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De Washington a Pyongyang, la ruta hacia el Heartland

El 4 de julio de este año, Corea del Norte lanzó un misil balístico con capacidad intercontinental (6.000 Km de alcance), con la intención de amenazar a los Estados Unidos. Los gobiernos de Pekín y Moscú exhortaron al liderazgo de Pyongyang para que eviten hacer este tipo de movimientos que pueda poner en peligro la estabilidad relativa de la zona.

Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas advirtió que las acciones del régimen norcoreano podría eventualmente ocasionar una escalada militar contra el gobierno de Kim Jong Un, “Líder Supremo” del país asiático, aún sin el aval del gobierno chino, principal aliado de los norcoreanos. Además la embajadora Haley intentó que se aprobara una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, propuesta que fue bloqueada por Rusia, temiendo eventuales repercusiones.

Durante décadas, como bien lo señala el Dr. Carlos Murillo, quien es analista internacional de renombre en Costa Rica, Corea del Norte y los Estados Unidos han estado en medio del “juego de la gallina”, donde se intenta llevar hasta el límite al contrincante para ver cuál “arruga” primero y se hace a un lado, abandonando el careo. Hasta el momento, como bien lo señala el propio analista, el gobierno norteamericano ha sido quien finalmente ha cedido ante las exigencias del régimen, procurando evitar una escalada mayor que eventualmente involucrara armamento nuclear.

Sobre este último apartado, según el Instituto sobre Estudios de Seguridad Nacional de Israel con sede en Tel Aviv, el gobierno de Corea del Norte tiene en su arsenal entre 15 a 20 bombas atómicas, a esto se le debe sumar el desarrollo contemporáneo de misiles balísticos con un alcance intercontinental, que además colocaría en peligro a los aliados de Estados Unidos en la región y en zonas aledañas, por ejemplo, en abril pasado, amenazaron al gobierno de Israel de lanzarles un “castigo sin piedad” por diferencias con los pronunciamientos israelíes sobre las pruebas balísticas norcoreanas.

Pero en la actualidad, ni China o Rusia quieren incentivar una escalada favorable a los intereses del gobierno de Pyongyang, mucho menos si analizan lo que influye las circunstancias sobre los intereses de ambas naciones, quienes compiten hombro con hombro por dominar las zonas de Eurasia denominadas geoestratégicamente como territorios cardiales. Un eventual conflicto entre Corea del Norte y los Estados Unidos podría colocar a los segundos en el límite de las fronteras chinas y rusas, una verdadera pesadilla para la lucha regional.

Lo anterior se puede ampliar del siguiente modo, Estados Unidos es el principal poder marítimo del mundo, para ser el principal poder de las zonas terrestres necesitaría colocarse en un lugar desde donde puedan controlar a los otros poderes hegemónicos. Los norteamericanos por su ubicación geográfica están en las regiones externas a las áreas de influencia global, por esto, si bien han logrado asumir el poderío naval; heredado de los británicos, además de ser catalogados como “el policía del mundo” en la época post Guerra Fría por su capacidad de movilización alrededor del globo, necesitan tener una presencia real en las zonas cardiales para de esta manera asumir el poder pleno sobre los otros países competidores, principalmente claro está, Rusia y China.

La situación con Corea del Norte podría ser la excusa perfecta para hacerlo, por este motivo tanto Moscú como Pekín buscan contener que se lleve más allá la confrontación, ya que es evidente que ambos países no necesitan un actor más disputando la hegemonía terrestre.

Por el momento, China lleva una ventaja sustancial por la cantidad de proyectos que están financiando en su región, así como el impulso estratégico que le ha resultado la inversión en países de África como Kenia, Uganda y Etiopía, donde realizan grandes obras ferroviarias o portuarias. Por ejemplo, el ferrocarril que uniría las ciudades de Nairobi y Mombasa en Kenia o el puerto de Yibuti en Etiopía. La diplomacia de la billetera aplicada por los chinos les suma resultados positivos. En su propia zona natural la idea de trazar una “nueva ruta de la seda”, le concede un factor de maniobra política y económica, contra la cual Rusia no puede competir aún.

A esto, se debe sumar que la política china con respecto a Occidente es muy apegada a esa apertura que realizaron en las últimas décadas, basta con ver la cantidad de empresas chinas que invierten en las regiones occidentales, lo que deja como una historia lejana aquel régimen hermético y poco descifrable de la Guerra Fría. Además; y a pesar de Donald Trump, las relaciones con Estados Unidos en diferentes campos son buenas. No se puede dejar de lado que hasta el año 2016, el gobierno chino ostentaba el título de ser el principal acreedor del gobierno norteamericano, lugar que le ganó el gobierno japonés.

Ciertamente en China, se tiene el principal poder territorial del mundo actual, aplicando mayormente el poder blando con mucho aporte económico principalmente, pero que ha logrado grandes réditos. Por su parte, Rusia, quien es su más directo contrincante regional, intenta a través de la persuasión competir y neutralizar el empoderamiento chino, aunque además, asegura un radio de acción mucho mayor abriendo su abanico de influencias y alianzas en otras regiones donde hay acceso a recursos estratégicos y salidas a importantes zonas marítimas, como por ejemplo el Medio Oriente.

En estos momentos, los rusos se ven controlados en cierto modo por el movimiento de tropas muy cerca de sus fronteras, como es el caso de Polonia y Lituania donde en enero de 2017 se movilizó un contingente con cerca de 1.200 soldados. Además de lo anterior, la intención de Ucrania de formar parte de la OTAN incentivará las tensiones entre ambas naciones por el conflicto que tienen vigente desde el 2014 por el tema de Crimea.

