Prensa moderna: La devoradora de mundos

En el mundo de los Comics, Galactus es un personaje que consumir planetas enteros le ayuda a calmar su hambre, con ayuda de sus heraldos rastrea mundos con energía vital suficiente para saciar el apetito voraz del “Devorador de Mundos”. Si bien esto es algo ficticio, en la vida real existe una versión de un devorador de energías vitales para subsistir, la prensa moderna, sus heraldos obviamente son los periodistas. El noble oficio periodístico se ve manchado por la insistente elaboración de noticias o narrativas que enardezcan la opinión pública contra un grupo, país o sociedad.

Ejemplo de esto, el desafortunado comentario del Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu apoyando la posición del presidente norteamericano Donald Trump en su intención de construir un muro en la frontera con México. Lo malo de este comentario del premier hebreo no es lo que dijo sino que no midió la comparación absurda que realizó el presidente estadounidense con la valla de protección en el territorio de Judea y Samaria (Cisjordania), mientras él (Netanyahu) hablaba de la frontera con Egipto. Ambos estaban en dos sintonías distintas definitivamente.

Al líder israelí se le criticó desde muchos frentes, incluyendo a nivel interno; algo normal en una democracia. Lo que no es sano para el ejercicio periodístico es seguir dándole vueltas al tema para caldear más los ánimos. Por ejemplo, el 30 de enero de 2017 en el medio Russia Today, aparece una noticia bajo el título “Una compañía israelí se postula para construir el muro de Trump: “debe ser una obra inteligente”.” La noticia causó una serie de comentarios que no se han hecho esperar, ciertamente a nadie le importa el contenido, la esencia y todo lo que involucra esto, sencillamente, si Israel está involucrado es material perfecto para alimentar los medios con tráfico de lectores y personas opinando con criterios válidos, o sencillamente, despotricando insultos.

A esos que opinan, tampoco les importa mucho que países como Reino Unido, Francia, Grecia, Austria, Croacia y Rumania quieran construir muros para impedir el paso de inmigrantes hacia su territorio como informaba la prensa en setiembre 2016, o al menos eso no se ve reflejado en la opinión pública. Es obvio que para los efectos informativos, esto cala menos que los actos realizados el presidente Trump con tantos anticuerpos que posee gracias a la propaganda negativa que afecta su imagen. Lo mismo ocurre con el Primer Ministro de Israel, un país que también la propaganda y la manipulación demoniza en incesantes oportunidades.

Al parecer, muchos de los medios de prensa actual se alimentan de cuatro pilares básicos que nutren su hambre despiadada de construir o destruir una realidad:

  • El odio: algunas personas no leen las notas, no les interesa profundizar en el tema abordado por el medio de comunicación, sencillamente se nutrirá por lo que el grupo periodístico comparta, y este a su vez sentirá que cumple con su labor entre más reacciones a través de las redes o formatos electrónicos realicen los lectores. El éxito de sus publicaciones se miden por de la cantidad de comentarios que logren, sin que esto implique realmente que el lector analiza de modo inteligente las circunstancias.
  • El morbo: el uso de ciertas fotografías, de titulares manipulados, de palabras que fuerzan una opinión, un sesgo ideológico y posiciones en ocasiones de naturaleza destructiva. Entre mayor sea el morbo, más atractivo para el consumidor, mayor cantidad de veces replicará la nota y altos niveles de opiniones serán manifestadas, se convertirá además en fuente de información obligatorio.
  • La popularidad: como si se tratará de “Periodismo de Moda”, ocurre que hay figuras que reciben la “unción” de los medios; pero hay quienes no tienen esa “estrella iluminándoles”. Como el presidente Donald Trump, al cual varios medios de comunicación se han encargado de demonizar y señalar como nocivo para los intereses norteamericanos, además de patrocinar algunas manifestaciones públicas que se han hecho virales en días pasados.

