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Medio Oriente, campo de guerra híbrida

El concepto de “Guerra Híbrida” se hace cada vez más común en los análisis internacionales. Aparece por primera vez en un artículo publicado en la revista Proceedings, durante el año 2005. Los autores, Mattis y Hoffman explican en Future Warfare: The Rise of Hybrid Wars; haciendo una declaración sobre los Estados Unidos, advierten que ante el poderío que poseen actores estatales como el norteamericano, esto motivaría a otros actores estatales y no estatales en buscar nuevas herramientas tecnológicas y estratégicas que pudieran darles ciertas ventajas sobre los grupos de enemigos.

De este modo, se da paso a la informalidad en los campos de batalla. Es decir, ya se hace común que objetivos militares descontinúen el uso de uniformes y se mezclen entre poblaciones civiles, además, cuando hay patrocinio o presencia de grupos estatales que apoyan a un grupo no oficial, procura que el conflicto se lleve lo más lejos de sus fronteras que sea posible, para evitar afectaciones directas que impacte en su territorio ya sea económica o socialmente.

El elemento de la guerra híbrida, no solo contiene la informalidad de algunos grupos militares no estatales, sino que también posee; como fue mencionado, el aporte estatal para que sea operativo y funcional. Esto se hace a través de trasiego de armamento, envío de recursos económicos y presiones políticas para empoderar a este tipo de agrupaciones en las zonas donde tienen presencia.

Un ejemplo claro que se explica de este tipo de guerra con todos sus componentes, fue la denominada “Segunda Guerra del Líbano” (Guerra de Julio), que se trató de un enfrentamiento armado entre las Fuerzas de Defensa de Israel contra objetivos de la agrupación chiita libanesa Hezbollah (Partido de Dios).

El grupo en ese momento paramilitar empoderado principalmente al Sur del Líbano, comienza una campaña de ataques con misiles tipo katiushas; muy conocidos durante la época soviética, contra regiones al Norte de Israel. Además se da el secuestro de militares israelíes y finalmente una escalada militar con un saldo de casi 2.000 muertos, siendo mayormente golpeada la población libanesa.

El grupo Hezbollah, aparece en escena desde los años 80 y su agenda política y militar está supeditada a lo que La República Islámica de Irán les imponga. De ese modo además, los iraníes les brindan apoyo económico y militar en complicidad con la República Árabe de Siria. Así es como el régimen de los Ayatolas logra estar lo más próximo que se pueda en la frontera de uno de sus más acérrimos enemigos.

Al llevar la guerra al Líbano principalmente, y ocasionalmente a lo interno de territorio israelí, los muertos en pocas oportunidades serán sus ciudadanos y los que eventualmente mueran siendo de su nacionalidad, por lo general se tratarán de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní o de algún cuerpo especial que llega a engrosar las filas del grupo paramilitar.

También se debe sumar que los ataques militares de Hezbollah contra Israel se realizan en zonas densamente pobladas, en medio de lugares desde los cuales se ha señalado el uso de civiles como escudos humanos, principalmente porque a lo interno casas, mezquitas, escuelas, etc. se encontraron armas, cohetes, lanzaderas y demás, al mismo tiempo que personas ajenas al conflicto se encontraban en el sitio, lo cual se convierte en un dilema moral para el ejército formal.

La falta de aditamentos militares de miembros de este grupo paramilitar facilita que las cifras de civiles  se puedan inflar, además que el uso de la propaganda para demonizar al enemigo delante de los medios de comunicación sea efectiva, hay una clara manipulación y victimización impuesta principalmente contra el Estado que en este caso será catalogado como “agresor”.

Además, la ambigüedad con la cual puede ser abordada la percepción en los conflictos de guerra irregular, puede llevar a los actores a catalogar de victoria un hecho que a todas luces por la cantidad de bajas y de golpes recibidos, en el gremio pugilístico sería por “decisión unánime”, pero ellos se mostrarían como victoriosos por lograr algún elemento no determinante. Por ejemplo, en el caso de la guerra del 2006, tanto Hezbollah como Irán catalogaron de victoria el repliegue de fuerzas israelíes de los territorios libaneses.

A nivel de la opinión pública, si algo salió lastimado en esa guerra, fue la imagen del ejército israelí, que en la guerra de medios sufrió un duro revés, el mismo que también sufrió durante las guerras contra el Hamas en la Franja de Gaza de los años 2008 – 2009 (Plomo Fundido), 2012 (Pilar Defensivo) y 2014 (Margen Protector), donde se dieron circunstancias de la guerra híbrida como contra Hezbollah que golpearon la imagen de Israel.

También, para sentar responsabilidades es mucho más complejo para aplicarlo contra los grupos que trabajan al margen de la ley o que sus líderes no son fácilmente identificables. Si bien todos son sujetos de derecho, los grupos informales tienen un elemento con el que se cuenta poco, no les importa mucho las normas internacionales, salvo lo que puedan usar para su beneficio.

De este modo, cometen actos que en el caso de los Estados se les condenaría por “crímenes de lesa humanidad” ante la Corte Penal Internacional, mientras que ellos se les acusaría de terrorismo y el castigo tiene más un carácter de exclusión social o de golpes asertivos militares en un momento determinado, que no daría por acabado el grupo, sino neutralizado momentáneamente, hasta que aparezcan nuevos representantes o nuevos grupos que cojan el estandarte de lucha dejado por el anterior. Estos grupos por lo tanto, tienen la capacidad de supervivencia en el tiempo.

La finalidad directa y realista de los grupos no estatales que desempeñan esta labor de guerra irregular, a favor de los gestores estatales, no va a ser el exterminio del grupo enemigo, sino atestarles fuertes golpes, condicionar los comportamientos políticos a través del miedo con actos de terror, deslegitimar su lucha haciéndolos actuar de modo irregular o haciendo creer a la opinión pública que están contra las normas internacionales.

Al debilitarlo, fortalecerá al grupo para el cual luchan y a partir de ahí se puede optar por un plan complementario que le pueda atinar la estocada final que ponga de rodillas a un enemigo, o que por ejemplo en casos de conflictos puntuales les brinde un elemento de poder.

Ejemplo de lo anterior, el actual conflicto en Siria ha desmembrado al Estado sirio tal y como se conoce desde 1946, y lo ha dejado en una circunstancia de casi tres sub estados de facto. Uno alauita – chiita, otro sunita dividido entre “moderados” e islamistas y una región kurda.

El aspecto fundamental en el caso sirio, es el involucramiento de fuerzas sunitas por medio del Estado Islámico (DAESH) y grupos opositores a Bashar Al Assad, en un territorio que ha tenido fuerte influencia iraní desde la Revolución de los Ayatolas, pero no contaban con que el juego de guerras irregulares e híbridas se puede ampliar a más de un grupo paramilitar, y esto ha permitido que Irán obtenga mayores posibilidades de tener un acceso directo a la zona mediterránea, a través de las regiones que queden bajo control del gobierno oficial. Y con un canal de conexión hasta Líbano donde pueden actuar a sus anchas bajo el abrigo del Hezbollah, que hoy no solamente ostenta el título de grupo militar, sino también de agrupación política con presencia en el parlamento libanés.

Sin duda que resulta fundamental la comprensión de la realidad actual de los conflictos, la estatalidad de los enfrentamientos se ve como un elemento superado desde hace tiempo y el ejercicio del poder trasciende los elementos disuasorios y diplomáticos de los Estados, para abrirle brecha a organizaciones no estatales con una determinante cuota de poder.

