El laberinto existencial de la UNRWA

La perversa situación de los refugiados palestinos

Aparte de los problemas que les significa a los palestinos estar en algunas de sus regiones bajo la administración de Israel o los controles militares y políticos de zonas que eventualmente deberían ser parte de su Estado, hay una serie de factores que complican la vida del pueblo palestino no necesariamente en la Franja de Gaza y el territorio histórico de Judea y Samaria (Cisjordania) incluyendo el Jerusalén Este, primordialmente desde el marco de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), en especial por la naturaleza de su existencia. Al tener características muy sui generis con respecto a su homóloga de ACNUR, genera una serie de factores que complican la vida de los catalogados como refugiados palestinos.

Según UNRWA, son refugiados palestinos aquellas personas cuya residencia habitual era Palestina entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948 (territorio de Mandato Británico en este momento), que perdieron sus hogares y medios de vida a consecuencia del conflicto de 1948, que se refugiaron en alguno de los países o regiones donde opera la UNRWA y los descendientes de las personas que cumplen los anteriores requisitos.

Primero que nada, esa circunstancia hereditaria del carácter de refugiado palestino, que pasó de tener una cifra de 711.000 refugiados según la United Nations Conciliation Commission for Palestine (1950) a un número de 5,3 millones de personas a comienzos del 2018, con el crecimiento demográfico del 25% que ha experimentado dicha población en los últimos 10 años, de mantener ese ritmo dentro de poco tiempo podrían llegar a la cifra de los 6 millones de personas consideradas refugiadas.

En el panorama más optimista, de que se resuelva el conflicto con los israelíes, creando las condiciones para un Estado palestino y permitiéndose a estos refugiados migrar hacia el nuevo país, ¿qué capacidad realmente pueden tener de absorber cerca de 2,7 millones de personas (más de 2,3 millones de los considerados como refugiados viven en los territorios de Cisjordania y Gaza)?

Otro factor de este desgaste tiene que ver con la cantidad de recursos que consume el caso de los refugiados palestinos en las instituciones globales, a través de fondos de ayuda humanitaria, y de los cuales la corrupción mancha la gestión de los recursos destinados para mejorar la calidad de vida de esta población, ya que en grandes porcentajes, hay dinero que termina en manos de líderes corruptos palestinos o de Gobiernos donde se asientan, y también ocurre que son destinados a otras actividades; principalmente beligerantes, que acarrea profundos problemas para la labor humanitaria para lo cual fue creada, y por esa beligerancia, en la actualidad Estados Unidos amenazó con realizar un recorte de los aportes que brinda a la oficina de la ONU para los refugiados palestinos de una porción nada despreciable que podría alcanzar hasta la tercera parte del presupuesto de dicha institución.

La legitimidad de las labores de UNRWA también ha sido puesta en duda. Por ejemplo, mientras se calcula que cerca de medio millón de refugiados palestinos viven en Líbano, la Dirección Central Libanesa de Estadísticas, bajo la supervisión de Marel Tuturian, calculó en 174.422 a los refugiados palestinos, una tercera parte de lo contemplado por la máxima entidad, además se destacó que en algunas ciudades al sur del Líbano (donde mayormente se asientan los refugiados palestinos) estos se han transformado en minorías, superados en ocasiones por una enorme masa de refugiados sirios que habitan en estos territorios.

Este mismo factor asociado con los refugiados palestinos, además de mantener una institución, que ya muestra inoperancia. La categoría de refugiado es un castigo para los propios palestinos, desde el frente de la Liga Árabe se prohibió en algún momento que los palestinos pudieran obtener una nacionalidad árabe distinta porque podrían perder su «derecho a retorno». De esta manera, hay países que les garantizan ciertos derechos, mientras que en otros casos les aplican alguna especie de «discriminación» por no ser ciudadanos, por lo que en ocasiones es más fácil que un palestino consiga una ciudadanía en un país occidental; Chile, Canadá, Alemania, EEUU, etc. antes que ser libanés, iraquí, sirio, etc.

Por ejemplo, en el Líbano no les permiten la naturalización, tienen limitaciones en derechos sociales y civiles, además deben acceder a servicios otorgados por UNRWA ya que el Estado les limita los servicios que reciben.

En Siria por su parte, el gobierno de los Assad les permiten tener derechos y privilegios de los ciudadanos, excepto otorgarles ciudadanía. En este país a enero de 2018 se había dado el deceso de poco más de 3.600 palestinos en la guerra civil que encaran desde el 2011, revelado de este modo por la ONG árabe, Middle East Monitor.

Los palestinos que viven en Jordania disfrutan de condiciones similares a los ciudadanos plenos, exceptuando aquellos que provienen de la Franja de Gaza; y quienes están confinados en su mayoría en un campo de refugiados al estilo favela llamado Jerash o conocido también como «Campo de Gaza» lo que se puede explicar con la ocupación jordana y posterior anexión de los territorios de Judea y Samaria (incluyendo la parte oriental de Jerusalén), en su momento los jordanos les habían otorgado ciudadanía a los habitantes de estas regiones. Mientras tanto en Gaza tuvieron una ocupación y administración egipcia, no les otorgaron ciudadanía, sino que entraron bajo un régimen especial.

En el marco de la guerra de 1967, ambas zonas fueron conquistadas y quedaron bajo administración israelí, y quienes encontraron refugio en Jordania entraron en este impasse de no obtener garantías individuales como sus coterráneos asentados en la Margen Occidental y Jerusalén Este. A esto se debe sumar que desde 1988 los jordanos renunciaron a cualquier reclamo sobre los territorios conquistados por Israel, toda la discusión de la zona entra en el marco del conflicto palestino – israelí, pero los refugiados siguen obteniendo garantías similares a su época como ciudadanos con pasaporte jordano, excepto los ya mencionados de Jerash.

