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ESCWA otra demagógica comisión hipócrita

Digamos las cosas como son, no fue la ONU la que llamó “Estado Apartheid” a Israel, sino la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU (ESCWA, por sus siglas en inglés) que no es otra cosa que una comisión de 18 países árabes que hacen lobby para tomar decisiones políticas sobre temas varios, entre esos, no se escapa los conflictos del Medio Oriente. Sencillamente como muchos otros países no democráticos que forman parte de las Naciones Unidas, ESCWA no representa los valores democráticos ni la naturaleza con la cual el máximo organismo internacional fue creado en 1945. 
 
Para los miembros de ESCWA, como en sus respectivos países no tienen los suficientes problemas de violación a los derechos humanos deben buscar en otros conflictos regionales y realizar declaratorias, las cuales diarios internacionales de manera desvergonzada una vez más manipulan diciendo que se trata de la posición oficial de las Naciones Unidas, algo que ni el propio Secretario General, António Guterres ha confirmado.
 
Por supuesto que para nada se trata de una estrategia nueva, todo lo contrario, ya en 1975 en una Asamblea General de las Naciones Unidas se adoptó la Resolución 3379 donde se señalaba al Sionismo como una especie de racismo al mismo nivel que el Apartheid Sudafricano. Una idea que todavía hoy algunos hacen fuerte al querer de una manera absurda desvincular el judaísmo del sionismo, convirtiendo a lo segundo en una “mala palabra”, lo que sencillamente muestra resabios de una ignorancia muy profunda con respecto a los principios del sionismo con la autodeterminación judía (que sería tema para todo un documento al respecto).
 
En aquel momento que se aprobó la Resolución contra el Sionismo fue patrocinada por 25 estados: Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Baréin, Catar, Cuba, Dahomey, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Guinea, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, República Árabe del Yemen, República Democrática Popular del Yemen, Somalia, Sudán, Siria y Túnez. Notan algo en esos Estados? Su gran mayoría dictaduras o monarquías árabes donde la violación a los Derechos Humanos son el pan diario aún HOY.
Fue aprobada por 72 países países (los 25 patrocinadores y 47 de otra índole), la mayoría parte en su momento del lobby de países No Alineados, más los Estados de corte musulmán. La Resolución tenía un carácter simbólico por la plataforma utilizada para hacerla, ya que no era vinculante para nada, sin embargo era dañina, afectaba la imagen de un país completo y retrocedía cualquier intento de resolución de los conflictos entre Israel y el Mundo Árabe, por supuesto, aún estaba fresca la memoria de la pérdida en la guerra de 1973 y no se había negociado el primer acuerdo importante de paz de la región.
Al final esa resolución fue anulada por la número 46/86 de la Asamblea General de la ONU del año 1991, para poder impulsar el proceso de la Conferencia de Paz de Madrid, que se llevó a cabo ese mismo año. Aunque tras 16 años de señalamiento aún hoy se respiran las ideas de que el sionismo es una especie de racismo que busca segregar a las poblaciones árabes palestinas, esta declaración política de la ESCWA lo demuestra.
Para los efectos de negociar la paz, una declaración de este tipo solo aleja a las partes de poder negociar, y empodera a las visiones extremas que desean tomar decisiones unilaterales para mantener el conflicto en el congelador. Le da más fuerza a los radicales en Palestina y a la derecha recalcitrante y anexionista en Israel, le resta voz a quienes desean poner un fin “salomónico” a un conflicto de casi 7 décadas.
Por supuesto, esos 18 países ven sencillo señalar al Estado de Israel como un opresor o en este caso como un “Estado Apartheid”, cuando el silencio ante crisis humanitarias en sus países son sumamente delicadas.
Marruecos por ejemplo; miembro de la ESCWA, desde 1975 ha sido fuertemente criticada y catalogada de Estado Apartheid contra la población sarahui que habita en la ex antigua colonia española conocida como “República Árabe Sarahui Democrática”, donde además en reiteradas oportunidades se acusa de una limpieza étnica contra la población por parte del gobierno marroquí.
La página “Kaos en la Red”, recopiló además un intento de genocidio por parte de Marruecos entre 1975 – 1976 contra los sarahuis:
Marruecos comprendió que borrando del mapa a la población saharaui, se acababa el problema. Aunque el problema fueran mujeres, ancianos y niños indefensos. Y se empleó a fondo. Los días 18, 20 y 23 de febrero de 1976, la aviación marroquí bombardeó el campamento de Um Draiga con fósforo blanco y napalm, armas prohibidas que queman la piel y llegan a deshacer la carne y los huesos. El resultado fue de al menos 2.000 muertos, niños, mujeres y ancianos quemados por los bombardeos que querían borrar del mapa a la población saharaui.

