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El efecto Trump criollo

En una corta pero interesante reseña acerca del primer año del Presidente estadounidense, Donald Trump, la corresponsal para Expansión en New York, Clara Ruiz de Gauna expresa:

“…Doce meses después de lograr las llaves de la Casa Blanca, el magnate republicano afronta un nivel de popularidad mínimo. Sin embargo, volvería a ganar las elecciones ante la falta de alternativas…” (Gauna, 2017)

Ciertamente vale decir que cualquier parecido con alguno de los candidatos nacionales es mera coincidencia. Dicho sea de paso, insistir en comparar a cierto candidato con el presidente de los Estados Unidos podría ser contraproducente ante lo reflejado en la realidad política actual. Utilizar como argumento que el país no necesita su “Trump – Tico” en realidad podría generar el efecto contrario, el manual de política por lo general recomienda no hablar en su propia campaña del opositor, ni siquiera en forma negativa porque se le estaría dando tribuna y visibilidad, contra los pronósticos, esta ha sido una parte de la forma en que han querido atacarlo, peor aún, están utilizando de ejemplo al presidente estadounidense actual, y es necesario explicar por qué esto da resultados adversos a lo deseado.

El presidente Donald Trump ha demostrado que se puede ejercer el poder sin necesidad de ser “políticamente correcto”, ni ser “popular” delante de la opinión pública (solo 36% de la población apoya su gestión). En Costa Rica puede pasar similar, porque para algunos ser político es ya de por sí sinónimo de muchos aspectos negativos, además, la popularidad no es uno de los elementos de los que pueda alardear ninguno en la Asamblea Legislativa o Casa Presidencial.

Regresando al ejemplo de los Estados Unidos y el presidente Trump, se debe considerar que a pesar de sus decisiones en materia diplomática; por ejemplo los careos del “botón nuclear más grande” contra el presidente norcoreano Kim Jong Un, los recortes presupuestarios, reclamos y salidas en organismos internacionales como la UNESCO, UNRWA, Consejo de Seguridad de la ONU, Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Asamblea General de la ONU, etc., el polvorín levantado por el tema de Jerusalem en diciembre anterior y sus inoportunos comentarios a través de redes sociales, lejos de todos los pronósticos, el presidente estadounidense tiene según algunos analistas una “prolija gestión” y el país ha mantenido un crecimiento superior al 3%, además ha mejorado aparentemente algunas de las tasas de empleo y se proyectan más cambios positivos con la reforma fiscal impulsada.

El presidente estadounidense sin duda tiene una ardua labor porque no todos los miembros de los poderes están con él (ni se diga los medios o la opinión pública), así como que no todos los Republicanos apoyan su gestión y a pesar de todo eso, ha logrado impactos considerables a nivel nacional y dejando, además, al descubierto a otros gobiernos anteriores con sus medidas sobre temas que se convirtieron en ejes de su campaña. Por ejemplo las políticas contra los indocumentados promovidas por los presidentes Bill Clinton y George Bush, o el descontrol de no pasar la reforma migratoria por parte de Obama.

También con respecto al presidente Obama, se le ha señalado por hacer movidas diplomáticas de alto impacto, por ejemplo dar dinero a la República Islámica de Irán para aceptar el acuerdo nuclear, y que se ha revelado, gran parte está financiando en apariencia el terrorismo, complementado con movimientos que han socavado los esfuerzos contra la agrupación islamista Hezbollah para asegurar el acuerdo con Teherán, en una acusación muy delicada que coloca en una posición riesgosa al país y por otro lado le da puntos positivos al gobierno de Trump que es el que finalmente realiza los “descubrimientos”.

Lejana es la intención de este artículo hacer apología a favor del presidente estadounidense, pero sin duda, llamar “Trump Tico” a un candidato a la presidencia de Costa Rica, más que bajarle el impulso, podría producir réditos positivos. De todas formas, cuántos costarricenses ante la crisis de seguridad actual, no ha pensado en mano dura, en reforzar las políticas migratorias y en darle un duro golpe al crimen organizado y la corrupción.