Los propios refugiados palestinos bajo la administración de la Autoridad Nacional Palestina, sufren discriminación al no poder participar en procesos electorales internos en los territorios palestinos, de esta manera se garantizan que no renuncien a su derecho de retorno hacia territorio administrado actualmente por Israel que es donde eventualmente ellos aspiran regresar.

Finalmente, para no hacer extensiva la cantidad de ejemplos, en Irak, durante el Gobierno de Sadam Hussein, los palestinos gozaron de muchos privilegios; dejando por fuera de nuevo el tema de la ciudadanía, pero tenían garantizadas muchas facilidades. Esto cambió radicalmente con la caída del régimen de Hussein y desde el 2003 la población palestina pasó de ser 40.000 hasta aproximadamente 7.000 en la actualidad, en un caso que se podría considerar de limpieza étnica, y que, por otro lado, en diciembre de 2017 se aprobó una ley que podría generar más discriminaciones contra esta minoría, en una especie de esquema de segregación contra la población palestina.

Todo lo anterior en grave perjuicio contra este grupo de refugiados que se ven seriamente castigados y poco beneficiados por los privilegios que les concede la UNRWA, que como ya fue mencionado, terminan en manos principalmente de líderes corruptos, en actividades ajenas muchas veces a lo que por naturaleza debería de hacer.

Lo mejor que podría pasarle a los refugiados palestinos es que su causa sea absorbida por la ACNUR y que la UNRWA desaparezca. Que todas las funciones que hacía la oficina especializada sean tomadas por la primera y se pueda canalizar y supervisar adecuadamente los recursos y las condiciones en las cuales se desarrollan las poblaciones palestinas en las zonas externas a los territorios de Judea, Samaria y Gaza.

Al igual que otros casos de refugiados, debe existir un límite de tiempo para que estas poblaciones dejen su situación y retornen si las condiciones lo permiten o, por el contrario, que sean nacionalizados por los países que les han dado acogida, obteniendo además este país una indemnización por cada ciudadano que opte convertirlo en suyo. El confinamiento de los campos de refugiados no son tampoco los adecuados, considerando que en estos se desarrollan también poblaciones sensibles (adultos mayores, niños, personas con alguna discapacidad o enfermedad), por lo que al garantizarles mejoras en su calidad de vida, fuera de los campos de refugiados como ciudadanos de pleno derecho en los diferentes países, cambiaría radicalmente el panorama y expectativa que estas personas necesitan.

Finalmente, en pro de garantizar una solución a este tema esencial en el conflicto entre israelíes y palestinos, es que la necesidad de desaparecer la UNRWA se hace imperativo, contemplando que la naturaleza para la cual fue creada, en vez de solucionar este elemento vital, lo ha profundizado y endurecido con el paso de los años.

Fuente: WSIMAG

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Las caras ocultas de la reconciliación palestina

Los últimos pasos entre las dos principales facciones palestinas; Hamas y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), para reconciliarse y lograr un gobierno de unidad supondría un importante impulso para asegurar una fuerza política con mayor empoderamiento de cara a lanzar las conversaciones de paz que puedan eventualmente brindar las condiciones para establecer un Estado palestino en los territorios en disputa de Judea y Samaria (Cisjordania), así como en el enclave costero mediterráneo (Gaza).

También es un movimiento estratégico de los líderes en la Franja de Gaza debido al deterioro social que ha sufrido ese lugar desde el bloqueo que les pesa desde hace 10 años, aplicado por Israel y Egipto. Además, la población como tal es víctima de una interminable lista de actos de ilegales donde los recursos económicos han sido destinados a líderes del grupo islamista Hamas acusados de enriquecimiento ilícito y otros actos de corrupción, en vez de destinarse a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Pero también, la labor a favor de la reconciliación palestina significa por parte de los países árabes, una carrera por la influencia y poder sobre el gobierno palestino, en contraposición a las intenciones de la República Islámica de Irán de ampliar sus zonas de liderazgo que ha logrado gestar en Siria, Líbano, Irak, Yemen, y que ha pretendido a través del grupo Hezbollah retomar los contactos entre el gobierno de Hamas y el de Bashar Al Assad, y en agosto anterior, tanto Teherán como Gaza restauraron su alianza que significará inyección de recursos que sin duda una vez más serán captados por los líderes del grupo islamista que gobierna el enclave costero y las familias de los “mártires” que luchan contra el Estado de Israel.

La República Árabe de Egipto se convirtió en el principal promotor de los movimientos de unificación palestina, como actor esencial en contrarrestar lo pretendido por el gobierno de Teherán. Y además de los pasos efectuados por el gobierno persa, hay cierta premura en que los egipcios asuman iniciativas pronto en la región, debido al alejamiento a los intereses Occidentales que ha tenido Turquía en los últimos años, incrementado durante el referendo kurdo iraquí y donde ha cerrado filas en una alianza con el régimen de los Ayatolas, mostrando preocupación por los cambios geopolíticos que puedan surgir con la aparición oficial de un actor internacional como el Kurdistán.

Por esta razón, los países árabes; principalmente los poderosos emiratíes han depositado en el gobierno de Al Sisi esta importante de influir en el cambio político palestino, el cual además de una convocatoria electoral, requiere con urgencia pensar en un cambio generacional de liderazgo, considerando que la cara visible ante la opinión pública no podría en estos momentos tener el sello intransigente del Hamas, y que además, Abu Mazen está en una condición desgastada, por lo que de nuevo todo pinta en que pronto deba ceder su “trono” a un líder alternativo, por lo cual el nombre de Mohammed Dahlan (Abu Fadi) vuelve a hacerse eco en la opinión pública palestina, algo que Abbas no está dispuesto a aceptar sin “pelear”.

El presidente Mazen tiene claro que desea convertirse en el gestor de un hito histórico para el pueblo palestino logrando ser el autor de la aceptación de Palestina como un Estado de pleno derecho, soberano e independiente.

