagrado, se complementa con la amenaza de la Liga Árabe quien indicó que Israel juega con fuego al “cambiar el statu quo” de la zona, y similares acusaciones provenientes de la República Islámica de Irán y los grupos islamistas como el Hezbolá libanés o el Hamas palestino.

A lo anterior, se debe sumar la campaña diplomática que desde hace tiempo se ha gestado, cual cruzada donde se acusa a los israelíes de estar “judaizando” Jerusalem y otros sitios que se consideran importantes también por los musulmanes. Lo que por el contrario se debería notar es el espíritu de querer islamizar y desprestigiar cualquier vínculo de los judíos con sus lugares históricos – religiosos. En el marco de la UNESCO por ejemplo, la Tumba de los Patriarcas (llamado Santuario de Abraham) en Hebrón, el Kotel en Jerusalem y la Tumba de Raquel (Mezquita de Bilal bin Rabah) en Belén han sido declarados patrimonio musulmán y han sido desarraigados del judaísmo, así como ya se ha hecho con el Monte del Templo (Haram esh-Sharif).

Este tipo de clamores violentos y manifestaciones políticas reciben resultados casi inmediatos, por ejemplo, los actos de violencia durante el rezo del viernes anterior en la ciudad vieja de Jerusalem ante un llamado de “día de la ira” contra las fuerzas policiales israelíes que vigilaban el orden de la zona, y donde además, se dieron enfrentamientos y se hicieron manifestaciones públicas de tener el poder al efectuar los rezos en las calles aledañas, como una forma de protestar y también, ha ocasionado la agresión de sinagogas en Estambul o el ataque dentro de la sede diplomática israelí en Jordania.

La convocatoria es de exacerbar los ánimos y levantar una revuelta de carácter religioso, a parecer Israel es lo único que logra unir posiciones tan radicalmente opuestas como la del histórico conflicto entre musulmanes, para aliarse en una misma causa, basados en una hipócrita posición, ya que protestan contra los controles de seguridad en un lugar público, donde actos de violencia pueden causar muchas muertes de civiles, razones por las que hay sistemas de seguridad en sitios públicos delicados como Meca y Medina, o el Vaticano.

Pero en este caso particular, por tratarse de un territorio que los musulmanes reclaman como suyo (Dar Al Islam) y que se encuentra bajo soberanía no musulmana, incrementa el sesgo religioso que motiva las acciones recientes, siempre desde una interpretación integrista, utilizando por supuesto la falacia de que el sitio se está poniendo en peligro, lo que además podría convertirse en el caldo de cultivo de una acción violenta más grave, como lo sería una nueva Intifada, motivada por Al Aqsa como se excusó en el levantamiento popular del año 2000.

Por otra parte, tanto el liderazgo palestino en Cisjordania como en Gaza, realizan discursos incendiarios que buscan enaltecer los actos de violencia, reivindicándolos como actos de resistencia, pagando enormes sumas de dinero a los familiares de los atacantes, como el caso de Al – Abed, por quien su familia recibirá poco más de $3.000 mensuales por el “acto heroico” este, del cual su madre Ibtisam se siente orgullosa.

Finalmente, el gobierno de Israel accede a remover los detectores de metales y seguramente le obliguen a remover las cámaras de vigilancia de la zona, esto se convierte por supuesto en una victoria para los grupos radicales islamistas que buscan socavar la seguridad de los ciudadanos en la Ciudad Santa, y además ante todo el espectro político israelí y la opinión pública, se pondrá en duda los verdaderos alcances del liderazgo del Primer Ministro de demostrar que puede lidiar con la presión Internacional y la seguridad ciudadana sin morir en el intento.

Un colono llamado Jesús…

JESUS COLONO

Estas fechas de altas fiestas para la cristiandad no se escapan los aspectos políticos respecto al conflicto entre israelíes y palestinos, basta la menor escaramuza para que se reactiven las ideas de genocidios, masacres y otras yerbas por parte del ejército de Israel contra los “desprotegidos palestinos”, que solamente cuentan con sus piedras, sus misiles, y millones de dólares en ayuda humanitaria de la UE, USA y los países árabes.

