Archivo del sitio

DAESH, de la atribución a la autoría

El atentado terrorista perpetrado el lunes 2 de octubre por Stephen Paddock desde un hotel de las Vegas en el Estado de Nevada en Estados Unidos, han buscado atribuírselo a DAESH. El propio grupo terrorista a través de sus redes han identificado al autor como Abu Abd Abdulbar al – Ameriki, un nombre que parece prefabricado a la carrera y con mucha imaginación en verdad, donde por cierto el sufijo “al – Ameriki” significa “el americano”.

No es la primera vez que por un tema “publicitario” ese grupo se endose ataques, ya que entre organizaciones que practican el terrorismo hay una “competencia” en generar adeptos y uno de los mejores mecanismos es a través de actos que muestren un supuesto “poderío” de ejecución.

Sin embargo, en este caso, el ataque no muestra el sello tan particular de esta agrupación islamista. Más parece otro de esos altercados producto de la facilidad de portar armas en los Estados Unidos y que entonces haya otros motivos, como sucedió por ejemplo en los casos de la Primaria de San Bernardino en 2016, en North Lake College en 2017 o la infame masacre de Columbine en 1999, una lista que es extensa en cuanto a este tipo de acciones violentas en ese país norteamericano.

A diferencia del atentado contra la discoteca gay Pulse en Orlando Florida en junio de 2016, donde podría primar una cuestión religiosa para cometer el crimen. Lo que habría radicalizado al terrorista días antes de realizar el ataque y facilitado su adhesión a DAESH.

Pero nuevamente, en ese caso, la modalidad del crimen no es la común de dicha agrupación terrorista, y además, se especuló de posibles tendencias homosexuales por parte del terrorista estadounidense de origen afgano Omar Mateen, que pudo ser la verdadera motivación para atacar el bar, siendo un tema de haber deshonrado a su familia a través de sus inclinaciones y cometer el atentado en una manera de “purgar su pecado”.

La forma de actuar de islamistas organizados, queda bien interpretada en la manera con la que han atacado en países europeos o está manifiesto en las revistas y redes sociales de dichas organizaciones terroristas. Por ejemplo DAESH durante mucho tiempo reveló su adoctrinamiento a través de la revista DABIQ llamada así por una profecía islámica del fin de los tiempos asociada a una ciudad siria con ese nombre, y en los últimos meses, han utilizado otra revista llamada RUMIYAH (Roma) donde expresan todos los tipos de atentados que pueden realizar los denominados “lobos solitarios”, con ataques de bajo costo y utilizando herramientas de uso cotidiano, desde cuchillos de cocina, hasta los propios automóviles o vehículos para construcción (tractores, grúas, etc.)

En algunos casos se trata de musulmanes radicalizados a través de las redes de dicha agrupación islamistas, pero en otros se trata de un adoctrinamiento recibido en madrazas wahabíes ubicadas en pleno corazón de Europa, o por Internet y que eventualmente por el deceso del atacante, termina siendo adherido a la causa de DAESH quien le da una afiliación “post mortem”.

Debe mencionarse, además, que copian patrones de ataque que han sido experimentados previamente en otra región que es poco mencionada como víctima de estos ataques, ya que aparentemente para algunos sectores de la opinión pública se trata de un “acto de resistencia”, este país es Israel.

Ese país asiático sido el laboratorio de este tipo de atentados que hoy sufren los europeos. Lo ocurrido en Niza, las Ramblas, Toulousse, Marsella, etc., los israelíes lo han experimentado durante años.

Pero este modo operativo no se ha visto en los atentados de Orlando o las Vegas, aunque al final han querido atribuirlos a los islamistas. Pero de nuevo, no se ve el patrón común de dicha organización terrorista, lo que hace dudar que sean realmente suyos, pero sí han manifestado una fuerte labor de relaciones públicas para endosárselo como propio. Aunque, sin embargo, no se puede descartar cualquier posibilidad, ya que, si bien no sigue un patrón determinado, no quiere decir que eventualmente puedan echar mano de otros tipos de acciones, es un análisis de comportamiento humano que no es estático o plano.

Por esta razón, la recopilación de información de las próximas horas será elemental, para confirmar o descartar que efectivamente Stephen Paddock, pasó a ser Abu Abd Abdulbar al – Ameriki y concretar los actos de terror que acabaron con la vida de casi 60 personas y con medio millar de heridos, que como especula otra información, esté ligado con supremacistas, o que padeciera de algún trastorno mental, pero asociar sin cuestionar este atentado con el islamismo, es darle más propaganda a DAESH en su campaña de popularidad.