Ciertamente, hay que reconocer que fue el presidente Abbas el impulsor de que la Autoridad Nacional Palestina haya podido acceder a varios foros internacionales, incluyendo ser Estado Observador No Miembro de las Naciones Unidas desde el año 2012 o lograr ser aceptados en las últimas semanas en el marco de INTERPOL, lo cual supone en cierto modo acertados movimientos políticos que de alguna manera se le suman a su carrera política personal, aunque por supuesto, siendo parte de un gobierno acusado por sus opositores internos y externos como corrupto y atroz, pero contando con el mayor grado de  “legitimidad internacional” de la que hayan podido gozar hasta este momento.

Mohammed Dahlan por su parte, se ha convertido en los últimos meses en un legítimo obstáculo político para las intenciones de cualquier otro líder palestino que estuviera en lista de espera para ser ungido como el heredero de la “corona” de Mazen a partir de su salida de la escena palestina. En especial porque el que fuera el “hombre fuerte de Gaza” cuenta con un caudal económico aproximado de $100 millones con el que podría comprar las voluntades de los habitantes en los territorios palestinos, pagar funcionarios y obtener más poder a través de la diplomacia de la billetera.

El presidente Abbas consciente de los cambios que se le vienen encima, ha colocado a Abu Fadi en la lista de 15 palestinos más buscados por el gobierno palestino a través de la incorporación en INTERPOL, lo que debe verse como un esfuerzo del líder de la ANP por preservar su cuota de poder, ya sea en su posición de “presidente vitalicio” o consolidando algún nuevo caudillo salido de sus propias entrañas políticas, así como él mismo recibió la unción del desaparecido Yasser Arafat.

El proceso de reconciliación palestina sin duda tiene otros componentes políticos de por medio más allá de conformar un gobierno de unidad que trabaje a favor de conformar un Estado palestino o como en el pasado, envueltos en el paradigma de destruir a Israel.

Lo que quizás llama la atención es que de nuevo los palestinos están en la mesa de los intereses internacionales, ya que en los últimos años por la serie de conflictos y enfrentamientos que ha vivido Oriente Medio, más otras situaciones de la política mundial; incluyendo elecciones en países importantes (Francia, Alemania, Estados Unidos, etc.), el tema palestino había perdido protagonismo.

Con una legítima carrera de influencias regionales y de luchas internas por poder, los palestinos además de tener los ojos de la opinión pública sobre sí, se confirma una vez más que el principal conflicto en Oriente Medio es el de los intereses de grupos hegemónicos regionales que buscan dominar la zona en conflictos de carácter ideológico – religioso, que además son aprovechados por los poderes globales para ampliar sus sectores de influencia.

Fuente: El Mundo CR

HIP HIP UNESCO

El retiro de Estados Unidos de la UNESCO y automáticamente Israel, no debería de extrañar. En el caso del gobierno norteamericano más allá de parecer una “Quijotada” del gobierno de Trump, representa un acto legítimo de reclamo ante lo politizado que está ese organismo en cuanto al sesgo anti judío con respecto a temas tan delicados como los sitios sagrados, por lo que por un tema de solidaridad con uno de sus aliados, tomaron esta decisión y en el caso israelí por default pensando que se trata de un importante paso de su aliado natural y que además la afectación es directa, por las últimas resoluciones.

 

Dicho sea de paso, durante la Guerra Fría el presidente Reagan tomaría la decisión de retirar a su país de este organismo que como otros, además de trabajar para lo que fue creado, utiliza el lobby político para generar resoluciones que pueden afectar los intereses de otro país, en este caso Estados Unidos.

 

Y vamos más allá, no sería la primera vez tampoco que haya un lobby político en el marco de un organismo internacional que por mayoría deciden realizar resoluciones para acusar a Israel o deslegitimarlo. También en el marco de la Guerra Fría, un sinfín de resoluciones fueron dictaminadas para acusar a los israelíes de todo lo que se les ha ocurrido, como la resolución de 1975 que comparaba al sionismo con el racismo (abrogada en 1991 en el marco de la Conferencia de Madrid) y aún en la actualidad, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, una serie de acusaciones se han dirigido en resoluciones contra Israel, aún presentadas por países que son asiduos violadores a los DDHH pero que no reciben el mismo trato, reclamo que en algún momento también realizó la embajadora estadounidense Nikki Haley.

 

Deslegitima este movimiento al presidente Donald Trump, si fuera cualquier otro presidente estadounidense; aún el “buen Obama”, probablemente que no, pero como la acción la realiza este presidente que con solo existir molesta a la opinión pública, causa que el mundo arda en llamas. Pero lo cierto del caso es que UNESCO vuelve a mostrar su turbia cara de ser otra plataforma de la ONU donde se aprovechan del sistema democrático para secuestrar la agenda con elementos que son monotemáticos.

 

A ver, quién podría desconocer el vínculo de los judíos con la tumba de los patriarcas, con el monte del templo que es el lugar más sagrado del judaísmo o el muro de occidental (de las lamentaciones) que es el sitio judío más simbólico de la modernidad. Se acusa a los judíos de querer judaizar Jerusalem, pero lo cierto del caso es que no puedes judaizar algo que es judío desde su esencia. Que se reconociera a los palestinos como miembros de la UNESCO en el 2011 es solamente un elemento secundario, de una serie de decisiones sobre una política de desarraigo de los judíos a la tierra con la cual sienten una identificación.

 

Históricamente es conocido que en los sitios de las conquistas islámicas, los sitios sagrados de otras culturas o religiones las han “islamizado”; hasta pareciera aquel famosos vídeo juego de computadora; Age of Empires, donde los monjes convierten hasta los edificios de los enemigos a su religión. No sería la primera vez, y muchos grupos a través de la historia han transformado elementos de una cosmovisión a otra, pero en el caso puntual del Islam hasta Jesús fue musulmán y sitios como la Kaaba que fue un sitio de culto politeísta en tiempos de la tribu de Qureish pasaron a convertirse en patrimonio islámico, así como la Basílica de Santa Sofía en Estambul.