De esas pintorescas imágenes que circulan por las redes en referencia al “apartheid”, “genocidio” y masacre palestina, no queda por fuera el caso de Jesús de Nazaret, pero en una supuesta versión actual. Comenzando con una de María (la madre de Jesús) embarazada montada sobre un burro junto a José, y ambos siendo detenidos en un “checkpoint” del Ejército de Defensa de Israel (IDF), antes de ingresar a la ciudad de Belén, donde según la tradición nacería Jesús.

La realidad de dicha fotografía es que si se aplicara a la actualidad, nada tendría que ir a hacer una pareja de judíos a Belén, salvo que quieran apersonarse a la Tumba de la Matriarca Rajel, algo que coordinarían directamente con el ejército israelí, quienes a su vez coordinarían con el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), para no poner en riesgo sus vidas. Por supuesto no lo harían por cuenta propia, porque según los antecedentes violentos de la zona, cualquier medio de transporte con judíos que ingrese en ese sector corre el riesgo de ser apedreado, por lo que el burro sería lapidado sin misericordia, lo mismo que José y María, sin que medie siquiera la pregunta de si la mujer está o no embarazada.

Mucho menos María y José irían a Belén a tener a su hijo, ya que en Israel cuentan con hospitales de primera categoría donde el pequeño Jesús nacería bajo excelentes cuidados pediátricos y sin ningún tipo de discriminación. Y además, de no poder llegar a un hospital, muy seguro que las propias IDF tengan la capacidad de ayudarle en el parto, sin preguntarles si son israelíes, palestinos, beduinos, drusos o cristianos, primando salvar una vida, o dos en el caso de la parturienta.

Además en Belén no podría haber nacido, ya que Abu Mazen indicó que quería una Palestina “Jüdenrein” (Limpio de judíos), por lo que la presencia de judíos viviendo o naciendo en sus territorios no sería factible, salvo que les acusen de invasores y ladrones de tierras palestinas o de querer “judaizar” Belén, por lo que estarían arriesgando sus vidas al encontrarse en ese territorio, donde hasta el porcentaje de cristianos ha mermado por políticas de los gobiernos palestinos.

En el caso de Jesús como tal, por su ciudad natal y su educación, es muy probable que por ser de Nazaret sea acusado de colono, el negocio de su padre como carpintero estaría siendo boicoteado por “intelectuales” extranjeros, porque dicen que su presencia en su ciudad es una bofetada a las pretensiones palestinas de tener un Estado libre sin agentes sionistas dentro.

Muy probablemente Jesús sería parte de algún kibutz religioso del Norte de Israel y sionista, la escuela donde pasó sus estudios rabínicos sería catalogada de ilegal por estar dentro de la ocupación y aunque sus ideologías sean favorables a solucionar conflictos, sería acusado reiteradamente por Organismos Internacionales, tachándole de ser un invasor, y por tener políticas religiosas peligrosas al realizar sus enseñanzas “redentoristas” entre el populacho hebreo, validando la ocupación al llevar sus doctrinas a Jerusalem Antigua, subiendo a la hoy explanada de las Mezquitas para profetizar desde el santuario de la roca (la cúpula dorada). El mensaje mesiánico encerrado en los evangelios, probablemente sería tachado de imperialista y a los romanos los señalarían como manipulados por el Sanedrín para hacerse con el control de todas las zonas aledañas para sus amos los judíos.

Si Jesús fuera un personaje contemporáneo es muy probable que seguiría siendo lo mismo que hace más de dos mil años, un judío, educado como judío, viviendo en una tierra que otros reclamarían como suya pero que históricamente la tuvo su pueblo, y aún y cuando propusiera compartirla para evitar más derramamiento de sangre inocente, el egoísmo de sus rivales le continuaría acusando de no tener ningún derecho de propiedad argumentando ocupaciones posteriores, conversiones forzadas de sus ciudadanos iniciales, expulsiones de sus habitantes o simplemente un proceso de colonización imperial de quienes nunca proclamaron un Estado o un reino en la región, sino simplemente una especie de “derecho de llave” temporal, mientras otra fuerza ocupante la tomara como su colonia o territorio conquistado.

