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La extraña entente

Izquierda posmoderna e islamismo político

La alianza entre la izquierda y los grupos islámicos son esa extraña combinación que hasta podría parecer antagónica o un mal chiste, en todo caso no es tampoco una forma rara de alianza que deba sorprender.

El hecho que los grupos de izquierda tengan simpatías por movimientos islámicos o grupos ante los cuales el islam más arcaico y practicante de ciertas violaciones a los derechos humanos sea tan fuerte, es una herencia de la Guerra Fría. Hay un dilema marcado entre apoyar a Gobiernos dictatoriales o Gobiernos islámicos radicales, pero en todo caso cualquier grupo opuesto a los Gobiernos occidentales será apoyado por las agrupaciones izquierdistas y sus herederos posmodernos.

De este modo, una fuerte relación se gestó durante muchos años entre el Egipto de Gamal Abdel Nasser y los soviéticos. Posteriormente, también en Siria a través del partido socialista Baath / Baaz (Renacimiento) las relaciones árabes – soviéticas se nutrieron y fortalecieron, dando lugar a buenos vínculos modernos entre la República Federal Rusa y la Siria de los Assad.

También a través del presidente Nasser, los palestinos comienzan sus contactos más significativos con los Gobiernos soviéticos, de quienes, además, recibieron apoyo militar de forma indirecta a través de la cooperación militar brindada por la URSS a los Estados de Siria y Egipto.

No por nada dos agrupaciones políticas palestinas tienen un vínculo importante con el socialismo internacional. Por ejemplo, el Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP) que se autocataloga como marxista-leninista está asociada al Seminario Comunista Internacional. Por su parte, Al Fatah es miembro del Partido de los Socialistas Europeos (PES) y miembro observador de la Internacional Socialista; misma afiliación a la que pertenece el Partido Laborista israelí.

Los socialistas han considerado a los países europeos de Occidente y a Estados Unidos, entes colonialistas e invasores; un elemento que la experiencia en África y el Medio Oriente confirma en cierto modo este aspecto tan particular. Cualquier grupo político que reciba apoyo de Occidente se transforma en automático desde esta visión en «lacayos del imperialismo y el colonialismo».

Es obvio que los socialistas y en particular los soviéticos no eran «madres de la caridad» y sus intenciones durante esa época era la de expandir su influencia y poder. No por nada aparecieron teorías como la del dominó o de la contención contra los deseos de expansión soviética, por lo que las relaciones rusas en zonas del Medio Oriente son una elocuente muestra de esta herencia de esa época.

Los grupos prosoviéticos en esa época aplaudían cualquier facción que apareciera, la cual ellos definían como «resistencia» a la influencia occidental. De este modo, la Revolución Islámica de 1979 atraería el apoyo de los países u organizaciones socialistas que entendieron como un triunfo sobre la influencia de Europa y Estados Unidos la caída del sah Pahlavi.

De igual manera, las manifestaciones del ayatolá Jomeini en su momento declarando el Gobierno estadounidense como «El Gran Satán», fueron bien acogidas por el gobierno del Kremlin en su momento y esto fortalecía las posibilidades de abrir un frente prosoviético en la zona.

A través de la lucha por contener a la URSS, los procesos globalizadores y el descuido norteamericano en la región del Medio Oriente, se reafirmaron las alianzas soviéticas con los países de la región dirigidos por dictaduras socialistas – panarabistas. Lo que ocasionaría por su parte que el gobierno en Washington decidiera empoderar organizaciones islamistas ideológicamente enemigas de la visión de Occidente, pero también del socialismo – comunista «ateo», en lo que analistas denominan como el «amanecer islámico».

De este modo aparecería en escena global la organización del radical islámico Osama Bin Laden o las alianzas y patrocinios estadounidenses con Arabia Saudita, aunque esto último obedece a otros aspectos de carácter histórico que asocian a países occidentales con la casa de Saud en la Península arábiga.

La historia conocida es que, con el paso del tiempo, los grupos islamistas se han transformado en el principal dolor de cabeza en la moderna guerra asimétrica que ocurre en diferentes zonas del globo y, actualmente, algunas de estas organizaciones radicales han empatado en objetivos con los grupos progresistas y de izquierda. Por supuesto, ahora tienen un enemigo en común y son los Gobiernos «imperialistas de occidente».

