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El éxito y el fracaso de las “empresas islamistas”

Introducción:

 

Los grupos islamistas realmente merecen un análisis para comprender las razones por las cuales sus acciones son exitosas o fracasan. No cualquier grupo que emprende el camino del empoderamiento desde el discurso islámico radical tiene la misma suerte, ya que la labor a realizarse tiene mucho trayecto por realizarse, comenzando con el convencimiento o sometimiento de los líderes de los diferentes clanes en una comunidad islámica, los que logran tener un visto bueno desde ese frente, comienza con el pie derecho su “empresa”, pero con esto no basta y se necesita crear toda una estructura para permanecer a través del tiempo, ya que estos grupos por lo general su primera motivación es ideológica, pero así como “amor con hambre no dura”, una propuesta idealista sin acciones que los refuerce tendrá resultados positivos en el largo plazo.

 

Esto nos lleva a explicar dos casos muy sonados de agrupaciones islámicas cuyos movimientos podrían ser catalogados como exitosos o fracasados en cuanto a la firmeza de las bases que han consolidado o al menos del poder ya sea duro o blando que hayan podido emplear sobre la población para ajustarla a sus ideales.

 

Palabras clave: Islamismo, terrorismo, DAESH, Hezbollah.

 

DAESH (Mal llamado Estado Islámico)

 

El DAESH pierde fuerza en las regiones del Levante, se ha debilitado de aquel ímpetu con el cual arrasó al comenzar su labor. Entrar en el juego siendo catalogado el malo de la historia no le benefició. A pesar de haber ganado mucha fuerza al comienzo de su gestión teniendo a favor poblaciones sunitas en Siria e Iraq principalmente, así como lograr hacerse con el control de grandes extensiones territoriales y productos estratégicos.

 

Su éxito en realidad no es tal, ya que se debió al despertar de una fuerza que se encontraba dormida. Finalmente DAESH al igual que otros grupos islamistas más que ser un fenómeno que aparece y desaparece, es una ideología que se levanta o se vuelve a dormir y su potencia dependerá de cuánta cohesión logre entre los grupos de la región donde se ubica, a lo que además se debe sumar las fuerzas regulares que apoyen su gestión, algo que al menos esta agrupación no logra, ya que a pesar de tener entre sus filas gran número de sunitas iraquíes y sirios, así como otro grupo de “nuevos musulmanes” importados de conversiones radicales llevadas a cabo en el mismo corazón de la Europa contradictoria, además de los llamados a migrar para algunos musulmanes de tercera generación en el “Viejo Continente” y que la propia sociedad se ha encargado de no integrarlos sino que por el contrario les discrimina y les señala como ajenos a la región.

 

Estos diversos grupos, han chocado contra las fuerzas del chiismo, en la región que agrupa al mayor número de estos fieles, y además han sucumbido ante la oposición férrea de otros grupos que no se sienten representados por el DAESH y los continuos golpes de ejércitos regulares (Rusia, Siria, algunos países del bloque occidental), así como guerrillas que ciertamente prefieren lo malo conocido que lo peor por conocer, como lo son los kurdos.

 

La agrupación sunita wahabista sufre además de no contar con simpatías expresas por ningún Estado, ni siquiera de los países que durante años de forma directa e indirecta han patrocinado las actividades de estos grupos como lo han hecho Arabia Saudita o Qatar, pero que ante la impopularidad de los islamistas jamás serían capaces de exponer sus imagen pública; que ya de por sí es deteriorada; con la firma de su cooperación económica, un hecho que es de todos modos un secreto a voces que lo realizan para evitar los ataques al interior de sus países donde conviven con la hipocresía de la violación a los derechos humanos y una poderosa billetera que compra favores alrededor del mundo.

 

La corrupción y el doble discurso que promulgan los Estados de mayoría sunita con fuerte potencial económico, les limita a declararse abiertamente patrocinadores del terrorismo proveniente de este tipo de agrupaciones, por lo que el soporte económico que brinda en algún momento aprovechan cualquier impasse para suspenderlo o fortalecer a otro, lo que no permite nunca que se consolide alguna agrupación en específico.

 

Esto ha llevado a los promotores del Califato a buscar nuevos caminos, ya que al deteriorarse su monarquía de papel, deben ubicarse en nuevos destinos donde lo laxo de sus normas les permitan ganar fuerza y adhesiones, por lo que DAESH comienza a ganar posiciones en el Magreb y en el Sahel africano, pero sus acciones en esas regiones van más de empoderamiento político – social, donde al igual que como lo hace Al Qaeda brindan ayuda económica, social y material a personas desposeídas, lo que les asegura un público dispuesto a absorber las ideas radicales, y quienes curiosamente son parte de los grandes grupos migratorios que posteriormente junto con migrantes económicos huyen a territorio europeo, donde las madrazas y mezquitas salafitas desde hace algunas décadas han acrecentado su discurso anti occidental.

