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HIP HIP UNESCO

El retiro de Estados Unidos de la UNESCO y automáticamente Israel, no debería de extrañar. En el caso del gobierno norteamericano más allá de parecer una “Quijotada” del gobierno de Trump, representa un acto legítimo de reclamo ante lo politizado que está ese organismo en cuanto al sesgo anti judío con respecto a temas tan delicados como los sitios sagrados, por lo que por un tema de solidaridad con uno de sus aliados, tomaron esta decisión y en el caso israelí por default pensando que se trata de un importante paso de su aliado natural y que además la afectación es directa, por las últimas resoluciones.

 

Dicho sea de paso, durante la Guerra Fría el presidente Reagan tomaría la decisión de retirar a su país de este organismo que como otros, además de trabajar para lo que fue creado, utiliza el lobby político para generar resoluciones que pueden afectar los intereses de otro país, en este caso Estados Unidos.

 

Y vamos más allá, no sería la primera vez tampoco que haya un lobby político en el marco de un organismo internacional que por mayoría deciden realizar resoluciones para acusar a Israel o deslegitimarlo. También en el marco de la Guerra Fría, un sinfín de resoluciones fueron dictaminadas para acusar a los israelíes de todo lo que se les ha ocurrido, como la resolución de 1975 que comparaba al sionismo con el racismo (abrogada en 1991 en el marco de la Conferencia de Madrid) y aún en la actualidad, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, una serie de acusaciones se han dirigido en resoluciones contra Israel, aún presentadas por países que son asiduos violadores a los DDHH pero que no reciben el mismo trato, reclamo que en algún momento también realizó la embajadora estadounidense Nikki Haley.

 

Deslegitima este movimiento al presidente Donald Trump, si fuera cualquier otro presidente estadounidense; aún el “buen Obama”, probablemente que no, pero como la acción la realiza este presidente que con solo existir molesta a la opinión pública, causa que el mundo arda en llamas. Pero lo cierto del caso es que UNESCO vuelve a mostrar su turbia cara de ser otra plataforma de la ONU donde se aprovechan del sistema democrático para secuestrar la agenda con elementos que son monotemáticos.

 

A ver, quién podría desconocer el vínculo de los judíos con la tumba de los patriarcas, con el monte del templo que es el lugar más sagrado del judaísmo o el muro de occidental (de las lamentaciones) que es el sitio judío más simbólico de la modernidad. Se acusa a los judíos de querer judaizar Jerusalem, pero lo cierto del caso es que no puedes judaizar algo que es judío desde su esencia. Que se reconociera a los palestinos como miembros de la UNESCO en el 2011 es solamente un elemento secundario, de una serie de decisiones sobre una política de desarraigo de los judíos a la tierra con la cual sienten una identificación.

 

Históricamente es conocido que en los sitios de las conquistas islámicas, los sitios sagrados de otras culturas o religiones las han “islamizado”; hasta pareciera aquel famosos vídeo juego de computadora; Age of Empires, donde los monjes convierten hasta los edificios de los enemigos a su religión. No sería la primera vez, y muchos grupos a través de la historia han transformado elementos de una cosmovisión a otra, pero en el caso puntual del Islam hasta Jesús fue musulmán y sitios como la Kaaba que fue un sitio de culto politeísta en tiempos de la tribu de Qureish pasaron a convertirse en patrimonio islámico, así como la Basílica de Santa Sofía en Estambul.

 

Las decisiones polémicas de la UNESCO de querer restar vínculos por parte de los Judíos a los lugares sagrados, de peregrinación o de contacto espiritual, obedece a una agenda de la clepto historia actual, donde al eliminar los vínculos del judaísmo con estos lugares, está dentro de un plan de borrar de un plumazo el contacto de los actuales israelíes con una tierra ancestral. Lo sabían los romanos en los primeros dos siglos, que mientras los judíos tuvieran un arraigo espiritual (el templo) y uno nacional (la tierra) no los podrían someter plenamente, por eso los primeros actos de castigo ante las sublevaciones, fue cambiar los nombres de los sitios, pasando de la Provincia Romana de Judea (vínculo territorial) por Palestina, destruir el templo y dedicar el sometimiento de Jerusalem (vínculo espiritual) al dios Júpiter.