Aún con las mejoras de la relación entre Washington y Moscú, las teorías de contención están vigentes, ninguno de los países hegemónicos cederá en sus zonas de influencia, ni permitirían que la competencia se desequilibre. Por lo tanto, cualquier movimiento que cambie estas realidades llevará consigo una disputa sin tregua que se llevarán desde todos los frentes, agotando las posibilidades existentes.

Por ejemplo, en junio anterior, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) conformada por Rusia, China y los países centroasiáticos rechazó la incorporación de Irán de ser miembro pleno a solicitud del gobierno chino, esto en procura de evitar ceder mucho más poder para los rusos en el marco del organismo con la presencia de un aliado indiscutible (el régimen de Teherán), pero además, pensando en que los cambios de las políticas norteamericanas benefician a los chinos por encima de un debilitamiento de los rusos en la zona.

Interesante que en el marco de la OCS hay cuatro países que son potencias nucleares; Rusia, China, Pakistán e India, la no aceptación de Irán, además enfoca el no fastidiar la vida de Arabia Saudita, segundo gran proveedor de crudo chino y a Israel con relaciones comerciales por al menos $12.000 millones como opción en el trazado de la ya mencionada “nueva ruta de la seda”.

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El conflicto que desplazó la situación palestina – israelí

Las actuales divisiones sectarias entre el Reino de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán parecen estar mucho más relacionadas con el enfrentamiento geopolítico y el antagonismo ideológico en su búsqueda por el predominio en Oriente Medio, que con la religiosidad.

Las actuales divisiones sectarias entre el Reino de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán parecen estar mucho más relacionadas con el enfrentamiento geopolítico y el antagonismo ideológico en su búsqueda por el predominio en Oriente Medio, que con la religiosidad. (Fatiha Dazi – Héni)

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

(El sectarismo de Irán contra Arabia Saudita)

Existen ciertos aspectos sobre el Medio Oriente que a algunos se les olvida, no comprenden o simplemente ignoran por principios ideológicos, o afinidades político – religiosas.

Antes de los fallidos intentos de los países árabes de exterminar a Israel, el nacionalismo palestino (palestinismo) era solamente panarabismo[1] (y panislamismo[2]), una vez que fracasaron en sus intentos de destruir el Estado Judío tuvieron que modificar el conflicto de lo macro (árabes vs israelíes) a uno micro (palestinos vs israelíes).

Por supuesto, en la primera parte de los enfrentamientos se veía como una situación entre Estados. Por lo tanto, la crítica hacia Israel era menos lapidaria que ahora, porque una vez que se cambia el enfoque (paradigma) se considera a los palestinos víctimas y ya no lo ven como un conflicto de iguales, sino que se empiezan a considerar elementos como la capacidad militar.

Claro está, no se puede comparar el armamento de Israel que se ha venido acumulando y modernizando desde que empezó el conflicto, en cambio los palestinos por ser una identidad nacional reciente, “destetada” forzadamente por el fracaso de los países árabes en su afán de destruir a Israel, no cuentan con un equipo militar para guerras, sino como en la época de los fedayines egipcios, están preparados para luchas suicidas y para la construcción de armamentos hechizos dirigidos en ataques terroristas contra objetivos abiertamente civiles.

A pesar de lo anterior, los enfrentamientos armados de las últimas décadas, el conflicto no ha alcanzado los niveles de crisis humanitaria de otros enfrentamientos armados regionales, como por ejemplo la guerra en Siria, la invasión de islamistas en Iraq o las invasiones de fuerzas occidentales en países de la región (Iraq, Afganistán, Libia, etc.). Y si bien los últimos enfrentamientos han cobrado centenares de vidas, principalmente del lado palestino, los niveles analizándolo fríamente no se han salido de un “caudal aceptable” que cualquier guerra o confrontación podría ocasionar.

Pero hay que expresar una realidad de la región. Hay una despreocupación por el conflicto entre israelíes y palestinos, porque finalmente es el menor de los problemas de Medio Oriente hoy, por eso es indiferente que se llegue o no a un acuerdo para solucionar el conflicto en el corto tiempo.

