Polonia y el relativismo moral

A comienzos del mes de febrero, el gobierno polaco ratificó una ley donde se pretende castigar a quienes culpen a Polonia de ser partícipes en los crímenes del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. La normativa en particular reitera que Polonia fue un territorio invadido y víctima de las pretensiones expansionistas del III Reich alemán; lo cual en cierto modo es cierto, y que ante este panorama no fueron ellos quienes tomaron las decisiones esenciales del Estado quedando exenta la participación gubernamental polaca directamente en la Shoah.

Sin embargo, a los ciudadanos y algunos poderes de este Estado; como la denominada “policía azul”, no se les puede restar su participación y responsabilidad social y moral aportando a la judeofobia y la persecución contra los judíos antes, durante y después de terminada la II Guerra Mundial.

Polonia fue cuna de grandes obras literarias, teatro, música y otras manifestaciones artísticas que eran muestras del impulso de la cultura judía en Europa; hubo además un empuje religioso a través del jasidismo, participación política tanto comunitaria con movimientos asociados a la Haskalá, así como grupos sionistas y antisionistas que ampliaban el ya de por sí rico y casi “deportivo” debate judío. También a nivel secular, hubo presencia de agrupaciones judeo polacas en política, con participación en puestos dentro del Sejm (cámara baja del parlamento polaco), especialmente partidos de corte socialista, manifiestos durante la Revolución Rusa.

El judaísmo en Polonia sin embargo, fue altamente perseguido en varias etapas de la historia de este país; aspecto generalizado en la mayor parte de Europa en realidad, por lo cual, el nacionalismo polaco afectaba a la población judía del país, lo que ocasionó un proceso de marginalización en cierto modo al no ser considerados por gran parte de los ciudadanos polacos como parte de la sociedad sino que se les acusaba de practicar una doble lealtad. Los judíos en reiteradas ocasiones, vivían segregados en zonas exclusivas para ellos, al menos un 85% de la población judía habitaba en zonas separadas de la población cristiana del país, hablaban yiddish o hebreo como formas de comunicarse entre sí, el polaco era de uso funcional cuando tenían que entablar conversación con no judíos.

Cuando los nazis invadieron el país y comenzaron la persecución contra los judíos, hubo participación directa de ciudadanos polacos en masacres alentadas por los nazis, como fue el caso por ejemplo de la masacre de Jedwabne (más de 300 judíos polacos muertos), o la existencia de una ley que castigaba con pena de muerte a los polacos que escondieran o ayudaran judíos. Aun así, es de destacar que fueron innumerables los casos de personas polacas que se arriesgaron en salvar de modo desinteresado la vida de ciudadanos judíos, testigos hay en la historia de la comunidad judía costarricense que así fue.

Sin embargo, hubo incontables casos de delatores polacos que entregaron a sus vecinos judíos al enemigo nazi para “salvaguardar” sus vidas o sencillamente por sentimientos revanchistas contra el “extranjero judío”. En esto se resume la responsabilidad real que la sociedad polaca tiene con respecto a su participación durante la Shoah, no se les podría culpar de ser parte entre los perpetradores del exterminio, sin embargo es imposible eximir a aquellos quienes, en sus afanes de odio, fueron actores plenos o silenciosos de la tragedia, como acertadamente diría en algún momento de la historia el filósofo británico Edmund Burke, “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada.” Algo que sin duda se cumplió con el comportamiento de las poblaciones polacas durante esta oscura época de la historia humana.

Aún después de terminada la guerra, los vestigios de la judeofobia siguieron castigando a los pocos judíos sobrevivientes, por ejemplo un pogrom en Kielce (sureste de Polonia) en 1946, donde fueron asesinados 42 judíos por una turba motivada por un libelo antisemita. Para ese mismo año, gran cantidad de judíos que vivían en el país decidieron migrar, por lo que de los pocos que sobrevivieron al desastre nazi, miles decidieron salir del país, en algunos casos con la consigna de nunca más volver a poner un pie en Polonia.

En la actualidad viven en ese país, poco más de 12.000 judíos, muy lejana quedó la rica y extensa historia de los judíos polacos, con millones de personas desarrollándose en este territorio, pero los sentimientos de judeofobia siguen aflorando con movimientos de extrema derecha, grupos euroescépticos y antisemitas. Cementerios profanados, agresiones xenófobas o racistas, manifestaciones en medios de corte fascista como TV Republika quienes acusan a los judíos polacos de “no defender lo suficiente a Polonia y a los polacos en la escena internacional”, son algunos ejemplos de este comportamiento que parece parte de un círculo vicioso histórico no solo en Polonia, sino en toda Europa.

Es verdad que los polacos no fueron los autores intelectuales o materiales de la Shoah, ante lo cual no hay condena que valga, sin embargo es de insistir que la participación de polacos durante el proceso es un hecho innegable, y los sentimientos judeofóbicos que explotaban en aquellos días, hoy están de nuevo en manifiesto y exponen una peligrosa plataforma para nuevas acciones violentas.

No es la ley lo que resulta dañino, sino el trasfondo e interpretación que esta contiene, como promover eventualmente el revisionismo o el negacionismo, que son la antesala para justificar atrocidades. En defensa de la ley salen muchos de aquellos que consideran la judeofobia un comportamiento válido casi “patriota”, y esto agrega una sazón mucho más peligrosa. A mitad del mismo mes de febrero también en Polonia, se propuso una ley sobre bienestar animal que podría restringir la faena kosher, lo cual ya fue intentado en el 2013 y se le señaló de anti constitucional, pero en el contexto actual, con un parlamento de mayoría ultra conservadora podría aprobar y generar más leyes con afectación directa contra minorías, incluyendo a los judíos por supuesto.

La judeofobia en Europa no es un fenómeno erradicado; aunque se eduque para combatirlo, en realidad el antisemitismo es una criminal bestia que realiza hibernaciones de períodos inesperados y que despierta con nuevos bríos e ideas “innovadoras” para justificar su naturaleza atroz. Lo que antes se concentraba directamente contra los judíos por temas religiosos y de estigmas a la “otroriedad”, convirtiéndose en una práctica socialmente reprochable, hoy recibe la característica de ser políticamente correcto justificando el odio judío a través de las críticas contra el Estado de Israel, lo que ha permitido de esta manera, que algunos “jueguen” al límite entre las críticas a las políticas del gobierno de un Estado y manifestaciones generalizadas contra los judíos independiente de su nacionalidad, ante lo cual es indiferente la posición ideológica dentro del espectro en que se encuentren los grupos que realizan este tipo de prácticas blanqueadas con una construcción de lenguaje muy al estilo del relativismo moral posmoderno.

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Kristallnacht

Lecciones de una noche infame

De un evento poco grato en la historia de la humanidad como la «Noche de los Cristales Rotos», acontecido entre el 9 y 10 de noviembre de 1938 se puede aprender algunas lecciones poco agradables.