En el lenguaje de los grupos de la izquierda pos Guerra Fría, y aquellos que se denominan progresistas se sigue manifestando esta influencia propia de aquella época que les ha conducido a alinearse con colectivos que en su zona de poder no permitirían jamás el desarrollo de este progresismo que raya en ocasiones con un «buenismo idiota».

Para los posmodernos de la izquierda progre los movimientos políticos de las grandes potencias obedecen a una lucha contra el «heteropatriarcado» que continúa en sus afanes imperialistas de someter a los pueblos contra su propia autodeterminación. Por lo tanto, la presencia de Estados Unidos y Europa en el Medio Oriente y África, sigue obedeciendo al patrón de querer controlar los recursos productivos y someter a un nivel de esclavitud a las poblaciones aborígenes.

De igual manera, cualquier movimiento que se manifieste contra la presencia occidental en esas regiones es vista como aliada y además denominado grupo de resistencia, así cometan actos barbáricos y violencia desproporcionada.

Así, ciertas organizaciones se les determinan como parte de una lucha justa y no con la etiqueta de «terroristas». De ese modo, el apoyo a grupos como el Hezbollah en Líbano o Hamás en Gaza podrían ser ideológicamente contradictorios, ya que sus principios, que son políticos pero también religiosos, no son compatibles de la izquierda liberal.

También pareciera contradictorio que en países occidentales, las marchas pro derechos humanos y libertades se utilicen símbolos que son muestras de opresión en países gobernados por musulmanes, por ejemplo burkas y hiyabs, pero que, en este sector del planeta, se les consideran emblemas de la libertad de culto y de multiculturalismo integrador a la sociedad islámica.

Por esta razón, no es de extrañarse que en los atentados terroristas como el de Las Ramblas, Niza, Bruselas, Bataclán, etc. por parte de células de islam radical, estos supuestos progresistas, desvíen la culpa del terrorismo y lo justifiquen con el supuesto de una «respuesta natural» a siglos de colonialismo e imperialismo europeo o, lo que es peor, colocan al mismo nivel a los atacantes que a las víctimas, para que «no se generalice».

Tampoco se les verá protestando contra la persecución de minorías en países donde los gobiernos son islámicos, como ocurre con la población LGBTI, cristianos, yazidíes y otros que la pasan mal cuando rige la sharia islámica de modo estricto o radical.

Ciertamente, estos grupos no deberían ser considerados progresistas con estas actitudes, las cuales lo único que muestran es lo retrógrados que en realidad se manifiestan. De tal manera, que el supuesto «progresismo» no es otra cosa que una máscara de posmodernismo intelectual, donde lo que vale no es la realidad, sino la construcción del discurso.

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Perspectivas confesionales en las Relaciones Internacionales

IMG_0455Palabras expresadas en el Foro Legislativo “Perspectivas Confesionales sobre el cambio social” realizado el pasado 7 de setiembre:

Señor Gonzalo Ramírez Zamora, Presidente de la Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica, Sr. Jack Fallow, Director de Globis Mediation Ltd. y The Renaissance Forum, Sr. Álvaro Dastugue, Diputado del Parlamento de la República Oriental de Uruguay, Sr. Álcides Fuentes, Sr. Dennis Petri, Director de la Plataforma para la Política Cristiana, asesores parlamentarios, invitados todos, un gusto estar con ustedes.

Qué complejo expresar alguna idea después de escuchar las disertaciones anteriores y para mi suerte me corresponde antes que exponga mi amigo Dennis, de caso contrario, quizás ya no tendría más qué agregar.

Hoy me tomo el atrevimiento de ser algo que actualmente es complejo; ser idealista, no porque no vivamos de los sueños de los ideales, sino porque necesitamos del equilibrio basado en la realidad en que nos desarrollamos, como diríamos en el campo de las Relaciones Internacionales; la Real Politik.

En los últimos años, hemos perdido el Norte para forjar el camino hacia una sociedad que se pueda desarrollar y generar una calidad de vida adecuada para todos los ciudadanos en cada uno de nuestros países; Costa Rica no es la excepción. Está claro que en esta época, necesitamos una sociedad sostenida por los valores, principalmente los de convivencia y respeto por todos, sin distinción de ningún tipo, una sociedad que sea inclusiva, lejos de las etiquetas y guetos sociales donde confinamos a cada grupo de ciudadanos.