 

Nota: HIP viene de H.E.P (Hierosolyma Est Perdita) que significa ‘Jerusalén está perdida’. Hurray viene de Ares, el dios griego de la guerra. … Este grito también fue usado por los cristianos durante las cruzadas que emprendieron entre los siglos XI y XIII para capturar Jerusalén.

 

Fuente: Peripecia

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ESCWA otra demagógica comisión hipócrita

Digamos las cosas como son, no fue la ONU la que llamó “Estado Apartheid” a Israel, sino la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU (ESCWA, por sus siglas en inglés) que no es otra cosa que una comisión de 18 países árabes que hacen lobby para tomar decisiones políticas sobre temas varios, entre esos, no se escapa los conflictos del Medio Oriente. Sencillamente como muchos otros países no democráticos que forman parte de las Naciones Unidas, ESCWA no representa los valores democráticos ni la naturaleza con la cual el máximo organismo internacional fue creado en 1945. 
 
Para los miembros de ESCWA, como en sus respectivos países no tienen los suficientes problemas de violación a los derechos humanos deben buscar en otros conflictos regionales y realizar declaratorias, las cuales diarios internacionales de manera desvergonzada una vez más manipulan diciendo que se trata de la posición oficial de las Naciones Unidas, algo que ni el propio Secretario General, António Guterres ha confirmado.
 
Por supuesto que para nada se trata de una estrategia nueva, todo lo contrario, ya en 1975 en una Asamblea General de las Naciones Unidas se adoptó la Resolución 3379 donde se señalaba al Sionismo como una especie de racismo al mismo nivel que el Apartheid Sudafricano. Una idea que todavía hoy algunos hacen fuerte al querer de una manera absurda desvincular el judaísmo del sionismo, convirtiendo a lo segundo en una “mala palabra”, lo que sencillamente muestra resabios de una ignorancia muy profunda con respecto a los principios del sionismo con la autodeterminación judía (que sería tema para todo un documento al respecto).
 
En aquel momento que se aprobó la Resolución contra el Sionismo fue patrocinada por 25 estados: Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Baréin, Catar, Cuba, Dahomey, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Guinea, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, República Árabe del Yemen, República Democrática Popular del Yemen, Somalia, Sudán, Siria y Túnez. Notan algo en esos Estados? Su gran mayoría dictaduras o monarquías árabes donde la violación a los Derechos Humanos son el pan diario aún HOY.
Fue aprobada por 72 países países (los 25 patrocinadores y 47 de otra índole), la mayoría parte en su momento del lobby de países No Alineados, más los Estados de corte musulmán. La Resolución tenía un carácter simbólico por la plataforma utilizada para hacerla, ya que no era vinculante para nada, sin embargo era dañina, afectaba la imagen de un país completo y retrocedía cualquier intento de resolución de los conflictos entre Israel y el Mundo Árabe, por supuesto, aún estaba fresca la memoria de la pérdida en la guerra de 1973 y no se había negociado el primer acuerdo importante de paz de la región.
Al final esa resolución fue anulada por la número 46/86 de la Asamblea General de la ONU del año 1991, para poder impulsar el proceso de la Conferencia de Paz de Madrid, que se llevó a cabo ese mismo año. Aunque tras 16 años de señalamiento aún hoy se respiran las ideas de que el sionismo es una especie de racismo que busca segregar a las poblaciones árabes palestinas, esta declaración política de la ESCWA lo demuestra.
Para los efectos de negociar la paz, una declaración de este tipo solo aleja a las partes de poder negociar, y empodera a las visiones extremas que desean tomar decisiones unilaterales para mantener el conflicto en el congelador. Le da más fuerza a los radicales en Palestina y a la derecha recalcitrante y anexionista en Israel, le resta voz a quienes desean poner un fin “salomónico” a un conflicto de casi 7 décadas.
Por supuesto, esos 18 países ven sencillo señalar al Estado de Israel como un opresor o en este caso como un “Estado Apartheid”, cuando el silencio ante crisis humanitarias en sus países son sumamente delicadas.
Marruecos por ejemplo; miembro de la ESCWA, desde 1975 ha sido fuertemente criticada y catalogada de Estado Apartheid contra la población sarahui que habita en la ex antigua colonia española conocida como “República Árabe Sarahui Democrática”, donde además en reiteradas oportunidades se acusa de una limpieza étnica contra la población por parte del gobierno marroquí.
La página “Kaos en la Red”, recopiló además un intento de genocidio por parte de Marruecos entre 1975 – 1976 contra los sarahuis:
Marruecos comprendió que borrando del mapa a la población saharaui, se acababa el problema. Aunque el problema fueran mujeres, ancianos y niños indefensos. Y se empleó a fondo. Los días 18, 20 y 23 de febrero de 1976, la aviación marroquí bombardeó el campamento de Um Draiga con fósforo blanco y napalm, armas prohibidas que queman la piel y llegan a deshacer la carne y los huesos. El resultado fue de al menos 2.000 muertos, niños, mujeres y ancianos quemados por los bombardeos que querían borrar del mapa a la población saharaui.