El suicidio binacional…

La comisión Peel vio necesaria plantear una división basada en la premisa “Dos Estados para dos pueblos”

Aunque no todas las posiciones israelíes estén de acuerdo con las soluciones que planteen la necesidad de ceder territorios, suspensión de expansiones coloniales o al menos una hoja de ruta cumplida que evidencie la falta de voluntad política de los palestinos a negociar. Lo cierto del caso es que la nueva realidad está empujando a un destino todavía mucho más turbio para que la existencia de Israel como Estado Judío se conserve en este “status quo”.

La realidad es que en estos momentos la nueva estrategia para intentar destruir la naturaleza judía de Israel no es a través del reconocimiento como Estado No Miembro de ONU por parte de la Autoridad Palestina; algo que no deja de ser más que una victoria política sin mayor gloria para las intenciones palestinas. La verdadera técnica que está implementando la inteligencia palestina es la promoción del establecimiento de un “Estado Binacional”. En otras palabras que se termine anexando Israel los territorios de Cisjordania y Gaza, con toda su población (además de los refugiados según la resolución 194 de ONU).

En una encuesta realizada por la “Jerusalem Media and Communications Centre (JMCC)” al menos un 22% de la población palestina considera viable esta posición y puede ser una opción nada descartable si ven que el proceso de paz continúa estando en el “impasse” que vive en la actualidad. El ex jefe del Shabak (servicio secreto), Yaakov Peri, advirtió sobre esta posición que puede llevar a Israel a condenar al país a su extinción como fue fundado en 1948. Esto por cuanto el crecimiento demográfico palestino es superior al de los israelíes promedio (exceptuando los grupos religiosos). Según la ONG “Por Palestina”, solamente en Cisjordania tienen una tasa de crecimiento de 5,4 y hasta el 2008 se realizaron estudios que el crecimiento demográfico de dichos territorios eran de al menos el 30% en la última década.

Pueden pensar que el análisis está un poco fantasioso al exponer la necesidad de generar un Estado Palestino en los territorios de Cisjordania y Gaza, pero lo cierto del caso es que una actitud intransigente ante dicha solución basada en el principio de “Dos Estados para dos pueblos” por parte de Israel los puede lanzar innecesariamente a un planteamiento de la envergadura que tendría hacer de millones de palestinos, ciudadanos israelíes, con el riesgo civil, social, económico y militar que esto implicaría. Esto desviaría las características actuales del conflicto “internacional” y lo transformarían en una guerra civil de características insostenibles y desequilibrantes; pasaría a ser una especie de “Primavera Israelí”.

Si bien algunos pueden plantear la afirmación que Jordania es un Estado de ciudadanos palestinos (la naturaleza de su Estado territorialmente es proveniente de la Palestina Británica), no será sencillo explicarlo al mundo y mucho menos hacer que lo acepten como una solución viable para los hoy miles de “refugiados palestinos” alrededor del mundo o para que Jordania quien renunció desde los 80’s a Cisjordania quiera anexarse a sus hermanos dándoles lo que los conflictos y el abandono de sus hermanos les ha generado; además del propio conflicto contra Israel. es por esto que un Estado para los palestinos (o la negociación concreta de este), es el camino mejor aceptado para la continuidad de Israel con su naturaleza como lo dictó la resolución de 1947.