Se aprende que se puede justificar desde la legalidad actos contrarios al respeto humano, destruyendo sus instituciones, mancillando derechos, reprimiendo sociedades y todo desde el marco jurídico, ignorando la opresión contra las minorías desde el supuesto de que «cumplen con su deber», mientras, por el otro lado, se exaltan a las masas a cometer actos censurables.

También se comprende que es imperativo castigar a una población completa, basado en una excusa por burda que parezca. Tal es el caso del atentado perpetrado por el joven judío Herschel Grynzpan contra el diplomático alemán Ernst vom Rath, y sobre lo cual se llegó al momento cumbre de la persecución contra los judíos alemanes, hecho que había comenzado casi de inmediato de tomar los nazis el poder en ese país.

Solamente estaban buscando la excusa «perfecta» para justificar sus políticas destructivas.

Es posible, además, convertir en mártir a cualquier figura con el fin de utilizarlo para fines políticos, por turbios que estos sean y así llevar adelante cualquier acto; por opuesto al respeto y los valores de la vida. Ya que en la imagen martirizada se reflejará todo lo negativo del colectivo contra el cual se emprenderán los actos atroces.

Otro aspecto fundamental es que se puede usar la religión como justificación para exterminar a un pueblo. Se puede condenar por ser el «asesino de Dios», se puede quemar sus libros sagrados, sus lugares de culto y hasta a sus líderes religiosos. Con la caída de las sinagogas en Alemania, lo que estaba derrumbándose también era la fe en la humanidad.

No hay genocidio sin deshumanización, no hay deshumanización sin confinamiento, no hay confinamiento sin boicot, no hay boicot sin chivo expiatorio y no hay chivo expiatorio sin una sociedad enferma.

Gradualmente los nazis vendieron la idea de que los problemas internos en su país recaían sobre una minoría, la cual tenía «secuestrada» su economía, a quienes se les consideraban en el marco de la otroriedad ajena al nacionalismo alemán, quienes representaban el espíritu de la maldad, que eran capaces de asesinar divinidades y sin duda se atreverían a destruir una sociedad desde adentro, por lo tanto era labor obligatoria acabar con ellos para luego hacer un «memorial acerca de su maldad» para asegurar el futuro de las próximas generaciones.

Ninguna persona despierta con la intención de cometer un genocidio, por esto la gradualidad de las acciones demostrará los guiños de alerta ante los deseos de actuar con tal infamia. En el caso de la shoah, el odio iba aumentando y justificando las acciones posteriores, se realizaron boicots económicos, se les segregó por aspectos raciales (leyes de Núremberg), los confinaron en guetos, les expulsaron del país, les llamaron «plagas», «pestes», «ratas», y finalmente los intentaron exterminar.

Y en el momento cumbre del exterminio no se concentraron solo en los que vivían en su territorio, sino que conforme iban avanzando en su proyecto de conquista territorial, recogían a los judíos en el camino para enviarlos hacia el mismo destino que los que tenían en su país, esto le agrega una terrible sazón distinta al amargo caldo que la humanidad debió beber durante la shoah.

De la shoah directamente se aprende que se pueden cometer crímenes contra una población y al estudiarlo a través del tiempo, negar que esto sucediera, o disminuir el impacto de lo ocurrido.

Cuán infame es hoy querer negar los hechos que acontecieron en ese momento de la historia, basados por supuesto como acostumbra la narrativa de los académicos posmodernos. Cómo desgasta responder una y otra vez las majaderías de los revisionistas y negacionistas, que sencillamente no aceptarán por una obsesión basada en prejuicios contra las víctimas del genocidio.

«¿Qué particularidad tuvo la shoah con respecto a otros genocidios?» se preguntarán las generaciones actuales. La respuesta, aunque compleja, no es definitiva. Lo que marca este genocidio de otros es que, a partir de este, se logró el marco legal internacional para poder condenar y combatir los genocidios, lo cual no ha evitado por supuesto que se repitan actos de barbarie contra pueblos en diferentes países del mundo, todavía hoy en un mundo que se supone más «interconectado» y «desarrollado».

Pero es en ese elemento diferenciador de la shoah, que además de convertirla en un parámetro para medir otros crímenes de lesa humanidad, se transforma también en uno de los hechos más rebatidos y sobre expuestos de la historia del último siglo.

La shoah ha sido utilizada para justificar odios modernos contra el Estado de Israel; por su carácter judío, la usan para desacreditar su existencia o por el contrario se vende la idea errónea que fue la «excusa» para crear las condiciones de este Estado, negando la labor realizada desde finales del siglo XIX por los movimientos sionistas, y quizás aceptar que la shoah en su momento aceleró el proceso hacia esa autodeterminación.

En el mismo marco de los conflictos en el Medio Oriente existen enfrentamientos entre quienes se han transformado en negacionistas de la shoah, tal es el caso de Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, quien hizo su tesis doctoral negando los hechos ocurridos contra los judíos durante la II Guerra Mundial. Mientras que, por el otro lado, hay quienes acusan al Estado de Israel de hacer con las poblaciones árabes palestinas lo mismo que hicieron contra los judíos los nazis, en una contradicción que no debe sorprender ya que es parte de la narrativa de los discursos actuales.

Sin embargo, y a pesar del uso político que le dan ciertos actores del sistema internacional, el tema de la shoah tiene una funcionalidad para destacar los elementos claves que señalarían la posibilidad de estar frente a un nuevo caso de genocidio.

a. Asesinar a miembros del grupo.
b. Provocar serias lesiones físicas o mentales a miembros del grupo.
c. Imponer deliberadamente en el grupo condiciones de vida calculadas para causar su destrucción física total o parcial.
d. Imponer medidas destinadas a prevenir nacimientos dentro del grupo.
e. Transferir a niños del grupo a otro grupo por la fuerza.

En línea con estos principios establecidos desde el 9 de diciembre de 1948 en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, más que justificado por los hechos acontecidos contra los judíos durante la II Guerra Mundial, resulta obligatorio hacer un análisis de los principales hechos bélicos de la última década para estar atentos ante la posibilidad de que se esté delante nuevamente de esta clase de crímenes contra la humanidad.

• Exterminio y desplazamiento obligatorio de cristianos en el Medio Oriente.
• Violaciones y asesinato sistemático contra la minoría yazidí en Irak.
• Acusación de genocidio y desplazamiento contra la población Rohyngia en Birmania.
• Conflicto de los países del Golfo contra el grupo paramilitar Hutí, en Yemen, donde se bloquea el acceso a la ayuda humanitaria para la población civil.

Resulta imperioso estudiar cada caso para que se puedan dar juicios utilizando también como antecedente otro hecho que marca la realidad inmediata a la Segunda Guerra Mundial; los juicios de Núremberg que el pasado 20 de noviembre cumplieron 72 años de haberse efectuado. De una forma irónica se debe citar que los juicios se dieron en la misma ciudad donde 10 años antes se habían establecido las leyes con el nombre de dicha ciudad que comenzaba a deshumanizar a los judíos para luego justificar su exterminio.

En definitiva, el conocimiento que se alcanza de algo como la «Noche de los Cristales rotos» demuestra la progresividad de los hechos que se pueden extender a varias décadas posteriores.