Fuente: WSIMAG

El éxito y el fracaso de las “empresas islamistas”

Introducción:

 

Los grupos islamistas realmente merecen un análisis para comprender las razones por las cuales sus acciones son exitosas o fracasan. No cualquier grupo que emprende el camino del empoderamiento desde el discurso islámico radical tiene la misma suerte, ya que la labor a realizarse tiene mucho trayecto por realizarse, comenzando con el convencimiento o sometimiento de los líderes de los diferentes clanes en una comunidad islámica, los que logran tener un visto bueno desde ese frente, comienza con el pie derecho su “empresa”, pero con esto no basta y se necesita crear toda una estructura para permanecer a través del tiempo, ya que estos grupos por lo general su primera motivación es ideológica, pero así como “amor con hambre no dura”, una propuesta idealista sin acciones que los refuerce tendrá resultados positivos en el largo plazo.

 

Esto nos lleva a explicar dos casos muy sonados de agrupaciones islámicas cuyos movimientos podrían ser catalogados como exitosos o fracasados en cuanto a la firmeza de las bases que han consolidado o al menos del poder ya sea duro o blando que hayan podido emplear sobre la población para ajustarla a sus ideales.

 

Palabras clave: Islamismo, terrorismo, DAESH, Hezbollah.

 

DAESH (Mal llamado Estado Islámico)

 

El DAESH pierde fuerza en las regiones del Levante, se ha debilitado de aquel ímpetu con el cual arrasó al comenzar su labor. Entrar en el juego siendo catalogado el malo de la historia no le benefició. A pesar de haber ganado mucha fuerza al comienzo de su gestión teniendo a favor poblaciones sunitas en Siria e Iraq principalmente, así como lograr hacerse con el control de grandes extensiones territoriales y productos estratégicos.

 

Su éxito en realidad no es tal, ya que se debió al despertar de una fuerza que se encontraba dormida. Finalmente DAESH al igual que otros grupos islamistas más que ser un fenómeno que aparece y desaparece, es una ideología que se levanta o se vuelve a dormir y su potencia dependerá de cuánta cohesión logre entre los grupos de la región donde se ubica, a lo que además se debe sumar las fuerzas regulares que apoyen su gestión, algo que al menos esta agrupación no logra, ya que a pesar de tener entre sus filas gran número de sunitas iraquíes y sirios, así como otro grupo de “nuevos musulmanes” importados de conversiones radicales llevadas a cabo en el mismo corazón de la Europa contradictoria, además de los llamados a migrar para algunos musulmanes de tercera generación en el “Viejo Continente” y que la propia sociedad se ha encargado de no integrarlos sino que por el contrario les discrimina y les señala como ajenos a la región.

 

Estos diversos grupos, han chocado contra las fuerzas del chiismo, en la región que agrupa al mayor número de estos fieles, y además han sucumbido ante la oposición férrea de otros grupos que no se sienten representados por el DAESH y los continuos golpes de ejércitos regulares (Rusia, Siria, algunos países del bloque occidental), así como guerrillas que ciertamente prefieren lo malo conocido que lo peor por conocer, como lo son los kurdos.

 

La agrupación sunita wahabista sufre además de no contar con simpatías expresas por ningún Estado, ni siquiera de los países que durante años de forma directa e indirecta han patrocinado las actividades de estos grupos como lo han hecho Arabia Saudita o Qatar, pero que ante la impopularidad de los islamistas jamás serían capaces de exponer sus imagen pública; que ya de por sí es deteriorada; con la firma de su cooperación económica, un hecho que es de todos modos un secreto a voces que lo realizan para evitar los ataques al interior de sus países donde conviven con la hipocresía de la violación a los derechos humanos y una poderosa billetera que compra favores alrededor del mundo.

 

La corrupción y el doble discurso que promulgan los Estados de mayoría sunita con fuerte potencial económico, les limita a declararse abiertamente patrocinadores del terrorismo proveniente de este tipo de agrupaciones, por lo que el soporte económico que brinda en algún momento aprovechan cualquier impasse para suspenderlo o fortalecer a otro, lo que no permite nunca que se consolide alguna agrupación en específico.

 

Esto ha llevado a los promotores del Califato a buscar nuevos caminos, ya que al deteriorarse su monarquía de papel, deben ubicarse en nuevos destinos donde lo laxo de sus normas les permitan ganar fuerza y adhesiones, por lo que DAESH comienza a ganar posiciones en el Magreb y en el Sahel africano, pero sus acciones en esas regiones van más de empoderamiento político – social, donde al igual que como lo hace Al Qaeda brindan ayuda económica, social y material a personas desposeídas, lo que les asegura un público dispuesto a absorber las ideas radicales, y quienes curiosamente son parte de los grandes grupos migratorios que posteriormente junto con migrantes económicos huyen a territorio europeo, donde las madrazas y mezquitas salafitas desde hace algunas décadas han acrecentado su discurso anti occidental.

 

A esos movimientos de África hacia Europa, se le debe agregar los “nuevos musulmanes” europeos, quienes regresarán de algún modo a los países de los cuales salieron, y que de ser arrestados infectan a otros en las cárceles, y de no hacerlo buscarán fortalecer los grupos radicales en esa región occidental, lo que ciertamente es un peligro que se viene dando desde hace mucho y con regularidad en las noticias sale el desmantelamiento de mezquitas salafistas o de redes promotoras de visiones radicales islámicas.

 

Y también quedará presencia de estas redes a lo interno del Levante; aún hoy tienen zonas estratégicas bajo su control y su salida de ellas no se prevé sea en el corto plazo. Son regiones donde no perderán fuerza del todo, ya que representan alguna de las visiones de grupos que no se sienten representados ni protegidos por los grupos musulmanes en el poder, principalmente los sunitas no se sienten representados por gobiernos chiitas quienes los han llegado a catalogar de “quinta columna”, aunque no es una opinión generalizada, no ha dejado de ser una parte de los señalamientos contra esta minoría en un país donde el poder está en la mayoría chiita desde la caída de Sadam Hussein con la invasión occidental a principios de este siglo.

 

Más sin embargo, resulta iluso pensar que el DAESH se va a destruir ya que más allá de ser una “estructura”, lo que DAESH promueve es una ideología, la misma que comparten agrupaciones islamistas radicales, con la diferencia quizás de los esfuerzos político militares que han empleado para llevar a un proyecto macro sus actos y que quizás el proyecto propiamente de DAESH es un poco más aterrizado que los movimientos simplistas hacia el terror que han empleado otras agrupaciones como Al Qaeda por ejemplo.

 

Hezbollah, una empresa exitosa al servicio de los Ayatolas.

 

Otro grupo con una visión política islamista que está teniendo éxitos en la región es el Hezbollah, principalmente porque tienen el padrinazgo de un Estado como Irán que ha echado mano de un “Estado accesorio” como lo ha sido Siria para tener un área de acción desde Teherán hasta Beirut haciendo paradas estratégicas en Damasco. Lo que le facilita el trasiego de armas y mantener una beligerancia no directa contra Israel, siendo las regiones en el Sur libanés el sector más afectado por la violencia, principalmente porque Hezbollah utiliza los campamentos de refugiados palestinos como base de operación, bodega de armamento y centro de adoctrinamiento para tener nuevos miembros.