El principal enfrentamiento y por lo que esa zona es un polvorín, es debido a la guerra sectaria por el dominio del poder islámico que se disputan entre chiítas representados por Irán y sus lacayos contra los sunitas representados por Arabia Saudita y sus agrupaciones terroristas como Al Qaeda, Al Nusra e ISIS. Explicado de una mejor forma por la analista Fatiha Dazi – Héni[3].
Cabe plantearse entonces en este aspecto, quiénes han sido las mayores víctimas del terrorismo y enfrentamiento de carácter islamista? Son los propios musulmanes, vayan a ver los atentados en Líbano, Siria, Iraq, Pakistán, Egipto. No es Occidente el que sufre mayores bajas, aunque sí tienen problemas con estos grupos, pero por ahora está un tanto lejana esta situación a alcanzarles con toda su fuerza. Por cuanto viven una guerra de baja intensidad, con ataques por parte de “lobos solitarios” de una fuerza inferior a la que enfrentan las luchas entre facciones islámicas.
Aunque debe seguirse atentamente el desenlace de este enfrentamiento de poderes político – religioso, porque una vez que alguna de las dos agrupaciones islámicas ostente con fuerza el poder, regresarán a sus objetivos anteriores: Destruir Israel, llevar la Yihad[4] contra los pueblos infieles a través del Dawah[5], el empoderamiento o con violencia de corte sectario.
No se trata de paranoia o propaganda de distracción, sino que es siendo críticos en el análisis estamos frente a esa realidad, solamente saquen conclusiones del comportamiento de dichos países y los grupos que patrocinan. Es obvio que occidente y las potencias alternativas (Rusia y China), más las potencias regionales “moderadas” (Turquía, Egipto, Israel y Jordania) cumplen un rol importante al tomar alianzas entre estos grupos a los cuales según la historia ha mostrado, fortalecen y luego se transforman en su dolor de cabeza, además que entre estas potencias están los principales productores de armas del mundo, Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia e Inglaterra[6].
Pero con un planteamiento distinto por parte de Occidente y las potencias alternativas, lo ideal es que en esta lucha sectaria salgan debilitados ambos poderes y que el dominio que tenga sea tan limitado que después no puedan en un corto tiempo convertirse en una amenaza a gran escala para los intereses de los distintos actores en la región principalmente los extra regionales (las potencias occidentales y alternativas).
De esta manera extenderán la tregua con los islamistas hasta que de nuevo se comience a presentar un desequilibrio en las fuerzas de la región, en estos momentos parte del desequilibrio que se vive fue provocado por la intervención occidental en Iraq a comienzos de la década anterior y que trajo abajo uno de los contra pesos que tenían los iraníes en ese espacio geográfico. La zona en general es inestable y convulsa siempre, lo que toca es mantener las luchas en un nivel “moderado”, de bajas revoluciones, sin que alguno de los conflictos internos lleve a una explosión incontenible hacia los sectores fuera de la región.

Referencias:

[1] Nacionalismo árabe que proclamaba la conformación de una sola nación con todos los árabes, sin distinción religiosa, territorial o política.

[2] Idea político – religiosa que proclamaba el establecimiento de una sola nación dirigida por el Islam como religión, la proclama de un Califato con varios emiratos bajo la ley islámica (Sharia)

[3] http://www.franceculture.fr/personne-fatiha-dazi-h%C3%A9ni.html

[4] Guerra Santa.

[5] Proselitismo islámico.

[6] https://www.es.amnesty.org/temas/armas/los-seis-grandes-exportadores-de-armas/

Smartpower en el Kremlin

PUTIN OBAMA

 

En un artículo escrito hace 3 años aproximadamente llamado “En la esquina Rusa, de nuevo el fantasma soviético” planteaba el peso político que ha retomado el gobierno ruso en alianzas estratégicas en zonas con alta presencia estadounidense ya sea militar, política o económica. No en vano se ha destacado presencia rusa en países latinoamericanos, en coordinaciones con países asiáticos y en los últimos meses en mantener un control oportuno en el Medio Oriente; el Heartland en un claro desempeño del denominado poder de persuasión; Smartpower”.

El gobierno de Vladimir Putin ha sabido emplear la diplomacia sin soltar el fusil, en el caso del conflicto en Siria; uno de sus mayores socios en compra de armamento de la región; el gobierno del Kremlin ha logrado evitar por el momento que una coalición occidental realice un ataque quirúrgico contra bases militares sirias como respuesta a un ataque con armas químicas realizado contra civiles a finales de agosto pasado. La propuesta rusa para evitar la intervención militar proponía la entrega del gobierno sirio de todo su arsenal químico y la firma del tratado internacional sobre este tipo de armamento, propuesta que fue aceptada por el gobierno de Bashar Al Assad.

Este movimiento político del gobierno ruso fue aplaudido a nivel global, pensando que acercará la paz en una región convulsa, donde a estas alturas va más allá de desaparecer armamento ilegal o de una salida abrupta del presidente Assad del poder sirio. Pero lo cierto del caso que enumerando algunas acciones rusas podría destacar que la vuelta en escena de esta potencia mundial lo hacen a costas de un Barack Obama cuyo Premio Nobel de la Paz en el año 2009 se le ha transformado en una pesada carga.

  • En setiembre de 2011 Rusia critica a la Unión Europea por tomar una acción unilateral de sancionar económicamente a Siria.
  • Rusia mantiene su posición de vender armas a Siria, sobre quien no pesa esta prohibición. Por supuesto no iba a desaprovechar un negocio de US$1.000 millones.
  • El 4 de febrero de 2012 el gobierno ruso junto con el chino vetan resolución que llamaba a intervenir Siria para evitar que siguiera creciendo el número de muertos que el conflicto ha generado desde su comienzo.
  • En reiteradas oportunidades los rusos y los chinos han vetado cualquier resolución contra el gobierno de Bashar Al Assad en especial si estas incluyen acciones de carácter militar.
  • Después del ataque con armas químicas del 28 de agosto, los rusos emprenden una campaña en medios propios y extranjeros señalando la autoría de los grupos de la oposición y no del gobierno de Bashar Al Assad.
  • Rusos y chinos abandonaron la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU en la cual se discutía el caso sirio y se acogía una propuesta británica que incluía acciones militares.
  • Rusia y China movilizan fuerzas armadas cerca de las costas sirias advirtiendo los primeros que cualquier acción militar desencadenaría un efecto en cadena que incluiría ataques contra objetivos saudíes e israelíes.
  • La diplomacia rusa propone un plan de desarme químico de las fuerzas de Bashar Al Assad como salida a evitar un ataque militar que degenerara aún más la crisis siria que ya tiene un saldo cercano a los 200 mil muertos y más de 4 millones de desplazados.
  • El gobierno sirio acepta el plan ruso, mientras el estadounidense también lo acepta bajo condiciones de cumplimiento, en un gran logro diplomático del gobierno de Vladimir Putin.
  • El presidente ruso se dirige a los ciudadanos estadounidenses través del diario “The New York Times” donde señala que los Estados Unidos no son excepcionales, por lo que no deberían optar por vías militares ante cualquier situación en el mundo, mucho menos provocarla en Siria y ocasionar que se disparen las acciones de terror en el mundo.

