Aliados inesperados

Israel y Arabia Saudita tienden puentes ante el crecimiento de la influencia iraní

La enseñanza de la guerra en Irak del 2003 debe dejar en claro que hubo un problema del cual hoy se paga caro: sacar a Sadam Hussein del poder. Las supuestas armas de destrucción masiva del despótico líder iraquí llevaron a varios Gobiernos occidentales a unirse en una escalada militar que pondría fin al mandato por 24 años del dictador sunita y al mismo tiempo dejó la región en una inestabilidad desmedida.

El efecto directo de este golpe contra el Gobierno de Hussein fue el empoderamiento de las comunidades chiitas en el país, lo que abrió la posibilidad que su principal competidor, Irán, asumiera un rol más protagónico en los asuntos del país árabe. Cerca de un 60% de la población iraquí es chiita y a través de los ayatolás rigen muchas de las actividades de carácter político – religioso, por lo tanto los mensajes que vienen desde los clérigos iraníes tienen un importante peso.

De esta manera, se dio el primer desequilibrio considerable que se ha manifestado con más fuerza en el crecimiento de la influencia iraní sobre la política del Líbano, manifestado de este modo por el ex Primer Ministro Saad Hariri, por la presencia en el parlamento y con fuerzas militares pro sirias y pro iraníes en el Sur a través del grupo paramilitar y político Hezbolá.

Es también a través de la guerra en Siria (2011) que ha sido aprovechada para que el control del Gobierno iraní asuma más preponderancia, en un territorio que es lo contrario a Irak. Un país con mayoría sunita, gobernados por la familia Al Assad desde 1971 y quienes son alauitas; una rama del islam chiita duodecimano, y quienes han dirigido el país en una combinación entre libertades de los diversos grupos sociales, pero sin contemplaciones en caso de levantamientos populares. Por esta razón, la mano del Gobierno persa está pendiente de que este gobierno aliado no pierda el poder que ostenta, ya que además es a través del territorio sirio que encuentran una de sus rutas de salida para estar frente a uno de sus enemigos más importantes, Israel.

Este rol de influencia desde Teherán le ha permitido ampliar su radio de control y poder en la zona. A esto se debe sumar la influencia que ha logrado Irán en Saná (Yemen) a través de la milicia chiita hutí, como bien lo dejó en claro durante el 2015 el embajador iraní en España, Mohamad Hasan Fadaifard. Este rol de influencia en Yemen ha llevado a golpes de Estado, deslegitimación del poder, y el 4 de diciembre de este año en el asesinato del expresidente Ali Abdullah Saleh en enfrentamientos entre el ejército del país y los hutíes, esto ocurre tan solo una semana después que Saleh rompiera con el grupo chiita y llamara a terminar con el conflicto que está castigando sustancialmente a los ciudadanos del país.

En los territorios palestinos, principalmente en Gaza, el gobierno de Teherán patrocina económicamente a los grupos paramilitares en sus ataques terroristas y guerra contra Israel. La Yihad Islámica, pero Hamas principalmente son captadores de «cooperación» proveniente de Irán, en ocasiones directamente y en otras a través del grupo libanés Hezbolá.

Todo este carácter de influencia, ha cambiado el paradigma bélico en Medio Oriente e impulsa una agenda de contención para evitar que el arrastre o efecto dominó de los movimientos de Irán alcancen más regiones y pongan en peligro el poder que tiene Arabia Saudita en la zona, especialmente porque es allí (en Arabia Saudita) donde se encuentran los dos lugares más sagrados del Islam, Meca y Medina, un detalle para nada menor en cuanto al control y poder.

Pero el costo de invertir todas las fuerzas solo en el contrapeso saudita podría no ser una buena inversión.

El cambio del paradigma en las reformas de Bin Salman

Hay grandes manifestaciones de cambio en Arabia Saudita a través del príncipe Mohammed Bin Salman, quien podría ser el heredero de la dinastía de la casa de Saúd. Desde aspectos económicos, pasando por reformas sociales, y políticas, algo que fue mencionado en un artículo anterior, la idea del príncipe heredero es borrar la imagen de país intransigente y patrocinador del terrorismo internacional.

Los cambios que impulsa el príncipe Salman, incorporaría también una visión del islam más moderado, una reforma que tendría un efecto no calculado por el momento ya que parece una posición idealista por parte del joven líder saudita, pero que de concretarse causaría una revolución interna en el mundo musulmán, siendo demasiado positivos, al estilo de la reforma protestante del siglo XVI de nuestra era.

Si las reformas se van dando realmente, la idea de dichos cambios podrían incluso afectar temas tan sustanciales como el conflicto palestino – israelí pero en una posición muy distinta a la abordada hasta este momento. Según mencionaba el diario The New York Times el 3 de diciembre el plan iría encaminado del siguiente modo:

«Los palestinos obtendrían un estado propio, pero solo partes no contiguas de Cisjordania y solo una soberanía limitada sobre su propio territorio. La gran mayoría de los asentamientos israelíes en Cisjordania, que la mayor parte del mundo considera ilegales, se mantendrían. A los palestinos no se les daría Jerusalén Oriental como su capital y no habría derecho de retorno para los refugiados palestinos y sus descendientes».

Lo expuesto por el rotativo incluye que a los palestinos se les compensaría las modificaciones con inyección de capital económico para que desarrollen los territorios que finalmente dejarían bajo su administración. La propuesta podría estar dentro de los proyectos de cambiar la política con respecto a Israel y lograr así consolidar una coalición árabe – israelí contra el gobierno iraní, labor sellada además desde mayo anterior que hubo una importante firma entre Estados Unidos y Arabia Saudita para una venta de armas por $380 mil millones.

Por supuesto que la pregunta que surge de una eventual alianza entre los gobiernos de Riad y Jerusalem sería, qué ocurriría el día después de que Teherán sea vencido, se terminará la hudna (tregua) y regresará a la vieja guerra entre árabes e israelíes, impulsándose entonces una guerra santa para vencer a los infieles judíos y liberar las ciudades «ocupadas» por estos.