 

Las decisiones polémicas de la UNESCO de querer restar vínculos por parte de los Judíos a los lugares sagrados, de peregrinación o de contacto espiritual, obedece a una agenda de la clepto historia actual, donde al eliminar los vínculos del judaísmo con estos lugares, está dentro de un plan de borrar de un plumazo el contacto de los actuales israelíes con una tierra ancestral. Lo sabían los romanos en los primeros dos siglos, que mientras los judíos tuvieran un arraigo espiritual (el templo) y uno nacional (la tierra) no los podrían someter plenamente, por eso los primeros actos de castigo ante las sublevaciones, fue cambiar los nombres de los sitios, pasando de la Provincia Romana de Judea (vínculo territorial) por Palestina, destruir el templo y dedicar el sometimiento de Jerusalem (vínculo espiritual) al dios Júpiter.

 

Nota: HIP viene de H.E.P (Hierosolyma Est Perdita) que significa ‘Jerusalén está perdida’. Hurray viene de Ares, el dios griego de la guerra. … Este grito también fue usado por los cristianos durante las cruzadas que emprendieron entre los siglos XI y XIII para capturar Jerusalén.

 

Fuente: Peripecia

Al Jazeera en Israel, ¿medio de comunicación o quinta columna?

Hay una dura crítica a la medida adoptada por Israel sobre el cierre de la Cadena Al Jazeera en el país, pensando que se trata en cierto modo de cortar lazos con un medio de comunicación y esto se podría interpretar como lo dice la crítica de Amnistía Internacional “un ataque descarado a la libertad de prensa”, según las propias palabras de Magdalena Mughrabi, subdirectora de dicha organización para la región del Medio Oriente y África.

La medida en definitiva se las trae, en especial pensando que un país democrático cierre un medio de comunicación no es la acción más apegada a esa naturaleza en pro de la democracia. Pero por otra parte, se debe tener en consideración que la cadena qatarí es un medio que ha estado promoviendo la violencia contra Israel, en particular con los últimos eventos relacionados con la explanada de las mezquitas en Jerusalem (Monte del Templo), los comentarios incendiarios que han expresado, exaltaron aún más a las masas que se han enfrentado contra las autoridades israelíes, por lo cual es evidente que no se puede tener este nivel de “Quinta Columnas” funcionando dentro del Estado, en especial siendo representante propagandístico de un país que no tiene relaciones directas con Israel.

Ante la campaña de violencia del canal, lo evidente es que ante este tipo de acciones anti israelíes tendrían mejor acogida si sus instalaciones se ubicaran en Ramallah o Jan Yunis, sitios donde sería comprensible este tipo de posturas discursivas, pero que dentro del propio Estado al que atacan, que el liderazgo no haga nada, es como meterse un balazo en el pie y aún tener que agradecer por el dolor infligido, en un nivel de masoquismo absurdo, que no se lo exigirían a ningún país.

Si los países árabes que han roto relaciones con Qatar por sus nuevos vínculos con la República Islámica de Irán, han decidido ponerle candado a las transmisiones de este canal de TV desde un tiempo atrás, por su supuesto involucramiento con los “Hermanos Musulmanes”, criticando los liderazgos del Golfo o realizando notas que den la noción de apoyar al régimen de los ayatolas, por qué el Estado de Israel, que es catalogado como enemigo del mundo árabe, en particular por el tema palestino, tendría la obligación de mantenerle las puertas abiertas de par a un medio que incita descaradamente en su contra, la única respuesta que se puede tener es que en definitivo la decisión es coherente.

Israel cuenta en su territorio con presencia de prensa de muchos lugares del mundo, que están en el sitio para atender el polémico conflicto con los palestinos. Dicho sea de paso, a veces es muy desequilibrada la cantidad de corresponsales y de medios que se encuentra en el país, contemplando que hay otras regiones donde los niveles de violencia cobran vidas por decenas diariamente y que no poseen tantas corresponsalías, por esto, en ocasiones utilizan como “centro de operaciones” sus oficinas israelíes.

No se trata de coartar la libertad de expresión, por ejemplo, los medios en Israel por lo general permiten que se pueda realizar una serie de críticas con posiciones tan controvertidas contra los principales liderazgos del Estado y contra figuras renombradas, lo que es normal en cualquier país democrático. Pero en general, procuran mantener una ecuanimidad que les lleve a cuidarse en no transformarse en la voz de quienes claman por una destrucción sistemática del país, y aunque en ocasiones rayen de parecer enemigos, saben “jugar pegados a la banda” de la línea entre la libertad y la traición.

Quizá sin imaginarlo, uno de los elementos que no se han considerado de forma directa y que sin duda está pesando en esta decisión del gobierno de ponerle un alto a las operaciones del medio qatarí en territorio israelí, sea la nueva agenda política internacional del país.

En los últimos meses hay un giro sistemático de Israel en poder entablar negociaciones con sus pares árabes, lo que podría convertirse en un contra peso al crecimiento sistemático del poder que ha obtenido Irán en la región, incluyendo sus nuevas relaciones cordiales con el gobierno de Erdogan, sumando lo que ya habían logrado acumular en países como Irak, Siria y el Líbano con fuerte presencia política y militar.

Tanto el mundo árabe; principalmente Arabia Saudita, como Israel, necesitan contener el impulso que está logrando en zonas de influencia el gobierno de Rouhaní, y neutralizar los alcances de Al Jazeera a favor de Teherán en el mundo musulmán podría mantener a raya que se vuelquen en apoyo a estos cambios políticos que puedan ser contraproducentes para los intereses regionales.

El gobierno de Netanyahu está siendo apoyado y criticado por la decisión de vetar al medio; lo que aún no es un hecho y a través de la vía legal puede que esta medida al final no se pueda ejecutar, en un Estado de derecho no solamente necesitas medidas que cuenten con simpatías sino además con legalidad, de todas maneras que este medio es de alto consumo entre los ciudadanos árabes israelíes que contratan el servicio a través de las cableras privadas.