Un levantamiento popular, que podría ser marcado de «inocente»; aunque es evidente que no hay inocencia en ningún acto de vandalismo o violencia contra una minoría, mucho menos si la intervención del Estado no es la adecuada para mitigar el impacto, sino que se transforma en un hecho casi «institucionalizado» o justificado desde el aparato burocrático.

Lo que arrastraría esa trágica noche hasta hoy sigue enseñando que la humanidad no aprende de sus errores, sino que por el contrario los reitera con distintos actores, con diferentes justificaciones y con variados niveles de ensañamiento y destrucción.

Por supuesto que el daño ocasionado trajo consigo cambios «positivos» que alcanzaron a todas las sociedades, en el marco jurídico y de la defensa a los derechos humanos. Pero el precio a pagar fue uno de los más grandes, y no ha sido para nada barato, ni suficiente, porque aún hoy, quienes niegan que la shoahocurriera, son también quienes justifican los actos barbáricos contra minorías en diferentes lugares del mundo.

Fuente: WSIMAG

Aires de discriminación

Programa 7 DÍAS – TELETICA COSTA RICA

No hace falta buscar este fenómeno fuera del país, basta escuchar algunos grupos de rock y echar un vistazo a las redes sociales para darse cuenta que la discriminación étnica y la xenofobia está presente en Costa Rica.Estudiosos advierten acerca del peligro de permitir que estas ideas tomen fuerza.

Nota de Stefanía Colombari, producción de TELETICA Canal 7, Costa Rica.

Ana Frank y la lucha por la preservación de la memoria

El Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, con el respaldo del Teatro Nacional y el Centro Israelita Sionista de Costa Rica, estrenaron la obra de teatro “Una niña llamada Ana”, basada en el relato de Ana Frank, la niña que se hizo famosa por un diario de su propiedad que encontró su papá después de la II Guerra Mundial. Tanto Ana como su madre y su hermana fueron parte de los 6 millones de judíos asesinados por los nazis durante la Shoah.

La obra será presentada a más de 12 mil estudiantes durante la semana que estará en cartelera, busca generar conciencia de la importancia de la Shoah en la historia de la humanidad, considerando que en virtud de lo ocurrido contra el mundo judío en esa oscura época, se aprobó el 9 de diciembre de 1948 la “Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio”, de esta forma no solo quedaría catalogado de forma explícita este crimen sino que además, se abriría el portillo para sancionar a quienes incurran en la destrucción sistemática de otra población.

Quienes se encargan de negar o hacer revisionismo de lo que ocurrió contra la población judía, durante la guerra, se incentivan a través del odio anti judío histórico y además se apoyan con una serie de bulos y mitos que se manifiesta y desmiente una y otra vez. Por ejemplo, quienes han propagado la falsa idea que el diario de Ana Frank fue escrito con bolígrafo o redactado por el propio padre de la niña, tema que fue desestimado desde la década de los 80s pero que una y otra vez reaparece como “verdad” que embauca a incautos y desentendidos del tema y fortalece los prejuicios de aquellos que buscan la mínima excusa para expandir este tipo de falacias, en su afán por banalizar o rechazar la veracidad de la Shoah. Es por esta razón, que se debe destacar el llamado de las autoridades educativas costarricenses para combatir la discriminación en cualquiera de sus manifestaciones, incluyendo por supuesto la judeofobia.

Presentar en el teatro una obra fundamentada en el relato de Ana Frank busca ir más allá que una bonita creación literaria que además es un requisito académico entre los estudiantes. Primero que nada, se trata de una niña y adolescente como la mayoría del público que estará viendo la puesta en escena, y que podría representar a las nuevas generaciones con ánimos de vivir sus sueños, venciendo todos los obstáculos que se pongan en el camino y quienes, además, absorben todo lo que desde su entorno les ofrece.

Pero también, representa a los últimos sobrevivientes de la Shoah que quedan en vida, algunos con edades cercanas a la que Ana debería tener actualmente (88 años), y que representan de las últimas generaciones que vivieron en carne viva el terror y la muerte de millones de hermanos, aún hoy se puede escuchar desde una fuente primaria el testimonio de esa época atroz.

Cuando los últimos sobrevivientes trasciendan a la eternidad, el aprendizaje para las próximas generaciones será a través de libros y vídeos, lo que hará el aprendizaje muy impersonal y que se preste para que se vean solamente como una simple historia de algo que es lejano, o lo que es peor, que sirva de excusa para todos los que niegan que esto haya ocurrido realmente. Está claro que cuando esto ocurra, los ataques de quienes niegan o minimizan el hecho histórico, serán más incisivos, y despiadados.

Es por esta razón, que la trascendencia del legado del testimonio contenido en esta obra y en el libro, debe ser enseñado de manera vivencial, haciendo énfasis que no se trata de una simple obra literaria, ni de un Best Seller que fue creado para convertir en millonario a ningún autor famoso, sino que se es una de las tantas evidencias que han quedado plasmadas de la manifestación despiadada del odio desmedido que en su momento emprendieron las autoridades nazis que consideraban a los judíos los culpables de todo lo que les ocurría y de los males del mundo, contra quienes emprendieron un proceso deshumanizador hasta llevarlos a la destrucción sistemática, entendiendo que de entrada la idea no era destruirlos, pero conforme se amplió el odio y se estructuró más se pasó de la expropiación, expulsión, al confinamiento, trabajos forzados y exterminio, siendo esta última de manera paulatina más sanguinaria y estructurada conforme los mecanismos se iban haciendo más burocráticos.

Pero también, la vida de Ana Frank recuerda un elemento clave durante esta época, los miles de personas no judías que arriesgaron sus vidas de forma desinteresada para salvaguardar a sus vecinos, amigos, compañeros de trabajo, socios y demás judíos de las garras nazis y que ocupan una parte esencial para que la maldad no triunfara y hoy no se hable de la historia de un pueblo extinto, sino que su legado vive y se manifiesta alrededor del mundo con grandes aportes sociales en los lugares donde se han desarrollado.

Una niña llamada Ana, logra un efecto impactante, sobre la labor que aún toca continuar, preparando el camino para preservar la memoria de los millones de judíos exterminados, cuando ya no haya voces directas que puedan contarnos esto, pero que su legado no muera con ellos y se pueda seguir enseñando de generación en generación (l’dor V’dor) no como una parte de la historia judía, sino como una señal para la sociedad de que aún queda mucho por hacer para que no haya cabida al odio y la destrucción de la humanidad.

Después de esto, se comprende porque cada generación posterior a la II Guerra Mundial, es considerada así misma como una sobreviviente.

Fuente: El Mundo CR

ISIL y sus políticas genocidas

Foto: CNN Español.
Foto: CNN Español.

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

La situación caótica con el expansionismo del Estado Islámico en Iraq y el Levante (ISIL, conocido por sus siglas en inglés como ISIS) comienza a poner los pelos de punta a todos los grupos perseguidos por la doctrina religiosa fundamentalista y terrorista. Surgió como una forma de resistencia contra la invasión occidental contra Iraq en el año 2003 y es una agrupación próxima al ahora debilitado Al Qaeda. Su objetivo primordial es la expulsión de los infieles de las tierras de Dahr Al Islam (casa del Islam) y establecer un Califato Islámico “desde Yakarta (Indonesia) hasta Andalucía (España[1])”.

