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No es Israel, son los judíos…

El asesinato de tres israelíes el viernes anterior en manos de Omar Al – Abed con la excusa que lo hacía por Al Aqsa revela el fuerte sentimiento religioso que acoge el conflicto palestino – israelí, que no se trata solamente de un tema de “la ocupación”, ya que esto podría haber servido de justificación que atacara a israelíes de Halamish (Neve Tzuf) por vivir en un “asentamiento”, pero no, su discurso fue directo, lo hizo por las acciones israelíes de poner detectores de metales en la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo) y no permitir el acceso a hombres jóvenes que son fácilmente motivados a realizar actos de violencia, como al final de cuentas se dio.

Se ha analizado el tema basado en la construcción más reciente, y no se ha profundizado en el contexto y motivaciones anteriores que han desencadenado circunstancias similares. Por ejemplo, poco se habla que el uso de detectores de metales devino posterior al asesinato de dos policías drusos israelíes el 14 de julio, realizando el ataque desde uno de los accesos de la explanada, y el posterior decomiso de piedras, palos, cadenas y demás elementos encontrados en los lugares de culto.

Aun así, el llamado de los liderazgos musulmanes es el de “proteger Al Aqsa”, muy similar al llamado de otras ocasiones como el realizado por el Muftí de Jerusalem en 1929 que “Al Aqsa estaba en peligro”, en un difundido libelo que llevaría a revueltas de años en una etapa sumamente candente de las relaciones entre judíos y árabes durante el Mandato Británico.

El grito de “Khaybar, Khaybar Ya Yahud, Jaish Muhammad Ya’ud” (Khaybar, Khaybar, oh judíos! El ejército de Muhammad regresará) que utilizan las mujeres y los niños que custodian en la explanada que los no musulmanes no hagan rezos ni plegarias, seguido del grito de Allahu Akbar (Alá es el más grande), contextualiza el llamado religioso en este conflicto.

El primer grito se refiere al ataque de Mahoma y sus seguidores a la Tribu Judía de Khaybar (año 628 de nuestra era) y el asesinato de su líder Abu Rafi, así como el posterior ataque a las otras tribus judías Banu Nadir, Banu Quraiza y Banu Qainuqa, al considerarlos aliados de sus enemigos. La frase de Alá es el más grande se ha hecho común en temas militares islámicos, y se relaciona con la proclama del poder superior que representa Alá por encima de cualquier otra divinidad, usada como llamado a la oración, pero también como frase ante cualquier evento de magnitudes grandes.

La acción de los atacantes de los policías israelíes, fue también en nombre de la religión, en un acto de martirio, que si bien puede ser catalogada de acción política, tiene un matiz abiertamente religioso que se sustenta con el valor que este sacrificio traerá consigo un premio en la vida futura. Utilizando interpretaciones de este modo de algunos textos religiosos islámicos.

Por este motivo, el llamado de los líderes políticos y religiosos musulmanes de proteger Al Aqsa, como lo hizo el presidente turco, al incitar a los musulmanes para que hicieran todo lo posible por luchar a favor del sitio sagrado, se complementa con la amenaza de la Liga Árabe quien indicó que Israel juega con fuego al “cambiar el statu quo” de la zona, y similares acusaciones provenientes de la República Islámica de Irán y los grupos islamistas como el Hezbolá libanés o el Hamas palestino.

A lo anterior, se debe sumar la campaña diplomática que desde hace tiempo se ha gestado, cual cruzada donde se acusa a los israelíes de estar “judaizando” Jerusalem y otros sitios que se consideran importantes también por los musulmanes. Lo que por el contrario se debería notar es el espíritu de querer islamizar y desprestigiar cualquier vínculo de los judíos con sus lugares históricos – religiosos. En el marco de la UNESCO por ejemplo, la Tumba de los Patriarcas (llamado Santuario de Abraham) en Hebrón, el Kotel en Jerusalem y la Tumba de Raquel (Mezquita de Bilal bin Rabah) en Belén han sido declarados patrimonio musulmán y han sido desarraigados del judaísmo, así como ya se ha hecho con el Monte del Templo (Haram esh-Sharif).

