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Repitiendo como disco rayado…

PALESTINA - ISRAEL

En un video que me enviaron sobre la historiadora colombiana, Diana Uribe explicando el conflicto en la “Franja de Gaza” que fue transmitido por la televisora Caracol de Colombia, en el año 2012, a pesar de que el tiempo ha pasado, el video continúa siendo visto por miles de personas y puede servir como referencia para los opinologos y expertos del conflicto para dar datos que pueden ser confusos o equivocados.

Puedo comenzar diciendo que tiene un abordaje interesante, en el tono de la voz y ademanes que llaman la atención del público, pero al igual que sucede con otros comentaristas del conflicto, posee errores conceptuales que no se corrigen y se insiste en enseñar como si fueran una verdad absoluta. Por ejemplo decir que la ONU creó el Estado de Israel, o decir que el Estado fue dado o creado por el tema del Holocausto (aunque fue un detonante de las últimas migraciones), obviando el tema de las migraciones anteriores a la II Guerra Mundial, más las crisis con los Británicos que hacían insostenible las condiciones de la región.

Habla también del tema del barco Exodus como detonante para crear a Israel, pero la verdad es que el plan de partición fue una sugerencia de la comisión Peel. Después el concepto de Palestino que usa la señora para referirse al pueblo árabe que habitaba esa tierra, cuando el gentilicio palestino aplicaba para todos por igual, tanto así que el Banco de Palestina, el Palestinan Post y otras instituciones en la zona eran de judíos, los propios soldados judíos durante la segunda guerra mundial que ayudaron a los soviéticos se denominaban palestinos, y muchos de los árabes de la región se autodenominaban sirios, no palestinos. No puede decir que “Palestina” no aceptaba la partición, porque no había una autoridad palestina que pudiera tomar dicha determinación o posición, sino que quienes nos estuvieron de acuerdo fueron los países vecinos, entre ellos Jordania que fue creado con parte de la Palestina Otomana.

La señora olvida que además de la Franja de Gaza, Israel tuvo bajo su control la Península del Sinaí que fueron devueltos con los Acuerdos de Camp David y que Gaza se le iba a dar también a Egipto, pero no lo aceptaron, a pesar de haber sido una importante base militar para ellos en algún momento del conflicto, y no la cedió para “Palestina”, porque quedó bajo administración israelí hasta la retirada en 2006. Otro error que tiene decir que Al Aqsa es la segunda mezquita de importancia para el Islam, cuando realmente es el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.

Cuando se habla de Judea y Samaria solamente se hace referencia a territorios al Este de Israel, no a todo el país más Gaza, además si se hablara del Israel bíblico le haría falta bastante extensión de tierra para que fuera este; que puede ser el sueño de los ultra religiosos, pero no la intención de todos los israelíes. También cuando habla de la Intifada continúa con el mito de la guerra de piedras contra tanques, que ya es más que descontinuado porque a la OLP no se le decomisaban piedras y resorteras, sino armas reales, misiles, bombas. Además que los ataques suicidas no eran palestinos inmolándose con piedras.

Tampoco es cierto del todo que cada vez que se va a firmar la paz aparece un asentamiento, esto olvidando el tema de la retirada de Gaza, donde se desmantelan decenas de asentamientos, así como se desmantelaron durante el período de pacificación con Egipto. Además que obvia la cantidad de asentamientos ilegales que fueron desmantelados y que el asunto asentamientos ha sido un problema real y más fuerte desde esta época para no negociar y que que para las negociaciones entre Arafat y Barak fue el período del conflicto en que más asentamientos se construyeron y no hubo queja real en ese momento sobre el tema de construcciones, y además que la negativa a reconocer a Israel como Estado Judío es lo que ha golpeado también los acuerdos de las partes.