 

También, el Estado de Israel sabe desde hace décadas lo que es vivir a la sombra de la impopularidad, que cuando alguno de sus ciudadanos o líderes realiza un acto positivo, algunos medios lo invisibiliza o señala que seguramente “algo se traen entre manos”. Ejemplo de esto, los niños sirios que Israel busca absorber como refugiados. De igual manera, sus políticos son criticados, su ejército es etiquetado como el más despiadado del mundo, sus ciudadanos de ser racistas y su sociedad de muchos elementos negativos; la mayoría de esos señalamientos producto de la propaganda.

  • El negocio periodístico: la competencia actual en el periodismo obliga también a luchar por recursos económicos para subsistir. El periodismo no es una práctica de bien social, por lo tanto, si no tienen audiencia probablemente no despierten interés de patrocinadores y esto los haga poco rentables y desaparezcan. Por este motivo, puede que sucumban a la tentación de hacer de la explotación de un tema la materia prima para mantener sus cuentas en números positivos.

La idea de la nueva prensa que necesita de absorber energías vitales no es tan descabellada. Usen estos mismos elementos de análisis con otros temas para ver que ciertamente, en la narrativa y construcción que hacen los medios es donde generamos opiniones, en muchas oportunidades, sin tener todos los elementos claros para emitir un juicio. Pero ellos igual se nutren, mientras haya “likes” y comentarios que justifiquen esta nueva versión de “periodismo de sobre”; en el cual solo le agregas agua (narración) y puede alcanzar para muchos y todos tendrán una porción para sí mismos.

Sistema internacional y la paradoja de la tolerancia

Cuando se estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945 su propósito inicial era el de evitar nuevos conflictos en el mundo. El organismo aparece en la época posterior a la II Guerra Mundial y procuraba a través del consenso remediar los principales roces entre Estados y además evitar algún eventual conflicto

La carta fundacional de la organización, brinda igualdad soberana a cada uno de sus miembros, además limita el accionar de la ONU en casos internos de los países, aunque con el compromiso de observar de cerca cualquier violación a las normas internacionales humanitarias, aún bajo la posibilidad de actos coercitivos para garantizar la adecuada garantía de los derechos humanos de cada ciudadano del mundo.

De lo anterior, resulta contradictorio que siendo la ONU un ente cuya práctica sea democrática, plural y en búsqueda de la equidad entre los ciudadanos del mundo, que entre sus miembros se encuentren países cuyas acciones en sus respectivos territorios sean alejados de estos principios, o peor que en los organismos y foros internacionales aprovechen las plataformas con estas características para criticar, juzgar y pedir acciones contra otros Estados, hacer lobby y emitir condenas o resoluciones al respecto.

A este principio tan contradictorio, el filósofo austriaco, Karl Popper le denominó “La Paradoja de la Tolerancia” y de forma muy clara explicaba:

“…La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia…”

Si bien, una de las intenciones de la democratización de dichos espacios es intentar generar equilibrios políticos involucrando a todos los Estados que sea posible, especialmente en una realidad política internacional tan multipolar. Lo cierto del caso es que en materia de intercambio de ideas, los principales foros internacionales se han convertido en una especie de “circo romano burocrático”.

Un espacio donde las armas de la diplomacia, las condenas y los juicios aplican contra unos pocos estados, con el beneplácito de los lobbies que conforman bloques políticos por afinidad ideológica, favores o empoderamiento regional, y en pocas ocasiones se verán utilizadas estas herramientas emprendidas contra uno de sus aliados

También, la apertura a democratizar los espacios para aquellos que en sus respectivas sociedades no lo aplican hacia sus ciudadanos, hace que las elecciones en organismos y foros internacionales sean risibles y hasta absurdos. Ejemplo de esto, la incorporación de países como Venezuela, Irak, Arabia Saudita, China, Qatar, Burundi o Bangladesh en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU; agencia especializada que fue creada en el año 2006 para la promoción del respeto a estos derechos en el Mundo.