Haciendo un resumen de lo expresado anteriormente, el gobierno de Vladimir Putin gestó un golpe de autoridad frente a la principal potencia mundial; los Estados Unidos, hecho que no se gestaba en esta magnitud desde la época de la Guerra Fría con la Unión Soviética como competidor directo del país norteamericano. El gobierno de Putin con tantas críticas internas por supuestas violaciones a los Derechos Humanos, ha logrado galardonarse a nivel internacional como un pacifista, y la estocada final que recibe el presidente Demócrata, Barack Obama, lo deja con puntos menos como estratega y como virtual perdedor en encontrar una salida al tema sirio que no tuviera que pasar por tantos filtros, tanta crítica internacional y procesos de desinformación tan profundos que ya nadie confiaba en una acción “quirúrgica” temiendo un nuevo Iraq desarmado (aunque es más que sabido la existencia de armas químicas en Siria desde hace años).

La acción desarrollada por el Kremlin se complementó con dos actos que marcaron el terreno de juego en el cual se desarrollaría el accionar de las potencias involucradas, Rusia se mantuvo firme hasta el final en su apoyo al gobierno de Assad (socio militar y comercial de la región) tan así que además de vetas resoluciones realizó un movimiento inesperado, abandonó junto con China, una sesión del Consejo de Seguridad donde se planteaba intervención militar, estrategia que algunos vieron como un abandono a su suerte al gobierno de Bashar, pero que se fortaleció en el verdadero sentido cuando se enviaron buques de guerra rusos a la zona del conflicto en un careo militar que no pasaría de esa medición de fuerzas salvo que alguien de manera irresponsable disparara primero. Y a esto hay que agregarle que a la sombra de Rusia contaron con el respaldo chino, lo que haría de la crisis una situación todavía más tensa y peligrosa, por lo que cualquier acción generara confrontaciones haría estallar un conflicto global.

Con el transcurso de los días, el planteamiento ruso del desarme químico por parte del gobierno sirio tomó fuerza. La solución no atraerá la paz para este castigado país, sino que pretende evitar otro ataque químico como el del 28 de agosto contra poblaciones civiles, y el proceso de destrucción de dicho armamento en poder del gobierno sirio (no se ha dicho nada del material que puedan tener los grupos de insurgentes) bajaría la efervescencia y el tono de carácter apocalíptico que el conflicto tomó desde semanas atrás. Y como si fuera poco, la ONU confirmó el ataque hoy 16 de setiembre, otro elemento que ayudó a fortalecer la posición rusa, porque el informe no indica responsables, sino solamente reafirmar que efectivamente se usó material prohibido contra poblaciones civiles. Algo que bien pudieron utilizar los informes de “Médicos sin fronteras” para argumentarlo, más sin embargo era un movimiento político de la ONU actuar de esa manera para que se procurara bajar los ánimos tensos y encontrar una solución no militar a la crisis, lo que logró finalmente el gobierno de Moscú.

Para la administración Obama, es el tercer movimiento geopolítico que les deja mal parados. En la guerra contra la Libia de Gadafi debieron tomar un papel secundario para evitar las críticas internacionales, por lo que la batuta la tomaron los franceses y otros miembros de la OTAN. En el conflicto interno egipcio se les acusa de no apoyar al gobierno de Al Sisi por haber derrocado la presidencia de Mohamed Morsi, por lo que algunos han tildado al presidente Obama de ser favorable a los “Hermanos Musulmanes”. Finalmente los movimientos en Siria han dado muestras de mala estrategias, comenzó enfático en su posición de acciones duras contra el régimen de Bashar Al Assad, una condena enérgica ante los ataques contra civiles con armas químicas, consulta ante el congreso para ver si se atacaba o no, espera a los resultados de la ONU y finalmente aceptar sin tapujos la propuesta rusa.

Entonces se puede decir que para los efectos de evaluar el accionar del gobierno de Obama se podría ver desde dos perspectivas básicas muy generales:

  1. El gobierno de Obama analizó todas las posiciones internas del país y se dio cuenta que el saldo de intervenir militarmente Siria traería más números rojos, por lo que optó por congelar el asunto y ver si existe una solución desde el ámbito diplomático que evite incurrir en pérdidas monetarias y humanas al accionar una guerra en una zona volátil, por eso vio con buenos ojos la propuesta rusa.
  2. El gobierno en Washington que analizaba actuar así fuera de forma unilateral se quedó sin ideas, y los rusos vinieron a su rescate salvándoles de lo que sería el peor error del siglo XXI, por lo tanto aceptaron la propuesta de Putín sin importar el costo político que esto acarreaba.