Una vez fuera Irán de la fórmula del Medio Oriente y un dominio sistemático de los musulmanes sunitas en la zona, no sería nada extraño regresar a los viejos vicios, lo que generaría de nuevo un desequilibrio regional, ahora enfocado en el empoderamiento de una sola fuerza religiosa, la saudita con el control de territorios y recursos estratégicos.

Para solventar esta posibilidad de desequilibrio, quizás promover una agenda paralela impulsando el establecimiento de un Estado Kurdo por medio de los Estados Occidentales, con el apoyo de Israel podría contrarrestar cualquier nuevo entuerto que se pueda dar. De hecho que, el no apoyo de los gobiernos de Estados Unidos o la Unión Europea a las intenciones de Masud Barzani de establecer un Estado para los kurdos en Irak, hizo desaprovechar una importante posibilidad de cortar el acceso iraní a su salida hacia el Mediterráneo, en una mala decisión por parte de Washington y Bruselas.

Kurdos como contrapeso moderado

La población kurda es musulmana como el resto de sus hermanos en el Medio Oriente, pero a diferencia de las poblaciones árabes, tienen una visión de la religión menos radical, son una Nación milenaria sin un Estado formal, que ha trabajado por forjar instituciones que les permita en algún momento contar con soberanía.

Desde principios del siglo XX en la partición de Medio Oriente en diferentes regiones, quedaron “atrapados” entre Siria, Irán, Irak y Turquía, siendo este último el lugar donde más kurdos habitan y quienes más negativas tienen con respecto a una eventual independencia que les deje sin una parte importante de su territorio (aproximadamente 230.000 kilómetros cuadrados), pero que podría ser imperativo contar al menos con la región kurda iraquí que tiene un estatus autónomo constitucional desde el 2005 y la región kurda siria de Rojava que se estableció desde el 2013, dejando temporalmente en paz las regiones kurdas en Turquía, recordando que los turcos representan la otra cabeza poderosa de las fuerzas sunitas en la zona, por lo que no se puede promover movimientos independentistas en esta parte por el momento, aunque quizás sí discutir procesos de mayor autonomía, lo cual tampoco puede ser en un corto tiempo. También, dependiendo del avance en el conflicto saudita – iraní, eventualmente se podría contar con una posición autonómica en el Kurdistán iraní.

Esto es en principio para no depender únicamente de la “buena voluntad” del liderazgo saudita, que podría en estos momentos tener una agenda más o menos cercana con los intereses occidentales para contrarrestar a Irán y automáticamente el arraigo de Rusia en la región, pero que no se sabe en un futuro si esto se mantendrá y pudiera convertirse en el nuevo dolor de cabeza para la estabilidad regional. No se puede invertir únicamente en una fuerza como garante de equilibrios favorables para Occidente, ver en el ejemplo de Turquía que con el tema de los refugiados compromete la agenda de Europa, y eso impide que se puedan hacer manifestaciones muy duras contra las medidas del gobierno de Erdogan que van contra los Derechos Humanos en el país, los turcos son un «mal necesario» para los occidentales, hay que tenerlos cerca porque de lejos pueden resultar peligrosos por su rol de influencia que posee.

Los kurdos por el contrario tienen una visión más acorde a los occidentales, tienen relaciones de cordialidad con Israel desde hace décadas y además como ya fue mencionado, poseen una cosmovisión islámica nada radicalizada, defienden a muerte sus valores nacionales, que quizás tienen un arraigo más reciente desde que dejaron atrás las sociedades nómadas, para impulsar el establecimiento de su territorio independiente. Los aportes que puedan realizar las poblaciones kurdas, podrían generar menos dudas de una doble intención que las proferidas por las naciones del bloque árabe. Estos últimos desde hace décadas han buscado la coalición de todos los países en pro de una misma agenda ya sea bajo el estandarte del panarabismo, el panislamismo, ahora al parecer bajo un híbrido panarabislamista, con fuertes reformas religiosas y políticas para ajustarse a la nueva realidad de la región y de las alianzas forjadas en algún momento a la fuerza por el entorno.

Finalmente, si bien pareciera que una alianza árabe – israelí pareciera un milagro de la Era Mesiánica, lo cierto del caso es que no se pueden echar campanadas al viento pensando que esto traerá una paz en el Medio Oriente. Es imperativo sin duda equilibrar la fórmula desde el momento en que se plantean las nuevas soluciones, para que el «día después de mañana», no traiga un desequilibrio más acelerado que el ocasionado a principios de este siglo, cuando fueron las mismas acciones y medidas de Occidente las que ocasionaron el empoderamiento iraní en la región. No sería tampoco la primera vez que algo así ocurre, la guerra contra los soviéticos en Afganistán a finales de los 70 y principios de los 80, Estados Unidos habría dado recursos a grupos islamistas radicales que posteriormente convertirían a los occidentales en sus enemigos y de ahí surge con más fuerza el terrorismo islamista que ha atormentado desde entonces países en diferentes regiones del mundo, será que no aprenden o que el círculo vicioso de la creación de enemigos es parte de esta ecuación.

Fuente: WSIMAG

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Las reformas de Bin Salmán

Se anuncian cambios en Oriente Medio

En las últimas semanas se ha hecho eco de una figura en Arabia Saudita, se trata del príncipe Mohammed bin Salmán Al Saúd. Las decisiones que está tomando en el reino de su padre lo coloca en una posición bastante interesante y polémica al mismo tiempo.

Ha sido denominado Mr. Everything por estar involucrado en muchos temas de reforma en su país. Es Ministro de Defensa (pese a sus escasos 30 años), además de fungir como secretario general de la Corte Real de la casa de Saúd y ministro de Estado.

