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¿Quién se supone que es Emmanuel Macron?

Para conocer quién es el nuevo presidente francés, no solo basta con ingresar en la biografía y leer lo que se ha escrito al respecto, sino que es necesario también analizar, lo que dicen los grupos políticos sobre él.

En términos generales de elección popular

Para poco más de 11,5 millones de personas; equivalentes al 24,5% de abstención que hubo según el sondeo del padrón electoral; el nuevo líder galo no representa un cambio real en la política del Estado, mientras que para 4,2 millones de personas (9% del padrón) que votaron en blanco o nulo, su voto protesta demuestra que ningún grupo político les representa como debe de ser. Esto presenta una antipatía política total de poco más de 15 millones de electores.

Por otra parte, si bien cerca de un 66% de los votantes se decidieron por el ex asesor del presidente Hollande, hubo un 34% favorable a una visión de ala dura proveniente de la candidata Marine Le Pen, que no es un número nada despreciable en cuanto a la cantidad de personas con una posición ultra nacionalista y de principios que rayan en el racismo y la discriminación. Aunque también, hay parte de esos casi 11 millones de electores que creen realmente que hay temas nacionales que Macron no puede asumir en beneficio de lo que ellos llaman “los verdaderos franceses”.

Macron es sinónimo de conspiración

Para algunos, el que un presidente se llame Emmanuel quizás le obligaría automáticamente el haber nacido en un pesebre, dentro de una familia humilde y haberse partido la espalda trabajando para ser un verdadero éxito y ejemplo para todos. Sin embargo, Macron nace en una familia burguesa, y además, entre sus muchos trabajos, por su formación financiera y económica, laboró en el Banco Rothschild, lo que ha valido que se le señale de ser parte de varias teorías conspirativas.

Se le acusa de estar bajo el dominio de la poderosa banca de la cual se han creado muchos mitos y leyendas sobre dominio mundial a través de los años, así como de tener afiliaciones oscuras con lo que algunos “conspiranoicos” han denominado la “estrategia sionista internacional”. En palabras de un sitio que expande este tipo de acusaciones que rayan entre el ridículo y las teorías judeófobas de los siglos XIX y XX:

“…Para este sujeto Francia es un peón más al servicio de la estrategia sionista internacional, la Unión Europea el elemento fundamental para acabar con la verdadera Europa y la inmigración masiva, especialmente la islámica, una herramienta para reducir a escombros la identidad europea…”

Es pues Macron, para los que atienden a estas teorías, un peón más del tablero de dominio mundial, donde él (Emmanuel) cumple el rol de ser la cara visible, pero por detrás hay un gobierno de la sombra que viene por el dominio total.

Y este tipo de ideas conspirativas las abrazan con el mismo entusiasmo tanto los seguidores de lo que anteriormente llamábamos la “derecha” como la “izquierda” política, con tal de no aceptar el resultado francés, las teorías de dominio de un grupo que trabaja a las sombras hacen eco en la era de la tecnología.

El temor frente al islamismo.

A lo anterior se suma otra idea entre los grupos que no estaban convencidos de la elección de Macron; aparte claro está de la línea dura de Le Pen. Existen aquellos que temen por el futuro de las migraciones principalmente de musulmanes a Francia, y el crecimiento de células islamistas en barrios de la periferia donde abundan las mezquitas wahabistas y se aplica la sharia como norma para controlar los destinos de los miembros de dichas zonas, al margen por supuesto de la Ley de la República.

El abordaje que el presidente electo ha realizado acerca de esta problemática es pobre, y algunos le acusan de mantener una línea laxa al respecto y no proponer ningún elemento que pueda eventualmente confrontar una crisis tanto con el tema de los refugiados como el fortalecimiento islamista en regiones importantes de Francia.

Entre las teorías conspirativas, y aquellos que se aprovechan de las concesiones que brindan algunos grupos políticos para no parecer “radicales”, la realidad es que el país cae en la encrucijada de un futuro turbio donde los extremistas de un sector y el otro se terminan encontrando y generando desastres.