Países como los citados, tienen acusaciones hoy por violaciones flagrantes a los DDHH, en organismos internacionales como Amnistía Internacional, Transparency International, Democracy Index, Human Rights Watch, entre otros. Por lo que resulta anecdótico y fuera de la realidad, que sean estos los países que pueden tomar decisiones y juzgar a otras naciones, entre esas, democracias por supuesto.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es un espacio de acción un poco más reducido, liderados por los países vencedores de la II Guerra Mundial, más otros que son elegidos de manera rotativa en períodos de dos años y cuyas resoluciones por lo general tienen a diferencia de otros órganos de la ONU, carácter vinculante, dependiendo del Capítulo de la Carta del Organismo que sea citado y además si una propuesta es o no pasada por el filtro del veto al que las naciones del Consejo Permanente tienen derecho (China, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido y Francia).

Aun así, entre los miembros destaca la presencia de Estados que no son ejemplos de democracia ni equidad. Que también actúan de oficio contra Estados que consideran enemigos, o contrarios a sus agendas estratégicas o geopolíticas, algo que contra ellos o sus aliados no permiten que ocurra.

Al parecer el Sistema Internacional con el paso de las décadas se ha desgastado, se ha ido vulnerando  y perdido credibilidad, sin embargo, como decía Winston Churchill que “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos… De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando”. La incógnita que queda por resolver es, cómo preservar la paz y los equilibrios del mundo, cuando el acceso a tener voz y juicio en las plataformas internacionales abre tanto el portillo para que, tanto líderes democráticos, como dictadores o líderes absolutistas hagan y deshagan a gusto mancillando en ocasiones los principios que los valores del respeto a la igualdad y equidad entre seres humanos son la razón ideológica de las Naciones Unidas.

Un Nobel no muy noble…

El comité Noruego del Nobel escogió este año al Presidente Juan Manuel Santos de Colombia para llevarse el galardón en la lucha por el noble acto de alcanzar acuerdos que terminen los enfrentamientos entre el gobierno colombiano y la agrupación narcoterrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

Hay que decirlo de forma transparente, el Premio Nobel de la paz no necesariamente es para quien la logra, sino para quienes hacen los mayores esfuerzos para conseguirla y sus ganadores han sido figuras muy heterogéneas algunas veces: presidentes, primeros ministros, activistas, organizaciones civiles, organismos internacionales, líderes políticos, etc. Se puede estar de acuerdo o no con los ganadores, y habrá premiaciones que serán polémicos como quiénes lo han ganado; Santos por ejemplo fue Ministro de Defensa durante la gestión de Álvaro Uribe en el período 2006 – 2009. Otros condecorados polémicos:

 

  • Barack Hussein Obama en el año 2009 mismo año en que comenzó su gestión en la Casa Blanca, el argumento para tal hecho fue: “Por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos” (Según el sitio oficial en ese año)

 

  • En el año 2013 lo ganó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas con sede en los Países Bajos, cuando todos pensaban que le darían el premio a la activista pakistaní Malala Yousafzai, quien dicho sea de paso obtuvo este galardón en conjunto con el activista indio Kailash Satyarthi en el 2015.

 

  • El obtenido por Shimon Peres, Yasser Arafat e Itzhak Rabin en 1995 después de la negociación de los Acuerdos de Oslo I y II (1993 y 1995) en búsqueda de una solución al conflicto palestino – israelí.

 

Con estos pequeños ejemplos se puede realizar todos los análisis al respecto de si meritorio o no. Por otra parte, no faltará quienes indiquen que consideran este premio una espada de dos filos que compromete y obstruye cualquier posibilidad de que un proyecto a favor de la paz se pueda ejecutar dignamente o por el contrario, que limite las acciones de un gobierno para utilizar medidas coercitivas para imponer criterios; por ejemplo la guerra. En este último aspecto se puede analizar la guerra en Libia, donde Estados Unidos con Obama recién premiado, debió colocarse al margen en las incursiones contra el país liderado en ese momento por Muhamar Gadafi (1969 – 2011), y los bombardeos debieron ser dirigidos por el ejército francés, viéndose esto como un acto del gobierno norteamericano cediendo el poder a otra potencia, algo que en política internacional nunca es bien tomado.