Bajo ninguna circunstancia puede Israel mantener una imagen de falta de negociación con los palestinos, ni tampoco realizar actos públicos que condenen al país seguir siendo visto como una “fuerza ocupante” colonialista; por lo tanto, anuncios de nuevos asentamientos solo minan la credibilidad del gobierno de turno con respecto a las negociaciones de paz y aún la extensión de los existentes entorpecen la “publicidad” del Estado frente a los entes internacionales y hasta de cara a sus propios aliados alrededor del mundo. Aunque es bien conocido que aún el gobierno más “ultra derechista” de Israel estará acorde en negociar  una solución que conlleve a la paz bajo la premisa de dos Estados, ya que hasta los más derechistas en el Estado Judío han logrado firmar la paz con sus enemigos de turno.

No se puede cansar el gobierno israelí de mostrarle al mundo que ellos proponen ideas para llegar a establecer las bases fronterizas similares a las anteriores al conflicto de 1967, con planes como el de Ehud Barak, Ehud Olmert, y hasta la aceptación de acuerdos previos internacionales. No así el caso de los liderazgos palestinos que han interrumpido las “treguas”, se han retirado de las negociaciones, no han hecho contra propuestas a los planteado por Israel y peor aún han optado por reactivar la violencia y en los últimos años tomaron el camino “diplomático” de acudir unilateralmente frente a las entidades internacionales que les fortalezcan sus planteamientos.

La intención de los líderes palestinos y sus patrocinadores árabes e islamistas es la misma, acabar con Israel ya sea por medio de la lucha armada como lo marca la carta fundamental de Hamás o de Hezbollah, buscando un Estado islamista que se extiende desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo, “Jüdenfrei” (libre de judíos).

También intentan acabarlo a través de las vías diplomáticas, demográficas, económicas y legales como lo plantean quienes promueven la idea del “boycott económico” contra productos israelíes o como lo expone esta misiva, a través de la promoción de la unificación de todos los territorios divididos en el 47 para generar lo que la comisión Peel planteó como irrealizable y por lo que se hizo el partimiento “salomónico”. La idea de un Estado Binacional es absurda por la incompatibilidad de ambos pueblos que expone desde hace más de 60 años la necesidad de “dos Estados para dos pueblos”.

Para los islamistas el “fin justifica los medios”, siempre y cuando puedan acabar con el Estado no Musulmán levantado en el corazón del Islam, destruir Israel se logra de dos modos, o sometiéndolos por la lucha armada generando un nuevo genocidio judío; que en la realidad actual es poco probable. Y la otra es a través del “Caballo de Troya” demográfico, inundando el país con los palestinos y de este modo transformar poco a poco su naturaleza. Finalmente la intención es tener un nuevo Estado islámico en Israel. Y la forma pasiva lo logrará si la fórmula de dos Estados no es acelerada cuanto antes.

C.R neutrales o con bipolaridad moral?

 

 

El conflicto entre Israel y los palestinos no se mantiene estático sino que se ve modificado su escenario de batalla y el tipo de enfrentamiento, algunas veces armado como ha sucedido en las últimas semanas con el cambio de fuego entre el ejército hebreo y agrupaciones islamistas en la Franja de Gaza. Pero otras veces los enfrentamientos se dan en el campo diplomático, se vio en la última Asamblea General de Naciones Unidas y lo hemos observado en la última semana con la admisión de Palestina como un Estado miembro de UNESCO, en otro acto de búsqueda por parte de los palestinos de imponer su Estado de facto, sin negociar con Israel siquiera el tema de seguridad o fronteras, lo que le convierte en un acto todavía más irreal y lo que es peor, manipulado por la pasión que ha despertado en las últimas dos décadas (desde la Primer Intifada) el tema de la autodeterminación palestina, pasión que no hemos visto en otras situaciones de pueblos que buscan su autodeterminación desde hace décadas también, como los tibetanos, los sarahuis y kurdos por citar algunos ejemplos.