Las operaciones de la aviación marroquí contra la población civil continuó hasta finales de marzo de 1976, cuando Argelia abrió sus fronteras para acoger a los refugiados saharauis. El Frente Polisario y la Media Luna Argelina se emplearon a fondo para trasladar a la población diezmada y traumatizada hacia la región de Tindouf, en el interior del territorio argelino. (Kaos en la Red, sin fecha)

Por supuesto, al ser parte de esa comisión politizada, con la firma además de un conspiranoico como Richard Falk, Marruecos se ve protegido de cualquier resolución que le señale por sus violaciones a los Derechos Humanos por parte del reino magrebí.
Qatar es otro de los miembros de esa comisión asiática, la cual en 2016 fue señalado por la condena a una mujer holandesa acusada de “adulterio”, luego de que esta fuera violada en ese país. El señalamiento de la condena decía lo siguiente:
Laura, la joven holandesa que se encontraba en prisión desde marzo tras denunciar que sufrió una violación en Qatar, ha sido finalmente condenada por el juez, que la considera culpable de la violación por “adulterio”. La pena, de un año de cárcel, no será aplicada en caso de que “no vuelva a cometer el delito en los próximos 3 años” y ha permitido su extradición a Holanda a cambio de una multa de 3.000 dinares (unos 750 euros). (Tribuna Feminista, 2016)
Ni se hable de los señalamientos por los abusos y violación a los derechos humanos de extranjeros para la construcción de obras de cara al mundial del año 2022 en ese mismo país.
Un último ejemplo es el Líbano, sede de las oficinas de ESCWA, donde los escarnios a la población refugiada han sido tema de crítica por parte de organismos internacionales, entre estos Amnistía Internacional y donde además, se hace un señalamiento por la agresión a la población palestina refugiada en Líbano, donde sufren una serie de discriminaciones.
La mayoría de los refugiados y refugiadas tenían graves dificultades económicas. Las mujeres estaban discriminadas en la ley y en la práctica, y carecían de protección adecuada contra la violencia sexual y otras formas de violencia. Los trabajadores y las trabajadoras migrantes sufrían explotación y abusos. Las autoridades no tomaron medidas para investigar la suerte de miles de personas desaparecidas o que habían quedado en paradero desconocido durante el conflicto que afectó a Líbano entre 1975 y 1990. La población palestina refugiada que vivía ya en Líbano seguía sufriendo discriminación. El Parlamento aprobó una nueva ley para establecer un Instituto Nacional de Derechos Humanos. Los tribunales continuaron imponiendo condenas a muerte. No se llevaron a cabo ejecuciones. (Amnistía Español, Sin fecha)
Esta discriminación les veta de poder ejercer ciertos oficios o recibir permisos de trabajo para que puedan desarrollarse económicamente más allá de los campos de refugiados, donde dicho sea de paso, en el Campo de Ein El Hilweh al Sur del Líbano, se levantó un muro para segregar a la población de refugiados que habita en el lugar y de esta manera poder controlar su entrada y su salida hacia lo interno del territorio libanés, pero de este muro segregacionista se habla poco o nada.
Esos ejemplos solamente ayudan a confirmar la doble moral con la cual actúan algunos brazos de Naciones Unidas para atacar a Israel, comparando un tema de ocupación beligerante en regiones disputadas como lo es el conflicto que se desarrolla actualmente contra los palestinos, donde además el uso de un lenguaje fuerte agrava la percepción de lo que ocurre. Donde ciertamente al utilizar palabras altisonantes como “Apartheid” o “Genocidio” se busca encausar aún más en un camino equivocado el análisis de la región y al mismo tiempo se llega a banalizar el alcance de dichos términos queriendo comparar situaciones muy distintas.