 

A esos movimientos de África hacia Europa, se le debe agregar los “nuevos musulmanes” europeos, quienes regresarán de algún modo a los países de los cuales salieron, y que de ser arrestados infectan a otros en las cárceles, y de no hacerlo buscarán fortalecer los grupos radicales en esa región occidental, lo que ciertamente es un peligro que se viene dando desde hace mucho y con regularidad en las noticias sale el desmantelamiento de mezquitas salafistas o de redes promotoras de visiones radicales islámicas.

 

Y también quedará presencia de estas redes a lo interno del Levante; aún hoy tienen zonas estratégicas bajo su control y su salida de ellas no se prevé sea en el corto plazo. Son regiones donde no perderán fuerza del todo, ya que representan alguna de las visiones de grupos que no se sienten representados ni protegidos por los grupos musulmanes en el poder, principalmente los sunitas no se sienten representados por gobiernos chiitas quienes los han llegado a catalogar de “quinta columna”, aunque no es una opinión generalizada, no ha dejado de ser una parte de los señalamientos contra esta minoría en un país donde el poder está en la mayoría chiita desde la caída de Sadam Hussein con la invasión occidental a principios de este siglo.

 

Más sin embargo, resulta iluso pensar que el DAESH se va a destruir ya que más allá de ser una “estructura”, lo que DAESH promueve es una ideología, la misma que comparten agrupaciones islamistas radicales, con la diferencia quizás de los esfuerzos político militares que han empleado para llevar a un proyecto macro sus actos y que quizás el proyecto propiamente de DAESH es un poco más aterrizado que los movimientos simplistas hacia el terror que han empleado otras agrupaciones como Al Qaeda por ejemplo.

 

Hezbollah, una empresa exitosa al servicio de los Ayatolas.

 

Otro grupo con una visión política islamista que está teniendo éxitos en la región es el Hezbollah, principalmente porque tienen el padrinazgo de un Estado como Irán que ha echado mano de un “Estado accesorio” como lo ha sido Siria para tener un área de acción desde Teherán hasta Beirut haciendo paradas estratégicas en Damasco. Lo que le facilita el trasiego de armas y mantener una beligerancia no directa contra Israel, siendo las regiones en el Sur libanés el sector más afectado por la violencia, principalmente porque Hezbollah utiliza los campamentos de refugiados palestinos como base de operación, bodega de armamento y centro de adoctrinamiento para tener nuevos miembros.

 

El uso de la acción social del grupo pro sirio y pro iraní le da mayor apoyo entre los ciudadanos, ya que durante años el “Partido de Alá” ha levantado escuelas, hospitales, centros de asistencia social, entre otros, lo que le suma adhesiones aunque sea en apoyos políticos.

 

Irán no tiene problemas en manifestar su apoyo al grupo islamista, ya que desde hace muchos años, ha sido declarado parte del “Eje del Mal”, y por sus ideas contrarias a Occidente, sus posiciones combatidas desde varios frentes, por lo que como dice el argot popular “una raya más al tigre” no hace mucha diferencia.

 

También se le suma a la lista de “éxitos” del Hezbollah, que aparte de tener un brazo militar que en ocasiones supera en poder al propio ejército libanés, desde el año 2009 su brazo político fue aceptado legalmente en el Líbano y posee miembros en el parlamento del “país de los cedros”, con Mohammad Raad como líder del bloque parlamentario, donde tienen 13 curules de los 128 que posee el poder legislativo libanés.

 

Además de esto, la geopolítica y las relaciones exteriores del régimen de los Ayatolas les ha permitido abrir otros espacios que les han brindado espacios de acción extra regionales, como sus contactos con el gobierno de Caracas, donde el vicepresidente de dicha nación Tareck El Aissami ha sido catalogado como un importante contacto entre el país caribeño, el gobierno de Khamenei y la agrupación chiita libanesa.
Cabe recordar que además Venezuela tiene un vuelo directo con Damasco, desde el cual se ha sospechado es la ventana de entrada de milicianos chiitas a nuestra región y que hay análisis de inteligencia donde se señala la presencia de miembros de Hezbollah en otras zonas latinoamericanas como la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), además recordar que dicha agrupación está señalada de ser la autora de los atentados en Argentina contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994).

 

Al igual que el islamismo de DAESH, el islamismo de Hezbollah tiene objetivos expansionistas, principalmente del poder de los Ayatolas y de los movimientos chiitas.

 

También como los salafistas sunitas, el “Partido de Alá” desea exterminar al Estado de Israel y “liberar la tierra santa islámica” que está bajo el poder de un Estado no islámico dhimmi en una clara afrenta a su visión religiosa. Pero además la agrupación chiita, desea ganar más posiciones con respecto a los grupos sunitas que tienen la mayor cantidad del poder islámico, entre eso el control de los lugares sagrados del Islam.

