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Hacia un reordenamiento geopolítico en Medio Oriente

La composición geográfica de la actual Siria es al igual que otros países de la región, producto del Acuerdo de Asia Menor (Sykes – Picot) del año 1916. El reparto arbitrario de los territorios de Medio Oriente y las posteriores divisiones artificiales, provocaron la aparición de actores internacionales, muy heterogéneos en sus composiciones sociales y religiosas, bajo el mandato de gobernantes muy opresivos que no permitían la disidencia o los levantamientos.

Sadam Hussein (Sunita) y Hafez Al Assad (Alauita), fueron gobernantes de Irak y Siria respectivamente, y no dudaban en reprimir cualquier tipo de movimiento opositor a su régimen, así tuvieran que cometer crímenes de lesa humanidad, como la Operación al – Anfal del régimen de Hussein contra las minorías kurdas en los años 80. También al régimen de Al Assad se le acusa de haber exterminado varios miles de sunitas opositores en la ciudad de Hama en 1982.

Ambos gobiernos, contaron con apoyos significativos de potencias hegemónicas, por intereses regionales o estratégicos. De esa forma Hussein fue bueno para los intereses occidentales en su lucha contra la recién islamizada Irán de los ayatolas chiitas; además de recibir cierto beneplácito de las monarquías del Golfo. Esto al menos hasta finales de los 80 antes de pasar a ser considerado enemigo a los intereses de occidente.

De igual manera, el régimen sirio estuvo bajo la protección del régimen soviético, y en la actualidad cuenta con altos grados de apoyo por parte de la Federación Rusa y del régimen regional de Irán, principalmente por servir de puente en la ruta de empoderamiento hacia el mediterráneo del régimen de los ayatolas, y en su lucha hegemónica, ideológica y estratégica contra Arabia Saudita y el Estado de Israel.

Medio Oriente, fin del mapa actual.

Se podría marcar varios elementos como los detonantes al cambio de equilibrios y posible reestructuración de la situación del Medio Oriente.

La guerra por productos estratégicos por parte de las potencias hegemónicas, marcan el plano de las alianzas, al mismo tiempo, determinan el comportamiento de los países que las poseen para generar dinero que les sirva para su lucha contra aquellos que consideren enemigos de turno. El boom petrolero de los años 70s y 80s, marcaron determinantes cambios geo estratégicos y compra de voluntades desde los principales productores hacia países compradores con mucho poder adquisitivo.

Hay una lucha ideológica de tipo religiosa, principalmente entre el régimen islamista de Irán bajo el liderazgo desde 1979 de los ayatolas y las monarquías islámicas, principalmente Arabia Saudita, quien además de ser una monarquía, es sunita y tiene bajo su administración los lugares más sagrados del islam. Elemento que reactivó las viejas rencillas entre sunitas y chiitas que son los grupos mayoritarios de la región, lo que ha provocado una geopolítica en el Medio Oriente donde ambos países son patrocinadores de grupos que atacan al bando contrario con mucha saña, buscando por supuesto minar su poder y alcance en la región.

La invasión estadounidense a Irak y Afganistán. Principalmente en el primer caso, el derrocamiento de Sadam Hussein, desequilibra las fuerzas en la región, ya que el vacío de poder, será aprovechado por Irán y todos los grupos que le apoyan para ampliar su margen de maniobra, lo que, al mismo tiempo, provoca la activación de una serie de células sunitas radicales (wahabistas) que desean su propia cuota de poder, no representado en el liderazgo chiita, al cual no reconocen.

Las revueltas árabes en toda la región, particularmente en Siria, donde se ha dado una división inobjetable del país en varios sub grupos que tienen sus propios intereses y apoyos. Tales son los casos del régimen de Bashar Al Assad apoyado por Rusia, Irán y el Hezbollah, así como el Ejército Libre Sirio (oposición) y las guerrillas kurdas apoyados por la OTAN, así como Jabhat Fateh al – Sham (Al Qaeda), y el DAESH (Estado Islámico), quienes reciben apoyo de régimenes wahabistas e indirectamente se benefician de las facilidades que los occidentales dan a los grupos opositores al gobierno de Assad.