 

Por otra parte, habrá quienes crean que este premio por la paz es uno de los más “politizados” y “prostituidos” por las figuras que lo han ganado y quienes no necesariamente representan para algunos críticos, el ejemplo de lo que significa dicho galardón. En esto se pueden mencionar casos del Medio Oriente como el Premio ganado por el presidente egipcio, Anwar Al Sadat (1918 – 1981) y el primer ministro israelí, Menajem Beguin (1913 – 1992) a quienes les fue otorgado en 1978 después de los “Acuerdos de Camp David” que llevó a la paz entre ambas naciones. Sadat fue uno de los mayores opositores al gobierno del Rey Faruq y parte del golpe propinado por el Nasserismo en 1952, Beguin por su parte formó del polémico grupo paramilitar judío, Irgún que perpetró un atentado terrorista contra el Hotel King David en 1946, lugar que servía de base militar para los británicos que administraban el territorio.

 

Con el último ejemplo se puede ver dos elementos. Primero que a pesar del pasado, las figuras políticas pueden cambiar y hacer diferencia para poder llegar a un acuerdo que corte inmediatamente una situación que parece interminable de conflicto, gran ejemplo de esto Nelson Mandela (Premio Nobel en 1993 junto a Frederik Willem de Klerk) quien estuvo en la cárcel de manera injusta, estando en un régimen de mucha opresión y en vez de seguir el círculo vicioso del odio pudo ser gestor de un nuevo futuro para Sudáfrica.

 

También, demuestra aquella máxima del Ex Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Moshé Dayan “Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos”. La paz puede parecer utópica, pero se ha convertido en una realidad en lugares del mundo, donde se cambió el Statu Quo de la violencia desmedida y se empezaron a construir puentes para algo mejor, no perfecto, pero sí perfectible.

 

Para el trabajo que realizó el Presidente Juan Manuel Santos en su búsqueda de un mejor futuro para Colombia, el premio es un aliciente, no debería convertirse jamás en el objetivo final. El voto negativo a la propuesta para pacificar el país, buscando acabar con el histórico enfrentamiento contra la guerrilla, no quiere decir que ya la labor murió, sino por el contrario y como lo exige la democracia, se debe buscar una vía alterna que tenga más consenso entre la población y que no parezca la compra extorsiva del fin de las agresiones.

 

Finalmente, para ampliar la polémica, se pregunta si debió Rodrigo Londoño alias “Timoshenko” y líder de la guerrilla, también ser envestido con esta condecoración, o si por el contrario, las FARC aprovecharon esta oportunidad para intentar deponer sus armas ante el desgaste que décadas de conflicto les ha dejado y buscar una alternativa que no les obligara pagar a la sociedad por los crímenes cometidos en sus años de enfrentamientos, con secuestros, extorsiones, narcotráfico y atentados terroristas.

 

En la renegociación interna de los acuerdos es donde se podrá determinar la voluntad real que esta agrupación tiene de terminar con los enfrentamientos y quizás su mayor recompensa finalmente sea que puedan dormir en paz con un acto de expiación al menos simbólica ante todas las atrocidades cometidas por ellos y en el combate contra ellos.

La propuesta populista de Trump

Trump

La convención del Partido Conservador estadounidense decidió escoger finalmente al Candidato Donald Trump como su propuesta nacional de cara a las elecciones y competir directamente contra Hillary Clinton, quien será ratificada la próxima semana por el blioque Demócrata. La división interna de la agrupación republicana se notó con mayor fuerza ante la negativa del exprecandidato Ted Cruz de apoyar la nominación y pedir a los militantes conservadores que voten en noviembre a “conciencia”, lo que significó que al final de su participación fuera abucheado.

Esta convención, tuvo grandes ausentes entre los liderazgos fuertes del partido como lo fueron los excandidatos Mitt Romney y John McCain, así como los últimos dos expresidentes de dicha agrupación George W. Bush y su padre del mismo nombre, a esto se suma la posición dura del ex precandidato Jeb Bush donde indicó que Trump no representa el futuro del partido conservador.