Kenneth Meshoe, Miembro del Parlamento de Sudáfrica, en su momento señaló que no existía algo como un “Apartheid” de israelíes contra palestinos, teniendo claridad en las grandes diferencias con respecto a lo que él mismo vivió en la época que los negros eran discriminados en ese país.
“Como sudafricano negro bajo el Apartheid, entre otras cosas, no podía votar, ni podía viajar libremente para ver el paisaje de Sudáfrica. Ninguna persona de color podía contener un alto cargo en el gobierno. Las carreteras estaban estrictamente separadas, al igual que los estadios deportivos, los baños públicos, las escuelas y el transporte público. Las personas de color tenían hospitales inferiores, una muy mala atención médica y escasa calidad en la educación. Si un médico blanco estaba dispuesto a tomar un paciente negro, tenía que examinarlo en un cuarto trasero o en algún otro lugar oculto. En mis numerosas visitas a Israel, no he visto nada de lo anteriormente mencionado”
Es verdad que bajo una situación de guerra de bajo impacto, en ocasiones se suspenden garantías individuales y esto puede llevar a que se violen derechos fundamentales, pero no es una política de Estado, sino que se trata de una excepción a la circunstancia, y la separación de poderes en Israel llevan a juicio a quienes cometen excesos, con sus pros y sus contras como en cualquier sociedad que busca fortalecer su práctica poliárquica y no dejarlo en simple demagogia política.
Por lo tanto señalar el supuesto Apartheid además de promover visiones aberrantes y contraproducentes, demuestra lo poco enterados que están de la situación en Israel. Como bien lo señala el profesor y ex embajador de Costa Rica en Israel, Rodrigo Carreras, en un corto pero conciso comentario:
Es un cuento que quien conoce Israel, la Margen Occidental del Jordán y Gaza sabe que es falso. En estos lugares si lo que existe fuese Apartheid entonces este quedaría devaluado a meras diferencias culturales.
Termino con la frase al principio de este documento, la ESCWA es una comisión de las Naciones Unidas, pero NO representan la naturaleza del organismo, y sus decisiones politizadas con respecto al conflicto israelí – palestino, más que beneficiar a la causa del derecho palestino a un Estado Independiente, exacerba las posiciones más radicales y hace retroceder cualquier intento de acabar con décadas de conflicto y sufrimiento de las poblaciones, principalmente por supuesto la palestina que ante su falta de un liderazgo solidario a lo interno, debe lidiar además con movimientos políticos de sus hermanos en los países vecinos donde toman decisiones que les perjudica más de lo que les beneficia.
Links de interés:

Sistema internacional y la paradoja de la tolerancia

Cuando se estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945 su propósito inicial era el de evitar nuevos conflictos en el mundo. El organismo aparece en la época posterior a la II Guerra Mundial y procuraba a través del consenso remediar los principales roces entre Estados y además evitar algún eventual conflicto

La carta fundacional de la organización, brinda igualdad soberana a cada uno de sus miembros, además limita el accionar de la ONU en casos internos de los países, aunque con el compromiso de observar de cerca cualquier violación a las normas internacionales humanitarias, aún bajo la posibilidad de actos coercitivos para garantizar la adecuada garantía de los derechos humanos de cada ciudadano del mundo.

De lo anterior, resulta contradictorio que siendo la ONU un ente cuya práctica sea democrática, plural y en búsqueda de la equidad entre los ciudadanos del mundo, que entre sus miembros se encuentren países cuyas acciones en sus respectivos territorios sean alejados de estos principios, o peor que en los organismos y foros internacionales aprovechen las plataformas con estas características para criticar, juzgar y pedir acciones contra otros Estados, hacer lobby y emitir condenas o resoluciones al respecto.