Fuente: El Mundo CR

Anuncios

Hacia un reordenamiento geopolítico en Medio Oriente

La composición geográfica de la actual Siria es al igual que otros países de la región, producto del Acuerdo de Asia Menor (Sykes – Picot) del año 1916. El reparto arbitrario de los territorios de Medio Oriente y las posteriores divisiones artificiales, provocaron la aparición de actores internacionales, muy heterogéneos en sus composiciones sociales y religiosas, bajo el mandato de gobernantes muy opresivos que no permitían la disidencia o los levantamientos.

Sadam Hussein (Sunita) y Hafez Al Assad (Alauita), fueron gobernantes de Irak y Siria respectivamente, y no dudaban en reprimir cualquier tipo de movimiento opositor a su régimen, así tuvieran que cometer crímenes de lesa humanidad, como la Operación al – Anfal del régimen de Hussein contra las minorías kurdas en los años 80. También al régimen de Al Assad se le acusa de haber exterminado varios miles de sunitas opositores en la ciudad de Hama en 1982.

Ambos gobiernos, contaron con apoyos significativos de potencias hegemónicas, por intereses regionales o estratégicos. De esa forma Hussein fue bueno para los intereses occidentales en su lucha contra la recién islamizada Irán de los ayatolas chiitas; además de recibir cierto beneplácito de las monarquías del Golfo. Esto al menos hasta finales de los 80 antes de pasar a ser considerado enemigo a los intereses de occidente.

De igual manera, el régimen sirio estuvo bajo la protección del régimen soviético, y en la actualidad cuenta con altos grados de apoyo por parte de la Federación Rusa y del régimen regional de Irán, principalmente por servir de puente en la ruta de empoderamiento hacia el mediterráneo del régimen de los ayatolas, y en su lucha hegemónica, ideológica y estratégica contra Arabia Saudita y el Estado de Israel.

Medio Oriente, fin del mapa actual.

Se podría marcar varios elementos como los detonantes al cambio de equilibrios y posible reestructuración de la situación del Medio Oriente.

La guerra por productos estratégicos por parte de las potencias hegemónicas, marcan el plano de las alianzas, al mismo tiempo, determinan el comportamiento de los países que las poseen para generar dinero que les sirva para su lucha contra aquellos que consideren enemigos de turno. El boom petrolero de los años 70s y 80s, marcaron determinantes cambios geo estratégicos y compra de voluntades desde los principales productores hacia países compradores con mucho poder adquisitivo.

Hay una lucha ideológica de tipo religiosa, principalmente entre el régimen islamista de Irán bajo el liderazgo desde 1979 de los ayatolas y las monarquías islámicas, principalmente Arabia Saudita, quien además de ser una monarquía, es sunita y tiene bajo su administración los lugares más sagrados del islam. Elemento que reactivó las viejas rencillas entre sunitas y chiitas que son los grupos mayoritarios de la región, lo que ha provocado una geopolítica en el Medio Oriente donde ambos países son patrocinadores de grupos que atacan al bando contrario con mucha saña, buscando por supuesto minar su poder y alcance en la región.

La invasión estadounidense a Irak y Afganistán. Principalmente en el primer caso, el derrocamiento de Sadam Hussein, desequilibra las fuerzas en la región, ya que el vacío de poder, será aprovechado por Irán y todos los grupos que le apoyan para ampliar su margen de maniobra, lo que, al mismo tiempo, provoca la activación de una serie de células sunitas radicales (wahabistas) que desean su propia cuota de poder, no representado en el liderazgo chiita, al cual no reconocen.

Las revueltas árabes en toda la región, particularmente en Siria, donde se ha dado una división inobjetable del país en varios sub grupos que tienen sus propios intereses y apoyos. Tales son los casos del régimen de Bashar Al Assad apoyado por Rusia, Irán y el Hezbollah, así como el Ejército Libre Sirio (oposición) y las guerrillas kurdas apoyados por la OTAN, así como Jabhat Fateh al – Sham (Al Qaeda), y el DAESH (Estado Islámico), quienes reciben apoyo de régimenes wahabistas e indirectamente se benefician de las facilidades que los occidentales dan a los grupos opositores al gobierno de Assad.