A pesar de todo, la decisión apunta a que el trabajo proselitista se enfocará a la propuesta del magnate neoyorquino cuyas ideas no se alejan de verse como populistas que pueden mover pasiones, pero cuyo fondo evoca el olvido que los proyectos necesitan el apoyo del Congreso y no es una labor sencilla. Sin embargo, se puede mencionar las 7 grandes propuestas “Trumpistas” y analizar el impacto que las mismas pueden tener a lo interno o externo del país.

  • Impuestos: La primera que se puede nombrar, es una reforma a los impuestos donde la carga tributaria sea mayor para los grandes generadores de recursos y menores entre quienes tengan ingresos bajos. Es una propuesta con enormes apoyos de las personas más necesitadas del país, y las clases que se sienten mayormente castigadas por los porcentajes que se pagan en este rubro, sin embargo, no es una idea sencilla de imponer por los poderes del Congreso en esta materia y además porque no será popular en la práctica para aquellos que están siendo mayormente productivos en la economía estadounidense.
  • Reforma de salud: Trump ha propuesto una reforma al sistema actual de salud, desmantelando la Ley de Cuidados de la Salud Adsequibles (Affordable Care Act) conocida como “Obamacare” desde el primer de gobierno, adicional convertir el actual Medicaid (Sistema de Seguros de Salud para gente necesitada) en un programa de subvenciones donde además se pueda garantizar una apertura en el tema de seguros que pueda funcionar más para los grupos sociales de mayor necesidad. Sin embargo, esta propuesta con una gran ambición no cuenta con el “cómo hacerlo” que garantice que no se privará de servicios de salud básico a los sectores pobres de la economía.
  • Ley de veteranos: Con esta ley se procura garantizar el derecho a salud de todos los veteranos de guerra solamente con la presentación del carné que lo acredite como tal y ampliar además los recursos para aquellos veteranos que han sufrido algún trastorno de estrés. Al igual que el anterior, es una medida bastante popular, pero el fondo de la propuesta deja profundas dudas.
  • Control de armas: La propuesta de una licencia de armas válida para todos los estados con la presentación de un análisis previo psicológico y de antecedentes del candidato a comprar armamentos. La resistencia con la cual puede contar esta medida es en cuanto a la enmienda constitucional que permite la tenencia de armas, sin embargo, podría ser mejor manejada que otras por los avances que a nivel de sociedad se han dado forzados por la situación de violencia interna.
  • Inmigración: Una de las cartas de presentación de Trump en esta campaña ha sido la lucha contra la inmigración ilegal, los medios se han encargado de demonizar las palabras del hoy candidato republicano y tacharlo como una persecución generalizada contra todos los inmigrantes del país, principalmente los hispanos, lo que puede desatar eventualmente en manifestaciones masivas y violencia en el territorio estadounidense, así como un verdadero endurecimiento de la política migratoria total.
  • El muro: Ligado al tema migratorio, Trump prometió levantar un muro con la frontera mexicana para evitar que criminales y violadores llegaran desde ese país hacia los Estados Unidos, un muro cuyo costo elevado lo hace poco realista y además genera la misma o más anticuerpos que el tema migratorio en general que ha expresado. Generar problemas con las poblaciones fronterizas y con los migrantes hispanos que representan la minoría étnica mayoritaria del país, se puede transformar en una bomba de tiempo que puede ser aprovechado por agentes externos e internos para desestabilizar aún más el país principalmente en crisis sociales.
  • China: Otro tema de la agenda internacional general es el comportamiento de Trump respecto a la relación de su país con China, quienes dicho sea de paso tienen grandes porcentajes de la deuda estadounidense en sus manos, lo que genera una serie de desconfianzas de lo que pueda pasar en adelante. La política nacionalista de Trump va desde una posición económica para recuperar un poco de la hegemonía en la materia que han perdido, hasta el fortalecimiento de las fuerzas armadas que están en zonas cercanas al país asiático en un careo y muestra de poder lo que va a tensar la ya de por sí deteriorada imagen estadounidense.