 

Para su labor de “liberación” de la tierra santa islámica de manos de los judíos, Hezbollah cuenta con un esbirro; que curiosamente dice ser de doctrina sunita, pero que por cuestiones de interés “camina sobre la cuerda floja…atrapado en el arco chií Siria – Hezbollah – Irán… y las potencias regionales suníes, a las que se aproxima y con las que comparte confesión religiosa…” (Gara, 2013). Elemento que en ocasiones le resta fuerza o apoyos (a Hamas) porque coquetea tanto con los favores de Teherán como con los favores de países no siempre amistosos con los Ayatolas (Turquía, Qatar, Dubai, etc.)

 

Conclusiones:

 

Es evidente que más allá de querer resaltar lo “bueno” de cualquier grupo radical, el valor de este texto recae sobre la hipocresía a la hora de catalogar el impacto de los apoyos que agrupaciones de esta naturaleza reciben de distintos países.

 

El claro apoyo abiertamente expresado de los países con mayoría chiita hacia el brazo político y armado más exitoso de su corriente en el mundo, contrasta con los apoyos solapados y poco efectivos de los países de mayoría sunita; quienes además son mayoría en el mundo musulmán en general, hacia las agrupaciones radicales como DAESH o Al Qaeda.

Este apoyo recibido por Hezbollah le ha permitido, además de tener un control militar en el Líbano, haberse colado políticamente en los poderes del Estado y tener la posibilidad de controlar por convencimiento o por persuasión militar el país. Líbano tiene la particularidad de que constitucionalmente el Presidente debe ser cristiano maronita, el Primer Ministro un musulmán sunita y el portavoz de la cámara un musulmán chiita, en un intento por unir las visiones sociales distintas del país, pero donde el ejercicio del poder juega un factor determinante para cambiar los objetivos a su favor.

 

Lo anterior, no resta para las agrupaciones islamistas sunitas, que haya beneficios económicos de países como Arabia Saudita, Qatar y otros similares a madrazas o grupos de estudio islámico en países occidentales, donde la expansión de una visión radical del Islam se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, lo que no impediría a la postre que se desarrollen a lo interno de territorios occidentales grupos que puedan buscar un mayor empoderamiento político, aprovechando el crecimiento demográfico que tiene la población islámica en relación con la media occidental.

 

Tampoco resta la posibilidad que eventualmente se den más atentados terroristas en Europa desde regiones que ya tienen el visto de inteligencia de estar funcionando como “criaderos” de radicales que podrían explotar en violencia en cualquier momento.

 

No se debe dejar de lado, que al estar frente a una idea, la supuesta erradicación de DAESH o Al Qaeda de regiones como Medio Oriente no significa automáticamente que estemos frente al fin del islamismo radical, finalmente a diferencia de lo que estamos acostumbrados en Occidente, donde el éxito militar se resume a un tema de espacio vital y recursos estratégicos, en el islamismo se traduce en controles desde las bases de organización elementales (clanes y familias) hasta llegar a agruparlos y poder construir algo más grande.

 

En nombre del eufemismo de la “Guerra contra el terrorismo”, no ha permitido llegar a una verdadera visión del combate abierto que se tiene contra el Islam radical, el cual adopta  denominaciones genéricas, pero que no quiere decir que ante su destrucción se acabe con la idea, sino que esta solamente adoptará un nuevo alias, para seguir siendo el mismo fenómeno con diferente sombrero.

Dios ha muerto…

DIOS HA MUERTO

“…Ahora amo a Dios: a los hombres no los amo. El hombre es para mí una cosa demasiado imperfecta. El amor al hombre me mataría…” “…Mas cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón: “¡Será posible! ¡Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!”…” (Nietzsche, Friedrich. “Así habló Zaratustra”, 1883).

Lo escrito anteriormente es parte del dialogo que sostuvo el personaje de Zaratustra con el “santo” en uno de los libros más emblemáticos del filósofo alemán Nietzsche, donde siguiendo una parte de su el nihilismo ha expresado la carencia de valores morales. Por una parte expresaba la crítica general que sobre los religiosos el autor tenía ya que se dirigían a los “simples mortales” como seres imperfectos a los cuales no se les podía amar porque ese amor estaba viciado, y por otro lado reflejaba su pensamiento filosófico pleno; por lo que matar a “dios” era dar a comprender que los valores de la moralidad humana eran vacíos, condicionales, casi inexistentes.

El “santo” en este escrito, en su pensamiento amar a los hombres es complejo, por lo que amar a lo divino suele ser más sencillo, porque su práctica implica menos obligaciones. A veces a través de actos quizás ridículos se logra complacer el ego de ese ser supremo. En este espacio se pueden encontrar en la actualidad todos los extremistas que asesinan en el “nombre de Dios”.

Un ejemplo de lo mencionado anteriormente son los islamistas, que exponen su propia vida luchando contra todos aquellos que se oponen a su versión radical de lo divino, quien pareciera no puede defender su propia honorabilidad, y por esto echa mano de sus “guerreros sagrados”, quienes en un arrebato pasional de cumplimiento por los principios celestiales, son capaces de arrancar de raíz a todo aquel que consideren un infiel o que esté cometiendo afrentas contra los estatutos morales impuestos por sus líderes religiosos.