Otro elemento que se ha dejado de lado por décadas, es la situación kurda. El territorio del Gran Kurdistán se desmembró y envió a su población con una fuerte identidad nacional, a estar bajo el mandato de los gobiernos de los Estados que resultaron de Sykes – Picot, así los kurdos que en la actualidad tienen una posición determinante para los intereses de las potencias que se involucran en la situación actual de la región, aprovecharán las facilidades que la circunstancia les facilita ya no para conformar un único Estado para su grupo, sino varios, con independencia plena, tanto social, como política y económica.

Estos aspectos, más la clara definición de los ejes del poder mundial en manos de rusos, estadounidenses y chinos, definirán las nuevas fronteras del Medio Oriente, basados en los intereses de estos tres poderosos, que si bien, compiten entre ellos por el control geo político y geo estratégico del mundo; principalmente bajo los principios de las zonas pivote, tampoco tendrían a mal que este nuevo reacomodo de los “Estados Fallidos” heredados de Sykes – Picot, les permita ubicarse en regiones donde puedan competir económicamente por la explotación de recursos estratégicos y además donde puedan probar el armamento que fabrican y venden a nivel global.

Por su parte, para las zonas en resquebrajamiento, este cambio quizás signifique la aparición de nuevos actores en la escena internacional, así como la descomposición y redefinición de las fronteras de territorios que aún hoy no han terminado de consolidarse por lo poco sesuda que fue la división a comienzos del siglo pasado. Por supuesto el costo de esto será la muerte de muchas más personas de las que ya se cuentan, en centenares de miles, principalmente en Siria e Irak.

El Mundo CR

El éxito y el fracaso de las “empresas islamistas”

Introducción:

 

Los grupos islamistas realmente merecen un análisis para comprender las razones por las cuales sus acciones son exitosas o fracasan. No cualquier grupo que emprende el camino del empoderamiento desde el discurso islámico radical tiene la misma suerte, ya que la labor a realizarse tiene mucho trayecto por realizarse, comenzando con el convencimiento o sometimiento de los líderes de los diferentes clanes en una comunidad islámica, los que logran tener un visto bueno desde ese frente, comienza con el pie derecho su “empresa”, pero con esto no basta y se necesita crear toda una estructura para permanecer a través del tiempo, ya que estos grupos por lo general su primera motivación es ideológica, pero así como “amor con hambre no dura”, una propuesta idealista sin acciones que los refuerce tendrá resultados positivos en el largo plazo.

 

Esto nos lleva a explicar dos casos muy sonados de agrupaciones islámicas cuyos movimientos podrían ser catalogados como exitosos o fracasados en cuanto a la firmeza de las bases que han consolidado o al menos del poder ya sea duro o blando que hayan podido emplear sobre la población para ajustarla a sus ideales.

 

Palabras clave: Islamismo, terrorismo, DAESH, Hezbollah.

 

DAESH (Mal llamado Estado Islámico)

 

El DAESH pierde fuerza en las regiones del Levante, se ha debilitado de aquel ímpetu con el cual arrasó al comenzar su labor. Entrar en el juego siendo catalogado el malo de la historia no le benefició. A pesar de haber ganado mucha fuerza al comienzo de su gestión teniendo a favor poblaciones sunitas en Siria e Iraq principalmente, así como lograr hacerse con el control de grandes extensiones territoriales y productos estratégicos.

 

Su éxito en realidad no es tal, ya que se debió al despertar de una fuerza que se encontraba dormida. Finalmente DAESH al igual que otros grupos islamistas más que ser un fenómeno que aparece y desaparece, es una ideología que se levanta o se vuelve a dormir y su potencia dependerá de cuánta cohesión logre entre los grupos de la región donde se ubica, a lo que además se debe sumar las fuerzas regulares que apoyen su gestión, algo que al menos esta agrupación no logra, ya que a pesar de tener entre sus filas gran número de sunitas iraquíes y sirios, así como otro grupo de “nuevos musulmanes” importados de conversiones radicales llevadas a cabo en el mismo corazón de la Europa contradictoria, además de los llamados a migrar para algunos musulmanes de tercera generación en el “Viejo Continente” y que la propia sociedad se ha encargado de no integrarlos sino que por el contrario les discrimina y les señala como ajenos a la región.

