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Inquisición, nazismo y el odio judío…

LEYES DE NUREMBERG

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

Cuando se realiza un análisis crítico de las razones por las cuales los nazis llevaron a cabo el genocidio de millones de personas, entre ellas la política de “jüdenrein” que no significaba otra cosa que no fuera desaparecer la judeidad de la tierra, la maquinaria nazi lo justificaba simplemente deduciendo que los judíos eran los culpables de los problemas económicos (inventores del capitalismo), sociales (promotores del comunismo) y por la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial.

Pero cuando se intenta explicar las razones para ejecutar un plan de exterminio, no hay un solo motivo que se pueda tomar como “la razón” primordial, sí muchos puntos se pueden catalogar como “las excusas”, ya que en la política nazi solamente se ve reflejado el comportamiento del odio por el judío por tratarse del “otro[1]”, el que no es judío, el que habla yiddish, el que reza distinto, el que no forma parte de la sociedad cristiana alemana (a pesar de la enorme existencia de matrimonios mixtos), etc. En el judío reflejaban los alemanes todo aquello que no era alemán (aunque llevaran siglos en el territorio) y a esto le sumaban como acusación el desarraigo a la tierra teutona por anhelar irse cuanto antes a la tierra de sus antepasados.

Alemania no era la única en cuanto antisemitismo; Francia era catalogada de promulgar un antisemitismo más pronunciado y venenoso, aunque sin embargo las condiciones propias de un país fuertemente castigado por perder la Primera Guerra Mundial, así como la fuerte influencia racista y la propaganda de la maquinaria nazi, convertirían en política de Estado que no solamente se resumía en discriminar a los judíos, sino que había que exterminarlos.

Quizás uno de los aspectos desde el cual se ha intentado explicar el comportamiento nazi contra el judaísmo ha sido el factor religioso; es decir, que toda la masacre perpetrada por el nazismo tenía motivos desde la “fe” del pueblo alemán. Tendría algo de lógica relativamente. Como se explicó anteriormente, los judíos no eran catalogados como propios de la “Alemania cristiana”, aunque Hitler tampoco era un ejemplo de cristiano, de hecho a pesar de haber sido criado como católico, su pensamiento religioso era más una mezcla de paganismo y esoterismo.

Pero a pesar de lo anterior, sí muchas de las justificaciones del asesinato masivo de judíos provenían de una larga data de influencias religiosas en el antisemitismo común europeo, basta con leer los documentos de la iglesia católica que promovían la “teología de la sustitución[2]” en la cual los “israelitas” dejan de ser el Pueblo de Dios y pasan a ser un pueblo rechazado y maldito, así como ser los asesinos de dios (crímen de deicidio); algo que fue posteriormente derogado con la Encíclica Papal Nostra Aetate durante el Concilio Vaticano II[3]. También como las teorías del protestantismo Martín Lutero como “Sobre los Judíos y sus mentiras[4]” para darse cuenta de las motivaciones religiosas que pesaban para juzgar al judaísmo. Y quizás un último ejemplo podría ser las bulas papales como “Cum nimis absurdum” del Papa Pablo IV, personaje fundamental en la Inquisición romana, cuestionaba cómo los judíos que habían sido condenados eternamente por haber negado y asesinado a Jesucristo convivieran entre los cristianos, lo cual catalogaba de absurdo.

En este proceso de varios siglos antes de la ejecución de la shoah, además de los temas mundanos y terrenales de la economía, la política y la sociedad en general, el pulpito de las iglesias explotaba sus atroces ideas contra el judaísmo delante el cual su objetivo era claro, acabar con el judaísmo para que estos se convirtieran al cristianismo y se salvaran del fuego eterno.

Pero aun así, ni siquiera las garras del antisemitismo religioso rimbombante podría darle equivalencia al comportamiento de los nazis con el de los inquisidores europeos, salvo por el sadismo con el cual ejecutaban sus torturas y asesinatos.

La persecución de judíos por parte de la Inquisición

A finales del siglo XII por el Papa Lucio III[5] a través de la  bula “Ad abolendam” se da inicio las actividades del “Santo Oficio” (Santa Inquisición), buscando entre sus principales objetivos acabar con la minoría judía y con los conversos (muchos de estos forzados). Para este objetivo procuraban supervisar para que los judíos no judaizaran en los territorios donde se encontraban y para confirmar si efectivamente los “nuevos cristianos” (judíos conversos) realmente cumplieran sus obligaciones como cristianos y que no estuvieran en secreto manteniendo un rito judío haciéndose los cristianos solamente para escapar de sus “santas” acciones para Dios.

De este modo la persecución contra los conversos y el judaísmo en general llevó a una cacería en la que, cualquier elemento que les oliera a judío, sería interrogado inmediatamente por el santo oficio, muchas veces las acusaciones no tenían asideros en la verdad, y algunos eran acusados por sus vecinos para evitar pagar alguna deuda o simplemente por rencillas o desconfianzas, tal fue el caso del “Santo Niño de la Guardia[6]” en 1491, que no era otra cosa sino un libelo de sangre para continuar el ataque contra los judíos y los conversos.