El respiro para los europeístas

Lejos de los aspectos complejos citados arriba. Es un hecho que para aquellos grupos que defienden el modelo de la Unión Europea (UE), Emmanuel Macron representa un respiro después de ver movimientos que ponían en riesgo a la integración regional, como el BREXIT, la elección del presidente Donald Trump que abogaba por proyectos más nacionalistas, así como un llamado a debilitar las bases de la OTAN con amenazar en disminuir la contribución económica norteamericana a ese organismo multilateral y el crecimiento de grupos euro escépticos que abogan por la autodeterminación nacional como respuesta a lo que denominan el fracaso integracionista.

Para los defensores de la Unión Europea Francia junto con Alemania son los países que mantienen a flote el sistema, por lo que auguraban que de haber ganado la candidata Marine Le Pen, el terremoto en las bases de la integración habría sido de magnitudes catastróficas, y desde el propio lunes posterior a las elecciones habría sido necesario comenzar a recoger los despojos restantes de un sistema condenado a su extinción. Sería pues, crónica de una muerte anunciada.

La moneda en el aire para Macron.

La frase idealista sigue siendo el gran reto para una Nación que procura seguir siendo líder mundial. ¿Libertad, fraternidad e igualdad, pero hasta qué punto es así hoy?

Los principales temas que debe abordar Macron una vez que llegue al Palacio Eliseo tiene que ver con los siguientes aspectos, según dictaminan los principales analistas de la situación francesa:

  • Económico: desde la posición de los “parados” (desempleados), reformas laborales, reforma de pensiones.
  • Crisis migratoria: tema que debe ser abordado desde la posición de los derechos humanos, pero también de la seguridad nacional.
  • El espíritu anti europeo: el euro escepticismo sigue ganando terreno, y los partidos de ala dura lo promueven con más fuerza en una lucha sin tregua.

La resaca política en Francia no se hará esperar, y las próximas embestidas contra la elección de Macron serán fuertes y la ruta para gobernar los destinos franceses en los próximos años serán complicados marcados por la duda y teorías oscuras sobre él.

El éxito y el fracaso de las “empresas islamistas”

Introducción:

 

Los grupos islamistas realmente merecen un análisis para comprender las razones por las cuales sus acciones son exitosas o fracasan. No cualquier grupo que emprende el camino del empoderamiento desde el discurso islámico radical tiene la misma suerte, ya que la labor a realizarse tiene mucho trayecto por realizarse, comenzando con el convencimiento o sometimiento de los líderes de los diferentes clanes en una comunidad islámica, los que logran tener un visto bueno desde ese frente, comienza con el pie derecho su “empresa”, pero con esto no basta y se necesita crear toda una estructura para permanecer a través del tiempo, ya que estos grupos por lo general su primera motivación es ideológica, pero así como “amor con hambre no dura”, una propuesta idealista sin acciones que los refuerce tendrá resultados positivos en el largo plazo.

 

Esto nos lleva a explicar dos casos muy sonados de agrupaciones islámicas cuyos movimientos podrían ser catalogados como exitosos o fracasados en cuanto a la firmeza de las bases que han consolidado o al menos del poder ya sea duro o blando que hayan podido emplear sobre la población para ajustarla a sus ideales.

 

Palabras clave: Islamismo, terrorismo, DAESH, Hezbollah.

 

DAESH (Mal llamado Estado Islámico)

 

El DAESH pierde fuerza en las regiones del Levante, se ha debilitado de aquel ímpetu con el cual arrasó al comenzar su labor. Entrar en el juego siendo catalogado el malo de la historia no le benefició. A pesar de haber ganado mucha fuerza al comienzo de su gestión teniendo a favor poblaciones sunitas en Siria e Iraq principalmente, así como lograr hacerse con el control de grandes extensiones territoriales y productos estratégicos.

 

Su éxito en realidad no es tal, ya que se debió al despertar de una fuerza que se encontraba dormida. Finalmente DAESH al igual que otros grupos islamistas más que ser un fenómeno que aparece y desaparece, es una ideología que se levanta o se vuelve a dormir y su potencia dependerá de cuánta cohesión logre entre los grupos de la región donde se ubica, a lo que además se debe sumar las fuerzas regulares que apoyen su gestión, algo que al menos esta agrupación no logra, ya que a pesar de tener entre sus filas gran número de sunitas iraquíes y sirios, así como otro grupo de “nuevos musulmanes” importados de conversiones radicales llevadas a cabo en el mismo corazón de la Europa contradictoria, además de los llamados a migrar para algunos musulmanes de tercera generación en el “Viejo Continente” y que la propia sociedad se ha encargado de no integrarlos sino que por el contrario les discrimina y les señala como ajenos a la región.