Las propuestas básicas de Trump son como cajas de regalo rellenas de papeles, o como un lindo globo lleno de aire, por fuera parecen atractivas y la panacea a la desgastada política estadounidense, pero por otro lado se nota que en el ejercicio del músculo político no cuenta con suficiente fuerza para que esto aterrice de adornadas ideas al plano del realismo actual.

El quinto As escondido, la perpetuidad de la condición de “Refugiados Palestinos”

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Resumen:

Cuando se hace un recuento de las exigencias palestinas o de los liderazgos que dicen apoyar la causa palestina, uno de los temas más engorros y difíciles de abordar, es el referente a los refugiados palestinos.

Pareciera tan fácil de resolver si todo dependiera de un tema de absorción de poblaciones o del retorno hacia zonas donde pudieran convivir con sus vecinos sin represiones de por medio. De hecho, las resoluciones 194 (1948) y 393 (1950) harían pensar que efectivamente este era el camino deseado, pero pocos (o nadie) contaban con la posibilidad de que las poblaciones sin una condición legal clara se pudieran transformar en una letra de cambio para conservar las magnitudes con las que el conflicto se ha ido envejeciendo, casi 70 años después de enfrentamientos, con repentinos cambios de paradigmas que lo complicaría aún más.

Para terminar de consolidar la complejidad en el terreno, se creó una oficina exclusiva para los refugiados palestinos; la UNRWA, que tiene condiciones diferentes a las que el trato común de los refugiados posee, por lo tanto, la propia condición de refugiado palestino se transformaría en un “activo” heredable entre generaciones que engrosaría la demografía de quiénes entran bajo la condición de refugiados según el estatuto propiamente de esta oficina extraída de las entrañas de la ACNUR.

Palabras clave: Palestina, Refugiados palestinos, UNRWA, ACNUR, Liga Árabe, Israel.

El tema de los refugiados palestinos es de los más complejos de incorporar en futuros acuerdos entre israelíes y los liderazgos de Palestina. No porque no exista una solución integral sino porque la demografía de los refugiados ha crecido con el paso del tiempo. Se debe considerar que, a diferencia de otros refugiados, los palestinos reciben esta condición de forma hereditaria de los primeros que fueron denominados bajo esta designación.

Cualquier caso en el mundo de refugiados se legisla basado en el estatuto de la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), sin embargo, cuando se generó el estatuto de esta dependencia los Estados Árabes no participaron, y se consideraría incompatible con su carácter no político incorporarlos por lo que a finales de los años 40 se creó la Oficina de Socorro y de Trabajos de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), quienes con una normativa propia aparecieron como una medida temporal para solucionar la crisis de los desplazados por el conflicto entre Israel y los Árabes principalmente del territorio de Palestina administrado por el Mandato Británico hasta 1948.

De esta forma, este grupo sería diferenciado de los demás, debido al hecho de que se esperaba la aplicación de las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, principalmente la 194 (III) del 11 de diciembre de 1948 que indica la necesidad de “repatriar” o “indemnizar” a esos refugiados. También se menciona la Resolución 393 (V) del 2 de diciembre de 1950 donde se habla de su reintegración a la vida económica de Oriente Medio, ya sea por la vía de la “repatriación” o de la “reinstalación” (en ambos casos, nótese el énfasis en la “o” de este aspecto legal).

La condición de refugiado según la normativa de ACNUR se pierde bajo las siguientes circunstancias:

  • Adquisición voluntaria de una nueva nacionalidad.
  • Si se regresa voluntariamente a su país o territorio de origen.
  • Si se ha establecido voluntariamente en otro país y se ha realizado la correspondiente transferencia de responsabilidad.
  • Cuando desaparecen las condiciones que motivaron su desplazamiento, es decir cuando han cambiado las circunstancias iniciales por las que se consideró refugiado.