Los castigos para quienes sospechaban de judaizar o de continuar en su vida hebrea pasaban por la flagelación, atarlo al potro que llegaba a desgarrar extremidades, el uso de la cuerda atada en el techo desde donde eran subidos los acusados por medio de una polea hasta que confesaran al encontrarse exhaustos, entre otros mecanismos. Finalmente esto llevaba a muchos prisioneros a confesar de judaizar o de ser judíos, aunque fuera mentira, pero pensando que el castigo que les vendría por dicha confesión sería menor, siendo muchas veces un error de interpretación.

Sin embargo, aun y con esto, el santo oficio buscaba acabar con el judaísmo como religión, por lo que sus políticas iban en pro de lograr solamente el objetivo religioso, justificado en gran parte por su versión aberrante de la salvación a través de Jesucristo y procurando el “rescate de esas almas”. Pero el nazismo entendió que el tema iba más allá y no se concentró en la religión.

El genocidio nazi; más allá del carácter religioso

La primera evidencia de judíos en los territorios germánicos datan del año 321 y en Polonia del 966 de nuestra Era, su convivencia con el resto de la población de la zona fue común y en un punto en el cual, salvo por algunas agrupaciones religiosas que marcaban la diferencia, el judío común se mezclaba con el resto de los ciudadanos. Se desarrollaron en las diferentes formas de vida de los sitios y hasta se casaron en matrimonios mixtos con mujeres no judías de esos países. Su vida era normal, salvo por el odio judío de corte religioso que fomentaba algunas escaramuzas  y ataques contra las comunidades, algunas veces con resultados nefastos, pero no al nivel de lo que se vendría.

Con el ascenso del nazismo el siglo pasado, más la propaganda antisemita que se daba eco por toda Europa, lo peor parecía venir, por lo que muchas comunidades judías que contaban con los recursos comenzaron a migrar fuera del territorio europeo para salvaguardarse ellos y la familia que pudieran rescatar, o en algunos casos la que quisiera irse porque otros optaron por quedarse pensando que la situación se calmaría y no llegaría más allá.

En 1935 cuando el gobierno nazi promulga las Leyes de Núremberg[7], se puede destacar que los nazis veían al judaísmo como algo más que una “religión maldita”, de la cual hay que salvar a sus miembros convirtiéndolos al cristianismo. El nazismo sabía que el judaísmo era una identidad que provenía por herencia o por adopción y por lo tanto, con renegar de esta identidad no dejarían de ser judíos y con sus estudios “genetistas”, los judíos traían ese gen del mal que debía ser erradicado; por lo tanto la raza, la genética y la herencia serían factores importantes, más allá de la metafísica posición religiosa, ser judío era algo que se poseía desde el cordón umbilical o que se tomaba por voluntad propia. Según las Leyes nazis, se era judío por:

  • Tener tres abuelos judíos y un abuelo alemán era considerado judío al 100 %.

  • Tener dos abuelos judíos y dos alemanes era considerado mestizo judío al 50 %.

  • Tener un abuelo judío era considerado Mischlinge o mestizo al 25 %.

  • Abrazar la religión judía sin ser judío de nacimiento era considerado judío al 100 % (podían ser pastores católicos, feligreses de sinagogas, etc).

  • Casarse o mantener relaciones extramatrimoniales con una persona judía era considerado como prohibido y la persona que lo hiciera podía pasar a ser considerada como judío de primer grado, esto estaba penalizado con prisión.

  • Los judíos que se hubieran convertido al cristianismo (luteranos, católicos o protestantes) eran considerados judíos de todos modos por su origen.

Es así, como basados en esos “estudios genéticos” y el conocimiento de la irrenunciabilidad al carácter judío, que comenzaron a promulgar leyes y controles de natalidad, así como a aplicar el asesinato sistemático de judíos, comenzando con mujeres judías, quienes eran torturadas hasta la muerte, principalmente aquellas que todavía estaban en edad para engendrar. Se les practicaba experimentos científicos para intentar borrar el gen judío, cuando estos fallaron, el camino los llevó al asesinato masivo, posteriormente optaron por los niños (el futuro judío) con quienes también se practicaron experimentos para “des judaizarlos” y así progresivamente.

Los judíos que estaban vigorosos fueron confinados a campos de trabajos forzados donde serían “útiles” al aparato estatal nazi hasta que sus vidas fueran absorbidas y muertos, y los que eran débiles o poco productivos (ancianos, enfermos, algunos trabajadores poco “rentables y hasta los propios niños) fueron exterminados casi de inmediato, por lo que los campos contaban con cámaras de gas para el asesinato masivo y crematorios para evitar tener que realizar entierros (así además borrar evidencias). En otros casos dependiendo del humor de sus carceleros, eran llevados en largas “caminatas de la muerte” u obligados a cavar sus propias tumbas para luego ser asesinados masivamente.

El resto del relato se conoce y la importancia es que de no ser por la intervención militar, los judíos no tendrían ninguna opción de haber sobrevivido como pueblo a esta tragedia, no existía un camino aunque fuera poco confiable, de que renunciaran a su judeidad y salvaran sus vidas. El nazismo no lo permitiría y lo tenía claro, judío una vez, judío para siempre, y su destino era la desaparición.