Reformas económicas

El rey Salmán bin Abdulaziz Al Saúd, junto con su hijo Mohammed, en el año 2016 presentaron un ambicioso proyecto de reformas para dejar la dependencia del petróleo y tener una economía más diversificada. Plantearon un proyecto denominado Visión 2030 que incluiría entre otras cosas la venta de hasta un 5% de la productora de petróleo Saudi Aramco para crear el mayor fondo soberano del mundo, pensando que dicho fondo les ayude a sustituir paulatinamente su dependencia petrolera a partir del año 2020.

Aramco tiene la capacidad de extraer hasta 12 millones de barriles de crudo diariamente, y la transformación de solo un pequeño porcentaje al fondo soberano significaría cerca de 2,086 billones de dólares. También las reformas económicas incluyen privatizaciones de servicios como la salud, educación, nuevos impuestos, todo para que ante un eventual desplome de los precios internacionales del crudo no afecten de forma considerable al reino.

Las medidas propuestas por el monarca y su hijo tuvieron visto bueno del Fondo Monetario Internacional, argumentando que las nuevas políticas pueden colaborar en el marco de un eventual déficit presupuestario debido a la caída de los precios internacionales del petróleo.

Reformas sociales

Por otra parte, el príncipe Bin Salmán ha propuesto una serie de reformas que podrían colocar de cabeza el país. Comenzando con levantar la prohibición de conducir por parte de las mujeres a partir del año 2018, también ha realizado propuestas para que las mujeres puedan eventualmente ingresar a los estadios a disfrutar fútbol y lo principal es el cambio para que Arabia Saudita retome la senda de un islam más inclusivo y moderado.

Se tiene considerado que el país entró en un proceso de transformarse al ultraconservadurismo como respuesta a las revoluciones islámicas en Irán del año 1979 que podrían motivar levantamientos populares que quisieran imponer una versión del islam al estilo del régimen de los Ayatolás.

Esto ha significado, además, que hayan tenido que concesionarse a las posiciones más severas de interpretación islámica bajo el temor que las agrupaciones wahabistas puedan asediarlos y atacarlos, en una práctica sumamente extorsiva que llevó al reino a convertirse durante años a ser el principal patrocinador de grupos terroristas alrededor del mundo previendo que estas organizaciones atenten lejos de su territorio.

Situación que recibió réplicas de otros países ricos en petróleo, acusados durante décadas de ser los sponsors del radicalismo islámico de organizaciones como Al Qaeda o los talibanes, así como de ser los soportes de comunidades islámicas de posiciones violentas en países europeos.

En el cambio propuesto por el régimen de Riad la idea sería enviar a las cavernas los ideales del radicalismo y atraer un islam moderado y atractivo que les pueda ayudar a la atracción de turismo y de inversión extranjera. Por ejemplo, hay un plan de construir un parque de diversiones Six Flags y un centro turístico en el Mar Rojo donde probablemente no apliquen las actuales normas rígidas de vestimenta para las mujeres, a través de la interpretación conservadora de la ley islámica (sharía).

El último movimiento de cara a estas reformas sociales ha sido el compromiso del príncipe de abrir la primera iglesia cristiana en Arabia Saudita; algo que hasta este momento era imposible de imaginar. Se trataría de una iglesia maronita de 900 años de historia que habría sido desenterrada recientemente, se desea restaurar y abierta en honor a todos los cristianos maronitas del mundo, para esto Mohammed Bin Salmán invitó al patriarca de esta Iglesia, Beshara Rai, y además de querer limar asperezas por las tensiones de las últimas semanas con el gobierno libanés, de donde proviene el patriarca Rai, aprovechó de hacerle este ofrecimiento, según destacó el diario kuwaití Al Rai Media.

Purga política y geoestrategia

Otros de los elementos a destacar de las acciones realizadas por el joven monarca, ha sido en primer lugar la gran purga de políticos realizada en su país, incluyendo 11 príncipes, entre ellos el excéntrico magnate Al Waleed Bin Talal, categorizado como el 45º hombre más rico del mundo según la revista Forbes.

Dicha acción de sacar del juego a tantos eventuales opositores políticos podría acarrear aspectos negativos ante las decisiones apresuradas del joven líder. Pero queda claro que su acción se debe a la intención de no tener competencia ante sus reformas arriesgadas.

Por otra parte, el gobierno saudita se ha involucrado en enfrentamientos políticos importantes contra la República Islámica de Irán, en lo que han denominado el avance de la influencia iraní en la región del Medio Oriente, específicamente en los países de Irak, Siria, Yemen; a través de las fuerzas hutíes (chiitas) contrarias al gobierno sunita y Líbano a través del grupo paramilitar (terrorista) y político Hezbolá (Partido de Alá), quienes a su vez integran una fuerza de influencia sobre grupos radicales en la Franja de Gaza palestina.

De los eventos destacables al respecto de este enfrentamiento, se puede considerar la salida del primer ministro libanés Saad Al Hariri; hijo del asesinado expremier libanés Rafiq Al Hariri, y quien desde la capital saudita renunciaba a su puesto por temor a correr la misma suerte que su padre, y al mismo tiempo señalaba el involucramiento de la República Islámica de Irán en los asuntos internos del «país de los cedros».

Esto ha llevado a fuertes roces entre ambos Gobiernos, y a escalar los niveles de tensión que se viven. Exaltando, por ejemplo, las declaraciones del Gobierno saudita de que Líbano está declarando una guerra por las acciones del Hezbolá que consideran afectan directamente al reino de los Saúd.

Para el domingo 19 de noviembre se pactó un encuentro con la Liga Árabe para intentar mitigar el alcance de lo que consideran las «violaciones de Irán», patrocinando, según Riad, grupos terroristas en Yemen y Líbano, así también inestabilizando la región al expandir sus zonas de influencia hasta el propio Mediterráneo.