Es cierto que conforme pasó el tiempo, se debilitó la fórmula de “Paz por territorios”, pero no desde la aparición de Hamas sino desde las propias posiciones de la AP y sus brazos armados, entonces se debió pasar a un tema de seguridad interna de Israel. El tema sobre los territorios palestinos y el establecimiento de su Estado no se pusieron a un lado con el tema del 11S y la seguridad internacional anti “terrorista”, sino que se unió con el tema, y ahora a pesar de que se negocia un estatus final para los territorios, se tiene de por medio la respuesta a cualquier ataque desde los territorios en disputa. La Hoja de Ruta insiste en el tema de seguridad porque lo esencial es que se cumpla el requerimiento de que Israel exista como Estado Judío, elemento que Siria ha rechazado y que lo ha llevado a no tener una paz con Israel (que involucre además la negociación por el Golán) y que solamente con una parte de los Palestinos se tengan como voceros válidos de negociación.

Es mentira también que la OLP no podía garantizar que no se atacara a Israel por parte de Hamas (o la Yihad islámica), ya que lo logró durante mucho tiempo y fue parte de lo que llevó a la división de fuerzas en Gaza, y en Israel es cuestión de la corte autorizar o enviar a desmantelar asentamientos cuando se consideran ilegales.

Habla sobre un proceso de paz de 16 años en el Líbano, que supongo no es con Israel, porque Líbano e Israel no tienen acuerdo de paz, sino simplemente hay un estado de guerra, y la guerra contra Hezbollah lo demostró de este modo.

Cuando se explica sobre la primera guerra contra Hamas en Gaza, se omite decir que los ataques coordinados de Israel no destruyeron el enclave por completo, solamente una parte desde donde los lanzamientos de misiles eran constantes y se utilizó áreas civiles para atacar al Estado de Israel, en una muestra que, y el tema de la proporcionalidad es relativo, porque de una bandada de centenares de misiles enviados desde Gaza contra Israel si se respondiera del mismo modo los resultados serían nefastos. Hay una clara manipulación de los hechos con el argumento de la crisis humanitaria, ya que si bien la situación económica palestina es paupérrima, no tiene una completa responsabilidad israelí ya que tanto la ANP como el Hamas han recibido millones de dólares de países benefactores que han sido utilizados para enriquecer los bolsillos de los líderes palestinos y muchas veces en la compra de armas con las que se ha patrocinado la guerra contra Israel.

Una historiadora que habla acerca del “muro de separación” con el abordaje que le realiza, muestra una vez más que debe tener conocimientos generales, pero no es Medio Oriente su área más fuerte de análisis, por el contrario, se ven muchos errores de conceptos, ya que el muro nunca buscó separar a un pueblo del otro, sino impedir los ataques suicidas de palestinos contra israelíes; y lo logró, no es un muro de separación entre iguales, es una barrera de seguridad que no toda es de hormigón y que si no fuera por el terror, no existiría.

El estilo coloquial de hablar de la presentadora (historiadora), intenta que con el estilo ameno de narrar los hechos genere la atención del público y reciban sin mucha respuesta negativa todo lo que está expresando, así sea cargado de medias verdades, de manipulaciones a la realidad o enviando señales solo hacia un lado de los hechos. La colocación de los palestinos como las completas víctimas del conflicto solamente son una insistencia en no ver que no existe blancos y negros, sino grises en el conflicto, que además de tener dos actores principales con una lista de actores secundarios que quieren tomar más protagonismo que el de los que deben directamente resolver sus diferencias, que principalmente pasan por el tema del reconocimiento de uno hacia el otro.

Es evidente que la conservación del estatus actual del conflicto expanden las semillas del odio, pero también es evidente la modificación de partes del conflicto, como el fortalecimiento de las bases del Estado Palestino en Cisjordania más las relaciones de “paz económica” entre Israel y la ANP han modificado la necesidad de la violencia para llegar a un acuerdo consensuado y es en Gaza donde prefieren mantener las relaciones con violencia porque beneficia a las partes radicales que no quieren darle un termino al conflicto.

La mejor forma de llegar a un final consensuado de este conflicto es fortaleciendo a los moderados y restándole poder a los radicales de ambos lados, no poniendo a unos como víctimas y a otros como victimarios, se debe comenzar por lo más general hasta llegar a lo más menudo, el reconocimiento de dos Estados como lo dictaminó la resolución 181, un Estado Judío y otro Árabe, eventualmente, el Estado Judío de Israel y el Estado Árabe de Palestina.