Para el islamismo; principalmente el radical, el supuesto respeto por lo divino los lleva a realizar actos de violencia sin contemplaciones, atentando contra la vida de otros seres humanos por considerarlos violadores de su interpretación de las normas islámicas (sharia). Muy a pesar de que otras interpretaciones islámicas prohíben el uso desmedido de la violencia y el asesinato (Sura La Mesa Servida 5:32), los islamistas justifican sus actos en que los infieles desagradan a Dios y por eso su eliminación o sometimiento son un acto de rectificación espiritual.

En ese principio, los actos de violencia del pensamiento radical islámico no afectan solamente a los no musulmanes, sino que en reiteradas oportunidades atenta directamente contra los propios practicantes de su religión. Países africanos donde la mutilación genital femenina es una practica común, musulmanes que viviendo en países occidentales practican los asesinatos por honor, y la práctica de normas islámicas que son prohibidas en los países que los albergan; pena de muerte por ejemplo, ejercen una normativa paralela con jueces comunitarios de carácter religioso y cuya jurisprudencia no es vinculante y hasta es algo ilegal.

Esta manera de actuar, alimenta las posiciones negativas que de la religión islámica se tiene en diversos grupos sociales, porque si bien hay comunidades islámicas que se desvinculan completamente de este tipo de actividades, cuando el radicalismo musulmán es el que ha logrado generar unión entre los clanes islámicos del Medio Oriente (de ahí parte del éxito del califato en la zona) y fortalece a las comunidades en países no musulmanes, su discurso logra ganar simpatías.

Los islamistas radicales, son además los que promueven la Dawah (proselitismo) en los países occidentales y la hégira (migración) a dos vías, una para fortalecer las posiciones sunitas en la región del Medio Oriente y el Norte africano y por otro lado, nutrir a las comunidades islámicas en su proselitismo dentro de países no musulmanes, promoviendo muchas veces las versiones más “ortodoxas” y tajantes de los principios islámicos, como el salafismo y los principios de la escuela de de Muhammad Ibn Ismail Al – Bujari, uno de los principales memorizadores de los dichos del profeta Mahoma (Hadices).

De este modo, promueven muchas veces una religión cuyo objetivo final sea agradar solamente a lo divino, sin importar lo suficiente si en la ejecución de este fin dañan a otros seres humanos, los cuales finalmente por su imperfección no son objeto de respeto pleno.

Meditando sobre la vida en un bosque lejano, el Profeta se encontró con un clérigo islamista que se hacía tajos sobre su piel y clamaba a los cielos a gran voz. El Profeta le preguntó sobre el objetivo de su vida, a lo que el clérigo contestó: Ahora amo a Alá y todos los principios que sus santos sabios han enseñado, a los hombres, primordialmente a los infieles y sus caminos pecaminosos no los amo. Los hombres son para mí una cosa demasiado imperfecta. El amor a los hombres me enviaría a los infiernos. Mas cuando el Profeta estuvo solo, habló así a su corazón: “Qué complicado ¡Este clérigo islamista que ha huido al bosque de seguro no se ha enterado todavía de que Alá ha muerto y con él todos sus santos sabios!”

Discriminación suave – reacción dura

CRUZADAS

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El actual ambiente en Europa no podría ser más tenso e inoportuno para las minorías que por alguna razón se encuentran en este continente. Después de los atentados de París el viernes 13 de noviembre, los sentimientos eurocentristas afloraron como nunca, y han convertido la tragedia parisina en el espíritu y motivación para que los ciudadanos comunes y corrientes defiendan de alguna forma los ideales de una “Europa en paz, cristiana y blanca”.

En la dura batalla contra el crecimiento de las migraciones principalmente islámicas, han comenzado a representar esa Europa idealista con símbolos.

Por los atentados de París, la Marsellesa se transformó en el himno de los europeos y en eventos masivos y tan significativos como el fútbol, donde se pueden externar estos sentimientos. Que ciudadanos ingleses, españoles, holandeses canten el himno de un país que no es el suyo en una lengua que no es la propia como muestra de solidaridad, para mostrar el europeísmo en su máximo esplendor, transforma este acto en una señal clara del impacto que los atentados lograron en esta oportunidad, con una mayor fuerza que los ocurridos en Londres o Madrid.

De lo anterior, resulta a la propaganda ultra, el hecho que en el juego entre turcos y griegos, parte importante de los aficionados presentes en el Estadio de Estambul, decidieran chiflar durante el minuto de silencio por las víctimas francesas y se escuchara además el grito de “Allahu Akbar” (Alá es grande). Esto refuerza al discurso que los turcos no deben ser incorporados en la Unión Europea, porque su idiosincrasia es completamente ajena a los valores de esa Europa mencionada anteriormente.

Por si fuera poco, el diario ABC (España), el pasado 16 de noviembre publicó una nota en la cual señalaba el antisemitismo y la islamofobia como dos plagas que afectaban a la sociedad francesa.

