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ESCWA otra demagógica comisión hipócrita

Digamos las cosas como son, no fue la ONU la que llamó “Estado Apartheid” a Israel, sino la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU (ESCWA, por sus siglas en inglés) que no es otra cosa que una comisión de 18 países árabes que hacen lobby para tomar decisiones políticas sobre temas varios, entre esos, no se escapa los conflictos del Medio Oriente. Sencillamente como muchos otros países no democráticos que forman parte de las Naciones Unidas, ESCWA no representa los valores democráticos ni la naturaleza con la cual el máximo organismo internacional fue creado en 1945. 
 
Para los miembros de ESCWA, como en sus respectivos países no tienen los suficientes problemas de violación a los derechos humanos deben buscar en otros conflictos regionales y realizar declaratorias, las cuales diarios internacionales de manera desvergonzada una vez más manipulan diciendo que se trata de la posición oficial de las Naciones Unidas, algo que ni el propio Secretario General, António Guterres ha confirmado.
 
Por supuesto que para nada se trata de una estrategia nueva, todo lo contrario, ya en 1975 en una Asamblea General de las Naciones Unidas se adoptó la Resolución 3379 donde se señalaba al Sionismo como una especie de racismo al mismo nivel que el Apartheid Sudafricano. Una idea que todavía hoy algunos hacen fuerte al querer de una manera absurda desvincular el judaísmo del sionismo, convirtiendo a lo segundo en una “mala palabra”, lo que sencillamente muestra resabios de una ignorancia muy profunda con respecto a los principios del sionismo con la autodeterminación judía (que sería tema para todo un documento al respecto).
 
En aquel momento que se aprobó la Resolución contra el Sionismo fue patrocinada por 25 estados: Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Baréin, Catar, Cuba, Dahomey, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Guinea, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, República Árabe del Yemen, República Democrática Popular del Yemen, Somalia, Sudán, Siria y Túnez. Notan algo en esos Estados? Su gran mayoría dictaduras o monarquías árabes donde la violación a los Derechos Humanos son el pan diario aún HOY.
Fue aprobada por 72 países países (los 25 patrocinadores y 47 de otra índole), la mayoría parte en su momento del lobby de países No Alineados, más los Estados de corte musulmán. La Resolución tenía un carácter simbólico por la plataforma utilizada para hacerla, ya que no era vinculante para nada, sin embargo era dañina, afectaba la imagen de un país completo y retrocedía cualquier intento de resolución de los conflictos entre Israel y el Mundo Árabe, por supuesto, aún estaba fresca la memoria de la pérdida en la guerra de 1973 y no se había negociado el primer acuerdo importante de paz de la región.
Al final esa resolución fue anulada por la número 46/86 de la Asamblea General de la ONU del año 1991, para poder impulsar el proceso de la Conferencia de Paz de Madrid, que se llevó a cabo ese mismo año. Aunque tras 16 años de señalamiento aún hoy se respiran las ideas de que el sionismo es una especie de racismo que busca segregar a las poblaciones árabes palestinas, esta declaración política de la ESCWA lo demuestra.
Para los efectos de negociar la paz, una declaración de este tipo solo aleja a las partes de poder negociar, y empodera a las visiones extremas que desean tomar decisiones unilaterales para mantener el conflicto en el congelador. Le da más fuerza a los radicales en Palestina y a la derecha recalcitrante y anexionista en Israel, le resta voz a quienes desean poner un fin “salomónico” a un conflicto de casi 7 décadas.
Por supuesto, esos 18 países ven sencillo señalar al Estado de Israel como un opresor o en este caso como un “Estado Apartheid”, cuando el silencio ante crisis humanitarias en sus países son sumamente delicadas.
Marruecos por ejemplo; miembro de la ESCWA, desde 1975 ha sido fuertemente criticada y catalogada de Estado Apartheid contra la población sarahui que habita en la ex antigua colonia española conocida como “República Árabe Sarahui Democrática”, donde además en reiteradas oportunidades se acusa de una limpieza étnica contra la población por parte del gobierno marroquí.
La página “Kaos en la Red”, recopiló además un intento de genocidio por parte de Marruecos entre 1975 – 1976 contra los sarahuis:
Marruecos comprendió que borrando del mapa a la población saharaui, se acababa el problema. Aunque el problema fueran mujeres, ancianos y niños indefensos. Y se empleó a fondo. Los días 18, 20 y 23 de febrero de 1976, la aviación marroquí bombardeó el campamento de Um Draiga con fósforo blanco y napalm, armas prohibidas que queman la piel y llegan a deshacer la carne y los huesos. El resultado fue de al menos 2.000 muertos, niños, mujeres y ancianos quemados por los bombardeos que querían borrar del mapa a la población saharaui.

Las operaciones de la aviación marroquí contra la población civil continuó hasta finales de marzo de 1976, cuando Argelia abrió sus fronteras para acoger a los refugiados saharauis. El Frente Polisario y la Media Luna Argelina se emplearon a fondo para trasladar a la población diezmada y traumatizada hacia la región de Tindouf, en el interior del territorio argelino. (Kaos en la Red, sin fecha)