Para lograr esta meta, los terroristas de ISIL se han hecho con el control de algunos elementos fundamentales que les ha llevado a expandir su poder sobre las zonas donde han establecido su estandarte de terror:

  • La captura de armamento avanzado en manos del gobierno iraquí (brindado por los Estados Unidos) que ha servido para que ISIL se pudiera hacer con el dominio sobre importantes ciudades iraquíes como Mosul, Tikrit, Sinjar, Yalula entre otras, lo que les da un amplio margen de acción.
  • El beneplácito de algunas tribus suníes, con este apoyo aparecen promesas de “campaña” de los terroristas en brindarle poder de gobierno a los líderes de dichas tribus en el control de los territorios “conquistados[2]”.
  • El temor que ocasionan las persecuciones de ISIL contra otras minorías religiosas de la región que se han visto obligadas a huir o a enfrentarse a luchas sangrientas contra los islamistas terroristas. Entre estas agrupaciones están los cristianos, chiitas, yazidis, kurdos y turcomanos.

Del tercer punto mencionado anteriormente, cabe destacar que las técnicas que utilizan los terroristas contra sus opositores sobre pasa cualquier estrategia usada en las guerras, por cuanto ISIL asesina prisioneros de guerra de manera cruel, no hay juicio previo, se realizan ejecuciones públicas como crucifixiones, asesinatos masivos, persecuciones de agrupaciones no islámicas, como cristianos de los cuales les asesinan niños por medio de decapitación, o a sus mujeres las violan, secuestran y obligan a adoptar su versión extrema de Islam.

Para los chiitas víctimas de ISIL, su destino sería ser sometidos a un gobierno sunita, un tanto más cruel que el depuesto líder Sadam Hussein, porque si bien él utilizaba el discurso religioso para su beneficio, no se aplicaba de la forma radical que se ha visto implementada desde que el grupo Yama’at al-Tawhid wal-Yihad (antecesor de ISIL) mantenía sus acciones dentro de Iraq contra la ocupación occidental en el 2003.

Ciertamente que en guerras contra agrupaciones terroristas se rompen todos los esquemas y reglas de los conflictos internacionales, las convenciones sobre el trato de prisioneros, habilitar corredores humanitarios para evacuar poblaciones vulnerables, etc. ISIL es un fiel ejemplo, de lo que en una guerra asimétrica con grupos terroristas no se puede hacer. Por lo tanto estos toman rehenes, cometen atentados, ejecutan sin juicio previo, secuestran y someten a poblaciones vulnerables y no permiten la asistencia a heridos y enfermos, es decir todo lo que prohíbe la IV convención de Ginebra[3][4].

Lo anterior, puede hacernos pensar que el objetivo final de ISIL no es otro que el de acabar con las poblaciones no islámicas presentes en el Levante y someterlas a su versión extremista de Islam ya sea por propia voluntad o por la espada, quienes deciden morir por su fe, son torturados de forma criminal hasta la muerte. De esta manera se ha visto, por cuanto como informaba el diario argentino Clarín el 10 de agosto de 2014 “El ISIS amenaza masacrar a toda una población si no se convierte al Islam[5]” y se explica en la nota que se trata de un grupo cercano a los 4.000 miembros en su mayoría cristianos y kurdos yazidi.

Cuando se empieza a ejecutar mujeres y niños como política ideológica o de Estado, se está a las puertas de un genocidio, y esto es lo que está sucediendo con los cristianos y yazidíes de esa región por parte de ISIL, están decapitando niños, sometiendo mujeres a la conversión del Islam radical y exterminando de a pocos los vestigios de ambas religiones en esa región, lo que debe encender todas las luces de emergencia, porque es exactamente lo que está pasando en esa región.

Cabe mencionar los aspectos que son considerados genocidio por la Convención de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio[6]:

Artículo II:

“…Se define el genocidio como cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

  • Matanza de miembros del grupo;
  • Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
  • Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
  • Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
  • Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo…”

Lo anterior facilita comprender los motivos por los cuáles específicamente la persecución y destrucción de las comunidades no islámicas podrían ser consideradas dentro del marco del genocidio, principalmente porque al igual que en otros genocidios tales como el de Bosnia, Ruanda o la Shoah, por citar algunos ejemplos donde se emprendía directamente contra mujeres y niños procurando acabar con quienes son las gestoras de la vida (las mujeres) y el futuro de los grupos que consideran enemigos (los niños), por lo que su destrucción o secuestro y “reprogramación” son parte del objetivo final para acabar con el problema.

Es evidente que la comunidad internacional no tiene mayor interés en estos momentos en destacar la situación de las minorías que están siendo atacadas por los grupos islamistas del Levante, hay otros que generan mayores pasiones e intereses políticos y económicos que le restan importancia a lo que está sucediendo en esa ya de por si convulsa región del mundo.

[1] http://www.abc.es/espana/20140701/abci-yihdistas-video-espana-201407011957.html

[2] http://cnnespanol.cnn.com/2014/06/22/isis-toma-el-control-de-otras-cuatro-ciudades-en-irak/

[3] http://www2.ohchr.org/spanish/law/convenio_ginebra.htm

[4] http://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/5tdm8g.htm

[5] http://www.clarin.com/mundo/ISIS-masacrar-poblacion-convierte-Islam_0_1190880933.html

[6] http://www.un.org/es/preventgenocide/adviser/genocide_prevention.shtml

Los genocidios y la deshumanización del individuo

Genocidio y su residuo
Genocidio y su residuo

Para poder comenzar con el tema de los genocidios y la denigración de los individuos, se debe tener claro qué parámetros dictamina la Comunidad Internacional:

“…En la Convención de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio[1] (artículo II) se define el genocidio como cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

–       Matanza de miembros del grupo;

–       Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;

–       Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;

–       Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;

–       Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo…”

Seguidamente, se puede enumerar algunos aspectos básicos de lo que se puede llamar la deshumanización del individuo, cuando de genocidios se trata, lo cual son elementos que pueden ampliarse cada uno, comprendiendo que no todos los perpetradores de los genocidios actúan de forma sádica; hay excepciones de perpetradores que lo hacen siguiendo órdenes y otros no reflejan ningún tipo de sadismo, aunque sin embargo las órdenes que envían tienen un nivel de maldad tan profundo como la práctica misma.

 

 

  1. La necesidad de la crueldad:

De entrada cuando un individuo ha sido sometido a tal punto que está acorralado, no tiene posibilidades de salir de su situación, se pensaría que matarlo debería ser en cierto modo sencillo y rápido, sin embargo, cuando el proceso de deshumanización está de por medio o si se quiere humillar antes de acabar con la vida de un individuo o grupos de personas, denigrarlos al punto de anularlos es solamente parte del placer que para algunos resulta al estar cometiendo actos contra los grupos perjudicados.