Sin la intervención de Estados extranjeros directamente en el conflicto, la guerra civil continuará, las batallas sectarias se mantendrán, así como la división del país y continuará creciendo el número de muertos, este es el estado de acciones menos turbio en la actualidad, aunque parezca irónico. Por lo anterior se puede decir que el movimiento de Vladimir Putin fue acertado y su estrategia, en términos futbolísticos fue el legítimo “gol al ángulo” algo que surgió de manera inesperada y que genera una sensación de calmar la fuerte tensión de la región. Por el bien de Siria, por suerte apareció una propuesta que evite una intervención militar que pueda “balcanizar” la situación de las víctimas, por el momento se ha evitado el baño de sangre de carácter internacional, porque además se evitó momentáneamente el efecto expansivo de la ola de violencia por toda la región, los ciudadanos de Medio Oriente ciertamente lo agradecen, aunque esto al gobierno de Washington le reste puntos en su evaluación como hegemón del poder mundial.

El Póquer Sirio

Las cartas están en la mesa

Las cartas están en la mesa

En Siria la información y desinformación se mueve de un lado al otro, si fuera por lo que las cadenas internacionales declaran, hace días habría comenzado la carnicería internacional en Siria. Las acusaciones y “revelaciones” aparecen y desaparecen mágicamente… Las Naciones Unidas no quieren ver un nuevo Yugoslavia, pero al mismo tiempo son enfáticos que no se puede permitir la presencia de armamento químico en el conflicto, que afecten a poblaciones civiles, como en su momento lo hizo Sadam Hussein con el silencio criminal de la comunidad internacional…

Al presidente Barack Obama cada vez que le recuerdan el “Premio Nobel de la Paz” lo debilitan como a Superman con la criptonita, por lo que finalmente para poder entrar en Siria, la coalición occidental tendrá que echar mano de un líder alternativo, porque los Estados Unidos y Gran Bretaña están quedando aislados de cualquier fórmula que los ponga como la punta de lanza. El presidente Obama esperará la decisión del Congreso Norteamericano, lo que podría significar una muestra de debilidad política por parte del líder de la principal potencia militar del mundo, y al Primer Ministro David Cameron el propio parlamento inglés le ha vetado  la posibilidad de intervenir en Siria. De esta forma deben relegarse a la sombra ambos gobiernos y no ser los jefes de las acciones en Siria, para además continuar obedeciendo las exigencias de los pueblos estadounidenses y británicos

La carta francesa

Pero al igual que en Libia, de nuevo parece que la OTAN y los aliados de Occidente echarán mano a la carta francesa y el ataque que tanto desean lo dirigirá el presidente Hollande. Las fuerzas armadas francesas no se pueden ver por debajo del hombro, tienen el tercer gasto militar más elevado del mundo, así como capacidad nuclear desde inicios de los años 60’s (Poder nuclear Francés)

La República Francesa y su “Napoleón Hollande” tiene un poderoso poder militar que no puede ser para nada echado a menos, la gran tierra de la “Liberté, égalité, fraternité”, ha sabido comportarse como demócrata pero también ha tenido sus propias conquistas, y en la actualidad, junto con La República Alemana son los líderes de Europa y obviamente quieren seguir subiendo escalones en la influencia sobre el mundo.

El francés es el idioma de la diplomacia, pero eso no quiere decir que no sepan empuñar el fusil y que no lo vayan a hacer cuando quieren ganar mucho mayor protagonismo detrás de las potencias occidentales desgastadas de USA y Gran Bretaña, en especial de cara a las potencias del otro bando, Rusia y China.

La opción políticamente correcta; Turquía.

Si pareciera poco que Francia quiera ser la mano derecha de Estados Unidos y Gran Bretaña en cualquier acción militar contra el gobierno de Bashar Al Assad, la coalición de Occidente tiene el “As” turco bajo la manga que permita actuar sin correr riesgos de agitar demasiado las aguas del mundo islámico. Los turcos necesitan cualquier acción que les permita dar agigantados pasos hacia su anhelado proceso de incorporación a la Unión Europea, de manera que encabezar acciones militares en Siria podría hacerles creer que esto aceleraría la espera.

Turquía posee cerca de 1 millón de soldados y es la segunda fuerza militar de la OTAN después de los Estados Unidos. Además de compartir fronteras con Siria, lo que permitiría facilitar las operaciones desde este país que se encuentra en el cruce entre Asia y Europa. Los turcos se sienten orgullosos de denominarse una “Nación que es un ejército”, ya que casi toda su población masculina ha sabido lo que es desarrollarse en las fuerzas armadas, además que constantemente viven activos por su conflicto contra los separatistas kurdos liderados por el PKK.

Rebeldes o terroristas?

Quizás la mayor encrucijada en la que se encuentra la opinión pública occidental esté en las dudas que generan los grupos que conforman el denominado Ejército Libre Sirio ( حركة الضباط الأحرار), por la cantidad de agentes extranjeros involucrados dentro de sus filas y donde destacan agrupaciones cercanas a Al Qaeda y que podrían estar detrás de los atentados con armamento químico contra poblaciones civiles, siguiendo el principio básico del terrorismo, atemorizar y amedrentar a los enemigos. Por lo que las propias poblaciones que dicen proteger, podrían estar siendo “secuestradas”, por las facciones islamistas del ELS y atemorizadas para que culpen al gobierno sirio de todas las acciones que emprendan los grupos terroristas dentro del propio ELS.