Finalmente, no faltarán aquellos que señalen que esta acción por parte del ejecutivo israelí se deba a querer tapar los casos de corrupción, soborno, abuso de poder y fraude por los que se está acusando al Premier y que en realidad el tema de esta cadena de televisión sea una cortina de humo para desviar la atención, sería un supuesto especulativo, pero que en cierto modo es válido creerlo.

Fuente: porisrael.org

No es Israel, son los judíos…

El asesinato de tres israelíes el viernes anterior en manos de Omar Al – Abed con la excusa que lo hacía por Al Aqsa revela el fuerte sentimiento religioso que acoge el conflicto palestino – israelí, que no se trata solamente de un tema de “la ocupación”, ya que esto podría haber servido de justificación que atacara a israelíes de Halamish (Neve Tzuf) por vivir en un “asentamiento”, pero no, su discurso fue directo, lo hizo por las acciones israelíes de poner detectores de metales en la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo) y no permitir el acceso a hombres jóvenes que son fácilmente motivados a realizar actos de violencia, como al final de cuentas se dio.

Se ha analizado el tema basado en la construcción más reciente, y no se ha profundizado en el contexto y motivaciones anteriores que han desencadenado circunstancias similares. Por ejemplo, poco se habla que el uso de detectores de metales devino posterior al asesinato de dos policías drusos israelíes el 14 de julio, realizando el ataque desde uno de los accesos de la explanada, y el posterior decomiso de piedras, palos, cadenas y demás elementos encontrados en los lugares de culto.

Aun así, el llamado de los liderazgos musulmanes es el de “proteger Al Aqsa”, muy similar al llamado de otras ocasiones como el realizado por el Muftí de Jerusalem en 1929 que “Al Aqsa estaba en peligro”, en un difundido libelo que llevaría a revueltas de años en una etapa sumamente candente de las relaciones entre judíos y árabes durante el Mandato Británico.

El grito de “Khaybar, Khaybar Ya Yahud, Jaish Muhammad Ya’ud” (Khaybar, Khaybar, oh judíos! El ejército de Muhammad regresará) que utilizan las mujeres y los niños que custodian en la explanada que los no musulmanes no hagan rezos ni plegarias, seguido del grito de Allahu Akbar (Alá es el más grande), contextualiza el llamado religioso en este conflicto.

El primer grito se refiere al ataque de Mahoma y sus seguidores a la Tribu Judía de Khaybar (año 628 de nuestra era) y el asesinato de su líder Abu Rafi, así como el posterior ataque a las otras tribus judías Banu Nadir, Banu Quraiza y Banu Qainuqa, al considerarlos aliados de sus enemigos. La frase de Alá es el más grande se ha hecho común en temas militares islámicos, y se relaciona con la proclama del poder superior que representa Alá por encima de cualquier otra divinidad, usada como llamado a la oración, pero también como frase ante cualquier evento de magnitudes grandes.

La acción de los atacantes de los policías israelíes, fue también en nombre de la religión, en un acto de martirio, que si bien puede ser catalogada de acción política, tiene un matiz abiertamente religioso que se sustenta con el valor que este sacrificio traerá consigo un premio en la vida futura. Utilizando interpretaciones de este modo de algunos textos religiosos islámicos.

Por este motivo, el llamado de los líderes políticos y religiosos musulmanes de proteger Al Aqsa, como lo hizo el presidente turco, al incitar a los musulmanes para que hicieran todo lo posible por luchar a favor del sitio sagrado, se complementa con la amenaza de la Liga Árabe quien indicó que Israel juega con fuego al “cambiar el statu quo” de la zona, y similares acusaciones provenientes de la República Islámica de Irán y los grupos islamistas como el Hezbolá libanés o el Hamas palestino.

A lo anterior, se debe sumar la campaña diplomática que desde hace tiempo se ha gestado, cual cruzada donde se acusa a los israelíes de estar “judaizando” Jerusalem y otros sitios que se consideran importantes también por los musulmanes. Lo que por el contrario se debería notar es el espíritu de querer islamizar y desprestigiar cualquier vínculo de los judíos con sus lugares históricos – religiosos. En el marco de la UNESCO por ejemplo, la Tumba de los Patriarcas (llamado Santuario de Abraham) en Hebrón, el Kotel en Jerusalem y la Tumba de Raquel (Mezquita de Bilal bin Rabah) en Belén han sido declarados patrimonio musulmán y han sido desarraigados del judaísmo, así como ya se ha hecho con el Monte del Templo (Haram esh-Sharif).

Este tipo de clamores violentos y manifestaciones políticas reciben resultados casi inmediatos, por ejemplo, los actos de violencia durante el rezo del viernes anterior en la ciudad vieja de Jerusalem ante un llamado de “día de la ira” contra las fuerzas policiales israelíes que vigilaban el orden de la zona, y donde además, se dieron enfrentamientos y se hicieron manifestaciones públicas de tener el poder al efectuar los rezos en las calles aledañas, como una forma de protestar y también, ha ocasionado la agresión de sinagogas en Estambul o el ataque dentro de la sede diplomática israelí en Jordania.

La convocatoria es de exacerbar los ánimos y levantar una revuelta de carácter religioso, a parecer Israel es lo único que logra unir posiciones tan radicalmente opuestas como la del histórico conflicto entre musulmanes, para aliarse en una misma causa, basados en una hipócrita posición, ya que protestan contra los controles de seguridad en un lugar público, donde actos de violencia pueden causar muchas muertes de civiles, razones por las que hay sistemas de seguridad en sitios públicos delicados como Meca y Medina, o el Vaticano.