Link del video: http://www.youtube.com/watch?v=SyoC4c0AKbI

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El suicidio binacional…

La comisión Peel vio necesaria plantear una división basada en la premisa “Dos Estados para dos pueblos”

Aunque no todas las posiciones israelíes estén de acuerdo con las soluciones que planteen la necesidad de ceder territorios, suspensión de expansiones coloniales o al menos una hoja de ruta cumplida que evidencie la falta de voluntad política de los palestinos a negociar. Lo cierto del caso es que la nueva realidad está empujando a un destino todavía mucho más turbio para que la existencia de Israel como Estado Judío se conserve en este “status quo”.

La realidad es que en estos momentos la nueva estrategia para intentar destruir la naturaleza judía de Israel no es a través del reconocimiento como Estado No Miembro de ONU por parte de la Autoridad Palestina; algo que no deja de ser más que una victoria política sin mayor gloria para las intenciones palestinas. La verdadera técnica que está implementando la inteligencia palestina es la promoción del establecimiento de un “Estado Binacional”. En otras palabras que se termine anexando Israel los territorios de Cisjordania y Gaza, con toda su población (además de los refugiados según la resolución 194 de ONU).

En una encuesta realizada por la “Jerusalem Media and Communications Centre (JMCC)” al menos un 22% de la población palestina considera viable esta posición y puede ser una opción nada descartable si ven que el proceso de paz continúa estando en el “impasse” que vive en la actualidad. El ex jefe del Shabak (servicio secreto), Yaakov Peri, advirtió sobre esta posición que puede llevar a Israel a condenar al país a su extinción como fue fundado en 1948. Esto por cuanto el crecimiento demográfico palestino es superior al de los israelíes promedio (exceptuando los grupos religiosos). Según la ONG “Por Palestina”, solamente en Cisjordania tienen una tasa de crecimiento de 5,4 y hasta el 2008 se realizaron estudios que el crecimiento demográfico de dichos territorios eran de al menos el 30% en la última década.

Pueden pensar que el análisis está un poco fantasioso al exponer la necesidad de generar un Estado Palestino en los territorios de Cisjordania y Gaza, pero lo cierto del caso es que una actitud intransigente ante dicha solución basada en el principio de “Dos Estados para dos pueblos” por parte de Israel los puede lanzar innecesariamente a un planteamiento de la envergadura que tendría hacer de millones de palestinos, ciudadanos israelíes, con el riesgo civil, social, económico y militar que esto implicaría. Esto desviaría las características actuales del conflicto “internacional” y lo transformarían en una guerra civil de características insostenibles y desequilibrantes; pasaría a ser una especie de “Primavera Israelí”.

Si bien algunos pueden plantear la afirmación que Jordania es un Estado de ciudadanos palestinos (la naturaleza de su Estado territorialmente es proveniente de la Palestina Británica), no será sencillo explicarlo al mundo y mucho menos hacer que lo acepten como una solución viable para los hoy miles de “refugiados palestinos” alrededor del mundo o para que Jordania quien renunció desde los 80’s a Cisjordania quiera anexarse a sus hermanos dándoles lo que los conflictos y el abandono de sus hermanos les ha generado; además del propio conflicto contra Israel. es por esto que un Estado para los palestinos (o la negociación concreta de este), es el camino mejor aceptado para la continuidad de Israel con su naturaleza como lo dictó la resolución de 1947.

Bajo ninguna circunstancia puede Israel mantener una imagen de falta de negociación con los palestinos, ni tampoco realizar actos públicos que condenen al país seguir siendo visto como una “fuerza ocupante” colonialista; por lo tanto, anuncios de nuevos asentamientos solo minan la credibilidad del gobierno de turno con respecto a las negociaciones de paz y aún la extensión de los existentes entorpecen la “publicidad” del Estado frente a los entes internacionales y hasta de cara a sus propios aliados alrededor del mundo. Aunque es bien conocido que aún el gobierno más “ultra derechista” de Israel estará acorde en negociar  una solución que conlleve a la paz bajo la premisa de dos Estados, ya que hasta los más derechistas en el Estado Judío han logrado firmar la paz con sus enemigos de turno.