A este principio tan contradictorio, el filósofo austriaco, Karl Popper le denominó “La Paradoja de la Tolerancia” y de forma muy clara explicaba:

“…La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia…”

Si bien, una de las intenciones de la democratización de dichos espacios es intentar generar equilibrios políticos involucrando a todos los Estados que sea posible, especialmente en una realidad política internacional tan multipolar. Lo cierto del caso es que en materia de intercambio de ideas, los principales foros internacionales se han convertido en una especie de “circo romano burocrático”.

Un espacio donde las armas de la diplomacia, las condenas y los juicios aplican contra unos pocos estados, con el beneplácito de los lobbies que conforman bloques políticos por afinidad ideológica, favores o empoderamiento regional, y en pocas ocasiones se verán utilizadas estas herramientas emprendidas contra uno de sus aliados

También, la apertura a democratizar los espacios para aquellos que en sus respectivas sociedades no lo aplican hacia sus ciudadanos, hace que las elecciones en organismos y foros internacionales sean risibles y hasta absurdos. Ejemplo de esto, la incorporación de países como Venezuela, Irak, Arabia Saudita, China, Qatar, Burundi o Bangladesh en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU; agencia especializada que fue creada en el año 2006 para la promoción del respeto a estos derechos en el Mundo.

Países como los citados, tienen acusaciones hoy por violaciones flagrantes a los DDHH, en organismos internacionales como Amnistía Internacional, Transparency International, Democracy Index, Human Rights Watch, entre otros. Por lo que resulta anecdótico y fuera de la realidad, que sean estos los países que pueden tomar decisiones y juzgar a otras naciones, entre esas, democracias por supuesto.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es un espacio de acción un poco más reducido, liderados por los países vencedores de la II Guerra Mundial, más otros que son elegidos de manera rotativa en períodos de dos años y cuyas resoluciones por lo general tienen a diferencia de otros órganos de la ONU, carácter vinculante, dependiendo del Capítulo de la Carta del Organismo que sea citado y además si una propuesta es o no pasada por el filtro del veto al que las naciones del Consejo Permanente tienen derecho (China, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido y Francia).

Aun así, entre los miembros destaca la presencia de Estados que no son ejemplos de democracia ni equidad. Que también actúan de oficio contra Estados que consideran enemigos, o contrarios a sus agendas estratégicas o geopolíticas, algo que contra ellos o sus aliados no permiten que ocurra.

Al parecer el Sistema Internacional con el paso de las décadas se ha desgastado, se ha ido vulnerando  y perdido credibilidad, sin embargo, como decía Winston Churchill que “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos… De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando”. La incógnita que queda por resolver es, cómo preservar la paz y los equilibrios del mundo, cuando el acceso a tener voz y juicio en las plataformas internacionales abre tanto el portillo para que, tanto líderes democráticos, como dictadores o líderes absolutistas hagan y deshagan a gusto mancillando en ocasiones los principios que los valores del respeto a la igualdad y equidad entre seres humanos son la razón ideológica de las Naciones Unidas.

¿Se hará Christiana la ONU?

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El gobierno nacional decidió por aclamación de las principales fuerzas políticas proponer a Christiana Figueres Olsen como candidata a la Secretaría General de las Naciones Unidas, en sustitución del surcoreano Ban Ki Moon.

La señora Figueres Olsen, es economista y analista. Se ha destacado en una sorprendente labor con el tema del Cambio Climático, presente en los principales foros mundiales de dicho tópico, además de ser la fundadora del Centro para el Desarrollo Sostenible de las Américas, ha sido la Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, al cual ha renunciado para poder postularse a este importante puesto.

Le tocará competir contra otros 11 candidatos entre los que se encuentran también 5 mujeres, destacando la señora Irina Bokova quien desde el 2009 ha ejercido como Directora General de la UNESCO, un puesto por demás de mucho alcance mediático por la labor realizada en los temas de cultura y educación, así como el importante lobby de naciones que puede alcanzar para respaldar su candidatura.

Costa Rica a la vanguardia política mundial.

El país tiene una importante gama de diplomáticos que tendrán una dura labor en vender la candidatura de la señora Figueres Olsen ante los demás países para que la respalden a fin de alcanzar tan importante puesto.