[1] http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/lacan.pdf

[2] http://www.gotquestions.org/Espanol/teologia-sustitucion.html

[3] http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html

[4] http://goo.gl/4IquKX

[5] http://webs.advance.com.ar/pfernando/DocsIglMed/Inquiscion_Medieval.html

[6] http://es.wikipedia.org/wiki/Santo_Ni%C3%B1o_de_La_Guardia

[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_N%C3%BAremberg

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Los genocidios y la deshumanización del individuo

Genocidio y su residuo

Genocidio y su residuo

Para poder comenzar con el tema de los genocidios y la denigración de los individuos, se debe tener claro qué parámetros dictamina la Comunidad Internacional:

“…En la Convención de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio[1] (artículo II) se define el genocidio como cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

–       Matanza de miembros del grupo;

–       Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;

–       Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;

–       Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;

–       Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo…”

Seguidamente, se puede enumerar algunos aspectos básicos de lo que se puede llamar la deshumanización del individuo, cuando de genocidios se trata, lo cual son elementos que pueden ampliarse cada uno, comprendiendo que no todos los perpetradores de los genocidios actúan de forma sádica; hay excepciones de perpetradores que lo hacen siguiendo órdenes y otros no reflejan ningún tipo de sadismo, aunque sin embargo las órdenes que envían tienen un nivel de maldad tan profundo como la práctica misma.

 

 

  1. La necesidad de la crueldad:

De entrada cuando un individuo ha sido sometido a tal punto que está acorralado, no tiene posibilidades de salir de su situación, se pensaría que matarlo debería ser en cierto modo sencillo y rápido, sin embargo, cuando el proceso de deshumanización está de por medio o si se quiere humillar antes de acabar con la vida de un individuo o grupos de personas, denigrarlos al punto de anularlos es solamente parte del placer que para algunos resulta al estar cometiendo actos contra los grupos perjudicados.

En los genocidios estudiados hasta la fecha, quienes han realizado la acción de los asesinatos llegan a un punto de sentir placer y satisfacción en el dolor de su víctima, un sadismo casi patológico[2] y orgásmico, se ve un patrón similar, violaciones, asesinatos de familiares frente a otros; especialmente de poblaciones vulnerables (niños, ancianos, discapacitados), las técnicas lentas de asesinato aseguran además que haya posibilidades de escuchar los gritos de las víctimas, que pueda haber presente “público” que se deleite con la acción y ni qué decir del doble placer que genera en el agresor el sufrimiento de la víctima inmediata, como el que se genera en la víctima eventual que no estaría lejos de los lugares de asesinato de sus iguales. Como lo dijo en su momento el filósofo Friedrich Nietzsche “…La crueldad es uno de los placeres más antiguos de la humanidad…”

  1. El uso del lenguaje

La utilización del lenguaje en los genocidios muchas veces tiene como fin último quitarles la categoría de humanos a las víctimas, por ejemplo los Nazis llamaban a los judíos con el término häftingle (medio hombre), transmutar a las víctimas con animales que representan elementos inmundos o sucios, los Hutus por ejemplo no solamente mataban, también desarrollaban la guerra psicológica con mensajes en radio como el siguiente: “…Todos los tutsis perecerán, los vamos a matar a todos como ratas[3]…”

El lenguaje del genocidio se utiliza hasta en el arte, esto destruye el mito moderno que en sociedades educadas las posibilidades de una masacre son inferiores, en la propia Alemania Nazi se desarrolló el arte que exaltaba la figura de los arios viriles y fuertes, a diferencia de la cultura judeocristiana afeminada que debilitó a los europeos: “…En resumen la felicidad es hebrea, y afeminada; la alegría es aria y viril[4]…”

De esta manera al menos en el Reich se utilizó el paradigma del judío cobarde, usurero, apuñalando por la espalda y contrario a ser leal a Alemania, por cuanto vive solamente para su colectivo y pensando en retornar a Palestina y de ninguna manera podría luchar de igual a igual por una tierra con la que no siente arraigo.

En el cine de la época nazi se vio reflejada la propaganda hacia este estereotipo con películas como el “Judío Süss[5]”, “El judío eterno[6]”, como perfectas técnicas de propaganda y justificación con el lenguaje, de la deshumanización de los judíos.

En el área de la poesía también existieron referencias a la superioridad alemana y a la necesidad de acabar con los judíos o mínimo de echarlos de Alemania, en uno de los poemas encontrados de la época del Reich, se podría destacar como ejemplo una del escritor Dietrich Eckard:

Alemania despierta[7] (Traducción libre)

“Tormenta, tormenta, tormenta! Toquen las campanas de torre en torre! Toquen hasta que las chispas vuelen, Judas apareció para secuestrar al Reich, Toque hasta que las cuerdas se tornen rojas, Todo alrededor es asesinato, tortura y fuego. Evoquen una tormenta, por lo que la tierra se estremecerá bajo el estruendo de la venganza el rescate. ¡Ay de la nación que sigue soñando, Alemania, despierta!

Tormenta, tormenta, tormenta! Toquen las campanas de torre en torre! Llamen a los hombres, a los renegados, a los muchachos, llamen a los durmientes de sus camas, llamen a las chicas a bajar las escaleras, llamen a las madres lejos de las cunas. El aire se espesa y retumba, furiosa, furiosa en el trueno de la venganza. Llamen a los muertos de las tumbas. Alemania, despierta!”