Este tipo de clamores violentos y manifestaciones políticas reciben resultados casi inmediatos, por ejemplo, los actos de violencia durante el rezo del viernes anterior en la ciudad vieja de Jerusalem ante un llamado de “día de la ira” contra las fuerzas policiales israelíes que vigilaban el orden de la zona, y donde además, se dieron enfrentamientos y se hicieron manifestaciones públicas de tener el poder al efectuar los rezos en las calles aledañas, como una forma de protestar y también, ha ocasionado la agresión de sinagogas en Estambul o el ataque dentro de la sede diplomática israelí en Jordania.

La convocatoria es de exacerbar los ánimos y levantar una revuelta de carácter religioso, a parecer Israel es lo único que logra unir posiciones tan radicalmente opuestas como la del histórico conflicto entre musulmanes, para aliarse en una misma causa, basados en una hipócrita posición, ya que protestan contra los controles de seguridad en un lugar público, donde actos de violencia pueden causar muchas muertes de civiles, razones por las que hay sistemas de seguridad en sitios públicos delicados como Meca y Medina, o el Vaticano.

Pero en este caso particular, por tratarse de un territorio que los musulmanes reclaman como suyo (Dar Al Islam) y que se encuentra bajo soberanía no musulmana, incrementa el sesgo religioso que motiva las acciones recientes, siempre desde una interpretación integrista, utilizando por supuesto la falacia de que el sitio se está poniendo en peligro, lo que además podría convertirse en el caldo de cultivo de una acción violenta más grave, como lo sería una nueva Intifada, motivada por Al Aqsa como se excusó en el levantamiento popular del año 2000.

Por otra parte, tanto el liderazgo palestino en Cisjordania como en Gaza, realizan discursos incendiarios que buscan enaltecer los actos de violencia, reivindicándolos como actos de resistencia, pagando enormes sumas de dinero a los familiares de los atacantes, como el caso de Al – Abed, por quien su familia recibirá poco más de $3.000 mensuales por el “acto heroico” este, del cual su madre Ibtisam se siente orgullosa.

Finalmente, el gobierno de Israel accede a remover los detectores de metales y seguramente le obliguen a remover las cámaras de vigilancia de la zona, esto se convierte por supuesto en una victoria para los grupos radicales islamistas que buscan socavar la seguridad de los ciudadanos en la Ciudad Santa, y además ante todo el espectro político israelí y la opinión pública, se pondrá en duda los verdaderos alcances del liderazgo del Primer Ministro de demostrar que puede lidiar con la presión Internacional y la seguridad ciudadana sin morir en el intento.

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El quinto As escondido, la perpetuidad de la condición de “Refugiados Palestinos”

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Resumen:

Cuando se hace un recuento de las exigencias palestinas o de los liderazgos que dicen apoyar la causa palestina, uno de los temas más engorros y difíciles de abordar, es el referente a los refugiados palestinos.

Pareciera tan fácil de resolver si todo dependiera de un tema de absorción de poblaciones o del retorno hacia zonas donde pudieran convivir con sus vecinos sin represiones de por medio. De hecho, las resoluciones 194 (1948) y 393 (1950) harían pensar que efectivamente este era el camino deseado, pero pocos (o nadie) contaban con la posibilidad de que las poblaciones sin una condición legal clara se pudieran transformar en una letra de cambio para conservar las magnitudes con las que el conflicto se ha ido envejeciendo, casi 70 años después de enfrentamientos, con repentinos cambios de paradigmas que lo complicaría aún más.

Para terminar de consolidar la complejidad en el terreno, se creó una oficina exclusiva para los refugiados palestinos; la UNRWA, que tiene condiciones diferentes a las que el trato común de los refugiados posee, por lo tanto, la propia condición de refugiado palestino se transformaría en un “activo” heredable entre generaciones que engrosaría la demografía de quiénes entran bajo la condición de refugiados según el estatuto propiamente de esta oficina extraída de las entrañas de la ACNUR.

Palabras clave: Palestina, Refugiados palestinos, UNRWA, ACNUR, Liga Árabe, Israel.

El tema de los refugiados palestinos es de los más complejos de incorporar en futuros acuerdos entre israelíes y los liderazgos de Palestina. No porque no exista una solución integral sino porque la demografía de los refugiados ha crecido con el paso del tiempo. Se debe considerar que, a diferencia de otros refugiados, los palestinos reciben esta condición de forma hereditaria de los primeros que fueron denominados bajo esta designación.