No se puede cansar el gobierno israelí de mostrarle al mundo que ellos proponen ideas para llegar a establecer las bases fronterizas similares a las anteriores al conflicto de 1967, con planes como el de Ehud Barak, Ehud Olmert, y hasta la aceptación de acuerdos previos internacionales. No así el caso de los liderazgos palestinos que han interrumpido las “treguas”, se han retirado de las negociaciones, no han hecho contra propuestas a los planteado por Israel y peor aún han optado por reactivar la violencia y en los últimos años tomaron el camino “diplomático” de acudir unilateralmente frente a las entidades internacionales que les fortalezcan sus planteamientos.

La intención de los líderes palestinos y sus patrocinadores árabes e islamistas es la misma, acabar con Israel ya sea por medio de la lucha armada como lo marca la carta fundamental de Hamás o de Hezbollah, buscando un Estado islamista que se extiende desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo, “Jüdenfrei” (libre de judíos).

También intentan acabarlo a través de las vías diplomáticas, demográficas, económicas y legales como lo plantean quienes promueven la idea del “boycott económico” contra productos israelíes o como lo expone esta misiva, a través de la promoción de la unificación de todos los territorios divididos en el 47 para generar lo que la comisión Peel planteó como irrealizable y por lo que se hizo el partimiento “salomónico”. La idea de un Estado Binacional es absurda por la incompatibilidad de ambos pueblos que expone desde hace más de 60 años la necesidad de “dos Estados para dos pueblos”.

Para los islamistas el “fin justifica los medios”, siempre y cuando puedan acabar con el Estado no Musulmán levantado en el corazón del Islam, destruir Israel se logra de dos modos, o sometiéndolos por la lucha armada generando un nuevo genocidio judío; que en la realidad actual es poco probable. Y la otra es a través del “Caballo de Troya” demográfico, inundando el país con los palestinos y de este modo transformar poco a poco su naturaleza. Finalmente la intención es tener un nuevo Estado islámico en Israel. Y la forma pasiva lo logrará si la fórmula de dos Estados no es acelerada cuanto antes.

Dhimma, Hudna y el carácter judío de Israel

Sometimiento a los islamistasEn el análisis realizado por el Dr. Dan Schueftan en Israel (Los árabes de Israel:¿situación “contra natura”?), se han planteado las dificultades que confronta la estabilidad judía de su Estado ante la creciente demografía árabe dentro de su territorio, y a esto también se le puede agregar que las crecientes tensiones en Oriente Medio, ha llevado a potencias como Estados Unidos a armar Naciones que si bien se muestran como aliadas de Occidente, son hostiles en sus percepciones frente a Israel; algunos de estos son Arabia Saudita, Los Emiratos Árabes, y hasta el propio Egipto que ha recibido ayuda militar norteamericana en los últimos años que en la actualidad causa temor por la caída del régimen favorable a los intereses de Occidente y favorables a los movimientos islamistas de la región.

Para el Estado de Israel en sus bases internas la mayor dificultad está en las intenciones árabes de replantear la posibilidad de acabar con la naturaleza judía del país, dictaminado de tal modo por la Declaración Balfour y por el propio “Plan de Partición”; misma razón por la cual aún los “moderados” de Al Fatah dicen reconocer al Estado de Israel, pero se niegan a aceptar que el país es de naturaleza judía.

La Dhimma:

Lo anterior se puede explicar basado en el concepto de la Dhimma islámica en la cual judíos y cristianos (también los zoroastristas) como primeros receptores de la “revelación divina” pueden vivir bajo países controlados por regímenes islámicos administrados a través de la sharia musulmana, dentro del concepto de conquista islamista de la denominada “Casa de la Guerra” (Dar al-Harb) que debe ser sometida y convertida en “Casa del Islam” (Dar al-Islam).