Por supuesto, al ser parte de esa comisión politizada, con la firma además de un conspiranoico como Richard Falk, Marruecos se ve protegido de cualquier resolución que le señale por sus violaciones a los Derechos Humanos por parte del reino magrebí.
Qatar es otro de los miembros de esa comisión asiática, la cual en 2016 fue señalado por la condena a una mujer holandesa acusada de “adulterio”, luego de que esta fuera violada en ese país. El señalamiento de la condena decía lo siguiente:
Laura, la joven holandesa que se encontraba en prisión desde marzo tras denunciar que sufrió una violación en Qatar, ha sido finalmente condenada por el juez, que la considera culpable de la violación por “adulterio”. La pena, de un año de cárcel, no será aplicada en caso de que “no vuelva a cometer el delito en los próximos 3 años” y ha permitido su extradición a Holanda a cambio de una multa de 3.000 dinares (unos 750 euros). (Tribuna Feminista, 2016)
Ni se hable de los señalamientos por los abusos y violación a los derechos humanos de extranjeros para la construcción de obras de cara al mundial del año 2022 en ese mismo país.
Un último ejemplo es el Líbano, sede de las oficinas de ESCWA, donde los escarnios a la población refugiada han sido tema de crítica por parte de organismos internacionales, entre estos Amnistía Internacional y donde además, se hace un señalamiento por la agresión a la población palestina refugiada en Líbano, donde sufren una serie de discriminaciones.
La mayoría de los refugiados y refugiadas tenían graves dificultades económicas. Las mujeres estaban discriminadas en la ley y en la práctica, y carecían de protección adecuada contra la violencia sexual y otras formas de violencia. Los trabajadores y las trabajadoras migrantes sufrían explotación y abusos. Las autoridades no tomaron medidas para investigar la suerte de miles de personas desaparecidas o que habían quedado en paradero desconocido durante el conflicto que afectó a Líbano entre 1975 y 1990. La población palestina refugiada que vivía ya en Líbano seguía sufriendo discriminación. El Parlamento aprobó una nueva ley para establecer un Instituto Nacional de Derechos Humanos. Los tribunales continuaron imponiendo condenas a muerte. No se llevaron a cabo ejecuciones. (Amnistía Español, Sin fecha)
Esta discriminación les veta de poder ejercer ciertos oficios o recibir permisos de trabajo para que puedan desarrollarse económicamente más allá de los campos de refugiados, donde dicho sea de paso, en el Campo de Ein El Hilweh al Sur del Líbano, se levantó un muro para segregar a la población de refugiados que habita en el lugar y de esta manera poder controlar su entrada y su salida hacia lo interno del territorio libanés, pero de este muro segregacionista se habla poco o nada.
Esos ejemplos solamente ayudan a confirmar la doble moral con la cual actúan algunos brazos de Naciones Unidas para atacar a Israel, comparando un tema de ocupación beligerante en regiones disputadas como lo es el conflicto que se desarrolla actualmente contra los palestinos, donde además el uso de un lenguaje fuerte agrava la percepción de lo que ocurre. Donde ciertamente al utilizar palabras altisonantes como “Apartheid” o “Genocidio” se busca encausar aún más en un camino equivocado el análisis de la región y al mismo tiempo se llega a banalizar el alcance de dichos términos queriendo comparar situaciones muy distintas.
Kenneth Meshoe, Miembro del Parlamento de Sudáfrica, en su momento señaló que no existía algo como un “Apartheid” de israelíes contra palestinos, teniendo claridad en las grandes diferencias con respecto a lo que él mismo vivió en la época que los negros eran discriminados en ese país.
“Como sudafricano negro bajo el Apartheid, entre otras cosas, no podía votar, ni podía viajar libremente para ver el paisaje de Sudáfrica. Ninguna persona de color podía contener un alto cargo en el gobierno. Las carreteras estaban estrictamente separadas, al igual que los estadios deportivos, los baños públicos, las escuelas y el transporte público. Las personas de color tenían hospitales inferiores, una muy mala atención médica y escasa calidad en la educación. Si un médico blanco estaba dispuesto a tomar un paciente negro, tenía que examinarlo en un cuarto trasero o en algún otro lugar oculto. En mis numerosas visitas a Israel, no he visto nada de lo anteriormente mencionado”
Es verdad que bajo una situación de guerra de bajo impacto, en ocasiones se suspenden garantías individuales y esto puede llevar a que se violen derechos fundamentales, pero no es una política de Estado, sino que se trata de una excepción a la circunstancia, y la separación de poderes en Israel llevan a juicio a quienes cometen excesos, con sus pros y sus contras como en cualquier sociedad que busca fortalecer su práctica poliárquica y no dejarlo en simple demagogia política.
Por lo tanto señalar el supuesto Apartheid además de promover visiones aberrantes y contraproducentes, demuestra lo poco enterados que están de la situación en Israel. Como bien lo señala el profesor y ex embajador de Costa Rica en Israel, Rodrigo Carreras, en un corto pero conciso comentario:
Es un cuento que quien conoce Israel, la Margen Occidental del Jordán y Gaza sabe que es falso. En estos lugares si lo que existe fuese Apartheid entonces este quedaría devaluado a meras diferencias culturales.
Termino con la frase al principio de este documento, la ESCWA es una comisión de las Naciones Unidas, pero NO representan la naturaleza del organismo, y sus decisiones politizadas con respecto al conflicto israelí – palestino, más que beneficiar a la causa del derecho palestino a un Estado Independiente, exacerba las posiciones más radicales y hace retroceder cualquier intento de acabar con décadas de conflicto y sufrimiento de las poblaciones, principalmente por supuesto la palestina que ante su falta de un liderazgo solidario a lo interno, debe lidiar además con movimientos políticos de sus hermanos en los países vecinos donde toman decisiones que les perjudica más de lo que les beneficia.
Links de interés:

Prensa moderna: La devoradora de mundos

En el mundo de los Comics, Galactus es un personaje que consumir planetas enteros le ayuda a calmar su hambre, con ayuda de sus heraldos rastrea mundos con energía vital suficiente para saciar el apetito voraz del “Devorador de Mundos”. Si bien esto es algo ficticio, en la vida real existe una versión de un devorador de energías vitales para subsistir, la prensa moderna, sus heraldos obviamente son los periodistas. El noble oficio periodístico se ve manchado por la insistente elaboración de noticias o narrativas que enardezcan la opinión pública contra un grupo, país o sociedad.

Ejemplo de esto, el desafortunado comentario del Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu apoyando la posición del presidente norteamericano Donald Trump en su intención de construir un muro en la frontera con México. Lo malo de este comentario del premier hebreo no es lo que dijo sino que no midió la comparación absurda que realizó el presidente estadounidense con la valla de protección en el territorio de Judea y Samaria (Cisjordania), mientras él (Netanyahu) hablaba de la frontera con Egipto. Ambos estaban en dos sintonías distintas definitivamente.

Al líder israelí se le criticó desde muchos frentes, incluyendo a nivel interno; algo normal en una democracia. Lo que no es sano para el ejercicio periodístico es seguir dándole vueltas al tema para caldear más los ánimos. Por ejemplo, el 30 de enero de 2017 en el medio Russia Today, aparece una noticia bajo el título “Una compañía israelí se postula para construir el muro de Trump: “debe ser una obra inteligente”.” La noticia causó una serie de comentarios que no se han hecho esperar, ciertamente a nadie le importa el contenido, la esencia y todo lo que involucra esto, sencillamente, si Israel está involucrado es material perfecto para alimentar los medios con tráfico de lectores y personas opinando con criterios válidos, o sencillamente, despotricando insultos.

A esos que opinan, tampoco les importa mucho que países como Reino Unido, Francia, Grecia, Austria, Croacia y Rumania quieran construir muros para impedir el paso de inmigrantes hacia su territorio como informaba la prensa en setiembre 2016, o al menos eso no se ve reflejado en la opinión pública. Es obvio que para los efectos informativos, esto cala menos que los actos realizados el presidente Trump con tantos anticuerpos que posee gracias a la propaganda negativa que afecta su imagen. Lo mismo ocurre con el Primer Ministro de Israel, un país que también la propaganda y la manipulación demoniza en incesantes oportunidades.