En el artículo se señala que al menos un 50% de los ataques judeofóbicos son provocados por jóvenes musulmanes. Se destaca que el ataque al Bataclan se pudo deber a que los propietarios del lugar son judíos. En lugares como el Reino Unido y Alemania los ataques judeofóbicos se dan en porcentajes del 30% y el 35% por medio de agrupaciones islámicas, a pesar de que las comunidades musulmanas en estas últimas dos zonas son mayores que la francesa.

Esas acciones violentas acarrean puntos negativos para la percepción de los musulmanes y brinda herramientas a los ultranacionalistas para continuar en una cruzada ideológica que no afecta solo a los islamistas, sino también a los musulmanes que mantienen presencia en Europa desde el siglo VII cuando se establecieron en la Península Ibérica.

Pero cabe señalar que cuando se da la oportunidad y las herramientas para que se discrimine a una población por el comportamiento dañino que ocasiona una minoría de ésta, se empieza a dar carta blanca para que otras minorías también se vean afectadas o agredidas.

No es nada nuevo señalar como fascistas europeos la han emprendido en reiteradas ocasiones contra africanos, latinos, judíos, indios y asiáticos, tanto a nivel físico como en discursos xenofóbicos y discriminadores desde curules parlamentarias.

En esas oportunidades, se han hecho fuertes críticas desde la sociedad civil, sin tintes ultras como la de estos sujetos. Sin embargo, con la propaganda actual por la cruzada mediática que han logrado con los atentados del “viernes 13”, quienes mantenían una postura moderada, han comenzado a sucumbir en comentarios generalizados de manera “inocente” contra los migrantes de todas las latitudes, especialmente del Medio Oriente, y esto le sirve de carta blanca a los radicales de derecha para expandir sus semillas de odio y para que se les justifique de forma cómplice sus fechorías contra todo aquello que no les huele a europeo.

Este proceso es el que finalmente podríamos denominar “soft discrimination” (discriminación suave) y con una eventual “hard reaction” (reacción dura), porque se comienza con la demonización del que no es europeo, y terminan justificando la violencia irracional que puedan emprender contra estas minorías de forma sangrienta.

La ley del talión a la francesa

francia

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El ataque francés el domingo 15 de noviembre contra Raqqa en respuesta a los atentados del viernes 13 en París, no compensa nada. El enemigo más allá de estar en un Estado de facto, se encuentra compartiendo el mismo techo que los europeos, compartiendo su propio “espacio vital”.

No han comprendido los liderazgos occidentales que este tipo de respuesta más que minar los actos de terror, sumará nuevos adeptos a los movimientos de Islam radical, en un país donde según fuentes islámicas, de 6 millones de fieles a esa religión al menos 100 mil son convertidos, algunos de los cuales lo hacen a través de grupos integristas salafistas y wahabistas y entre los que se unen a estos grupos al menos 900 al 2014 se liaron en las redes del Califato Islámico.

Los grupos radicales han estado utilizando los púlpitos de las mezquitas dentro de Europa para inyectar en las comunidades no fundamentalistas ideas que las envenenan y los vuelcan en contra de la sociedad en la que viven, fortaleciendo sus posiciones intolerantes.

Además, los sentimientos de islamofobia sumados a las ideas de que países como Francia son sinónimo de pecado y de perdición para las comunidades islámicas, incentiva todavía más las posibilidades de que ataques como los de París se vuelvan habituales.

Pueden acabar con el “DAESH” o su cúpula en Iraq, Siria, Libia o en Plutón, pero el germen del islamismo se expande y se extiende como una enfermedad contagiosa. Este movimiento político – religioso (el islamismo) no es algo nuevo, solo que ahora aprovecha los vacíos de poder de sus territorios de origen para expandirse y recibir cada vez más soldados y obtiene más fuerza por el deterioro de la confianza en los gobiernos no religiosos tanto en países musulmanes, como ahora en naciones laicas y abiertamente seculares, como las europeas.

Cabe destacar que los propios países islámicos saben lo que es ser víctimas de estos radicales porque es un asunto que sucede casi a diario. El mismo viernes de los atentados en París, en Bagdad (Iraq) y el Sur de Beirut (Líbano), el terrorismo cobraba la vida de más de 60 personas entre ambos hechos lamentables, sin que la reacción categórica de los occidentales fuera tan contundente como se esperaría.

Pero Occidente se ha acostumbrado a ver este tipo de violencia como algo lejano a su sociedad “pluralista y democrática”, así como considerarlo el pan diario de países en el Medio Oriente y África y es así como se cae en el estereotipo que allí los asesinatos y el terrorismo son deporte nacional, por eso cuando ocurre en este lado del mundo, la sociedad se enloquece y cae en pánico colectivo.