De lo anterior se puede desprender que las acciones militares que se quieren lograr en Siria tendrían que justificarse de otra manera, para que los eventuales ataques de falsa banderano involucren a fuerzas internacionales que ocasionen un conflicto de mayores magnitudes, aunque podría también haber evidente patrocinio de dichos atentados, para poder ingresar en Siria, derrocar al gobierno Alauita de Al Assad y dejar el país divido en tres partes, una liderada por agrupaciones kurdas que desde hace muchos años luchan por tener su propio territorio autónomo, la otra parte dirigida por Sunitas donde destacan facciones de Al Qaeda, y como tercer grupo están los chíitas junto con la minoría alauita. Estas serían las tres grandes agrupaciones con poder dentro del país y dispersos entre estos estarían las otras minorías religiosas, lo que podría conducir a una constante lucha sectaria y además el debilitamiento de este país dentro del denominado “eje del mal”, cercando aún más a Irán que es el fin último de sacar a Al Assad del poder. La división, podría, alterar además, la fuerza militar del grupo islamista chíita libanés Hezbollah, por cuanto al quedar por fuera Bashar del poder sirio, no tendría suplidor de armas y también atraería más luchas sectarias contra grupos suníes de Siria que han recibido la orden de luchar en una “guerra santa” contra el “Partido de Dios“.

Lo irónico del tema es que al igual que ha sucedido en otras latitudes, el patrocinio de Occidente a fuerzas islamistas para sacar a un enemigo del juego, posteriormente se convierte en el caldo de cultivo para atentados contra sus propios intereses en las regiones que se meten. Por lo que Siria no pareciera que sea la excepción una vez se acabe la era Assad.

China y Rusia

Los dos máximos aliados de la región para Siria, han hecho su movimiento. En la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, abandonaron la sala durante la votación, algunos lo vieron como un espaldarazo al gobierno de Al Assad, otros lo han tomado con cautela y han advertido que el movimiento por el contrario es una advertencia de que no están de acuerdo en ninguna resolución contra Siria que signifique acciones militares. Por supuesto Rusia tiene un importante negocio militar con Siria de más de casi los US$1.000 millones en el 2012. Y para China que depende como todos del petróleo del área no pueden bajar los brazos. Además que ambos se apegan a una posición tomada del modelo de la Paz de Westfalia de 1648 en donde “… Las diferencias entre los estados son en última instancia resueltas por la fuerza…”

El envío de buques de guerra de ambos países a la región son una muestra de fuerza, quizás no de gestión militar activa, pero sí de persuasión. La movilización de efectivos rusos o chinos para desarrollar una guerra en esa zona puede se muy alto riesgo pensando que la OTAN es vecina de Rusia, aunque sus aliados los chinos tienen una posición estratégica importante para poder apoyar a los rusos en cualquier conflicto bélico que sobre pase sus propios intereses.

Arabia Saudita e Irán

Quizás la mayor concentración del conflicto pase por estos dos países indirectamente, ambos quieren neutralizar el poder del otro de la forma que se pueda y tienen alianzas estratégicas en la región para poder lograrlo. Los iraníes son aliados naturales de Siria, quien a su vez es el país plataforma desde donde se arman agrupaciones islamistas en Líbano y a Palestina. Arabia Saudita por su parte es formador de islamistas como Al Qaeda y Jabhat al Nusra (la versión siria de Al Qaeda) y brinda apoyo monetario a organizaciones de este tipo en todo el Medio Oriente y África. Ambos países luchan tener la hegemonía del mundo islámico por diferencias de carácter doctrinal en su posición referente al Islam.

Arabia Saudita podría brindar su territorio como base de operaciones militares en caso de atacar a Siria, pero tiene la advertencia rusa que en caso de ellos participar en una agresión directa, los rusos entrarían con todo contra el país petrolero. Pero los saudíes no se quedarían de brazos cruzados y en cualquier momento podría activar células terroristas para que ataquen en pleno corazón ruso por medio de agrupaciones chechenas, lo que en otras oportunidades ha dado fuertes dolores de cabeza a Rusia.

Por su parte Irán, que se ve cada vez más cercado por los aliados occidentales, amenaza que cualquier ataque contra Siria, emprenderían una operación militar en contra de Israel, lo que a su vez buscaría desviar la naturaleza del conflicto transformándolo en una guerra religiosa contra el “invasor sionista”, elemento que en otras ocasiones de conflictos internos han intentado países de la región como Iraq en la “Primera Guerra del Golfo”.

El observador alerta: Israel

A pesar de estar siendo acusado como “la mano invisible que domina a las potencias del mundo”, lo cierto y objetivo del caso es que Israel no se involucra directamente en el conflicto contra los sirios. Bien que mal y a pesar de su estatus de no paz con el país vecino, la frontera sirio – israelí; los Altos del Golán, ha sido una de las fronteras más calmas que ha tenido Israel desde mediados de los 70’s. A pesar de existir un profundo conflicto por las guerras entre ambas naciones que dieron como resultado la conquista israelí al territorio de Golán, no ha existido hasta comenzado este conflicto mayores problemas entre ambos países, salvo el trasiego de armas desde Siria hacia el grupo Hezbollah en el Líbano y los ataques aéreos que Israel ha lanzado contra supuestas instalaciones nucleares sirias, las cuales no recibieron un reclamo vehemente por parte del gobierno sirio, lo que hace pensar que sí se trataba del inicio del desarrollo nuclear sirio.