Es necesario construir un futuro promisorio basado en el trabajo coordinado entre sociedad civil; incluyendo la academia, los distintos credos religiosos y las comunidades en general. También por supuesto, es esencial tomar en cuenta a la empresa privada para construir las bases de esta sociedad inclusiva, porque sin duda son parte de nuestro ecosistema social y también, se deben incorporar a las distintas instituciones del Estado como el encargado de brindar las herramientas necesarias para llevar adelante este ideal.

Se debe romper con los paradigmas políticos que generan apatías y adoptar una posición realmente activa para involucrarnos y cambiar el panorama político en todas las áreas sociales.

Hemos sido gobernados desde hace tiempo por individuos cuyos valores tienen precio mercantil, cuyos principios son demasiado laxos frente a la corrupción y la desidia, cambian de rumbo cual velero sin guía y se acercan literalmente al árbol que le dé más sombra.

Hay dos conceptos que he aprendido de la cosmovisión judía que considero esenciales y complementarios entre sí.

El primero se refiere al concepto de Tikum Olam, que literalmente significa “reparar el mundo”. Cada individuo tiene la obligación de hacer de su entorno un mejor lugar para sí mismo y para los demás. Esa obligación concibe que transformando el mundo se podrá alcanzar la era de la redención final, con paz y bienestar para toda la creación.

El otro aspecto que creo, es también, un concepto compartido por varias cosmovisiones, es el de ser “luz para el mundo”, en otras palabras, un ejemplo para el resto de la sociedad que copien este patrón positivo en aras que cada vez más personas se sumen al llamado del primer concepto abordado, el de reparar el mundo.

Ambos conceptos son idealistas sin ninguna duda, pero son posibles si a estos dos elementos pudiéramos agregarle aquel razonamiento determinante que dijo en algún momento de la historia el sabio Rabí Akiva como fundamento a favor de la paz, no hagas a otros lo que no quieres para vos.

Si bien lo expresado, son palabras de un creyente, el mensaje busca ser universal, ya que no se necesita ser religioso para ser una buena persona, aunque sí me obliga a asumir con más responsabilidad el llamado a ser luz para los demás.

No está en mis intenciones que se estandaricen las ideas o las cosmovisiones, y considero que este sería un aspecto que por el contrario enriquece más ese desarrollo constructivo; basado en la diversidad de criterios.

También apegado a la cosmovisión judía, en el rezo de las mañanas se acostumbra a vestir con las filacterias que se coloca una en medio de los ojos representando el intelecto, y otra en el brazo más débil a la altura del corazón, representando las acciones del hombre. El detalle de estas dos cajitas que posee las filacterias y dentro de las cuales se guardan pasajes bíblicos que son la base de la filosofía central del judaísmo es que, la que se coloca frente a los ojos posee unas pequeñas ranuras, mientras que la que se coloca sobre el brazo es completamente lisa, la explicación más inmediata dice que si bien puede haber una diversidad en el criterio, las acciones siempre deberían ser iguales, conformes al corazón de Dios.

Nuevamente, gracias por el espacio y continuemos forjando las bases para hacer de este mundo un lugar mejor para todos, siendo un ejemplo para otros y convertirnos en luz para las Naciones.

Necropolítica

Cuando la sociedad se casa con la muerte

El concepto de necropolítica, del filósofo camerunés Achille Mbembe, hace alusión a un concepto «darwiniano político» de supervivencia de las sociedades más fuertes, y un exterminio sistemático de aquellos grupos considerados débiles a sobrevivir a esta nueva versión de jungla social militarizada. Es la némesis del concepto foucaultniano de biopolítica, donde se enfatiza el rol del Estado (sociedad – Gobierno) y el entorno vivo y cultural de las sociedades como elementos complementarios.

En cambio, el aspecto oscuro de la teoría de Mbembe, alude a una relación entre Estado y supervivencia social selectiva. Es pues el Estado quien decide qué seres humanos merecen o no seguir siendo parte de la sociedad o comenzar a experimentar exterminio selectivo, en ocasiones sin darse cuenta, pero también a veces en complicidad con miembros de la colectividad; como ocurre con el terrorismo. En algunas oportunidades, si bien no se llegue al asesinato selectivo, sí hay un proceso de marginalización que debilitará al extremo a esos grupos discriminados.