Cualquier caso en el mundo de refugiados se legisla basado en el estatuto de la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), sin embargo, cuando se generó el estatuto de esta dependencia los Estados Árabes no participaron, y se consideraría incompatible con su carácter no político incorporarlos por lo que a finales de los años 40 se creó la Oficina de Socorro y de Trabajos de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), quienes con una normativa propia aparecieron como una medida temporal para solucionar la crisis de los desplazados por el conflicto entre Israel y los Árabes principalmente del territorio de Palestina administrado por el Mandato Británico hasta 1948.

De esta forma, este grupo sería diferenciado de los demás, debido al hecho de que se esperaba la aplicación de las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, principalmente la 194 (III) del 11 de diciembre de 1948 que indica la necesidad de “repatriar” o “indemnizar” a esos refugiados. También se menciona la Resolución 393 (V) del 2 de diciembre de 1950 donde se habla de su reintegración a la vida económica de Oriente Medio, ya sea por la vía de la “repatriación” o de la “reinstalación” (en ambos casos, nótese el énfasis en la “o” de este aspecto legal).

La condición de refugiado según la normativa de ACNUR se pierde bajo las siguientes circunstancias:

  • Adquisición voluntaria de una nueva nacionalidad.
  • Si se regresa voluntariamente a su país o territorio de origen.
  • Si se ha establecido voluntariamente en otro país y se ha realizado la correspondiente transferencia de responsabilidad.
  • Cuando desaparecen las condiciones que motivaron su desplazamiento, es decir cuando han cambiado las circunstancias iniciales por las que se consideró refugiado.

Desde la perspectiva de la UNRWA, los alcances de sus funciones corresponden solamente a las zonas de Cisjordania, partes de Jordania, Siria y el Líbano, y solamente aquellos que se hayan inscrito ante dicha dependencia y hayan dejado por escrito los nombres de sus familiares directos. Los demás refugiados palestinos ingresan bajo la tutela de la ACNUR y de adquirir documentos de identidad y de viaje expedido por la administración de países fuera de los alcances de UNRWA, pasan a la categoría de “refugiado apátrida de origen palestino”, y el documento de viaje sirve para el libre viaje por cualquier país excepto el de origen.

A pesar de esto, los palestinos que según la normativa de ACNUR pierden la condición de refugiados, mientras estén recibiendo ayuda proveniente de UNRWA, no pierden su estatus, lo que junto con los censos realizados por esta oficina se convierten en parte de los fallos que incurre dicha dependencia, la cual tiene un presupuesto anual cercano a los $1.000 millones, de los cuales al menos el 49,9% ($337 millones) están designados en la “Adquisición de conocimientos y habilidades”, es decir en educar a las poblaciones refugiadas en Palestina, elemento que será mencionado en el siguiente apartado.

De cómo UNRWA existe para perpetuar el conflicto.

Cuando la dependencia para los refugiados palestinos apareció a finales de los 40’s y comenzó su gestión en 1950, su destino era desaparecer. Una vez que se implementaran las resoluciones 194 y 314, el organismo debería desaparecer cediendo el fuerte presupuesto que manejan a otras actividades propiamente de la oficina para los refugiados de Naciones Unidas.

Esta oficina de la ONU, tiene contratados al menos a 29 mil palestinos en sus oficinas, muchos de los cuales pertenecen a ramas políticas que están en contra de cualquier normalización de relaciones con el Estado de Israel.

Los censos realizados por el ente, no contempla la salida de refugiados de las zonas bajo su administración, ni tampoco excluye a aquellos palestinos que se hayan ido de los territorios y adquirido una nueva nacionalidad en zonas de administración directamente de ACNUR.

La Liga Árabe en algún momento emitió una orden de no nacionalizar refugiados palestinos en sus territorios para que estos no perdieran su condición y poder seguir manteniendo latente el reclamo contra Israel. Además, en el caso propiamente de la UNRWA, desde su creación se han visto obligados a no actuar en aquellas actividades que puedan ser interpretadas como una forma de resolver el problema palestino levantando construcciones sólidas que reemplacen las tiendas de campaña o ubicando a los refugiados en el mercado laboral local, ni tampoco financiar esfuerzos de pequeños empresarios.

De esta forma, los recursos seguirían llegando a la dependencia, la ayuda humanitaria otorgada a cuenta gotas (12,8% del presupuesto anual está dedicado a la mejora en la calidad de vida) y acusaciones de desviación de fondos para actividades ilegales como entregar recursos a agrupaciones beligerantes de los territorios palestinos y demás como fue el caso en el 2002 de Nahd Rashid Ahmad Atallah.