Otro elemento que se ha dejado de lado por décadas, es la situación kurda. El territorio del Gran Kurdistán se desmembró y envió a su población con una fuerte identidad nacional, a estar bajo el mandato de los gobiernos de los Estados que resultaron de Sykes – Picot, así los kurdos que en la actualidad tienen una posición determinante para los intereses de las potencias que se involucran en la situación actual de la región, aprovecharán las facilidades que la circunstancia les facilita ya no para conformar un único Estado para su grupo, sino varios, con independencia plena, tanto social, como política y económica.

Estos aspectos, más la clara definición de los ejes del poder mundial en manos de rusos, estadounidenses y chinos, definirán las nuevas fronteras del Medio Oriente, basados en los intereses de estos tres poderosos, que si bien, compiten entre ellos por el control geo político y geo estratégico del mundo; principalmente bajo los principios de las zonas pivote, tampoco tendrían a mal que este nuevo reacomodo de los “Estados Fallidos” heredados de Sykes – Picot, les permita ubicarse en regiones donde puedan competir económicamente por la explotación de recursos estratégicos y además donde puedan probar el armamento que fabrican y venden a nivel global.

Por su parte, para las zonas en resquebrajamiento, este cambio quizás signifique la aparición de nuevos actores en la escena internacional, así como la descomposición y redefinición de las fronteras de territorios que aún hoy no han terminado de consolidarse por lo poco sesuda que fue la división a comienzos del siglo pasado. Por supuesto el costo de esto será la muerte de muchas más personas de las que ya se cuentan, en centenares de miles, principalmente en Siria e Irak.

El Mundo CR

La cuenta regresiva en el Medio Oriente

ENEMIGOS

La ruptura diplomática entre Arabia Saudita e Irán, tensan la ya de por sí deteriorada situación del Medio Oriente. Con una Siria llevada a la ruina por la división interna patrocinada por la inoperancia occidental, quienes han permitido el crecimiento de células islamistas entre los grupos opositores al régimen de Bashar Al Assad, y quienes además han aprovechado las divisiones sectarias en Iraq para absorber clanes sunitas contra el liderazgo chiita que se desarrolló desde la caída del régimen de Sadam Hussein.

Para acentuar la gravedad de las tensiones, los enfrentamientos indirectos en Yemen, con enfrentamientos entre saudíes contra los hutíes (chiitas) para retomar el control político y lo más importante religioso (sunita) de su aliado Hadi.

Y en este conflicto se encuentra el régimen iraní armando a los grupos hutíes (según informes de las Naciones Unidas), quienes le han agregado un grado mayor de tensión a la relación entre ambos países que representan además los liderazgos de sus respectivos grupos religiosos; Arabia Saudita al Sunismo e Irán al Chiismo.

Y si esto no era suficiente, el régimen Wahabista de Arabia Saudita decidió ejecutar varios presos acusados de terrorismo (algo de paso irónico), entre los cuales destacaba el disidente chiita el jeque Nimr Baqr al Nimr lo que desató las protestas en ese grupo religioso, principalmente en Irán e Iraq.

Lo que causó además fuertes protestas de corte político y acciones violentas como el asalto a la sede diplomática saudita en Teherán con lanzamiento de bombas molotov y la acusación de que un cohete habría impactado la sede saudí en Bagdad.

A lo anterior, cabe destacar además las palabras del Supremo Líder iraní el Ayatola Jamenei condenando las acciones del régimen de Riad, y del grupo Hezbollah en el Líbano quien por medio de su líder el Jeque Hassan Nasrrallah, amenazó a los sauditas y les dijo que deberían de tener miedo por las represalias, además agregó:

“La tierra del islam fue nombrada, injustamente, con el nombre de la familia Saud, que se impuso a su pueblo con el asesinato, el terror y los cuerpos que masacraron, con el apoyo y la financiación británica”, mientras los presentes coreaban “muerte a la familia Saud”.