 

El uso de la acción social del grupo pro sirio y pro iraní le da mayor apoyo entre los ciudadanos, ya que durante años el “Partido de Alá” ha levantado escuelas, hospitales, centros de asistencia social, entre otros, lo que le suma adhesiones aunque sea en apoyos políticos.

 

Irán no tiene problemas en manifestar su apoyo al grupo islamista, ya que desde hace muchos años, ha sido declarado parte del “Eje del Mal”, y por sus ideas contrarias a Occidente, sus posiciones combatidas desde varios frentes, por lo que como dice el argot popular “una raya más al tigre” no hace mucha diferencia.

 

También se le suma a la lista de “éxitos” del Hezbollah, que aparte de tener un brazo militar que en ocasiones supera en poder al propio ejército libanés, desde el año 2009 su brazo político fue aceptado legalmente en el Líbano y posee miembros en el parlamento del “país de los cedros”, con Mohammad Raad como líder del bloque parlamentario, donde tienen 13 curules de los 128 que posee el poder legislativo libanés.

 

Además de esto, la geopolítica y las relaciones exteriores del régimen de los Ayatolas les ha permitido abrir otros espacios que les han brindado espacios de acción extra regionales, como sus contactos con el gobierno de Caracas, donde el vicepresidente de dicha nación Tareck El Aissami ha sido catalogado como un importante contacto entre el país caribeño, el gobierno de Khamenei y la agrupación chiita libanesa.
Cabe recordar que además Venezuela tiene un vuelo directo con Damasco, desde el cual se ha sospechado es la ventana de entrada de milicianos chiitas a nuestra región y que hay análisis de inteligencia donde se señala la presencia de miembros de Hezbollah en otras zonas latinoamericanas como la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), además recordar que dicha agrupación está señalada de ser la autora de los atentados en Argentina contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994).

 

Al igual que el islamismo de DAESH, el islamismo de Hezbollah tiene objetivos expansionistas, principalmente del poder de los Ayatolas y de los movimientos chiitas.

 

También como los salafistas sunitas, el “Partido de Alá” desea exterminar al Estado de Israel y “liberar la tierra santa islámica” que está bajo el poder de un Estado no islámico dhimmi en una clara afrenta a su visión religiosa. Pero además la agrupación chiita, desea ganar más posiciones con respecto a los grupos sunitas que tienen la mayor cantidad del poder islámico, entre eso el control de los lugares sagrados del Islam.

 

Para su labor de “liberación” de la tierra santa islámica de manos de los judíos, Hezbollah cuenta con un esbirro; que curiosamente dice ser de doctrina sunita, pero que por cuestiones de interés “camina sobre la cuerda floja…atrapado en el arco chií Siria – Hezbollah – Irán… y las potencias regionales suníes, a las que se aproxima y con las que comparte confesión religiosa…” (Gara, 2013). Elemento que en ocasiones le resta fuerza o apoyos (a Hamas) porque coquetea tanto con los favores de Teherán como con los favores de países no siempre amistosos con los Ayatolas (Turquía, Qatar, Dubai, etc.)

 

Conclusiones:

 

Es evidente que más allá de querer resaltar lo “bueno” de cualquier grupo radical, el valor de este texto recae sobre la hipocresía a la hora de catalogar el impacto de los apoyos que agrupaciones de esta naturaleza reciben de distintos países.

 

El claro apoyo abiertamente expresado de los países con mayoría chiita hacia el brazo político y armado más exitoso de su corriente en el mundo, contrasta con los apoyos solapados y poco efectivos de los países de mayoría sunita; quienes además son mayoría en el mundo musulmán en general, hacia las agrupaciones radicales como DAESH o Al Qaeda.

Este apoyo recibido por Hezbollah le ha permitido, además de tener un control militar en el Líbano, haberse colado políticamente en los poderes del Estado y tener la posibilidad de controlar por convencimiento o por persuasión militar el país. Líbano tiene la particularidad de que constitucionalmente el Presidente debe ser cristiano maronita, el Primer Ministro un musulmán sunita y el portavoz de la cámara un musulmán chiita, en un intento por unir las visiones sociales distintas del país, pero donde el ejercicio del poder juega un factor determinante para cambiar los objetivos a su favor.

 

Lo anterior, no resta para las agrupaciones islamistas sunitas, que haya beneficios económicos de países como Arabia Saudita, Qatar y otros similares a madrazas o grupos de estudio islámico en países occidentales, donde la expansión de una visión radical del Islam se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, lo que no impediría a la postre que se desarrollen a lo interno de territorios occidentales grupos que puedan buscar un mayor empoderamiento político, aprovechando el crecimiento demográfico que tiene la población islámica en relación con la media occidental.

 

Tampoco resta la posibilidad que eventualmente se den más atentados terroristas en Europa desde regiones que ya tienen el visto de inteligencia de estar funcionando como “criaderos” de radicales que podrían explotar en violencia en cualquier momento.

 

No se debe dejar de lado, que al estar frente a una idea, la supuesta erradicación de DAESH o Al Qaeda de regiones como Medio Oriente no significa automáticamente que estemos frente al fin del islamismo radical, finalmente a diferencia de lo que estamos acostumbrados en Occidente, donde el éxito militar se resume a un tema de espacio vital y recursos estratégicos, en el islamismo se traduce en controles desde las bases de organización elementales (clanes y familias) hasta llegar a agruparlos y poder construir algo más grande.

 

En nombre del eufemismo de la “Guerra contra el terrorismo”, no ha permitido llegar a una verdadera visión del combate abierto que se tiene contra el Islam radical, el cual adopta  denominaciones genéricas, pero que no quiere decir que ante su destrucción se acabe con la idea, sino que esta solamente adoptará un nuevo alias, para seguir siendo el mismo fenómeno con diferente sombrero.

Alto al fuego en Siria: El principio del fin?

tregua siria

El pasado 22 de febrero de 2016, las autoridades rusas y estadounidenses anunciaron un alto al fuego en la lucha que emprenden desde hace casi 5 años el gobierno de Bashar Al Assad y la oposición en Siria; además de grupos islamistas que han aprovechado el desorden para aumentar sus zonas de influencia en el territorio. Ambas potencias mundiales actúan como la voz de cada una de las partes de interés; los rusos con su gobierno aliado de Bashar Al Assad y los estadounidenses con los miembros del Ejército Libre Sirio (ELS), por lo que se proclaman los responsables de cualquier acto que uno de estos haga contra el otro.

De esta guerra, el resultado hasta finales del 2015 contabilizaban más de 260 mil personas fallecidas y cerca de 4 millones y medio de refugiados, principalmente en países vecinos (Jordania, Turquía, Líbano) y en Europa. La guerra siria es la peor catástrofe humanitaria de este siglo XXI, por la cantidad de elementos que incorpora y que dificulta una solución efectiva pronto, con un país que además de destrozado ha quedado dividido entre las fuerzas que se lo disputan.

