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Abbas el nefasto…

El Presidente de la Autoridad Palestina solicitará a la ONU elevar su estatus en la Asamblea General el próximo 29 de noviembre como “Estado observador no miembro” del organismo. Mientras tanto, Israel sospecha de “un apoyo europeo para el reconocimiento palestino en las Naciones Unidas”.

Según el artículo “Abás tiene ‘confianza plena’ de triunfo en ONU” de la Cadena AFP, el presidente palestino Mahmoud Abbas vende la idea que es un triunfo hacer una movida en Naciones Unidas a favor del establecimiento de Palestina como Estado Observador.

El movimiento político que está a punto de realizar solamente alargará más tiempo el conflicto, no le beneficia ni siquiera a su liderazgo, por el contrario ahora que Abbas quiere salir de la escena política palestina, le dejará el terreno empantanado al siguiente líder que tome la batuta de la Autoridad Palestina, quien técnicamente deberá comenzar de cero, o hasta con saldo negativo en la confianza de su propia población.

A esto debemos sumarle que en Gaza el gobierno de turno es Hamas (fortalecido con guerrillas islamistas menores), patrocinado por Irán y quien no ve correcto el movimiento político de Abbas, porque la aceptación de condiciones de Estado le dará reconocimiento automático a Israel; ya no de palabra como sucede hasta ahora, sino de hecho. Y con la división que hay al respecto entre los palestinos, Abbas estará condenando a los palestinos a conformarse con un Estado fundado bajo las bases de lo que tienen actualmente, que en nada se parece ni al “Plan de paz” israelí más conservador de todos, mucho menos al plan de paz arriesgado propuesto por Ehud Olmert.

Para testigo del suicidio de Abbas, el tiempo, los países que voten a favor de Palestina como Estado Observador lo hacen motivados por emociones, no por el sentido común, el 29 de noviembre le estarán dando un nuevo golpe histórico al derecho palestino de tener su Estado propio, condenando dicho territorio a seguir siendo un Estado paria sin posibilidades de autosuficiencia e independencia, sino aislado y dependiente como hasta hoy de la ayuda internacional, de los actos humanitarios que no contribuyen al desarrollo sino que son soluciones temporales.

Ciertamente lo peor que le puede pasar a los palestinos es irse por la vía rápida en Naciones Unidas, Abbas que estuvo al lado de Yasser Arafat lo debe saber mejor que nadie, conoce que las condiciones de los palestinos podrían ser peores con su movimiento, pero quiere pasar a la historia con un acto nefasto, lo va a lograr, profundizará la crisis, la posición moderada y laica de los palestinos de Cisjordania se les podría tornar en su propia contra; ya lo han visto en protestas contra las soluciones económicas del Primer Ministro Salam Fayyad, pero lo podrían ver todavía más fuerte si además del estancamiento económico, el territorial se verá congelado y algunas zonas anexadas a Israel por la ruptura del diálogo según los Acuerdos de Oslo para la paz.

Flaco favor a la paz de dicha región y fuerte favor para las posiciones radicales en Palestina e Israel, es esa desacreditación del otro lo que impera en este conflicto, donde por razones ideológicas, religiosas o egoístas algunos liderazgos de ambos lados quieren la ecuación “ganar – ganar”, dejando de lado que por esa falta de diálogo y decisiones unilaterales se ha restado confianza a la solución de “Dos Estados”, transformando el panorama en una nueva propuesta de “Tres Estados”: uno formal, uno observador y otro de facto.

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El suicidio binacional…

La comisión Peel vio necesaria plantear una división basada en la premisa “Dos Estados para dos pueblos”

Aunque no todas las posiciones israelíes estén de acuerdo con las soluciones que planteen la necesidad de ceder territorios, suspensión de expansiones coloniales o al menos una hoja de ruta cumplida que evidencie la falta de voluntad política de los palestinos a negociar. Lo cierto del caso es que la nueva realidad está empujando a un destino todavía mucho más turbio para que la existencia de Israel como Estado Judío se conserve en este “status quo”.

La realidad es que en estos momentos la nueva estrategia para intentar destruir la naturaleza judía de Israel no es a través del reconocimiento como Estado No Miembro de ONU por parte de la Autoridad Palestina; algo que no deja de ser más que una victoria política sin mayor gloria para las intenciones palestinas. La verdadera técnica que está implementando la inteligencia palestina es la promoción del establecimiento de un “Estado Binacional”. En otras palabras que se termine anexando Israel los territorios de Cisjordania y Gaza, con toda su población (además de los refugiados según la resolución 194 de ONU).