Entre la opinión pública israelí existe una posición casi unánime, cualquiera de los dos que ganen en el conflicto son pérdida para Israel. Que Bashar Al Assad continúe en el poder sirio da la posibilidad de que Irán tenga posibilidades de seguir creciendo en su desarrollo militar y nuclear, que se haga con este material y lo transporte a través de Siria a las agrupaciones islamistas de Palestina y el Líbano para el lanzamiento de “bombas sucias” contra poblaciones civiles israelíes. Si por el contrario, Bashar Al Assad sale vencido (lo que busca la coalición occidental), las agrupaciones islamistas retomarán su guerra contra objetivos estadounidenses e israelíes en la zona, y ahora metidos de lleno en Siria, les sería más sencillo realizar ataques suicidas contra el territorio de Israel, lo que traería inestabilidad que desde hace décadas no se ve en esa zona por lo que el resultado puede ser catastrófico.

Pero antes de ese resultado de ganadores, hay un elemento anterior, el conflicto en Siria y las implicaciones para Israel. Como lo mencioné en párrafos anteriores, Israel ve el conflicto desde su trinchera sin participar, lo cierto es que en caso de una guerra abierta contra el régimen de Siria, estos van a querer emprenderla contra los israelíes buscando; como lo hizo Sadam Hussein en la Primera Guerra del Golfo, pretendiendo de este modo que una respuesta israelí volcara el apoyo del mundo árabe a favor de su régimen, pero la persuasión de los países occidentales para que Israel no ingresara evitó el recrudecimiento del conflicto. En este caso podría correrse el riesgo similar, con la diferencia que las distancias son más cortas y que hay peligro de material nuclear o químico de por medio, este último que el propio Assad ha advertido poseer y que utilizará en caso de una invasión a su territorio.

Hasta el momento sobre Israel en el tema sirio, solamente hay “hoax” y supuestos de presencia militar israelí que no fueron confirmados ni con fotos ni con pruebas reales. Así como acusaciones como la del ministro inglés, George Galloway, de ser Israel quien le brinda armamento a los terroristas de Al Qaeda en Siria. Lo cierto del caso es que no se ha podido fundamentar ninguna de estas acusaciones y por el contrario, si bien Israel está al tanto de lo que ocurre en su frontera norte, y listo ante cualquier eventualidad, no estarán metidos como parte de una coalición anti Siria, porque simplemente prefieren al “malo conocido”, que al “peor por conocer”, y no se meterán mientras no sean agredidos.

El observador silencioso: Palestina

Los palestinos mantienen un silencio inteligente, no pueden tomar partido de un sector o del otro, saben que pueden correr con altos riesgos como sucedió en algún momento con las declaraciones de Yasser Arafat a favor de Sadam Hussein, por lo que 300 mil palestinos debieron abandonar Kuwait. Esta vez quedarse callados les trae mayores réditos, saben que actualmente poseen un papel secundario en la situación de Oriente Medio y por eso ni Hamás que es aliado de Bashar Al Assad ni la Autoridad Palestina, que se concentra solo en pedir por los refugiados palestinos que no sufran de los embates de la guerra en Siria.

Futuro sombrío

No se puede estar más que preocupados por lo que ocurre en Siria y mañana no será menos sangriento que el ahora, sino que es mucho peor.

  • Los medios de comunicación no informan correctamente, solamente se han dedicado a hacer lobby a favor de un sector o del otro por lo que la realidad de la magnitud en la tragedia siria no la tenemos de forma verídica.
  • Oficialismo y oposición se culpan mutuamente de estar utilizando material prohibido contra poblaciones civiles, de estar manipulando los medios de comunicación y de estar haciendo propaganda.
  • No hay voluntad política por acabar con el conflicto, las Naciones Unidas no han sido efectivas en sus propuestas para sacar del conflicto a Siria, las resoluciones no han sido tantas, las decisiones del Consejo de Seguridad están sujetas a que las potencias no llegan a una salida definitiva, mientras tanto los asesinatos no se detienen en Siria.
  • Para Occidente, armar a grupos islámicos no les ha sido solución más efectiva y se ha transformado en el peor de los recursos que pudo utilizar, a pesar que puedan decir que en un comienzo su intención era brindarle recursos a la oposición siria, lo cierto del caso es que en la actualidad no son estos los que sacan provecho del armamento y recursos otorgados.
  • Mientras los líderes mundiales deciden qué hacer en Siria, los civiles continúan muriendo, llevando más de un centenar de miles de personas muertas y 2,5 millones de desplazados.
  • El uso de armas químicas como gas y napalm se ha visto presente en el conflicto, infundiendo el terror de cualquier injerencia extranjera en la zona, ya sea utilizado por terroristas o por el gobierno, lo cierto del caso es que el material es prohibido y más cuando abiertamente se está lanzando contra civiles.

Por cuanto todo hace pensar que el camino en Siria transcurre por una lucha armada, el manejo que le den las potencias del mundo podría ocasionar que se esté a las puertas de una guerra de magnitudes apocalípticas, a menos que se compruebe que quién corre con la mayor responsabilidad es el gobierno sirio, lo que provocaría que rusos y chinos se hagan a un lado, esperando que apliquen acciones “quirúrgicas” contra el régimen de Damasco. Pero si por el contrario, se toma la decisión de atacar como se hizo contra Iraq, aún y con la oposición de la Comunidad Internacional, se estarían exponiendo a que eventualmente se desate un conflicto de potencias con saldos tan lamentables que todavía nadie se atrevería a calcularlos o a suponer un reordenamiento del sistema internacional tal y como lo conocemos hoy.