 

Estos diversos grupos, han chocado contra las fuerzas del chiismo, en la región que agrupa al mayor número de estos fieles, y además han sucumbido ante la oposición férrea de otros grupos que no se sienten representados por el DAESH y los continuos golpes de ejércitos regulares (Rusia, Siria, algunos países del bloque occidental), así como guerrillas que ciertamente prefieren lo malo conocido que lo peor por conocer, como lo son los kurdos.

 

La agrupación sunita wahabista sufre además de no contar con simpatías expresas por ningún Estado, ni siquiera de los países que durante años de forma directa e indirecta han patrocinado las actividades de estos grupos como lo han hecho Arabia Saudita o Qatar, pero que ante la impopularidad de los islamistas jamás serían capaces de exponer sus imagen pública; que ya de por sí es deteriorada; con la firma de su cooperación económica, un hecho que es de todos modos un secreto a voces que lo realizan para evitar los ataques al interior de sus países donde conviven con la hipocresía de la violación a los derechos humanos y una poderosa billetera que compra favores alrededor del mundo.

 

La corrupción y el doble discurso que promulgan los Estados de mayoría sunita con fuerte potencial económico, les limita a declararse abiertamente patrocinadores del terrorismo proveniente de este tipo de agrupaciones, por lo que el soporte económico que brinda en algún momento aprovechan cualquier impasse para suspenderlo o fortalecer a otro, lo que no permite nunca que se consolide alguna agrupación en específico.

 

Esto ha llevado a los promotores del Califato a buscar nuevos caminos, ya que al deteriorarse su monarquía de papel, deben ubicarse en nuevos destinos donde lo laxo de sus normas les permitan ganar fuerza y adhesiones, por lo que DAESH comienza a ganar posiciones en el Magreb y en el Sahel africano, pero sus acciones en esas regiones van más de empoderamiento político – social, donde al igual que como lo hace Al Qaeda brindan ayuda económica, social y material a personas desposeídas, lo que les asegura un público dispuesto a absorber las ideas radicales, y quienes curiosamente son parte de los grandes grupos migratorios que posteriormente junto con migrantes económicos huyen a territorio europeo, donde las madrazas y mezquitas salafitas desde hace algunas décadas han acrecentado su discurso anti occidental.

 

A esos movimientos de África hacia Europa, se le debe agregar los “nuevos musulmanes” europeos, quienes regresarán de algún modo a los países de los cuales salieron, y que de ser arrestados infectan a otros en las cárceles, y de no hacerlo buscarán fortalecer los grupos radicales en esa región occidental, lo que ciertamente es un peligro que se viene dando desde hace mucho y con regularidad en las noticias sale el desmantelamiento de mezquitas salafistas o de redes promotoras de visiones radicales islámicas.

 

Y también quedará presencia de estas redes a lo interno del Levante; aún hoy tienen zonas estratégicas bajo su control y su salida de ellas no se prevé sea en el corto plazo. Son regiones donde no perderán fuerza del todo, ya que representan alguna de las visiones de grupos que no se sienten representados ni protegidos por los grupos musulmanes en el poder, principalmente los sunitas no se sienten representados por gobiernos chiitas quienes los han llegado a catalogar de “quinta columna”, aunque no es una opinión generalizada, no ha dejado de ser una parte de los señalamientos contra esta minoría en un país donde el poder está en la mayoría chiita desde la caída de Sadam Hussein con la invasión occidental a principios de este siglo.

 

Más sin embargo, resulta iluso pensar que el DAESH se va a destruir ya que más allá de ser una “estructura”, lo que DAESH promueve es una ideología, la misma que comparten agrupaciones islamistas radicales, con la diferencia quizás de los esfuerzos político militares que han empleado para llevar a un proyecto macro sus actos y que quizás el proyecto propiamente de DAESH es un poco más aterrizado que los movimientos simplistas hacia el terror que han empleado otras agrupaciones como Al Qaeda por ejemplo.

 

Hezbollah, una empresa exitosa al servicio de los Ayatolas.

 

Otro grupo con una visión política islamista que está teniendo éxitos en la región es el Hezbollah, principalmente porque tienen el padrinazgo de un Estado como Irán que ha echado mano de un “Estado accesorio” como lo ha sido Siria para tener un área de acción desde Teherán hasta Beirut haciendo paradas estratégicas en Damasco. Lo que le facilita el trasiego de armas y mantener una beligerancia no directa contra Israel, siendo las regiones en el Sur libanés el sector más afectado por la violencia, principalmente porque Hezbollah utiliza los campamentos de refugiados palestinos como base de operación, bodega de armamento y centro de adoctrinamiento para tener nuevos miembros.