El presidente iraní, Hasan Rouhaní, fue enfático en sus palabras, aunque posteriormente le bajara el tono, pero ya las tensiones se habían llevado a un nivel sin retorno, sus palabras para el gobierno saudita fueron:

“…No tengo ninguna duda de que Arabia Saudita ha empañado aún más su imagen entre los países, especialmente ante los países islámicos, mediante la adopción de esta acción anti islámica. Dicha acción está en línea con las políticas sectarias y alimenta el terrorismo y el extremismo en la región y el mundo, que ha dado lugar a la desestabilización de Medio Oriente y lanzarlo a la guerra y el conflicto…”

Esta escalada no se quedó en simples palabras y empujó a la región a más problemas que complicarán el panorama sectario. Es la motivación adecuada que necesitan agrupaciones de índole islamista para poder dar golpes terroristas y amedrentar a las poblaciones civiles de los grupos contrarios a sus ideologías, al mismo tiempo es un mecanismo de reclutamiento de nuevos adeptos a sus organizaciones extremistas, y un duro revés en cualquier intención de reforma o de moderación en el discurso de algunos grupos islámicos actuales.

Las potencias por su parte, aprovechando la tensión religiosa, tomarán bandos y continuarán potenciando a su placer el conflicto para mantener sus ejes de control geopolítico, sin prever que indirectamente este involucramiento se está extendiendo cada vez más a pelearse en un terreno que va mucho más allá del Medio Oriente y se acerca de a poco sin darse cuenta en el propio patio de los países occidentales.

Si esta tensión no se logra disminuir, dentro de poco los enfrentamientos y atentados terroristas no se estarán contando solamente en Bagdad, Tel Aviv, Estambul, Homs y otras ciudades del Medio Oriente, sino que se harán comunes en París, New York, Londres, Madrid, y otras ciudades del occidente que no termina de comprender la envergadura de lo que hoy ocurre en esa volátil región.

Y agrupaciones como ISIS, Hezbollah, Jabat Al Nusra, Hamas, Hutíes y similares, serán los peones y caballos del ajedrez militar que estas naciones continuarán utilizando para seguir expandiendo su propia visión mesiánica de Islam, primeramente hasta lograr imponer su posición sobre el del otro grupo y después para un plan de expansión ideológica de carácter global, aún pasando sobre posiciones moderadas de su propio dogma religioso.

La alianza pro rusa prueba fuerza

Fuente: Discovery News

Fuente: Discovery News

Por: Lic. Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El pasado 30 de setiembre, las fuerzas rusas entraron en acción atacando supuestas posiciones de islamistas en Siria. Sin embargo, algunos informes como los que destaca la BBC de Londres[1], daba énfasis a que los sectores bombardeados por Rusia no registran presencia de radicales islámicos, pero sí de rebeldes del denominado “Ejército Libre Sirio (ELS)[2]”. Las críticas no se han hecho esperar a la actuación de los bombardeos del ejército de Vladimir Putin por parte de la coalición occidental, no es para menos, da a entender que el objetivo principal de Rusia no se centra en detener o destruir al Estado Islámico, sino en frenar la caída, del gobierno de Bashar Al Assad[3].

Pero, a pesar de lo mencionado anteriormente, que es sumamente importante, porque un aliado sirio ingresó en acción con las intenciones principalmente de salvaguardar los últimos bastiones de poder que tiene el presidente sirio, en sus intenciones de mantenerse liderando el país. Y de la entrada estratégica de Rusia en la defensa del régimen sirio, los otros componentes que están formando parte de un nuevo bloque estratégico pro ruso llaman poderosamente la atención por el nuevo escenario que plantean al dar estas demostraciones de fuerza.

El 23 de setiembre, el gobierno ruso inauguró la mezquita más grande de Europa[4], y el presidente invitó entre sus más destacados asistentes al Primer Ministro Turco, Recep Tayyip Erdogan y a representantes del gobierno iraní; además del presidente palestino Abu Mazen, pero este tiene otro trasfondo un poco diferente al de la presencia de los dos primeros. Adicional a lo anterior, el 26 de setiembre se confirmaba una alianza entre Rusia, Irak, Irán y Siria para combatir al Estado Islámico[5].

Aunque Turquía no forma parte de esta alianza, es un factor importante, por ser el miembro de la OTAN, que genera mayores desconfianzas en cuanto a sus “fidelidades políticas”. Los turcos además de tener su poderoso ejército en dicha organización, económicamente tienen fuertes intercambios con los rusos, y son miembros de los denominados BRICS, que tienen intereses económicos como naciones emergentes.