Esta tregua podría resultar como una bocanada de aire principalmente para los civiles que no han salido del país y que viven el diario vivir del fuego cruzado, de la toma de ciudades por parte de soldados, rebeldes e islamistas. Referente al último grupo mencionado, según las potencias, estos no están incluidos en la “pausa” y continuarán dándoles con fuerza. Por lo que los ciudadanos rodeados o administrados por Jabat Al Nusra, DAESH y hasta miembros del Hezbollah que se puedan encontrar metidos en Siria tendrán que dormir con un ojo abierto, atentos porque la violencia no se detendrá totalmente sino que se discriminará por zonas donde haya sospecha de presencia de elementos islamistas. Según informes, son al menos 100 diferentes grupos armados que aceptaron la tregua, algunos conocidos y otros no tanto, esto por el ordenamiento de los clanes y zonas en el país.

Los focos de tensión bajarán un poco, pero no hay una salida definitiva en un corto tiempo que le devuelva a Siria el orden que tenía antes de comenzados los enfrentamientos en marzo de 2011. Un territorio partido en tres principalmente entre oficialistas, kurdos y opositores, sumado a las escaramuzas contra los islamistas que promueven el establecimiento de un Califato regido bajo su versión radical de la ley islámica (sharia).

Por si esto no fuera suficiente, las tensiones entre Rusia y Turquía dan un aire de mayores preocupaciones, porque los comentarios pasados de tono de un sector y del otro no se detienen. Por si fuera poco, el apadrinamiento de Arabia Saudita a los turcos, le agrega más espesura al ambiente, y por supuesto que con la intervención saudita, la República Islámica de Irán muestra los dientes de forma solapada para intentar respaldar las acciones de su aliado en el Kremlin.

Si la escala de las confrontaciones se incrementan, se correría el riesgo de lanzar a la región en una guerra de características apocalípticas, el control de la zona está siendo disputado desde hace tiempo y se necesitaba una situación de estas como una perfecta excusa para dar una verdadera demostración de poder armado de los países con intereses en la zona.

La tregua es un frágil acuerdo, que cualquier confrontación alzada de tono podría romper. Habría que ser muy optimista para pensar que este cese de hostilidades es el camino al fin de la guerra, y sumamente ilusos considerar que este país regresará a las condiciones anteriores al inicio del conflicto, especialmente porque el gobierno de Bashar Al Assad ha perdido la confianza de un sector del país y además que las nuevas condiciones bajo las cuales se encuentran los ciudadanos de las zonas divididas son consideradas irreversibles, por ejemplo el territorio controlado por los kurdos en el Norte del país.

Además, se puede decir que este cese de violencia es solamente un respiro momentáneo, un ajuste en las estrategias y el acomodo de las fuerzas para consolidar la presencia en las zonas que han logrado obtener a lo largo de estos años, además intentar colocar una especie de barrera militar a las incursiones de islamistas para que no puedan ejercer influencia sobre territorios administrados por alguna de las fuerzas principales (Al Assad, Kurdos y ELS), e intentar que sean neutralizados totalmente hasta que su poder pueda ser disminuido y obligarlos a retroceder a una posición no militar sino solamente ideológica. Esto último porque el islamismo es una posición filosófica – religiosa que con acceso a armas extra limita el radicalismo de sus pensamientos y los llevan a cometer actos como los que se han visto en los últimos meses en distintas partes del mundo.

No se sabe cuánto tiempo se extienda el cese al fuego, lo que es un hecho es que pende de un hilo su continuidad, que aún y con intereses de conservarlo, hay elementos que tratará de debilitarlo hasta la ruptura, porque tienen mayor ganancia en una zona convulsa que en un estatus de no violencia.

Una solución para Yarmuk…

Campo de refugiados de Yarmuk

Campo de refugiados de Yarmuk

Por Lic. Brayan Acuña Obando (Analista Internacional)

Introducción:

Días atrás en la prensa y redes sociales publicaban comentarios que señalaban que el problema de los refugiados palestinos en Yarmuk[1] (Siria) se solucionaría con un Estado Palestino Independiente.

La idea no pierde lógica, pero se atrasaron más de 60 años en el tiempo. Mientras el Estado de Israel aparecía en la escena mundial, los árabes de la restante “Palestina Británica” ingresaron en la encrucijada entre salir huyendo de sus casas producto de la opresión de hordas de agrupaciones militares judías, de salir mientras sus hermanos árabes acababan con el intento de un Estado Judío independiente, o quedarse en sus hogares a pesar de cualquier situación.

El Doctor israelí cofundador de la organización no gubernamental B’Tselem[2], Amnon Kapeliouk entre sus estudios sobre el Medio Oriente, explicaba que una situación que empujaría a los árabes fuera de sus casas estaban ligadas a la hostilidad:

“…El 70% de los árabes habían abandonado sus casas, en la primera ola del éxodo [hasta el 1 de junio de 1948], por las hostilidades cometidas por la Haganah, el Irgún y el grupo Stern [Lehi[3]]…”

Por otra parte el escritor israelí y activista, Arieh Avneri destacaba  en uno de sus libros que en una ocasión, un líder del Comité Nacional Árabe en Haifa, Hajj Nimer el-Jatib, dijo que los soldados árabes en Jaffa maltrataron a los residentes[4]:

“…Robaban a los individuos y las casas. La vida era de poco valor, y el honor de las mujeres era ultrajado. Este estado de cosas llevó a muchos residentes [árabes] a salir de la ciudad bajo la protección de los tanques británicos…”

Finalmente un importante grupo de árabes de Palestina (60.000 según el propio censo de la ONU) por las dos razones mencionadas anteriormente, se fueron de sus hogares y decidieron marcharse hacia Siria.

Y como los ejemplos mencionados anteriormente, existen otros más que podrían lanzar la culpabilidad entre un sector y del otro acerca de la situación por la que hubo refugiados árabes de la Palestina huyendo hacia los países vecinos, como también los hubo de judíos huyendo de países árabes, los cuales se marcharon hacia países occidentales principalmente Estados Unidos, o decidieron irse al recién creado Estado Judío.

Quizás los hechos más destacables de esta situación de los refugiados palestinos es mencionar que realmente en las guerra de 1948, 1967 y 1973 que han sido las más mediáticas y de un impacto territorial fuerte porque las zonas que el “Plan de partición” designaron para crear un nuevo Estado Árabe en Palestina, se vio invadido por el ejército israelí, el mismo se procuró negociar devolverlo a cambio del reconocimiento y la paz, pero la respuesta no fue positiva, todo lo contrario.

Lo mismo se podría decir de los cambios en la forma de intentar destruir a Israel por medio de la creación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), o el patrocinio del terrorismo por parte de países islamistas que ven como una afrenta la existencia de un Estado no musulmán en esa zona, por lo que la OLP y sus intifadas logran minar la imagen israelí hasta el día de hoy.

Pero dirigiéndose al aspecto central de este documento, por qué los refugiados palestinos en Siria sufren y qué impidió aparte de lo mencionado anteriormente, que estos obtuvieran un país soberano e independiente.

La Gran Siria

Una de las razones por las cuales los palestinos no obtuvieron un Estado en 1948 es porque en su momento el presidente Hafez Al Assad no reconocía la existencia de un grupo social llamado “palestinos” como algo independiente a los principios del panarabismo. En alguna ocasión le dijo al líder de la OLP, Yasser Arafat:

“…Ustedes no representan a Palestina tanto como nosotros. Nunca olviden éste punto: No existe tal cosa como un pueblo palestino, no existe ninguna entidad palestina, existe sólo Siria. Ustedes son parte integrante del pueblo sirio, Palestina es parte integrante de Siria. Por lo tanto somos nosotros, las autoridades sirias, los verdaderos representantes del pueblo palestino…”

Por supuesto que quienes han leído del conflicto solamente lo que el siglo XX trajo y lo que el siglo XXI ha continuado, obvia algunos aspectos de la historia al menos de la geografía del territorio que explicarían mejor las palabras de Al Assad y también otros reclamos territoriales.