Finalmente, así como el Trump (original) llama a que sea “Estados Unidos primero”, la campaña de la “reconstrucción nacional” del apodado “Trump Tico” está haciendo eco en diversas personas que ven en este discurso populista una salida alterna a lo que en otro momento se llamó “los mismos de siempre”.

Fuente: El Mundo CR

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¿Por qué una embajada en Jerusalén desata descontento?

Un repaso histórico sobre las disputas acerca de Jerusalén oriental refleja lo siguiente, el 28 de mayo de 1948 las fuerzas árabes expulsaron a las poblaciones judías de la zona oriental de la ciudad y destruyó gran parte de los bienes judíos, entre estos, sinagogas y cementerios. Durante 19 años que tardó el sitio de Transjordania sobre el lugar no se permitió a los israelíes de ninguna religión ingresar en esa parte de la ciudad santa.

En 1950, basado en el proyecto de la Gran Siria bajo la cual se anexaban los territorios de Jerusalén Oriental, Judea y Samaria otorgando de este modo ciudadanía transjordana a los ciudadanos de dichos territorios. Anexión que fue reconocida formalmente por el Reino Unido y Pakistán, el 27 de julio de 1953, rey Hussein de Jordania anunció que Jerusalén Este era “la capital alternativa del Reino Hachemita” y que forma “parte integral e inseparable” de Jordania, en 1960 declararía a Jerusalén Oriental la segunda capital de su reino.

Esta soberanía jordana se perdería durante la Guerra de los 6 días de Junio de 1967, entrando como “territorio en disputa” a través de la Resolución 242 de ese mismo año que habla de retornar hasta territorios seguros anteriores al conflicto armado, siempre y cuando haya fronteras seguras y defendibles, que es un aspecto que muchas ocasiones omiten algunos analistas.

Según la Resolución 446 (año 1979) se indica que la creación de asentamientos en las zonas árabes ocupadas es ilegal y no se debe buscar modificar la composición demográfica, jurídica, y geográfica de la zona, incluyendo Jerusalén. No se habla de una soberanía sino de una norma que pretende conservar el “statu quo” de la ciudad.

En la Resolución 478 (año 1980) se opone a la “Ley de Jerusalén” dictada por el gobierno israelí que declara dicha ciudad como la Capital Única e indivisible de Israel. Reivindica que no debe haber ningún cambio que altere eventuales acuerdos que los lleve a regresar a las líneas del armisticio de 1949.

Imperativo recordar que en julio de 1988 el Reino Hachemita de Jordania, renuncia a las pretensiones sobre los territorios perdidos durante la guerra de 1967 y no tiene desde entonces ninguna soberanía sobre los mismos salvo la administración por parte del Waqf (fundación islámica) sobre el Noble Santuario (Haram Al Sharif) donde se encuentra el Domo de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa, acordados entre el gobierno israelí y Jordania para que sean los garantes de la seguridad de esos lugares sagrados del Islam en coordinación con Israel.

Posteriormente queda en los Acuerdos de Oslo de 1993 aplazar la decisión acerca del estatus permanente de Jerusalén como uno de los elementos a solucionarse de último en el conflicto entre ambos gobiernos.

Es durante las cumbres de Camp David del 2000 y de Taba en el 2001 que se pone sobre el tapete la posibilidad de que Jerusalén Oriental se convierta en la eventual capital de un Estado palestino, debatido entre si se trataba solo del poblado árabe de Abu Dis o como lo indicó Shlomo Ben Ami se trataría de otorgar a los palestinos una soberanía y capitalidad completas en los sectores árabes de Jerusalén Este y una administración coordinada de los lugares sagrados entre ambos gobiernos. Un elemento en que coincide la mayoría es que la propuesta falló por la intransigencia y negativa del líder palestino Yasser Arafat.

Finalmente, se aprobó la Resolución 2334 (en el año 2016) que sería una especie de réplica en cierto modo de la resolución 478. De cualquier manera, la discusión acerca de la capitanía palestina sobre Jerusalén del Este es como en otros casos, un tema reciente, heredado de la renuncia árabe sobre la autonomía de los territorios que reclaman desde la Guerra de los 6 Días, ya que según el texto de la Convención firmada entre israelíes y egipcios en febrero de 1949 estas líneas “no debe ser considerada de ningún modo como una frontera política o territorial; está marcada sin perjuicio de los derechos, reivindicaciones y posturas de ambas partes en el momento del armisticio en cuanto se refiere al arreglo definitivo de la cuestión palestina.”