Anteriormente se mencionó el caso de $337 millones que son destinados anualmente a la educación palestina. La perpetuidad del conflicto se realiza desde las aulas de UNRWA y su currículo educativo, con libros de primaria y secundaria avalados por las organizaciones palestinas y con alto contenido de odio contra los judíos. Actividad que asegurara la perpetuidad del conflicto con las nuevas generaciones.

En un modelo idealista (poco objetivo la verdad) donde la oficina de ONU para los refugiados palestinos cerrara y sus funciones absorbidas por la dependencia regular de refugiados (ACNUR) y, además, se nivelara el estatus de refugiados como se manejan los demás, los palestinos en esta condición estarían correctamente definidos y la solución a este tópico encontraría una solución pronta dado que comenzaría una carrera contra el tiempo para regularizar la ubicación en el territorio a centenares de familias que aún entran bajo el parámetro UNRWA que perpetúa y acrecienta la condición palestina de refugiado.

¿Hacia dónde se debe dar el retorno de los refugiados palestinos?

La negativa en su momento de la Liga Árabe de otorgar a los refugiados palestinos una nacionalidad alternativa, o al menos condiciones de vida adecuadas para su desarrollo como individuos, extendió durante años los focos de miseria en los cuales las poblaciones palestinas se encontraron, mientras estuvieron bajo la tutela de sus propios “hermanos”. Por ejemplo, el Líbano, Irak o Egipto donde se les privaba de ciertas categorías de trabajos, carreras universitarias y hasta condiciones de irregularidad dentro del territorio donde eran vistos como “ilegales”.

Sumado a lo anterior, se encuentra la negativa de los liderazgos palestinos también, de aprobar las propuestas de paz que aseguren el retorno de los refugiados hacia el territorio del futuro Estado Palestino y renunciar a cualquier exigencia de retornar a lo que hoy es el Estado de Israel, esto apegado a las resoluciones 194 y 393 que condiciona la posibilidad de indemnizar a quienes por algún motivo no puedan regresar y además de reinstalarlos en una zona negociada entre ambas partes.

Además, como la condición de refugiado palestino se puede heredar entre familiares directos (situación única en la legislación sobre refugiados), el número de refugiados bajo los parámetros de UNRWA en la actualidad es mucho mayor a las 750 mil personas iniciales del conflicto en 1948 y contemplando los desplazamientos de las posteriores guerras (principalmente 1967) y “herederos” de la condición, al año 2014 se estimaba 5,1 millones de refugiados palestinos registrados en las oficinas de UNRWA.

Por lo tanto, la respuesta sencilla de hacia dónde deben regresar los refugiados “palestinos”, es hacia Palestina, es decir la extensión de tierra sobrante de la resolución 181 del año 1947, porque ningún país podría absorber la cantidad de refugiados actuales que dicen ser los palestinos contemplando la serie de circunstancias que han pasado en casi 7 décadas de conflicto entre las partes.

A pesar de los reclamos generales y siendo objetivos, se trata de población con una posición hostil en su mayoría que no está dispuesta a convivir en paz con sus vecinos bajo administración de un gobierno no árabe, recibiendo una indemnización por la pérdida de sus propiedades, quizás en estudiados casos dentro de territorio israelí se pueda absorber una pequeña cantidad de refugiados y hacerlos parte de la sociedad que ya habita en el país, como ocurrió con muchos residentes de la parte anexada en 1967 que recibieron la nacionalidad israelí.

La solución parece sencilla, pero no lo es, los reclamos intransigentes del liderazgo palestino para no permitir una propuesta alternativa que no incluya el interés de movilizar gran cantidad de refugiados a una eventual invasión pasiva de los territorios que hoy administra Israel. Es junto con estatus final de Jerusalén, dos de los temas más complejos de llegar a un acuerdo que sea beneficioso para ambas partes.

Hablar de la intransigencia y beligerancia de los liderazgos palestinos no es una forma poco objetiva de abordarlo, ya que no es un secreto que para un grupo como Hamas el arma de los refugiados funciona para su objetivo de destruir al Estado Judío de Israel.