El gran polvorín llamado Medio Oriente

 

La región de Oriente Medio con sus primaveras otoñales de los últimos meses ofrece todo un “kit” de situaciones que hacen sospechar vientos de una guerra mucho mayor. El movimiento de fuerzas armadas turcas a la frontera con Siria, los enfrentamientos en las fronteras con el Líbano y la inoperancia de la desgastada ONU en su afán de mantener la paz entre los países en el mundo ponen a pensar a cualquiera en la posibilidad de un enfrentamiento de características apocalípticas involucrando a grandes actores de la comunidad internacional. Pero no tiene por qué ser de este modo.

Es cierto que al menos para Israel como el vecino que nadie quiere en el vecindario, cuando se resfrían los que le rodean deben estar atentos que la epidemia no los contagie o que no lo quieran contagiar, pero mientras conserve esa distancia moderada la región se puede auto destruir y dejar a Israel sola en el medio sin que esta se vea en la necesidad de levantar un dedo. Aunque siempre sobrará quienes deseen lanzar de bruces al Estado hebreo en una fiesta que no le pertenece y de la cual no desea ser parte porque en realidad no hay mucho que le genere ganancia, en la primera guerra del Golfo por ejemplo, pese a los ataques iraquíes sobre territorio israelí, los hebreos mantuvieron la posición de no responder para evitar una escalada mayor con características religiosas, persuadidos por las potencias para que mantuviera la cordura del caso.

Hoy en Egipto la transición y salida del gobierno de Mubarak debería realizarse conforme a los valores “democráticos” que en las últimas tres décadas se supone debieron aprender los egipcios por estarse rozando con las grandes potencias del mundo, principalmente USA, pero la lección la reprobaron en el país africano y se han hecho especialistas en cuestionar la paz con su vecino israelí, generando un foco de tensión que abre un nuevo frente de eventuales enfrentamientos en la región, de forma irresponsable e innecesaria. Ciertamente es la tensión con Egipto uno de los principales dolores de cabeza en la estabilidad de la región, ya que es necesario contener los acuerdos de Camp David en pie para garantizar que la región no se devolverá a la época de los fedayines o que se le pueda brindar desde la región del Sinaí campo de acción a los peligrosos planes del régimen de los Ayatolas y es por esto que a pesar de sus diferencias sustanciales e irreconciliables con los “Hermanos Musulmanes”, Israel procura conservar presencia en el nuevo Egipto de Mursi, respaldado que al menos hasta hoy el ejército es quien conserva el “Status quo” de no querer tener tensiones con Israel.

Ahora bien, en Siria, país que dicho sea de paso su gobierno es enemigo declarado de Israel, sufre una “guerra civil” (según las grandes potencias del mundo) que debiera llevar o al fortalecimiento del régimen sanguinario Bashar Al Assad o a su salida inmediata, dando paso a un nuevo tipo de gobierno en dicha Nación. Pero las intenciones de Al Assad para mantenerse en su “trono”, parecieran ser que quieren trasladar el problema interno hacia sus lacayos en el Líbano; el poder militar pro sirio llamado Hezbollah, en un trasiego de armas que asegure un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad israelíes y trasladen el foco de tensiones hacia una frontera diferente a la propia, de esta manera y abogando por el principio que los islamistas solamente se unen para enfrentarse a Israel es que ahora ese foco de tensión también se ha encendido en los últimas días, sospechando que es una fuerte posibilidad.

Por esto es que el Estado hebreo debe actuar de forma sensata, inteligente, sin arriesgar mucho, ni permitiendo que los anzuelos que en las últimas semanas han lanzado, piquen de una u otra forma a favor de quienes de la peor forma desean trasladar el enfrentamiento de sus interiores hacia Israel. Las provocaciones por parte de Irán y Siria a través de sus peones de batalla; Hezbollah y Hamás, en los últimos días no pueden ser tomadas a la ligera y toda actuación debe ser vista con el ojo “profético” de lo que pueda acarrear. Israel sabe que el gobierno de Al Assad es un punto importante en el desarrollo de la carrera nuclear iraní de la región, su salida de Siria atrasará los planes persas de hacerse con el poder militar nuclear y además dejará sin recursos directos a las milicias islamistas en el Líbano y la Franja de Gaza, lo que neutralizará todavía más el impacto iraní en la región dejándolo en un aislamiento agobiante del cual ellos desesperadamente quieren salir cuanto antes para no transformarse en una nueva Corea del Norte, en especial porque sus aliados chino y ruso han perdido mucha de su “imagen” internacional de ser países a favor de la paz y parecen más los viejos regímenes de la “Guerra Fría” que patrocinaban gobiernos “islamo fascistas” en su enfrentamiento contra los capitalistas.

Mientras Israel se logre mantener al margen de dichos enfrentamientos y aún, mientras sepa manejar de forma inteligente las acciones de respuesta ante los atentados en Burgas, no pasará de ser un simple espectador previendo de anticipo los movimientos de sus enemigos para darles el zarpazo cuando corresponda, no antes, no después, y asegurará con esto además que no sea involucrado involuntariamente de cambios en el inconsciente colectivo de la región que estén dispuestos a relanzar una guerra santa desde varias fuentes de tensión (en especial en estos días que comienza el Ramadán islámico), sino que si aparecen roces sean “aislados” e independientes, para poder mitigar las pequeñas escaramuzas conforme aparezcan y no tener que estar haciendo un plan macro para un gran incendio romano. Aunque Israel siempre ha estado lista para lo macro ya que sabe que con sus vecinos cualquier cosa puede pasar hasta en día bisiesto.