En una encuesta realizada por la “Jerusalem Media and Communications Centre (JMCC)” al menos un 22% de la población palestina considera viable esta posición y puede ser una opción nada descartable si ven que el proceso de paz continúa estando en el “impasse” que vive en la actualidad. El ex jefe del Shabak (servicio secreto), Yaakov Peri, advirtió sobre esta posición que puede llevar a Israel a condenar al país a su extinción como fue fundado en 1948. Esto por cuanto el crecimiento demográfico palestino es superior al de los israelíes promedio (exceptuando los grupos religiosos). Según la ONG “Por Palestina”, solamente en Cisjordania tienen una tasa de crecimiento de 5,4 y hasta el 2008 se realizaron estudios que el crecimiento demográfico de dichos territorios eran de al menos el 30% en la última década.

Pueden pensar que el análisis está un poco fantasioso al exponer la necesidad de generar un Estado Palestino en los territorios de Cisjordania y Gaza, pero lo cierto del caso es que una actitud intransigente ante dicha solución basada en el principio de “Dos Estados para dos pueblos” por parte de Israel los puede lanzar innecesariamente a un planteamiento de la envergadura que tendría hacer de millones de palestinos, ciudadanos israelíes, con el riesgo civil, social, económico y militar que esto implicaría. Esto desviaría las características actuales del conflicto “internacional” y lo transformarían en una guerra civil de características insostenibles y desequilibrantes; pasaría a ser una especie de “Primavera Israelí”.

Si bien algunos pueden plantear la afirmación que Jordania es un Estado de ciudadanos palestinos (la naturaleza de su Estado territorialmente es proveniente de la Palestina Británica), no será sencillo explicarlo al mundo y mucho menos hacer que lo acepten como una solución viable para los hoy miles de “refugiados palestinos” alrededor del mundo o para que Jordania quien renunció desde los 80’s a Cisjordania quiera anexarse a sus hermanos dándoles lo que los conflictos y el abandono de sus hermanos les ha generado; además del propio conflicto contra Israel. es por esto que un Estado para los palestinos (o la negociación concreta de este), es el camino mejor aceptado para la continuidad de Israel con su naturaleza como lo dictó la resolución de 1947.

Bajo ninguna circunstancia puede Israel mantener una imagen de falta de negociación con los palestinos, ni tampoco realizar actos públicos que condenen al país seguir siendo visto como una “fuerza ocupante” colonialista; por lo tanto, anuncios de nuevos asentamientos solo minan la credibilidad del gobierno de turno con respecto a las negociaciones de paz y aún la extensión de los existentes entorpecen la “publicidad” del Estado frente a los entes internacionales y hasta de cara a sus propios aliados alrededor del mundo. Aunque es bien conocido que aún el gobierno más “ultra derechista” de Israel estará acorde en negociar  una solución que conlleve a la paz bajo la premisa de dos Estados, ya que hasta los más derechistas en el Estado Judío han logrado firmar la paz con sus enemigos de turno.

No se puede cansar el gobierno israelí de mostrarle al mundo que ellos proponen ideas para llegar a establecer las bases fronterizas similares a las anteriores al conflicto de 1967, con planes como el de Ehud Barak, Ehud Olmert, y hasta la aceptación de acuerdos previos internacionales. No así el caso de los liderazgos palestinos que han interrumpido las “treguas”, se han retirado de las negociaciones, no han hecho contra propuestas a los planteado por Israel y peor aún han optado por reactivar la violencia y en los últimos años tomaron el camino “diplomático” de acudir unilateralmente frente a las entidades internacionales que les fortalezcan sus planteamientos.

La intención de los líderes palestinos y sus patrocinadores árabes e islamistas es la misma, acabar con Israel ya sea por medio de la lucha armada como lo marca la carta fundamental de Hamás o de Hezbollah, buscando un Estado islamista que se extiende desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo, “Jüdenfrei” (libre de judíos).