Para Costa Rica sería un logro político de magnitudes sorprendentes. Se trataría de la primera mujer en alcanzar esta posición en la historia de la organización desde su fundación en 1945, por otra parte, destacaría que sea un país sin ejército quien tenga semejante líder a la cabeza de una de las instituciones más importantes del mundo, en especial contemplando que una de las prioridades de las Naciones Unidas es lograr la resolución pacífica de las disputas en el mundo, así como el fortalecimiento de la respuesta ante las crisis mundiales.

En algún momento previo se había contemplado la candidatura de otra costarricense para el puesto en ONU; la Señora Rebeca Grynspan Mayufis, quien ejerce desde el año 2014 como Secretaria en la Secretaría General Iberoamericana, quien también ha sido una mujer de una destacada trayectoria en la política mundial.

Lo anterior demuestra el crecimiento evidente en cuanto a la mujer en política que el país está presentando, ya se ha roto el paradigma con una presidenta de la República y ahora se está frente a la gran posibilidad de que una mujer se coloque a la cabeza de las Naciones Unidas.

La gestión proselitista no será sencilla, las oportunidades de que sea designada no serán sencillas, la labor de Christiana a nivel global ha sido destacable, aunque mucho dependerá del trabajo que a nivel del gobierno de la República puedan lograr para promover a la señora Figueres Olsen y llevarla a lo alto de diplomacia global.

El neo antisemitismo, el despertar de la bestia

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Caricatura antisemita

El 1ero de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 60/7 decidió señalar el 27 de enero de cada año como el “Día Internacional de Conmemoración en memoria de las Víctimas del Holocausto”, por lo que desde hace más de una década en esa fecha se realizan actos de corte político donde se hace alguna mención a la conmemoración, aunque por lo general en ciertas esferas, se pretende manchar la memoria de las víctimas al mezclar la Shoah con los conflictos actuales del Medio Oriente o con el insistente negacionismo que toma fuerza entre grupos principalmente de carácter judeofóbico, algunos de los cuales ocultan su odio al judaísmo criticando la ideología política del sionismo de forma general; en general desconocen que existen diferentes ramas de dicha ideología, pero eso es tema de otro artículo.

En este año 2016, se puede señalar una desagradable diferencia a otras conmemoraciones. La persecución contra los judíos en Europa preocupa a esta minoría que ha visto el despertar de una gran bestia que nunca ha sido exterminada; el antisemitismo. Este duerme por épocas, sus crías eventualmente atacan y que ante las grandes crisis sociales, económicas y culturales se levanta con gran fuerza, bien alimentada por las circunstancias que vive esa región.

Ese terrible monstruo, se hace acompañar en la actualidad de otra criatura que no tiene un amo fijo y que sirve a los intereses del odio; ese ente inestable es la islamofobia. Su volatilidad sirve para los intereses de los antisemitas de todos los bandos; le funciona a la extrema derecha europea, blanca y cristiana.

Le sirve a la izquierda “buenista” y extrema que mezcla el supuesto apoyo de la causa palestina y la defensa de naturaleza “humanitaria” de los inmigrantes musulmanes hacia Europa, y quienes en sus discursos usan el antisemitismo solapado de “anti sionismo” junto con el discurso de que los europeos deben tener las puertas abiertas a estos migrantes como compensación a décadas de colonialismo y acusando de islamofobia a quienes no quieren permitir estas migraciones masivas.

También le favorece a los grupos islamistas que han estado absorbiendo las grandes masas de musulmanes inmigrantes que han llegado al continente, algunos en carácter de “refugiados” y otros como parte de una campaña de islamización promovida por clérigos musulmanes del Medio Oriente y otros que se encuentran en Europa expandiendo el germen del odio, como por ejemplo el abogado y religioso islamista Anjem Choudary.

El resultado de este antisemitismo en el último año ha generado oleadas de inmigrantes desde Europa hacia Israel y otros países occidentales no europeos, ejemplo de Francia donde en cerca de 5 años han migrado cerca de 13.000 personas, movidos por los actos de odio contra la comunidad francesa que es la más grande de Europa y la tercera más grande del mundo (superados solo por Israel y los Estados Unidos).