Al parecer, muchos de los medios de prensa actual se alimentan de cuatro pilares básicos que nutren su hambre despiadada de construir o destruir una realidad:

  • El odio: algunas personas no leen las notas, no les interesa profundizar en el tema abordado por el medio de comunicación, sencillamente se nutrirá por lo que el grupo periodístico comparta, y este a su vez sentirá que cumple con su labor entre más reacciones a través de las redes o formatos electrónicos realicen los lectores. El éxito de sus publicaciones se miden por de la cantidad de comentarios que logren, sin que esto implique realmente que el lector analiza de modo inteligente las circunstancias.
  • El morbo: el uso de ciertas fotografías, de titulares manipulados, de palabras que fuerzan una opinión, un sesgo ideológico y posiciones en ocasiones de naturaleza destructiva. Entre mayor sea el morbo, más atractivo para el consumidor, mayor cantidad de veces replicará la nota y altos niveles de opiniones serán manifestadas, se convertirá además en fuente de información obligatorio.
  • La popularidad: como si se tratará de “Periodismo de Moda”, ocurre que hay figuras que reciben la “unción” de los medios; pero hay quienes no tienen esa “estrella iluminándoles”. Como el presidente Donald Trump, al cual varios medios de comunicación se han encargado de demonizar y señalar como nocivo para los intereses norteamericanos, además de patrocinar algunas manifestaciones públicas que se han hecho virales en días pasados.

 

También, el Estado de Israel sabe desde hace décadas lo que es vivir a la sombra de la impopularidad, que cuando alguno de sus ciudadanos o líderes realiza un acto positivo, algunos medios lo invisibiliza o señala que seguramente “algo se traen entre manos”. Ejemplo de esto, los niños sirios que Israel busca absorber como refugiados. De igual manera, sus políticos son criticados, su ejército es etiquetado como el más despiadado del mundo, sus ciudadanos de ser racistas y su sociedad de muchos elementos negativos; la mayoría de esos señalamientos producto de la propaganda.

  • El negocio periodístico: la competencia actual en el periodismo obliga también a luchar por recursos económicos para subsistir. El periodismo no es una práctica de bien social, por lo tanto, si no tienen audiencia probablemente no despierten interés de patrocinadores y esto los haga poco rentables y desaparezcan. Por este motivo, puede que sucumban a la tentación de hacer de la explotación de un tema la materia prima para mantener sus cuentas en números positivos.

La idea de la nueva prensa que necesita de absorber energías vitales no es tan descabellada. Usen estos mismos elementos de análisis con otros temas para ver que ciertamente, en la narrativa y construcción que hacen los medios es donde generamos opiniones, en muchas oportunidades, sin tener todos los elementos claros para emitir un juicio. Pero ellos igual se nutren, mientras haya “likes” y comentarios que justifiquen esta nueva versión de “periodismo de sobre”; en el cual solo le agregas agua (narración) y puede alcanzar para muchos y todos tendrán una porción para sí mismos.

El quinto As escondido, la perpetuidad de la condición de “Refugiados Palestinos”

UNRWA-2

Resumen:

Cuando se hace un recuento de las exigencias palestinas o de los liderazgos que dicen apoyar la causa palestina, uno de los temas más engorros y difíciles de abordar, es el referente a los refugiados palestinos.

Pareciera tan fácil de resolver si todo dependiera de un tema de absorción de poblaciones o del retorno hacia zonas donde pudieran convivir con sus vecinos sin represiones de por medio. De hecho, las resoluciones 194 (1948) y 393 (1950) harían pensar que efectivamente este era el camino deseado, pero pocos (o nadie) contaban con la posibilidad de que las poblaciones sin una condición legal clara se pudieran transformar en una letra de cambio para conservar las magnitudes con las que el conflicto se ha ido envejeciendo, casi 70 años después de enfrentamientos, con repentinos cambios de paradigmas que lo complicaría aún más.

Para terminar de consolidar la complejidad en el terreno, se creó una oficina exclusiva para los refugiados palestinos; la UNRWA, que tiene condiciones diferentes a las que el trato común de los refugiados posee, por lo tanto, la propia condición de refugiado palestino se transformaría en un “activo” heredable entre generaciones que engrosaría la demografía de quiénes entran bajo la condición de refugiados según el estatuto propiamente de esta oficina extraída de las entrañas de la ACNUR.

Palabras clave: Palestina, Refugiados palestinos, UNRWA, ACNUR, Liga Árabe, Israel.

El tema de los refugiados palestinos es de los más complejos de incorporar en futuros acuerdos entre israelíes y los liderazgos de Palestina. No porque no exista una solución integral sino porque la demografía de los refugiados ha crecido con el paso del tiempo. Se debe considerar que, a diferencia de otros refugiados, los palestinos reciben esta condición de forma hereditaria de los primeros que fueron denominados bajo esta designación.

Cualquier caso en el mundo de refugiados se legisla basado en el estatuto de la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), sin embargo, cuando se generó el estatuto de esta dependencia los Estados Árabes no participaron, y se consideraría incompatible con su carácter no político incorporarlos por lo que a finales de los años 40 se creó la Oficina de Socorro y de Trabajos de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), quienes con una normativa propia aparecieron como una medida temporal para solucionar la crisis de los desplazados por el conflicto entre Israel y los Árabes principalmente del territorio de Palestina administrado por el Mandato Británico hasta 1948.

De esta forma, este grupo sería diferenciado de los demás, debido al hecho de que se esperaba la aplicación de las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, principalmente la 194 (III) del 11 de diciembre de 1948 que indica la necesidad de “repatriar” o “indemnizar” a esos refugiados. También se menciona la Resolución 393 (V) del 2 de diciembre de 1950 donde se habla de su reintegración a la vida económica de Oriente Medio, ya sea por la vía de la “repatriación” o de la “reinstalación” (en ambos casos, nótese el énfasis en la “o” de este aspecto legal).

La condición de refugiado según la normativa de ACNUR se pierde bajo las siguientes circunstancias:

  • Adquisición voluntaria de una nueva nacionalidad.
  • Si se regresa voluntariamente a su país o territorio de origen.
  • Si se ha establecido voluntariamente en otro país y se ha realizado la correspondiente transferencia de responsabilidad.
  • Cuando desaparecen las condiciones que motivaron su desplazamiento, es decir cuando han cambiado las circunstancias iniciales por las que se consideró refugiado.

Desde la perspectiva de la UNRWA, los alcances de sus funciones corresponden solamente a las zonas de Cisjordania, partes de Jordania, Siria y el Líbano, y solamente aquellos que se hayan inscrito ante dicha dependencia y hayan dejado por escrito los nombres de sus familiares directos. Los demás refugiados palestinos ingresan bajo la tutela de la ACNUR y de adquirir documentos de identidad y de viaje expedido por la administración de países fuera de los alcances de UNRWA, pasan a la categoría de “refugiado apátrida de origen palestino”, y el documento de viaje sirve para el libre viaje por cualquier país excepto el de origen.