La respuesta militar de Francia solamente intenta aplacar las posiciones ultranacionalistas del país, dar una muestra de fuerza militar, pero es en sí un acto que traerá más muerte y destrucción en una ciudad de más de 220 mil habitantes que recibirán el efecto colateral de estar siendo gobernados por aquellos que saben que sus muertes serán un excelente material de propaganda religiosa, mientras que para los efectos reales, no hay nada positivo que se pueda destacar realmente de esta acción bélica.

Liberté, égalité, fraternité et YIHAD

YIHADISMO

Por Lic. Brayan Acuña Obando (Analista Internacional)

Resumen:

Los atentados de París del 13 de noviembre de 2015; el segundo del año, genera la indignación de algunos sectores, y la justificación de otros, con argumentos de ser parte de la paga que merecen los franceses por las políticas de sus gobernantes.

Otros dan las razones de la presencia francesa en los conflictos del Medio Oriente, encabezando la coalición occidental en países como Libia y Siria. Algunos van más allá en la historia y razonan que Francia aún está pagando las consecuencias del período colonial por lo que los atentados vienen a cobrarles su participación en la conformación de Estados artificiales que aún hoy están en proceso de modificar sus fronteras actuales.

Dar excusas para esta situación es muy sencillo, justificar el asesinato de civiles en actividad terrorista se ha transformado en el común de quienes ven en los conflictos del Medio Oriente y el Norte de África, una lucha importada de la desaparecida “Guerra Fría”, contra el capitalismo, el imperialismo y colonialismo. Lo que les marca la doble moral dependiendo de quiénes sean las víctimas de los ataques, señalando como resistencia algunos de los grupos que cometen atentados y etiquetando como terroristas de Estado, a gobiernos que no son de su simpatía política.

El islamismo no tiene miramientos ni compasión en cuanto a su discurso contra los infieles. Ni siquiera lo hace con aquellos musulmanes que no se apegan a su versión retorcida de ideología político – religiosa, mucho menos lo tendrá con quienes no están ni cerca de profesar su dogma.

Francia representa todo aquello que los islamistas combaten, y solamente es el ejemplo de lo que el crecimiento incontrolado de estos grupos va a provocar en los territorios occidentales, muchas veces con la ingenua complicidad de los gobiernos que terminan siendo víctimas de estos.

Palabras clave:

Islamismo, salafismo, wahabismo, terrorismo, Francia, París.

En relación a los atentados franceses del 13 de noviembre, quien argumente que esto se deba a la presencia colonial de mitad del siglo XX, su explotación de recursos o a la creación de la “entidad sionista” (Israel) solamente, demuestra  falta de criterio y de profundidad en el análisis, además de un desconocimiento acerca del comportamiento de las agrupaciones islamistas y el uso de herramientas desfasadas en el tiempo para hacer un comentario crítico sobre la situación actual de la región.

La verdad hay que ser muy ingenuos para considerar que a los radicales islámicos les importa demasiado los minerales que tienen en los territorios donde están ubicados, de hecho salvo funcionar como herramientas de extorsión o de financiamiento al terror, su producción les es irrelevante, porque en su visión el materialismo es ajeno a los principios islámicos[1].

Hacer un análisis crítico del problema del islamismo con una mentalidad occidental nos va a empujar siempre a pensar que esto es una “lucha de clases” o una guerra contra el capitalismo y el imperialismo, pero no hay nada más alejado de la realidad,  o al menos no se percibe en el mismo sentido que los socialistas occidentales piensan, sino que la versión islámica motiva a las personas a no vivir en una riqueza u opulencia prohibida sino del modo que Alá mismo lo conceda[2].

Los grupos islamistas tienen larga data en la región del Medio Oriente y el Norte de África principalmente, sus células fundamentalistas en la versión radical (violenta) se mantuvieron silenciosas, realizando obra social e involucramiento desde el apoyo a los menos favorecidos.

Vean por ejemplo el caso de los “Hermanos musulmanes”, prohibidos como partido político en Egipto, pero ejerciendo desde los pulpitos y mezquitas en ayuda a los pobres y al mismo tiempo adoctrinando en religión de forma fundamentalista, trabajando a lo interno para ir creando una ideología de odio religioso contra aquello que violenta los valores del Islam. Para ellos occidente es kuffir (Infiel), y lo que venga representando lo infiel y lo sucio no debería involucrarse con la santidad del Islam.

A diferencia de los movimientos de autodeterminación nacionalista árabes (panarabistas), los islamistas más allá de la identidad árabe ven la identidad islámica como un principio básico, incluyendo la pertenencia a un clan en particular, y a su vez la defensa del territorio del clan, lo que podría explicar la facilidad con que estos grupos radicales se han hecho con el liderazgo de ciudades completas en países como Siria o Iraq.

Quizás en el aspecto anterior está parte del meollo del asunto desde una perspectiva territorial. Como una lucha de autodeterminación étnico – nacional, y con la que sí se podría criticar abiertamente a las potencias coloniales y su aprovechamiento de las circunstancias para lucrar con los recursos de las zonas administradas.