También intentan acabarlo a través de las vías diplomáticas, demográficas, económicas y legales como lo plantean quienes promueven la idea del “boycott económico” contra productos israelíes o como lo expone esta misiva, a través de la promoción de la unificación de todos los territorios divididos en el 47 para generar lo que la comisión Peel planteó como irrealizable y por lo que se hizo el partimiento “salomónico”. La idea de un Estado Binacional es absurda por la incompatibilidad de ambos pueblos que expone desde hace más de 60 años la necesidad de “dos Estados para dos pueblos”.

Para los islamistas el “fin justifica los medios”, siempre y cuando puedan acabar con el Estado no Musulmán levantado en el corazón del Islam, destruir Israel se logra de dos modos, o sometiéndolos por la lucha armada generando un nuevo genocidio judío; que en la realidad actual es poco probable. Y la otra es a través del “Caballo de Troya” demográfico, inundando el país con los palestinos y de este modo transformar poco a poco su naturaleza. Finalmente la intención es tener un nuevo Estado islámico en Israel. Y la forma pasiva lo logrará si la fórmula de dos Estados no es acelerada cuanto antes.

Costa Rica la salomónica

 

 

Por Bryan Acuña (Internacionalista)

En los últimos días hemos leído comentarios y visto columnas acerca de la posición que Costa Rica debe adoptar de cara a un intento palestino de pedir ser reconocido como un Estado en la próxima Asamblea General de Naciones Unidas. Se ha tenido la posibilidad de leer comentarios de personajes públicos de peso político importante como el Ex Presidente Oscar Arias Sánchez y su Ex Canciller Bruno Stagno, quienes argumentan que Costa Rica no puede abstenerse ni votar contrario a una imposición política de un Estado que no cumple ni con los mínimos requerimientos que exige el Derecho Internacional para ser considerado un Estado.

 

No cuentan con un gobierno estable, sino con dos sub gobiernos liderando posiciones en la zona geográfica en que se desarrollan, la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania y el grupo islamista Hamas en la Franja de Gaza. Y a pesar de los esfuerzos por unificar ambos liderazgos, la realidad es que no hay consenso interno respecto a la decisión de auto proclamarse Estado, ya que la vía política no es para Hamas la adecuada. Tampoco poseen los palestinos un territorio con fronteras definidas, ni siquiera las denominadas líneas del armisticio son consideradas las fronteras del eventual Estado Palestino, porque deben cumplirse condiciones de seguridad indicadas en la resolución 242 de 1967 en Naciones Unidas, las cuales en la actualidad no son reales.

 

Menos podría considerarse que los miembros palestinos están de acuerdo en la sana convivencia con sus vecinos y procurar mantener la paz y la armonía, esto porque la decisión de unilateralidad busca obligar a Israel a retroceder forzadamente en territorios, y cumplir con los deseos de los líderes de Palestina de crear un Estado Palestino “Jüdenrein” es decir, limpio de judíos, e insistir en los artículos constitutivos de Hamas que llaman a destruir a Israel e implantar un Estado desde el Río Jordan hasta el Mar Mediterráneo.

 

A pesar de todo lo negativo anteriormente, la razón debemos darle al expresidente Arias, a don Bruno Stagno y a todos los que piensan como ellos, Costa Rica no puede votar negativamente, no es correcto en realidad, pero las condiciones actuales deberían inteligentemente permitirnos exponer la posibilidad de plantear una abstención, no es una salida cobarde, sino salomónica, reconocer el derecho legítimo que tienen los palestinos de tener su Estado, basado en los principios de autodeterminación de los pueblos y de la solución de dos Estados para dos pueblos, pero a la vez reconocer que el mismo debe surgir mediante las negociaciones con Israel, y no con imposiciones montoneras que puedan relanzar una cadena de hechos violentos injustos para los intereses de ambos pueblos.

 

La abstención tampoco es salirse del paso, sino conservar nuestra histórica tradición civilista donde siempre hemos considerado el camino de la diplomacia el más adecuado y no caer en simplezas que rayan en racismos alegando presiones de un lobby judío que parece salido de los oscuros recuerdos de los “Protocolos de los Sabios de Sión”, solamente por la presencia de judíos en el ejecutivo nacional, ni en temores socio económicos por los mercados árabes, finalmente no estamos diciendo que no, sino más bien, decimos que sí a un Estado Palestino pleno, pero en convivencia pacífica con Israel, finalmente si en 1979 y 1994 dos Estados Árabes pudieron firmar la paz con Israel quiere decir que es posible y el camino siempre será el dialogo y no la imposición.