A pesar de esto, los palestinos que según la normativa de ACNUR pierden la condición de refugiados, mientras estén recibiendo ayuda proveniente de UNRWA, no pierden su estatus, lo que junto con los censos realizados por esta oficina se convierten en parte de los fallos que incurre dicha dependencia, la cual tiene un presupuesto anual cercano a los $1.000 millones, de los cuales al menos el 49,9% ($337 millones) están designados en la “Adquisición de conocimientos y habilidades”, es decir en educar a las poblaciones refugiadas en Palestina, elemento que será mencionado en el siguiente apartado.

De cómo UNRWA existe para perpetuar el conflicto.

Cuando la dependencia para los refugiados palestinos apareció a finales de los 40’s y comenzó su gestión en 1950, su destino era desaparecer. Una vez que se implementaran las resoluciones 194 y 314, el organismo debería desaparecer cediendo el fuerte presupuesto que manejan a otras actividades propiamente de la oficina para los refugiados de Naciones Unidas.

Esta oficina de la ONU, tiene contratados al menos a 29 mil palestinos en sus oficinas, muchos de los cuales pertenecen a ramas políticas que están en contra de cualquier normalización de relaciones con el Estado de Israel.

Los censos realizados por el ente, no contempla la salida de refugiados de las zonas bajo su administración, ni tampoco excluye a aquellos palestinos que se hayan ido de los territorios y adquirido una nueva nacionalidad en zonas de administración directamente de ACNUR.

La Liga Árabe en algún momento emitió una orden de no nacionalizar refugiados palestinos en sus territorios para que estos no perdieran su condición y poder seguir manteniendo latente el reclamo contra Israel. Además, en el caso propiamente de la UNRWA, desde su creación se han visto obligados a no actuar en aquellas actividades que puedan ser interpretadas como una forma de resolver el problema palestino levantando construcciones sólidas que reemplacen las tiendas de campaña o ubicando a los refugiados en el mercado laboral local, ni tampoco financiar esfuerzos de pequeños empresarios.

De esta forma, los recursos seguirían llegando a la dependencia, la ayuda humanitaria otorgada a cuenta gotas (12,8% del presupuesto anual está dedicado a la mejora en la calidad de vida) y acusaciones de desviación de fondos para actividades ilegales como entregar recursos a agrupaciones beligerantes de los territorios palestinos y demás como fue el caso en el 2002 de Nahd Rashid Ahmad Atallah.

Anteriormente se mencionó el caso de $337 millones que son destinados anualmente a la educación palestina. La perpetuidad del conflicto se realiza desde las aulas de UNRWA y su currículo educativo, con libros de primaria y secundaria avalados por las organizaciones palestinas y con alto contenido de odio contra los judíos. Actividad que asegurara la perpetuidad del conflicto con las nuevas generaciones.

En un modelo idealista (poco objetivo la verdad) donde la oficina de ONU para los refugiados palestinos cerrara y sus funciones absorbidas por la dependencia regular de refugiados (ACNUR) y, además, se nivelara el estatus de refugiados como se manejan los demás, los palestinos en esta condición estarían correctamente definidos y la solución a este tópico encontraría una solución pronta dado que comenzaría una carrera contra el tiempo para regularizar la ubicación en el territorio a centenares de familias que aún entran bajo el parámetro UNRWA que perpetúa y acrecienta la condición palestina de refugiado.

¿Hacia dónde se debe dar el retorno de los refugiados palestinos?

La negativa en su momento de la Liga Árabe de otorgar a los refugiados palestinos una nacionalidad alternativa, o al menos condiciones de vida adecuadas para su desarrollo como individuos, extendió durante años los focos de miseria en los cuales las poblaciones palestinas se encontraron, mientras estuvieron bajo la tutela de sus propios “hermanos”. Por ejemplo, el Líbano, Irak o Egipto donde se les privaba de ciertas categorías de trabajos, carreras universitarias y hasta condiciones de irregularidad dentro del territorio donde eran vistos como “ilegales”.

Sumado a lo anterior, se encuentra la negativa de los liderazgos palestinos también, de aprobar las propuestas de paz que aseguren el retorno de los refugiados hacia el territorio del futuro Estado Palestino y renunciar a cualquier exigencia de retornar a lo que hoy es el Estado de Israel, esto apegado a las resoluciones 194 y 393 que condiciona la posibilidad de indemnizar a quienes por algún motivo no puedan regresar y además de reinstalarlos en una zona negociada entre ambas partes.

Además, como la condición de refugiado palestino se puede heredar entre familiares directos (situación única en la legislación sobre refugiados), el número de refugiados bajo los parámetros de UNRWA en la actualidad es mucho mayor a las 750 mil personas iniciales del conflicto en 1948 y contemplando los desplazamientos de las posteriores guerras (principalmente 1967) y “herederos” de la condición, al año 2014 se estimaba 5,1 millones de refugiados palestinos registrados en las oficinas de UNRWA.

Por lo tanto, la respuesta sencilla de hacia dónde deben regresar los refugiados “palestinos”, es hacia Palestina, es decir la extensión de tierra sobrante de la resolución 181 del año 1947, porque ningún país podría absorber la cantidad de refugiados actuales que dicen ser los palestinos contemplando la serie de circunstancias que han pasado en casi 7 décadas de conflicto entre las partes.

A pesar de los reclamos generales y siendo objetivos, se trata de población con una posición hostil en su mayoría que no está dispuesta a convivir en paz con sus vecinos bajo administración de un gobierno no árabe, recibiendo una indemnización por la pérdida de sus propiedades, quizás en estudiados casos dentro de territorio israelí se pueda absorber una pequeña cantidad de refugiados y hacerlos parte de la sociedad que ya habita en el país, como ocurrió con muchos residentes de la parte anexada en 1967 que recibieron la nacionalidad israelí.

La solución parece sencilla, pero no lo es, los reclamos intransigentes del liderazgo palestino para no permitir una propuesta alternativa que no incluya el interés de movilizar gran cantidad de refugiados a una eventual invasión pasiva de los territorios que hoy administra Israel. Es junto con estatus final de Jerusalén, dos de los temas más complejos de llegar a un acuerdo que sea beneficioso para ambas partes.

Hablar de la intransigencia y beligerancia de los liderazgos palestinos no es una forma poco objetiva de abordarlo, ya que no es un secreto que para un grupo como Hamas el arma de los refugiados funciona para su objetivo de destruir al Estado Judío de Israel.