Durante el período correspondiente al liderazgo Otomano, el territorio que comprendió la Palestina Británica fue parte de la División Administrativa del Territorio (Eyalatos) siendo directamente distritos del Eyalato de Damasco (1549 – 1586) posteriormente en 1874, Jerusalén se transforma en distrito de administración general (Mutesarriyyet) obediente aún a las autoridades de Siria, esta era conformada además por los distritos (Sanjak) de Nablus y de Acre.

Siria Otomana 1918[1]

La disolución de la Gran Siria por parte de las potencias coloniales a comienzos del siglo XX, a través del acuerdo Sykes – Picot (1916), disolvió ese gran bloque de agrupaciones árabes en su mayoría y empiezan a conformar nuevas fronteras impuestas y la aparición de nuevos Estados. Es así como surgen Estados artificiales tales como Iraq, Siria, Líbano, Palestina; dividida posteriormente en Transjordania (Jordania) y Palestina, posteriormente dividiéndola una vez más en dos territorios nuevos para las agrupaciones de la zona, tanto árabe como judía.

Esas divisiones fueron en contra posición de la idea inicial con la cual las potencias coloniales asegurarían la alianza de los países árabes que buscaban conformar una sola gran Nación Árabe una vez que el Imperio Otomano fuera vencido. Lejos de eso, cambiaron un imperio de siglos, musulmán, por otro occidental (no islámico) que en vez de darles lo que en su oferta inicial platearon, y más bien, como en África, dividieron los territorios en diferentes nuevos países, con algunas agrupaciones hostiles entre sí que dificultaban la sana convivencia y la paz. Además se dejaría por fuera de estas fórmulas algunos grupos que buscaban su independencia, como lo es el caso de los kurdos.

Es así que el resultado inmediato mencionado; que se dio la conformación de algunos Estados que todavía en la actualidad no se terminan de consolidar, y otros que eventualmente se notan que por su composición étnica, religiosa, ideológica y tribal están destinados a modificar nuevamente la composición territorial que los comprende. De esto, el denominado Estado Islámico (ISIS), ha realizado fuertes experimentos para devolverle parcialmente a la “Gran Siria” su época dorada, dejando atrás los tiempos en los cuales los liderazgos actuales vienen heredados por la colonia y donde el laicismo parece haber fracasado en darle un lugar importante a los pueblos musulmanes del Medio Oriente, especialmente el Levante.

La adaptación de los palestinos a las condiciones sirias, tienen sus raíces históricas en su vínculo con Damasco en el liderazgo otomano por casi 4 siglos. De hecho las condiciones en que viven los palestinos en la Siria actual, a diferencia de los otros países vecinos (exceptuando Israel y los territorios palestinos), es de las mejores, sus derechos son garantizados por medio de una ley establecida desde 1956 y en cierto modo son vistos como iguales, gracias a las normas de los gobiernos de los Al Assad.

Reciben fuertes sumas de dinero de los organismos internacionales que les ayuda a tener desarrollo social y además en algún momento sus pueblos han tenido fuerte actividad económica para beneficio de los sirios y de los palestinos por igual. También cabe destacar que los palestinos de Siria no viven en carpas sino que están en complejos habitacionales, técnicamente es una ciudad con transporte público, colegios, hospitales, mezquitas, etc.

Su condición de “refugiados” es una carta para mantener latente el conflicto contra Israel, aunque en estos momentos se mantiene enfocado en la situación grave que afecta a Siria en general por las revueltas contra el gobierno de Al Assad y la entrada de agrupaciones terroristas como Jabat Al Nusra (Al Qaeda) y el ISIS. Y como históricamente los palestinos relativamente han mantenido buenas relaciones con el gobierno de Bashar Al Assad, estas agrupaciones islamistas les castigan fuertemente. Pero en el momento que la situación de Siria merme (si es que pasará), echarán de vuelta la mano al conflicto de los refugiados palestinos contra Israel.

Tal es así la situación, que información reveló que al presidente actual de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, Israel le ofreció habilitar un puente aéreo para traerse a los palestinos que están siendo masacrados en Yarmuk hacia los territorios de Cisjordania (Judea y Samaria) y la Franja de Gaza. La respuesta de Abbas fue un no rotundo[2], ya que indicó que haciendo algo así les obligaría a los palestinos de Yarmuk a renunciar a su derecho al retorno a los territorios de las líneas del armisticio de 1949. También se recordó las palabras del propio presidente palestino diciendo que antes de renunciar a su derecho al retorno, los palestinos de Siria primero deberían morir[3].

De la guerra del 48 hasta “Los 3 No”

Durante la guerra de 1948, parte de los territorios que reclaman hoy los palestinos fueron tomados respectivamente por Jordania a la denominada Cisjordania y el Este de Jerusalén, y Egipto que se hizo con el control de la Franja de Gaza.

De la guerra de 1948 se dio el primer problema de refugiados del conflicto. Agrupaciones de árabes musulmanes salieron huyendo de las zonas hostiles, así como árabes judíos fueron técnicamente expulsados de los países árabes musulmanes donde se encontraban. De esta situación humanitaria se desprende la Resolución 194 del 11 de diciembre de 1948 en su artículo 11 se explica acerca de permitir a los refugiados del conflicto a regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, y quienes no deseen hacerlo recibir una compensación económica por la pérdida[4].

Después de este enfrentamiento las tensiones no cesaban, los ataques suicidas de “fedayines” se hacían constantes y se convirtieron en un dolor de cabeza hasta que en 1956 se dio una nueva confrontación en el Canal de Suez en 1956.

En 1964 de la mano del nasserismo[5] egipcio y del libanés Ahmad Shukeiri nace la Organización para la Liberación Palestina (OLP), creada con el objetivo panarabista y panislamista de destruir a Israel y dividir los territorios entre los países árabes de la zona. Con este nuevo actor en la escena, las tensiones del conflicto se ampliaban y los ecos hacia una nueva guerra eran cada vez más fuertes.

Después de la guerra de 1967 (denominada la guerra de los 6 días), se dictaminó varias resoluciones importantes, entre la que destaca la “Resolución 242”, además de esto, Israel propuso un plan denominado “Territorios a cambio de paz”, en el cual se comprometían a devolver los territorios capturados durante la guerra a cambio del reconocimiento de los países árabes y la paz con Israel. Egipto, Jordania y Siria habían perdido grandes extensiones de territorio en este enfrentamiento contra los israelíes, algunos de los cuales todavía hoy se reclaman, y otros se destinaron a ser parte de los territorios para un eventual Estado Palestino.

En contraposición a esa propuesta, el 1 de setiembre de 1967 en Jartum (Sudán), los líderes de ocho países árabes proclamaron la Resolución de Jartum donde se proclamaba continuar con las hostilidades contra Israel, acabar con el boicot petrolífero[6], acabar con la Guerra Civil del Yemen del Norte, asistencia económica para Egipto y Jordania, así como proclamar en su artículo 3° “tres no” de entrar en buenas relaciones con Israel, por lo que aseguraban su NO rotundo a la paz con Israel, al reconocimiento de Israel y a las negociaciones con Israel.