 

 

 

 

Propuesta Palestina ante la ONU Declaración Unilateral del Estado de Palestina

Sin negociación Palestina no será posible...

Estado Palestino? Primero negociar con Israel

¿Qué buscan los palestinos?

 

Pretenden que en setiembre del 2011 la Asamblea General de la ONU admita al “Estado de Palestina” como miembro permanente de la ONU. Consideran que así podrán alcanzar su objetivo de tener un Estado con fronteras en las líneas de armisticio antes de 1967, sin negociar con Israel, sin reconocerlo como un Estado judío y sin realizar concesiones. Ya en 1988 y en 1999 los palestinos declararon unilateralmente su condición de Estado, sin producir ningún efecto práctico.

 

¿Cómo se delimita correctamente el tema en discusión?

 

La discusión no gira en torno a apoyar o no la creación de un Estado palestino independiente y democrático, pues una mayoría internacional –incluyendo Costa Rica e Israel- acepta que ese es el camino para lograr una paz justa y duradera entre las partes. Más bien, se debe analizar si una votación ante la ONU es la vía adecuada para alcanzar ese objetivo.

 

¿Cuál es el procedimiento que se debe seguir ante la ONU?

 

La incorporación de nuevos miembros a la ONU requiere una recomendación del Consejo de Seguridad y la aprobación de la Asamblea General. Si el Consejo de Seguridad no emite tal recomendación –como muy probablemente suceda en este caso por el veto previamente anunciado de Estados Unidos-, la Asamblea General podría tomar un acuerdo no vinculante bajo el denominado procedimiento de “Unión para la Paz, con efectos más políticos que legales.

 

¿Por qué es ilegal, improcedente e inoportuna la propuesta palestina?

 

1. La paz resultará de un acuerdo mutuo y no de maniobras unilaterales ni de una imposición de la comunidad internacional. Así lo disponen las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de la ONU, el Acuerdo de Oslo, la Declaración de Camp David y la Hoja de Ruta, que comprometen a las partes a negociar una solución al conflicto y desaprueban las acciones unilaterales o de terceros. En ese mismo sentido, el Cuarteto – integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, la ONU y Rusia-, apoya las negociaciones directas y rechaza el plan palestino de una declaratoria unilateral.

 

Sin embargo, los palestinos pretenden justificar su retiro de la mesa de negociaciones utilizando la presión internacional de la ONU. El propio Presidente de la Autoridad Palestina reconoció que una votación favorable a su propuesta “internacionalizaría” el conflicto. Esto reforzaría el abandono palestino de las negociaciones y los legitimaría para seguir buscando objetivos de manera unilateral en otros foros legales y políticos.

 

  1. 2.      La organización terrorista Hamás se niega a reconocer la existencia del Estado de Israel y, más bien, procura su destrucción con las armas. En abril pasado Hamás oficializó un acuerdo de unión nacional con el Fatah para formar parte de la Autoridad Palestina. Por lo tanto, un reconocimiento del “Estado de Palestina” significaría un apoyo implícito a una

 

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entidad que ahora tiene un socio de carácter terrorista, en lugar de un “Estado amante de la paz”, como lo requiere el Reglamento de la ONU para la admisión de nuevos miembros.

 

  1. 3.      No es función de la ONU reconocer o crear nuevos Estados. Para adquirir la condición de Estado, el Derecho Internacional requiere el cumplimiento de ciertos requisitos. Sin embargo, no obstante el avance palestino en materia de organización política e institucional, la entidad Palestina no reúne aún esos criterios, pues no posee un territorio definido sino áreas dispersas y fragmentadas. Además, a pesar del acuerdo de unión nacional, la entidad Palestina no tiene un gobierno sino dos -Hamás dominando en Gaza y la Autoridad Palestina en Cisjordania-, con poderes restringidos, sin un control efectivo sobre su población y con limitada capacidad para relacionarse con otros Estados.

 

Es importante recordar que la ONU no “creó” el Estado de Israel. Con el Plan de Partición de 1947, la ONU recomendó dividir el Mandato Británico de Palestina en un estado árabe y otro judío. Luego de la terminación del Mandato Británico en 1948, David Ben Gurión declaró el establecimiento del Estado de Israel. Un año después, el Estado de Israel fue admitido como miembro permanente de la ONU siguiendo el procedimiento respectivo.