Por su parte, el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), no se siente preparado para absorber esta cantidad de refugiados en su territorio, ya que el uso de los fondos provenientes de la comunidad internacional ha servido para mejorar solamente las condiciones de vida de algunos palestinos en los territorios administrados por la ANP y para gastarlo en salarios exorbitantes entre los miembros de su cúpula política y para el pago de subvenciones a la lucha armada contra Israel, a la cual ellos mismos han indicado no van a renunciar hasta acabar con toda la “ocupación”, lo cual dicho sea de paso es muy subjetivo contemplando los recurrentes cambios en lo que esto significa para ellos.

Finalmente, los refugiados palestinos siguen siendo una carta bajo la manga para aquellos que juegan con la política de cara a los objetivos de los años 40 y los principios de las cartas fundamentales de 1964 y 1987 (años de la aparición de la OLP y Hamas respectivamente) que dictaminan; bajo el auspicio de países patrocinadores del terrorismo contra Israel; que el objetivo final más allá de la conformación de un Estado Palestino, se trata de la destrucción del Estado de Israel o como ellos mismos lo dictan, “la entidad sionista”.

Versión descargable: Academia – Investigador independiente.

El Judaísmo no es el problema

judios

En respuesta al artículo “La solución es un Israel laico”, del Señor Víctor Hurtado Oviedo, en el diario La Nación (Costa Rica) del 27 de marzo de 2016, quisiera comenzar diciendo que la religión no es un problema para adquirir la nacionalidad israelí, de hecho los hay musulmanes, cristianos, drusos, judíos, todos israelíes con los mismos derechos, más no así con las mismas obligaciones, ya que al menos los musulmanes no tienen obligación de hacer servicio militar para no ponerlos en una encrucijada con sus familiares y vecinos.

También quisiera indicarle al señor Hurtado que además de las negociaciones de Camp David del año 2000 que fueron interrumpidas abruptamente por el Rais Yasser Arafat para lanzar la Segunda Intifada, hubo un plan de partición propuesto por Ehud Olmert, rechazado por Abu Mazen en el año 2008.

También quisiera indicarle al señor Hurtado que además de las negociaciones de Camp David del año 2000 que fueron interrumpidas abruptamente por el Rais Yasser Arafat para lanzar la Segunda Intifada, hubo un plan de partición propuesto por Ehud Olmert, rechazado por Abu Mazen en el año 2008.

Comienzo con la pregunta, será la propuesta de un Estado Binacional Laico la solución? Ciertamente quien plantee esta idea desconoce las diferencias ideológicas entre clanes palestinos para poder llegar a un acuerdo sobre negociar o no con Israel. Cuando se decidió realizar el Plan de Partición a finales de los años 40, se había planteado la idea de un único Estado para ambos pueblos, pero por los roces existentes la solución no era factible y por eso se plantea dividir la zona, 68 años después replantear esta idea puede estar basada en buenas intenciones, pero las circunstancias de ambas poblaciones no lo hace factible.

Por ejemplo, cómo resolver el patrocinio económico de Irán o Qatar a las agrupaciones islamistas de Gaza para mantener el “Estatus Quo” de conflicto contra Israel. O las disputas entre clanes palestinos para determinar la administración del poder, además de los sistemas educativos palestinos principalmente en el enclave costero, patrocinados hasta por la UNRWA donde se adoctrina para asesinar israelíes.

La Resolución 181 de 1947 que dividía el territorio de la restante Palestina administrada por los Británicos para otorgar el Hogar Nacional Judío (Propuesto en la Declaración Balfour y ratificado en la Conferencia de San Remo), lo cual es una definición política no religiosa y en la Declaratoria de Independencia garantiza el acceso a los judíos de todo el mundo que quieran adquirir la nacionalidad israelí (lo que no es automático sino que pasa por supervisión de la oficina de absorción) sin privar de los derechos a las otras minorías nacionales.

Las leyes de Israel no se basan en el Talmud sino en las normas básicas establecidas al fundarse el Estado y luego por leyes complementarias dictadas por el parlamento que es Unicameral, que lo compone grupos nacionales. Muchas leyes posteriores fueron establecidas por jurisprudencia (al estilo del “common law” anglosajón), combinado en parte con el sistema continental francés, por medio del Derecho Turco Otomano vigente por 400 años que protegía minorías poblacionales. Esto hace normas más flexibles que otras y aún sin existir una constitución escrita, las leyes dictadas por la kneset cumplen con ese rol y balancea posiciones entre religiosos y laicos.

Hay jueces y juzgados para todos los temas, por ejemplo, los temas religiosos competen a las cortes religiosas de cada línea. En esto ejemplifico que hay un cuerpo de jueces musulmanes encargados de aplicar la norma islámica (sharia) siempre y cuando esta norma no viole las normas básicas del Estado ni las establecidas por el Parlamento. Pero también hay jueces de familia, cortes de distrito, cortes laborales, etc. Las cuales atienden solicitudes de todos los ciudadanos israelíes sin discriminación alguna. Además, ciudadanos palestinos han acudido a cortes israelíes que han fallado a su favor en reiteradas oportunidades.

La religión no es un problema en Israel, la mayor parte de la población se declara laica o de posiciones religiosas conservadoras en cuanto a los dogmas religiosos y hay libertad de culto en el país, basta con estar en Jerusalén a ciertas horas del día donde se pueden escuchar a los muezzins musulmanes llamando al rezo desde los minaretes, los viacrucis realizados por la Vía Dolorosa y los rezos en el Muro Occidental para darse cuenta que la religión al menos en Israel no es un problema.

El judaísmo además tiene un componente más allá de la religión y es del vínculo con la tierra ancestral, de costumbres, tradiciones y de historia que enriquecen más allá de tener una misma fe en común, es un modo de vida que sobrepasa el aspecto espiritual y lo fortalece al mismo tiempo.

Definitivamente que no es la religión en Israel el problema, quizás sí lo sea entre palestinos, donde los islamistas que gobiernan Gaza o que se abren paso de vez en cuando en la Margen Occidental, no desean renunciar a la “Tierra Santa Islámica” que ha sido contaminada por infieles dhimmis judíos que la tienen bajo su poder en algo que consideran una afrenta. Quizás en esos lugares su planteamiento sea una excelente iniciativa, restando poder a los religiosos islamistas y fortaleciendo a los moderados laicos para sentarse seriamente a proponer un acuerdo definitivo, basado en Dos Estados para dos pueblos.

El que Israel sea el único Estado Judío en el mundo (en contra peso a la cantidad de Estados de otras confesiones), es un problema solo para quienes consideran que los judíos no tienen un derecho de autodeterminación en una tierra que consideran su Estado, más si este garantiza a sus ciudadanos no judíos derechos plenos, si la posición fácil es desmantelar el único por ser Judío en el mundo, insisto en que de nuevo no se ha comprendido el trasfondo del conflicto y le hace el juego a los que hacen la agenda de los radicales.