Bajo estas premisas hay un escenario claro, no habría Estado palestino independiente, aunque tampoco era el objetivo de turno cuando se dio la guerra de 1967 ya que el objetivo claramente no apuntaba hacia ese aspecto, sino por el contrario ideas de expansión territorial de los países árabes. Algo sí habría de cambiar, los países soviéticos y no alineados se ensamblaron con los países árabes para combatir las alianzas que Estados Unidos estaba logrando en la región, a partir de acá la propaganda en el conflicto será una herramienta importante.

Los Acuerdos de paz y Siria

Después del conflicto de 1967, en el año 1973 se enfrentarían nuevamente los árabes contra los israelíes, en la denominada Guerra de Yom Kipur (Guerra del Ramadán según fuentes árabes), en la cual en un nuevo intento por recuperar sus territorios y destruir a Israel, los países árabes se lanzarían en una aventura militar de la cual también saldrían derrotados. Parecía definitivo, en la lucha ejército contra ejército no habría mucho qué hacer para los países árabes, por lo que comienza el boicot diplomático y propagandístico con mayor fuerza.

En noviembre de 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas por medio de 72 votos a favor; 25 de Estados patrocinadores de la resolución (países musulmanes más Cuba y Dahomey) sumando los votos de 47 países (del bloque de los No Alineados), votan una resolución no vinculante en la cual equipararon al sionismo con el racismo en particular y con el apartheid en general (En la conferencia de Madrid del año 1991 que relanzaría el proceso de paz entre israelíes y palestinos).

A pesar de la campaña diplomática anti israelí, en 1979 y después de varias conversaciones, los presidentes de Estados Unidos, Jimmy Carter, así como el Egipcio Anwar Al Sadat, junto con el Primer Ministro Menájem Beguin firman la paz entre ambos países y se acaban décadas de hostilidades. Así también los egipcios recuperarían los territorios conquistados por Israel en un plan de desconexión que termina en 1982, exceptuando la Franja de Gaza que quedaría bajo la administración israelí.

En el año 1988, el gobierno jordano renuncia a los territorios que Israel le conquistó durante la guerra de 1967 y en 1994 firman la paz por medio de Abdul Salam Majali, Primer Ministro de Jordania, Isaac Rabin, Primer Ministro israelí y Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos.

Con Siria el tema ha sido más complejo. Este país ha mantenido una posición de beligerancia contra Israel que se vio compensada y fortalecida con la Revolución Islámica de 1979, y con la firma de un acuerdo petrolífero en el que Irán se comprometía a abastecerle petróleo a cambio del cierre del oleoducto iraquí que pasaba por Siria.

Además de esta relación, Siria se transformó en el canal de distribución de armas para la agrupación libanesa chiíta Hezbollah[7]quienes son un brazo armado iraní contra Israel que invadió Líbano en 1982 procurando expulsar a la OLP que estaba establecida en dicho territorio. También el gobierno sirio se ha convertido en un importante aliado y patrocinador de las agrupaciones palestinas de Hamas, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y la Yihad Islámica, a pesar de sus diferencias religiosas (más afines de Siria con Hezbollah), poseen un enemigo y objetivo único, la destrucción de Israel.

Sin una negociación clara entre Israel y Siria, la normalización entre ambos países se hace imposible, la carta de los refugiados sigue presente, y aún cuando haya negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, el tema sirio entorpecería los acuerdos mientras estos refugiados dependan de la buena voluntad del gobierno sirio.

La retirada israelí de los Altos del Golán es solamente uno de los temas del conflicto entre ambos países, el apoyo sirio a las milicias palestinas, más la normalización diplomática (reconocimiento según los parámetros de 1948), las relaciones sirio – iraníes y el tema de los mantos acuíferos dificulta una solución en un plazo considerable (aparte que no hay negociaciones).

Y en el tema de los Altos del Golán hay fuertes diferencias porque no se ha definido cuáles son las líneas definitivas hasta dónde debe haber una desmilitarización de la zona, ya que existen tres líneas de separación: la frontera franco – británica de 1923, los límites del armisticio de 1949 y el frente de la guerra de 1967.

Aunque pareciera que no tienen ningún vínculo el tema Altos del Golán con los refugiados palestinos que habitan Siria. Cada vez que se sientan las partes a negociar, una de las solicitudes que se hacen es que Israel debe devolver los Altos del Golán para poder llegar a un acuerdo definitivo, por supuesto que la manutención durante décadas de un gran porcentaje de refugiados palestinos en Siria, convierten a estos en un grupo de poder para elegir una decisión final, ya que el derecho de retorno se dará hasta que plenamente la situación territorial sea similar a la de las líneas de armisticio, antes esta comunidad seguirá pujando para mantener el estatus quo permanente.

Intifadas y propuestas de paz

Los levantamientos populares de 1987, así como los del año 2000 tuvieron en parte motivaciones que provenían de los líderes palestinos del FPLP en Siria, organizaron los primeros grupos que lucharon contra los soldados israelíes, recibían de este modo el apoyo del gobierno sirio e indirectamente de Irán y sus brazos armados.

Cuando se realizaban las conversaciones de paz de Camp David en Estados Unidos, entre Yasser Arafat presidente de la Autoridad Nacional Palestina y Ehud Barak Primer Ministro israelí en el año 2000, el gobierno sirio manifestaba abiertamente lo siguiente:

“Siria ha apoyado y seguirá apoyando la lucha del pueblo palestino hasta que se le devuelvan todos sus territorios y derechos[8]

Por lo que la propuesta llevada fue rechazada plenamente e impulso posteriormente este fallo al comienzo del segundo levantamiento popular.

Después de este intento, en el año 2008 el primer ministro israelí envió una propuesta de reactivar el proceso de paz entre Israel y Siria, lo que fue rechazado por el gobierno sirio, y repitió su deseo de que les sea devuelta toda la Meseta del Golán para intentar alcanzar la paz con Israel[9].

El mismo ex Primer Ministro Ehud Olmert, en el año 2009 realizó un plan de paz en el cual se devolvería grandes extensiones de territorio a los palestinos, y el que no se pudiera devolver se le canjearía por extensiones similares de otros territorios y entre este plan se incluía la partición de Jerusalén[10]. El plan de paz, fue rechazado por el Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas quien reitera el mismo discurso de su antecesor, y las presiones provenientes de un país como Siria donde hay una importante e influyente comunidad palestina dificulta más el acuerdo sin que se toque el tema Golán.

El futuro de los palestinos sirios frente al islamismo de ISIS y Al Nusra.

Si las agrupaciones islamistas continúan ampliando sus zonas de influencia en el Levante, logran debilitar políticamente al gobierno de Bashar Al Assad, o al menos partir el país como hasta este momento han logrado hacerlo. Muy probable que los palestinos que le han jurado lealtad al gobierno alauita de Al Assad no la pasen muy bien y sean masacrados sin que medie ninguna misericordia.

Las condiciones de vida de los palestinos se van haciendo cada vez más compleja, algunas agrupaciones pro Al Assad, entre estas el ejército ha cobrado la vida de refugiados palestinos en sus intercambios de fuego contra las agrupaciones islamistas. En otros casos el propio gobierno permite la muerte de civiles palestinos por inanición[11] porque el interés actual del presidente sirio es mantenerse en el poder a cómo de lugar y si entre este fin, los objetivos tienen de por medio a los palestinos, estos serán el efecto colateral que la historia no le juzgará con tanta vehemencia, así como el asesinato masivo de palestinos durante “Setiembre Negro” (1970[12]) no le cobraron nada al Rey Hussein de Jordania.