En los genocidios estudiados hasta la fecha, quienes han realizado la acción de los asesinatos llegan a un punto de sentir placer y satisfacción en el dolor de su víctima, un sadismo casi patológico[2] y orgásmico, se ve un patrón similar, violaciones, asesinatos de familiares frente a otros; especialmente de poblaciones vulnerables (niños, ancianos, discapacitados), las técnicas lentas de asesinato aseguran además que haya posibilidades de escuchar los gritos de las víctimas, que pueda haber presente “público” que se deleite con la acción y ni qué decir del doble placer que genera en el agresor el sufrimiento de la víctima inmediata, como el que se genera en la víctima eventual que no estaría lejos de los lugares de asesinato de sus iguales. Como lo dijo en su momento el filósofo Friedrich Nietzsche “…La crueldad es uno de los placeres más antiguos de la humanidad…”

  1. El uso del lenguaje

La utilización del lenguaje en los genocidios muchas veces tiene como fin último quitarles la categoría de humanos a las víctimas, por ejemplo los Nazis llamaban a los judíos con el término häftingle (medio hombre), transmutar a las víctimas con animales que representan elementos inmundos o sucios, los Hutus por ejemplo no solamente mataban, también desarrollaban la guerra psicológica con mensajes en radio como el siguiente: “…Todos los tutsis perecerán, los vamos a matar a todos como ratas[3]…”

El lenguaje del genocidio se utiliza hasta en el arte, esto destruye el mito moderno que en sociedades educadas las posibilidades de una masacre son inferiores, en la propia Alemania Nazi se desarrolló el arte que exaltaba la figura de los arios viriles y fuertes, a diferencia de la cultura judeocristiana afeminada que debilitó a los europeos: “…En resumen la felicidad es hebrea, y afeminada; la alegría es aria y viril[4]…”

De esta manera al menos en el Reich se utilizó el paradigma del judío cobarde, usurero, apuñalando por la espalda y contrario a ser leal a Alemania, por cuanto vive solamente para su colectivo y pensando en retornar a Palestina y de ninguna manera podría luchar de igual a igual por una tierra con la que no siente arraigo.

En el cine de la época nazi se vio reflejada la propaganda hacia este estereotipo con películas como el “Judío Süss[5]”, “El judío eterno[6]”, como perfectas técnicas de propaganda y justificación con el lenguaje, de la deshumanización de los judíos.

En el área de la poesía también existieron referencias a la superioridad alemana y a la necesidad de acabar con los judíos o mínimo de echarlos de Alemania, en uno de los poemas encontrados de la época del Reich, se podría destacar como ejemplo una del escritor Dietrich Eckard:

Alemania despierta[7] (Traducción libre)

“Tormenta, tormenta, tormenta! Toquen las campanas de torre en torre! Toquen hasta que las chispas vuelen, Judas apareció para secuestrar al Reich, Toque hasta que las cuerdas se tornen rojas, Todo alrededor es asesinato, tortura y fuego. Evoquen una tormenta, por lo que la tierra se estremecerá bajo el estruendo de la venganza el rescate. ¡Ay de la nación que sigue soñando, Alemania, despierta!

Tormenta, tormenta, tormenta! Toquen las campanas de torre en torre! Llamen a los hombres, a los renegados, a los muchachos, llamen a los durmientes de sus camas, llamen a las chicas a bajar las escaleras, llamen a las madres lejos de las cunas. El aire se espesa y retumba, furiosa, furiosa en el trueno de la venganza. Llamen a los muertos de las tumbas. Alemania, despierta!”

La música no se escapó de la influencia de justificación para el genocidio, en el ejemplo de este punto, que es la Alemania nazi, se pueden mencionar grandes compositores que tuvieron promoción durante la era del gobierno nazi alemán, especialmente música clásica que era promovida como baluarte de una Nación educada, diferenciada de la plebe judía, pero también se utilizaba música para el plano de la población que motivaba a los ciudadanos a luchar con por el partido y contra el invasor judío.

De la música clásica, destacaban grandes músicos como Bach, Bethoven, Bruckner y Wagner, este último reconocido antisemita y cuya música “ambientaba” los campos de exterminio judíos. Entre la música del pueblo se pueden destacar marchas como Deutschland, Erwache[8] (Alemania despierta) resaltando el resurgir de una Nación Aria luchadora que debe expulsar a los judíos de sus territorios.

El arte pues no se escapa de su influencia en la motivación de los grupos para cometer genocidios, por el contrario, son elementos visuales y técnicos que fortalecen los paradigmas que se quieren inducir en las poblaciones, muchas veces con efectos hasta en los sujetos que se busca exterminar; por mencionar el caso, para los estudiosos del tema “Shoah” no es un secreto el denominado “auto odio judío[9]” que influenció a algunos y les llevó a escribir contra su propio pueblo, a atentar contra sus hermanos y hasta el suicidio.

Finalmente la deshumanización del individuo a través de todos estos elementos desarrollados a través del lenguaje en general, llega a justificar el paradigma de aquellos que son menos humanos o que no tienen alma por lo que se les puede destruir por representar una amenaza para los que sí son humanos y peor aún, que estos no humanos no se pueden continuar reproduciendo.

Ese último aspecto señalado es el que diferencia en cierto modo a lo vivido por los judíos durante la Inquisición donde tenían al menos la posibilidad de cambiar de religión para salvar la vida, en el caso de la Alemania Nazi, el judaísmo era un elemento irrenunciable, genético, por lo tanto la única forma de detenerlo era por medio del exterminio.

La interrupción demográfica sería uno de los elementos empleados en los genocidios en general, por lo que se optaría por asesinar a las mujeres y a los niños, las primeras por ser las capaces de engendrar vidas, y los segundos por ser las nuevas generaciones de aquellos que quieren destruir. Lo que nos lleva al siguiente punto de análisis.

 

  1. El genocidio desde el género

En los genocidios el tema de género es esencial, si bien las guerras son libradas en su mayoría por hombres, y ciertamente en nuestro esquema patriarcal son los hombres los que van a las guerras; las mujeres no se escapan de los objetivos principales de los genocidas. Como se comentó en el punto anterior, el punto clímax de los genocidios incluye la destrucción física de las mujeres, dentro de lo que destaca la violación, la esterilización forzada, los abortos forzados y obviamente el exterminio físico como punto máximo para detener el crecimiento demográfico de la población que se espera destruir.

El tema del género y los ataques contra las mujeres han sido declarados en algunos casos como crímenes de lesa humanidad, por ejemplo en el caso del genocidio en Ruanda, el Tribunal Penal Internacional en 1994 declaró que la violación entra catalogado entre los crímenes contra la humanidad[10]. Durante la segunda guerra mundial, las mujeres gitanas por ejemplo (al igual que las judías) eran gaseadas casi de inmediato cuando llegaban a los campos de exterminio, si estaban embarazadas les obligaban a abortar o les infringían mucho dolor para evitarles que pudieran parir y que tanto la madre como el niño murieran en el proceso, o se realizaban experimentos con mujeres embarazadas dentro de los campos de concentración, como se testimonia realizaba el Doctor Nazi Josef Mengele[11].