Es por esto que la existencia de Israel como un Estado Judío, se convierte en un tema delicado para los musulmanes habitantes de esta Nación, cuya legislación se concentra en normas heredadas de Occidente y de las normas de la Torá. Para ellos (los árabes musulmanes “israelíes”) no puede existir un sometimiento a leyes ajenas a su religión, ni deben ser sujetos a la legalidad de los Dhimmis, los cuales a través de la historia, para poder ejercer con cierta libertad su religión han tenido que sujetarse a sistemas legales que los han dejado como ciudadanos de segunda o tercera categoría. Por este motivo, los musulmanes en Israel abogan por la derogación de los símbolos judíos de la bandera, el himno judío del Estado (Hatikva – La Esperanza- ) y el candelabro de 7 brazos del Escudo Nacional.

En las normas de la Dhimma islámica el acto de los no musulmanes debe estar sometido a lo que dicten los liderazgos musulmanes so pena de ser condenados por la desobediencia, o el otro camino que les queda es la conversión al Islam:

“…En su tratado clásico en los principios del gobierno islámico, el 11th-century Shafi’i erudito Al-Mawardi dividió las condiciones unidas’ dhimma’ del `’ encima del requisito para pagar tributo en obligatorio y deseable. Las condiciones obligatorias incluyeron prohibiciones en blasfemia contra el Islam, entrando en relaciones o la unión sexuales con una mujer musulmana, ganando prosélitos entre musulmanes, y asistiendo a los enemigos del Islam. Las condiciones deseables incluyeron un requisito para usar la ropa distintiva, una prohibición para exhibir visiblemente símbolos religiosos, vino, o cerdo, las campanas de iglesia de sonido, o en alta voz rogación, un requisito de enterrar cuerpos muertos discreto, y finalmente, una prohibición en caballos del montar a caballo o camellos, pero no burros…” (La Dhimma)

Lo anterior es solamente una lista de ejemplos de los actos discriminatorios contra los denominados Dhimmis, donde también se contemplaban aspectos de seguridad, como la prohibición de los Dhimmis de portar armas, o algo tan sencillo como poder construir hogares más altos que los de sus vecinos musulmanes.

Explicado el concepto de la Dhimma se puede entender desde un aspecto político – religioso, que salvo una modificación en la interpretación islámica de convivencia con los gobiernos de los “pueblos del libro” (judíos y cristianos), la no aceptación del judaísmo como norma en Israel permite determinar el riesgo alto para la vida de un líder árabe musulmán que acepte la naturaleza judía de Israel.

No lo aceptarán los liderazgos musulmanes israelíes, y mucho menos lo harán los gobiernos de los Estados que le rodean y cuya norma es el Islam, como por ejemplo el grupo islamista Hamas, que desea instaurar un gobierno musulmán una vez que sean expulsados los israelíes del territorio. Lo mismo que Egipto y Jordania, que si bien firmaron la paz con Israel, hasta la fecha no aceptan ese Estado como Judío.

Por lo tanto los gobiernos israelíes deben tener presente que lo más cercano a la paz que pueden obtener de estos grupos islamistas es la denominada tregua (hudna) que solamente durará mientras Israel sea más poderosa que sus adversarios.

La Hudna

El concepto tregua aplicado por los islamistas es muchas veces confundido con la paz, sin embargo esto está lejos de la verdad. En el año 630 de la Era Actual, el profeta Mahoma luego de haber firmado una tregua de paz con el pueblo de Qureish, rompió dicho pacto y los invadió con 10.000 hombres para hacerse con el control de la Meca; esto ocurrió dos años después de haber firmado el acuerdo.

Al existir la idea de dos casas según los musulmanes; Dar al-Islam y Dar al-Harb; la paz solamente puede ser establecida con Dar al-Islam, ya que la otra debe ser sometida, y si esta es más poderosa que los ejércitos musulmanes, se mantiene una tregua con la misma para evitar que el dominio de los “paganos” o de los “no musulmanes” se expanda por los territorios islámicos. Por lo tanto hasta ese preciso momento aparentarán los islamistas estar en armonía con los no musulmanes, esperando poder someterlos cuando el poder político, económico o militar se los permita.