Para las agrupaciones islamistas, el asesinato de palestinos es parte también de su forma de someter la zona a su gobierno, a ellos mucho no les interesa que exista un Estado palestino, porque finalmente lo que quieren establecer es un Califato que gobierne toda la zona. Respaldan la destrucción de Israel, pero no para establecer a los palestinos allí, sino simplemente para arrancar al Estado kafir[13] judío. Por lo que los palestinos que apoyen al gobierno de Bashar al Assad serán tratados como infieles y ejecutados, su sometimiento está puesto en entredicho y el destino de los palestinos sirios para poder ver su Estado hacerse realidad se aleja cada vez más.

Aunque no todo es turbio en las condiciones de la conquista de los islamistas en Siria, en noviembre de 2014 una encuesta realizada por el Centro Árabe para el Estudio de Investigación y Política[14] (Doha Institute) ubicado en Qatar, encontró que la mayoría de los árabes se oponen al ISIS, y están de acuerdo en los ataques aéreos contra el grupo terrorista.

Explica la encuesta que el grupo árabe que muestra el nivel más alto de apoyo al ISIS son los palestinos, con casi una cuarta parte (24%) de los palestinos que expresa una visión positiva.

Al menos un 4% de los palestinos tienen una visión positiva totalmente, en línea con la tasa de respuesta promedio de otros grupos árabes. Pero un 20% considera que están de acuerdo relativamente (aún con un porcentaje mayor que el promedio árabe general).

Los que tienen una posición relativamente negativa alcanzan el 36% y quienes se oponen totalmente también llegan a la cifra del 36% una cifra que corresponde a la mitad de las posiciones del resto de los árabes consultados.

doha institute

Respuestas de los encuestados a la pregunta: “En general, ¿tiene usted una visión positiva o negativa sobre el ISIS?” (Foto: dohainstitute.org)

Estos números se podrían explicar desde el propio abandono que sienten los liderazgos palestinos de los países vecinos y las agrupaciones políticas de la región (y de las potencias), ya que el conflicto israelí – palestino se ha dejado en un segundo plano y se le ha dado mayor énfasis a otras situaciones, como lo es el acuerdo nuclear con Irán, el desequilibrio de poderes en Iraq, el conflicto en el Yemen, la inestabilidad política de Egipto, la guerra sectaria liderada por Arabia Saudita e Irán y ahora la guerra contra el ISIS.

Finalmente para los palestinos, si el liderazgo pasa a manos del ISIS, les quedará someterse, o sucumbir, pero no tendrían complicado asimilarse a un gobierno bajo el mandato de ISIS, ya que finalmente están acostumbrados a tener liderazgos militares comandados por el sunismo, como Hamas y la Yihad Islámica.

Consideraciones finales:

En estos momentos se podría estar dando una modificación al paradigma palestino en la región y sus intenciones de conformar un Estado. Si el poder de ISIS se establece y somete a los demás liderazgos sunitas de la región, así como debilitar las posiciones chiitas de la zona, los palestinos podrían considerar ser parte de la noción de califato, principalmente los que “no les queda de otra”, por estar dentro del territorio sirio.

No se les complicaría más allá de sus intenciones originales; la destrucción de Israel y  el establecimiento de un Estado de liderazgo musulmán en el territorio. Así como en algún momento la zona fue parte del Eyalato de Damasco, podrían ahora formar parte del Califato Islámico, regidos por la sharia y si la zona se considerara esencial, convertirse en el Emirato de Al Quds y rendir cuentas ante los líderes del ISIS.

Serán estas las intenciones de los palestinos bajo la tutela de la Autoridad Nacional Palestina o refugiados en Israel. En un ejercicio de poder, difícilmente quieran cambiar sus condiciones actuales de vida, tan occidentales, para someterse a un gobierno religioso fundamentalista. Quizás en un principio opongan resistencia, pero finalmente si se diera esta opción, serían sometidos a la fuerza también. Claro está en el caso hipotético que lograran vencer a Israel, algo que se ve complicado de creer.

Por otra parte, en el supuesto de que se cree un Estado Palestino soberano y los refugiados acudan masivamente a irse a este Estado (aunque no tienen una estructura estatal fuerte aún), una vez sometido Siria, Iraq, sacado del juego el Hezbollah en el Líbano y tomadas posiciones importantes en el Sinaí, nada asegura que Palestina no se convierta en el siguiente objetivo inmediato de ISIS, y el poder militar que puedan contar los palestinos de ese nuevo territorio independiente no le permitiría aguantar un embate militar de esta envergadura.

El destino de los refugiados palestinos de cara al ISIS es oscuro, hoy quienes sufren son los palestinos que habitan los territorios en Siria, pero más adelante los que tendrán fuertes problemas serán los palestinos del Líbano, cuando las fuerzas del Estado Islámico la emprendan con la intención de sacar del juego a Hezbollah totalmente y hacerse con ese poder que ejerce la milicia chiita en el “país de los cedros”.

A estas alturas los únicos palestinos que están seguros relativamente son los que se encuentran dentro de los territorios administrados por ellos mismos o bajo la supervisión de Israel, irónicamente es la única “trinchera segura” que tienen en estos momentos y su condición de país independiente no le daría ninguna garantía de sobrevivencia como Estado pleno.

Además, las condiciones actuales por más presiones diplomáticas que se empleen no permiten que sea una realidad en el terreno y cuanto más se alejan de la solución negociada, más distancia las posibilidad de ver un Estado fortalecido apareciendo en el mapa mundial y por el contrario se podría estar a las puertas de un nuevo Estado fallido que en poco tiempo sería sometido por una nueva fuerza ocupante cuyos valores morales distan de los que están acostumbrados a lidiar con Israel, un país que a pesar de sus yerros como fuerza “ocupante”, tiene una crítica interna tan fuerte la cual no puede ser tomada a la ligera en sus intenciones de acabar con un conflicto desgastante de décadas.

Fuente: https://www.academia.edu/12006111/Una_soluci%C3%B3n_para_Yarmuk_

REFERENCIAS

[1]  http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ottoman_Syria_1918.png#/media/File:Ottoman_Syria_1918.png

[2] http://news.yahoo.com/palestinian-leader-rejects-deal-syria-refugees-105551580.html

[3] http://www.timesofisrael.com/abbas-rejects-israeli-offer-to-allow-refugees-from-syria-to-enter-west-bank-and-gaza/

[4] http://es.wikisource.org/wiki/Resoluci%C3%B3n_194_de_la_Asamblea_General_de_la_ONU

[5] Campanini Massimo, Il socialismo dell’Islam:Mustafa As-Siba‘i e il nasserismo

[6] http://www.jstor.org/discover/10.2307/2536897?uid=2&uid=4&sid=21106046494551

[7] http://www.irinnews.org/report/26242/lebanon-the-many-hands-and-faces-of-hezbollah

[8] http://www.emol.com/noticias/internacional/2000/07/25/27474/siria-rechaza-acuerdos-impuestos-a-palestinos-por-eeuu-e-israel.html

[9] http://noticias.terra.com/noticias/el_presidente_sirio_rechaza_toda_negociacion_secreta_con_israel/act1220650

[10] http://safed-tzfat.blogspot.com/2009/12/el-plan-olmert-de-paz-aluf-benn-haaretz.html

[11] http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=47340

[12] http://www.emol.com/noticias/internacional/2010/09/16/436455/medio-oriente-conmemora-los-40-anos-del-episodio-septiembre-negro.html

[13] Kafir: Infiel.