También la denigración del género femenino, como pudimos ver en el apartado sobre crueldad; ha estado presente durante los genocidios. Por ejemplo, en las matanzas en Ruanda hubo cerca de 500 mil violaciones contra mujeres, cerca del 70% de las víctimas quedaron contaminadas con el virus del VIH, lo que en la actualidad obliga a dar tratamiento a miles de personas portadoras de dicho virus, que podría verse indirectamente como castigo directo de los crímenes ocurridos durante la limpieza étnica de hutus contra los tutsis.

Parte además del genocidio de género que incluye las violaciones, al menos en casos recientes la violación se comete para que la víctima quede embarazada y sea portadora de un nuevo ciudadano de la misma etnia del violador, es decir se toma a la mujer solamente como portadora de la vida y una vez que daba a luz por lo general sería asesinada. Ejemplo de lo anterior las matanzas perpetradas en el conflicto en Bosnia – Herzegovina a principios de los años 90[12].

El genocidio dirigido al género en el caso específico de las mujeres, contiene ese matiz de poder y de sometimiento para fortalecer el exterminio de una población, ya sea por la violación y asesinato, por forzar con experimentos científicos la muerte de las mujeres embarazadas, la esterilización o simplemente violencia sexual para generar ciudadanos del pueblo opresor y acabar con los genes de los inferiores.

Al acabar con las mujeres; principalmente las que están en edades fértiles, así como fulminar o readaptar a las poblaciones de niños, son herramientas efectivas para que el genocidio sea efectivo. Es más, teniendo una mentalidad todavía más cruel, se puede llegar al genocidio sin necesidad de disparar una sola bala o de derramar una gota de sangre, con que se realice la esterilización de los miembros de una comunidad se puede asegurar su desaparición posterior por cuanto no habrá nuevas generaciones que aseguren su existencia.

  1. Las técnicas de la muerte.

Ya a través de los puntos anteriores se ha podido abarcar algunos conceptos de la práctica genocida, como se explicó en el apartado sobre crueldad, no hay necesidad de quien extermina de actuar con el nivel de sadismo que muchas veces ejecuta sus acciones, aunque muchas veces obedecen a políticas de Estado o simplemente a la efectividad de la muerte que desean infundir. Se podría narrar la forma en la que se ejecutaron algunos de los genocidios más conocidos del siglo pasado y determinar si algunas de las acciones obedecían a solamente acabar con una población o además infundir una especie de “castigo colectivo” que sirviera de ejemplo para futuras generaciones que quisieran oponerse al grupo ejecutor.

–       Genocidio herero[13]: Catalogado como el primer genocidio del siglo XX, en este las técnicas de exterminio en mano de los alemanes fue la de someter a los prisioneros a campos de concentración, donde los obligaban a trabajar en condiciones extremas, hacinados, encerrados entre rejas y alimentados solo con arroz crudo, sal, agua, así como la carne de bueyes y caballos muertos. Los niños y las mujeres fueron expulsados al desierto para que murieran de sed y los pozos de agua de los alrededores fueron envenenados para cumplir con este objetivo.

 

–       Los armenios[14]: Las técnicas de los Otomanos contra los armenios fueron seguidas de cerca por varios testigos, entre esos los propios alemanes que copiarían uno de los sistemas de exterminio utilizado por los turcos para emplearlo durante la segunda guerra mundial.

 

A los armenios les sacarían a la fuerza de sus casas y expulsados en masa hacia el desierto de lo actualmente es Siria, llevando a cabo “marchas de la muerte”, y en el trayecto morirían de hambre y de sed. También se hizo experimentación en hospitales infectando a los armenios con tifoidea, además que implementaron el uso de cámaras de vapor para el exterminio de los prisioneros (antesala de las cámaras de gas).

 

–       La shoah[15]: La maquinaria homicida nazi que ocasionó más de 20 millones de personas de las cuales 6 millones de judíos, 500 mil gitanos[16], y otros miles de eslavos y ciudadanos de otras latitudes[17]. La maquinaria Nazi utilizó desde las cámaras de gas (copiadas de las cámaras de vapor otomanas), hasta la esterilización de mujeres, experimentos científicos con niños para intentar hacerlos “arios”, hasta procesos de exterminio por inanición, marchas de la muerte, asesinatos masivos y exterminios de poblaciones indefensas (ancianos, niños, enfermos, discapacitados, etc.), además de torturas hasta la muerte, asesinato con trabajos forzados (tomado de su primera experiencia con los hereros) y entierros masivos de personas, vivos y muertos. El resultado es conocido, y los mecanismos utilizados siguen siendo materia de estudio, ya que es de los primeros casos donde el exterminio es institucionalizado, y declarado fin por sí mismo, como la “solución final[18]”, ya que al menos la población judía representaba para los nazis un pueblo incorregible, cuyos genes corren en la sangre y no había forma de purificarlos.

 

–       Stalin y el “holodomor[19] ucraniano[20]”: Nuevamente se echa mano a la inanición para los asesinatos en masa, además del traslado de ciudadanos (especialmente niños) de un lugar a otro para que mueran, especialmente enviados a Siberia y contados en centenares de miles, luego los cadáveres son echados en fosas comunes y enterrados de manera masiva, las política Stalinista procuró castigar a quienes se vieran involucrados con el capitalismo.

 

–       Timor Oriental[21]: Fueron bombardeados por el ejército indonesio quienes utilizaron Napalm contra la insurgencia timorense, causando la quema de aldeas completas y su vegetación, al menos 200 mil timorenses murieron en los primeros años de la invasión de Indonesia, muchos provocados por envenenamiento, inanición y uso de armas químicas.

 

–       Camboya[22]: Un tercio de la población camboyana fue exterminada por parte del gobierno de Pol Pot; el líder maoísta, comienzan a hacer movilización de ciudadanos de las zonas urbanas y los confieren a campos de trabajos forzados donde comienzan a morir producto del hambre, el cansancio y el exterminio directo de los Jemeres Rojos.

 

–       Ruanda[23]: Armados con machetes las Interhamwe (milicias hutus) asesinaron a cerca de 800 mil tutsis y hutus moderados. El resultado fue la desaparición física de cerca del 75% de la población tutsi, y las mujeres sobrevivientes de dicha tribu fueron violadas por las hordas militares del general Juvenal Habyarimana.

 

–       Bosnia[24]: Echaron mano de fusilamientos masivos, repoblación forzada de ciudades enteras, y confinamiento en campos de concentración para hombres y niños, también incurrieron en violaciones de mujeres y niñas, finalmente se realizaban asesinatos masivos y entierros en fosas comunes, así como la destrucción de sus bienes y traslados forzados a otras zonas donde las víctimas no querían estar.

 

–       Genocidio Kurdo[25]: Perpetrado por el aparato estatal iraquí del presidente Sadam Hussein, contra el pueblo kurdo de la ciudad de Halabja, murieron en 1988 cerca de 5.000 personas, en su mayoría mujeres y niños, en una combinación de gas mostaza, sarín, tabún y XV lanzada por los cazas iraquíes. Aunque no sería el primer ataque que sufrirían los kurdos por parte del régimen de Hussein, en 1974 fueron bombardeados con napalm.