 

  1. 4.      La comunidad internacional debe apoyar el derecho de autodeterminación del pueblo palestino y procurar su bienestar. Sin embargo, una declaración unilateral del “Estado de Palestina” no resolverá esos temas fundamentales.

 

Con base en la Convención de Montevideo de 1933, ese reconocimiento sólo significaría aceptar su personalidad ante la comunidad internacional, pero no determinaría fronteras, no legitimaría un gobierno, no garantizaría beneficios para su población ni resolvería los demás temas del conflicto. Por lo tanto, una resolución “simbólica” de la ONU no produciría efectos prácticos y reales para los palestinos, sino que más bien podría profundizar el conflicto. Este inefectivo resultado podría generar gran frustración en los palestinos, incrementando su uso de la violencia o hasta una tercera intifada.

 

¿Por qué es incorrecto hablar de “territorios ocupados”?

 

Según el Plan de Partición aprobado por la ONU en 1947, Cisjordania y la Franja de Gaza serían parte de un estado árabe que se establecería junto al estado judío. Sin embargo, este plan fue rechazado por las naciones árabes, quienes, en su lugar, invadieron el Estado de Israel para destruirlo.

 

A raíz de esa guerra en 1948, Jordania tomó control de Cisjordania y Egipto tomó control de la Franja de Gaza, pero ninguno de ellos ejerció legalmente soberanía sobre esos territorios ni intentaron establecer un Estado Palestino en ellos. En la Guerra de los Seis Días en 1967, originada por las amenazas y ataques de los árabes, Israel se defendió y obtuvo control de Cisjordania y la Franja de Gaza, dejando claro que está dispuesto a intercambiar esos territorios por un acuerdo de paz.

 

Así, de conformidad con el Derecho Internacional, esas áreas no pueden considerarse “territorios ocupados”, pues Israel no los “ocupó” de otra nación soberana. Son más bien “territorios en disputa”, cuyo futuro debe ser negociado entre las partes según lo dispuso la propia ONU.

 

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¿Por qué es improcedente el alegado “derecho al retorno” de los refugiados palestinos?

 

El problema de los refugiados fue el resultado de la guerra de 1948 iniciada por los países árabes en contra de Israel. Durante esa guerra, al menos 600.000 árabes de la Palestina Británica huyeron de sus hogares, la mayoría incitados por los líderes de los países árabes que les aseguraron un próximo retorno después de la esperada victoria árabe sobre Israel que nunca consiguieron.

 

El Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU que tratan el tema, no contemplan el derecho de los árabes palestinos a “retornar” a Israel, sino una solución al problema de los refugiados causado por el ataque árabe contra Israel en 1948. La solución aceptada por la mayoría de la comunidad internacional es que esos refugiados árabes palestinos deben establecerse en el futuro Estado de Palestina y no en Israel, de la misma manera que 800.000 refugiados judíos tuvieron que huir de los países árabes en que vivían para establecerse en el Estado de Israel.

 

Es importante tomar en cuenta que la denominación de “palestinos” como pueblo o entidad que representa a los árabes de la Palestina Británica, no surgió con la creación del Estado de Israel en 1948, sino que se empezó a utilizar hasta 1964 con la creación de la OLP. Antes de eso no se hablaba de los “palestinos” como pueblo. Por esta razón, el Plan de Partición de la ONU de 1947 hizo referencia a un estado “judío” y a un estado “árabe” –no un estado “palestino”.

 

¿Por qué las llamadas “fronteras de 1967” son un mito?

 

Entre Israel, por un lado, y Cisjordania y la Franja de Gaza, por el otro lado, nunca han existido fronteras oficiales. Luego de la guerra de 1948, se acordaron líneas de armisticio y cese de hostilidades, que debían ser sustituidas posteriormente por fronteras negociadas entre las partes. Esas líneas de armisticio de 1949 son las que Israel superó en la Guerra de los Seis Días de 1967 al tomar control de Cisjordania y la Franja de Gaza.