Nuevo poder regional

Otra de las ideas de todo este crecimiento político de Arabia Saudita a través de su príncipe es el de alcanzar una posición privilegiada como Estado axial, procurando superar a Egipto, lo cual es un proyecto muy ambicioso que no se ha considerado realmente cuál pueda ser la objetividad de este. Sin embargo, los movimientos están estratégicamente motivados a encaminarse hacia ese proceso, y quizás si no es para superar a los egipcios, es al menos para fortalecer un equilibrio favorable a sus intereses en la zona.

Pensando además que, ante la crisis con Qatar, y por una serie de factores adicionales en las crisis del Medio Oriente, un país como Turquía, que estaba considerado dentro del eje de apoyos hacia Arabia Saudita en la estabilidad regional ha cambiado categóricamente sus políticas y están alejadas en cierto modo de los intereses de Riad; y desde hace rato de los intereses de Occidente.

Otro cambio paradigmático que se escucha con fuerza es una eventual coalición árabe con el Estado de Israel, para mitigar el crecimiento iraní en Medio Oriente. Algo que sin duda rompería con décadas de guerras entre ellos al considerar que realmente hay un tercero en medio que pondría en peligro sus esquemas actuales. Aunque está claro que este tipo de iniciativa no está abiertamente demostrada, sino solamente algunos guiños que se escuchan a través de algunos canales considerablemente serios.

Los cambios que pretende el futuro rey saudita sin duda traerán efectos que podrían ser considerados en una reacción en cadena entre otros países alrededor de Arabia Saudita y ni se diga de cara a otros países musulmanes sunitas, en especial porque dentro de los dominios del Reino de Saúd se encuentran dos de los sitios más sagrados del islam, y esto aunado con una reforma religiosa a lo interno del país con dominio sobre estos santuarios en definitiva podrían acarrear una eventual «reforma islámica profunda», aunque esto último es un supuesto apegado a un deseo idealista del autor más que en la realidad tácita de una zona donde cualquier aspecto político mezclado con la volatilidad de los egos religiosos pueden hacer explotar en cualquier momento una guerra de grandes magnitudes, principalmente porque mientras unos pelean por un tema histórico – ideológico y de honor, otros tienen sus agendas conectadas con sus billeteras y sus intereses geopolíticos.

Referencias

El revolucionario Bin Salman

Mohamed Bin Salman; príncipe heredero de Arabia Saudita, señaló acerca de las posibilidades de que su país regresara a una visión del Islam más moderado, el cual fue radicalizado según él después de las revoluciones islámicas del año 1979. Siendo este un claro mensaje a los clérigos más conservadores del país.

El príncipe Salman es el responsable del levantamiento de la prohibición de conducción a las mujeres sauditas, que entrará en vigencia en el año 2018, y que marca el cambio de un paradigma en ese país donde son acusados constantemente de violar los derechos humanos, en especial contra las mujeres y que además son bien conocidos por el hermetismo contra la libertad religiosa en el país. Salman aseguró que su país no pasará “los próximos 30 años lidiando con ideas destructivas”. “Las destruiremos hoy”, señaló, añadiendo que el gobierno de Riad acabará “muy pronto” con el extremismo.

La confesión del príncipe es sorpresiva, estos cambios podrían obedecer al cambio de las políticas exteriores de los países de la Península en búsqueda de más apoyos por parte de Occidente en su lucha directa contra el gobierno de Teherán. Mostrarse moderados podría impulsar cooperación con ellos en neutralizar un paso avasallador por el Medio Oriente que la República Islámica de Irán ha logrado en estos años.

También, dar esa visión de moderación influye en la atracción de mercados hacia los países árabes, por lo que no sería nada extraño en las próximas semanas que otros países de la región y aliados de Arabia Saudita repliquen la misma posición contra el radicalismo y que esto les genere réditos casi inmediatos. Por ejemplo, España en setiembre anterior firmó con el gobierno saudita un acuerdo de cooperación en defensa, mientras que China en agosto lo hizo en materia de energía nuclear.

Las preguntas válidas al respecto son varias. Cuál será el efecto inmediato sobre agrupaciones terroristas a las que los sauditas les brindaban cierta cantidad de recursos y apoyos con tal de evitar que se dieran ataques dentro de las fronteras del Reino, en una práctica extorsiva que mantiene lejos de sus fronteras el terrorismo y que patrocina operaciones en distintos lugares del mundo, principalmente en otros países del Medio Oriente, donde las luchas sectarias están a la orden del día o que brindan soporte económico y logístico a madrazas y escuelas de pensamiento islámico radical en naciones occidentales.

También, cómo participará el gobierno de Riad en la lucha contra las corrientes wahabistas (salafistas) que tienen presencia en su país, para minimizar el alcance de sus ideas, y de qué forma colaborará con los países que se están viendo afectados por estos radicales, principalmente en países moderados.

La promesa de cambio es esperanzadora, sin embargo, se debe tener cautela para ver los alcances reales de las reformas que se quieren implementar. Aún falta analizar la reacción de los principales clanes del país y la aceptación que pueda tener esta “revolución ideológica”, no es algo que evolucione de un día para otro, ya que se trata de varias décadas bajo los mismos parámetros doctrinarios.

Por otra parte, es imperativo estar al tanto de cuál pueda ser la reacción de los grupos terroristas que quieran tomar represalias por este cambio ideológico por parte de Arabia Saudita y quieran generar un caos en el país. Hay que tener presente un elemento clave, para los grupos radicales islámicos que practican el terrorismo, sus acciones contra otros musulmanes lo hacen bajo la excusa que los consideran traidores o apóstata (takfir), y los combaten de todos los modos posibles.

De ser considerados en apostasía, se podría incrementar las actividades terroristas en Riad o cerca de los lugares más sagrados del Islam. Hace unos meses, el propio líder de DAESH amenazaba con conquistar Arabia Saudita y destruir la Kaaba, por considerar que algunos musulmanes iban a la Meca no a adorar a Alá sino a adorar piedras, por lo que si era necesario se debía destruir el sitio de peregrinación.