La música no se escapó de la influencia de justificación para el genocidio, en el ejemplo de este punto, que es la Alemania nazi, se pueden mencionar grandes compositores que tuvieron promoción durante la era del gobierno nazi alemán, especialmente música clásica que era promovida como baluarte de una Nación educada, diferenciada de la plebe judía, pero también se utilizaba música para el plano de la población que motivaba a los ciudadanos a luchar con por el partido y contra el invasor judío.

De la música clásica, destacaban grandes músicos como Bach, Bethoven, Bruckner y Wagner, este último reconocido antisemita y cuya música “ambientaba” los campos de exterminio judíos. Entre la música del pueblo se pueden destacar marchas como Deutschland, Erwache[8] (Alemania despierta) resaltando el resurgir de una Nación Aria luchadora que debe expulsar a los judíos de sus territorios.

El arte pues no se escapa de su influencia en la motivación de los grupos para cometer genocidios, por el contrario, son elementos visuales y técnicos que fortalecen los paradigmas que se quieren inducir en las poblaciones, muchas veces con efectos hasta en los sujetos que se busca exterminar; por mencionar el caso, para los estudiosos del tema “Shoah” no es un secreto el denominado “auto odio judío[9]” que influenció a algunos y les llevó a escribir contra su propio pueblo, a atentar contra sus hermanos y hasta el suicidio.

Finalmente la deshumanización del individuo a través de todos estos elementos desarrollados a través del lenguaje en general, llega a justificar el paradigma de aquellos que son menos humanos o que no tienen alma por lo que se les puede destruir por representar una amenaza para los que sí son humanos y peor aún, que estos no humanos no se pueden continuar reproduciendo.

Ese último aspecto señalado es el que diferencia en cierto modo a lo vivido por los judíos durante la Inquisición donde tenían al menos la posibilidad de cambiar de religión para salvar la vida, en el caso de la Alemania Nazi, el judaísmo era un elemento irrenunciable, genético, por lo tanto la única forma de detenerlo era por medio del exterminio.

La interrupción demográfica sería uno de los elementos empleados en los genocidios en general, por lo que se optaría por asesinar a las mujeres y a los niños, las primeras por ser las capaces de engendrar vidas, y los segundos por ser las nuevas generaciones de aquellos que quieren destruir. Lo que nos lleva al siguiente punto de análisis.

 

  1. El genocidio desde el género

En los genocidios el tema de género es esencial, si bien las guerras son libradas en su mayoría por hombres, y ciertamente en nuestro esquema patriarcal son los hombres los que van a las guerras; las mujeres no se escapan de los objetivos principales de los genocidas. Como se comentó en el punto anterior, el punto clímax de los genocidios incluye la destrucción física de las mujeres, dentro de lo que destaca la violación, la esterilización forzada, los abortos forzados y obviamente el exterminio físico como punto máximo para detener el crecimiento demográfico de la población que se espera destruir.

El tema del género y los ataques contra las mujeres han sido declarados en algunos casos como crímenes de lesa humanidad, por ejemplo en el caso del genocidio en Ruanda, el Tribunal Penal Internacional en 1994 declaró que la violación entra catalogado entre los crímenes contra la humanidad[10]. Durante la segunda guerra mundial, las mujeres gitanas por ejemplo (al igual que las judías) eran gaseadas casi de inmediato cuando llegaban a los campos de exterminio, si estaban embarazadas les obligaban a abortar o les infringían mucho dolor para evitarles que pudieran parir y que tanto la madre como el niño murieran en el proceso, o se realizaban experimentos con mujeres embarazadas dentro de los campos de concentración, como se testimonia realizaba el Doctor Nazi Josef Mengele[11].

También la denigración del género femenino, como pudimos ver en el apartado sobre crueldad; ha estado presente durante los genocidios. Por ejemplo, en las matanzas en Ruanda hubo cerca de 500 mil violaciones contra mujeres, cerca del 70% de las víctimas quedaron contaminadas con el virus del VIH, lo que en la actualidad obliga a dar tratamiento a miles de personas portadoras de dicho virus, que podría verse indirectamente como castigo directo de los crímenes ocurridos durante la limpieza étnica de hutus contra los tutsis.

Parte además del genocidio de género que incluye las violaciones, al menos en casos recientes la violación se comete para que la víctima quede embarazada y sea portadora de un nuevo ciudadano de la misma etnia del violador, es decir se toma a la mujer solamente como portadora de la vida y una vez que daba a luz por lo general sería asesinada. Ejemplo de lo anterior las matanzas perpetradas en el conflicto en Bosnia – Herzegovina a principios de los años 90[12].

El genocidio dirigido al género en el caso específico de las mujeres, contiene ese matiz de poder y de sometimiento para fortalecer el exterminio de una población, ya sea por la violación y asesinato, por forzar con experimentos científicos la muerte de las mujeres embarazadas, la esterilización o simplemente violencia sexual para generar ciudadanos del pueblo opresor y acabar con los genes de los inferiores.

Al acabar con las mujeres; principalmente las que están en edades fértiles, así como fulminar o readaptar a las poblaciones de niños, son herramientas efectivas para que el genocidio sea efectivo. Es más, teniendo una mentalidad todavía más cruel, se puede llegar al genocidio sin necesidad de disparar una sola bala o de derramar una gota de sangre, con que se realice la esterilización de los miembros de una comunidad se puede asegurar su desaparición posterior por cuanto no habrá nuevas generaciones que aseguren su existencia.