Pero en este caso particular, por tratarse de un territorio que los musulmanes reclaman como suyo (Dar Al Islam) y que se encuentra bajo soberanía no musulmana, incrementa el sesgo religioso que motiva las acciones recientes, siempre desde una interpretación integrista, utilizando por supuesto la falacia de que el sitio se está poniendo en peligro, lo que además podría convertirse en el caldo de cultivo de una acción violenta más grave, como lo sería una nueva Intifada, motivada por Al Aqsa como se excusó en el levantamiento popular del año 2000.

Por otra parte, tanto el liderazgo palestino en Cisjordania como en Gaza, realizan discursos incendiarios que buscan enaltecer los actos de violencia, reivindicándolos como actos de resistencia, pagando enormes sumas de dinero a los familiares de los atacantes, como el caso de Al – Abed, por quien su familia recibirá poco más de $3.000 mensuales por el “acto heroico” este, del cual su madre Ibtisam se siente orgullosa.

Finalmente, el gobierno de Israel accede a remover los detectores de metales y seguramente le obliguen a remover las cámaras de vigilancia de la zona, esto se convierte por supuesto en una victoria para los grupos radicales islamistas que buscan socavar la seguridad de los ciudadanos en la Ciudad Santa, y además ante todo el espectro político israelí y la opinión pública, se pondrá en duda los verdaderos alcances del liderazgo del Primer Ministro de demostrar que puede lidiar con la presión Internacional y la seguridad ciudadana sin morir en el intento.

Hamas y el síndrome del animal acorralado

En pocas oportunidades he coincidido con las ideas del ministro de defensa israelí, Avigdor Liberman, pero concuerdo con sus manifestaciones de la semana anterior donde expresó las intenciones que tiene Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), de empujar a la agrupación islamista palestina Hamas a un enfrentamiento militar contra el Estado de Israel.

Las declaraciones al respecto llegan en un momento en el cual el titular de la ANP exigió a Israel una reducción de las cuotas eléctricas que el gobierno en Jerusalén le brinda al enclave costero, lo que supone un duro golpe principalmente contra la población de la zona, que desde hace tiempo ha sufrido un deterioro en sus condiciones de vida. A esto, Liberman manifiesta, en un tiempo cercano también se harán recortes de salarios a los funcionarios de Hamas, lo que supondría una asfixia sin precedentes que valdría como la excusa perfecta para lanzar una nueva guerra entre el grupo islamista que controla Gaza y las fuerzas de seguridad de Israel, sin coordinar, como dijo el Ministro con los gobiernos en Jerusalén y el Cairo, quienes son los garantes del bloqueo que pesa sobre el territorio palestino desde el año 2007.

El motivo para estas acciones tan arriesgadas por parte de Abbas, no sería otro sino debilitar la influencia de Hamas e intentar recuperar el poder absoluto en ambas regiones palestinas, aprovechando que políticamente a nivel de la Comunidad Internacional, el gobierno de Abu Mazen cuenta con gran legitimidad, no así los liderazgos de personajes como Khaled Mashaal o Ismail Haniye, quienes generan animadversiones entre grupos no solo occidentales, sino dentro del mundo árabe e islámico, y fue una de las excusas por las cuales se rompió el vínculo de Qatar con otros países de la región.

Estas acciones directas contra el Movimiento de Resistencia Islámico, puede atraer una nueva ola de violencia irremediable en la zona. Dicha agrupación cuenta desde hace varios años con el soporte de la República Islámica de Irán, de manera directa o a través del Hezbollah, agrupación paramilitar libanesa con acceso a las zonas mediterráneas, y quienes les ayudan con trasiego de armas, y cierto financiamiento económico.

Por otro lado, en los últimos meses, Turquía, un Estado importante en la región, a través de su líder islamista, Recep Tayyip Erdogan se ha interesado por lo que ocurre en la Franja de Gaza y ha mostrado sus intenciones de invertir esfuerzos en levantar el enclave costero, es una zona de acceso a regiones de interés como Egipto por ejemplo, además que, el área posee recursos estratégicos importantes, como gas natural, aunque no solo es el peso del tema recursos la única motivación, sino, que por supuesto, hay un tema ideológico y geopolítico determinante, como la cercanía con un Estado eje, Egipto.

La presencia turca en la zona visto a grandes rasgos sería un aspecto positivo para la estabilidad palestina por lo que puedan aportar a la economía de la región y por el control de grupos beligerantes, aunque apegados a la realidad actual del sitio, supone un foco de tensión inminente, ya que, los turcos han ido abandonando las posiciones pro Occidentales y tienen una visión favorable al eje ruso – iraní, quienes de manera complaciente, han aceptado coordinar acuerdos y propuestas de seguridad en cuanto al tema sirio, lo que automáticamente también les llevará a tener acceso a una modificación de las condiciones iraquíes y para los intereses del régimen de Ankara supondría una estrategia de contención contra las posibilidades de que se establezcan regiones independientes kurdas que puedan inestabilizar sus propios problemas con esta población en Turquía, por lo que cualquier acción del gobierno de Ankara es tomado con recelo y los nuevos financiamientos al gobierno saudita demuestran el temor a un desequilibrio regional ante una abrupta salida turca del eje occidental, algo que no se vislumbra directamente en un corto plazo, pero no se descarta.

Por otra parte, el financiamiento qatarí hacia el Hamas se podría incrementar, de fortalecerse las relaciones entre los gobiernos de Doha y Teherán, mientras la beligerancia se mantenga latente en el Golfo contra Qatar. El supuesto financiamiento qatarí a grupos islamistas ha sido muy criticado por los países del Golfo, principalmente Arabia Saudita, lo que resulta irónico, ya que es bien conocido el patrocinio a grupos islamistas en el Medio Oriente y Occidente que el gobierno de Riad viene realizando desde hace años.