 

Estos diversos grupos, han chocado contra las fuerzas del chiismo, en la región que agrupa al mayor número de estos fieles, y además han sucumbido ante la oposición férrea de otros grupos que no se sienten representados por el DAESH y los continuos golpes de ejércitos regulares (Rusia, Siria, algunos países del bloque occidental), así como guerrillas que ciertamente prefieren lo malo conocido que lo peor por conocer, como lo son los kurdos.

 

La agrupación sunita wahabista sufre además de no contar con simpatías expresas por ningún Estado, ni siquiera de los países que durante años de forma directa e indirecta han patrocinado las actividades de estos grupos como lo han hecho Arabia Saudita o Qatar, pero que ante la impopularidad de los islamistas jamás serían capaces de exponer sus imagen pública; que ya de por sí es deteriorada; con la firma de su cooperación económica, un hecho que es de todos modos un secreto a voces que lo realizan para evitar los ataques al interior de sus países donde conviven con la hipocresía de la violación a los derechos humanos y una poderosa billetera que compra favores alrededor del mundo.

 

La corrupción y el doble discurso que promulgan los Estados de mayoría sunita con fuerte potencial económico, les limita a declararse abiertamente patrocinadores del terrorismo proveniente de este tipo de agrupaciones, por lo que el soporte económico que brinda en algún momento aprovechan cualquier impasse para suspenderlo o fortalecer a otro, lo que no permite nunca que se consolide alguna agrupación en específico.

 

Esto ha llevado a los promotores del Califato a buscar nuevos caminos, ya que al deteriorarse su monarquía de papel, deben ubicarse en nuevos destinos donde lo laxo de sus normas les permitan ganar fuerza y adhesiones, por lo que DAESH comienza a ganar posiciones en el Magreb y en el Sahel africano, pero sus acciones en esas regiones van más de empoderamiento político – social, donde al igual que como lo hace Al Qaeda brindan ayuda económica, social y material a personas desposeídas, lo que les asegura un público dispuesto a absorber las ideas radicales, y quienes curiosamente son parte de los grandes grupos migratorios que posteriormente junto con migrantes económicos huyen a territorio europeo, donde las madrazas y mezquitas salafitas desde hace algunas décadas han acrecentado su discurso anti occidental.

 

A esos movimientos de África hacia Europa, se le debe agregar los “nuevos musulmanes” europeos, quienes regresarán de algún modo a los países de los cuales salieron, y que de ser arrestados infectan a otros en las cárceles, y de no hacerlo buscarán fortalecer los grupos radicales en esa región occidental, lo que ciertamente es un peligro que se viene dando desde hace mucho y con regularidad en las noticias sale el desmantelamiento de mezquitas salafistas o de redes promotoras de visiones radicales islámicas.

 

Y también quedará presencia de estas redes a lo interno del Levante; aún hoy tienen zonas estratégicas bajo su control y su salida de ellas no se prevé sea en el corto plazo. Son regiones donde no perderán fuerza del todo, ya que representan alguna de las visiones de grupos que no se sienten representados ni protegidos por los grupos musulmanes en el poder, principalmente los sunitas no se sienten representados por gobiernos chiitas quienes los han llegado a catalogar de “quinta columna”, aunque no es una opinión generalizada, no ha dejado de ser una parte de los señalamientos contra esta minoría en un país donde el poder está en la mayoría chiita desde la caída de Sadam Hussein con la invasión occidental a principios de este siglo.

 

Más sin embargo, resulta iluso pensar que el DAESH se va a destruir ya que más allá de ser una “estructura”, lo que DAESH promueve es una ideología, la misma que comparten agrupaciones islamistas radicales, con la diferencia quizás de los esfuerzos político militares que han empleado para llevar a un proyecto macro sus actos y que quizás el proyecto propiamente de DAESH es un poco más aterrizado que los movimientos simplistas hacia el terror que han empleado otras agrupaciones como Al Qaeda por ejemplo.