Por lo tanto se retorna al debate original entre “tierras disputadas”, “territorios ocupados” y “territorios anexados”, abordado en otra ocasión https://goo.gl/wcicnu.

En el artículo que circuló el domingo 3 de diciembre en el New York Times donde de nuevo su protagonista es el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, se replantea la posibilidad que el territorio de Abu Dis se transforme eventualmente en la capital de un Estado Palestino, que reciban territorios no continuos de Cisjordania, así como la soberanía sobre la Franja de Gaza y poner sello al tema de los refugiados. Un tema que ya ha generado posiciones en contra, y una negativa del gobierno estadounidense de revelar que esto sea parte de sus políticas.

Según el rotativo neoyorquino el cambio de la política de Bin Salman iría complementado con la inyección de un fuerte capital de desarrollo para las zonas palestinas, para de esta manera poner fin al conflicto que en mayo del próximo año cumplirá ya 70 años, aunque también la idea habría sido negada por su hermano y embajador en Estados Unidos, Khalid Bin Salman ya que el reino estaría comprometido con la hoja de ruta planteada en el 2002.

Una decisión arriesgada

La decisión del presidente Donald Trump de consolidar lo que una ley de 1995 aseguraba “Jerusalén debe ser reconocida como la capital del Estado de Israel; y la Embajada estadounidense en Israel deberá establecerse en Jerusalén no más tarde del 31 de mayo de 1999”, una medida que podía ser aplazada cada 6 meses por los gobiernos estadounidenses. Hubo promesas del presidente Clinton, Bush y Obama de cumplir con esta medida, lo cual fue finalmente aplazado, el presidente Trump durante su campaña se comprometió a hacer lo mismo y finalmente esta semana tomó la decisión de ejecutar la promesa, lo cual ha generado posiciones en contra.

Los riesgos sobre el movimiento son por un tema mediático más que de un cambio real, durante más de 50 años Jerusalem completa ha sido la capital de Israel, y se ha asegurado el acceso de todas las religiones a los lugares sagrados, esto no va a cambiar pese a las decisiones políticas que tomen algunas partes. Por otro lado, una de las posiciones del presidente Trump al respecto es que esta decisión unilateral obedece a una respuesta práctica a otras medidas unilaterales que han desviado la necesidad de las partes a sentarse a negociar, por ejemplo la decisión de Palestina de buscar reconocimiento como Estado en el 2012 o las decisiones de UNESCO de restarle importancia a la historia judía sobre la ciudad de Jerusalem, el movimiento del presidente estadounidense va encaminado a presionar a los liderazgos palestinos los cuales están desgastados.

Finalmente, Rusia y República Checa han hecho en algún momento un reconocimiento de la capitalidad de Jerusalem (Occidental) para Israel, lo cual no ha generado revuelos. Sin embargo es evidente que una acción realizada por el presidente del país más poderoso del mundo genera una serie de manifestaciones motivadas por ánimos exacerbados provenientes de visiones políticas – religiosas radicales y la manifestación realizada por Trump genera más dramatismo porque ya de todos modos cualquier acción que venga del presidente estadounidense genera anticuerpos.

Fuente: Coronado Digital.

DAESH, de la atribución a la autoría

El atentado terrorista perpetrado el lunes 2 de octubre por Stephen Paddock desde un hotel de las Vegas en el Estado de Nevada en Estados Unidos, han buscado atribuírselo a DAESH. El propio grupo terrorista a través de sus redes han identificado al autor como Abu Abd Abdulbar al – Ameriki, un nombre que parece prefabricado a la carrera y con mucha imaginación en verdad, donde por cierto el sufijo “al – Ameriki” significa “el americano”.

No es la primera vez que por un tema “publicitario” ese grupo se endose ataques, ya que entre organizaciones que practican el terrorismo hay una “competencia” en generar adeptos y uno de los mejores mecanismos es a través de actos que muestren un supuesto “poderío” de ejecución.