Los atentados terroristas contra el colegio de Toulouse en el 2012, el ataque contra la sinagoga Don Isaac Abravanel en julio 2014 durante una marcha pro palestina, también el atentado contra el Super Casher (junto con el ataque a la revista Charlie Hebdo) en enero de 2015, así como el ocurrido en París el 13 de noviembre del mismo donde se incluyeron objetivos judíos, se han convertido en algunos de los detonantes para una masiva salida de judíos de este país.

Pero en otros países europeos, la actitud antisemita y los actos violentos también han sido frecuentes, por ejemplo en Ucrania en la región de Donetsk donde los mensajes contra los judíos han preocupado a la comunidad, otro ejemplo fue en marzo de 2014, el rabino Hillel Cohen de la organización Hatzalah fue agredido en Kiev. El 25 de febrero del mismo año, la sinagoga Gymat Rosa en Zaporizhia fue atacada con bombas incendiarias.

En Alemania en el año 2015 se reportó un crecimiento de los ataques de corte judeofóbico en un 25% principalmente a manos de turcos y de inmigrantes árabes. La Liga Anti difamación (ADL) reportó que para ese mismo año, el porcentaje de antisemitismo ubica a Europa Occidental con un 24% de población con actitudes antisemitas siendo Grecia con un 69% el país con mayor cantidad de población que tienen ideas negativas sobre los judíos y Suecia el de niveles menores (4% de la población). Por su parte en Europa Oriental, los polacos con el 45% son quienes presentan el mayor nivel de judeofobia de la zona y la República Checa con 13% los que menos posiciones contra el judaísmo presenta, del poco alentador 34% general de la región.

Y es determinante que además de los actos de los judeofóbos locales, las poblaciones migrantes que se han ubicado en Europa traen también el virus del odio judío. El mismo análisis del 2015 indica que al menos un 74% de los ciudadanos del Medio Oriente y el Norte de África (MENA) tienen ideas negativas del judaísmo, una actitud que acarrean desde la conquista Islámica de la región donde por ejemplo en el siglo XVI los judíos de Persia eran obligados a vivir en zonas separadas de la ciudad (guetos) por considerarlos impuros, además de vivir otras vejaciones y sometimiento a la legalidad islámica que por su condición de “dhimmis”; no musulmanes que pueden vivir bajo la tutela islámica sometidos a una normativa diferenciada.

La mayoría de musulmanes del Medio Oriente y el Norte de África no han visto nunca a un judío, la cantidad de judíos en la región no es tan amplia para tener contacto con ellos; salvo Irán con 10.000 personas de esta fe aproximadamente, los demás países no cuentan con un número considerable de esta población para decir que han visto uno, pero la propaganda y las enseñanzas de clérigos han generado conceptos muy negativos, al punto que se les compara con monos o cerdos, por ejemplo en el sistema educativo de Arabia Saudita, algunos religiosos egipcios, entre otros.

Ocurre también donde la hostilidad no permite que sean muy abiertos a expresar su fe o donde al sufrir alguna violencia no tengan muchas posibilidades de declarar para evitar hostilidades, como ocurrió a mediados del mes de enero donde una sinagoga en Teherán sucumbió en una de sus paredes y se dañaron los rollos de la Torah, pero por temor no se han querido referir a esto como una situación “no accidental”, o la disminuida comunidad judía libanesa que prefieren mantener el anonimato y orar en silencio en sus hogares temerosos del ostracismo y la hostilidad.

Este pensamiento es el que muchos inmigrantes que se han movilizado a Europa llevan como elemento adicional, y que atiza el odio y los ataques contra comunidades que han intentado levantarse, después de la catástrofe de la II Guerra Mundial, por lo que desde varias esferas políticas y religiosas del liderazgo judío se predica, que ahí ya los judíos no tienen nada qué hacer, que salgan ya, como la advertencia que se hizo previo a que los nazis comenzaran su plan de conquista y exterminio. Esa bestia solo parecía muerta, en realidad se ha conservado alerta esperando una nueva oportunidad para dar un nuevo zarpazo y con sus afiladas garras de nuevo arrasar con los valores de nuestra sociedad.