Semejante al concepto de genocidio, tiene un fuerte alcance y aceptación social. Aunque hay que ser específicos en que no son lo mismo, ya que mientras el primer término se refiere a una práctica estatal para acabar con un grupo por motivos raciales, políticos o religiosos, en el segundo no necesariamente se refiere a acabar con un grupo, aunque se hace normal ver que estos desaparezcan o mueran por alguna razón.

Un aspecto que se hace muy común cuando se refiere a la necropolítica, va conforme a lo mencionado, se transforma en una práctica regular, se invisibiliza el impacto a nivel mediático que ciertas personas mueran o sean asesinadas. Por ejemplo, los jóvenes que en las favelas brasileñas se encargan de dar aviso a los narcotraficantes de la presencia de la policía en la zona, si se equivocan serán ultimados, su muerte, producto del crimen organizado, pasará desapercibido y si la sociedad se enterara por alguna razón, pasaría como un elemento normal entre quienes se han acostumbrado a este tipo de circunstancias. En el interior de las favelas, si se abre una investigación, nadie sabe, ni habla, porque saben que su silencio vale vidas, la propia y la de sus familiares.

La sociedad mexicana, también se ha tenido que acostumbrar a la política de muerte institucionalizada. En este caso por el crimen organizado (narcotráfico), pero también con la complicidad de los Gobiernos locales, donde la corrupción facilita el camino para los carteles de la droga, quienes además comparten complicidad con organizaciones internacionales en Estados Unidos, Europa, China y otros lugares donde el trasiego de drogas está a la orden del día, así como otros tipos de delitos ligados; venta de armas, trata de blancas, etc.

La competencia ha llevado a la desaparición de personas, decapitaciones, reclutamiento de poblaciones vulnerables como niños, ancianos, mujeres pobres, etc. a convertirse en miembros de las redes de traficantes y asesinos, a través de prácticas de sicariato, secuestros, «burros» de mercadería (que pone sus vidas en peligro). Esto ha provocado que México sea puesto en puestos altos de violencia y peligrosidad a nivel global, con números similares a los que tienen países del Medio Oriente en conflicto latente desde la época de la Guerra Fría.

Hay un nivel de práctica Necropolítica a la cual la sociedad se ha acostumbrado y al verlo en los diarios, ya no solo parece normal, sino que además se hace mofa al respecto. Lo referente a las muertes masivas que ocurren en países musulmanes o los actos de violencia con asesinatos por parte de miembros de dicha población.

El concepto político de muerte entre estos grupos posee uno de los niveles más aceptados entre las colectividades del mundo, porque este se ha asociado con elementos religiosos; el martirio por ejemplo, que si bien se puede tomar como una herramienta de resistencia, su contexto es metafísico per se.

En el caso del martirio religioso, este no es decidido directamente por el perpetrador, sino que hay un proceso de convencimiento a través de cleros y líderes políticos – religiosos que a través de textos e idealización, inculcan una cultura de muerte de manera doctrinal, dando a entender que la muerte es un paso válido para una vida eterna perfecta.

Esta familiarización social entre islam y muerte, ha creado un estigma muy dañino para este colectivo. Cuando se dan verdaderas tragedias humanitarias, hay una desatención que impide que se actúe de buena lid y en un corto tiempo. Un caso de esto mencionado es el Yemen, país que ha sido atacado por una coalición árabe encabezada por Arabia Saudita, y que hasta agosto del año 2016 sumaba cerca de 10.000 muertos, mientras que hasta finales de junio ha contabilizado más de un millar de muertos solamente por una epidemia de cólera. En este país, que es de los más pobres de la región, sumamente dependiente de importar todo lo que consumen y además con esta crisis de características apocalípticas encima, los resultados sociales son desastrosos, pero el interés mundial es ínfimo o nulo.

Otros ejemplos de este tipo de tragedias en el mundo musulmán se pueden mencionar con vergonzosos números de muertos. En términos generales, el Ramadán de este año ha sumado 174 ataques con cifras de 1.595 muertos, perpetrados por islamistas radicales que tienen un concepto necropolítico de lucha armada y por eso atacan a quienes se les oponen, siendo por supuesto las mayores víctimas, poblaciones de musulmanes que no tienen una posición directa sobre los conceptos y oposiciones de estos grupos extremos.