Ejemplos de lo anterior se puede ver la crisis del petróleo de 1973 donde los países de OPEP, en su mayoría musulmanes castigarían a los Estados que apoyaron a Israel en la guerra de “Yom Kippur” (Del Ramadán). O el espaldarazo militar que los turcos comienzan a darle a Occidente en la actualidad para tomar posiciones de poder dentro del mundo islámico y de peso en Oriente Medio; a pesar de sus muy conocidas intenciones de ingresar a la UE.

Por lo tanto y basado en lo anterior, es que resulta irónico y peligroso que países o grupos musulmanes que son patrocinados por Occidente para enfrentar a sus enemigos de turno (la URSS, Irán, Siria, etc.) se transforman posteriormente en enemigos para el propio Occidente.

El islamista fallecido, Osama Bin Laden fue entrenado por las fuerzas de inteligencia estadounidenses para enfrentarse a la amenaza soviética en Afganistán, pero años después esa misma inteligencia fue dirigida contra Estados Unidos en el peor atentado terrorista perpetrado dentro del propio territorio norteamericano en el año 2001. Sadam Hussein pasó de ser un fuerte aliado contra el régimen de los Ayatolas en los 80’s a un feroz enemigo que debió ser sacado del poder; en una acción militar que estaremos pagando próximamente.

Estados Unidos para intentar mantener el control del poder en Oriente Medio se ha encargado de armar Estados que son hostiles a posiciones israelíes en la región pero que por las inversiones estadounidenses en sus territorios, se hacen de la “vista gorda” y aceptan la ayuda.

En Egipto por ejemplo durante el gobierno de George Bush Jr. cerca de 20 mil millones de dólares fueron invertidos para que la tierra de los faraones mejorarán sus sistemas de defensa, y esto preocupaba a Israel, y mucho más preocupa en la actualidad por la inestabilidad islamista que sufre el país una vez caído el régimen de Mubarak, y donde solamente las fuerzas de seguridad son el último obstáculo para poder inestabilizar las relaciones entre Israel y Egipto.

Con Arabia Saudita, Estados Unidos ha realizado la venta de armas más grande de su historia con 60 mil millones de dólares, para intentar contener el poderío iraní en la región, una vez más la preocupación en Israel se hace latente, porque las relaciones entre ambos estados son tensas y de desaparecer la amenaza persa, se abre el abánico de oportunidades para que los sauditas se transformen en el nuevo enemigo israelí.

Ante dicho panorama, la estabilidad de la hudna en la región de algunos países árabes hacia Israel, parece tambalearse, y el crecimiento de la carrera armamentista en general de los países árabes de la región, más grupos de milicianos como Hamas, Hezbollah, Yihad Islámica, Al Qaeda, entre otros, hace apostar que el próximo enemigo que intentarán destruir será el propio Israel, por la cantidad de armamento que Occidente les ha otorgado, en un nuevo capítulo de violencia similar a las guerras de exterminio que confrontó Israel en 1948, 1967 y 1973.

A través de la Dhimma y de la Hudna es que nos debe quedar una idea más profunda de por qué entre árabes e israelíes no puede haber una paz concreta, y también entender que si por la lucha armada los árabes no han logrado desaparecer a Israel, por la vía demográfica lo intentarán muchas veces, para lo cual la causa palestina les es útil, porque al generar ese Estado binacional, desprenderán el arraigo judío de Israel a tal punto que puedan lograr tener un Estado musulmán árabe llamado Palestina y otro Estado musulmán árabe llamado Israel.

No es ser pesimista, sino acorde a la realidad de una ideología que todavía aguarda generar conquistas geopolíticas y metafísicas basándose en las ideas religiosas de sus dogmas oscurantistas y medievales.

C.R neutrales o con bipolaridad moral?

 

 

El conflicto entre Israel y los palestinos no se mantiene estático sino que se ve modificado su escenario de batalla y el tipo de enfrentamiento, algunas veces armado como ha sucedido en las últimas semanas con el cambio de fuego entre el ejército hebreo y agrupaciones islamistas en la Franja de Gaza. Pero otras veces los enfrentamientos se dan en el campo diplomático, se vio en la última Asamblea General de Naciones Unidas y lo hemos observado en la última semana con la admisión de Palestina como un Estado miembro de UNESCO, en otro acto de búsqueda por parte de los palestinos de imponer su Estado de facto, sin negociar con Israel siquiera el tema de seguridad o fronteras, lo que le convierte en un acto todavía más irreal y lo que es peor, manipulado por la pasión que ha despertado en las últimas dos décadas (desde la Primer Intifada) el tema de la autodeterminación palestina, pasión que no hemos visto en otras situaciones de pueblos que buscan su autodeterminación desde hace décadas también, como los tibetanos, los sarahuis y kurdos por citar algunos ejemplos.