Los paradigmas palestinos contra Israel

El paradigma mantiene cerrado el cerrojo a los acuerdos

El paradigma mantiene bloqueado el cerrojo a los acuerdos

Los paradigmas son modelos establecidos por el uso, las creencias o sencillamente la costumbre, es por lo tanto un elemento con una enorme influencia de la cultura. Se toman como una ley, hasta que hay una ruptura del modelo concebido y se cambia por uno nuevo que probablemente se transformará en la nueva verdad que alimentará a los individuos. Thomas Kuhn[1] establecía que con los cambios en los paradigmas se regresa a un estado inicial, es decir se parte nuevamente de cero. La mayoría de los paradigmas se ven modificados por aspectos fuertemente políticos; es decir por intereses de algún grupo en particular.

 

A través de la historia, desde las distintas áreas de desarrollo humano se han tenido paradigmas que se pensó que eran una verdad inquebrantable, un ejemplo muy sencillo sería que, cuando cursaba la escuela nos enseñaban que el agua y el petróleo eran recursos inagotables, no debieron pasar muchos años para quebrar esa idea y ahora vemos largas campañas para la protección del agua y para anunciar la estrepitosa desaparición de los últimos yacimientos de petróleo en el mundo.

 

El paradigma militar

 

Si se enfocara el concepto de paradigmas en el conflicto entre israelíes y palestinos podríamos encontrar una serie de elementos que podrían ayudarnos a ver la transformación del conflicto desde su esencia como árabe – israelí al ahora ya conocido conflicto palestino – israelí; que tiene además muchos micros conceptos que lo hacen todavía más complejo para llegar a una solución en el corto plazo.

 

Pero, podríamos comenzar lo que he denominado “los paradigmas palestinos”, en el propio comienzo del conflicto armado de conocemos hoy. No hubo, en un principio de la historia de la lucha por el resto de la Palestina histórica entre judíos y árabes, un problema de “autodeterminación” de los pueblos por parte de las agrupaciones árabes, al menos no para fundar un Estado denominado “Palestina”; las ideas panarabistas[2] tenían su propia agenda política, por lo que su mayor preocupación fue la creciente demografía judía en la región y la idea de lidiar con un eventual territorio sin mayoría árabe que tuviera el control y ejerciera el poder en dicha zona, por lo cual, lo que comenzó con agrado de la venida de migraciones de judíos de otras latitudes, reforzando la población establecida allí desde siglos atrás, se convertiría posteriormente en un dolor de cabeza para los árabes que veían a los judíos prosperar, crecer y desarrollarse sin parangón.

 

Cuando se llegó a plantear la división del restante territorio para conformar dos nuevos “Estados”, por medio de la comisión Peel. Con la declaración de independencia de Israel, el paradigma seguía siendo similar al anterior, el control de la zona debería quedar en manos de musulmanes y no de cualquier otra agrupación no islámica, por lo que la guerra de 1948 conservó esa interesante característica, en otras palabras: la verdad que los guiaba era que bajo cualquier circunstancia debían destruir al invasor no islámico de esos territorios.

 

Con la aparición de la OLP en 1964, patrocinada por el entonces presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, el paradigma continúa siendo militar, la OLP [3] no se crea para establecer un Estado Palestino, no es para esto que le dan voto de confianza al egipcio Yasser Arafat, sino como el nombre de la organización lo dice, era para liberar Palestina (o lo que quedaba de ella), y la carta fundacional que específicamente establece la destrucción de Israel.

 

Las guerras de 1967 y 1973 van generando el clímax necesario para romper el paradigma de la destrucción armada de Israel como la esencia importante del conflicto, hasta ese momento la motivación de destruir con la lucha armada a Israel no se logra, y en vez de recuperar los territorios para el “Panarabismo”, perdieron territorios, algunos de los cuales todavía hoy se reclaman (los Altos del Golán, Jerusalén del Este, territorios en Judea y Samaria).

 

El fracaso panarabista les llevó a hacer una mutación al paradigma, seguiría siendo parecido al anterior (el de destruir a Israel), pero el uso de la guerra de desgaste sería la nueva estrategia implementada desde Egipto y luego heredada por los palestinos. Y para que esto fuera efectivo, se comenzó primero otorgando el término palestino que usó como gentilicio para todos los ciudadanos de ese territorio mientras fue colonia británica, pasaría a ser empoderado por el único grupo que no declaró un Estado a finales de los años 40, es decir los árabes, quienes hasta ese momento habrían recibido más de tres décadas de adoctrinamiento pensando que eran víctimas de la maquinaria destructora israelí, es decir al paradigma militar contra Israel, se incluiría el paradigma doctrinal y educativo del “sionista destructor”.

 

De este modo, Yasser Arafat toma un lugar importante en la lucha armada palestina, ya que es quien con su organización política comienza a sentar las bases de una campaña panfletaria contra Israel, para señalar las “atrocidades del régimen sionista”, quienes aplacan la ira de los revolucionarios palestinos por medio del exterminio en una guerra sin precedentes entre tanques y piedras. Algo que al ser repetido como mantra se ha tomado como una verdad por parte de los medios de prensa; principalmente occidentales y quienes apostados en la región (muchos acreditados por Israel), se han tomado como realidad el paradigma y se han prestado para seguir el juego de los gestores de la propaganda palestina; Pallywood[4].

 

La mutación del paradigma doctrinal se vio reforzada con la firma de los acuerdos de paz entre Israel y Egipto en el año 1978 y con Jordania en 1994, aparte de la renuncia que tuvo este último país a finales de los años 80 de cualquier reclamo sobre los territorios perdidos en la guerra contra Israel en el año 1967 (Jerusalén Oriental y Cisjordania[5]).

 

Paradigma educativo palestino.

 

La influencia del panarabismo, sumado a años de conflicto, transformó el tema de los árabes desplazados con el establecimiento de Israel, a tener una agrupación en condición de apátridas [6] que no fueron bien recibidos por sus hermanos en los vecinos países [7] y a quienes el adoctrinamiento inducido fue simplemente el de haber sido desplazados por parte de un invasor extranjero con el beneplácito de la Comunidad Internacional.

 

Este es el adoctrinamiento que reciben los ahora palestinos, quienes encuentran en inculpar a Israel la panacea a todos sus males. No hay; salvo contadas oportunidades, una introspección que les haga tomar su cuota de responsabilidad el no haber logrado en casi siete décadas establecer un Estado o al menos construir las bases para el establecimiento de uno.