Finalmente, la política exterior del gobierno saudí tiene cambios interesantes que deben ser considerados. Luchan por hegemonía en la región frente al gobierno de Teherán, han sido capaces de coquetear aún con el Estado de Israel, y que de concretarse una alianza directa o indirecta, sería el cambio paradigmático más significativo en la región de las últimas décadas. Por otra parte, la transformación que están emprendiendo busca cambiar la percepción internacional sobre el país, y convertirlo en el destino de importantes mercados de cooperación e inversión extranjera, principalmente de Estados Unidos y Europa.

Al Jazeera en Israel, ¿medio de comunicación o quinta columna?

Hay una dura crítica a la medida adoptada por Israel sobre el cierre de la Cadena Al Jazeera en el país, pensando que se trata en cierto modo de cortar lazos con un medio de comunicación y esto se podría interpretar como lo dice la crítica de Amnistía Internacional “un ataque descarado a la libertad de prensa”, según las propias palabras de Magdalena Mughrabi, subdirectora de dicha organización para la región del Medio Oriente y África.

La medida en definitiva se las trae, en especial pensando que un país democrático cierre un medio de comunicación no es la acción más apegada a esa naturaleza en pro de la democracia. Pero por otra parte, se debe tener en consideración que la cadena qatarí es un medio que ha estado promoviendo la violencia contra Israel, en particular con los últimos eventos relacionados con la explanada de las mezquitas en Jerusalem (Monte del Templo), los comentarios incendiarios que han expresado, exaltaron aún más a las masas que se han enfrentado contra las autoridades israelíes, por lo cual es evidente que no se puede tener este nivel de “Quinta Columnas” funcionando dentro del Estado, en especial siendo representante propagandístico de un país que no tiene relaciones directas con Israel.

Ante la campaña de violencia del canal, lo evidente es que ante este tipo de acciones anti israelíes tendrían mejor acogida si sus instalaciones se ubicaran en Ramallah o Jan Yunis, sitios donde sería comprensible este tipo de posturas discursivas, pero que dentro del propio Estado al que atacan, que el liderazgo no haga nada, es como meterse un balazo en el pie y aún tener que agradecer por el dolor infligido, en un nivel de masoquismo absurdo, que no se lo exigirían a ningún país.

Si los países árabes que han roto relaciones con Qatar por sus nuevos vínculos con la República Islámica de Irán, han decidido ponerle candado a las transmisiones de este canal de TV desde un tiempo atrás, por su supuesto involucramiento con los “Hermanos Musulmanes”, criticando los liderazgos del Golfo o realizando notas que den la noción de apoyar al régimen de los ayatolas, por qué el Estado de Israel, que es catalogado como enemigo del mundo árabe, en particular por el tema palestino, tendría la obligación de mantenerle las puertas abiertas de par a un medio que incita descaradamente en su contra, la única respuesta que se puede tener es que en definitivo la decisión es coherente.

Israel cuenta en su territorio con presencia de prensa de muchos lugares del mundo, que están en el sitio para atender el polémico conflicto con los palestinos. Dicho sea de paso, a veces es muy desequilibrada la cantidad de corresponsales y de medios que se encuentra en el país, contemplando que hay otras regiones donde los niveles de violencia cobran vidas por decenas diariamente y que no poseen tantas corresponsalías, por esto, en ocasiones utilizan como “centro de operaciones” sus oficinas israelíes.

No se trata de coartar la libertad de expresión, por ejemplo, los medios en Israel por lo general permiten que se pueda realizar una serie de críticas con posiciones tan controvertidas contra los principales liderazgos del Estado y contra figuras renombradas, lo que es normal en cualquier país democrático. Pero en general, procuran mantener una ecuanimidad que les lleve a cuidarse en no transformarse en la voz de quienes claman por una destrucción sistemática del país, y aunque en ocasiones rayen de parecer enemigos, saben “jugar pegados a la banda” de la línea entre la libertad y la traición.

Quizá sin imaginarlo, uno de los elementos que no se han considerado de forma directa y que sin duda está pesando en esta decisión del gobierno de ponerle un alto a las operaciones del medio qatarí en territorio israelí, sea la nueva agenda política internacional del país.

En los últimos meses hay un giro sistemático de Israel en poder entablar negociaciones con sus pares árabes, lo que podría convertirse en un contra peso al crecimiento sistemático del poder que ha obtenido Irán en la región, incluyendo sus nuevas relaciones cordiales con el gobierno de Erdogan, sumando lo que ya habían logrado acumular en países como Irak, Siria y el Líbano con fuerte presencia política y militar.

Tanto el mundo árabe; principalmente Arabia Saudita, como Israel, necesitan contener el impulso que está logrando en zonas de influencia el gobierno de Rouhaní, y neutralizar los alcances de Al Jazeera a favor de Teherán en el mundo musulmán podría mantener a raya que se vuelquen en apoyo a estos cambios políticos que puedan ser contraproducentes para los intereses regionales.

El gobierno de Netanyahu está siendo apoyado y criticado por la decisión de vetar al medio; lo que aún no es un hecho y a través de la vía legal puede que esta medida al final no se pueda ejecutar, en un Estado de derecho no solamente necesitas medidas que cuenten con simpatías sino además con legalidad, de todas maneras que este medio es de alto consumo entre los ciudadanos árabes israelíes que contratan el servicio a través de las cableras privadas.

Finalmente, no faltarán aquellos que señalen que esta acción por parte del ejecutivo israelí se deba a querer tapar los casos de corrupción, soborno, abuso de poder y fraude por los que se está acusando al Premier y que en realidad el tema de esta cadena de televisión sea una cortina de humo para desviar la atención, sería un supuesto especulativo, pero que en cierto modo es válido creerlo.