Por su parte, el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), no se siente preparado para absorber esta cantidad de refugiados en su territorio, ya que el uso de los fondos provenientes de la comunidad internacional ha servido para mejorar solamente las condiciones de vida de algunos palestinos en los territorios administrados por la ANP y para gastarlo en salarios exorbitantes entre los miembros de su cúpula política y para el pago de subvenciones a la lucha armada contra Israel, a la cual ellos mismos han indicado no van a renunciar hasta acabar con toda la “ocupación”, lo cual dicho sea de paso es muy subjetivo contemplando los recurrentes cambios en lo que esto significa para ellos.

Finalmente, los refugiados palestinos siguen siendo una carta bajo la manga para aquellos que juegan con la política de cara a los objetivos de los años 40 y los principios de las cartas fundamentales de 1964 y 1987 (años de la aparición de la OLP y Hamas respectivamente) que dictaminan; bajo el auspicio de países patrocinadores del terrorismo contra Israel; que el objetivo final más allá de la conformación de un Estado Palestino, se trata de la destrucción del Estado de Israel o como ellos mismos lo dictan, “la entidad sionista”.

Versión descargable: Academia – Investigador independiente.

La utopía ilustrada

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En su artículo del 17 de abril de 2016, continúa Víctor Hurtado sin comprender el trasfondo real del conflicto palestino – israelí e insiste en resumirlo en un problema interno con la religión de Israel, lo que hace pensar que desconoce el panorama completo de la región.

Será ese dejo de antirreligiosidad que le hace creer que la cura de todo sea solamente la renuncia a la naturaleza judía de Israel. Don Víctor no ha comprendido que el judaísmo es una identidad que trasciende la simple etiqueta de “religión”. Parece además que le incomoda la religión de los judíos y no la religión de los palestinos, y por supuesto, tampoco le importa la religión de otros Estados llamados “Islámicos”, para él es terrible que exista un “Estado Judío” y eso no lo digiere porque además este Estado es una democracia plena.

Indica que los “ilustrados” (posmodernos al parecer) no comprenden de nacionalidad, ni de religión, lo que me hace suponer que ese exclusivo grupo al cual pertenece el Señor Hurtado tampoco conocen nada de la “Realpolitik” y padecen del buenismo exacerbado de los progresistas que todo lo simplifican a una solución supuestamente social, pero olvidan que no todos están dentro de su ola y todavía existen quienes por ideología prefieren conservar el “Statu Quo” tal y como está, sin hacer una ruptura de paradigma para renunciar ni al territorio ni a los derechos de autodeterminación de los pueblos; lo que dio paso al Establecimiento de Israel y las bases para un eventual Estado Palestino independiente.

De lo anterior, la utópica propuesta de un Israel absorbiendo territorio y población de Cisjordania, dándole nacionalidad israelí a los palestinos tiene problemas de fondo que al parecer Hurtado no contempla y que no necesariamente tiene que ver con Israel directamente:

  • En el caso que Israel aceptara tomar esa ruta con los palestinos de Cisjordania, su liderazgo (palestino), los clanes y las agrupaciones políticas laicas independentistas, ocasionarían una revolución interna ya que no estarían de acuerdo en renunciar en su derecho a Estado Propio y esto ocasionará más muertes palestinas por los enfrentamientos.

  • Los grupos islamistas del enclave en Gaza causarán también una revolución porque su idealismo religioso es el de liberar toda la tierra “santa islámica”. Una absorción israelí de los territorios sería una gran afrenta a sus intereses dogmáticos del Islam más ortodoxo.

  • Quienes apuestan por una idea de integración de ciudadanos son los grupos palestinos que patrocinan movimientos en los cuales el creciente número de “refugiados palestinos” (según la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos – UNRWA-) deberían ir al actual territorio de Israel y ser absorbidos por el Estado, con la clara intención de provocar una asfixia demográfica para acabar con el “Estado Judío”. Similar a lo planteado por Hurtado, con la diferencia que ellos buscan acabar con el Estado Judío para implantar uno islámico; elemento que no se si sería parte de la “utopía hurtadista”.

Dice el escritor “…No somos ciudadanos de un país, sino ciudadanos de una Constitución ilustrada por esto –aparte de las costumbres– es lo mismo ser costarricense o japonés….” Lo interesante es que existen países que no poseen una Constitución escrita formal y sin embargo sus habitantes se identifican como ciudadanos plenos de dicho territorio. Inglaterra, Nueva Zelanda, Omán, Canadá son ejemplos de esas Naciones sin constitución cuya identidad nacional es clara.