[14] http://dohainstitute.org/portal

[1] https://es.noticias.yahoo.com/blogs/gaceta-trotamundos/asi-es-la-vida-en-el-infierno-de-yarmuk-o-como-vivir-sin-comida–medicinas-y-electricidad-090258027.html

[2] http://www.btselem.org/

[3] Kapeliouk, Amnon (1987): New Light on the Israeli-Arab Conflict and the Refugee Problem and Its Origins. Journal of Palestine Studies, Vol. 16, No. 3. (Spring, 1987), pp. 16-24.

[4] Avneri, A. (1984): The Claim of Dispossession. NJ: Transaction Books.

El conflicto que desplazó la situación palestina – israelí

Las actuales divisiones sectarias entre el Reino de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán parecen estar mucho más relacionadas con el enfrentamiento geopolítico y el antagonismo ideológico en su búsqueda por el predominio en Oriente Medio, que con la religiosidad.

Las actuales divisiones sectarias entre el Reino de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán parecen estar mucho más relacionadas con el enfrentamiento geopolítico y el antagonismo ideológico en su búsqueda por el predominio en Oriente Medio, que con la religiosidad. (Fatiha Dazi – Héni)

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

(El sectarismo de Irán contra Arabia Saudita)

Existen ciertos aspectos sobre el Medio Oriente que a algunos se les olvida, no comprenden o simplemente ignoran por principios ideológicos, o afinidades político – religiosas.

Antes de los fallidos intentos de los países árabes de exterminar a Israel, el nacionalismo palestino (palestinismo) era solamente panarabismo[1] (y panislamismo[2]), una vez que fracasaron en sus intentos de destruir el Estado Judío tuvieron que modificar el conflicto de lo macro (árabes vs israelíes) a uno micro (palestinos vs israelíes).

Por supuesto, en la primera parte de los enfrentamientos se veía como una situación entre Estados. Por lo tanto, la crítica hacia Israel era menos lapidaria que ahora, porque una vez que se cambia el enfoque (paradigma) se considera a los palestinos víctimas y ya no lo ven como un conflicto de iguales, sino que se empiezan a considerar elementos como la capacidad militar.

Claro está, no se puede comparar el armamento de Israel que se ha venido acumulando y modernizando desde que empezó el conflicto, en cambio los palestinos por ser una identidad nacional reciente, “destetada” forzadamente por el fracaso de los países árabes en su afán de destruir a Israel, no cuentan con un equipo militar para guerras, sino como en la época de los fedayines egipcios, están preparados para luchas suicidas y para la construcción de armamentos hechizos dirigidos en ataques terroristas contra objetivos abiertamente civiles.

A pesar de lo anterior, los enfrentamientos armados de las últimas décadas, el conflicto no ha alcanzado los niveles de crisis humanitaria de otros enfrentamientos armados regionales, como por ejemplo la guerra en Siria, la invasión de islamistas en Iraq o las invasiones de fuerzas occidentales en países de la región (Iraq, Afganistán, Libia, etc.). Y si bien los últimos enfrentamientos han cobrado centenares de vidas, principalmente del lado palestino, los niveles analizándolo fríamente no se han salido de un “caudal aceptable” que cualquier guerra o confrontación podría ocasionar.

Pero hay que expresar una realidad de la región. Hay una despreocupación por el conflicto entre israelíes y palestinos, porque finalmente es el menor de los problemas de Medio Oriente hoy, por eso es indiferente que se llegue o no a un acuerdo para solucionar el conflicto en el corto tiempo.

El principal enfrentamiento y por lo que esa zona es un polvorín, es debido a la guerra sectaria por el dominio del poder islámico que se disputan entre chiítas representados por Irán y sus lacayos contra los sunitas representados por Arabia Saudita y sus agrupaciones terroristas como Al Qaeda, Al Nusra e ISIS. Explicado de una mejor forma por la analista Fatiha Dazi – Héni[3].
Cabe plantearse entonces en este aspecto, quiénes han sido las mayores víctimas del terrorismo y enfrentamiento de carácter islamista? Son los propios musulmanes, vayan a ver los atentados en Líbano, Siria, Iraq, Pakistán, Egipto. No es Occidente el que sufre mayores bajas, aunque sí tienen problemas con estos grupos, pero por ahora está un tanto lejana esta situación a alcanzarles con toda su fuerza. Por cuanto viven una guerra de baja intensidad, con ataques por parte de “lobos solitarios” de una fuerza inferior a la que enfrentan las luchas entre facciones islámicas.
Aunque debe seguirse atentamente el desenlace de este enfrentamiento de poderes político – religioso, porque una vez que alguna de las dos agrupaciones islámicas ostente con fuerza el poder, regresarán a sus objetivos anteriores: Destruir Israel, llevar la Yihad[4] contra los pueblos infieles a través del Dawah[5], el empoderamiento o con violencia de corte sectario.
No se trata de paranoia o propaganda de distracción, sino que es siendo críticos en el análisis estamos frente a esa realidad, solamente saquen conclusiones del comportamiento de dichos países y los grupos que patrocinan. Es obvio que occidente y las potencias alternativas (Rusia y China), más las potencias regionales “moderadas” (Turquía, Egipto, Israel y Jordania) cumplen un rol importante al tomar alianzas entre estos grupos a los cuales según la historia ha mostrado, fortalecen y luego se transforman en su dolor de cabeza, además que entre estas potencias están los principales productores de armas del mundo, Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia e Inglaterra[6].
Pero con un planteamiento distinto por parte de Occidente y las potencias alternativas, lo ideal es que en esta lucha sectaria salgan debilitados ambos poderes y que el dominio que tenga sea tan limitado que después no puedan en un corto tiempo convertirse en una amenaza a gran escala para los intereses de los distintos actores en la región principalmente los extra regionales (las potencias occidentales y alternativas).
De esta manera extenderán la tregua con los islamistas hasta que de nuevo se comience a presentar un desequilibrio en las fuerzas de la región, en estos momentos parte del desequilibrio que se vive fue provocado por la intervención occidental en Iraq a comienzos de la década anterior y que trajo abajo uno de los contra pesos que tenían los iraníes en ese espacio geográfico. La zona en general es inestable y convulsa siempre, lo que toca es mantener las luchas en un nivel “moderado”, de bajas revoluciones, sin que alguno de los conflictos internos lleve a una explosión incontenible hacia los sectores fuera de la región.

Referencias:

[1] Nacionalismo árabe que proclamaba la conformación de una sola nación con todos los árabes, sin distinción religiosa, territorial o política.

[2] Idea político – religiosa que proclamaba el establecimiento de una sola nación dirigida por el Islam como religión, la proclama de un Califato con varios emiratos bajo la ley islámica (Sharia)

[3] http://www.franceculture.fr/personne-fatiha-dazi-h%C3%A9ni.html

[4] Guerra Santa.

[5] Proselitismo islámico.

[6] https://www.es.amnesty.org/temas/armas/los-seis-grandes-exportadores-de-armas/