CONCLUSIONES GENERALES

–       A nivel general se podría concluir que se comienza por la deshumanización de los individuos, concientizando a los demás ciudadanos del aparato estatal opresor, que estos no son seres humanos, sino creaturas similares que no merecen un trato igualitario, sino confinarlos en lugares cerrados o exterminarlos totalmente.

 

–       La crueldad es una práctica no obligatoria para doblegar la voluntad de un enemigo, pero su utilización tiene un componente de sometimiento superior que fortalece la idea que el opresor es quien tiene el poder encima de la víctima, la muerte rápida para un genocida no es opción, salvo cuando ya está aburrido o necesita cubrir las evidencias de la opinión pública.

 

–       El uso del lenguaje en todos sus aspectos, colabora con el fortalecimiento de ideas que llevan al genocidio. Se ha visto que el mismo puede ser dirigido a las altas esferas del poder o al pueblo para incentivar y fortalecer una idea, ya sea de superioridad sobre la víctima o de temor acerca del enemigo. El arte, desde todas sus vertientes puede colaborar con esta formación de opinión del otro que declaro mi enemigo, desde la pintura, pasando por la poesía y la música, se puede generar una idea de la eventual víctima, convirtiéndola con el lenguaje en el culpable de su propia destrucción.

 

–       Los genocidios en todos los casos mencionados necesitan de un aparato estatal que lo respalde, o que los legitime, en todos los casos mencionados, fueron los gobiernos, y su burguesía la que se encargaría de generar los espacios para que se llevaran a cabo los genocidios contra minorías o agrupaciones políticas en estado de indefensión por parte del Estado.

 

–       Hay un aspecto inquebrantable entre el genocidio y la desaparición de mujeres y niños de esa sociedad, cuando se opta por desaparecer a estas dos agrupaciones del mapa político, se puede estar seguro que están perpetrando un genocidio, por cuanto ambos representan la continuidad de la vida en un grupo de personas.

 

–       Las técnicas de la muerte son similares en todas y de ahí que el aparato gubernamental sea importante, por cuanto además son los que cuentan con recursos y pueden pasar desapercibidos al crear toda la industria y espacios físicos para perpetrar los genocidios, ya que de una u otra forma es una especie de “negocio estatal”, por cuanto para ellos, esas poblaciones representan una amenaza en la continuidad de su Estado como ellos lo tienen concebido.

 

[1] http://www.un.org/es/preventgenocide/adviser/genocide_prevention.shtml

[2] http://nodulo.org/ec/2005/n046p03.htm

[3] https://mzablog.wordpress.com/tag/tutsis/

[4] http://www.stormfront.org/forum/t993309/

[5] https://www.youtube.com/watch?v=cAlUBw6N7QA

[6] https://www.youtube.com/watch?v=CIQp31Oyn70

[7] http://www.thephora.net/forum/archive/index.php/t-53486.html

[8] https://www.youtube.com/watch?v=uaUX1q5iJnM

[9] http://www.congresojudio.org.ar/coloquio_nota.php?id=36

[10] http://www.un.org/es/preventgenocide/rwanda/about/bgsexualviolence.shtml

[11] http://www.ecured.cu/index.php/Josef_Mengele

[12] http://www.equalitynow.org/es/take_action/bosnia_herzegovina_action31

[13] http://historiadelaguerra.wordpress.com/2011/06/30/genocidio-nazi-la-precuela-la-leccion-africana/

[14] http://espanol.free-ebooks.net/ebook/El-Genocidio-Armenio-El-genocidio-silenciado/html/32

[15] https://www.academia.edu/6289456/EL_HOLOCAUSTO

[16] http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/24/internacional/1359030574.html

[17] http://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007792

[18] http://www.yadvashem.org/yv/es/holocaust/about/pdf/final_solution.pdf

[19] Holodomor: Matar de hambre. http://www.eurasia1945.com/acontecimientos/crimenes/holodomor-genocidio-en-ucrania/

[20] http://www.abc.es/internacional/20140309/abci-ucrania-genocidio-stalin-201403091201.html

[21] http://elpais.com/diario/1998/02/12/internacional/887238016_850215.html

[22] http://elpais.com/diario/2005/11/20/eps/1132471610_850215.html

[23] https://www.academia.edu/1477393/Ruanda_y_Occidente_de_la_instrumentalizacion_del_genocidio_como_arma_politica

[24] http://www.uia.mx/web/files/publicaciones/genocidio-abril2010.pdf

[25] http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2012/04/halabja-simbolo-memoria-genocidio-kurdo-20120414-722974.html

“El apartheid ad populum”

APARTHEID STATE
El Estado racista de Israel.

La agenda de John Kerry en el conflicto entre israelíes y palestinos parece un poco precisada y atropellada por llegar a una solución express, se empeñan en creer que siempre es mejor llegar a un “mal acuerdo, que a un buen pleito” entre ambas partes involucradas. Lo cierto del caso es que el secretario de Estado norteamericano cree que tiene la solución final a 66 años de disputas en la región e intenta de forma insistente imponer sus condiciones, peor aún, como lo recopila el diario “The Daily Beast“, el secretario menciona que de concretarse un Estado Binacional en las zonas en disputa podría llegar a consolidarse una especie de “Apartheid” como el vivido por Sudáfrica el siglo pasado hasta la década de los 90’s.

Esa falacia de la supuesta segregación racial en el Estado de Israel se puede resumir en un desconocimiento nada accidental de la sociedad israelí, y explico en unas breves líneas por qué, aunque es historia que se conoce desde la propia fundación de Israel, pero demos el beneficio de la duda que la gente desconoce los datos y recopilemos de nuevo:

  • El país según la última estadística cuenta con casi 8 millones de habitantes, de los cuales el 80% se catalogan como judíos, 17% son árabes y el otro 3% son ciudadanos de otras latitudes que no se encasillan en las dos categorías mencionadas anteriormente.
  • El Estado cuenta con dos idiomas oficiales, el hebreo y el árabe (a pesar que la población árabe según el dato anterior no llega ni al 20%).
  • Solamente en el caso de los judíos israelíes la variedad de etnias que lo componen deja al desnudo la falacia de alguna clase de discriminación por “raza” y/o por religión. Del primer aspecto se puede decir que hay judíos originarios de América, Europa, Oriente Medio, Asia, África. Y si de religión en el Estado se habla la legislación israelí garantiza de forma explícita iguales derechos a todos los ciudadanos con independencia de su religión, aunque no se pierde la esencia de la conformación del Estado en 1948 (según el plan de partición del año anterior) que garantiza dicho territorio como “Estado Judío”.
  • Desde su conformación como Estado ha tenido más de 60 diputados de origen árabe en el parlamento, algunos de los cuales abiertamente han apoyado a organizaciones como Hamas o el Hezbollah, salvo una censura pública, no serían ejecutados públicamente como puede suceder en la Franja de Gaza o en Irán por la simple sospecha de ser un “espía” para el “Ente Sionista”.
  • A pesar de que se crea en un supuesto racismo israelí contra los árabes, estos últimos no tienen la obligación de hacer servicio militar, para que no tengan problemas dentro de sus comunidades que los tachen de “traidores”, sin embargo, en los últimos años el número de árabes israelíes, principalmente cristianos han incrementado las filas de las fuerzas armadas israelíes y hasta han tenido altos cargos dentro del ejército israelí, ejemplo de ello, la Sargento Monalisa Abdo que no solamente rompe el mito de la discriminación en el ejército, sino que rompe el molde de la discriminación contra las mujeres en puestos importantes de las fuerzas armadas.
  • Más de 100 mil palestinos en el 2013 laboraban en Israel ganando su sustento en el país vecino, esto contemplando un enorme porcentaje de trabajadores del sector construcción.
  • Obreros palestinos en Israel organizados en sindicatos e indignados hicieron huelga en Israel. Si fuera un Estado de esclavos o de Apartheid los tendrían en trabajos forzados o expulsados del país. Lo que informó en su momento el diario IPS News (año 2011) refleja que aún y siendo extranjeros tienen posibilidades de manifestarse y agremiarse.
  • Israel permite la atención médica de ciudadanos palestinos bajo condiciones igualitarias, buscando preservar la vida, como lo exigen las normas morales del judaísmo. Y de este privilegio fue testigo hasta el propio jefe del gobierno palestino de Gaza, Ismaïl Haniyeh (líder del Hamas) según recopiló la fuente de “Palestina Libre” en el año 2013.
  • El caso del niño Mohammed al-Farra proveniente de la Franja de Gaza y que vive con su abuelo, Hamouda al-Farra en el hospital de Tel HaShomer en Israel, donde recibe cuidados diarios después de haber sido abandonado por sus padres.

Lo anterior solo por nombrar algunos aspectos que buscan desmentir otra idea que se repite como mantra ante la comunidad internacional, que Israel estaría aplicando alguna especie de segregación de carácter racial contra los palestinos, o de discriminación al no concretar las poco sesudas propuestas de acuerdo definitivo en el conflicto entre israelíes y palestinos. Lo cierto del caso es que si hay algo que no permite llegar a un acuerdo final es la intromisión obsesiva de las potencias de turno, su testarudez para tratar de imponer fronteras, acuerdos y soluciones instantáneas que no llegan a nada realista. Ya no estamos en la época colonial donde se podía utilizar la medida “salomónica” de partir a la mitad y que cada quien se quedara con su parte contento o al menos tranquilo.

La realidad es que ya mucha agua de conflictos han pasado por debajo del puente de las negociaciones, y por obedecer a agendas geopolíticas se ha hecho todavía menos sencillo llegar a finalizar con un acuerdo sensato. Las cosas han cambiado por el “barrio” y no se puede pretender echar para atrás 66 años de enfrentamientos, de transiciones de tierra, de terrorismo, de agresiones, de falta de voluntad política para acabar con el enfrentamiento. Ya no se negocian espejos por oro, el tiempo de negociar tierra por una paz que nunca llegó se acabó, y ahora la solución; que sigue siendo una cosa de dos, aunque se metan mil, no llegará con crear nuevas falacias para continuar convirtiendo a Israel en el chivo expiatorio de la falta de consenso en un acuerdo al cual se le plantearon soluciones desde 1947 con la partición proporcional, avanzando por varias propuestas rechazadas, no por falta de vialidad (las denominadas concesiones dolorosas), sino por ausencia de voluntad.

Dos falacias deben caer de una vez por todas en este conflicto:

  1. No existe el denominado “Apartheid” contra los palestinos, Israel es un país con un crisol de culturas en su composición social, económica y religiosa, no se confina a “ghettos” a los palestinos, ni se les obliga a salir en horarios diferentes que a los judíos. Lo cierto del caso es que en zonas como Cisjordania o Gaza más que discriminarlos, se analiza profundamente la entrada de ciudadanos de origen palestino, no por discriminación, sino por seguridad. Cuando se daba entrada libre, el terrorismo hacía de las suyas, cualquier Estado sensato y protector de sus ciudadanos (en general) haría lo mismo. Los griegos desde el 2011 construyen un muro para evitar las migraciones masivas de ciudadanos turcos a su país, acción similar hizo USA en su frontera con México. En un conflicto como el israelí – palestino, donde las fronteras no se han trazado definitivamente (aunque algunos insisten en imponer las líneas del armisticio de 1949) el tema seguridad prima, y conforme han cambiado y calmado las cosas en la región, la valla de protección se ha visto reducida o movida trazando eventuales fronteras para la definición del conflicto.
  2. No existe un genocidio contra los palestinos, desde 1998 hasta el año 2008 la población palestina de los territorios de Cisjordania y Gaza fue cercano al 30% según el diario inglés “The Guardian“, también según la Oficina del Censo de los Estados Unidos entre los años 1995 y 2008 el crecimiento en Gaza y Cisjordania fue de 106%. Los fríos números indican que en 66 años de conflicto entre árabes e israelíes han muerto menos palestinos en manos israelíes que de sus propios hermanos contando Jordania y el actual conflicto sirio, de los cuales nunca se señaló intenciones de genocidio o etnicidio. El crecimiento gradual de las poblaciones palestinas, el acceso a servicios médicos (aún israelíes), el acceso a servicios públicos (algunos brindados por Israel) y la posibilidad de obtener productos, así como fondos y ayudas internacionales, desmitifican el supuesto genocidio, y se ve un aumento de la media de muertos en casos de enfrentamiento militar, en su mayoría palestinos por cuanto las medidas de protección de civiles no ha sido nunca el interés de las autoridades palestinas, sino parte de sus medios de propaganda para seguir señalando a Israel como un Estado que busca la muerte y destrucción de la población palestina y su eventual exterminio.

La larga explicación obedece únicamente a un interés personal y casi masoquista de seguir explicando algo que ni con dibujitos, ni con pruebas, mucho menos con explicaciones quieren entender algunos líderes de la Comunidad Internacional, que ambas falacias son solamente parte de esa máxima de Voltaire quien claramente dijo “…miente que algo quedará…” Tantas veces se ha llamado a Israel, Estado Nazi, que algunos olvidan la afinidad de los árabes durante la II Guerra Mundial, por el aparato militar hitleriano. Tan insistente es el llamado a Israel como Estado Apartheid que algunos olvidan el comportamiento y persecución que viven los cristianos aún en la Franja de Gaza, una de las zonas que supuestamente viven parte de esos flagelos, o la negativa de Abbas de tener judíos en su eventual Estado Palestino, al que lo quiere “Jüdenrein, y no olvidar que en el pasado fueron los musulmanes los que marcaron con una estrella de David a los judíos para diferenciarlos de ellos y someterlos como “dhimmis” que son, inferiores a los musulmanes. Pero en esto la mentalidad selectiva obedece a seguir las masas repitiendo como eco, sea cierto o no.