Las operaciones de la aviación marroquí contra la población civil continuó hasta finales de marzo de 1976, cuando Argelia abrió sus fronteras para acoger a los refugiados saharauis. El Frente Polisario y la Media Luna Argelina se emplearon a fondo para trasladar a la población diezmada y traumatizada hacia la región de Tindouf, en el interior del territorio argelino. (Kaos en la Red, sin fecha)

Por supuesto, al ser parte de esa comisión politizada, con la firma además de un conspiranoico como Richard Falk, Marruecos se ve protegido de cualquier resolución que le señale por sus violaciones a los Derechos Humanos por parte del reino magrebí.
Qatar es otro de los miembros de esa comisión asiática, la cual en 2016 fue señalado por la condena a una mujer holandesa acusada de “adulterio”, luego de que esta fuera violada en ese país. El señalamiento de la condena decía lo siguiente:
Laura, la joven holandesa que se encontraba en prisión desde marzo tras denunciar que sufrió una violación en Qatar, ha sido finalmente condenada por el juez, que la considera culpable de la violación por “adulterio”. La pena, de un año de cárcel, no será aplicada en caso de que “no vuelva a cometer el delito en los próximos 3 años” y ha permitido su extradición a Holanda a cambio de una multa de 3.000 dinares (unos 750 euros). (Tribuna Feminista, 2016)
Ni se hable de los señalamientos por los abusos y violación a los derechos humanos de extranjeros para la construcción de obras de cara al mundial del año 2022 en ese mismo país.
Un último ejemplo es el Líbano, sede de las oficinas de ESCWA, donde los escarnios a la población refugiada han sido tema de crítica por parte de organismos internacionales, entre estos Amnistía Internacional y donde además, se hace un señalamiento por la agresión a la población palestina refugiada en Líbano, donde sufren una serie de discriminaciones.
La mayoría de los refugiados y refugiadas tenían graves dificultades económicas. Las mujeres estaban discriminadas en la ley y en la práctica, y carecían de protección adecuada contra la violencia sexual y otras formas de violencia. Los trabajadores y las trabajadoras migrantes sufrían explotación y abusos. Las autoridades no tomaron medidas para investigar la suerte de miles de personas desaparecidas o que habían quedado en paradero desconocido durante el conflicto que afectó a Líbano entre 1975 y 1990. La población palestina refugiada que vivía ya en Líbano seguía sufriendo discriminación. El Parlamento aprobó una nueva ley para establecer un Instituto Nacional de Derechos Humanos. Los tribunales continuaron imponiendo condenas a muerte. No se llevaron a cabo ejecuciones. (Amnistía Español, Sin fecha)
Esta discriminación les veta de poder ejercer ciertos oficios o recibir permisos de trabajo para que puedan desarrollarse económicamente más allá de los campos de refugiados, donde dicho sea de paso, en el Campo de Ein El Hilweh al Sur del Líbano, se levantó un muro para segregar a la población de refugiados que habita en el lugar y de esta manera poder controlar su entrada y su salida hacia lo interno del territorio libanés, pero de este muro segregacionista se habla poco o nada.