Su concepto de “constitución ilustrada” hay que restarle lo que parezca idealista para comprender dónde un costarricense y un japonés por medio de la constitución serían lo mismo, porque la identidad nacional es un concepto modernista aprendido que se implanta en el inconsciente de los individuos. Es de este modo que dos individuos de diferente nacionalidad que hablen el mismo idioma, tengan costumbres y gastronomías similares, no se identifiquen como iguales, nacionalmente hablando. Sino que las normas del país bajo el que se rigen definirán los elementos básicos que debe cumplir un individuo para ser parte de esa nación.

Por lo tanto si el primer individuo vive en el territorio del segundo, este sigue siendo extranjero y no obtendrá la otra nacionalidad hasta que se ajuste a los principios de la constitución del país donde habita ahora. En el caso de algunos países hay que modificar hasta costumbres para eso, por ejemplo, alguien que tiene por costumbre beber alcohol en su país, al movilizarse a un país islámico debe abstenerse porque las normas lo prohíben.

De lo anterior, hay enfatizarle al articulista que el sistema político israelí es inclusivo, y que al igual que cualquier otro Estado corresponde a los poderes supremos determinar quiénes pueden optar por la nacionalidad por nacimiento, naturalización, o por parentesco familiar y dentro del Estado hay normas.

Aún así, Israel es un Estado en el cual salvo el derecho de nacionalidad automática que brindaría la identidad judía a quienes lo soliciten; los ciudadanos de otros grupos que nacen en el país tienen derecho a la ciudadanía, aún aquellos judíos que se casan con no judíos fuera del territorio, cuando se establecen en Israel se le da a la pareja el derecho como ciudadano pleno.

Los palestinos tienen su sistema de ciudadanía. Por medio de UNRWA se ha determinado que son palestinos todas las personas que salieron como refugiados después de la guerra de 1948 más sus descendientes, lo que significa millones de personas de dicha identidad con derecho a establecerse en un eventual Estado para los palestinos.

Acerca de los asentamientos, propuestas de paz como la de Olmert, contempla el desmantelamiento colonias y la retribución por territorios a los palestinos, lo cual es realista políticamente que absorber palestinos como plantea Hurtado, algo que de paso denota un profundo desconocimiento sobre la situación real, lo cual solucionaría si se toma un viaje exploratorio y ve con sus ojos la situación de ambos lados y los intereses de ambas poblaciones.

Recomendar además, que estudie los Acuerdos de Oslo II donde Israel tiene administración plena sobre la zona “C” de Cisjordania, hasta para realizar construcciones. Y donde, de llegar a un acuerdo definitivo con los palestinos, un plan como el de Olmert desmantela colonias, y deja infraestructura lista para que sea aprovechada por los palestinos eventualmente, esperando que estos no decidan como hicieron sus hermanos en Gaza de desmantelar infraestructura para usar los materiales en la guerra contra Israel luego de la salida en el 2005.

La naturaleza de Israel como Estado Judío, garantiza libertades plenas para todos los ciudadanos, defendidos por las leyes básicas del Estado y complementadas con normas impuestas por el parlamento que es conformado por los ciudadanos plenos del país de cualquier denominación religiosa, origen étnico, ideología política y hasta opositores fervientes del sionismo.

La utopía que plantea Hurtado como “Constitución ilustrada”, en realidad es un modo bonito para llamar al “binacionalismo”, propuesta que no funcionaba según la opinión de las comisiones a mediados de los años 40, y por supuesto no funciona ahora. Si los palestinos no quieren ser israelíes, porque los moderados quieren su propio Estado independiente, y los radicales un solo Estado Islámico, en dónde queda esta utopía ilustrada? Por lo visto en ninguna parte.

El Judaísmo no es el problema

judios

En respuesta al artículo “La solución es un Israel laico”, del Señor Víctor Hurtado Oviedo, en el diario La Nación (Costa Rica) del 27 de marzo de 2016, quisiera comenzar diciendo que la religión no es un problema para adquirir la nacionalidad israelí, de hecho los hay musulmanes, cristianos, drusos, judíos, todos israelíes con los mismos derechos, más no así con las mismas obligaciones, ya que al menos los musulmanes no tienen obligación de hacer servicio militar para no ponerlos en una encrucijada con sus familiares y vecinos.