Además de eso, los turcos tienen una importancia estratégica en la crisis siria, por compartir fronteras, tener refugiados y porque funcionan en cierto modo como un contra peso para evitar la expansión del control territorial de los grupos islamistas principalmente cerca de sus fronteras. Aunque también los tienen sus propios problemas con la crisis siria que empuja de a pocos el empoderamiento de los kurdos sirios e iraquíes, que pueda motivar a los grupos kurdos de su territorio a querer hacer lo mismo y desestabilizar su nación.

De eso se desprende en cierto modo el acercamiento ruso con el gobierno del islamista (“moderado”) Erdogan, y al mismo tiempo acerca sus posiciones a los gobiernos de Irak e Irán. A pesar de la mayoría de la población turca ser “laica” y los musulmanes al menos un 80% pertenecer al sunismo islámico, el acercamiento a dos países de mayoría chiita obedece a una situación de estabilidad política que en estos momentos no puede reducirse al debate religioso. Para ser realistas, el sunismo del Estado Islámico no es del gusto del sunismo adoptado y practicado en Turquía.

Los iraquíes por conveniencia se unen a esta alianza sabiendo el riesgo que están corriendo de ser sometidos bajo el control del Estado Islámico en su totalidad, por lo tanto deben aprovechar esta nueva alianza que es más tangible y real que lo realizado por el bloque occidental hasta este momento, perdiendo el tiempo en debates burocráticos sin ver la erosión ocasionada por los radicales islámicos que se expanden como langostas sobre los cultivos.

Además de lo mencionado anteriormente, Irak tiene una buena disposición a la intervención de este bloque por su afinidad religiosa con Irán, ambos son de mayoría chiita y desde la caída del régimen de Sadam Hussein, el vacío de poder y el desequilibrio de fuerzas en el Medio Oriente, lo aprovecharon el país de los ayatolas para influir en la situación interna de Irak.

Estos tipos de bloques no son nada nuevos, en diciembre de 1996, Irán y Turquía realizaban acercamientos y consultas para conformar un “eje de naciones islámicas[6]”. En ese momento las agendas de interés marcaban propuestas de desarrollo económico y relaciones comerciales, mientras para Irán se trataba de una propuesta que ayudaría a evitar eventuales ataques por parte de Turquía contra los iraníes en caso que la OTAN quisiera tomar represalias militares contra ellos.

Al final esto significó al menos para los turcos, que el gobierno norteamericano viera con otros ojos al gobierno del Primer Ministro Necmettin Erbakan (Islamista), por estar negociando con un país considerado promotor y patrocinador del terrorismo internacional.

La idea de un bloque ruso – iraní, complementado con la presencia de Turquía, directa o indirectamente, es una idea que han planteado varios analistas internacionales, entre ellos el Director del Centro de Mecanismos Políticos Politkontakt, Andréi Médved, quien aseguraba al medio ruso “Sputnik News”:

“…Irán, Turquía y Rusia, a pesar de las distintas posturas, tienen clara su responsabilidad colectiva hacia la estabilidad de la región[7]…”

Una propuesta de bloque como esta en la cual Rusia es la cabeza, no es una locura, ni de extrañarse, de hecho, en una estructura de este tipo donde se quiere dar una opción diferente a la desgastada alianza occidental, tanto que analistas de este sector ven con positivismo la intervención rusa en el conflicto sirio, a veces sin tomar en cuenta los efectos colaterales que esta intervención como cualquier otra ocasionan y ocasionarán.

Debe quedar claro, el interés principal de Rusia no es el Estado Islámico. Para acabar con el Estado Islámico y su estructura de poderes en clanes se requiere una intervención por tierra y ninguna potencia quiere poner los muertos para eso. La solución en estos momentos al realizar ataques por aire y plantar soldados en zonas estratégicas es evitar su expansión, delimitarles “fronteras” dentro de las cuales pueden ser el ente político que expresan, pero más allá mantener estable el estatus quo que existía cuando fueron creados estos Estados artificiales.

El mensaje ruso a las potencias occidentales es que están ahí, en el mismo sitio donde ellos han armado al ELS contra Al Assad, y que evitarán hasta el último momento que el gobierno de Bashar caiga.

No renunciarán a su zona de influencia desde donde vigila a las potencias adversarias y además a sus aliados, y no solamente eso sino que coquetea con gobiernos aliados de Occidente (Ankara, el Cairo y Jerusalén) y les transmiten mensajes de seguridad a sus gestiones, y además aseguran relaciones bilaterales de distintas índoles (económicas, militares, cooperación, etc.)