Esos ejemplos solamente ayudan a confirmar la doble moral con la cual actúan algunos brazos de Naciones Unidas para atacar a Israel, comparando un tema de ocupación beligerante en regiones disputadas como lo es el conflicto que se desarrolla actualmente contra los palestinos, donde además el uso de un lenguaje fuerte agrava la percepción de lo que ocurre. Donde ciertamente al utilizar palabras altisonantes como “Apartheid” o “Genocidio” se busca encausar aún más en un camino equivocado el análisis de la región y al mismo tiempo se llega a banalizar el alcance de dichos términos queriendo comparar situaciones muy distintas.
Kenneth Meshoe, Miembro del Parlamento de Sudáfrica, en su momento señaló que no existía algo como un “Apartheid” de israelíes contra palestinos, teniendo claridad en las grandes diferencias con respecto a lo que él mismo vivió en la época que los negros eran discriminados en ese país.
“Como sudafricano negro bajo el Apartheid, entre otras cosas, no podía votar, ni podía viajar libremente para ver el paisaje de Sudáfrica. Ninguna persona de color podía contener un alto cargo en el gobierno. Las carreteras estaban estrictamente separadas, al igual que los estadios deportivos, los baños públicos, las escuelas y el transporte público. Las personas de color tenían hospitales inferiores, una muy mala atención médica y escasa calidad en la educación. Si un médico blanco estaba dispuesto a tomar un paciente negro, tenía que examinarlo en un cuarto trasero o en algún otro lugar oculto. En mis numerosas visitas a Israel, no he visto nada de lo anteriormente mencionado”
Es verdad que bajo una situación de guerra de bajo impacto, en ocasiones se suspenden garantías individuales y esto puede llevar a que se violen derechos fundamentales, pero no es una política de Estado, sino que se trata de una excepción a la circunstancia, y la separación de poderes en Israel llevan a juicio a quienes cometen excesos, con sus pros y sus contras como en cualquier sociedad que busca fortalecer su práctica poliárquica y no dejarlo en simple demagogia política.
Por lo tanto señalar el supuesto Apartheid además de promover visiones aberrantes y contraproducentes, demuestra lo poco enterados que están de la situación en Israel. Como bien lo señala el profesor y ex embajador de Costa Rica en Israel, Rodrigo Carreras, en un corto pero conciso comentario:
Es un cuento que quien conoce Israel, la Margen Occidental del Jordán y Gaza sabe que es falso. En estos lugares si lo que existe fuese Apartheid entonces este quedaría devaluado a meras diferencias culturales.
Termino con la frase al principio de este documento, la ESCWA es una comisión de las Naciones Unidas, pero NO representan la naturaleza del organismo, y sus decisiones politizadas con respecto al conflicto israelí – palestino, más que beneficiar a la causa del derecho palestino a un Estado Independiente, exacerba las posiciones más radicales y hace retroceder cualquier intento de acabar con décadas de conflicto y sufrimiento de las poblaciones, principalmente por supuesto la palestina que ante su falta de un liderazgo solidario a lo interno, debe lidiar además con movimientos políticos de sus hermanos en los países vecinos donde toman decisiones que les perjudica más de lo que les beneficia.
Links de interés:

“El apartheid ad populum”

APARTHEID STATE

El Estado racista de Israel.

La agenda de John Kerry en el conflicto entre israelíes y palestinos parece un poco precisada y atropellada por llegar a una solución express, se empeñan en creer que siempre es mejor llegar a un “mal acuerdo, que a un buen pleito” entre ambas partes involucradas. Lo cierto del caso es que el secretario de Estado norteamericano cree que tiene la solución final a 66 años de disputas en la región e intenta de forma insistente imponer sus condiciones, peor aún, como lo recopila el diario “The Daily Beast“, el secretario menciona que de concretarse un Estado Binacional en las zonas en disputa podría llegar a consolidarse una especie de “Apartheid” como el vivido por Sudáfrica el siglo pasado hasta la década de los 90’s.

Esa falacia de la supuesta segregación racial en el Estado de Israel se puede resumir en un desconocimiento nada accidental de la sociedad israelí, y explico en unas breves líneas por qué, aunque es historia que se conoce desde la propia fundación de Israel, pero demos el beneficio de la duda que la gente desconoce los datos y recopilemos de nuevo:

  • El país según la última estadística cuenta con casi 8 millones de habitantes, de los cuales el 80% se catalogan como judíos, 17% son árabes y el otro 3% son ciudadanos de otras latitudes que no se encasillan en las dos categorías mencionadas anteriormente.
  • El Estado cuenta con dos idiomas oficiales, el hebreo y el árabe (a pesar que la población árabe según el dato anterior no llega ni al 20%).
  • Solamente en el caso de los judíos israelíes la variedad de etnias que lo componen deja al desnudo la falacia de alguna clase de discriminación por “raza” y/o por religión. Del primer aspecto se puede decir que hay judíos originarios de América, Europa, Oriente Medio, Asia, África. Y si de religión en el Estado se habla la legislación israelí garantiza de forma explícita iguales derechos a todos los ciudadanos con independencia de su religión, aunque no se pierde la esencia de la conformación del Estado en 1948 (según el plan de partición del año anterior) que garantiza dicho territorio como “Estado Judío”.
  • Desde su conformación como Estado ha tenido más de 60 diputados de origen árabe en el parlamento, algunos de los cuales abiertamente han apoyado a organizaciones como Hamas o el Hezbollah, salvo una censura pública, no serían ejecutados públicamente como puede suceder en la Franja de Gaza o en Irán por la simple sospecha de ser un “espía” para el “Ente Sionista”.
  • A pesar de que se crea en un supuesto racismo israelí contra los árabes, estos últimos no tienen la obligación de hacer servicio militar, para que no tengan problemas dentro de sus comunidades que los tachen de “traidores”, sin embargo, en los últimos años el número de árabes israelíes, principalmente cristianos han incrementado las filas de las fuerzas armadas israelíes y hasta han tenido altos cargos dentro del ejército israelí, ejemplo de ello, la Sargento Monalisa Abdo que no solamente rompe el mito de la discriminación en el ejército, sino que rompe el molde de la discriminación contra las mujeres en puestos importantes de las fuerzas armadas.
  • Más de 100 mil palestinos en el 2013 laboraban en Israel ganando su sustento en el país vecino, esto contemplando un enorme porcentaje de trabajadores del sector construcción.
  • Obreros palestinos en Israel organizados en sindicatos e indignados hicieron huelga en Israel. Si fuera un Estado de esclavos o de Apartheid los tendrían en trabajos forzados o expulsados del país. Lo que informó en su momento el diario IPS News (año 2011) refleja que aún y siendo extranjeros tienen posibilidades de manifestarse y agremiarse.
  • Israel permite la atención médica de ciudadanos palestinos bajo condiciones igualitarias, buscando preservar la vida, como lo exigen las normas morales del judaísmo. Y de este privilegio fue testigo hasta el propio jefe del gobierno palestino de Gaza, Ismaïl Haniyeh (líder del Hamas) según recopiló la fuente de “Palestina Libre” en el año 2013.
  • El caso del niño Mohammed al-Farra proveniente de la Franja de Gaza y que vive con su abuelo, Hamouda al-Farra en el hospital de Tel HaShomer en Israel, donde recibe cuidados diarios después de haber sido abandonado por sus padres.

Lo anterior solo por nombrar algunos aspectos que buscan desmentir otra idea que se repite como mantra ante la comunidad internacional, que Israel estaría aplicando alguna especie de segregación de carácter racial contra los palestinos, o de discriminación al no concretar las poco sesudas propuestas de acuerdo definitivo en el conflicto entre israelíes y palestinos. Lo cierto del caso es que si hay algo que no permite llegar a un acuerdo final es la intromisión obsesiva de las potencias de turno, su testarudez para tratar de imponer fronteras, acuerdos y soluciones instantáneas que no llegan a nada realista. Ya no estamos en la época colonial donde se podía utilizar la medida “salomónica” de partir a la mitad y que cada quien se quedara con su parte contento o al menos tranquilo.

La realidad es que ya mucha agua de conflictos han pasado por debajo del puente de las negociaciones, y por obedecer a agendas geopolíticas se ha hecho todavía menos sencillo llegar a finalizar con un acuerdo sensato. Las cosas han cambiado por el “barrio” y no se puede pretender echar para atrás 66 años de enfrentamientos, de transiciones de tierra, de terrorismo, de agresiones, de falta de voluntad política para acabar con el enfrentamiento. Ya no se negocian espejos por oro, el tiempo de negociar tierra por una paz que nunca llegó se acabó, y ahora la solución; que sigue siendo una cosa de dos, aunque se metan mil, no llegará con crear nuevas falacias para continuar convirtiendo a Israel en el chivo expiatorio de la falta de consenso en un acuerdo al cual se le plantearon soluciones desde 1947 con la partición proporcional, avanzando por varias propuestas rechazadas, no por falta de vialidad (las denominadas concesiones dolorosas), sino por ausencia de voluntad.

Dos falacias deben caer de una vez por todas en este conflicto:

  1. No existe el denominado “Apartheid” contra los palestinos, Israel es un país con un crisol de culturas en su composición social, económica y religiosa, no se confina a “ghettos” a los palestinos, ni se les obliga a salir en horarios diferentes que a los judíos. Lo cierto del caso es que en zonas como Cisjordania o Gaza más que discriminarlos, se analiza profundamente la entrada de ciudadanos de origen palestino, no por discriminación, sino por seguridad. Cuando se daba entrada libre, el terrorismo hacía de las suyas, cualquier Estado sensato y protector de sus ciudadanos (en general) haría lo mismo. Los griegos desde el 2011 construyen un muro para evitar las migraciones masivas de ciudadanos turcos a su país, acción similar hizo USA en su frontera con México. En un conflicto como el israelí – palestino, donde las fronteras no se han trazado definitivamente (aunque algunos insisten en imponer las líneas del armisticio de 1949) el tema seguridad prima, y conforme han cambiado y calmado las cosas en la región, la valla de protección se ha visto reducida o movida trazando eventuales fronteras para la definición del conflicto.
  2. No existe un genocidio contra los palestinos, desde 1998 hasta el año 2008 la población palestina de los territorios de Cisjordania y Gaza fue cercano al 30% según el diario inglés “The Guardian“, también según la Oficina del Censo de los Estados Unidos entre los años 1995 y 2008 el crecimiento en Gaza y Cisjordania fue de 106%. Los fríos números indican que en 66 años de conflicto entre árabes e israelíes han muerto menos palestinos en manos israelíes que de sus propios hermanos contando Jordania y el actual conflicto sirio, de los cuales nunca se señaló intenciones de genocidio o etnicidio. El crecimiento gradual de las poblaciones palestinas, el acceso a servicios médicos (aún israelíes), el acceso a servicios públicos (algunos brindados por Israel) y la posibilidad de obtener productos, así como fondos y ayudas internacionales, desmitifican el supuesto genocidio, y se ve un aumento de la media de muertos en casos de enfrentamiento militar, en su mayoría palestinos por cuanto las medidas de protección de civiles no ha sido nunca el interés de las autoridades palestinas, sino parte de sus medios de propaganda para seguir señalando a Israel como un Estado que busca la muerte y destrucción de la población palestina y su eventual exterminio.

La larga explicación obedece únicamente a un interés personal y casi masoquista de seguir explicando algo que ni con dibujitos, ni con pruebas, mucho menos con explicaciones quieren entender algunos líderes de la Comunidad Internacional, que ambas falacias son solamente parte de esa máxima de Voltaire quien claramente dijo “…miente que algo quedará…” Tantas veces se ha llamado a Israel, Estado Nazi, que algunos olvidan la afinidad de los árabes durante la II Guerra Mundial, por el aparato militar hitleriano. Tan insistente es el llamado a Israel como Estado Apartheid que algunos olvidan el comportamiento y persecución que viven los cristianos aún en la Franja de Gaza, una de las zonas que supuestamente viven parte de esos flagelos, o la negativa de Abbas de tener judíos en su eventual Estado Palestino, al que lo quiere “Jüdenrein, y no olvidar que en el pasado fueron los musulmanes los que marcaron con una estrella de David a los judíos para diferenciarlos de ellos y someterlos como “dhimmis” que son, inferiores a los musulmanes. Pero en esto la mentalidad selectiva obedece a seguir las masas repitiendo como eco, sea cierto o no.

La huelga de cerebros mezquinos…

Buycott Israel

Según el Banco Mundial, el Estado de Israel realiza un gasto superior al 4% del PIB en investigación y desarrollo según datos hasta el 2010 y un promedio de 7,7% en educación de su población a nivel general, llevándoles a convertirse en el segundo país más culto del mundo superado solamente por Canadá. Sumado a lo anterior, hay que resaltar que Israel es el país que produce más publicaciones científicas per capita; aproximadamente 109 por cada 10.000 habitantes y el desarrollo en los campos de la agricultura (2% del PIB y 3,5% de las exportaciones) donde se han transformado en pioneros de la agroindustria por medio de biotecnología, en medicina (8% del PIB) donde se promueven proyectos a favor de la salud, la bioingeniería, y el tratamiento de enfermedades degenerativas.

También posee una inversión nacional basada en las PYMES y el emprendedurismo de sus compañías “Startup”; poseyendo la ciudad de Tel Aviv cerca de 63 compañías listada en la bolsa electrónica NASDAQ; por encima de países europeos, Japón, Corea, la India y China combinados, que lo convierte en un país cuyo desarrollo y crecimiento económico colabora en la atracción de inversión extranjera y en el fortalecimiento de la competitividad mundial.

Los pequeños datos mostrados anteriormente; que se podrían hacer todavía más amplios si se tomaran en cuenta otros indicadores propiamente del aporte intelectual que le realiza Israel a diferentes campos de desarrollo mundial; son una crítica al absurdo boicot intelectual que efectúan ciertos “genios” mundiales, acusando al Estado Hebreo de tener políticas racistas, colonizadoras, de apartheid y otras yerbas en contra de los palestinos. O acusándole de estar causando un genocidio contra esta población; argumento que si bien es repetido como mantra por los progresistas Pro palestinos no tiene base sólida cuando se analizan los índices de crecimiento demográfico de ambos territorios palestinos (Cisjordania y Gaza) y leves decrecimientos producto de los conflictos contra Israel.