Fuente: porisrael.org

No es Israel, son los judíos…

El asesinato de tres israelíes el viernes anterior en manos de Omar Al – Abed con la excusa que lo hacía por Al Aqsa revela el fuerte sentimiento religioso que acoge el conflicto palestino – israelí, que no se trata solamente de un tema de “la ocupación”, ya que esto podría haber servido de justificación que atacara a israelíes de Halamish (Neve Tzuf) por vivir en un “asentamiento”, pero no, su discurso fue directo, lo hizo por las acciones israelíes de poner detectores de metales en la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo) y no permitir el acceso a hombres jóvenes que son fácilmente motivados a realizar actos de violencia, como al final de cuentas se dio.

Se ha analizado el tema basado en la construcción más reciente, y no se ha profundizado en el contexto y motivaciones anteriores que han desencadenado circunstancias similares. Por ejemplo, poco se habla que el uso de detectores de metales devino posterior al asesinato de dos policías drusos israelíes el 14 de julio, realizando el ataque desde uno de los accesos de la explanada, y el posterior decomiso de piedras, palos, cadenas y demás elementos encontrados en los lugares de culto.

Aun así, el llamado de los liderazgos musulmanes es el de “proteger Al Aqsa”, muy similar al llamado de otras ocasiones como el realizado por el Muftí de Jerusalem en 1929 que “Al Aqsa estaba en peligro”, en un difundido libelo que llevaría a revueltas de años en una etapa sumamente candente de las relaciones entre judíos y árabes durante el Mandato Británico.

El grito de “Khaybar, Khaybar Ya Yahud, Jaish Muhammad Ya’ud” (Khaybar, Khaybar, oh judíos! El ejército de Muhammad regresará) que utilizan las mujeres y los niños que custodian en la explanada que los no musulmanes no hagan rezos ni plegarias, seguido del grito de Allahu Akbar (Alá es el más grande), contextualiza el llamado religioso en este conflicto.

El primer grito se refiere al ataque de Mahoma y sus seguidores a la Tribu Judía de Khaybar (año 628 de nuestra era) y el asesinato de su líder Abu Rafi, así como el posterior ataque a las otras tribus judías Banu Nadir, Banu Quraiza y Banu Qainuqa, al considerarlos aliados de sus enemigos. La frase de Alá es el más grande se ha hecho común en temas militares islámicos, y se relaciona con la proclama del poder superior que representa Alá por encima de cualquier otra divinidad, usada como llamado a la oración, pero también como frase ante cualquier evento de magnitudes grandes.

La acción de los atacantes de los policías israelíes, fue también en nombre de la religión, en un acto de martirio, que si bien puede ser catalogada de acción política, tiene un matiz abiertamente religioso que se sustenta con el valor que este sacrificio traerá consigo un premio en la vida futura. Utilizando interpretaciones de este modo de algunos textos religiosos islámicos.

Por este motivo, el llamado de los líderes políticos y religiosos musulmanes de proteger Al Aqsa, como lo hizo el presidente turco, al incitar a los musulmanes para que hicieran todo lo posible por luchar a favor del sitio sagrado, se complementa con la amenaza de la Liga Árabe quien indicó que Israel juega con fuego al “cambiar el statu quo” de la zona, y similares acusaciones provenientes de la República Islámica de Irán y los grupos islamistas como el Hezbolá libanés o el Hamas palestino.

A lo anterior, se debe sumar la campaña diplomática que desde hace tiempo se ha gestado, cual cruzada donde se acusa a los israelíes de estar “judaizando” Jerusalem y otros sitios que se consideran importantes también por los musulmanes. Lo que por el contrario se debería notar es el espíritu de querer islamizar y desprestigiar cualquier vínculo de los judíos con sus lugares históricos – religiosos. En el marco de la UNESCO por ejemplo, la Tumba de los Patriarcas (llamado Santuario de Abraham) en Hebrón, el Kotel en Jerusalem y la Tumba de Raquel (Mezquita de Bilal bin Rabah) en Belén han sido declarados patrimonio musulmán y han sido desarraigados del judaísmo, así como ya se ha hecho con el Monte del Templo (Haram esh-Sharif).

Este tipo de clamores violentos y manifestaciones políticas reciben resultados casi inmediatos, por ejemplo, los actos de violencia durante el rezo del viernes anterior en la ciudad vieja de Jerusalem ante un llamado de “día de la ira” contra las fuerzas policiales israelíes que vigilaban el orden de la zona, y donde además, se dieron enfrentamientos y se hicieron manifestaciones públicas de tener el poder al efectuar los rezos en las calles aledañas, como una forma de protestar y también, ha ocasionado la agresión de sinagogas en Estambul o el ataque dentro de la sede diplomática israelí en Jordania.

La convocatoria es de exacerbar los ánimos y levantar una revuelta de carácter religioso, a parecer Israel es lo único que logra unir posiciones tan radicalmente opuestas como la del histórico conflicto entre musulmanes, para aliarse en una misma causa, basados en una hipócrita posición, ya que protestan contra los controles de seguridad en un lugar público, donde actos de violencia pueden causar muchas muertes de civiles, razones por las que hay sistemas de seguridad en sitios públicos delicados como Meca y Medina, o el Vaticano.

Pero en este caso particular, por tratarse de un territorio que los musulmanes reclaman como suyo (Dar Al Islam) y que se encuentra bajo soberanía no musulmana, incrementa el sesgo religioso que motiva las acciones recientes, siempre desde una interpretación integrista, utilizando por supuesto la falacia de que el sitio se está poniendo en peligro, lo que además podría convertirse en el caldo de cultivo de una acción violenta más grave, como lo sería una nueva Intifada, motivada por Al Aqsa como se excusó en el levantamiento popular del año 2000.