 

En las escuelas palestinas, especialmente de la Franja de Gaza, además de las enseñanzas del Islam; que ya de por sí es un paradigma pre moderno complejo para debatir; se concentran esfuerzos en enseñar de forma doctrinal que el meollo a todos los problemas palestinos, es el ente sionista y por medio de este adoctrinamiento, que cala en la mente de cualquier ciudadano promedio de la región, lo convencerá que si lograran acabar con el Estado Judío (la entidad sionista), ellos podrían establecer un reverdecido y próspero Estado que se extienda desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo.

 

De este modo se ha educado a las nuevas generaciones palestinas, desde los tiempos de Arafat, y aún hoy, a pesar de la ruptura y división palestina que los tiene desarrollando técnicamente dos Estados distintos en Cisjordania y la Franja de Gaza, el paradigma de culpar a Israel y enseñarlo en el sistema educativo es algo real y muy impregnado en el ciudadano promedio, sea este religioso o no.

 

Es más, el adoctrinamiento lo llevan a tal punto que la formación histórica que reciben la acuñan de situaciones similares vividas por los ciudadanos de Israel o sus ancestros, como es el caso asociar la Shoah con la Nakba y vender esta idea que ha sido aceptada por parte de la comunidad internacional, argumentando que también ellos (los palestinos) han vivido su propia tragedia, que no es otra que la existencia de Israel.

 

Se han asegurado por medio del adoctrinamiento, tener milicianos todo el tiempo dispuestos a entregar su vida por la causa palestina, de este modo han tenido milicianos para las Intifadas, de este modo han creado aparatos militares dentro de sus territorios y han perpetrado actos de terror contra ciudadanos judíos en Israel y en el resto del mundo, la verdad absoluta que acabando con los judíos se terminan sus problemas lo tienen incorporado en el cerebro, muy probablemente,

desde que aprenden a hablar. El propio himno palestino contiene fuertes matices de la lucha armada aunque se entregue la vida haciéndolo.

 

“…Por el juramento bajo la sombra de la bandera Por mi tierra y mi nación, y el fuego del dolor Viviré como un fedayín, siempre seré un fedayín, Moriré como un fedayín – hasta que mi país vuelva Mi país, pueblo de la perpetuidad…”

 

El paradigma histórico palestino

 

Al ya denominado paradigma educativo, se le suma uno que busca justificar las razones de la lucha armada, el histórico. En este se introducen todos esos revisionistas pro palestinos que hablan de la existencia de los palestinos durante muchos siglos en los territorios actuales, no para justificar la necesidad de su Estado, sino para restarle méritos a la existencia de Israel.

 

Algunos de esos paradigmas enseñados por los palestinos y muy utilizados para atacar la existencia de Israel o de un Estado hebreo en la región son los siguientes [8]:

 

–       Los palestinos descienden de los cananeos que aparecen descritos en la Biblia.

 

–       Los palestinos aparecen inscritos en historias hasta de las pirámides de Egipto por lo que su existencia es aún anterior a la del pueblo hebreo en la región.

 

–       Los palestinos son descendientes de los filisteos.

 

–       Los palestinos son los judíos que se quedaron después de la expulsión romana y que se convirtieron al Islam.

 

–       Yasser Arafat argumentó haber nacido en una casa cercana a la explanada de las mezquitas en Jerusalén (nació realmente en el Cairo).

 

–       Políticos palestinos que dicen tener generaciones desde la ciudad de Jericó.

 

–       Jesús nació en Belén y fue musulmán.

 

En otros argumentos de similar envergadura que han buscado fortalecer su posición como verdaderos y únicos herederos del territorio.

 

El paradigma mediático y discursivo palestino.

 

Otro elemento al que han interpelado los palestinos como salida alterna al conflicto armado, es utilizar el poder de los medios para manchar el nombre de Israel haciendo propaganda de acusaciones fuertes contra el Estado Judío. También usar los medios de comunicación para influir en la propia población palestina y continuar el adoctrinamiento que les asegure echar mano de futuros guerreros dispuestos a dar la vida por la noble “causa palestina”.

 

En el primer punto, se ha vendido como una verdad a la opinión pública (y que ha sido comprada con grande fascinación), es que en la actualidad se perpetra un genocidio contra los palestinos, pero cuando se comienza a descubrir que el supuesto genocidio[9] es una falacia aprovechando la ignorancia de las personas sobre la realidad de la zona, o, por medio de apelar a la misericordia hacia los grupos de personas indefensos que se pueden ver afectados (niños, ancianos, mujeres). Recurren como estrategia alternar el tema del genocidio con uno nuevo que ha tomado fuerza, el “apartheid [10]” contra los palestinos.

 

Ambos aspectos mencionados anteriormente (genocidio y apartheid) son aceptados como paradigmas del conflicto palestino – israelí, por aclamación popular (ad populum) y cuando no se echa mano de estos argumentos falaces como paradigmas aceptados, se opta por utilizar otros que también buscan descalificar hasta la existencia misma de Israel o sus ideologías internas, de ahí que en algún momento el lobby de los países pro soviéticos durante la Guerra Fría lograron que se declarara al sionismo, tan racista como cualquier otra ideología “absolutista[11]” (similar al Fascismo italiano o el Nazismo alemán) algo que a pesar de haberse modificado en los años 90, se sigue utilizando como argumento para desprestigiar al Estado de Israel, porque el paradigma del Estado racista, nazi y genocida es efectiva como complemento a la lucha armada por destruir a Israel. De igual manera se utiliza el argumento de los asentamientos para no negociar, porque finalmente la imagen que se quiere ofrecer es la de un Estado de Israel como principal problema para una solución  del conflicto contra los palestinos.

 

Del segundo aspecto mediático para los palestinos; el interno, cabe resaltar programas dirigidos a niños con fuertes dosis de material antisemita, como el programa “Pioneros del mañana” donde aparece Farfour, una especie de ratón Mickey  del Hamás que descarga improperios contra los judíos y exalta la figura de los mártires (shahidim [12]). El uso de los medios conserva en la mentalidad de muchos palestinos la idea de la lucha armada contra Israel hasta liberar todas las tierras del Islam.

 

En cuanto al discurso, en la actualidad es un elemento muy complejo de descifrar. Mientras estuvo Yasser Arafat en el poder palestino, había una fácil tarea de interpretar sus palabras tan bipolares, porque en algunos momentos se mostraba diplomático, pero en otros sus discursos incendiarios mostraban que no tenía ningún reparo en seguir la lucha armada que había recibido por herencia del panarabismo de Nasser, sumado el sentimentalismo islámico al que muchas veces echaba mano. Fue famosa su intervención en Naciones Unidas donde sosteniendo una rama de olivo y un arma le exigía a la comunidad internacional que no permitiera que la rama de olivo cayera de su mano, algo que en su momento generó revuelo. Lo que siempre dejó claro fue que  mientras en inglés decía “Peace” en árabe proclamaba “Yihad” (guerra santa), y lo complementaba argumentando que cualquier acuerdo con Israel solamente era similar al que el Profeta Muhamad había hecho con la tribu de Qureish[13].