Pero a pesar del mezquino comportamiento de estos “intelectuales”, Israel no deja de realizar investigaciones que favorezcan a la humanidad completa y no dejará de hacerlo por el simple ego inflado y mal intencionado de personas que con sus aportes a la humanidad deberían contribuir a un mundo de paz y la resolución de conflictos; claro en el mundo idílico porque la realidad dista de esto. También vale la pena indicar que hasta el propio presidente de la Universidad Al Quds Sari Nusseibeh salió criticando el denominado “Boicot intelectual” en contra de Israel, añadiendo que “…si se quiere castigar algún sector, este sería el último de los objetivos…” (refiriéndose al área educativa e intelectual).

Es extraño el comportamiento contra el desarrollo israelí a favor del mundo, en especial porque son los ciudadanos los que realizan la mayoría de las investigaciones y dista de los problemas políticos que Israel pueda estar viviendo, tanto así que en el desarrollo se involucran actores árabes y palestinos que ven más allá de lo negativo de las relaciones que entre gobiernos pueda estar existiendo y juntos van hacia un objetivo común. Aunado a lo dicho anteriormente, también resulta de un perfil de doble moral el boicot en contra de Israel, especialmente cuando la crítica de quienes señalan el comportamiento del Estado Judío no se escucha con la misma vehemencia cuando de otros países se trata. Es por esto que no se escuchan a los “intelectuales” manifestarse con este rigor de las vejaciones a los derechos humanos en Siria, Irán, Arabia Saudita, China, Rusia, Pakistán, Sudán, Somalia, Nicaragua, Venezuela y otra larga lista de países donde a través de políticas de Estado se realizan actos contrarios al respeto y a la aplicación del respeto del individuo y sus libertades individuales.

Hilando todavía más delgado, ni siquiera hay una manifestación o intentos de enviar “Flotillas de Libertad”, a estos países donde se llevan a cabo persecuciones contra distintos grupos sociales, étnicos o religiosos, para hacer una clara protesta contra el maltrato y hasta el asesinato de estos colectivos. Sobre lo anterior podemos citar la persecución y condena a muerte de iraníes que abandonan el Islam y deciden convertirse al cristianismo, la limpieza étnica de China en contra de los tibetanos, las persecuciones políticas del gobierno venezolano contra la oposición o el irrespeto a las divisiones del poder que realiza el ejecutivo nicaragüense al mando de Daniel Ortega, por citar solamente algunos breves ejemplos.

Resulta claro que Israel como Estado, tiene sus defectos puesto que su país está conformado por seres humanos, pero resulta ofensivo a la inteligencia, que personajes o instituciones que se pavonean bajo el título de “intelectuales” tengan un comportamiento “panfletario”, adoctrinado y sesgado o sumergidos en el mar de “bilis” de odio expresado por los malos liderazgos palestinos que achacan en Israel todas sus carencias y falta de voluntad desde 1948 para proclamar un Estado independiente y desarrollar las bases del mismo, desperdiciando durante décadas millones de dólares en ayuda “humanitaria” conformando una maquinaria de propaganda anti israelí, educando con odio a sus hijos y obteniendo armamentos para perpetuar una lucha armada con fuertes matices emocionales que desfavorecen a Israel desde muchas áreas de la opinión pública, aunque el discurso palestino se ha visto variado en los últimos años con la desaparición de Arafat y la clara división entre los detentores del poder palestino, que les ha llevado a modificar la retórica y moderar sus posiciones respecto a Israel.

También resulta evidente que a diferencia de los intelectuales que buscan el reconocimiento por sus investigaciones científicas, la vanagloria y que un séquito de “fans” les hinchen el ego. La investigación científica de israelíes, que se realizan a nombre de universidades, centros de estudio y lejos de cualquier bandera politiquera, busca como objetivo final el bienestar general de las personas, el mejoramiento de la calidad de vida y especialmente poder cambiar lo que por muchos años las malas decisiones humanas han generado en contra del medio ambiente; qué mayor ejemplo el israelí que una vez establecidos en su tierra, la cultivaron, la desarrollaron, hicieron reverdecer el desierto y convirtieron en ventaja aquello que era un obstáculo, utilizando correctamente la herramienta de sus capacidades intelectuales y el poder de sus manos para construir, aunque también muchas veces deban usar su ingenio para la defensa y existencia, ya que rodeado de enemigos no podría darse el lujo de perder una guerra sin poner riesgo la existencia de su Estado o la naturaleza judía del mismo.