Por otra parte, tanto el liderazgo palestino en Cisjordania como en Gaza, realizan discursos incendiarios que buscan enaltecer los actos de violencia, reivindicándolos como actos de resistencia, pagando enormes sumas de dinero a los familiares de los atacantes, como el caso de Al – Abed, por quien su familia recibirá poco más de $3.000 mensuales por el “acto heroico” este, del cual su madre Ibtisam se siente orgullosa.

Finalmente, el gobierno de Israel accede a remover los detectores de metales y seguramente le obliguen a remover las cámaras de vigilancia de la zona, esto se convierte por supuesto en una victoria para los grupos radicales islamistas que buscan socavar la seguridad de los ciudadanos en la Ciudad Santa, y además ante todo el espectro político israelí y la opinión pública, se pondrá en duda los verdaderos alcances del liderazgo del Primer Ministro de demostrar que puede lidiar con la presión Internacional y la seguridad ciudadana sin morir en el intento.

La cuenta regresiva en el Medio Oriente

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La ruptura diplomática entre Arabia Saudita e Irán, tensan la ya de por sí deteriorada situación del Medio Oriente. Con una Siria llevada a la ruina por la división interna patrocinada por la inoperancia occidental, quienes han permitido el crecimiento de células islamistas entre los grupos opositores al régimen de Bashar Al Assad, y quienes además han aprovechado las divisiones sectarias en Iraq para absorber clanes sunitas contra el liderazgo chiita que se desarrolló desde la caída del régimen de Sadam Hussein.

Para acentuar la gravedad de las tensiones, los enfrentamientos indirectos en Yemen, con enfrentamientos entre saudíes contra los hutíes (chiitas) para retomar el control político y lo más importante religioso (sunita) de su aliado Hadi.

Y en este conflicto se encuentra el régimen iraní armando a los grupos hutíes (según informes de las Naciones Unidas), quienes le han agregado un grado mayor de tensión a la relación entre ambos países que representan además los liderazgos de sus respectivos grupos religiosos; Arabia Saudita al Sunismo e Irán al Chiismo.

Y si esto no era suficiente, el régimen Wahabista de Arabia Saudita decidió ejecutar varios presos acusados de terrorismo (algo de paso irónico), entre los cuales destacaba el disidente chiita el jeque Nimr Baqr al Nimr lo que desató las protestas en ese grupo religioso, principalmente en Irán e Iraq.

Lo que causó además fuertes protestas de corte político y acciones violentas como el asalto a la sede diplomática saudita en Teherán con lanzamiento de bombas molotov y la acusación de que un cohete habría impactado la sede saudí en Bagdad.

A lo anterior, cabe destacar además las palabras del Supremo Líder iraní el Ayatola Jamenei condenando las acciones del régimen de Riad, y del grupo Hezbollah en el Líbano quien por medio de su líder el Jeque Hassan Nasrrallah, amenazó a los sauditas y les dijo que deberían de tener miedo por las represalias, además agregó:

“La tierra del islam fue nombrada, injustamente, con el nombre de la familia Saud, que se impuso a su pueblo con el asesinato, el terror y los cuerpos que masacraron, con el apoyo y la financiación británica”, mientras los presentes coreaban “muerte a la familia Saud”.

El presidente iraní, Hasan Rouhaní, fue enfático en sus palabras, aunque posteriormente le bajara el tono, pero ya las tensiones se habían llevado a un nivel sin retorno, sus palabras para el gobierno saudita fueron:

“…No tengo ninguna duda de que Arabia Saudita ha empañado aún más su imagen entre los países, especialmente ante los países islámicos, mediante la adopción de esta acción anti islámica. Dicha acción está en línea con las políticas sectarias y alimenta el terrorismo y el extremismo en la región y el mundo, que ha dado lugar a la desestabilización de Medio Oriente y lanzarlo a la guerra y el conflicto…”

Esta escalada no se quedó en simples palabras y empujó a la región a más problemas que complicarán el panorama sectario. Es la motivación adecuada que necesitan agrupaciones de índole islamista para poder dar golpes terroristas y amedrentar a las poblaciones civiles de los grupos contrarios a sus ideologías, al mismo tiempo es un mecanismo de reclutamiento de nuevos adeptos a sus organizaciones extremistas, y un duro revés en cualquier intención de reforma o de moderación en el discurso de algunos grupos islámicos actuales.

Las potencias por su parte, aprovechando la tensión religiosa, tomarán bandos y continuarán potenciando a su placer el conflicto para mantener sus ejes de control geopolítico, sin prever que indirectamente este involucramiento se está extendiendo cada vez más a pelearse en un terreno que va mucho más allá del Medio Oriente y se acerca de a poco sin darse cuenta en el propio patio de los países occidentales.

Si esta tensión no se logra disminuir, dentro de poco los enfrentamientos y atentados terroristas no se estarán contando solamente en Bagdad, Tel Aviv, Estambul, Homs y otras ciudades del Medio Oriente, sino que se harán comunes en París, New York, Londres, Madrid, y otras ciudades del occidente que no termina de comprender la envergadura de lo que hoy ocurre en esa volátil región.

Y agrupaciones como ISIS, Hezbollah, Jabat Al Nusra, Hamas, Hutíes y similares, serán los peones y caballos del ajedrez militar que estas naciones continuarán utilizando para seguir expandiendo su propia visión mesiánica de Islam, primeramente hasta lograr imponer su posición sobre el del otro grupo y después para un plan de expansión ideológica de carácter global, aún pasando sobre posiciones moderadas de su propio dogma religioso.

El conflicto que desplazó la situación palestina – israelí

Las actuales divisiones sectarias entre el Reino de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán parecen estar mucho más relacionadas con el enfrentamiento geopolítico y el antagonismo ideológico en su búsqueda por el predominio en Oriente Medio, que con la religiosidad.
Las actuales divisiones sectarias entre el Reino de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán parecen estar mucho más relacionadas con el enfrentamiento geopolítico y el antagonismo ideológico en su búsqueda por el predominio en Oriente Medio, que con la religiosidad. (Fatiha Dazi – Héni)

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

(El sectarismo de Irán contra Arabia Saudita)

Existen ciertos aspectos sobre el Medio Oriente que a algunos se les olvida, no comprenden o simplemente ignoran por principios ideológicos, o afinidades político – religiosas.