En vez de recibir el territorio completo para crear una “Gran Nación Árabe”, como lo ofrecieron para recibir alianza árabe en la Primera Guerra Mundial contra el Imperio Otomano, se terminaron creando estados divididos arbitrariamente sin tomar en cuenta el aspecto de los clanes o diferencias religiosas, con el acuerdo Sykes – Picot.

También al mismo tiempo se había ofrecido un proceso de autodeterminación territorial de los judíos que habitaban la Palestina Otomana (anteriormente Palestina romana, anteriormente Reinos de Israel y Judea). Este último aspecto truncaba junto con la división territorial el ideal de esa gran nación que anhelaban y motivaba los enfrentamientos militares para poder lograr el objetivo inicial de los liderazgos panarabistas.

Pero desde la visión panislámica, la situación es un tanto diferente. Se trata de la presencia de agentes infieles en territorio del Islam, gobernando tierras que desde su perspectiva no deberían ser administradas por no musulmanes, y por lo tanto los territorios de Israel, la India, y hasta El Andaluz en España, son objetivos a ser liberados hasta que sobre ellos haya un gobierno de corte musulmán.

Desde esa perspectiva resulta diferente, el llamado liberador de Gamal Abdel Nasser[3], con el financiamiento de la OLP para “liberar Palestina” como un asunto territorial, versus el llamado de Amin al – Husayni[4] de atacar a los judíos palestinos en sus deseos de autodeterminación por ser un aspecto más religioso, práctica que viene incluida desde la visión islamista de grupos como Hamas, la Yihad Islámica y Hezbollah, quienes ven la “liberación de Palestina” como un acto que le agrada a Alá.

De hecho, algunos analistas coinciden que con el fracaso del panarabismo en sus guerras contra Israel, el panislamismo tomó fuerza e identidad en el mundo musulmán, más allá que el árabe.

Ahora bien, se ha explicado las diferencias sustanciales entre las motivaciones panarabistas étnico – territoriales y la identidad panislamista que es netamente religiosa. Por lo tanto, cabe destacar que en el pensamiento panislamista y en especial en el Islamismo radical, no se trata únicamente de liberar territorios, sino de expandir el Islam a lo largo de todos los territorios que se consideran infieles.

Así, una vez que occidente creyó que podría exportar la “democracia” a estos países comenzó la hecatombe y el despertar con fuerza de entes islamistas. Al sacar dictaduras laicas (un mal menor para los intereses del equilibrio de la región) como Sadam Hussein en Irak, Muamar Khadafi en Libia y de Hosni Mubarak en Egipto, por citar algunos ejemplos. Esto ha sido aprovechado por las células religiosas radicales para hacerse con el control político de clanes y territorios y así se han logrado hacer con el poder. Aunque en Egipto lograron desterrar a tiempo a los islamistas y colocar a un líder de un corte parecido al de Mubarak.

El inicio de la guerra en Siria, fue una buena excusa para intentar “democratizar” ese país del Levante y al mismo tiempo quitar a un aliado ruso de la ecuación del Medio Oriente e intentar dominar la región con un nuevo agente pro occidental, por lo tanto decidieron armar al Ejército Libre Sirio (ELS) y con esto además armaron indirectamente a las agrupaciones islamistas que han aprovechado los vacíos de poder y se han comenzado a extender en zonas importantes del Levante, principalmente en Siria con Jabat Al Nusra e Iraq con el DAESH (Estado Islámico)[5].

Comienzan entonces las teorías conspirativas y preguntas retóricas como: ¿por qué DAESH no ataca a los israelíes? Y se responden: porque probablemente sea el MOSSAD quien patrocina a los terroristas islámicos junto con los Estados Unidos.

Pero en verdad sería como preguntarse: ¿por qué DAESH no ataca a los rusos que tienen presencia en el puerto de Tartus? La respuesta no sería porque el Servicio de inteligencia ruso (SVR) los patrocina, sino porque saben de lo implacable y sin misericordia que sería la respuesta rusa.

De la misma forma, si DAESH se involucra contra Israel no tendrían resultados positivos sino que por el contrario sufrirían un fuerte revés y les restaría el poder que han logrado en Siria (que ya está siendo aplacado por los rusos) y les minaría las fuerzas que están empeñando en su control sobre territorio iraquí y en contrarrestar la presencia de Hezbollah en el conflicto armado.

No les sirve a los islamistas enfrentarse a grupos militares fuertes porque necesitan hacerse con la mayor cantidad de control territorial e influencias en clanes que les sea posible.

Pero y entonces: ¿Por qué atacan objetivos en Occidente los grupos islamistas?