Costa Rica, país que desde el 2008 mantiene relaciones diplomáticas con la Autoridad Palestina, ha sido contradictoria en su posición de política de Estado en materia de relaciones internacionales, en cuanto a los conflictos entre naciones, peor aún, ha actuado pasionalmente en el tema de la aceptación de Palestina como miembro de una organización onusiana que también ha violentado su naturaleza de preservador del patrimonio histórico de la humanidad, para editar la historia a favor de las organizaciones islamistas que les financian. Pero Costa Rica no se ha quedado hasta allí en sus acciones contradictorias, siendo parte de los 107 que votaron favorablemente a esta admisión, sino que también ha borrado de un plumazo con sus actos la propuesta de “neutralidad en los conflictos” replanteada en los últimos días en la Asamblea Legislativa; y que se venía manejando desde la época del Expresidente Luis Alberto Monge, y si dicen que no la han borrado, al menos en este caso particular la han guardado en el baúl del recuerdo o no la quisieron aplicar.

La posición que Costa Rica asumió al favorecer una acción unilateral palestina, desecha totalmente nuestra supuesta envestidura de país neutral ante los conflictos, que promociona el diálogo entre las partes involucradas, y hace temer que del mismo modo que actuó el gobierno anterior con tantas sorpresas en materia de manejo de la temática de Oriente Medio, Costa Rica olvide que es neutral y asuma otra posición favorable a los actos poco pacifistas de los palestinos que enciendan la llama de enfrentamientos entre ambas poblaciones, en vez de estar Costa Rica insistiendo en que el camino no tiene atajos para la paz (como lo expresó Obama), sino que solamente el diálogo puede trazar mejor el proyecto de paz.

De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno dicta el argot popular, si este gobierno se jacta de cumplir en materia de política internacional y promueve una agenda pacifista, heredada desde la abolición del ejército por parte de José Figueres Ferrer, neutral desde los años 80’s y ratificada este año, pero en sus actos se comporta como cualquier nación populista que se deja llevar por “el momento” y no analiza las consecuencias de apoyar estas mociones ajenas al camino del diálogo y el entendimiento entre las partes, debe asumir su responsabilidad si en vez de ver un mejoramiento en la relación entre israelíes y palestinos, ven el crecimiento de violencia y de acciones unilaterales como respuesta a la falta de voluntad política de los actores principales (Israel y Palestina) y los actores secundarios (Comunidad Internacional en General)

Seamos consecuentes entre lo que decimos y lo que hacemos, si decimos ser neutrales en los conflictos, debemos promover el diálogo, y no ser parte de las masas que en Oriente Medio atacan a Israel, pero ante otros conflictos se quedan en un silencio sepulcral. La UNESCO lastimosamente tiene dentro de sus filas países árabes que no mantienen relaciones cordiales con Israel y que hacen lobby contra el Estado Hebreo, que no le reconocen ni en su naturaleza “Judía”, mucho menos como Estado (aunque algunos sí mantengan relaciones económicas) y desde un comienzo han buscado destruir a Israel en cualquiera de sus formas, primero en su establecimiento como Estado en 1948, por las armas no pudieron, lo intentaron varias veces más por las armas (1956, 1967, 1973, 80’s, 2000) y no pudieron, ahora lo intentan con el revisionismo, niegan el holocausto o lo transfieren a lo vivido por los palestinos, convierten en mezquitas tumbas de patriarcas de Israel (con apoyo de la UNESCO), y se están encargando de transcribir la historia para borrar la judería de la historia o transferirla a los “palestinos” para expresar que ellos son los verdaderos herederos de esa tierra, que dejaron de ser judíos y se convirtieron al Islam, y que los judíos actuales no son nada más que “jázaros” que quieren usurpar una identidad que según ellos no les pertenece.

Debemos abogar siempre con que la posición costarricense sea la de fortalecer las buenas relaciones entre los Estados y la resolución pacífica a los conflictos, por medio del diálogo y la diplomacia que tantas victorias políticas nos ha dado, recordando las palabras de un gran hombre de paz en Israel, que falleció creyendo que era posible alcanzar algún día un momento de verdadera convivencia pacífica con los palestinos, ese hombre fue Isaac Rabin quien dijo “…Damas y caballeros el tiempo de la paz ha llegado…”

Bryan Acuña O.

Analista Internacional.