 

Por lo tanto, las llamadas “fronteras de 1967” no son de 1967 ni tampoco son fronteras internacionalmente reconocidas. Lo que sí ha reconocido la comunidad internacional es que esas líneas de armisticio no constituyen fronteras seguras ni defendibles para Israel, tal y como lo exigen múltiples resoluciones de la ONU incluyendo la 242. Además, el Derecho Internacional ha establecido reiteradamente que la determinación de fronteras corresponde a los Estados fronterizos mediante un tratado internacional y no pueden ser impuestas por la comunidad internacional.

 

¿Cómo se puede finalizar de manera efectiva el conflicto?

 

El Consejo de Seguridad de la ONU dispuso que para resolver el conflicto es indispensable un acuerdo negociado entre ambas partes, reconociéndose mutuamente su derecho a existir bajo el principio de “dos Estados para dos pueblos” –uno para el pueblo judío y otro para el palestino-, con fronteras seguras, renunciando a la violencia y al terrorismo.

 

¿Qué implica que Hamás forme parte de la Autoridad Palestina?

 

Implica guerra contra Israel, en lugar de paz. Hamás es una organización extremista, islamista, terrorista y antisemita. Es el grupo militar que ha perpetrado más ataques terroristas en contra de

 

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Israel. Su objetivo principal es el establecimiento de un estado palestino islamista en toda la tierra que hoy ocupan Israel y los territorios en disputa. Por eso, Hamás no apoya el reconocimiento unilateral propuesto, pues supondría renunciar a una parte de la alegada Palestina islámica.

 

Lo anterior explica porqué Hamás se niega a reconocer el derecho de Israel a existir, se niega a renunciar a la violencia y afirma que lo único que Israel y Hamás podrían negociar es la salida de los judíos israelíes de toda Palestina y el restablecimiento de Israel en otra parte.

 

¿Por qué el reconocimiento que hizo Costa Rica del “Estado de Palestina” en el 2008 no la obliga a votar a favor de la reciente propuesta palestina ante la ONU?

 

En el 2008 no existía un acuerdo de unión nacional entre Hamás y el Fatah para formar parte de la Autoridad Palestina, como sí existe actualmente. Por lo tanto, las circunstancias hoy en día son otras, dada la peligrosa tendencia terrorista de los actuales líderes palestinos. Costa Rica, más bien, debe aprovechar su fuerza moral para enviar el mensaje de que el terrorismo es inaceptable.

 

¿Cuáles son las dos posiciones que pueden asumir Costa Rica y los demás miembros de la ONU?

 

a)     Someterse a la mayoría automática de Estados islámicos, dictatoriales y no alineados miembros de la ONU (más de 100 de los 192 miembros actuales) –que votarán a favor del reconocimiento unilateral del “Estado de Palestina”-; o

 

b)     Adherirse a la minoría moral de los países con vocación pacifista y democrática, que rechazan la violencia y el terrorismo y prefieren una solución negociada de este y cualquier otro conflicto.

 

¿Qué postura debería tomar el gobierno de Costa Rica?

 

Costa Rica debe reafirmar valientemente, sin complejos ni temores, su liderazgo internacional en materia de paz, neutralidad y democracia. Es por eso que nuestro gobierno y su representación diplomática en la ONU, se deberían abstener en la votación del propuesto reconocimiento del

“Estado de Palestina” y su incorporación como miembro de la ONU.

 

Petición al Gobierno de Costa Rica

Si usted, como yo, piensa que Costa Rica debe de regresar a la senda de la promoción de sus principios y valores por medio de su política exterior – valores intrínsecos al ser costarricense como la democracia y la paz – le invito a tomar dos minutos de su valioso tiempo para firmar una petición al Gobierno de Costa Rica para que se abstenga de apoyar el reconocimiento en la ONU de la declaratoria unilateral del Estado Palestino.

Costa Rica debe de usar su fuerza moral para enviar al mundo el mensaje de que, si bien apoyamos la creación de un Estado Palestino – como fue reconocido desde el año 2008 – no podemos dar ahora un voto a una entidad compuesta por una organización terrorista (Hamas), cuyo objetivo fundamental es la destrucción del Estado de Israel, negándose a reconocer su derecho a una existencia pacífica al lado del futuro Estado Palestino, y negándose también a renunciar a la violencia.

Por favor ingrese a la página que indico a continuación, complete sus datos, y agregue su firma a esta petición que será entregada a las autoridades del Gobierno de Costa Rica al cierre de la campaña de recolección de firmas.

http://tinyurl.com/abstencioncr