 

El uso de la acción social del grupo pro sirio y pro iraní le da mayor apoyo entre los ciudadanos, ya que durante años el “Partido de Alá” ha levantado escuelas, hospitales, centros de asistencia social, entre otros, lo que le suma adhesiones aunque sea en apoyos políticos.

 

Irán no tiene problemas en manifestar su apoyo al grupo islamista, ya que desde hace muchos años, ha sido declarado parte del “Eje del Mal”, y por sus ideas contrarias a Occidente, sus posiciones combatidas desde varios frentes, por lo que como dice el argot popular “una raya más al tigre” no hace mucha diferencia.

 

También se le suma a la lista de “éxitos” del Hezbollah, que aparte de tener un brazo militar que en ocasiones supera en poder al propio ejército libanés, desde el año 2009 su brazo político fue aceptado legalmente en el Líbano y posee miembros en el parlamento del “país de los cedros”, con Mohammad Raad como líder del bloque parlamentario, donde tienen 13 curules de los 128 que posee el poder legislativo libanés.

 

Además de esto, la geopolítica y las relaciones exteriores del régimen de los Ayatolas les ha permitido abrir otros espacios que les han brindado espacios de acción extra regionales, como sus contactos con el gobierno de Caracas, donde el vicepresidente de dicha nación Tareck El Aissami ha sido catalogado como un importante contacto entre el país caribeño, el gobierno de Khamenei y la agrupación chiita libanesa.
Cabe recordar que además Venezuela tiene un vuelo directo con Damasco, desde el cual se ha sospechado es la ventana de entrada de milicianos chiitas a nuestra región y que hay análisis de inteligencia donde se señala la presencia de miembros de Hezbollah en otras zonas latinoamericanas como la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), además recordar que dicha agrupación está señalada de ser la autora de los atentados en Argentina contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994).

 

Al igual que el islamismo de DAESH, el islamismo de Hezbollah tiene objetivos expansionistas, principalmente del poder de los Ayatolas y de los movimientos chiitas.

 

También como los salafistas sunitas, el “Partido de Alá” desea exterminar al Estado de Israel y “liberar la tierra santa islámica” que está bajo el poder de un Estado no islámico dhimmi en una clara afrenta a su visión religiosa. Pero además la agrupación chiita, desea ganar más posiciones con respecto a los grupos sunitas que tienen la mayor cantidad del poder islámico, entre eso el control de los lugares sagrados del Islam.

 

Para su labor de “liberación” de la tierra santa islámica de manos de los judíos, Hezbollah cuenta con un esbirro; que curiosamente dice ser de doctrina sunita, pero que por cuestiones de interés “camina sobre la cuerda floja…atrapado en el arco chií Siria – Hezbollah – Irán… y las potencias regionales suníes, a las que se aproxima y con las que comparte confesión religiosa…” (Gara, 2013). Elemento que en ocasiones le resta fuerza o apoyos (a Hamas) porque coquetea tanto con los favores de Teherán como con los favores de países no siempre amistosos con los Ayatolas (Turquía, Qatar, Dubai, etc.)

 

Conclusiones:

 

Es evidente que más allá de querer resaltar lo “bueno” de cualquier grupo radical, el valor de este texto recae sobre la hipocresía a la hora de catalogar el impacto de los apoyos que agrupaciones de esta naturaleza reciben de distintos países.

 

El claro apoyo abiertamente expresado de los países con mayoría chiita hacia el brazo político y armado más exitoso de su corriente en el mundo, contrasta con los apoyos solapados y poco efectivos de los países de mayoría sunita; quienes además son mayoría en el mundo musulmán en general, hacia las agrupaciones radicales como DAESH o Al Qaeda.

Este apoyo recibido por Hezbollah le ha permitido, además de tener un control militar en el Líbano, haberse colado políticamente en los poderes del Estado y tener la posibilidad de controlar por convencimiento o por persuasión militar el país. Líbano tiene la particularidad de que constitucionalmente el Presidente debe ser cristiano maronita, el Primer Ministro un musulmán sunita y el portavoz de la cámara un musulmán chiita, en un intento por unir las visiones sociales distintas del país, pero donde el ejercicio del poder juega un factor determinante para cambiar los objetivos a su favor.