  1. Las técnicas de la muerte.

Ya a través de los puntos anteriores se ha podido abarcar algunos conceptos de la práctica genocida, como se explicó en el apartado sobre crueldad, no hay necesidad de quien extermina de actuar con el nivel de sadismo que muchas veces ejecuta sus acciones, aunque muchas veces obedecen a políticas de Estado o simplemente a la efectividad de la muerte que desean infundir. Se podría narrar la forma en la que se ejecutaron algunos de los genocidios más conocidos del siglo pasado y determinar si algunas de las acciones obedecían a solamente acabar con una población o además infundir una especie de “castigo colectivo” que sirviera de ejemplo para futuras generaciones que quisieran oponerse al grupo ejecutor.

–       Genocidio herero[13]: Catalogado como el primer genocidio del siglo XX, en este las técnicas de exterminio en mano de los alemanes fue la de someter a los prisioneros a campos de concentración, donde los obligaban a trabajar en condiciones extremas, hacinados, encerrados entre rejas y alimentados solo con arroz crudo, sal, agua, así como la carne de bueyes y caballos muertos. Los niños y las mujeres fueron expulsados al desierto para que murieran de sed y los pozos de agua de los alrededores fueron envenenados para cumplir con este objetivo.

 

–       Los armenios[14]: Las técnicas de los Otomanos contra los armenios fueron seguidas de cerca por varios testigos, entre esos los propios alemanes que copiarían uno de los sistemas de exterminio utilizado por los turcos para emplearlo durante la segunda guerra mundial.

 

A los armenios les sacarían a la fuerza de sus casas y expulsados en masa hacia el desierto de lo actualmente es Siria, llevando a cabo “marchas de la muerte”, y en el trayecto morirían de hambre y de sed. También se hizo experimentación en hospitales infectando a los armenios con tifoidea, además que implementaron el uso de cámaras de vapor para el exterminio de los prisioneros (antesala de las cámaras de gas).

 

–       La shoah[15]: La maquinaria homicida nazi que ocasionó más de 20 millones de personas de las cuales 6 millones de judíos, 500 mil gitanos[16], y otros miles de eslavos y ciudadanos de otras latitudes[17]. La maquinaria Nazi utilizó desde las cámaras de gas (copiadas de las cámaras de vapor otomanas), hasta la esterilización de mujeres, experimentos científicos con niños para intentar hacerlos “arios”, hasta procesos de exterminio por inanición, marchas de la muerte, asesinatos masivos y exterminios de poblaciones indefensas (ancianos, niños, enfermos, discapacitados, etc.), además de torturas hasta la muerte, asesinato con trabajos forzados (tomado de su primera experiencia con los hereros) y entierros masivos de personas, vivos y muertos. El resultado es conocido, y los mecanismos utilizados siguen siendo materia de estudio, ya que es de los primeros casos donde el exterminio es institucionalizado, y declarado fin por sí mismo, como la “solución final[18]”, ya que al menos la población judía representaba para los nazis un pueblo incorregible, cuyos genes corren en la sangre y no había forma de purificarlos.

 

–       Stalin y el “holodomor[19] ucraniano[20]”: Nuevamente se echa mano a la inanición para los asesinatos en masa, además del traslado de ciudadanos (especialmente niños) de un lugar a otro para que mueran, especialmente enviados a Siberia y contados en centenares de miles, luego los cadáveres son echados en fosas comunes y enterrados de manera masiva, las política Stalinista procuró castigar a quienes se vieran involucrados con el capitalismo.

 

–       Timor Oriental[21]: Fueron bombardeados por el ejército indonesio quienes utilizaron Napalm contra la insurgencia timorense, causando la quema de aldeas completas y su vegetación, al menos 200 mil timorenses murieron en los primeros años de la invasión de Indonesia, muchos provocados por envenenamiento, inanición y uso de armas químicas.

 

–       Camboya[22]: Un tercio de la población camboyana fue exterminada por parte del gobierno de Pol Pot; el líder maoísta, comienzan a hacer movilización de ciudadanos de las zonas urbanas y los confieren a campos de trabajos forzados donde comienzan a morir producto del hambre, el cansancio y el exterminio directo de los Jemeres Rojos.

 

–       Ruanda[23]: Armados con machetes las Interhamwe (milicias hutus) asesinaron a cerca de 800 mil tutsis y hutus moderados. El resultado fue la desaparición física de cerca del 75% de la población tutsi, y las mujeres sobrevivientes de dicha tribu fueron violadas por las hordas militares del general Juvenal Habyarimana.

 

–       Bosnia[24]: Echaron mano de fusilamientos masivos, repoblación forzada de ciudades enteras, y confinamiento en campos de concentración para hombres y niños, también incurrieron en violaciones de mujeres y niñas, finalmente se realizaban asesinatos masivos y entierros en fosas comunes, así como la destrucción de sus bienes y traslados forzados a otras zonas donde las víctimas no querían estar.