Costa Rica, país que desde el 2008 mantiene relaciones diplomáticas con la Autoridad Palestina, ha sido contradictoria en su posición de política de Estado en materia de relaciones internacionales, en cuanto a los conflictos entre naciones, peor aún, ha actuado pasionalmente en el tema de la aceptación de Palestina como miembro de una organización onusiana que también ha violentado su naturaleza de preservador del patrimonio histórico de la humanidad, para editar la historia a favor de las organizaciones islamistas que les financian. Pero Costa Rica no se ha quedado hasta allí en sus acciones contradictorias, siendo parte de los 107 que votaron favorablemente a esta admisión, sino que también ha borrado de un plumazo con sus actos la propuesta de “neutralidad en los conflictos” replanteada en los últimos días en la Asamblea Legislativa; y que se venía manejando desde la época del Expresidente Luis Alberto Monge, y si dicen que no la han borrado, al menos en este caso particular la han guardado en el baúl del recuerdo o no la quisieron aplicar.

La posición que Costa Rica asumió al favorecer una acción unilateral palestina, desecha totalmente nuestra supuesta envestidura de país neutral ante los conflictos, que promociona el diálogo entre las partes involucradas, y hace temer que del mismo modo que actuó el gobierno anterior con tantas sorpresas en materia de manejo de la temática de Oriente Medio, Costa Rica olvide que es neutral y asuma otra posición favorable a los actos poco pacifistas de los palestinos que enciendan la llama de enfrentamientos entre ambas poblaciones, en vez de estar Costa Rica insistiendo en que el camino no tiene atajos para la paz (como lo expresó Obama), sino que solamente el diálogo puede trazar mejor el proyecto de paz.

De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno dicta el argot popular, si este gobierno se jacta de cumplir en materia de política internacional y promueve una agenda pacifista, heredada desde la abolición del ejército por parte de José Figueres Ferrer, neutral desde los años 80’s y ratificada este año, pero en sus actos se comporta como cualquier nación populista que se deja llevar por “el momento” y no analiza las consecuencias de apoyar estas mociones ajenas al camino del diálogo y el entendimiento entre las partes, debe asumir su responsabilidad si en vez de ver un mejoramiento en la relación entre israelíes y palestinos, ven el crecimiento de violencia y de acciones unilaterales como respuesta a la falta de voluntad política de los actores principales (Israel y Palestina) y los actores secundarios (Comunidad Internacional en General)

Seamos consecuentes entre lo que decimos y lo que hacemos, si decimos ser neutrales en los conflictos, debemos promover el diálogo, y no ser parte de las masas que en Oriente Medio atacan a Israel, pero ante otros conflictos se quedan en un silencio sepulcral. La UNESCO lastimosamente tiene dentro de sus filas países árabes que no mantienen relaciones cordiales con Israel y que hacen lobby contra el Estado Hebreo, que no le reconocen ni en su naturaleza “Judía”, mucho menos como Estado (aunque algunos sí mantengan relaciones económicas) y desde un comienzo han buscado destruir a Israel en cualquiera de sus formas, primero en su establecimiento como Estado en 1948, por las armas no pudieron, lo intentaron varias veces más por las armas (1956, 1967, 1973, 80’s, 2000) y no pudieron, ahora lo intentan con el revisionismo, niegan el holocausto o lo transfieren a lo vivido por los palestinos, convierten en mezquitas tumbas de patriarcas de Israel (con apoyo de la UNESCO), y se están encargando de transcribir la historia para borrar la judería de la historia o transferirla a los “palestinos” para expresar que ellos son los verdaderos herederos de esa tierra, que dejaron de ser judíos y se convirtieron al Islam, y que los judíos actuales no son nada más que “jázaros” que quieren usurpar una identidad que según ellos no les pertenece.