 

Lo anterior, no resta para las agrupaciones islamistas sunitas, que haya beneficios económicos de países como Arabia Saudita, Qatar y otros similares a madrazas o grupos de estudio islámico en países occidentales, donde la expansión de una visión radical del Islam se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, lo que no impediría a la postre que se desarrollen a lo interno de territorios occidentales grupos que puedan buscar un mayor empoderamiento político, aprovechando el crecimiento demográfico que tiene la población islámica en relación con la media occidental.

 

Tampoco resta la posibilidad que eventualmente se den más atentados terroristas en Europa desde regiones que ya tienen el visto de inteligencia de estar funcionando como “criaderos” de radicales que podrían explotar en violencia en cualquier momento.

 

No se debe dejar de lado, que al estar frente a una idea, la supuesta erradicación de DAESH o Al Qaeda de regiones como Medio Oriente no significa automáticamente que estemos frente al fin del islamismo radical, finalmente a diferencia de lo que estamos acostumbrados en Occidente, donde el éxito militar se resume a un tema de espacio vital y recursos estratégicos, en el islamismo se traduce en controles desde las bases de organización elementales (clanes y familias) hasta llegar a agruparlos y poder construir algo más grande.

 

En nombre del eufemismo de la “Guerra contra el terrorismo”, no ha permitido llegar a una verdadera visión del combate abierto que se tiene contra el Islam radical, el cual adopta  denominaciones genéricas, pero que no quiere decir que ante su destrucción se acabe con la idea, sino que esta solamente adoptará un nuevo alias, para seguir siendo el mismo fenómeno con diferente sombrero.

La división de Siria y el futuro del Levante

SIRIA FRAGMENTADA

Con la guerra interna siria el principal problema que sufre este Estado es la división interna que sufre, lo que atomiza las fuerzas en el territorio. El destino de Siria parece que pasará por tener de facto la creación de al menos 3 nuevos “estados”, uno dirigido por el gobierno de Bashar Al Assad donde quedarán los chiitas, alauitas y otras minorías religiosas. El otro Estado administrado por los kurdos y el tercero por los islamistas y “rebeldes” los cuales tendrán que disputarse entre sí el control del restante territorio. A esto se debe agregar la existencia del DAESH (Estado Islámico) que quiere incorporar los territorios sirios a un enorme proyecto “imperialista”.

Este conflicto sirio afecta al resto de la región del Levante porque se incorporan elementos del radicalismo religioso; del Islam político (islamismo) cuyos objetivos distan los de cualquier idealismo inspirado en movimientos occidentales o nacionalistas y por el contrario sus objetivos están en imponer su versión radical de Islam en un gobierno que se parece a los antiguos califatos que lideraron la región.

Se puede mencionar al menos tres de las razones por las que el problema existe y persiste:

  • La influencia de agentes externos que han desestabilizado el país y automáticamente puso en vilo a la región, principalmente la presencia de potencias globales como la OTAN y Rusia.
  • El fortalecimiento de los grupos contrarios al régimen de Bashar Al Assad y el debilitamiento progresivo del apoyo de agrupaciones como Hezbollah del Líbano y de miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica (Irán) por el desgaste de los enfrentamientos contra elementos islamistas de Jabat Al Nusra y DAESH.
  • El crecimiento de la influencia territorial que los islamistas están teniendo ahora dentro de territorio iraquí donde han logrado convencer a líderes de clanes sunitas quienes les han ofrecido de cierta manera vengarse de la opresión de la mayoría chiita y devolverles el poder que en algún momento administraron de la mano de Sadam Hussein.

El periodista libanés, Hisham Melhem, “Los bárbaros a  nuestras puertas” publicado por el sitio “Político Magazine”, expresa que la civilización árabe ha colapsado, y que no recuperará sus años de bonanza. La afirmación podría verse verdadera en cierto modo, primero porque los países árabes están dejando de lado su asociación como “árabes” y se están comenzando a verse desde la perspectiva religiosa como aspecto esencial de su cultura.

Es decir, el panarabismo se ha desplazado y dejado el vacío a los movimientos panislamistas, por lo que quienes no son musulmanes y en especial quienes no piensan del modo que lo hacen los fundamentalistas islámicos quedan fuera de cualquier fórmula que equilibre la región y se convierte automáticamente en este proyecto cuasi mesiánico de los radicales.