 

Hezbollah, una empresa exitosa al servicio de los Ayatolas.

 

Otro grupo con una visión política islamista que está teniendo éxitos en la región es el Hezbollah, principalmente porque tienen el padrinazgo de un Estado como Irán que ha echado mano de un “Estado accesorio” como lo ha sido Siria para tener un área de acción desde Teherán hasta Beirut haciendo paradas estratégicas en Damasco. Lo que le facilita el trasiego de armas y mantener una beligerancia no directa contra Israel, siendo las regiones en el Sur libanés el sector más afectado por la violencia, principalmente porque Hezbollah utiliza los campamentos de refugiados palestinos como base de operación, bodega de armamento y centro de adoctrinamiento para tener nuevos miembros.

 

El uso de la acción social del grupo pro sirio y pro iraní le da mayor apoyo entre los ciudadanos, ya que durante años el “Partido de Alá” ha levantado escuelas, hospitales, centros de asistencia social, entre otros, lo que le suma adhesiones aunque sea en apoyos políticos.

 

Irán no tiene problemas en manifestar su apoyo al grupo islamista, ya que desde hace muchos años, ha sido declarado parte del “Eje del Mal”, y por sus ideas contrarias a Occidente, sus posiciones combatidas desde varios frentes, por lo que como dice el argot popular “una raya más al tigre” no hace mucha diferencia.

 

También se le suma a la lista de “éxitos” del Hezbollah, que aparte de tener un brazo militar que en ocasiones supera en poder al propio ejército libanés, desde el año 2009 su brazo político fue aceptado legalmente en el Líbano y posee miembros en el parlamento del “país de los cedros”, con Mohammad Raad como líder del bloque parlamentario, donde tienen 13 curules de los 128 que posee el poder legislativo libanés.

 

Además de esto, la geopolítica y las relaciones exteriores del régimen de los Ayatolas les ha permitido abrir otros espacios que les han brindado espacios de acción extra regionales, como sus contactos con el gobierno de Caracas, donde el vicepresidente de dicha nación Tareck El Aissami ha sido catalogado como un importante contacto entre el país caribeño, el gobierno de Khamenei y la agrupación chiita libanesa.
Cabe recordar que además Venezuela tiene un vuelo directo con Damasco, desde el cual se ha sospechado es la ventana de entrada de milicianos chiitas a nuestra región y que hay análisis de inteligencia donde se señala la presencia de miembros de Hezbollah en otras zonas latinoamericanas como la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), además recordar que dicha agrupación está señalada de ser la autora de los atentados en Argentina contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994).

 

Al igual que el islamismo de DAESH, el islamismo de Hezbollah tiene objetivos expansionistas, principalmente del poder de los Ayatolas y de los movimientos chiitas.

 

También como los salafistas sunitas, el “Partido de Alá” desea exterminar al Estado de Israel y “liberar la tierra santa islámica” que está bajo el poder de un Estado no islámico dhimmi en una clara afrenta a su visión religiosa. Pero además la agrupación chiita, desea ganar más posiciones con respecto a los grupos sunitas que tienen la mayor cantidad del poder islámico, entre eso el control de los lugares sagrados del Islam.

 

Para su labor de “liberación” de la tierra santa islámica de manos de los judíos, Hezbollah cuenta con un esbirro; que curiosamente dice ser de doctrina sunita, pero que por cuestiones de interés “camina sobre la cuerda floja…atrapado en el arco chií Siria – Hezbollah – Irán… y las potencias regionales suníes, a las que se aproxima y con las que comparte confesión religiosa…” (Gara, 2013). Elemento que en ocasiones le resta fuerza o apoyos (a Hamas) porque coquetea tanto con los favores de Teherán como con los favores de países no siempre amistosos con los Ayatolas (Turquía, Qatar, Dubai, etc.)

 

Conclusiones:

 

Es evidente que más allá de querer resaltar lo “bueno” de cualquier grupo radical, el valor de este texto recae sobre la hipocresía a la hora de catalogar el impacto de los apoyos que agrupaciones de esta naturaleza reciben de distintos países.

