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Medio Oriente, campo de guerra híbrida

El concepto de “Guerra Híbrida” se hace cada vez más común en los análisis internacionales. Aparece por primera vez en un artículo publicado en la revista Proceedings, durante el año 2005. Los autores, Mattis y Hoffman explican en Future Warfare: The Rise of Hybrid Wars; haciendo una declaración sobre los Estados Unidos, advierten que ante el poderío que poseen actores estatales como el norteamericano, esto motivaría a otros actores estatales y no estatales en buscar nuevas herramientas tecnológicas y estratégicas que pudieran darles ciertas ventajas sobre los grupos de enemigos.

De este modo, se da paso a la informalidad en los campos de batalla. Es decir, ya se hace común que objetivos militares descontinúen el uso de uniformes y se mezclen entre poblaciones civiles, además, cuando hay patrocinio o presencia de grupos estatales que apoyan a un grupo no oficial, procura que el conflicto se lleve lo más lejos de sus fronteras que sea posible, para evitar afectaciones directas que impacte en su territorio ya sea económica o socialmente.

El elemento de la guerra híbrida, no solo contiene la informalidad de algunos grupos militares no estatales, sino que también posee; como fue mencionado, el aporte estatal para que sea operativo y funcional. Esto se hace a través de trasiego de armamento, envío de recursos económicos y presiones políticas para empoderar a este tipo de agrupaciones en las zonas donde tienen presencia.

Un ejemplo claro que se explica de este tipo de guerra con todos sus componentes, fue la denominada “Segunda Guerra del Líbano” (Guerra de Julio), que se trató de un enfrentamiento armado entre las Fuerzas de Defensa de Israel contra objetivos de la agrupación chiita libanesa Hezbollah (Partido de Dios).

El grupo en ese momento paramilitar empoderado principalmente al Sur del Líbano, comienza una campaña de ataques con misiles tipo katiushas; muy conocidos durante la época soviética, contra regiones al Norte de Israel. Además se da el secuestro de militares israelíes y finalmente una escalada militar con un saldo de casi 2.000 muertos, siendo mayormente golpeada la población libanesa.

El grupo Hezbollah, aparece en escena desde los años 80 y su agenda política y militar está supeditada a lo que La República Islámica de Irán les imponga. De ese modo además, los iraníes les brindan apoyo económico y militar en complicidad con la República Árabe de Siria. Así es como el régimen de los Ayatolas logra estar lo más próximo que se pueda en la frontera de uno de sus más acérrimos enemigos.

Al llevar la guerra al Líbano principalmente, y ocasionalmente a lo interno de territorio israelí, los muertos en pocas oportunidades serán sus ciudadanos y los que eventualmente mueran siendo de su nacionalidad, por lo general se tratarán de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní o de algún cuerpo especial que llega a engrosar las filas del grupo paramilitar.

También se debe sumar que los ataques militares de Hezbollah contra Israel se realizan en zonas densamente pobladas, en medio de lugares desde los cuales se ha señalado el uso de civiles como escudos humanos, principalmente porque a lo interno casas, mezquitas, escuelas, etc. se encontraron armas, cohetes, lanzaderas y demás, al mismo tiempo que personas ajenas al conflicto se encontraban en el sitio, lo cual se convierte en un dilema moral para el ejército formal.

La falta de aditamentos militares de miembros de este grupo paramilitar facilita que las cifras de civiles  se puedan inflar, además que el uso de la propaganda para demonizar al enemigo delante de los medios de comunicación sea efectiva, hay una clara manipulación y victimización impuesta principalmente contra el Estado que en este caso será catalogado como “agresor”.

Además, la ambigüedad con la cual puede ser abordada la percepción en los conflictos de guerra irregular, puede llevar a los actores a catalogar de victoria un hecho que a todas luces por la cantidad de bajas y de golpes recibidos, en el gremio pugilístico sería por “decisión unánime”, pero ellos se mostrarían como victoriosos por lograr algún elemento no determinante. Por ejemplo, en el caso de la guerra del 2006, tanto Hezbollah como Irán catalogaron de victoria el repliegue de fuerzas israelíes de los territorios libaneses.

A nivel de la opinión pública, si algo salió lastimado en esa guerra, fue la imagen del ejército israelí, que en la guerra de medios sufrió un duro revés, el mismo que también sufrió durante las guerras contra el Hamas en la Franja de Gaza de los años 2008 – 2009 (Plomo Fundido), 2012 (Pilar Defensivo) y 2014 (Margen Protector), donde se dieron circunstancias de la guerra híbrida como contra Hezbollah que golpearon la imagen de Israel.

También, para sentar responsabilidades es mucho más complejo para aplicarlo contra los grupos que trabajan al margen de la ley o que sus líderes no son fácilmente identificables. Si bien todos son sujetos de derecho, los grupos informales tienen un elemento con el que se cuenta poco, no les importa mucho las normas internacionales, salvo lo que puedan usar para su beneficio.

De este modo, cometen actos que en el caso de los Estados se les condenaría por “crímenes de lesa humanidad” ante la Corte Penal Internacional, mientras que ellos se les acusaría de terrorismo y el castigo tiene más un carácter de exclusión social o de golpes asertivos militares en un momento determinado, que no daría por acabado el grupo, sino neutralizado momentáneamente, hasta que aparezcan nuevos representantes o nuevos grupos que cojan el estandarte de lucha dejado por el anterior. Estos grupos por lo tanto, tienen la capacidad de supervivencia en el tiempo.

La finalidad directa y realista de los grupos no estatales que desempeñan esta labor de guerra irregular, a favor de los gestores estatales, no va a ser el exterminio del grupo enemigo, sino atestarles fuertes golpes, condicionar los comportamientos políticos a través del miedo con actos de terror, deslegitimar su lucha haciéndolos actuar de modo irregular o haciendo creer a la opinión pública que están contra las normas internacionales.

Al debilitarlo, fortalecerá al grupo para el cual luchan y a partir de ahí se puede optar por un plan complementario que le pueda atinar la estocada final que ponga de rodillas a un enemigo, o que por ejemplo en casos de conflictos puntuales les brinde un elemento de poder.

Ejemplo de lo anterior, el actual conflicto en Siria ha desmembrado al Estado sirio tal y como se conoce desde 1946, y lo ha dejado en una circunstancia de casi tres sub estados de facto. Uno alauita – chiita, otro sunita dividido entre “moderados” e islamistas y una región kurda.

El aspecto fundamental en el caso sirio, es el involucramiento de fuerzas sunitas por medio del Estado Islámico (DAESH) y grupos opositores a Bashar Al Assad, en un territorio que ha tenido fuerte influencia iraní desde la Revolución de los Ayatolas, pero no contaban con que el juego de guerras irregulares e híbridas se puede ampliar a más de un grupo paramilitar, y esto ha permitido que Irán obtenga mayores posibilidades de tener un acceso directo a la zona mediterránea, a través de las regiones que queden bajo control del gobierno oficial. Y con un canal de conexión hasta Líbano donde pueden actuar a sus anchas bajo el abrigo del Hezbollah, que hoy no solamente ostenta el título de grupo militar, sino también de agrupación política con presencia en el parlamento libanés.