Desde la perspectiva de la UNRWA, los alcances de sus funciones corresponden solamente a las zonas de Cisjordania, partes de Jordania, Siria y el Líbano, y solamente aquellos que se hayan inscrito ante dicha dependencia y hayan dejado por escrito los nombres de sus familiares directos. Los demás refugiados palestinos ingresan bajo la tutela de la ACNUR y de adquirir documentos de identidad y de viaje expedido por la administración de países fuera de los alcances de UNRWA, pasan a la categoría de “refugiado apátrida de origen palestino”, y el documento de viaje sirve para el libre viaje por cualquier país excepto el de origen.

A pesar de esto, los palestinos que según la normativa de ACNUR pierden la condición de refugiados, mientras estén recibiendo ayuda proveniente de UNRWA, no pierden su estatus, lo que junto con los censos realizados por esta oficina se convierten en parte de los fallos que incurre dicha dependencia, la cual tiene un presupuesto anual cercano a los $1.000 millones, de los cuales al menos el 49,9% ($337 millones) están designados en la “Adquisición de conocimientos y habilidades”, es decir en educar a las poblaciones refugiadas en Palestina, elemento que será mencionado en el siguiente apartado.

De cómo UNRWA existe para perpetuar el conflicto.

Cuando la dependencia para los refugiados palestinos apareció a finales de los 40’s y comenzó su gestión en 1950, su destino era desaparecer. Una vez que se implementaran las resoluciones 194 y 314, el organismo debería desaparecer cediendo el fuerte presupuesto que manejan a otras actividades propiamente de la oficina para los refugiados de Naciones Unidas.

Esta oficina de la ONU, tiene contratados al menos a 29 mil palestinos en sus oficinas, muchos de los cuales pertenecen a ramas políticas que están en contra de cualquier normalización de relaciones con el Estado de Israel.

Los censos realizados por el ente, no contempla la salida de refugiados de las zonas bajo su administración, ni tampoco excluye a aquellos palestinos que se hayan ido de los territorios y adquirido una nueva nacionalidad en zonas de administración directamente de ACNUR.

La Liga Árabe en algún momento emitió una orden de no nacionalizar refugiados palestinos en sus territorios para que estos no perdieran su condición y poder seguir manteniendo latente el reclamo contra Israel. Además, en el caso propiamente de la UNRWA, desde su creación se han visto obligados a no actuar en aquellas actividades que puedan ser interpretadas como una forma de resolver el problema palestino levantando construcciones sólidas que reemplacen las tiendas de campaña o ubicando a los refugiados en el mercado laboral local, ni tampoco financiar esfuerzos de pequeños empresarios.

De esta forma, los recursos seguirían llegando a la dependencia, la ayuda humanitaria otorgada a cuenta gotas (12,8% del presupuesto anual está dedicado a la mejora en la calidad de vida) y acusaciones de desviación de fondos para actividades ilegales como entregar recursos a agrupaciones beligerantes de los territorios palestinos y demás como fue el caso en el 2002 de Nahd Rashid Ahmad Atallah.

Anteriormente se mencionó el caso de $337 millones que son destinados anualmente a la educación palestina. La perpetuidad del conflicto se realiza desde las aulas de UNRWA y su currículo educativo, con libros de primaria y secundaria avalados por las organizaciones palestinas y con alto contenido de odio contra los judíos. Actividad que asegurara la perpetuidad del conflicto con las nuevas generaciones.

En un modelo idealista (poco objetivo la verdad) donde la oficina de ONU para los refugiados palestinos cerrara y sus funciones absorbidas por la dependencia regular de refugiados (ACNUR) y, además, se nivelara el estatus de refugiados como se manejan los demás, los palestinos en esta condición estarían correctamente definidos y la solución a este tópico encontraría una solución pronta dado que comenzaría una carrera contra el tiempo para regularizar la ubicación en el territorio a centenares de familias que aún entran bajo el parámetro UNRWA que perpetúa y acrecienta la condición palestina de refugiado.

¿Hacia dónde se debe dar el retorno de los refugiados palestinos?