 

El claro apoyo abiertamente expresado de los países con mayoría chiita hacia el brazo político y armado más exitoso de su corriente en el mundo, contrasta con los apoyos solapados y poco efectivos de los países de mayoría sunita; quienes además son mayoría en el mundo musulmán en general, hacia las agrupaciones radicales como DAESH o Al Qaeda.

Este apoyo recibido por Hezbollah le ha permitido, además de tener un control militar en el Líbano, haberse colado políticamente en los poderes del Estado y tener la posibilidad de controlar por convencimiento o por persuasión militar el país. Líbano tiene la particularidad de que constitucionalmente el Presidente debe ser cristiano maronita, el Primer Ministro un musulmán sunita y el portavoz de la cámara un musulmán chiita, en un intento por unir las visiones sociales distintas del país, pero donde el ejercicio del poder juega un factor determinante para cambiar los objetivos a su favor.

 

Lo anterior, no resta para las agrupaciones islamistas sunitas, que haya beneficios económicos de países como Arabia Saudita, Qatar y otros similares a madrazas o grupos de estudio islámico en países occidentales, donde la expansión de una visión radical del Islam se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, lo que no impediría a la postre que se desarrollen a lo interno de territorios occidentales grupos que puedan buscar un mayor empoderamiento político, aprovechando el crecimiento demográfico que tiene la población islámica en relación con la media occidental.

 

Tampoco resta la posibilidad que eventualmente se den más atentados terroristas en Europa desde regiones que ya tienen el visto de inteligencia de estar funcionando como “criaderos” de radicales que podrían explotar en violencia en cualquier momento.

 

No se debe dejar de lado, que al estar frente a una idea, la supuesta erradicación de DAESH o Al Qaeda de regiones como Medio Oriente no significa automáticamente que estemos frente al fin del islamismo radical, finalmente a diferencia de lo que estamos acostumbrados en Occidente, donde el éxito militar se resume a un tema de espacio vital y recursos estratégicos, en el islamismo se traduce en controles desde las bases de organización elementales (clanes y familias) hasta llegar a agruparlos y poder construir algo más grande.

 

En nombre del eufemismo de la “Guerra contra el terrorismo”, no ha permitido llegar a una verdadera visión del combate abierto que se tiene contra el Islam radical, el cual adopta  denominaciones genéricas, pero que no quiere decir que ante su destrucción se acabe con la idea, sino que esta solamente adoptará un nuevo alias, para seguir siendo el mismo fenómeno con diferente sombrero.

El dilema de los refugiados

refugiados

El 4 de diciembre del año 2000 la Asamblea General de las Naciones Unidas, designaron por medio de la Resolución 55/76 que a partir del 2001 el 20 de junio sería el “Día Mundial de los Refugiados”. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha declarado que cada minuto 8 personas dejan todo para huir de la guerra.

Los últimos años, las crisis políticas de diversas regiones del mundo, principalmente de África y el Medio Oriente (MENA) ha generado las mayores crisis humanitarias desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Las estadísticas hasta mediados del 2015 indicaban que había al menos 15,1 millones de personas que tuvieron que abandonar sus hogares por diversos motivos, principalmente la guerra en sus territorios.

Los conflictos en MENA ocasionan que millones de personas salgan huyendo de las zonas de violencia para preservar sus vidas, ubicándose principalmente en países vecinos o buscando movilizarse hacia territorios más promisorios en Europa y países de América, en especial Estados Unidos y Canadá.

Análisis de las masas migratorias.

Para los sistemas de seguridad Occidentales, debe ser obligatorio realizar un análisis crítico en las movilizaciones de enormes masas de personas y discriminar entre quienes huyen de la violencia en condición de verdaderos refugiados y quienes lo hacen por temas meramente económicos o bajo otros aspectos que pongan en peligro la seguridad y soberanía de los países, por ejemplo radicalización o terrorismo.