Otro ejemplo de estas muertes en el mundo musulmán con poco interés internacional, hasta que se involucraron las potencias del mundo, fue el caso de la guerra civil siria, con cifras que oscilan entre 320.000 y 450.000 muertes (dependiendo de la fuente que recopila los datos), cifras escalofriantes, y una desatención absurda, desde el 2011 se da y fue varios años después, miles de muertos y refugiados que se hizo un amago de hacer algo, lo cual no expresa un aspecto muy positivo de nuestra sociedad.

Hay una versión de necropolítica más acogida como una especie de poder blando necropolítico, donde se hace común la venta de ideas políticamente correctas como el aborto bajo el lema de «ese cuerpo es mío» o la institucionalización de técnicas de esterilización hacia poblaciones consideradas «amenazas sociales».

Estas logran su cometido a través de uno de los pilares del poder blando, los medios de comunicación. Dicho sea de paso, hablar de aborto o de esterilización podría ser polémico entre algunos grupos y probablemente no sea aceptado por algunos de los lectores, sin embargo, es a ciencia cierta un mecanismo de “darwinismo social”, donde se decide sobre un nuevo ser que apareció sin consideración de la «dueña del cuerpo», pero que tampoco le pidieron parecer para estar allí, y tampoco le piden opinión para no estarlo más.

De seguir haciendo una lista de situaciones donde la selección política – social cobra miles de vidas daría para varios tomos de análisis sociológico y de otras ramas del pensamiento para llegar a conclusiones. Más que pretender caer en la muchas veces estéril consideración de buenos y malos, pero sí procurando que se tome en consideración que en las circunstancias actuales se hace “normal” en algunos contextos sociales son válidos y hasta parte de su idiosincrasia, salvo que haya un lavado de cerebro previo, no existe sociedad que se acostumbre a la autodestrucción, pero todas se acostumbran en condiciones extremas a intentar al menos sobrevivir cuando su entorno es muy oscuro.

Fuente: WSIMAG

¿Quién se supone que es Emmanuel Macron?

Para conocer quién es el nuevo presidente francés, no solo basta con ingresar en la biografía y leer lo que se ha escrito al respecto, sino que es necesario también analizar, lo que dicen los grupos políticos sobre él.

En términos generales de elección popular

Para poco más de 11,5 millones de personas; equivalentes al 24,5% de abstención que hubo según el sondeo del padrón electoral; el nuevo líder galo no representa un cambio real en la política del Estado, mientras que para 4,2 millones de personas (9% del padrón) que votaron en blanco o nulo, su voto protesta demuestra que ningún grupo político les representa como debe de ser. Esto presenta una antipatía política total de poco más de 15 millones de electores.

Por otra parte, si bien cerca de un 66% de los votantes se decidieron por el ex asesor del presidente Hollande, hubo un 34% favorable a una visión de ala dura proveniente de la candidata Marine Le Pen, que no es un número nada despreciable en cuanto a la cantidad de personas con una posición ultra nacionalista y de principios que rayan en el racismo y la discriminación. Aunque también, hay parte de esos casi 11 millones de electores que creen realmente que hay temas nacionales que Macron no puede asumir en beneficio de lo que ellos llaman “los verdaderos franceses”.

Macron es sinónimo de conspiración

Para algunos, el que un presidente se llame Emmanuel quizás le obligaría automáticamente el haber nacido en un pesebre, dentro de una familia humilde y haberse partido la espalda trabajando para ser un verdadero éxito y ejemplo para todos. Sin embargo, Macron nace en una familia burguesa, y además, entre sus muchos trabajos, por su formación financiera y económica, laboró en el Banco Rothschild, lo que ha valido que se le señale de ser parte de varias teorías conspirativas.

Se le acusa de estar bajo el dominio de la poderosa banca de la cual se han creado muchos mitos y leyendas sobre dominio mundial a través de los años, así como de tener afiliaciones oscuras con lo que algunos “conspiranoicos” han denominado la “estrategia sionista internacional”. En palabras de un sitio que expande este tipo de acusaciones que rayan entre el ridículo y las teorías judeófobas de los siglos XIX y XX:

“…Para este sujeto Francia es un peón más al servicio de la estrategia sionista internacional, la Unión Europea el elemento fundamental para acabar con la verdadera Europa y la inmigración masiva, especialmente la islámica, una herramienta para reducir a escombros la identidad europea…”

Es pues Macron, para los que atienden a estas teorías, un peón más del tablero de dominio mundial, donde él (Emmanuel) cumple el rol de ser la cara visible, pero por detrás hay un gobierno de la sombra que viene por el dominio total.