También quisiera indicarle al señor Hurtado que además de las negociaciones de Camp David del año 2000 que fueron interrumpidas abruptamente por el Rais Yasser Arafat para lanzar la Segunda Intifada, hubo un plan de partición propuesto por Ehud Olmert, rechazado por Abu Mazen en el año 2008.

También quisiera indicarle al señor Hurtado que además de las negociaciones de Camp David del año 2000 que fueron interrumpidas abruptamente por el Rais Yasser Arafat para lanzar la Segunda Intifada, hubo un plan de partición propuesto por Ehud Olmert, rechazado por Abu Mazen en el año 2008.

Comienzo con la pregunta, será la propuesta de un Estado Binacional Laico la solución? Ciertamente quien plantee esta idea desconoce las diferencias ideológicas entre clanes palestinos para poder llegar a un acuerdo sobre negociar o no con Israel. Cuando se decidió realizar el Plan de Partición a finales de los años 40, se había planteado la idea de un único Estado para ambos pueblos, pero por los roces existentes la solución no era factible y por eso se plantea dividir la zona, 68 años después replantear esta idea puede estar basada en buenas intenciones, pero las circunstancias de ambas poblaciones no lo hace factible.

Por ejemplo, cómo resolver el patrocinio económico de Irán o Qatar a las agrupaciones islamistas de Gaza para mantener el “Estatus Quo” de conflicto contra Israel. O las disputas entre clanes palestinos para determinar la administración del poder, además de los sistemas educativos palestinos principalmente en el enclave costero, patrocinados hasta por la UNRWA donde se adoctrina para asesinar israelíes.

La Resolución 181 de 1947 que dividía el territorio de la restante Palestina administrada por los Británicos para otorgar el Hogar Nacional Judío (Propuesto en la Declaración Balfour y ratificado en la Conferencia de San Remo), lo cual es una definición política no religiosa y en la Declaratoria de Independencia garantiza el acceso a los judíos de todo el mundo que quieran adquirir la nacionalidad israelí (lo que no es automático sino que pasa por supervisión de la oficina de absorción) sin privar de los derechos a las otras minorías nacionales.

Las leyes de Israel no se basan en el Talmud sino en las normas básicas establecidas al fundarse el Estado y luego por leyes complementarias dictadas por el parlamento que es Unicameral, que lo compone grupos nacionales. Muchas leyes posteriores fueron establecidas por jurisprudencia (al estilo del “common law” anglosajón), combinado en parte con el sistema continental francés, por medio del Derecho Turco Otomano vigente por 400 años que protegía minorías poblacionales. Esto hace normas más flexibles que otras y aún sin existir una constitución escrita, las leyes dictadas por la kneset cumplen con ese rol y balancea posiciones entre religiosos y laicos.

Hay jueces y juzgados para todos los temas, por ejemplo, los temas religiosos competen a las cortes religiosas de cada línea. En esto ejemplifico que hay un cuerpo de jueces musulmanes encargados de aplicar la norma islámica (sharia) siempre y cuando esta norma no viole las normas básicas del Estado ni las establecidas por el Parlamento. Pero también hay jueces de familia, cortes de distrito, cortes laborales, etc. Las cuales atienden solicitudes de todos los ciudadanos israelíes sin discriminación alguna. Además, ciudadanos palestinos han acudido a cortes israelíes que han fallado a su favor en reiteradas oportunidades.

La religión no es un problema en Israel, la mayor parte de la población se declara laica o de posiciones religiosas conservadoras en cuanto a los dogmas religiosos y hay libertad de culto en el país, basta con estar en Jerusalén a ciertas horas del día donde se pueden escuchar a los muezzins musulmanes llamando al rezo desde los minaretes, los viacrucis realizados por la Vía Dolorosa y los rezos en el Muro Occidental para darse cuenta que la religión al menos en Israel no es un problema.

El judaísmo además tiene un componente más allá de la religión y es del vínculo con la tierra ancestral, de costumbres, tradiciones y de historia que enriquecen más allá de tener una misma fe en común, es un modo de vida que sobrepasa el aspecto espiritual y lo fortalece al mismo tiempo.