Por su parte, las personas que huyen de la violencia y la guerra en sus respectivos países (Siria, Irak, Libia, Nigeria, Somalia, etc.) se dividen en dos grupos principales que enciende las alertas en países que no son musulmanes. En primer lugar están quienes son verdaderos refugiados, principalmente familias enteras con poblaciones vulnerables (mujeres, niños, ancianos) y por el otro lado se encuentran los elementos que forman parte de agrupaciones islamistas (DAESH, Al Qaeda, etc.) quienes aprovechan la crisis para intentar exportar la violencia de las regiones hacia territorio occidental o llevar su ideología extrema para engrosar las filas de otros grupos ya presentes Occidente.

De la misma manera, quienes salieron de sus países por un mejor futuro económico no son todos refugiados. En su mayoría se tratan de inmigrantes que como en cualquier otra región del mundo corren procurando mejorar sus condiciones. Estos ocasionan crisis humanitarias, crisis económicas en las zonas hacia donde se reubican y además elevan las cifras de muertos por la forma en la que huyen de sus países, terminan naufragando en el mar abandonados por los “coyotes” que los trasladan o son parte de redes criminales de tráfico de personas que los llevan engañados para ejercer actividades ilegales en los países destino.

El panorama sobre refugiados en el mundo no parece tener un futuro alentador, sino que por el contrario puede que la situación empeore, las crisis en vez de disminuir se agravan y a esto, está el problema que internamente se está ocasionando en los países receptores que se suman a políticas que fortalecen posiciones de extrema derecha y promoción de odio a las minorías inmigrantes que además facilitan el trabajo de quienes promueven el mensaje de odio desde los grupos islamistas radicales, causando una verdadera crisis en Occidente.

La esencia del mártir: Cuando morir es un privilegio

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Según las interpretaciones islámicas de la sharia (ley islámica), cuando alguien muere por causa del Islam, recibe el nombre de shahid (mártir), es decir “el viviente”, según la Sura 3 (Sura Al – Imram) aleyas 169 – 171:

“…Y no penséis que quienes han caído por Alá hayan muerto. ¡Al contrario! Están vivos y sustentados junto a su Señor, contentos por el favor que Alá les ha hecho y alegres por quienes aún no les han seguido, porque no tienen que temer y no estarán tristes, alegres por una gracia y favor de Alá y porque Alá no deja de remunerar a los creyentes…”

Existen casos particulares en los cuales alguien es catalogado como mártir, y todos están asociados con labor a favor de Alá, desde quien muere a causa de una epidemia, ahogado, en el vientre de su madre, protegiendo sus bienes (la tierra por ejemplo), hasta quienes mueren en la batalla por el honor de Alá y su profeta.

Desde la propia interpretación de uno de los mayores exegetas islámicos Muhammad Ibn Ismail Al – Bujari (años 810 – 870 de nuestra Era) la muerte siendo considerado un shahid es un un honor que no se puede comparar:

“…Sus almas se han instalado en el Paraiso mientras que el resto esperan en sus tumbas el día del Juicio. Según palabras del profeta: “Las almas de los mártires están en las vesículas de unos pájaros verdes que se alimentan de las hojas del Paraíso”…”

En ocasiones particulares, cuando el llamado al martirio es para una guerra en el nombre del Islam y promovido por algún líder político y/o religioso. El sustento de las familias de los mártires corre por parte de la comunidad islámica (umma islamiya), en algunos casos por tratarse de un tema político, las propias autoridades se encargan de darle esa manutención a los familiares después de que su hijo decidiera ir a la lucha por la causa Santa.

El convencimiento de quien va a transformarse en mártir voluntariamente proviene de la promesa de entrada al paraíso directamente, en ocasiones ofreciendo supuestas 72 vírgenes, en el caso de los varones para su deleite eterno, en el caso de las mujeres el premio será un solo hombre que le bastará para cumplir con todos sus deseos.

Sura 78 (An – Naba) aleyas 31 – 34: “…Por cierto que los piadosos obtendrán el triunfo verdadero [el Paraíso]. Donde habrá huertos y viñedos, Esposas de turgentes senos que tendrán siempre la misma edad, Y copas llenas [de vino que no embriaga]…”

Solamente un convencido fundamentalista en el tema religioso lo haría pensando en una recompensa futura, pero para quien tiene una familia establecida, esto no podría ser suficiente. Por este motivo existen fondos de ayuda para la viuda y los familiares directos, se pueden dar ejemplos del conflicto palestino – israaelí.