Los intentos de Mazen de socavar el poder de Hamas en Gaza, solo están causando que el grupo islamista se sienta como un “animal acorralado”, que puede reaccionar de forma arriesgada, lo cual es muy peligroso para la volatilidad de la región. Cualquier acto de violencia que ocurra, con la cantidad de actores y de elementos que se están disputando hoy en la región, podría convertirse en un verdadero detonante para una guerra de proporciones mayores, lo cual nadie está invirtiendo en estos momentos para jugar esa carta, al menos no en las circunstancias tan desastrosas que la sanguinaria guerra en Siria ha deparado hasta la fecha, con la aparición de un sinfín de grupos  desestabilizadores, y un cambio irremediable de la composición geográfica del Medio Oriente.

Finalmente, lo que ocurre entre palestinos hoy en su lucha de poder, pone de manifiesto que definitivamente no hay intenciones de acuerdo entre ambos grupos y que el cisma actual, en vez de disminuirse, se hace más grande. Se fortalece además, que de facto, en vez de tener dos territorios pertenecientes a un eventual mismo Estado, por las luchas de liderazgo, se está en presencia de dos regiones cuasi autónomas e independientes con agendas propias disimiles, disputando la vocería de la golpeada población palestina.

Fuente: El Mundo CR

ESCWA otra demagógica comisión hipócrita

Digamos las cosas como son, no fue la ONU la que llamó “Estado Apartheid” a Israel, sino la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU (ESCWA, por sus siglas en inglés) que no es otra cosa que una comisión de 18 países árabes que hacen lobby para tomar decisiones políticas sobre temas varios, entre esos, no se escapa los conflictos del Medio Oriente. Sencillamente como muchos otros países no democráticos que forman parte de las Naciones Unidas, ESCWA no representa los valores democráticos ni la naturaleza con la cual el máximo organismo internacional fue creado en 1945. 
 
Para los miembros de ESCWA, como en sus respectivos países no tienen los suficientes problemas de violación a los derechos humanos deben buscar en otros conflictos regionales y realizar declaratorias, las cuales diarios internacionales de manera desvergonzada una vez más manipulan diciendo que se trata de la posición oficial de las Naciones Unidas, algo que ni el propio Secretario General, António Guterres ha confirmado.
 
Por supuesto que para nada se trata de una estrategia nueva, todo lo contrario, ya en 1975 en una Asamblea General de las Naciones Unidas se adoptó la Resolución 3379 donde se señalaba al Sionismo como una especie de racismo al mismo nivel que el Apartheid Sudafricano. Una idea que todavía hoy algunos hacen fuerte al querer de una manera absurda desvincular el judaísmo del sionismo, convirtiendo a lo segundo en una “mala palabra”, lo que sencillamente muestra resabios de una ignorancia muy profunda con respecto a los principios del sionismo con la autodeterminación judía (que sería tema para todo un documento al respecto).
 
En aquel momento que se aprobó la Resolución contra el Sionismo fue patrocinada por 25 estados: Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Baréin, Catar, Cuba, Dahomey, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Guinea, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, República Árabe del Yemen, República Democrática Popular del Yemen, Somalia, Sudán, Siria y Túnez. Notan algo en esos Estados? Su gran mayoría dictaduras o monarquías árabes donde la violación a los Derechos Humanos son el pan diario aún HOY.
Fue aprobada por 72 países países (los 25 patrocinadores y 47 de otra índole), la mayoría parte en su momento del lobby de países No Alineados, más los Estados de corte musulmán. La Resolución tenía un carácter simbólico por la plataforma utilizada para hacerla, ya que no era vinculante para nada, sin embargo era dañina, afectaba la imagen de un país completo y retrocedía cualquier intento de resolución de los conflictos entre Israel y el Mundo Árabe, por supuesto, aún estaba fresca la memoria de la pérdida en la guerra de 1973 y no se había negociado el primer acuerdo importante de paz de la región.
Al final esa resolución fue anulada por la número 46/86 de la Asamblea General de la ONU del año 1991, para poder impulsar el proceso de la Conferencia de Paz de Madrid, que se llevó a cabo ese mismo año. Aunque tras 16 años de señalamiento aún hoy se respiran las ideas de que el sionismo es una especie de racismo que busca segregar a las poblaciones árabes palestinas, esta declaración política de la ESCWA lo demuestra.
Para los efectos de negociar la paz, una declaración de este tipo solo aleja a las partes de poder negociar, y empodera a las visiones extremas que desean tomar decisiones unilaterales para mantener el conflicto en el congelador. Le da más fuerza a los radicales en Palestina y a la derecha recalcitrante y anexionista en Israel, le resta voz a quienes desean poner un fin “salomónico” a un conflicto de casi 7 décadas.
Por supuesto, esos 18 países ven sencillo señalar al Estado de Israel como un opresor o en este caso como un “Estado Apartheid”, cuando el silencio ante crisis humanitarias en sus países son sumamente delicadas.
Marruecos por ejemplo; miembro de la ESCWA, desde 1975 ha sido fuertemente criticada y catalogada de Estado Apartheid contra la población sarahui que habita en la ex antigua colonia española conocida como “República Árabe Sarahui Democrática”, donde además en reiteradas oportunidades se acusa de una limpieza étnica contra la población por parte del gobierno marroquí.
La página “Kaos en la Red”, recopiló además un intento de genocidio por parte de Marruecos entre 1975 – 1976 contra los sarahuis:
Marruecos comprendió que borrando del mapa a la población saharaui, se acababa el problema. Aunque el problema fueran mujeres, ancianos y niños indefensos. Y se empleó a fondo. Los días 18, 20 y 23 de febrero de 1976, la aviación marroquí bombardeó el campamento de Um Draiga con fósforo blanco y napalm, armas prohibidas que queman la piel y llegan a deshacer la carne y los huesos. El resultado fue de al menos 2.000 muertos, niños, mujeres y ancianos quemados por los bombardeos que querían borrar del mapa a la población saharaui.