Sin embargo, en este caso, el ataque no muestra el sello tan particular de esta agrupación islamista. Más parece otro de esos altercados producto de la facilidad de portar armas en los Estados Unidos y que entonces haya otros motivos, como sucedió por ejemplo en los casos de la Primaria de San Bernardino en 2016, en North Lake College en 2017 o la infame masacre de Columbine en 1999, una lista que es extensa en cuanto a este tipo de acciones violentas en ese país norteamericano.

A diferencia del atentado contra la discoteca gay Pulse en Orlando Florida en junio de 2016, donde podría primar una cuestión religiosa para cometer el crimen. Lo que habría radicalizado al terrorista días antes de realizar el ataque y facilitado su adhesión a DAESH.

Pero nuevamente, en ese caso, la modalidad del crimen no es la común de dicha agrupación terrorista, y además, se especuló de posibles tendencias homosexuales por parte del terrorista estadounidense de origen afgano Omar Mateen, que pudo ser la verdadera motivación para atacar el bar, siendo un tema de haber deshonrado a su familia a través de sus inclinaciones y cometer el atentado en una manera de “purgar su pecado”.

La forma de actuar de islamistas organizados, queda bien interpretada en la manera con la que han atacado en países europeos o está manifiesto en las revistas y redes sociales de dichas organizaciones terroristas. Por ejemplo DAESH durante mucho tiempo reveló su adoctrinamiento a través de la revista DABIQ llamada así por una profecía islámica del fin de los tiempos asociada a una ciudad siria con ese nombre, y en los últimos meses, han utilizado otra revista llamada RUMIYAH (Roma) donde expresan todos los tipos de atentados que pueden realizar los denominados “lobos solitarios”, con ataques de bajo costo y utilizando herramientas de uso cotidiano, desde cuchillos de cocina, hasta los propios automóviles o vehículos para construcción (tractores, grúas, etc.)

En algunos casos se trata de musulmanes radicalizados a través de las redes de dicha agrupación islamistas, pero en otros se trata de un adoctrinamiento recibido en madrazas wahabíes ubicadas en pleno corazón de Europa, o por Internet y que eventualmente por el deceso del atacante, termina siendo adherido a la causa de DAESH quien le da una afiliación “post mortem”.

Debe mencionarse, además, que copian patrones de ataque que han sido experimentados previamente en otra región que es poco mencionada como víctima de estos ataques, ya que aparentemente para algunos sectores de la opinión pública se trata de un “acto de resistencia”, este país es Israel.

Ese país asiático sido el laboratorio de este tipo de atentados que hoy sufren los europeos. Lo ocurrido en Niza, las Ramblas, Toulousse, Marsella, etc., los israelíes lo han experimentado durante años.

Pero este modo operativo no se ha visto en los atentados de Orlando o las Vegas, aunque al final han querido atribuirlos a los islamistas. Pero de nuevo, no se ve el patrón común de dicha organización terrorista, lo que hace dudar que sean realmente suyos, pero sí han manifestado una fuerte labor de relaciones públicas para endosárselo como propio. Aunque, sin embargo, no se puede descartar cualquier posibilidad, ya que, si bien no sigue un patrón determinado, no quiere decir que eventualmente puedan echar mano de otros tipos de acciones, es un análisis de comportamiento humano que no es estático o plano.

Por esta razón, la recopilación de información de las próximas horas será elemental, para confirmar o descartar que efectivamente Stephen Paddock, pasó a ser Abu Abd Abdulbar al – Ameriki y concretar los actos de terror que acabaron con la vida de casi 60 personas y con medio millar de heridos, que como especula otra información, esté ligado con supremacistas, o que padeciera de algún trastorno mental, pero asociar sin cuestionar este atentado con el islamismo, es darle más propaganda a DAESH en su campaña de popularidad.

Fuente: El Mundo CR

De Washington a Pyongyang, la ruta hacia el Heartland

El 4 de julio de este año, Corea del Norte lanzó un misil balístico con capacidad intercontinental (6.000 Km de alcance), con la intención de amenazar a los Estados Unidos. Los gobiernos de Pekín y Moscú exhortaron al liderazgo de Pyongyang para que eviten hacer este tipo de movimientos que pueda poner en peligro la estabilidad relativa de la zona.

Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas advirtió que las acciones del régimen norcoreano podría eventualmente ocasionar una escalada militar contra el gobierno de Kim Jong Un, “Líder Supremo” del país asiático, aún sin el aval del gobierno chino, principal aliado de los norcoreanos. Además la embajadora Haley intentó que se aprobara una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, propuesta que fue bloqueada por Rusia, temiendo eventuales repercusiones.

Durante décadas, como bien lo señala el Dr. Carlos Murillo, quien es analista internacional de renombre en Costa Rica, Corea del Norte y los Estados Unidos han estado en medio del “juego de la gallina”, donde se intenta llevar hasta el límite al contrincante para ver cuál “arruga” primero y se hace a un lado, abandonando el careo. Hasta el momento, como bien lo señala el propio analista, el gobierno norteamericano ha sido quien finalmente ha cedido ante las exigencias del régimen, procurando evitar una escalada mayor que eventualmente involucrara armamento nuclear.

Sobre este último apartado, según el Instituto sobre Estudios de Seguridad Nacional de Israel con sede en Tel Aviv, el gobierno de Corea del Norte tiene en su arsenal entre 15 a 20 bombas atómicas, a esto se le debe sumar el desarrollo contemporáneo de misiles balísticos con un alcance intercontinental, que además colocaría en peligro a los aliados de Estados Unidos en la región y en zonas aledañas, por ejemplo, en abril pasado, amenazaron al gobierno de Israel de lanzarles un “castigo sin piedad” por diferencias con los pronunciamientos israelíes sobre las pruebas balísticas norcoreanas.

Pero en la actualidad, ni China o Rusia quieren incentivar una escalada favorable a los intereses del gobierno de Pyongyang, mucho menos si analizan lo que influye las circunstancias sobre los intereses de ambas naciones, quienes compiten hombro con hombro por dominar las zonas de Eurasia denominadas geoestratégicamente como territorios cardiales. Un eventual conflicto entre Corea del Norte y los Estados Unidos podría colocar a los segundos en el límite de las fronteras chinas y rusas, una verdadera pesadilla para la lucha regional.

Lo anterior se puede ampliar del siguiente modo, Estados Unidos es el principal poder marítimo del mundo, para ser el principal poder de las zonas terrestres necesitaría colocarse en un lugar desde donde puedan controlar a los otros poderes hegemónicos. Los norteamericanos por su ubicación geográfica están en las regiones externas a las áreas de influencia global, por esto, si bien han logrado asumir el poderío naval; heredado de los británicos, además de ser catalogados como “el policía del mundo” en la época post Guerra Fría por su capacidad de movilización alrededor del globo, necesitan tener una presencia real en las zonas cardiales para de esta manera asumir el poder pleno sobre los otros países competidores, principalmente claro está, Rusia y China.

La situación con Corea del Norte podría ser la excusa perfecta para hacerlo, por este motivo tanto Moscú como Pekín buscan contener que se lleve más allá la confrontación, ya que es evidente que ambos países no necesitan un actor más disputando la hegemonía terrestre.

Por el momento, China lleva una ventaja sustancial por la cantidad de proyectos que están financiando en su región, así como el impulso estratégico que le ha resultado la inversión en países de África como Kenia, Uganda y Etiopía, donde realizan grandes obras ferroviarias o portuarias. Por ejemplo, el ferrocarril que uniría las ciudades de Nairobi y Mombasa en Kenia o el puerto de Yibuti en Etiopía. La diplomacia de la billetera aplicada por los chinos les suma resultados positivos. En su propia zona natural la idea de trazar una “nueva ruta de la seda”, le concede un factor de maniobra política y económica, contra la cual Rusia no puede competir aún.

A esto, se debe sumar que la política china con respecto a Occidente es muy apegada a esa apertura que realizaron en las últimas décadas, basta con ver la cantidad de empresas chinas que invierten en las regiones occidentales, lo que deja como una historia lejana aquel régimen hermético y poco descifrable de la Guerra Fría. Además; y a pesar de Donald Trump, las relaciones con Estados Unidos en diferentes campos son buenas. No se puede dejar de lado que hasta el año 2016, el gobierno chino ostentaba el título de ser el principal acreedor del gobierno norteamericano, lugar que le ganó el gobierno japonés.