Sin duda que resulta fundamental la comprensión de la realidad actual de los conflictos, la estatalidad de los enfrentamientos se ve como un elemento superado desde hace tiempo y el ejercicio del poder trasciende los elementos disuasorios y diplomáticos de los Estados, para abrirle brecha a organizaciones no estatales con una determinante cuota de poder.

Fuente: WSIMAG

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El éxito y el fracaso de las “empresas islamistas”

Introducción:

 

Los grupos islamistas realmente merecen un análisis para comprender las razones por las cuales sus acciones son exitosas o fracasan. No cualquier grupo que emprende el camino del empoderamiento desde el discurso islámico radical tiene la misma suerte, ya que la labor a realizarse tiene mucho trayecto por realizarse, comenzando con el convencimiento o sometimiento de los líderes de los diferentes clanes en una comunidad islámica, los que logran tener un visto bueno desde ese frente, comienza con el pie derecho su “empresa”, pero con esto no basta y se necesita crear toda una estructura para permanecer a través del tiempo, ya que estos grupos por lo general su primera motivación es ideológica, pero así como “amor con hambre no dura”, una propuesta idealista sin acciones que los refuerce tendrá resultados positivos en el largo plazo.

 

Esto nos lleva a explicar dos casos muy sonados de agrupaciones islámicas cuyos movimientos podrían ser catalogados como exitosos o fracasados en cuanto a la firmeza de las bases que han consolidado o al menos del poder ya sea duro o blando que hayan podido emplear sobre la población para ajustarla a sus ideales.

 

Palabras clave: Islamismo, terrorismo, DAESH, Hezbollah.

 

DAESH (Mal llamado Estado Islámico)

 

El DAESH pierde fuerza en las regiones del Levante, se ha debilitado de aquel ímpetu con el cual arrasó al comenzar su labor. Entrar en el juego siendo catalogado el malo de la historia no le benefició. A pesar de haber ganado mucha fuerza al comienzo de su gestión teniendo a favor poblaciones sunitas en Siria e Iraq principalmente, así como lograr hacerse con el control de grandes extensiones territoriales y productos estratégicos.

 

Su éxito en realidad no es tal, ya que se debió al despertar de una fuerza que se encontraba dormida. Finalmente DAESH al igual que otros grupos islamistas más que ser un fenómeno que aparece y desaparece, es una ideología que se levanta o se vuelve a dormir y su potencia dependerá de cuánta cohesión logre entre los grupos de la región donde se ubica, a lo que además se debe sumar las fuerzas regulares que apoyen su gestión, algo que al menos esta agrupación no logra, ya que a pesar de tener entre sus filas gran número de sunitas iraquíes y sirios, así como otro grupo de “nuevos musulmanes” importados de conversiones radicales llevadas a cabo en el mismo corazón de la Europa contradictoria, además de los llamados a migrar para algunos musulmanes de tercera generación en el “Viejo Continente” y que la propia sociedad se ha encargado de no integrarlos sino que por el contrario les discrimina y les señala como ajenos a la región.

 

Estos diversos grupos, han chocado contra las fuerzas del chiismo, en la región que agrupa al mayor número de estos fieles, y además han sucumbido ante la oposición férrea de otros grupos que no se sienten representados por el DAESH y los continuos golpes de ejércitos regulares (Rusia, Siria, algunos países del bloque occidental), así como guerrillas que ciertamente prefieren lo malo conocido que lo peor por conocer, como lo son los kurdos.

 

La agrupación sunita wahabista sufre además de no contar con simpatías expresas por ningún Estado, ni siquiera de los países que durante años de forma directa e indirecta han patrocinado las actividades de estos grupos como lo han hecho Arabia Saudita o Qatar, pero que ante la impopularidad de los islamistas jamás serían capaces de exponer sus imagen pública; que ya de por sí es deteriorada; con la firma de su cooperación económica, un hecho que es de todos modos un secreto a voces que lo realizan para evitar los ataques al interior de sus países donde conviven con la hipocresía de la violación a los derechos humanos y una poderosa billetera que compra favores alrededor del mundo.

 

La corrupción y el doble discurso que promulgan los Estados de mayoría sunita con fuerte potencial económico, les limita a declararse abiertamente patrocinadores del terrorismo proveniente de este tipo de agrupaciones, por lo que el soporte económico que brinda en algún momento aprovechan cualquier impasse para suspenderlo o fortalecer a otro, lo que no permite nunca que se consolide alguna agrupación en específico.

 

Esto ha llevado a los promotores del Califato a buscar nuevos caminos, ya que al deteriorarse su monarquía de papel, deben ubicarse en nuevos destinos donde lo laxo de sus normas les permitan ganar fuerza y adhesiones, por lo que DAESH comienza a ganar posiciones en el Magreb y en el Sahel africano, pero sus acciones en esas regiones van más de empoderamiento político – social, donde al igual que como lo hace Al Qaeda brindan ayuda económica, social y material a personas desposeídas, lo que les asegura un público dispuesto a absorber las ideas radicales, y quienes curiosamente son parte de los grandes grupos migratorios que posteriormente junto con migrantes económicos huyen a territorio europeo, donde las madrazas y mezquitas salafitas desde hace algunas décadas han acrecentado su discurso anti occidental.

 

A esos movimientos de África hacia Europa, se le debe agregar los “nuevos musulmanes” europeos, quienes regresarán de algún modo a los países de los cuales salieron, y que de ser arrestados infectan a otros en las cárceles, y de no hacerlo buscarán fortalecer los grupos radicales en esa región occidental, lo que ciertamente es un peligro que se viene dando desde hace mucho y con regularidad en las noticias sale el desmantelamiento de mezquitas salafistas o de redes promotoras de visiones radicales islámicas.

 

Y también quedará presencia de estas redes a lo interno del Levante; aún hoy tienen zonas estratégicas bajo su control y su salida de ellas no se prevé sea en el corto plazo. Son regiones donde no perderán fuerza del todo, ya que representan alguna de las visiones de grupos que no se sienten representados ni protegidos por los grupos musulmanes en el poder, principalmente los sunitas no se sienten representados por gobiernos chiitas quienes los han llegado a catalogar de “quinta columna”, aunque no es una opinión generalizada, no ha dejado de ser una parte de los señalamientos contra esta minoría en un país donde el poder está en la mayoría chiita desde la caída de Sadam Hussein con la invasión occidental a principios de este siglo.

 

Más sin embargo, resulta iluso pensar que el DAESH se va a destruir ya que más allá de ser una “estructura”, lo que DAESH promueve es una ideología, la misma que comparten agrupaciones islamistas radicales, con la diferencia quizás de los esfuerzos político militares que han empleado para llevar a un proyecto macro sus actos y que quizás el proyecto propiamente de DAESH es un poco más aterrizado que los movimientos simplistas hacia el terror que han empleado otras agrupaciones como Al Qaeda por ejemplo.