La negativa en su momento de la Liga Árabe de otorgar a los refugiados palestinos una nacionalidad alternativa, o al menos condiciones de vida adecuadas para su desarrollo como individuos, extendió durante años los focos de miseria en los cuales las poblaciones palestinas se encontraron, mientras estuvieron bajo la tutela de sus propios “hermanos”. Por ejemplo, el Líbano, Irak o Egipto donde se les privaba de ciertas categorías de trabajos, carreras universitarias y hasta condiciones de irregularidad dentro del territorio donde eran vistos como “ilegales”.

Sumado a lo anterior, se encuentra la negativa de los liderazgos palestinos también, de aprobar las propuestas de paz que aseguren el retorno de los refugiados hacia el territorio del futuro Estado Palestino y renunciar a cualquier exigencia de retornar a lo que hoy es el Estado de Israel, esto apegado a las resoluciones 194 y 393 que condiciona la posibilidad de indemnizar a quienes por algún motivo no puedan regresar y además de reinstalarlos en una zona negociada entre ambas partes.

Además, como la condición de refugiado palestino se puede heredar entre familiares directos (situación única en la legislación sobre refugiados), el número de refugiados bajo los parámetros de UNRWA en la actualidad es mucho mayor a las 750 mil personas iniciales del conflicto en 1948 y contemplando los desplazamientos de las posteriores guerras (principalmente 1967) y “herederos” de la condición, al año 2014 se estimaba 5,1 millones de refugiados palestinos registrados en las oficinas de UNRWA.

Por lo tanto, la respuesta sencilla de hacia dónde deben regresar los refugiados “palestinos”, es hacia Palestina, es decir la extensión de tierra sobrante de la resolución 181 del año 1947, porque ningún país podría absorber la cantidad de refugiados actuales que dicen ser los palestinos contemplando la serie de circunstancias que han pasado en casi 7 décadas de conflicto entre las partes.

A pesar de los reclamos generales y siendo objetivos, se trata de población con una posición hostil en su mayoría que no está dispuesta a convivir en paz con sus vecinos bajo administración de un gobierno no árabe, recibiendo una indemnización por la pérdida de sus propiedades, quizás en estudiados casos dentro de territorio israelí se pueda absorber una pequeña cantidad de refugiados y hacerlos parte de la sociedad que ya habita en el país, como ocurrió con muchos residentes de la parte anexada en 1967 que recibieron la nacionalidad israelí.

La solución parece sencilla, pero no lo es, los reclamos intransigentes del liderazgo palestino para no permitir una propuesta alternativa que no incluya el interés de movilizar gran cantidad de refugiados a una eventual invasión pasiva de los territorios que hoy administra Israel. Es junto con estatus final de Jerusalén, dos de los temas más complejos de llegar a un acuerdo que sea beneficioso para ambas partes.

Hablar de la intransigencia y beligerancia de los liderazgos palestinos no es una forma poco objetiva de abordarlo, ya que no es un secreto que para un grupo como Hamas el arma de los refugiados funciona para su objetivo de destruir al Estado Judío de Israel.

Por su parte, el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), no se siente preparado para absorber esta cantidad de refugiados en su territorio, ya que el uso de los fondos provenientes de la comunidad internacional ha servido para mejorar solamente las condiciones de vida de algunos palestinos en los territorios administrados por la ANP y para gastarlo en salarios exorbitantes entre los miembros de su cúpula política y para el pago de subvenciones a la lucha armada contra Israel, a la cual ellos mismos han indicado no van a renunciar hasta acabar con toda la “ocupación”, lo cual dicho sea de paso es muy subjetivo contemplando los recurrentes cambios en lo que esto significa para ellos.

Finalmente, los refugiados palestinos siguen siendo una carta bajo la manga para aquellos que juegan con la política de cara a los objetivos de los años 40 y los principios de las cartas fundamentales de 1964 y 1987 (años de la aparición de la OLP y Hamas respectivamente) que dictaminan; bajo el auspicio de países patrocinadores del terrorismo contra Israel; que el objetivo final más allá de la conformación de un Estado Palestino, se trata de la destrucción del Estado de Israel o como ellos mismos lo dictan, “la entidad sionista”.

Versión descargable: Academia – Investigador independiente.