Y este tipo de ideas conspirativas las abrazan con el mismo entusiasmo tanto los seguidores de lo que anteriormente llamábamos la “derecha” como la “izquierda” política, con tal de no aceptar el resultado francés, las teorías de dominio de un grupo que trabaja a las sombras hacen eco en la era de la tecnología.

El temor frente al islamismo.

A lo anterior se suma otra idea entre los grupos que no estaban convencidos de la elección de Macron; aparte claro está de la línea dura de Le Pen. Existen aquellos que temen por el futuro de las migraciones principalmente de musulmanes a Francia, y el crecimiento de células islamistas en barrios de la periferia donde abundan las mezquitas wahabistas y se aplica la sharia como norma para controlar los destinos de los miembros de dichas zonas, al margen por supuesto de la Ley de la República.

El abordaje que el presidente electo ha realizado acerca de esta problemática es pobre, y algunos le acusan de mantener una línea laxa al respecto y no proponer ningún elemento que pueda eventualmente confrontar una crisis tanto con el tema de los refugiados como el fortalecimiento islamista en regiones importantes de Francia.

Entre las teorías conspirativas, y aquellos que se aprovechan de las concesiones que brindan algunos grupos políticos para no parecer “radicales”, la realidad es que el país cae en la encrucijada de un futuro turbio donde los extremistas de un sector y el otro se terminan encontrando y generando desastres.

El respiro para los europeístas

Lejos de los aspectos complejos citados arriba. Es un hecho que para aquellos grupos que defienden el modelo de la Unión Europea (UE), Emmanuel Macron representa un respiro después de ver movimientos que ponían en riesgo a la integración regional, como el BREXIT, la elección del presidente Donald Trump que abogaba por proyectos más nacionalistas, así como un llamado a debilitar las bases de la OTAN con amenazar en disminuir la contribución económica norteamericana a ese organismo multilateral y el crecimiento de grupos euro escépticos que abogan por la autodeterminación nacional como respuesta a lo que denominan el fracaso integracionista.

Para los defensores de la Unión Europea Francia junto con Alemania son los países que mantienen a flote el sistema, por lo que auguraban que de haber ganado la candidata Marine Le Pen, el terremoto en las bases de la integración habría sido de magnitudes catastróficas, y desde el propio lunes posterior a las elecciones habría sido necesario comenzar a recoger los despojos restantes de un sistema condenado a su extinción. Sería pues, crónica de una muerte anunciada.

La moneda en el aire para Macron.

La frase idealista sigue siendo el gran reto para una Nación que procura seguir siendo líder mundial. ¿Libertad, fraternidad e igualdad, pero hasta qué punto es así hoy?

Los principales temas que debe abordar Macron una vez que llegue al Palacio Eliseo tiene que ver con los siguientes aspectos, según dictaminan los principales analistas de la situación francesa:

  • Económico: desde la posición de los “parados” (desempleados), reformas laborales, reforma de pensiones.
  • Crisis migratoria: tema que debe ser abordado desde la posición de los derechos humanos, pero también de la seguridad nacional.
  • El espíritu anti europeo: el euro escepticismo sigue ganando terreno, y los partidos de ala dura lo promueven con más fuerza en una lucha sin tregua.

La resaca política en Francia no se hará esperar, y las próximas embestidas contra la elección de Macron serán fuertes y la ruta para gobernar los destinos franceses en los próximos años serán complicados marcados por la duda y teorías oscuras sobre él.

La propuesta populista de Trump

Trump

La convención del Partido Conservador estadounidense decidió escoger finalmente al Candidato Donald Trump como su propuesta nacional de cara a las elecciones y competir directamente contra Hillary Clinton, quien será ratificada la próxima semana por el blioque Demócrata. La división interna de la agrupación republicana se notó con mayor fuerza ante la negativa del exprecandidato Ted Cruz de apoyar la nominación y pedir a los militantes conservadores que voten en noviembre a “conciencia”, lo que significó que al final de su participación fuera abucheado.

Esta convención, tuvo grandes ausentes entre los liderazgos fuertes del partido como lo fueron los excandidatos Mitt Romney y John McCain, así como los últimos dos expresidentes de dicha agrupación George W. Bush y su padre del mismo nombre, a esto se suma la posición dura del ex precandidato Jeb Bush donde indicó que Trump no representa el futuro del partido conservador.