 

Hezbollah, una empresa exitosa al servicio de los Ayatolas.

 

Otro grupo con una visión política islamista que está teniendo éxitos en la región es el Hezbollah, principalmente porque tienen el padrinazgo de un Estado como Irán que ha echado mano de un “Estado accesorio” como lo ha sido Siria para tener un área de acción desde Teherán hasta Beirut haciendo paradas estratégicas en Damasco. Lo que le facilita el trasiego de armas y mantener una beligerancia no directa contra Israel, siendo las regiones en el Sur libanés el sector más afectado por la violencia, principalmente porque Hezbollah utiliza los campamentos de refugiados palestinos como base de operación, bodega de armamento y centro de adoctrinamiento para tener nuevos miembros.

 

El uso de la acción social del grupo pro sirio y pro iraní le da mayor apoyo entre los ciudadanos, ya que durante años el “Partido de Alá” ha levantado escuelas, hospitales, centros de asistencia social, entre otros, lo que le suma adhesiones aunque sea en apoyos políticos.

 

Irán no tiene problemas en manifestar su apoyo al grupo islamista, ya que desde hace muchos años, ha sido declarado parte del “Eje del Mal”, y por sus ideas contrarias a Occidente, sus posiciones combatidas desde varios frentes, por lo que como dice el argot popular “una raya más al tigre” no hace mucha diferencia.

 

También se le suma a la lista de “éxitos” del Hezbollah, que aparte de tener un brazo militar que en ocasiones supera en poder al propio ejército libanés, desde el año 2009 su brazo político fue aceptado legalmente en el Líbano y posee miembros en el parlamento del “país de los cedros”, con Mohammad Raad como líder del bloque parlamentario, donde tienen 13 curules de los 128 que posee el poder legislativo libanés.

 

Además de esto, la geopolítica y las relaciones exteriores del régimen de los Ayatolas les ha permitido abrir otros espacios que les han brindado espacios de acción extra regionales, como sus contactos con el gobierno de Caracas, donde el vicepresidente de dicha nación Tareck El Aissami ha sido catalogado como un importante contacto entre el país caribeño, el gobierno de Khamenei y la agrupación chiita libanesa.
Cabe recordar que además Venezuela tiene un vuelo directo con Damasco, desde el cual se ha sospechado es la ventana de entrada de milicianos chiitas a nuestra región y que hay análisis de inteligencia donde se señala la presencia de miembros de Hezbollah en otras zonas latinoamericanas como la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), además recordar que dicha agrupación está señalada de ser la autora de los atentados en Argentina contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994).

 

Al igual que el islamismo de DAESH, el islamismo de Hezbollah tiene objetivos expansionistas, principalmente del poder de los Ayatolas y de los movimientos chiitas.

 

También como los salafistas sunitas, el “Partido de Alá” desea exterminar al Estado de Israel y “liberar la tierra santa islámica” que está bajo el poder de un Estado no islámico dhimmi en una clara afrenta a su visión religiosa. Pero además la agrupación chiita, desea ganar más posiciones con respecto a los grupos sunitas que tienen la mayor cantidad del poder islámico, entre eso el control de los lugares sagrados del Islam.

 

Para su labor de “liberación” de la tierra santa islámica de manos de los judíos, Hezbollah cuenta con un esbirro; que curiosamente dice ser de doctrina sunita, pero que por cuestiones de interés “camina sobre la cuerda floja…atrapado en el arco chií Siria – Hezbollah – Irán… y las potencias regionales suníes, a las que se aproxima y con las que comparte confesión religiosa…” (Gara, 2013). Elemento que en ocasiones le resta fuerza o apoyos (a Hamas) porque coquetea tanto con los favores de Teherán como con los favores de países no siempre amistosos con los Ayatolas (Turquía, Qatar, Dubai, etc.)

 

Conclusiones:

 

Es evidente que más allá de querer resaltar lo “bueno” de cualquier grupo radical, el valor de este texto recae sobre la hipocresía a la hora de catalogar el impacto de los apoyos que agrupaciones de esta naturaleza reciben de distintos países.

 

El claro apoyo abiertamente expresado de los países con mayoría chiita hacia el brazo político y armado más exitoso de su corriente en el mundo, contrasta con los apoyos solapados y poco efectivos de los países de mayoría sunita; quienes además son mayoría en el mundo musulmán en general, hacia las agrupaciones radicales como DAESH o Al Qaeda.

Este apoyo recibido por Hezbollah le ha permitido, además de tener un control militar en el Líbano, haberse colado políticamente en los poderes del Estado y tener la posibilidad de controlar por convencimiento o por persuasión militar el país. Líbano tiene la particularidad de que constitucionalmente el Presidente debe ser cristiano maronita, el Primer Ministro un musulmán sunita y el portavoz de la cámara un musulmán chiita, en un intento por unir las visiones sociales distintas del país, pero donde el ejercicio del poder juega un factor determinante para cambiar los objetivos a su favor.

 

Lo anterior, no resta para las agrupaciones islamistas sunitas, que haya beneficios económicos de países como Arabia Saudita, Qatar y otros similares a madrazas o grupos de estudio islámico en países occidentales, donde la expansión de una visión radical del Islam se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, lo que no impediría a la postre que se desarrollen a lo interno de territorios occidentales grupos que puedan buscar un mayor empoderamiento político, aprovechando el crecimiento demográfico que tiene la población islámica en relación con la media occidental.

 

Tampoco resta la posibilidad que eventualmente se den más atentados terroristas en Europa desde regiones que ya tienen el visto de inteligencia de estar funcionando como “criaderos” de radicales que podrían explotar en violencia en cualquier momento.

 

No se debe dejar de lado, que al estar frente a una idea, la supuesta erradicación de DAESH o Al Qaeda de regiones como Medio Oriente no significa automáticamente que estemos frente al fin del islamismo radical, finalmente a diferencia de lo que estamos acostumbrados en Occidente, donde el éxito militar se resume a un tema de espacio vital y recursos estratégicos, en el islamismo se traduce en controles desde las bases de organización elementales (clanes y familias) hasta llegar a agruparlos y poder construir algo más grande.

 

En nombre del eufemismo de la “Guerra contra el terrorismo”, no ha permitido llegar a una verdadera visión del combate abierto que se tiene contra el Islam radical, el cual adopta  denominaciones genéricas, pero que no quiere decir que ante su destrucción se acabe con la idea, sino que esta solamente adoptará un nuevo alias, para seguir siendo el mismo fenómeno con diferente sombrero.

ISIL y sus políticas genocidas

Foto: CNN Español.

Foto: CNN Español.