Rusia tiene sus alianzas predilectas en la zona, pero eso no quiere decir que no puedan echar mano de vez en cuando de nuevas opciones, siempre que esto beneficie sus intereses geoestratégicos.

Lo hacen en Europa con sus zonas de influencia en ciertos territorios, cerca de las bases propias de los liderazgos de la OTAN, también con la apertura de nuevas actividades cerca del sector mediterráneo.

Lo realizan también en América con sus relaciones con el bloque que se denomina “anti imperialista” (Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Argentina, Bolivia, etc.). En Asia con su alianza estratégica con China, tienen fuerte influencia en el Medio Oriente como ya fue explicado anteriormente y se van abriendo camino en África comenzando con un poderoso aliado como Egipto.

Ideológicamente el mundo es multipolar, sin embargo, los bloques de poder e influencia que se van desarrollando marcan un antes y un después de las relaciones entre Estados. La pérdida de confianza en potencias como Estados Unidos y las grandes potencias de la OTAN como Reino Unido, Francia y Alemania, han dado paso a que el vacío lo aproveche un liderazgo que ha sabido mover sus fichas de forma adecuada para hacerse con el visto bueno de un gran número de países que al cambiar su situación frente a las realidades del mundo, se sienten obligados a cambiar también sus alianzas por una que les brinde un nuevo aire y ese espacio es el que los rusos están aprovechando hoy.

[1] ¿A quién está bombardeando Rusia en Siria?, BBC (2015), Inglaterra, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150930_siria_rusia_ataques_az

[2] Ejército Libre Sirio, recuperado el 01 de octubre de 2015 de  https://es.wikipedia.org/wiki/Ej%C3%A9rcito_Libre_Sirio

[3] Putin respalda a Al Assad previo a reunión con Obama, Terra (2015), México, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://economia.terra.com.mx/rusia-respalda-putin-a-al-assad-previo-a-reunion-con-obama,70c3ca3b75c2d3efc25c3a2bc5969333ly47ua1b.html

[4] Inauguran la mezquita más grande de Europa, 2001 (2015), Venezuela, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://www.2001.com.ve/en-el-mundo/110643/inauguran-la-mezquita-mas-grande-de-europa.html

[5] Rusia, Irak, Irán y Siria sellan una alianza militar contra el Estado Islámico, EFE (2015) España, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://www.efe.com/efe/espana/mundo/rusia-irak-iran-y-siria-sellan-una-alianza-militar-contra-el-estado-islamico/10001-2722895

[6] Irán y Turquía avanzan hacia la formación de un eje de naciones islámicas, ABC (2015), España, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://elpais.com/diario/1996/12/20/internacional/851036418_850215.html

[7] Un triángulo Rusia, Turquía e Irán permitiría estabilizar Oriente Medio, dice politólogo, Sputnik (2015), Rusia, recuperado el 01 de octubre de 2015 de http://mundo.sputniknews.com/politica/20150909/1051247991.html

ISIL y sus políticas genocidas

Foto: CNN Español.

Foto: CNN Español.

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

La situación caótica con el expansionismo del Estado Islámico en Iraq y el Levante (ISIL, conocido por sus siglas en inglés como ISIS) comienza a poner los pelos de punta a todos los grupos perseguidos por la doctrina religiosa fundamentalista y terrorista. Surgió como una forma de resistencia contra la invasión occidental contra Iraq en el año 2003 y es una agrupación próxima al ahora debilitado Al Qaeda. Su objetivo primordial es la expulsión de los infieles de las tierras de Dahr Al Islam (casa del Islam) y establecer un Califato Islámico “desde Yakarta (Indonesia) hasta Andalucía (España[1])”.