Ciertamente en China, se tiene el principal poder territorial del mundo actual, aplicando mayormente el poder blando con mucho aporte económico principalmente, pero que ha logrado grandes réditos. Por su parte, Rusia, quien es su más directo contrincante regional, intenta a través de la persuasión competir y neutralizar el empoderamiento chino, aunque además, asegura un radio de acción mucho mayor abriendo su abanico de influencias y alianzas en otras regiones donde hay acceso a recursos estratégicos y salidas a importantes zonas marítimas, como por ejemplo el Medio Oriente.

En estos momentos, los rusos se ven controlados en cierto modo por el movimiento de tropas muy cerca de sus fronteras, como es el caso de Polonia y Lituania donde en enero de 2017 se movilizó un contingente con cerca de 1.200 soldados. Además de lo anterior, la intención de Ucrania de formar parte de la OTAN incentivará las tensiones entre ambas naciones por el conflicto que tienen vigente desde el 2014 por el tema de Crimea.

Aún con las mejoras de la relación entre Washington y Moscú, las teorías de contención están vigentes, ninguno de los países hegemónicos cederá en sus zonas de influencia, ni permitirían que la competencia se desequilibre. Por lo tanto, cualquier movimiento que cambie estas realidades llevará consigo una disputa sin tregua que se llevarán desde todos los frentes, agotando las posibilidades existentes.

Por ejemplo, en junio anterior, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) conformada por Rusia, China y los países centroasiáticos rechazó la incorporación de Irán de ser miembro pleno a solicitud del gobierno chino, esto en procura de evitar ceder mucho más poder para los rusos en el marco del organismo con la presencia de un aliado indiscutible (el régimen de Teherán), pero además, pensando en que los cambios de las políticas norteamericanas benefician a los chinos por encima de un debilitamiento de los rusos en la zona.

Interesante que en el marco de la OCS hay cuatro países que son potencias nucleares; Rusia, China, Pakistán e India, la no aceptación de Irán, además enfoca el no fastidiar la vida de Arabia Saudita, segundo gran proveedor de crudo chino y a Israel con relaciones comerciales por al menos $12.000 millones como opción en el trazado de la ya mencionada “nueva ruta de la seda”.

Recursos estratégicos, la maldición del Medio Oriente y el Norte de África.

El concepto de la “Maldición de los recursos”, planteados principalmente por los teóricos económicos Jeffrey Sachs y Andrew Warner, se observa desde una perspectiva de crecimiento financiero desigual entre los ciudadanos de los países que cuentan con este tipo de productos entre sus primordiales fuentes de desarrollo económico.

Desde esa visión hay una concentración en los países que son dependientes del petróleo, gas natural, entre otros, y destinan sus esfuerzos en la producción y exportación de éstos, descuidando otros factores productivos, ocasionando así, una fragilidad económica y social, ante la volatilidad de los precios de los recursos en el mercado internacional.

Un elemento que quizás no se toma en consideración en los análisis sobre la dependencia estratégica, es el factor geopolítico. Si bien no todos los conflictos internacionales son motivados por la explotación de estos bienes, grandes movimientos entre el siglo XX y comienzos del XXI cuentan como agravante la competencia por su dominio.

Al menos en el caso del petróleo, a esta circunstancia se le ha denominado “petro – agresión”, que consiste en la instigación de conflictos internacionales por parte de los grandes países ricos en este recurso, o que han sido agredidos bajo diversos pretextos, siendo realmente la motivación apropiarse o tener acceso libre y a buen precio del denominado “oro negro”.

El Medio Oriente cuenta con los mayores yacimientos de petróleo y gas natural en el mundo. Desde 1908, cuando se descubrió el yacimiento en Masjed Soleiman en Persia (actual Irán), ha llevado a los británicos, a través de la Anglo – Persian Oil Company, tener presencia con mayor fuerza en la zona para explotar dicho recurso.