La ex ministra de Asuntos Sociales Palestinos, Intisar Al Wazir (Um Yihad) confesaba en el año 2001 que el gobierno de Yasser Arafat destinaba US$5 millones para los mártires, heridos y prisioneros del levantamiento palestino (Intifada).

El grupo islamista Hamas ofrecía en el año 2009, US$3.000 por cada hombre que tomara por esposa a una viuda de un mártir de la guerra contra Israel. Y recientemente el embajador iraní en Beirut indicó que darían US$7.000 para cada familia de un shahid y US$30.000 por cada casa destruida a las familias de mártires en la Intifada por Al Quds (Jerusalén). Argumentó “…Continuaremos apoyando la revolución palestina…” “…la sangre de los mártires liberará toda Palestina desde el mar hasta el rio Jordán…”

En el complejo panorama del conflicto entre israelíes y palestinos, la desesperanza, así como el miedo y el odio, son factores que se trasladan entre generaciones, y estos son elementos bien aprovechados por los promotores de los levantamientos populares, sabiendo que estos individuos con diversos problemas, propiamente de la guerra que ya de por sí es un factor que altera la vida de cualquiera, y de los inconvenientes sociales que puede pasar cualquier población, hasta por sus propios líderes de turno.

Además, como mencionaría el psicólogo palestino Shafiq Masalha al diario El Mundo de España “…Muchos de los atacantes sufrían problemas personales a raíz de conflictos familiares o aislamiento social…” principalmente en el caso de jóvenes que “…deciden poner fin a sus vidas pero, en lugar de suicidarse, atacan a judíos para convertirse en mártires…” por el honor que esto les acarrea.

Los poemas al martirio, los himnos cantados en honor de los muertos principalmente en combate, las honras fúnebres que parecen desfiles militares, las fotos colgando en todas las esquinas y casas de los ciudadanos para exaltar esa imagen, adicionalmente en ocasiones se ponen los nombres de mártires a calles, plazas y demás lugares, para que esa imagen se preserve con el paso del tiempo. Además que cuando un mártir logra acabar con la vida de varios enemigos, se reparten dulces entre los vecinos y transeúntes.

De lo anterior, no es nada extraña la estrategia de exhibir públicamente el cadáver de un caído ya sea como combatiente o como efecto colateral de la guerra (niños, ancianos, mujeres, etc.), porque ese cadáver representa a un “viviente” que ha trascendido a la inmortalidad, al paraíso directamente. Pero ellos saben el impacto que ocasiona para la mentalidad no islámica fundamentalista esta manera de actuar, como correr en andas con el cuerpo inerte de un niño, que lo presentarán ante las cámaras en reiteradas ocasiones (Dead baby strategy) para marcar al público ajeno, porque para ellos es parte de la guerra de liberación de lo que consideran sus bienes según la interpretación de los hadices (dichos del profeta) mencionados por Muhammad Ibn – Al Bujari y de Muslim Ibn – Al Hajjaj (821 – 875 de nuestra Era).

Dar Al Islam (La Tierra del Islam) es considerado un bien sagrado para Alá y su enviado, por lo que es una obligación defenderla así sea con la propia vida desde la posición radical del islamismo, y este se inculca a nuevas generaciones bajo otros conceptos occidentalizados de “lucha de clases”, “liberación” y “autodeterminación nacional”.

Por esto, aún bajo el argumento de la desesperanza o de la lucha por la ocupación, si se envía en grupo o a lobos solitarios con cuchillos, cinturones o coches bomba a atacar a quienes consideran opresores (alzzalimin), infieles (kuffar) u ocupantes (alaihtilal), continúa siendo una lucha motivada por un tema ideológico – religioso, un paradigma que cuesta modificar salvo nuevos y más fuertes intereses, o que la falta de recursos militares y/o económicos les obligue a firmar una tregua (hudna) con su enemigo.

También pueden a crear alianzas con enemigos ideológicos (socialistas, activistas progresistas, ateos, etc.) para que les hagan parte de su trabajo sucio de liberación del bien sagrado con estrategias pseudo económicas (BDS) o políticas (presionar en foros de la Comunidad Internacional), al final de cuentas su objetivo es muy asociado al fascismo del siglo XX con la búsqueda del sometimiento y exterminio del grupo que consideran ajeno a sus intereses, ideología e idiosincrasia.