Para lograr esta meta, los terroristas de ISIL se han hecho con el control de algunos elementos fundamentales que les ha llevado a expandir su poder sobre las zonas donde han establecido su estandarte de terror:

  • La captura de armamento avanzado en manos del gobierno iraquí (brindado por los Estados Unidos) que ha servido para que ISIL se pudiera hacer con el dominio sobre importantes ciudades iraquíes como Mosul, Tikrit, Sinjar, Yalula entre otras, lo que les da un amplio margen de acción.
  • El beneplácito de algunas tribus suníes, con este apoyo aparecen promesas de “campaña” de los terroristas en brindarle poder de gobierno a los líderes de dichas tribus en el control de los territorios “conquistados[2]”.
  • El temor que ocasionan las persecuciones de ISIL contra otras minorías religiosas de la región que se han visto obligadas a huir o a enfrentarse a luchas sangrientas contra los islamistas terroristas. Entre estas agrupaciones están los cristianos, chiitas, yazidis, kurdos y turcomanos.

Del tercer punto mencionado anteriormente, cabe destacar que las técnicas que utilizan los terroristas contra sus opositores sobre pasa cualquier estrategia usada en las guerras, por cuanto ISIL asesina prisioneros de guerra de manera cruel, no hay juicio previo, se realizan ejecuciones públicas como crucifixiones, asesinatos masivos, persecuciones de agrupaciones no islámicas, como cristianos de los cuales les asesinan niños por medio de decapitación, o a sus mujeres las violan, secuestran y obligan a adoptar su versión extrema de Islam.

Para los chiitas víctimas de ISIL, su destino sería ser sometidos a un gobierno sunita, un tanto más cruel que el depuesto líder Sadam Hussein, porque si bien él utilizaba el discurso religioso para su beneficio, no se aplicaba de la forma radical que se ha visto implementada desde que el grupo Yama’at al-Tawhid wal-Yihad (antecesor de ISIL) mantenía sus acciones dentro de Iraq contra la ocupación occidental en el 2003.

Ciertamente que en guerras contra agrupaciones terroristas se rompen todos los esquemas y reglas de los conflictos internacionales, las convenciones sobre el trato de prisioneros, habilitar corredores humanitarios para evacuar poblaciones vulnerables, etc. ISIL es un fiel ejemplo, de lo que en una guerra asimétrica con grupos terroristas no se puede hacer. Por lo tanto estos toman rehenes, cometen atentados, ejecutan sin juicio previo, secuestran y someten a poblaciones vulnerables y no permiten la asistencia a heridos y enfermos, es decir todo lo que prohíbe la IV convención de Ginebra[3][4].

Lo anterior, puede hacernos pensar que el objetivo final de ISIL no es otro que el de acabar con las poblaciones no islámicas presentes en el Levante y someterlas a su versión extremista de Islam ya sea por propia voluntad o por la espada, quienes deciden morir por su fe, son torturados de forma criminal hasta la muerte. De esta manera se ha visto, por cuanto como informaba el diario argentino Clarín el 10 de agosto de 2014 “El ISIS amenaza masacrar a toda una población si no se convierte al Islam[5]” y se explica en la nota que se trata de un grupo cercano a los 4.000 miembros en su mayoría cristianos y kurdos yazidi.

Cuando se empieza a ejecutar mujeres y niños como política ideológica o de Estado, se está a las puertas de un genocidio, y esto es lo que está sucediendo con los cristianos y yazidíes de esa región por parte de ISIL, están decapitando niños, sometiendo mujeres a la conversión del Islam radical y exterminando de a pocos los vestigios de ambas religiones en esa región, lo que debe encender todas las luces de emergencia, porque es exactamente lo que está pasando en esa región.

Cabe mencionar los aspectos que son considerados genocidio por la Convención de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio[6]:

Artículo II:

“…Se define el genocidio como cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

  • Matanza de miembros del grupo;
  • Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
  • Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
  • Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
  • Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo…”

Lo anterior facilita comprender los motivos por los cuáles específicamente la persecución y destrucción de las comunidades no islámicas podrían ser consideradas dentro del marco del genocidio, principalmente porque al igual que en otros genocidios tales como el de Bosnia, Ruanda o la Shoah, por citar algunos ejemplos donde se emprendía directamente contra mujeres y niños procurando acabar con quienes son las gestoras de la vida (las mujeres) y el futuro de los grupos que consideran enemigos (los niños), por lo que su destrucción o secuestro y “reprogramación” son parte del objetivo final para acabar con el problema.

Es evidente que la comunidad internacional no tiene mayor interés en estos momentos en destacar la situación de las minorías que están siendo atacadas por los grupos islamistas del Levante, hay otros que generan mayores pasiones e intereses políticos y económicos que le restan importancia a lo que está sucediendo en esa ya de por si convulsa región del mundo.