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

La situación caótica con el expansionismo del Estado Islámico en Iraq y el Levante (ISIL, conocido por sus siglas en inglés como ISIS) comienza a poner los pelos de punta a todos los grupos perseguidos por la doctrina religiosa fundamentalista y terrorista. Surgió como una forma de resistencia contra la invasión occidental contra Iraq en el año 2003 y es una agrupación próxima al ahora debilitado Al Qaeda. Su objetivo primordial es la expulsión de los infieles de las tierras de Dahr Al Islam (casa del Islam) y establecer un Califato Islámico “desde Yakarta (Indonesia) hasta Andalucía (España[1])”.

Para lograr esta meta, los terroristas de ISIL se han hecho con el control de algunos elementos fundamentales que les ha llevado a expandir su poder sobre las zonas donde han establecido su estandarte de terror:

  • La captura de armamento avanzado en manos del gobierno iraquí (brindado por los Estados Unidos) que ha servido para que ISIL se pudiera hacer con el dominio sobre importantes ciudades iraquíes como Mosul, Tikrit, Sinjar, Yalula entre otras, lo que les da un amplio margen de acción.
  • El beneplácito de algunas tribus suníes, con este apoyo aparecen promesas de “campaña” de los terroristas en brindarle poder de gobierno a los líderes de dichas tribus en el control de los territorios “conquistados[2]”.
  • El temor que ocasionan las persecuciones de ISIL contra otras minorías religiosas de la región que se han visto obligadas a huir o a enfrentarse a luchas sangrientas contra los islamistas terroristas. Entre estas agrupaciones están los cristianos, chiitas, yazidis, kurdos y turcomanos.

Del tercer punto mencionado anteriormente, cabe destacar que las técnicas que utilizan los terroristas contra sus opositores sobre pasa cualquier estrategia usada en las guerras, por cuanto ISIL asesina prisioneros de guerra de manera cruel, no hay juicio previo, se realizan ejecuciones públicas como crucifixiones, asesinatos masivos, persecuciones de agrupaciones no islámicas, como cristianos de los cuales les asesinan niños por medio de decapitación, o a sus mujeres las violan, secuestran y obligan a adoptar su versión extrema de Islam.

Para los chiitas víctimas de ISIL, su destino sería ser sometidos a un gobierno sunita, un tanto más cruel que el depuesto líder Sadam Hussein, porque si bien él utilizaba el discurso religioso para su beneficio, no se aplicaba de la forma radical que se ha visto implementada desde que el grupo Yama’at al-Tawhid wal-Yihad (antecesor de ISIL) mantenía sus acciones dentro de Iraq contra la ocupación occidental en el 2003.

Ciertamente que en guerras contra agrupaciones terroristas se rompen todos los esquemas y reglas de los conflictos internacionales, las convenciones sobre el trato de prisioneros, habilitar corredores humanitarios para evacuar poblaciones vulnerables, etc. ISIL es un fiel ejemplo, de lo que en una guerra asimétrica con grupos terroristas no se puede hacer. Por lo tanto estos toman rehenes, cometen atentados, ejecutan sin juicio previo, secuestran y someten a poblaciones vulnerables y no permiten la asistencia a heridos y enfermos, es decir todo lo que prohíbe la IV convención de Ginebra[3][4].

Lo anterior, puede hacernos pensar que el objetivo final de ISIL no es otro que el de acabar con las poblaciones no islámicas presentes en el Levante y someterlas a su versión extremista de Islam ya sea por propia voluntad o por la espada, quienes deciden morir por su fe, son torturados de forma criminal hasta la muerte. De esta manera se ha visto, por cuanto como informaba el diario argentino Clarín el 10 de agosto de 2014 “El ISIS amenaza masacrar a toda una población si no se convierte al Islam[5]” y se explica en la nota que se trata de un grupo cercano a los 4.000 miembros en su mayoría cristianos y kurdos yazidi.

Cuando se empieza a ejecutar mujeres y niños como política ideológica o de Estado, se está a las puertas de un genocidio, y esto es lo que está sucediendo con los cristianos y yazidíes de esa región por parte de ISIL, están decapitando niños, sometiendo mujeres a la conversión del Islam radical y exterminando de a pocos los vestigios de ambas religiones en esa región, lo que debe encender todas las luces de emergencia, porque es exactamente lo que está pasando en esa región.

Cabe mencionar los aspectos que son considerados genocidio por la Convención de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio[6]:

Artículo II:

“…Se define el genocidio como cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

  • Matanza de miembros del grupo;
  • Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
  • Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
  • Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
  • Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo…”

Lo anterior facilita comprender los motivos por los cuáles específicamente la persecución y destrucción de las comunidades no islámicas podrían ser consideradas dentro del marco del genocidio, principalmente porque al igual que en otros genocidios tales como el de Bosnia, Ruanda o la Shoah, por citar algunos ejemplos donde se emprendía directamente contra mujeres y niños procurando acabar con quienes son las gestoras de la vida (las mujeres) y el futuro de los grupos que consideran enemigos (los niños), por lo que su destrucción o secuestro y “reprogramación” son parte del objetivo final para acabar con el problema.

Es evidente que la comunidad internacional no tiene mayor interés en estos momentos en destacar la situación de las minorías que están siendo atacadas por los grupos islamistas del Levante, hay otros que generan mayores pasiones e intereses políticos y económicos que le restan importancia a lo que está sucediendo en esa ya de por si convulsa región del mundo.

[1] http://www.abc.es/espana/20140701/abci-yihdistas-video-espana-201407011957.html

[2] http://cnnespanol.cnn.com/2014/06/22/isis-toma-el-control-de-otras-cuatro-ciudades-en-irak/

[3] http://www2.ohchr.org/spanish/law/convenio_ginebra.htm

[4] http://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/5tdm8g.htm

[5] http://www.clarin.com/mundo/ISIS-masacrar-poblacion-convierte-Islam_0_1190880933.html

[6] http://www.un.org/es/preventgenocide/adviser/genocide_prevention.shtml

Los paradigmas palestinos contra Israel

El paradigma mantiene cerrado el cerrojo a los acuerdos

El paradigma mantiene bloqueado el cerrojo a los acuerdos

Los paradigmas son modelos establecidos por el uso, las creencias o sencillamente la costumbre, es por lo tanto un elemento con una enorme influencia de la cultura. Se toman como una ley, hasta que hay una ruptura del modelo concebido y se cambia por uno nuevo que probablemente se transformará en la nueva verdad que alimentará a los individuos. Thomas Kuhn[1] establecía que con los cambios en los paradigmas se regresa a un estado inicial, es decir se parte nuevamente de cero. La mayoría de los paradigmas se ven modificados por aspectos fuertemente políticos; es decir por intereses de algún grupo en particular.

 

A través de la historia, desde las distintas áreas de desarrollo humano se han tenido paradigmas que se pensó que eran una verdad inquebrantable, un ejemplo muy sencillo sería que, cuando cursaba la escuela nos enseñaban que el agua y el petróleo eran recursos inagotables, no debieron pasar muchos años para quebrar esa idea y ahora vemos largas campañas para la protección del agua y para anunciar la estrepitosa desaparición de los últimos yacimientos de petróleo en el mundo.