Pero por otra parte, la huella que la cultura árabe ha dejado sobre la humanidad es indeleble, no se puede borrar de un plumazo, aunque los islamistas quieran utilizar todas las artimañas existentes para imponer su paso por encima de la herencia que la cultura árabe le ha dado a nuestras sociedades.

De esta manera si bien hay un declive pronunciado en el comportamiento de los liderazgos árabes en la actualidad, en especial por la mano negra de los islamistas, el brillo de personajes como Al Razi, Averroes, Al Zarqali (Azarquiel), Maslamah Al Mayriti, entre otros, no se verá opacado en su aporte al mundo de manera repentina.

Los radicales que dividen Siria, que controlan sectores esenciales de Irak y que como langostas se quieren extender a lo largo de todo el Levante con su proyecto de “Califato”, que va desde Yakarta (Indonesia) hasta Al Andaluz (España), y algunos lo ven todavía más como un proyecto global, van minando paulatinamente el aporte que los árabes al menos hasta el siglo XIII le ha heredado a la humanidad, y en cuestión de 50 años estaría dejando una nueva marca, solo que negativa hacia sus propios ciudadanos y dirigido hacia el resto de las sociedades, de exportar e imponer este Islam de características oscurantistas y nada reformadoras.

La ley del talión a la francesa

francia

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El ataque francés el domingo 15 de noviembre contra Raqqa en respuesta a los atentados del viernes 13 en París, no compensa nada. El enemigo más allá de estar en un Estado de facto, se encuentra compartiendo el mismo techo que los europeos, compartiendo su propio “espacio vital”.

No han comprendido los liderazgos occidentales que este tipo de respuesta más que minar los actos de terror, sumará nuevos adeptos a los movimientos de Islam radical, en un país donde según fuentes islámicas, de 6 millones de fieles a esa religión al menos 100 mil son convertidos, algunos de los cuales lo hacen a través de grupos integristas salafistas y wahabistas y entre los que se unen a estos grupos al menos 900 al 2014 se liaron en las redes del Califato Islámico.

Los grupos radicales han estado utilizando los púlpitos de las mezquitas dentro de Europa para inyectar en las comunidades no fundamentalistas ideas que las envenenan y los vuelcan en contra de la sociedad en la que viven, fortaleciendo sus posiciones intolerantes.

Además, los sentimientos de islamofobia sumados a las ideas de que países como Francia son sinónimo de pecado y de perdición para las comunidades islámicas, incentiva todavía más las posibilidades de que ataques como los de París se vuelvan habituales.

Pueden acabar con el “DAESH” o su cúpula en Iraq, Siria, Libia o en Plutón, pero el germen del islamismo se expande y se extiende como una enfermedad contagiosa. Este movimiento político – religioso (el islamismo) no es algo nuevo, solo que ahora aprovecha los vacíos de poder de sus territorios de origen para expandirse y recibir cada vez más soldados y obtiene más fuerza por el deterioro de la confianza en los gobiernos no religiosos tanto en países musulmanes, como ahora en naciones laicas y abiertamente seculares, como las europeas.

Cabe destacar que los propios países islámicos saben lo que es ser víctimas de estos radicales porque es un asunto que sucede casi a diario. El mismo viernes de los atentados en París, en Bagdad (Iraq) y el Sur de Beirut (Líbano), el terrorismo cobraba la vida de más de 60 personas entre ambos hechos lamentables, sin que la reacción categórica de los occidentales fuera tan contundente como se esperaría.

Pero Occidente se ha acostumbrado a ver este tipo de violencia como algo lejano a su sociedad “pluralista y democrática”, así como considerarlo el pan diario de países en el Medio Oriente y África y es así como se cae en el estereotipo que allí los asesinatos y el terrorismo son deporte nacional, por eso cuando ocurre en este lado del mundo, la sociedad se enloquece y cae en pánico colectivo.

La respuesta militar de Francia solamente intenta aplacar las posiciones ultranacionalistas del país, dar una muestra de fuerza militar, pero es en sí un acto que traerá más muerte y destrucción en una ciudad de más de 220 mil habitantes que recibirán el efecto colateral de estar siendo gobernados por aquellos que saben que sus muertes serán un excelente material de propaganda religiosa, mientras que para los efectos reales, no hay nada positivo que se pueda destacar realmente de esta acción bélica.