 

–       Genocidio Kurdo[25]: Perpetrado por el aparato estatal iraquí del presidente Sadam Hussein, contra el pueblo kurdo de la ciudad de Halabja, murieron en 1988 cerca de 5.000 personas, en su mayoría mujeres y niños, en una combinación de gas mostaza, sarín, tabún y XV lanzada por los cazas iraquíes. Aunque no sería el primer ataque que sufrirían los kurdos por parte del régimen de Hussein, en 1974 fueron bombardeados con napalm.

CONCLUSIONES GENERALES

–       A nivel general se podría concluir que se comienza por la deshumanización de los individuos, concientizando a los demás ciudadanos del aparato estatal opresor, que estos no son seres humanos, sino creaturas similares que no merecen un trato igualitario, sino confinarlos en lugares cerrados o exterminarlos totalmente.

 

–       La crueldad es una práctica no obligatoria para doblegar la voluntad de un enemigo, pero su utilización tiene un componente de sometimiento superior que fortalece la idea que el opresor es quien tiene el poder encima de la víctima, la muerte rápida para un genocida no es opción, salvo cuando ya está aburrido o necesita cubrir las evidencias de la opinión pública.

 

–       El uso del lenguaje en todos sus aspectos, colabora con el fortalecimiento de ideas que llevan al genocidio. Se ha visto que el mismo puede ser dirigido a las altas esferas del poder o al pueblo para incentivar y fortalecer una idea, ya sea de superioridad sobre la víctima o de temor acerca del enemigo. El arte, desde todas sus vertientes puede colaborar con esta formación de opinión del otro que declaro mi enemigo, desde la pintura, pasando por la poesía y la música, se puede generar una idea de la eventual víctima, convirtiéndola con el lenguaje en el culpable de su propia destrucción.

 

–       Los genocidios en todos los casos mencionados necesitan de un aparato estatal que lo respalde, o que los legitime, en todos los casos mencionados, fueron los gobiernos, y su burguesía la que se encargaría de generar los espacios para que se llevaran a cabo los genocidios contra minorías o agrupaciones políticas en estado de indefensión por parte del Estado.

 

–       Hay un aspecto inquebrantable entre el genocidio y la desaparición de mujeres y niños de esa sociedad, cuando se opta por desaparecer a estas dos agrupaciones del mapa político, se puede estar seguro que están perpetrando un genocidio, por cuanto ambos representan la continuidad de la vida en un grupo de personas.

 

–       Las técnicas de la muerte son similares en todas y de ahí que el aparato gubernamental sea importante, por cuanto además son los que cuentan con recursos y pueden pasar desapercibidos al crear toda la industria y espacios físicos para perpetrar los genocidios, ya que de una u otra forma es una especie de “negocio estatal”, por cuanto para ellos, esas poblaciones representan una amenaza en la continuidad de su Estado como ellos lo tienen concebido.

 

[1] http://www.un.org/es/preventgenocide/adviser/genocide_prevention.shtml

[2] http://nodulo.org/ec/2005/n046p03.htm

[3] https://mzablog.wordpress.com/tag/tutsis/

[4] http://www.stormfront.org/forum/t993309/

[5] https://www.youtube.com/watch?v=cAlUBw6N7QA

[6] https://www.youtube.com/watch?v=CIQp31Oyn70

[7] http://www.thephora.net/forum/archive/index.php/t-53486.html

[8] https://www.youtube.com/watch?v=uaUX1q5iJnM

[9] http://www.congresojudio.org.ar/coloquio_nota.php?id=36

[10] http://www.un.org/es/preventgenocide/rwanda/about/bgsexualviolence.shtml

[11] http://www.ecured.cu/index.php/Josef_Mengele

[12] http://www.equalitynow.org/es/take_action/bosnia_herzegovina_action31

[13] http://historiadelaguerra.wordpress.com/2011/06/30/genocidio-nazi-la-precuela-la-leccion-africana/

[14] http://espanol.free-ebooks.net/ebook/El-Genocidio-Armenio-El-genocidio-silenciado/html/32

[15] https://www.academia.edu/6289456/EL_HOLOCAUSTO

[16] http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/24/internacional/1359030574.html

[17] http://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007792

[18] http://www.yadvashem.org/yv/es/holocaust/about/pdf/final_solution.pdf

[19] Holodomor: Matar de hambre. http://www.eurasia1945.com/acontecimientos/crimenes/holodomor-genocidio-en-ucrania/

[20] http://www.abc.es/internacional/20140309/abci-ucrania-genocidio-stalin-201403091201.html

[21] http://elpais.com/diario/1998/02/12/internacional/887238016_850215.html

[22] http://elpais.com/diario/2005/11/20/eps/1132471610_850215.html

[23] https://www.academia.edu/1477393/Ruanda_y_Occidente_de_la_instrumentalizacion_del_genocidio_como_arma_politica

[24] http://www.uia.mx/web/files/publicaciones/genocidio-abril2010.pdf

[25] http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2012/04/halabja-simbolo-memoria-genocidio-kurdo-20120414-722974.html

Libelo de sangre

Santo Niño Al Durrah

En el año 1491, en Toledo, España, 5 judíos son condenados a muerte por la Inquisición, por el delito de un supuesto “crimen ritual” en el que se decía que estos dieron muerte a un niño para con su sangre consagrar el pan ácimo (matzá) que se come durante toda la Pascua hebrea. Una acusación sin fundamento, sin cadáver y sin prueba real, sino simplemente generada por el odio visceral y las intenciones del populacho de destruir a los “enemigos de Cristo”; los judíos.