 

Pero los discursos en los poderes actuales palestinos son una maraña de sentimientos y de ideas que muchas veces no encajan unas con otras. Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina logró un importante paso para los palestinos al lograr que los declararan Estado Observador en las Naciones Unidas, privilegio que solamente goza un país como el Vaticano. Y ha sido a través de los foros internacionales de la ONU que ha llevado su lucha armada de destruir a Israel a complementarla con el paradigma del discurso diplomático. Las negociaciones con Israel han sido engorrosas, muy complicadas en la actualidad por la propia realidad palestina de sus divisiones internas, por lo que los palestinos han dejado la mesa de las negociaciones y se han llevado sus argumentos a foros de diferente índole para que castiguen a Israel, deslegitimándolo como país, generando anticuerpos y perder apoyo de las principales naciones del mundo.

 

Al discurso diplomático de la Autoridad Palestina, se debe sumar que estos comienzan a trabajar en un acuerdo de unidad con sus pares de Hamás, quienes a su vez no aceptan la existencia de Israel y conservan intacta la necesidad de la lucha armada, es decir el paradigma inicial de los fedayines, que la única forma que tienen los palestinos de desarrollarse plenamente como Estado es destruyendo a la entidad sionista.

 

El paradigma demográfico

 

Aparte de lo anterior en cuanto a los medios y los discursos, es conocido que los palestinos no aceptan a Israel como un Estado Judío, por lo mismo no renuncian a un eventual retorno de todos los palestinos y descendientes desplazados por los conflictos armados a territorio actual de Israel, por cuanto, aparte de la ya mencionada con insistencia lucha armada, por medio de la explosión demográfica podrían ir convirtiendo en minoría a los judíos de su propio Estado y comenzar ellos a fortalecer la presencia islámica en el territorio hebreo.

 

Conclusiones generales:

 

–       Los paradigmas dependen de la realidad del individuo y del momento, hay una modificación siempre y cuando cambien las necesidades del grupo que expone dichos paradigmas, por razones políticas (intereses).

 

–       El paradigma base de los palestinos no es construir un Estado para su pueblo, sino destruir a Israel o su esencia como Estado Judío, por lo que necesariamente no sería desaparecer en el papel a Israel como Estado lo que pueden buscar como fin último, sino solamente acabar con la mayoría judía que contiene su territorio.

 

–       La lucha armada ha sido pensada por los palestinos como la medida más efectiva para lograr su objetivo de acabar con Israel, aunque en un comienzo el paradigma fue una práctica de Naciones árabes contra Israel, cuando aparece la OLP y se ve el fracaso del panarabismo, se trasladó la responsabilidad de la desgastante lucha directamente a los ciudadanos de la Franja de Gaza y Cisjordania que fueron dejados a su suerte por parte de Egipto y Jordania respectivamente.

 

–       El complemento educativo de los palestinos alarga el conflicto, por cuanto el adoctrinamiento que reciben contra Israel los lleva a ver con buenos ojos eventuales ataques suicidas que infunda temor entre los ciudadanos del Estado hebreo. Hay un culto a la muerte muy pronunciado, al punto que esta influencia se recibe desde edades muy cortas, culpando a Israel de todas las tragedias palestinas y no solamente queda en manos de los palestinos dicho adoctrinamiento sino que es producto de exportación recibido con beneplácito por otras naciones de la comunidad internacional como complemento del tema discursivo.

 

–       Hay una parte de la historia palestina construida (estilo post modernidad) que se instituye desde la visión meramente de los palestinos como una “nueva historia”, la que nadie ha querido contar porque los aspectos históricos solamente los reproducen los “victoriosos” de los conflictos. El revisionismo que por sí solo no es malo, se convierte en un tema viciado cuando se quiere negar un aspecto que desde diferentes fuentes independientes se ha confirmado que es de ese modo.

 

–       Los medios de comunicación han sido utilizados en el paradigma militar palestino para fortalecer posiciones enseñadas de forma dogmática aunque contradictoria, pasando desde la falacia del genocidio contra los palestinos, hasta la moderna y famosa falacia del Apartheid contra dicha población. La parte mediática ha tenido su cuota de uso en la deslegitimización contra Israel. Y a nivel interno ha favorecido en la enseñanza palestina del origen de todos sus males en el vecino no musulmán.

 

 

 

–       En cuanto a los discursos, la complejidad del tema requeriría hacer un estudio independiente que señale punto por punto la forma en la que se mantiene la exaltación a la lucha armada y la crítica para quienes quieren llegar a un acuerdo final con los israelíes por cuanto conforme se otorgan concesiones, se cambian y aumentan las exigencias palestinas de cumplimiento para Israel, lo que convierte el tema en un círculo vicioso sin un eventual final, ya que la meta se corre constantemente.

 

–       Del tema demográfico complementa el paradigma militar, si por la lucha armada no se logran resultados inmediatos, por la vía diplomática, la supuesta negociación y una eventual entrada de palestinos al territorio israelí se lograría ahogar demográficamente a la población judía hasta convertirla en una minoría o al menos hasta transformar el país en un Estado binacional que posteriormente genere la desaparición del carácter judío del país como viene declarado desde 1947 con la resolución 181 de las Naciones Unidas.

 

Fuentes:

 

[1]KUHN, T. (2004). La Estructura de las Revoluciones Científicas. México: Fondo de Cultura Económica.

[2]http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2007/guerra_seis_dias/newsid_6708000/6708013.stm

[3] http://www.laguia2000.com/medio-oriente/la-olp-1

[4] https://www.youtube.com/watch?v=X0qdShy2LrA

[5] http://www.guiadelmundo.org.uy/cd/countries/jor/History.html

[6] http://www.oxfam.org/es/programs/development/mmeast/campos_refugiados_libano

[7] http://palestinalibre.org/articulo.php?a=46324

[8] http://www.canaan.org.ve/pag/index1.php?id=29

[9] http://www.radiojai.com.ar/OnLine/notiDetalle.asp?id_Noticia=34593

[10] http://www.revistamo.org/article/desmontando_el_apartheid_israel%C3%AD.asp

[11] http://www.anajnu.cl/sionismoracismo.htm

[12] https://www.youtube.com/watch?v=TrieBhaGgHM

[13] http://www.noticiariobarahona.com/2011/01/biografia-del-extinto-lider-palestino.html