 

El paradigma militar

 

Si se enfocara el concepto de paradigmas en el conflicto entre israelíes y palestinos podríamos encontrar una serie de elementos que podrían ayudarnos a ver la transformación del conflicto desde su esencia como árabe – israelí al ahora ya conocido conflicto palestino – israelí; que tiene además muchos micros conceptos que lo hacen todavía más complejo para llegar a una solución en el corto plazo.

 

Pero, podríamos comenzar lo que he denominado “los paradigmas palestinos”, en el propio comienzo del conflicto armado de conocemos hoy. No hubo, en un principio de la historia de la lucha por el resto de la Palestina histórica entre judíos y árabes, un problema de “autodeterminación” de los pueblos por parte de las agrupaciones árabes, al menos no para fundar un Estado denominado “Palestina”; las ideas panarabistas[2] tenían su propia agenda política, por lo que su mayor preocupación fue la creciente demografía judía en la región y la idea de lidiar con un eventual territorio sin mayoría árabe que tuviera el control y ejerciera el poder en dicha zona, por lo cual, lo que comenzó con agrado de la venida de migraciones de judíos de otras latitudes, reforzando la población establecida allí desde siglos atrás, se convertiría posteriormente en un dolor de cabeza para los árabes que veían a los judíos prosperar, crecer y desarrollarse sin parangón.

 

Cuando se llegó a plantear la división del restante territorio para conformar dos nuevos “Estados”, por medio de la comisión Peel. Con la declaración de independencia de Israel, el paradigma seguía siendo similar al anterior, el control de la zona debería quedar en manos de musulmanes y no de cualquier otra agrupación no islámica, por lo que la guerra de 1948 conservó esa interesante característica, en otras palabras: la verdad que los guiaba era que bajo cualquier circunstancia debían destruir al invasor no islámico de esos territorios.

 

Con la aparición de la OLP en 1964, patrocinada por el entonces presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, el paradigma continúa siendo militar, la OLP [3] no se crea para establecer un Estado Palestino, no es para esto que le dan voto de confianza al egipcio Yasser Arafat, sino como el nombre de la organización lo dice, era para liberar Palestina (o lo que quedaba de ella), y la carta fundacional que específicamente establece la destrucción de Israel.

 

Las guerras de 1967 y 1973 van generando el clímax necesario para romper el paradigma de la destrucción armada de Israel como la esencia importante del conflicto, hasta ese momento la motivación de destruir con la lucha armada a Israel no se logra, y en vez de recuperar los territorios para el “Panarabismo”, perdieron territorios, algunos de los cuales todavía hoy se reclaman (los Altos del Golán, Jerusalén del Este, territorios en Judea y Samaria).

 

El fracaso panarabista les llevó a hacer una mutación al paradigma, seguiría siendo parecido al anterior (el de destruir a Israel), pero el uso de la guerra de desgaste sería la nueva estrategia implementada desde Egipto y luego heredada por los palestinos. Y para que esto fuera efectivo, se comenzó primero otorgando el término palestino que usó como gentilicio para todos los ciudadanos de ese territorio mientras fue colonia británica, pasaría a ser empoderado por el único grupo que no declaró un Estado a finales de los años 40, es decir los árabes, quienes hasta ese momento habrían recibido más de tres décadas de adoctrinamiento pensando que eran víctimas de la maquinaria destructora israelí, es decir al paradigma militar contra Israel, se incluiría el paradigma doctrinal y educativo del “sionista destructor”.

 

De este modo, Yasser Arafat toma un lugar importante en la lucha armada palestina, ya que es quien con su organización política comienza a sentar las bases de una campaña panfletaria contra Israel, para señalar las “atrocidades del régimen sionista”, quienes aplacan la ira de los revolucionarios palestinos por medio del exterminio en una guerra sin precedentes entre tanques y piedras. Algo que al ser repetido como mantra se ha tomado como una verdad por parte de los medios de prensa; principalmente occidentales y quienes apostados en la región (muchos acreditados por Israel), se han tomado como realidad el paradigma y se han prestado para seguir el juego de los gestores de la propaganda palestina; Pallywood[4].

 

La mutación del paradigma doctrinal se vio reforzada con la firma de los acuerdos de paz entre Israel y Egipto en el año 1978 y con Jordania en 1994, aparte de la renuncia que tuvo este último país a finales de los años 80 de cualquier reclamo sobre los territorios perdidos en la guerra contra Israel en el año 1967 (Jerusalén Oriental y Cisjordania[5]).

 

Paradigma educativo palestino.

 

La influencia del panarabismo, sumado a años de conflicto, transformó el tema de los árabes desplazados con el establecimiento de Israel, a tener una agrupación en condición de apátridas [6] que no fueron bien recibidos por sus hermanos en los vecinos países [7] y a quienes el adoctrinamiento inducido fue simplemente el de haber sido desplazados por parte de un invasor extranjero con el beneplácito de la Comunidad Internacional.

 

Este es el adoctrinamiento que reciben los ahora palestinos, quienes encuentran en inculpar a Israel la panacea a todos sus males. No hay; salvo contadas oportunidades, una introspección que les haga tomar su cuota de responsabilidad el no haber logrado en casi siete décadas establecer un Estado o al menos construir las bases para el establecimiento de uno.

 

En las escuelas palestinas, especialmente de la Franja de Gaza, además de las enseñanzas del Islam; que ya de por sí es un paradigma pre moderno complejo para debatir; se concentran esfuerzos en enseñar de forma doctrinal que el meollo a todos los problemas palestinos, es el ente sionista y por medio de este adoctrinamiento, que cala en la mente de cualquier ciudadano promedio de la región, lo convencerá que si lograran acabar con el Estado Judío (la entidad sionista), ellos podrían establecer un reverdecido y próspero Estado que se extienda desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo.

 

De este modo se ha educado a las nuevas generaciones palestinas, desde los tiempos de Arafat, y aún hoy, a pesar de la ruptura y división palestina que los tiene desarrollando técnicamente dos Estados distintos en Cisjordania y la Franja de Gaza, el paradigma de culpar a Israel y enseñarlo en el sistema educativo es algo real y muy impregnado en el ciudadano promedio, sea este religioso o no.

 

Es más, el adoctrinamiento lo llevan a tal punto que la formación histórica que reciben la acuñan de situaciones similares vividas por los ciudadanos de Israel o sus ancestros, como es el caso asociar la Shoah con la Nakba y vender esta idea que ha sido aceptada por parte de la comunidad internacional, argumentando que también ellos (los palestinos) han vivido su propia tragedia, que no es otra que la existencia de Israel.

 

Se han asegurado por medio del adoctrinamiento, tener milicianos todo el tiempo dispuestos a entregar su vida por la causa palestina, de este modo han tenido milicianos para las Intifadas, de este modo han creado aparatos militares dentro de sus territorios y han perpetrado actos de terror contra ciudadanos judíos en Israel y en el resto del mundo, la verdad absoluta que acabando con los judíos se terminan sus problemas lo tienen incorporado en el cerebro, muy probablemente,

desde que aprenden a hablar. El propio himno palestino contiene fuertes matices de la lucha armada aunque se entregue la vida haciéndolo.