Unos siglos después; en setiembre del año 2000, cuando se comenzaba a gestar la denominada Segunda Intifada (levantamiento palestino), en Gaza; un enclave palestino controlado por Israel, se libraba una batalla entre soldados del ejército israelí y milicianos palestinos, en medio del conflicto aparecen dos figuras que posteriormente se convertirían en figuras emblemáticas del conflicto; Jamal al – Durrah y su hijo Muhammad al – Durrah, quienes de una extraña manera quedan en medio del fuego cruzado, suceso que llama la atención de un solo camarógrafo llamado Talal Abu Rahma quien se desempeñaba en labores propias para el Canal 2 de TV francesa y que logró ser el único en captar y grabar el momento en que posterior a una ráfaga de balas y un repentino corte, se logra ver a Jamal al – Durrah herido y su hijo postrado sobre sus piernas, aparentemente muerto; según la voz en off de Charles Enderlin quien utilizó su voz para narrar lo que la cámara de Rahma había logrado captar en un minuto.

La imagen de los al – Durrah dieron la vuelta al mundo y se transformaron en el símbolo de la revuelta palestina, pero además de ser un video de corta duración, con cortes repentinos, llamó poderosamente la atención que cuando supuestamente el niño había muerto, en los diez segundos últimos del video que fueron cortados en la edición del canal francés, se ve como Muhammad mueve sus brazos y además en las tomas no se distinguen rastros de sangre lo que genera todavía más dudas para los expertos.

En la acusación de 1491 contra los judíos, algunos como Yuce Franco, confesaron bajo amenaza y tortura haber generado la muerte al hoy “Santo Niño de la Guardia” crucificándole entre cuatro maderos. La historia posterior y su correspondiente revisión, determinó que todo fue un montaje para continuar con las persecuciones contra judíos y “nuevos cristianos” por medio de la “Santa Inquisición” y su sed de sangre hebrea.

Cuando Muhammad al – Durrah fue declarado muerto, y se transformó en emblema de los mártires de la segunda revuelta palestina, las fuerzas armadas israelíes se atribuyeron la culpa, hasta que investigaciones posteriores han puesto en duda la veracidad de la muerte del niño en manos de balas israelíes, y hasta se ha puesto en interrogante, que dicho muchacho haya siquiera muerto, ya que el video de un minuto grabado por Talal Abu Rahma no muestra más que el “spot publicitario” que lo convirtió en estrella de las guerras de Arafat. El camarógrafo indicó que el niño yació durante 17 minutos en el suelo, pero esto tampoco lo registra ninguna cámara, ni siquiera la suya que era la más interesada en guardar el momento.

En la actualidad el cuestionamiento contra la veracidad del asesinato israelí del niño Muhammad al – Durrah, genera controversia por haber sido el niño de la Intifada, pero al igual que el “Santo Niño de la Guardia”, aunque se demuestre con pruebas que la acusación fue falsa, muchos seguirán creyéndola como verdadera, porque les ayuda a alimentar su odio visceral contra Israel y la idea de una supuesta ocupación de la cual sus paladines de Hamás, Yihád Islámica, Hezbollah y otras organizaciones, al estilo de la Inquisición podrán lograr exterminar a sus enemigos para librarlos para siempre. Por lo tanto, la utilización del Libelo de Sangre solamente fue trasladado de la era oscurantista del cristianismo, a la actual época del oscurantismo islamista con un alcance mediático mayor y aprovechado de gran forma para generar los anticuerpos necesarios para que aún y aquellos que no conocen realmente y sin adoctrinamientos previos la realidad de los territorios en disputa en esa zona del planeta, opinen con una propiedad otorgada por la idea de que si es Israel o los Judíos, claramente debe haber algo turbio en el aire que lo hace tóxico para la sociedad.

LA CIENCIA DEL CRIMEN

Higiene Racial

En el período correspondiente al final del siglo XIX y principios del siglo XX, se desarrolló en muchos lugares de Europa y los Estados Unidos el concepto de “Darwinismo Social”, que planteaba directamente la existencia de seres humanos mayormente evolucionados a otros; es decir personas que genéticamente eran superiores. La sobrevivencia del más fuerte.

De la mano de esta creencia darwiniana muy en boga en esos años, aparecieron doctrinas de “Higiene racial” de la mano de Alfred Ploetz quien planteaba la idea que fenómenos como el alcoholismo, homosexualismo, la criminalidad y las enfermedades venéreas por ejemplo, eran hereditarios genéticamente, por lo que propone que este tipo de personas deben ser erradicados, esterilizados o exterminados del todo. También se realizaba experimentos y estudios para comprobar la desigualdad entre razas; entre las prácticas científicas tenemos la frenología que consistía en el estudio de los cráneos para comprobar la evolución entre seres superiores y otros de menor categoría en avance genético. Estos mismos conceptos de “Higiene racial” fueron parte de la motivación de los nazis para comenzar con sus prácticas de limpieza dentro de la Nación Alemana “Aria y Perfeccionista”.

Algunos de los principios de la “Higiene racial” alemanes incluían:

  • Cuidado médico de los débiles (discapacitados) destruye el sistema.
  • Los inferiores y los pobres se multiplican por lo que hay que controlar su nivel de natalidad.
  • La raza es un problema de salud que compete al Estado.