Debemos abogar siempre con que la posición costarricense sea la de fortalecer las buenas relaciones entre los Estados y la resolución pacífica a los conflictos, por medio del diálogo y la diplomacia que tantas victorias políticas nos ha dado, recordando las palabras de un gran hombre de paz en Israel, que falleció creyendo que era posible alcanzar algún día un momento de verdadera convivencia pacífica con los palestinos, ese hombre fue Isaac Rabin quien dijo “…Damas y caballeros el tiempo de la paz ha llegado…”

Bryan Acuña O.

Analista Internacional.

Costa Rica la salomónica

 

 

Por Bryan Acuña (Internacionalista)

En los últimos días hemos leído comentarios y visto columnas acerca de la posición que Costa Rica debe adoptar de cara a un intento palestino de pedir ser reconocido como un Estado en la próxima Asamblea General de Naciones Unidas. Se ha tenido la posibilidad de leer comentarios de personajes públicos de peso político importante como el Ex Presidente Oscar Arias Sánchez y su Ex Canciller Bruno Stagno, quienes argumentan que Costa Rica no puede abstenerse ni votar contrario a una imposición política de un Estado que no cumple ni con los mínimos requerimientos que exige el Derecho Internacional para ser considerado un Estado.

 

No cuentan con un gobierno estable, sino con dos sub gobiernos liderando posiciones en la zona geográfica en que se desarrollan, la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania y el grupo islamista Hamas en la Franja de Gaza. Y a pesar de los esfuerzos por unificar ambos liderazgos, la realidad es que no hay consenso interno respecto a la decisión de auto proclamarse Estado, ya que la vía política no es para Hamas la adecuada. Tampoco poseen los palestinos un territorio con fronteras definidas, ni siquiera las denominadas líneas del armisticio son consideradas las fronteras del eventual Estado Palestino, porque deben cumplirse condiciones de seguridad indicadas en la resolución 242 de 1967 en Naciones Unidas, las cuales en la actualidad no son reales.

 

Menos podría considerarse que los miembros palestinos están de acuerdo en la sana convivencia con sus vecinos y procurar mantener la paz y la armonía, esto porque la decisión de unilateralidad busca obligar a Israel a retroceder forzadamente en territorios, y cumplir con los deseos de los líderes de Palestina de crear un Estado Palestino “Jüdenrein” es decir, limpio de judíos, e insistir en los artículos constitutivos de Hamas que llaman a destruir a Israel e implantar un Estado desde el Río Jordan hasta el Mar Mediterráneo.

 

A pesar de todo lo negativo anteriormente, la razón debemos darle al expresidente Arias, a don Bruno Stagno y a todos los que piensan como ellos, Costa Rica no puede votar negativamente, no es correcto en realidad, pero las condiciones actuales deberían inteligentemente permitirnos exponer la posibilidad de plantear una abstención, no es una salida cobarde, sino salomónica, reconocer el derecho legítimo que tienen los palestinos de tener su Estado, basado en los principios de autodeterminación de los pueblos y de la solución de dos Estados para dos pueblos, pero a la vez reconocer que el mismo debe surgir mediante las negociaciones con Israel, y no con imposiciones montoneras que puedan relanzar una cadena de hechos violentos injustos para los intereses de ambos pueblos.

 

La abstención tampoco es salirse del paso, sino conservar nuestra histórica tradición civilista donde siempre hemos considerado el camino de la diplomacia el más adecuado y no caer en simplezas que rayan en racismos alegando presiones de un lobby judío que parece salido de los oscuros recuerdos de los “Protocolos de los Sabios de Sión”, solamente por la presencia de judíos en el ejecutivo nacional, ni en temores socio económicos por los mercados árabes, finalmente no estamos diciendo que no, sino más bien, decimos que sí a un Estado Palestino pleno, pero en convivencia pacífica con Israel, finalmente si en 1979 y 1994 dos Estados Árabes pudieron firmar la paz con Israel quiere decir que es posible y el camino siempre será el dialogo y no la imposición.