Discriminación suave – reacción dura

CRUZADAS

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El actual ambiente en Europa no podría ser más tenso e inoportuno para las minorías que por alguna razón se encuentran en este continente. Después de los atentados de París el viernes 13 de noviembre, los sentimientos eurocentristas afloraron como nunca, y han convertido la tragedia parisina en el espíritu y motivación para que los ciudadanos comunes y corrientes defiendan de alguna forma los ideales de una “Europa en paz, cristiana y blanca”.

En la dura batalla contra el crecimiento de las migraciones principalmente islámicas, han comenzado a representar esa Europa idealista con símbolos.

Por los atentados de París, la Marsellesa se transformó en el himno de los europeos y en eventos masivos y tan significativos como el fútbol, donde se pueden externar estos sentimientos. Que ciudadanos ingleses, españoles, holandeses canten el himno de un país que no es el suyo en una lengua que no es la propia como muestra de solidaridad, para mostrar el europeísmo en su máximo esplendor, transforma este acto en una señal clara del impacto que los atentados lograron en esta oportunidad, con una mayor fuerza que los ocurridos en Londres o Madrid.

De lo anterior, resulta a la propaganda ultra, el hecho que en el juego entre turcos y griegos, parte importante de los aficionados presentes en el Estadio de Estambul, decidieran chiflar durante el minuto de silencio por las víctimas francesas y se escuchara además el grito de “Allahu Akbar” (Alá es grande). Esto refuerza al discurso que los turcos no deben ser incorporados en la Unión Europea, porque su idiosincrasia es completamente ajena a los valores de esa Europa mencionada anteriormente.

Por si fuera poco, el diario ABC (España), el pasado 16 de noviembre publicó una nota en la cual señalaba el antisemitismo y la islamofobia como dos plagas que afectaban a la sociedad francesa.

En el artículo se señala que al menos un 50% de los ataques judeofóbicos son provocados por jóvenes musulmanes. Se destaca que el ataque al Bataclan se pudo deber a que los propietarios del lugar son judíos. En lugares como el Reino Unido y Alemania los ataques judeofóbicos se dan en porcentajes del 30% y el 35% por medio de agrupaciones islámicas, a pesar de que las comunidades musulmanas en estas últimas dos zonas son mayores que la francesa.

Esas acciones violentas acarrean puntos negativos para la percepción de los musulmanes y brinda herramientas a los ultranacionalistas para continuar en una cruzada ideológica que no afecta solo a los islamistas, sino también a los musulmanes que mantienen presencia en Europa desde el siglo VII cuando se establecieron en la Península Ibérica.

Pero cabe señalar que cuando se da la oportunidad y las herramientas para que se discrimine a una población por el comportamiento dañino que ocasiona una minoría de ésta, se empieza a dar carta blanca para que otras minorías también se vean afectadas o agredidas.

No es nada nuevo señalar como fascistas europeos la han emprendido en reiteradas ocasiones contra africanos, latinos, judíos, indios y asiáticos, tanto a nivel físico como en discursos xenofóbicos y discriminadores desde curules parlamentarias.

En esas oportunidades, se han hecho fuertes críticas desde la sociedad civil, sin tintes ultras como la de estos sujetos. Sin embargo, con la propaganda actual por la cruzada mediática que han logrado con los atentados del “viernes 13”, quienes mantenían una postura moderada, han comenzado a sucumbir en comentarios generalizados de manera “inocente” contra los migrantes de todas las latitudes, especialmente del Medio Oriente, y esto le sirve de carta blanca a los radicales de derecha para expandir sus semillas de odio y para que se les justifique de forma cómplice sus fechorías contra todo aquello que no les huele a europeo.

Este proceso es el que finalmente podríamos denominar “soft discrimination” (discriminación suave) y con una eventual “hard reaction” (reacción dura), porque se comienza con la demonización del que no es europeo, y terminan justificando la violencia irracional que puedan emprender contra estas minorías de forma sangrienta.