Comienzan entonces a realizar propagandas que justifiquen cómo los seres “inferiores” y las personas discapacitadas incurrían en ser gastos innecesarios para el nuevo “Reich” (Imperio), así como a culpar los fracasos de la Nación Alemana en chivos expiatorios (judíos, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, comunistas). De esta manera, en 1930 inician su campaña de esterilizaciones forzadas; las primeras víctimas de la esterilización fueron niños mulatos (padres congoleses y madres alemanas) en la frontera con Francia. Después aplicaron la misma fórmula a discapacitados que eran recluidos en clínicas del régimen o en campos de exterminio, sin que su familia supiera a ciencia cierta (o ignoraran forzadamente) que estos serían aniquilados.

En 1938 basados en una carta firmada por Hitler para autorizar la eutanasia de un niño discapacitado (Carta T4), solicitada por su padre, el régimen toma vía libre para practicar la eutanasia con todos los que sufrieran de alguna discapacidad o fueran de un genotipo relegado o incapaz de sobrevivir, primero la aplicaron en adultos, y en 1939 era más común sobre niños, aunque en los años 20 la práctica de la eutanasia era voluntaria.

El ideal nacional socialista con esta práctica en ese momento fue la de comenzar un blanqueo genético en toda la “Nación aria” que debía estar por encima de las demás, ya que creían en la lucha de razas al mejor estilo del Conde Boulanvilliers del año 1727 y en una segura victoria de su raza de “Súper Hombres” (tergiversando esta filosofía de Nietzsche).

Cuando se enseñe con la memoria…

Ner Tamid Yad Vashem

Con la muerte de Leon Leyson z”l; último sobreviviente de los rescatados en la lista del alemán Oskar Schindler, pone el sello histórico el afamado listado de nombres que dicho hombre logró rescatar de los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial por parte de los nazis en su “Solución Final” en contra de los judíos. Con esto ya no hay quien de primera fuente pueda expresar todas las situaciones vividas antes que fueran rescatados finalmente por la voluntad de un hombre que empeñó su vida a salvar la de desconocidos en un acto que hoy hace recordarle como un “Justo entre las Naciones”.

El caso de Leon Leyson z”l; es solamente un ejemplo de lo que en un futuro no muy lejano tendremos que afrontar quienes todavía hoy hemos tenido la posibilidad de escuchar sobrevivientes del terror nazi hablar de su experiencia, y que son el vivo testigo de la memoria sobre el asesinato industrial de 6 millones de seres humanos de religión judía y de paso recordar el asesinato de otras minorías como gitanos, eslavos, “retrasados mentales”, homosexuales, Testigos de Jehová y otros enemigos del régimen nazi que culminó con decenas de millones de muertos.

Pero cuando ya no queden testigos directos entre nosotros, cuál deberá ser nuestro accionar para perpetuar la memoria de las atrocidades cometidas por el nazismo? Cómo podremos luchar contra el enfermo revisionismo que ya desde ahora hace maniobras para mitificar la Shoah y convertirla en un “cuento de hadas”; en el mayor mito del siglo XX y la razón por la cual Israel existe el día de hoy. Cuánto tiempo más tendremos que aguardar antes que las palabras repetidas como mantra por parte de los gobernantes de territorios judeofobos contagien la opinión internacional y se transforme como aquella máxima “Goebbeliana” una mentira dicha muchas veces se transforma en una verdad impuesta.

Cuántos Ahmadinejad, Robert Faurisson, Paul Rassinier, Harry Elmer Barnes, Haniyeh, Nasrrallah, y otros personajes nefastos más surgirán con el paso del tiempo para continuar con la retórica negacionista, transformada en enseñanza obligatoria para todos los promotores del odio anti judío. Qué difícil momento será si desde ahora no se mantiene el fortalecimiento de una base de enseñanza en el recuerdo de los crímenes nazis.

Las Naciones Unidas pactaron declarar el 27 de enero como el día de recordación a las víctimas de la Shoah, pero este mismo organismo que además de albergar declaradas democracias imperfectas, posee dentro de sus miembros, dictaduras y gobiernos hostiles que en las últimas décadas han utilizado la plataforma del máximo ente internacional para realizar declaratorias que disminuyen el impacto de la Shoah en la historia de la humanidad o que banaliza o intenta enviar a la sombra del olvido el suceso equiparándolo con otros hechos o sucesos.

Qué obligación más grande tendremos cuando ya no estén las “bobbes” (abuelas) y “tzeides” (abuelos) sobrevivientes del holocausto, para poder enseñar a nuestros hijos el recuerdo de una de las barbaries humanas más sangrientas de los cuales se haya tenido conocimiento, basado en ideas absurdas y bizarras enseñadas como una religión de culto a la muerte y el odio por una lucha selvática de razas superiores en inferiores.

Habrá que educar para recordar, para no olvidar, haciendo del texto de Devarim (Deuteronomio) parte de la memoria de este cruel momento para la historia de la humanidad “…y lo enseñarás a tus hijos…” porque nuevamente hay que estar apercibidos, con todos los sentidos atentos, no solo con la vista, no solo con el oído, sino alerta totalmente para procurar repetir una vez más un episodio oscuro de esta envergadura.