Definitivamente que no es la religión en Israel el problema, quizás sí lo sea entre palestinos, donde los islamistas que gobiernan Gaza o que se abren paso de vez en cuando en la Margen Occidental, no desean renunciar a la “Tierra Santa Islámica” que ha sido contaminada por infieles dhimmis judíos que la tienen bajo su poder en algo que consideran una afrenta. Quizás en esos lugares su planteamiento sea una excelente iniciativa, restando poder a los religiosos islamistas y fortaleciendo a los moderados laicos para sentarse seriamente a proponer un acuerdo definitivo, basado en Dos Estados para dos pueblos.

El que Israel sea el único Estado Judío en el mundo (en contra peso a la cantidad de Estados de otras confesiones), es un problema solo para quienes consideran que los judíos no tienen un derecho de autodeterminación en una tierra que consideran su Estado, más si este garantiza a sus ciudadanos no judíos derechos plenos, si la posición fácil es desmantelar el único por ser Judío en el mundo, insisto en que de nuevo no se ha comprendido el trasfondo del conflicto y le hace el juego a los que hacen la agenda de los radicales.

Abbas el nefasto…

El Presidente de la Autoridad Palestina solicitará a la ONU elevar su estatus en la Asamblea General el próximo 29 de noviembre como “Estado observador no miembro” del organismo. Mientras tanto, Israel sospecha de “un apoyo europeo para el reconocimiento palestino en las Naciones Unidas”.

Según el artículo “Abás tiene ‘confianza plena’ de triunfo en ONU” de la Cadena AFP, el presidente palestino Mahmoud Abbas vende la idea que es un triunfo hacer una movida en Naciones Unidas a favor del establecimiento de Palestina como Estado Observador.

El movimiento político que está a punto de realizar solamente alargará más tiempo el conflicto, no le beneficia ni siquiera a su liderazgo, por el contrario ahora que Abbas quiere salir de la escena política palestina, le dejará el terreno empantanado al siguiente líder que tome la batuta de la Autoridad Palestina, quien técnicamente deberá comenzar de cero, o hasta con saldo negativo en la confianza de su propia población.

A esto debemos sumarle que en Gaza el gobierno de turno es Hamas (fortalecido con guerrillas islamistas menores), patrocinado por Irán y quien no ve correcto el movimiento político de Abbas, porque la aceptación de condiciones de Estado le dará reconocimiento automático a Israel; ya no de palabra como sucede hasta ahora, sino de hecho. Y con la división que hay al respecto entre los palestinos, Abbas estará condenando a los palestinos a conformarse con un Estado fundado bajo las bases de lo que tienen actualmente, que en nada se parece ni al “Plan de paz” israelí más conservador de todos, mucho menos al plan de paz arriesgado propuesto por Ehud Olmert.

Para testigo del suicidio de Abbas, el tiempo, los países que voten a favor de Palestina como Estado Observador lo hacen motivados por emociones, no por el sentido común, el 29 de noviembre le estarán dando un nuevo golpe histórico al derecho palestino de tener su Estado propio, condenando dicho territorio a seguir siendo un Estado paria sin posibilidades de autosuficiencia e independencia, sino aislado y dependiente como hasta hoy de la ayuda internacional, de los actos humanitarios que no contribuyen al desarrollo sino que son soluciones temporales.

Ciertamente lo peor que le puede pasar a los palestinos es irse por la vía rápida en Naciones Unidas, Abbas que estuvo al lado de Yasser Arafat lo debe saber mejor que nadie, conoce que las condiciones de los palestinos podrían ser peores con su movimiento, pero quiere pasar a la historia con un acto nefasto, lo va a lograr, profundizará la crisis, la posición moderada y laica de los palestinos de Cisjordania se les podría tornar en su propia contra; ya lo han visto en protestas contra las soluciones económicas del Primer Ministro Salam Fayyad, pero lo podrían ver todavía más fuerte si además del estancamiento económico, el territorial se verá congelado y algunas zonas anexadas a Israel por la ruptura del diálogo según los Acuerdos de Oslo para la paz.

Flaco favor a la paz de dicha región y fuerte favor para las posiciones radicales en Palestina e Israel, es esa desacreditación del otro lo que impera en este conflicto, donde por razones ideológicas, religiosas o egoístas algunos liderazgos de ambos lados quieren la ecuación “ganar – ganar”, dejando de lado que por esa falta de diálogo y decisiones unilaterales se ha restado confianza a la solución de “Dos Estados”, transformando el panorama en una nueva propuesta de “Tres Estados”: uno formal, uno observador y otro de facto.