Antes de los fallidos intentos de los países árabes de exterminar a Israel, el nacionalismo palestino (palestinismo) era solamente panarabismo[1] (y panislamismo[2]), una vez que fracasaron en sus intentos de destruir el Estado Judío tuvieron que modificar el conflicto de lo macro (árabes vs israelíes) a uno micro (palestinos vs israelíes).

Por supuesto, en la primera parte de los enfrentamientos se veía como una situación entre Estados. Por lo tanto, la crítica hacia Israel era menos lapidaria que ahora, porque una vez que se cambia el enfoque (paradigma) se considera a los palestinos víctimas y ya no lo ven como un conflicto de iguales, sino que se empiezan a considerar elementos como la capacidad militar.

Claro está, no se puede comparar el armamento de Israel que se ha venido acumulando y modernizando desde que empezó el conflicto, en cambio los palestinos por ser una identidad nacional reciente, “destetada” forzadamente por el fracaso de los países árabes en su afán de destruir a Israel, no cuentan con un equipo militar para guerras, sino como en la época de los fedayines egipcios, están preparados para luchas suicidas y para la construcción de armamentos hechizos dirigidos en ataques terroristas contra objetivos abiertamente civiles.

A pesar de lo anterior, los enfrentamientos armados de las últimas décadas, el conflicto no ha alcanzado los niveles de crisis humanitaria de otros enfrentamientos armados regionales, como por ejemplo la guerra en Siria, la invasión de islamistas en Iraq o las invasiones de fuerzas occidentales en países de la región (Iraq, Afganistán, Libia, etc.). Y si bien los últimos enfrentamientos han cobrado centenares de vidas, principalmente del lado palestino, los niveles analizándolo fríamente no se han salido de un “caudal aceptable” que cualquier guerra o confrontación podría ocasionar.

Pero hay que expresar una realidad de la región. Hay una despreocupación por el conflicto entre israelíes y palestinos, porque finalmente es el menor de los problemas de Medio Oriente hoy, por eso es indiferente que se llegue o no a un acuerdo para solucionar el conflicto en el corto tiempo.

El principal enfrentamiento y por lo que esa zona es un polvorín, es debido a la guerra sectaria por el dominio del poder islámico que se disputan entre chiítas representados por Irán y sus lacayos contra los sunitas representados por Arabia Saudita y sus agrupaciones terroristas como Al Qaeda, Al Nusra e ISIS. Explicado de una mejor forma por la analista Fatiha Dazi – Héni[3].
Cabe plantearse entonces en este aspecto, quiénes han sido las mayores víctimas del terrorismo y enfrentamiento de carácter islamista? Son los propios musulmanes, vayan a ver los atentados en Líbano, Siria, Iraq, Pakistán, Egipto. No es Occidente el que sufre mayores bajas, aunque sí tienen problemas con estos grupos, pero por ahora está un tanto lejana esta situación a alcanzarles con toda su fuerza. Por cuanto viven una guerra de baja intensidad, con ataques por parte de “lobos solitarios” de una fuerza inferior a la que enfrentan las luchas entre facciones islámicas.
Aunque debe seguirse atentamente el desenlace de este enfrentamiento de poderes político – religioso, porque una vez que alguna de las dos agrupaciones islámicas ostente con fuerza el poder, regresarán a sus objetivos anteriores: Destruir Israel, llevar la Yihad[4] contra los pueblos infieles a través del Dawah[5], el empoderamiento o con violencia de corte sectario.
No se trata de paranoia o propaganda de distracción, sino que es siendo críticos en el análisis estamos frente a esa realidad, solamente saquen conclusiones del comportamiento de dichos países y los grupos que patrocinan. Es obvio que occidente y las potencias alternativas (Rusia y China), más las potencias regionales “moderadas” (Turquía, Egipto, Israel y Jordania) cumplen un rol importante al tomar alianzas entre estos grupos a los cuales según la historia ha mostrado, fortalecen y luego se transforman en su dolor de cabeza, además que entre estas potencias están los principales productores de armas del mundo, Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia e Inglaterra[6].
Pero con un planteamiento distinto por parte de Occidente y las potencias alternativas, lo ideal es que en esta lucha sectaria salgan debilitados ambos poderes y que el dominio que tenga sea tan limitado que después no puedan en un corto tiempo convertirse en una amenaza a gran escala para los intereses de los distintos actores en la región principalmente los extra regionales (las potencias occidentales y alternativas).
De esta manera extenderán la tregua con los islamistas hasta que de nuevo se comience a presentar un desequilibrio en las fuerzas de la región, en estos momentos parte del desequilibrio que se vive fue provocado por la intervención occidental en Iraq a comienzos de la década anterior y que trajo abajo uno de los contra pesos que tenían los iraníes en ese espacio geográfico. La zona en general es inestable y convulsa siempre, lo que toca es mantener las luchas en un nivel “moderado”, de bajas revoluciones, sin que alguno de los conflictos internos lleve a una explosión incontenible hacia los sectores fuera de la región.

Referencias:

[1] Nacionalismo árabe que proclamaba la conformación de una sola nación con todos los árabes, sin distinción religiosa, territorial o política.

[2] Idea político – religiosa que proclamaba el establecimiento de una sola nación dirigida por el Islam como religión, la proclama de un Califato con varios emiratos bajo la ley islámica (Sharia)

[3] http://www.franceculture.fr/personne-fatiha-dazi-h%C3%A9ni.html

[4] Guerra Santa.

[5] Proselitismo islámico.

[6] https://www.es.amnesty.org/temas/armas/los-seis-grandes-exportadores-de-armas/