Se podría explicar cada aspecto a profundidad, pero dejándolo en puntuales elementos básicos se podría decir:

  • Occidente para los radicales islámicos es “Dar Al Harb (Dawa)” (Casa de la guerra o de la invitación islámica para la conversión) y para las posiciones más extremas es un territorio que debería ser sometido a su versión radical del Islam, absorbiendo hasta el poder que comunidades moderadas islámicas han tenido de larga data en territorios no islámicos. Por lo tanto deben doblegar a los gobiernos infieles e imponer un gobierno islámico regido por la Sharia, y esto lo pueden lograr por la invitación (Dawah) o a través de la violencia.
  • No se puede dejar de lado el involucramiento de Francia en operaciones militares contra grupos islamistas y en Medio Oriente en general. No hay castigo en la actualidad por su presencia colonial, al menos para los islamistas ese no es el principal aspecto, aunque habrá quienes todavía lo utilicen como argumento cliché, aunque ya desgastado por la situación actual de la región.
  • Los gobiernos franceses de Sarkozy y de Hollande, han tenido fuerte presencia en el último conflicto en Siria y también lo tuvo encabezando la coalición contra la Libia de Muamar Khadafi, y atacando en los últimos meses objetivos islamistas en el Levante.
  • Francia es símbolo occidental de los valores que profesa su Estado; libertad, fraternidad e igualdad. Atacar a una potencia europea que predica de ese modo, es poner de rodillas dichos valores occidentales (sea que los practiquen o que estén en el papel).
  • Las migraciones masivas de agrupaciones musulmanas que salieron del cuerno de África y el Magreb en su mayoría, han cambiado parte de la idiosincrasia de parte de la sociedad islámica europea. Además de tener presencia demográfica creciente, se han involucrado elementos que enseñan versiones radicales del Islam, o que trasladan los problemas político – religiosos de sus países de origen al territorio de acogida.
  • Similar al punto anterior, pero desde los conflictos que se viven en el Levante y partes de África, están empujando oleadas de migrantes que buscan refugiarse en países occidentales, principalmente en Europa. Entre estos migrantes, se han filtrado elementos yihadistas, reportado de esta forma por medios franceses, ingleses, españoles, rusos, estadounidenses, etc.
  • Las oleadas migratorias, generan desconfianza entre los ciudadanos no musulmanes de los países europeos, acrecienta el temor y los mensajes de odio (islamofobia y antisemitismo) entre posiciones radicales ultranacionalistas. Al generar este ambiente hostil, los musulmanes que no se han radicalizado, optan por respaldarse con el discurso de los salafistas y wahabistas[6], de la pureza del islam contra los infieles.
  • El ambiente hostil entonces genera actividades de violencia justificando que las migraciones se han dado como resultado de la presencia de los infieles en los territorios del Islam.
  • Se argumenta también que a los musulmanes en Europa los ven como ciudadanos de tercera categoría, por lo tanto les incentivan el odio y los llevan a actuar de manera irracional con atentados, ya sea como “lobos solitarios” o directamente como actos masivos similares a los ocurridos el viernes 13 de noviembre.
  • Finalmente, se convence que por medio de la lucha armada se puede someter o doblegar la voluntad de estos gobiernos infieles para que se sometan a la ley islámica, como lo han exigido en territorios como Reino Unido[7], Italia[8], Alemania[9], Dinamarca[10], entre otros territorios.

Francia fue la víctima del terrorismo islamista, pero los 10 aspectos expresados arriba, bien podrán aplicar a otras naciones europeas y occidentales en general. Principalmente aquellas que están absorbiendo a los refugiados que los propios conflictos a los que no han atendido a tiempo han generado, por lo tanto, hoy nos lamentamos por París, mañana no sería nada raro hacerlo por Berlín (como sucedió en Münich 1972), Roma, Lisboa, el Vaticano o que se repitan en Madrid y Londres por poner algunos ejemplos.

Lo anterior, porque sencillamente los gobiernos europeos no están poniendo atención al conflicto interno que como un efecto dominó va a traer sus políticas caseras y su agenda en materia internacional principalmente en lo que se refiere al MENA[11].

[1] http://islamoriente.com/content/article/divisiones-sociales-y-polarizaci%C3%B3n-seg%C3%BAn-el-islam-y-otras-escuelas-del-pensamiento

[2] http://www.nurelislam.com/capitulo5.htm

[3] Gamal Abdel Nasser: Presidente de Egipto 1956 – 1970.

[4] Muhammad Amin Al – Husayni líder nacionalista árabe palestino y un líder religioso musulmán en su calidad de gran mufti de Jerusalén.

[5] http://www.infobae.com/2015/09/29/1758892-daesh-el-nombre-que-no-tolera-el-estado-islamico

[6] http://www.mbctimes.com/espanol/que-es-el-salafismo-y-el-wahabismo

[7] http://www.inbrief.co.uk/preparing-for-trial/shariah-in-britain.htm

[8] http://www.francoangeli.it/riviste/Scheda_Rivista.aspx?IDArticolo=35651&idRivista=89

[9] http://www.thelocal.de/20150902/prosecutors-target-leader-of-sharia-police

[10] http://www.jihadwatch.org/2015/09/danish-police-relax-laws-in-sharia-zone-to-avoid-constant-conflict

[11] Medio Oriente y Norte de África.