[1] http://www.abc.es/espana/20140701/abci-yihdistas-video-espana-201407011957.html

[2] http://cnnespanol.cnn.com/2014/06/22/isis-toma-el-control-de-otras-cuatro-ciudades-en-irak/

[3] http://www2.ohchr.org/spanish/law/convenio_ginebra.htm

[4] http://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/5tdm8g.htm

[5] http://www.clarin.com/mundo/ISIS-masacrar-poblacion-convierte-Islam_0_1190880933.html

[6] http://www.un.org/es/preventgenocide/adviser/genocide_prevention.shtml

OCCIDENTE, LA HUDNA NUCLEAR Y EL PLATO DE LENTEJAS

LENTEJAS

El denominado grupo de los 5 + 1 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia), más Alemania, firmaron con Irán un acuerdo que expone los siguientes puntos generales:

Exigencias a Irán:

  • Detenga el enriquecimiento de uranio a un nivel medio de pureza
  • Reduzca la concentración de las reservas ya existentes de uranio enriquecido o que las convierta en forma oxida
  • No permita que el reactor Arak esté operativo
  • Se comprometa a permitir más inspecciones por parte del Organismo de la Energía Atómica.

Exigencias de Irán al G5+1:

  • Reconozca el derecho del país a enriquecer uranio
  • Ponga fina a las sanciones internacionales y unilaterales.

El acuerdo pareciera en un inicio positivo, porque compromete al gobierno persa a reducir su fabricación energética de los niveles utilizados para la producción de armamento, sin embargo no hay nada que detenga a Irán en su camino a obtener material para uso militar, el acuerdo solamente disminuirá las sanciones económicas y modificará el perfil belicista del régimen de los Ayatolas.

Sin embargo, el solo desuso de las instalaciones de Arak, no impedirá que se pueda continuar con el tratamiento de aguas pesadas, ya que Irán en ocasiones anteriores ha demostrado que posee plantas nucleares subterráneas, las cuales quedan por fuera de cualquier control de los entes encargados de velar por que Irán no esté haciéndose con los elementos necesarios para obtener armamento nuclear, o material para la fabricación de bombas sucias que pueda ser usadas por agrupaciones como Hezbollah o Hamas que son aliados de la Nación Persa.

Resulta irónico que Occidente se confíe de Irán a pesar de que estos no modifican su discurso, han desplegado nuevos misiles de largo alcance, algunos con capacidad nuclear; como acusara el gobierno de Londres en el año 2011. Además, y a pesar de que cambiaron de gobierno, las consignas “Muerte a América” y el llamado a erradicar a Israel de la faz de la tierra continúan estando vigentes, y una llamada telefónica de Rohani a Obama no cambiarán una política de Estado donde el “Gran Satán” y sus aliados deberán ser destruidos.

 

LA HUDNA NUCLEAR

Esta tregua dada a los iraníes para que muestren un poco de voluntad política, les ha brindado un espacio de acción que no tiene desperdicio para ellos. Lograrán de este modo desahogar su sistema económico, puesto que las sanciones realizadas a su economía han repercutido a lo interno. Sin embargo una vez que el esquema económico se vea refortalecido, al igual que en otros momentos lo hizo Corea del Norte, darán un golpe a la mesa y tendrán de nuevo enrumbado el proyecto nuclear militar, por cuanto el acuerdo del G5+1 a diferencia de cualquiera propuesto a Norcorea, este da posibilidades de desarrollo “energético”, lo que con un buen plan resultará más sencillo encubrir cualquier práctica de las prohibidas, llegando a ser descubiertas cuando ya sea tarde. Además de las grandes posibilidades de movilizar el material ya desarrollado hacia otras zonas del país, hacia las naciones vecinas aliadas de Irán, como Hezbollah en el Líbano como ha hecho el gobierno de Al Assad para cumplir con la desaparición del material químico ordenado por la comunidad internacional, y también pueden movilizar el material junto con los técnicos a la propia Siria.

En otras palabras, esta tregua con Irán es la carta blanca de acción que necesitaban los Ayatolas para poder acelerar el proceso de obtención del material para uso militar y tienen la ventaja de contar con dos fuertes aliados, China y principalmente Rusia, que en materia armamentista nunca ha estado en contra de que Irán cuente con la materia prima para la fabricación de armas con capacidad nuclear.