Las operaciones de la aviación marroquí contra la población civil continuó hasta finales de marzo de 1976, cuando Argelia abrió sus fronteras para acoger a los refugiados saharauis. El Frente Polisario y la Media Luna Argelina se emplearon a fondo para trasladar a la población diezmada y traumatizada hacia la región de Tindouf, en el interior del territorio argelino. (Kaos en la Red, sin fecha)

Por supuesto, al ser parte de esa comisión politizada, con la firma además de un conspiranoico como Richard Falk, Marruecos se ve protegido de cualquier resolución que le señale por sus violaciones a los Derechos Humanos por parte del reino magrebí.
Qatar es otro de los miembros de esa comisión asiática, la cual en 2016 fue señalado por la condena a una mujer holandesa acusada de “adulterio”, luego de que esta fuera violada en ese país. El señalamiento de la condena decía lo siguiente:
Laura, la joven holandesa que se encontraba en prisión desde marzo tras denunciar que sufrió una violación en Qatar, ha sido finalmente condenada por el juez, que la considera culpable de la violación por “adulterio”. La pena, de un año de cárcel, no será aplicada en caso de que “no vuelva a cometer el delito en los próximos 3 años” y ha permitido su extradición a Holanda a cambio de una multa de 3.000 dinares (unos 750 euros). (Tribuna Feminista, 2016)
Ni se hable de los señalamientos por los abusos y violación a los derechos humanos de extranjeros para la construcción de obras de cara al mundial del año 2022 en ese mismo país.
Un último ejemplo es el Líbano, sede de las oficinas de ESCWA, donde los escarnios a la población refugiada han sido tema de crítica por parte de organismos internacionales, entre estos Amnistía Internacional y donde además, se hace un señalamiento por la agresión a la población palestina refugiada en Líbano, donde sufren una serie de discriminaciones.
La mayoría de los refugiados y refugiadas tenían graves dificultades económicas. Las mujeres estaban discriminadas en la ley y en la práctica, y carecían de protección adecuada contra la violencia sexual y otras formas de violencia. Los trabajadores y las trabajadoras migrantes sufrían explotación y abusos. Las autoridades no tomaron medidas para investigar la suerte de miles de personas desaparecidas o que habían quedado en paradero desconocido durante el conflicto que afectó a Líbano entre 1975 y 1990. La población palestina refugiada que vivía ya en Líbano seguía sufriendo discriminación. El Parlamento aprobó una nueva ley para establecer un Instituto Nacional de Derechos Humanos. Los tribunales continuaron imponiendo condenas a muerte. No se llevaron a cabo ejecuciones. (Amnistía Español, Sin fecha)
Esta discriminación les veta de poder ejercer ciertos oficios o recibir permisos de trabajo para que puedan desarrollarse económicamente más allá de los campos de refugiados, donde dicho sea de paso, en el Campo de Ein El Hilweh al Sur del Líbano, se levantó un muro para segregar a la población de refugiados que habita en el lugar y de esta manera poder controlar su entrada y su salida hacia lo interno del territorio libanés, pero de este muro segregacionista se habla poco o nada.
Esos ejemplos solamente ayudan a confirmar la doble moral con la cual actúan algunos brazos de Naciones Unidas para atacar a Israel, comparando un tema de ocupación beligerante en regiones disputadas como lo es el conflicto que se desarrolla actualmente contra los palestinos, donde además el uso de un lenguaje fuerte agrava la percepción de lo que ocurre. Donde ciertamente al utilizar palabras altisonantes como “Apartheid” o “Genocidio” se busca encausar aún más en un camino equivocado el análisis de la región y al mismo tiempo se llega a banalizar el alcance de dichos términos queriendo comparar situaciones muy distintas.
Kenneth Meshoe, Miembro del Parlamento de Sudáfrica, en su momento señaló que no existía algo como un “Apartheid” de israelíes contra palestinos, teniendo claridad en las grandes diferencias con respecto a lo que él mismo vivió en la época que los negros eran discriminados en ese país.
“Como sudafricano negro bajo el Apartheid, entre otras cosas, no podía votar, ni podía viajar libremente para ver el paisaje de Sudáfrica. Ninguna persona de color podía contener un alto cargo en el gobierno. Las carreteras estaban estrictamente separadas, al igual que los estadios deportivos, los baños públicos, las escuelas y el transporte público. Las personas de color tenían hospitales inferiores, una muy mala atención médica y escasa calidad en la educación. Si un médico blanco estaba dispuesto a tomar un paciente negro, tenía que examinarlo en un cuarto trasero o en algún otro lugar oculto. En mis numerosas visitas a Israel, no he visto nada de lo anteriormente mencionado”
Es verdad que bajo una situación de guerra de bajo impacto, en ocasiones se suspenden garantías individuales y esto puede llevar a que se violen derechos fundamentales, pero no es una política de Estado, sino que se trata de una excepción a la circunstancia, y la separación de poderes en Israel llevan a juicio a quienes cometen excesos, con sus pros y sus contras como en cualquier sociedad que busca fortalecer su práctica poliárquica y no dejarlo en simple demagogia política.
Por lo tanto señalar el supuesto Apartheid además de promover visiones aberrantes y contraproducentes, demuestra lo poco enterados que están de la situación en Israel. Como bien lo señala el profesor y ex embajador de Costa Rica en Israel, Rodrigo Carreras, en un corto pero conciso comentario:
Es un cuento que quien conoce Israel, la Margen Occidental del Jordán y Gaza sabe que es falso. En estos lugares si lo que existe fuese Apartheid entonces este quedaría devaluado a meras diferencias culturales.
Termino con la frase al principio de este documento, la ESCWA es una comisión de las Naciones Unidas, pero NO representan la naturaleza del organismo, y sus decisiones politizadas con respecto al conflicto israelí – palestino, más que beneficiar a la causa del derecho palestino a un Estado Independiente, exacerba las posiciones más radicales y hace retroceder cualquier intento de acabar con décadas de conflicto y sufrimiento de las poblaciones, principalmente por supuesto la palestina que ante su falta de un liderazgo solidario a lo interno, debe lidiar además con movimientos políticos de sus hermanos en los países vecinos donde toman decisiones que les perjudica más de lo que les beneficia.
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