 

“…Por el juramento bajo la sombra de la bandera Por mi tierra y mi nación, y el fuego del dolor Viviré como un fedayín, siempre seré un fedayín, Moriré como un fedayín – hasta que mi país vuelva Mi país, pueblo de la perpetuidad…”

 

El paradigma histórico palestino

 

Al ya denominado paradigma educativo, se le suma uno que busca justificar las razones de la lucha armada, el histórico. En este se introducen todos esos revisionistas pro palestinos que hablan de la existencia de los palestinos durante muchos siglos en los territorios actuales, no para justificar la necesidad de su Estado, sino para restarle méritos a la existencia de Israel.

 

Algunos de esos paradigmas enseñados por los palestinos y muy utilizados para atacar la existencia de Israel o de un Estado hebreo en la región son los siguientes [8]:

 

–       Los palestinos descienden de los cananeos que aparecen descritos en la Biblia.

 

–       Los palestinos aparecen inscritos en historias hasta de las pirámides de Egipto por lo que su existencia es aún anterior a la del pueblo hebreo en la región.

 

–       Los palestinos son descendientes de los filisteos.

 

–       Los palestinos son los judíos que se quedaron después de la expulsión romana y que se convirtieron al Islam.

 

–       Yasser Arafat argumentó haber nacido en una casa cercana a la explanada de las mezquitas en Jerusalén (nació realmente en el Cairo).

 

–       Políticos palestinos que dicen tener generaciones desde la ciudad de Jericó.

 

–       Jesús nació en Belén y fue musulmán.

 

En otros argumentos de similar envergadura que han buscado fortalecer su posición como verdaderos y únicos herederos del territorio.

 

El paradigma mediático y discursivo palestino.

 

Otro elemento al que han interpelado los palestinos como salida alterna al conflicto armado, es utilizar el poder de los medios para manchar el nombre de Israel haciendo propaganda de acusaciones fuertes contra el Estado Judío. También usar los medios de comunicación para influir en la propia población palestina y continuar el adoctrinamiento que les asegure echar mano de futuros guerreros dispuestos a dar la vida por la noble “causa palestina”.

 

En el primer punto, se ha vendido como una verdad a la opinión pública (y que ha sido comprada con grande fascinación), es que en la actualidad se perpetra un genocidio contra los palestinos, pero cuando se comienza a descubrir que el supuesto genocidio[9] es una falacia aprovechando la ignorancia de las personas sobre la realidad de la zona, o, por medio de apelar a la misericordia hacia los grupos de personas indefensos que se pueden ver afectados (niños, ancianos, mujeres). Recurren como estrategia alternar el tema del genocidio con uno nuevo que ha tomado fuerza, el “apartheid [10]” contra los palestinos.

 

Ambos aspectos mencionados anteriormente (genocidio y apartheid) son aceptados como paradigmas del conflicto palestino – israelí, por aclamación popular (ad populum) y cuando no se echa mano de estos argumentos falaces como paradigmas aceptados, se opta por utilizar otros que también buscan descalificar hasta la existencia misma de Israel o sus ideologías internas, de ahí que en algún momento el lobby de los países pro soviéticos durante la Guerra Fría lograron que se declarara al sionismo, tan racista como cualquier otra ideología “absolutista[11]” (similar al Fascismo italiano o el Nazismo alemán) algo que a pesar de haberse modificado en los años 90, se sigue utilizando como argumento para desprestigiar al Estado de Israel, porque el paradigma del Estado racista, nazi y genocida es efectiva como complemento a la lucha armada por destruir a Israel. De igual manera se utiliza el argumento de los asentamientos para no negociar, porque finalmente la imagen que se quiere ofrecer es la de un Estado de Israel como principal problema para una solución  del conflicto contra los palestinos.

 

Del segundo aspecto mediático para los palestinos; el interno, cabe resaltar programas dirigidos a niños con fuertes dosis de material antisemita, como el programa “Pioneros del mañana” donde aparece Farfour, una especie de ratón Mickey  del Hamás que descarga improperios contra los judíos y exalta la figura de los mártires (shahidim [12]). El uso de los medios conserva en la mentalidad de muchos palestinos la idea de la lucha armada contra Israel hasta liberar todas las tierras del Islam.

 

En cuanto al discurso, en la actualidad es un elemento muy complejo de descifrar. Mientras estuvo Yasser Arafat en el poder palestino, había una fácil tarea de interpretar sus palabras tan bipolares, porque en algunos momentos se mostraba diplomático, pero en otros sus discursos incendiarios mostraban que no tenía ningún reparo en seguir la lucha armada que había recibido por herencia del panarabismo de Nasser, sumado el sentimentalismo islámico al que muchas veces echaba mano. Fue famosa su intervención en Naciones Unidas donde sosteniendo una rama de olivo y un arma le exigía a la comunidad internacional que no permitiera que la rama de olivo cayera de su mano, algo que en su momento generó revuelo. Lo que siempre dejó claro fue que  mientras en inglés decía “Peace” en árabe proclamaba “Yihad” (guerra santa), y lo complementaba argumentando que cualquier acuerdo con Israel solamente era similar al que el Profeta Muhamad había hecho con la tribu de Qureish[13].

 

Pero los discursos en los poderes actuales palestinos son una maraña de sentimientos y de ideas que muchas veces no encajan unas con otras. Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina logró un importante paso para los palestinos al lograr que los declararan Estado Observador en las Naciones Unidas, privilegio que solamente goza un país como el Vaticano. Y ha sido a través de los foros internacionales de la ONU que ha llevado su lucha armada de destruir a Israel a complementarla con el paradigma del discurso diplomático. Las negociaciones con Israel han sido engorrosas, muy complicadas en la actualidad por la propia realidad palestina de sus divisiones internas, por lo que los palestinos han dejado la mesa de las negociaciones y se han llevado sus argumentos a foros de diferente índole para que castiguen a Israel, deslegitimándolo como país, generando anticuerpos y perder apoyo de las principales naciones del mundo.

 

Al discurso diplomático de la Autoridad Palestina, se debe sumar que estos comienzan a trabajar en un acuerdo de unidad con sus pares de Hamás, quienes a su vez no aceptan la existencia de Israel y conservan intacta la necesidad de la lucha armada, es decir el paradigma inicial de los fedayines, que la única forma que tienen los palestinos de desarrollarse plenamente como Estado es destruyendo a la entidad sionista.

 

El paradigma demográfico

 

Aparte de lo anterior en cuanto a los medios y los discursos, es conocido que los palestinos no aceptan a Israel como un Estado Judío, por lo mismo no renuncian a un eventual retorno de todos los palestinos y descendientes desplazados por los conflictos armados a territorio actual de Israel, por cuanto, aparte de la ya mencionada con insistencia lucha armada, por medio de la explosión demográfica podrían ir convirtiendo en minoría a los judíos de su propio Estado y comenzar ellos a fortalecer la presencia islámica en el territorio hebreo.