Y no tendrán mayor problema con nuevas sanciones, porque el accionar burocrático impedirá que nuevas sanciones económicas sean inmediatas sin tener que pasar por todo una maraña de discusiones propias de la herencia democrática de disidencia, y ni qué hablar de una posibilidad militar, la cual como última medida que es, no estará entre las primeras nunca.

EL PLATO DE LENTEJAS:

En el relato bíblico (Génesis 25:34) donde Esaú vende el derecho de herencia por su primogenitura a su hermano Jacob por un plato de lentejas, queda demostrado que muchas veces por una necesidad se llega a cualquier acuerdo, por más malo que sea este. Las naciones occidentales, encabezadas por Catherine Ashton (diplomática europea) y el presidente Barack Obama han empeñado la estabilidad de la región y la paz a cambio de un acuerdo sin mucho valor tácito en la práctica, por cuanto la suspensión del embargo económico, como ya fue expresado solamente desahogará la economía iraní, soltará las amarras al desarrollo nuclear y todo a cambio de que se saque de funcionamiento Arak y se diluya públicamente la posibilidad de desarrollo nuclear para fines militares.

Sin embargo, la jefa de la diplomacia europea ha tenido sus declaraciones desafortunadas que demuestra la debilidad europea al poner una vocera con fuertes carencias para expresarse, ejemplo claro, cuando tuvo la osadía de comparar los asesinatos contra miembros de la comunidad judía de Toulouse (Francia) con lo que ocurre en la “Franja de Gaza”. Por su parte, el presidente norteamericano demuestra el alejamiento de su gobierno con sus aliados en Medio Oriente, principalmente con Israel, a quien antes de ir a las negociaciones con Irán, se negó el presidente Obama conversar con el Primer Ministro Israelí, Benjamín Netanyahu.

Lo cierto del caso es que una vez más queda demostrada la debilidad y poca visión del “timing político” de los gobiernos europeos y de Estados Unidos. Por una parte buscan neutralizar a Irán a través del patrocinio a las agrupaciones opositoras del régimen sirio, lo que a su vez congela el suministro de fondos y de armamento para agrupaciones como Hezbollah y Hamas, y por el otro, le sueltan las amarras para que puedan seguir creciendo en poder en una región donde la posibilidad de un Irán nuclear no es solamente un dolor de cabeza para Israel, sino además para los países del Golfo y Turquía, por el desequilibrio en que caería la región, donde el último país que neutralizaba a los persas fue el gobierno de Sadam Hussein en Irak y que también fue arrancado de raíz por una mala decisión de un gobierno occidental.

Y el gran ganador militar de estas decisiones es Rusia, una vez más ha logrado “marcar la cancha” de la manera que mejor les conviene, favoreciendo sus intereses directamente y dejando mal parados a los liderazgos de Europa y Estados Unidos, con quienes pareciera tener intereses comunes para evitar un Irán nuclear, pero lo cierto del caso es que al ver sus movidas en Siria y ahora en el tema iraní en Oriente Medio, más la victoria política y económica rusa sobre la Unión Europea por Ucrania, deben recordar que los rusos están ahí para su propio beneficio y son un actor internacional importante que lucha por tener su lugar de privilegio en el escenario mundial, imponiendo sus “hojas de ruta” y ganando terreno de actividad geopolítica. No por nada tienen fuerte presencia en América Latina, Oriente Medio, África, Europa Oriental y Asia, donde está su gran aliado económico, China.

Entonces mientras los países occidentales confían en la “buena fe” de un Estado que durante más de 3 décadas se ha dedicado a patrocinar acciones de terrorismo internacional contra objetivos occidentales de Estados Unidos, Europa e Israel, Irán ha logrado bajar el nivel de tensión que sobre su gobierno pesaba, a pesar de que el discurso no se modifica, llamen a la muerte de Estados Unidos, a la destrucción de Israel y su patrocinio a las actividades terroristas siguen presentes. En otras palabras, Occidente ha empeñado la paz de la región (y del mundo) por un plato de lentejas; por una sensación de tranquilidad pasajera que posteriormente traerá dolores de cabeza muchos mayores que los actuales y con una capacidad de reacción muy reducida.