Cuando se firmó el acuerdo de Sykes – Picot en 1916, y se planteó la reconfiguración del Medio Oriente como deseaban los imperios británico y francés. La región del actual Iraq quedaría bajo dominio de los primeros, lo mismo que las zonas que actualmente posee Jordania y el territorio de la Palestina Británica (zona internacional según el acuerdo bilateral), lo que les permitiría trasladar petróleo desde las regiones del Golfo Pérsico y hasta el puerto de Haifa en el mediterráneo con mucha facilidad. No por nada, Sir Maurice Hankey, informó al secretario de la Oficina de Exteriores,  Arthur James Balfour, que los recursos petroleros de Persia y Mesopotamia resultaban ser objetivos de guerra de la Corona de primera línea.

En los procesos de independencia de las regiones árabes del Medio Oriente, las divisiones territoriales de los nuevos “Estados – Nación” se dieron según la configuración del Acuerdo Sykes – Picot, lo que compartimentó la región basado en los intereses de las grandes potencias de la época, y al mismo tiempo también las alianzas permitirían tener un control no solamente sobre los recursos ya mencionados, sino también bajo los intereses de dominar zonas que son consideradas de contención estratégica, teoría de la Región Cardial (Heartland) correspondiente a los territorios del Creciente interior (marginal), según Mackinder y denominadas por Nicholas Spykman como tierras de la orilla (Rimland), ambas con el objetivo de tener sometidas, zonas geográficas importantes, así como los accesos marítimos, principios por supuesto de geógrafos occidentales.

Regresando al concepto de la instigación de conflictos por recursos. En la actualidad, potencias hegemónicas tienen por aliados Estados con grandes yacimientos de petróleo y gas natural, lo que hace que haya relaciones con países que poseen extrañas agendas, muchas veces antioccidentales. Pero que se aprovechan para sacar beneficios, gracias a la necesidad de los países de tener acceso y facilidades sobre estos bienes esenciales.

También, esto ha incentivado que se vea hacia otro lado cuando países como Arabia Saudita, Qatar, Irán, entre otros, patrocinan de algún modo a agrupaciones al margen de la ley (milicias, grupos paramilitares, o de guerra irregular), siendo las principales víctimas; principalmente a través de ataques terroristas, ciudadanos de los países en el Medio Oriente y África donde el tema de recursos estratégicos es secundario y el aspecto ideológico complementa la desgracia del reparto anglo – francés de comienzos del siglo pasado y donde los conflictos étnicos y religiosos agregan un elemento de inestabilidad regional.

Según las teorías, el petróleo entrará en un período de escasez (cenit petrolero), por lo que las luchas por controlar los últimos yacimientos en el mundo serán cruentas. Algo que podría comenzar a darse a partir del 2020. Supuestamente, una vez que se acabe, los poderosos países petroleros, perderán su moneda de cambio para continuar patrocinando sus guerras ideológicas en las regiones del Medio Oriente y el Norte de África (MENA), lo que no significará que estas se acabarán, simplemente que de seguir creciendo el fenómeno de los grupos radicales, ahora no habrá recursos para sobornarlos y evitar que atenten dentro de los territorios de aquellos que durante años los patrocinaron, y que son zonas que por algún motivo son de interés, por ejemplo los lugares sagrados de Meca y Medina, en manos de Arabia Saudita desde 1924.

Para los grandes poderes mundiales; principalmente Rusia, China, Estados Unidos y relativamente la Unión Europea; principalmente Francia y Alemania, las regiones siguen siendo importantes por el dominio territorial y marítimo que supone tenerlas bajo el poder, desde donde se pueden dirigir los destinos del mundo. Particularmente, por la dura competencia que supone para cada uno de ellos neutralizar la expansión de los otros a través de las agendas y alianzas logradas en los últimos años en esta convulsa zona del planeta.

La “Nueva ruta de la Seda China”, las políticas persuasivas rusas saliendo de su zona natural, rodeada de competidores directos (OTAN y China), o el poderío militar principalmente naval de los Estados Unidos, son algunas de las razones para suponer, que a pesar del fin de la “maldición de los recursos” del Medio Oriente y el Norte de África, se mantiene latente la “maldición de las zonas geoestratégicas” de los principales teóricos de los últimos dos siglos, para que esta región continúe en un paso avasallador siendo el campo de diferentes experimentos bélicos y de ensayo de los poderes duro, blando e inteligente de las teorías de Relaciones Internacionales.

Fuente: Por Israel