 

Conclusiones generales:

 

–       Los paradigmas dependen de la realidad del individuo y del momento, hay una modificación siempre y cuando cambien las necesidades del grupo que expone dichos paradigmas, por razones políticas (intereses).

 

–       El paradigma base de los palestinos no es construir un Estado para su pueblo, sino destruir a Israel o su esencia como Estado Judío, por lo que necesariamente no sería desaparecer en el papel a Israel como Estado lo que pueden buscar como fin último, sino solamente acabar con la mayoría judía que contiene su territorio.

 

–       La lucha armada ha sido pensada por los palestinos como la medida más efectiva para lograr su objetivo de acabar con Israel, aunque en un comienzo el paradigma fue una práctica de Naciones árabes contra Israel, cuando aparece la OLP y se ve el fracaso del panarabismo, se trasladó la responsabilidad de la desgastante lucha directamente a los ciudadanos de la Franja de Gaza y Cisjordania que fueron dejados a su suerte por parte de Egipto y Jordania respectivamente.

 

–       El complemento educativo de los palestinos alarga el conflicto, por cuanto el adoctrinamiento que reciben contra Israel los lleva a ver con buenos ojos eventuales ataques suicidas que infunda temor entre los ciudadanos del Estado hebreo. Hay un culto a la muerte muy pronunciado, al punto que esta influencia se recibe desde edades muy cortas, culpando a Israel de todas las tragedias palestinas y no solamente queda en manos de los palestinos dicho adoctrinamiento sino que es producto de exportación recibido con beneplácito por otras naciones de la comunidad internacional como complemento del tema discursivo.

 

–       Hay una parte de la historia palestina construida (estilo post modernidad) que se instituye desde la visión meramente de los palestinos como una “nueva historia”, la que nadie ha querido contar porque los aspectos históricos solamente los reproducen los “victoriosos” de los conflictos. El revisionismo que por sí solo no es malo, se convierte en un tema viciado cuando se quiere negar un aspecto que desde diferentes fuentes independientes se ha confirmado que es de ese modo.

 

–       Los medios de comunicación han sido utilizados en el paradigma militar palestino para fortalecer posiciones enseñadas de forma dogmática aunque contradictoria, pasando desde la falacia del genocidio contra los palestinos, hasta la moderna y famosa falacia del Apartheid contra dicha población. La parte mediática ha tenido su cuota de uso en la deslegitimización contra Israel. Y a nivel interno ha favorecido en la enseñanza palestina del origen de todos sus males en el vecino no musulmán.

 

 

 

–       En cuanto a los discursos, la complejidad del tema requeriría hacer un estudio independiente que señale punto por punto la forma en la que se mantiene la exaltación a la lucha armada y la crítica para quienes quieren llegar a un acuerdo final con los israelíes por cuanto conforme se otorgan concesiones, se cambian y aumentan las exigencias palestinas de cumplimiento para Israel, lo que convierte el tema en un círculo vicioso sin un eventual final, ya que la meta se corre constantemente.

 

–       Del tema demográfico complementa el paradigma militar, si por la lucha armada no se logran resultados inmediatos, por la vía diplomática, la supuesta negociación y una eventual entrada de palestinos al territorio israelí se lograría ahogar demográficamente a la población judía hasta convertirla en una minoría o al menos hasta transformar el país en un Estado binacional que posteriormente genere la desaparición del carácter judío del país como viene declarado desde 1947 con la resolución 181 de las Naciones Unidas.

 

Fuentes:

 

[1]KUHN, T. (2004). La Estructura de las Revoluciones Científicas. México: Fondo de Cultura Económica.

[2]http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2007/guerra_seis_dias/newsid_6708000/6708013.stm

[3] http://www.laguia2000.com/medio-oriente/la-olp-1

[4] https://www.youtube.com/watch?v=X0qdShy2LrA

[5] http://www.guiadelmundo.org.uy/cd/countries/jor/History.html

[6] http://www.oxfam.org/es/programs/development/mmeast/campos_refugiados_libano

[7] http://palestinalibre.org/articulo.php?a=46324

[8] http://www.canaan.org.ve/pag/index1.php?id=29

[9] http://www.radiojai.com.ar/OnLine/notiDetalle.asp?id_Noticia=34593

[10] http://www.revistamo.org/article/desmontando_el_apartheid_israel%C3%AD.asp

[11] http://www.anajnu.cl/sionismoracismo.htm

[12] https://www.youtube.com/watch?v=TrieBhaGgHM

[13] http://www.noticiariobarahona.com/2011/01/biografia-del-extinto-lider-palestino.html

“El apartheid ad populum”

APARTHEID STATE

El Estado racista de Israel.

La agenda de John Kerry en el conflicto entre israelíes y palestinos parece un poco precisada y atropellada por llegar a una solución express, se empeñan en creer que siempre es mejor llegar a un “mal acuerdo, que a un buen pleito” entre ambas partes involucradas. Lo cierto del caso es que el secretario de Estado norteamericano cree que tiene la solución final a 66 años de disputas en la región e intenta de forma insistente imponer sus condiciones, peor aún, como lo recopila el diario “The Daily Beast“, el secretario menciona que de concretarse un Estado Binacional en las zonas en disputa podría llegar a consolidarse una especie de “Apartheid” como el vivido por Sudáfrica el siglo pasado hasta la década de los 90’s.

Esa falacia de la supuesta segregación racial en el Estado de Israel se puede resumir en un desconocimiento nada accidental de la sociedad israelí, y explico en unas breves líneas por qué, aunque es historia que se conoce desde la propia fundación de Israel, pero demos el beneficio de la duda que la gente desconoce los datos y recopilemos de nuevo:

  • El país según la última estadística cuenta con casi 8 millones de habitantes, de los cuales el 80% se catalogan como judíos, 17% son árabes y el otro 3% son ciudadanos de otras latitudes que no se encasillan en las dos categorías mencionadas anteriormente.
  • El Estado cuenta con dos idiomas oficiales, el hebreo y el árabe (a pesar que la población árabe según el dato anterior no llega ni al 20%).
  • Solamente en el caso de los judíos israelíes la variedad de etnias que lo componen deja al desnudo la falacia de alguna clase de discriminación por “raza” y/o por religión. Del primer aspecto se puede decir que hay judíos originarios de América, Europa, Oriente Medio, Asia, África. Y si de religión en el Estado se habla la legislación israelí garantiza de forma explícita iguales derechos a todos los ciudadanos con independencia de su religión, aunque no se pierde la esencia de la conformación del Estado en 1948 (según el plan de partición del año anterior) que garantiza dicho territorio como “Estado Judío”.
  • Desde su conformación como Estado ha tenido más de 60 diputados de origen árabe en el parlamento, algunos de los cuales abiertamente han apoyado a organizaciones como Hamas o el Hezbollah, salvo una censura pública, no serían ejecutados públicamente como puede suceder en la Franja de Gaza o en Irán por la simple sospecha de ser un “espía” para el “Ente Sionista”.
  • A pesar de que se crea en un supuesto racismo israelí contra los árabes, estos últimos no tienen la obligación de hacer servicio militar, para que no tengan problemas dentro de sus comunidades que los tachen de “traidores”, sin embargo, en los últimos años el número de árabes israelíes, principalmente cristianos han incrementado las filas de las fuerzas armadas israelíes y hasta han tenido altos cargos dentro del ejército israelí, ejemplo de ello, la Sargento Monalisa Abdo que no solamente rompe el mito de la discriminación en el ejército, sino que rompe el molde de la discriminación contra las mujeres en puestos importantes de las fuerzas armadas.
  • Más de 100 mil palestinos en el 2013 laboraban en Israel ganando su sustento en el país vecino, esto contemplando un enorme porcentaje de trabajadores del sector construcción.
  • Obreros palestinos en Israel organizados en sindicatos e indignados hicieron huelga en Israel. Si fuera un Estado de esclavos o de Apartheid los tendrían en trabajos forzados o expulsados del país. Lo que informó en su momento el diario IPS News (año 2011) refleja que aún y siendo extranjeros tienen posibilidades de manifestarse y agremiarse.
  • Israel permite la atención médica de ciudadanos palestinos bajo condiciones igualitarias, buscando preservar la vida, como lo exigen las normas morales del judaísmo. Y de este privilegio fue testigo hasta el propio jefe del gobierno palestino de Gaza, Ismaïl Haniyeh (líder del Hamas) según recopiló la fuente de “Palestina Libre” en el año 2013.
  • El caso del niño Mohammed al-Farra proveniente de la Franja de Gaza y que vive con su abuelo, Hamouda al-Farra en el hospital de Tel HaShomer en Israel, donde recibe cuidados diarios después de haber sido abandonado por sus padres.

Lo anterior solo por nombrar algunos aspectos que buscan desmentir otra idea que se repite como mantra ante la comunidad internacional, que Israel estaría aplicando alguna especie de segregación de carácter racial contra los palestinos, o de discriminación al no concretar las poco sesudas propuestas de acuerdo definitivo en el conflicto entre israelíes y palestinos. Lo cierto del caso es que si hay algo que no permite llegar a un acuerdo final es la intromisión obsesiva de las potencias de turno, su testarudez para tratar de imponer fronteras, acuerdos y soluciones instantáneas que no llegan a nada realista. Ya no estamos en la época colonial donde se podía utilizar la medida “salomónica” de partir a la mitad y que cada quien se quedara con su parte contento o al menos tranquilo.

La realidad es que ya mucha agua de conflictos han pasado por debajo del puente de las negociaciones, y por obedecer a agendas geopolíticas se ha hecho todavía menos sencillo llegar a finalizar con un acuerdo sensato. Las cosas han cambiado por el “barrio” y no se puede pretender echar para atrás 66 años de enfrentamientos, de transiciones de tierra, de terrorismo, de agresiones, de falta de voluntad política para acabar con el enfrentamiento. Ya no se negocian espejos por oro, el tiempo de negociar tierra por una paz que nunca llegó se acabó, y ahora la solución; que sigue siendo una cosa de dos, aunque se metan mil, no llegará con crear nuevas falacias para continuar convirtiendo a Israel en el chivo expiatorio de la falta de consenso en un acuerdo al cual se le plantearon soluciones desde 1947 con la partición proporcional, avanzando por varias propuestas rechazadas, no por falta de vialidad (las denominadas concesiones dolorosas), sino por ausencia de voluntad.

Dos falacias deben caer de una vez por todas en este conflicto:

  1. No existe el denominado “Apartheid” contra los palestinos, Israel es un país con un crisol de culturas en su composición social, económica y religiosa, no se confina a “ghettos” a los palestinos, ni se les obliga a salir en horarios diferentes que a los judíos. Lo cierto del caso es que en zonas como Cisjordania o Gaza más que discriminarlos, se analiza profundamente la entrada de ciudadanos de origen palestino, no por discriminación, sino por seguridad. Cuando se daba entrada libre, el terrorismo hacía de las suyas, cualquier Estado sensato y protector de sus ciudadanos (en general) haría lo mismo. Los griegos desde el 2011 construyen un muro para evitar las migraciones masivas de ciudadanos turcos a su país, acción similar hizo USA en su frontera con México. En un conflicto como el israelí – palestino, donde las fronteras no se han trazado definitivamente (aunque algunos insisten en imponer las líneas del armisticio de 1949) el tema seguridad prima, y conforme han cambiado y calmado las cosas en la región, la valla de protección se ha visto reducida o movida trazando eventuales fronteras para la definición del conflicto.
  2. No existe un genocidio contra los palestinos, desde 1998 hasta el año 2008 la población palestina de los territorios de Cisjordania y Gaza fue cercano al 30% según el diario inglés “The Guardian“, también según la Oficina del Censo de los Estados Unidos entre los años 1995 y 2008 el crecimiento en Gaza y Cisjordania fue de 106%. Los fríos números indican que en 66 años de conflicto entre árabes e israelíes han muerto menos palestinos en manos israelíes que de sus propios hermanos contando Jordania y el actual conflicto sirio, de los cuales nunca se señaló intenciones de genocidio o etnicidio. El crecimiento gradual de las poblaciones palestinas, el acceso a servicios médicos (aún israelíes), el acceso a servicios públicos (algunos brindados por Israel) y la posibilidad de obtener productos, así como fondos y ayudas internacionales, desmitifican el supuesto genocidio, y se ve un aumento de la media de muertos en casos de enfrentamiento militar, en su mayoría palestinos por cuanto las medidas de protección de civiles no ha sido nunca el interés de las autoridades palestinas, sino parte de sus medios de propaganda para seguir señalando a Israel como un Estado que busca la muerte y destrucción de la población palestina y su eventual exterminio.

La larga explicación obedece únicamente a un interés personal y casi masoquista de seguir explicando algo que ni con dibujitos, ni con pruebas, mucho menos con explicaciones quieren entender algunos líderes de la Comunidad Internacional, que ambas falacias son solamente parte de esa máxima de Voltaire quien claramente dijo “…miente que algo quedará…” Tantas veces se ha llamado a Israel, Estado Nazi, que algunos olvidan la afinidad de los árabes durante la II Guerra Mundial, por el aparato militar hitleriano. Tan insistente es el llamado a Israel como Estado Apartheid que algunos olvidan el comportamiento y persecución que viven los cristianos aún en la Franja de Gaza, una de las zonas que supuestamente viven parte de esos flagelos, o la negativa de Abbas de tener judíos en su eventual Estado Palestino, al que lo quiere “Jüdenrein, y no olvidar que en el pasado fueron los musulmanes los que marcaron con una estrella de David a los judíos para diferenciarlos de ellos y someterlos como “dhimmis” que son, inferiores a los musulmanes. Pero en esto la mentalidad selectiva obedece a seguir las masas repitiendo como eco, sea cierto o no.