A pesar de todo, la decisión apunta a que el trabajo proselitista se enfocará a la propuesta del magnate neoyorquino cuyas ideas no se alejan de verse como populistas que pueden mover pasiones, pero cuyo fondo evoca el olvido que los proyectos necesitan el apoyo del Congreso y no es una labor sencilla. Sin embargo, se puede mencionar las 7 grandes propuestas “Trumpistas” y analizar el impacto que las mismas pueden tener a lo interno o externo del país.

  • Impuestos: La primera que se puede nombrar, es una reforma a los impuestos donde la carga tributaria sea mayor para los grandes generadores de recursos y menores entre quienes tengan ingresos bajos. Es una propuesta con enormes apoyos de las personas más necesitadas del país, y las clases que se sienten mayormente castigadas por los porcentajes que se pagan en este rubro, sin embargo, no es una idea sencilla de imponer por los poderes del Congreso en esta materia y además porque no será popular en la práctica para aquellos que están siendo mayormente productivos en la economía estadounidense.
  • Reforma de salud: Trump ha propuesto una reforma al sistema actual de salud, desmantelando la Ley de Cuidados de la Salud Adsequibles (Affordable Care Act) conocida como “Obamacare” desde el primer de gobierno, adicional convertir el actual Medicaid (Sistema de Seguros de Salud para gente necesitada) en un programa de subvenciones donde además se pueda garantizar una apertura en el tema de seguros que pueda funcionar más para los grupos sociales de mayor necesidad. Sin embargo, esta propuesta con una gran ambición no cuenta con el “cómo hacerlo” que garantice que no se privará de servicios de salud básico a los sectores pobres de la economía.
  • Ley de veteranos: Con esta ley se procura garantizar el derecho a salud de todos los veteranos de guerra solamente con la presentación del carné que lo acredite como tal y ampliar además los recursos para aquellos veteranos que han sufrido algún trastorno de estrés. Al igual que el anterior, es una medida bastante popular, pero el fondo de la propuesta deja profundas dudas.
  • Control de armas: La propuesta de una licencia de armas válida para todos los estados con la presentación de un análisis previo psicológico y de antecedentes del candidato a comprar armamentos. La resistencia con la cual puede contar esta medida es en cuanto a la enmienda constitucional que permite la tenencia de armas, sin embargo, podría ser mejor manejada que otras por los avances que a nivel de sociedad se han dado forzados por la situación de violencia interna.
  • Inmigración: Una de las cartas de presentación de Trump en esta campaña ha sido la lucha contra la inmigración ilegal, los medios se han encargado de demonizar las palabras del hoy candidato republicano y tacharlo como una persecución generalizada contra todos los inmigrantes del país, principalmente los hispanos, lo que puede desatar eventualmente en manifestaciones masivas y violencia en el territorio estadounidense, así como un verdadero endurecimiento de la política migratoria total.
  • El muro: Ligado al tema migratorio, Trump prometió levantar un muro con la frontera mexicana para evitar que criminales y violadores llegaran desde ese país hacia los Estados Unidos, un muro cuyo costo elevado lo hace poco realista y además genera la misma o más anticuerpos que el tema migratorio en general que ha expresado. Generar problemas con las poblaciones fronterizas y con los migrantes hispanos que representan la minoría étnica mayoritaria del país, se puede transformar en una bomba de tiempo que puede ser aprovechado por agentes externos e internos para desestabilizar aún más el país principalmente en crisis sociales.
  • China: Otro tema de la agenda internacional general es el comportamiento de Trump respecto a la relación de su país con China, quienes dicho sea de paso tienen grandes porcentajes de la deuda estadounidense en sus manos, lo que genera una serie de desconfianzas de lo que pueda pasar en adelante. La política nacionalista de Trump va desde una posición económica para recuperar un poco de la hegemonía en la materia que han perdido, hasta el fortalecimiento de las fuerzas armadas que están en zonas cercanas al país asiático en un careo y muestra de poder lo que va a tensar la ya de por sí deteriorada imagen estadounidense.

Las propuestas básicas de Trump son como cajas de regalo rellenas de papeles, o como un lindo globo lleno de aire, por fuera parecen atractivas y la panacea a la desgastada política estadounidense, pero por otro lado se nota que en el ejercicio del músculo político no cuenta con suficiente fuerza para que esto aterrice de adornadas ideas al plano del realismo actual.