Archivos Mensuales: enero 2018

El ocaso de Abu Mazen

La llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos hace poco más de un año fue una verdadera sorpresa para el mundo. Algunos fatalistas lo han visto como una señal del cumplimiento del Apocalipsis, los menos pesimistas vieron la llegada de un empresario con ideas populistas. Pero lo cierto del caso es que la polémica acompaña las acciones del Presidente estadounidense ante la opinión pública, en los foros internacionales y ni se diga los terremotos que ha ocasionado en Medio Oriente al hacer bruscos cambios en los paradigmas que se conservaban hasta este momento, lo que generó fuertes réplicas en los cimientos actuales del conflicto entre israelíes y palestinos.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (Abu Mazen), ha visto cómo la presión de una de las principales potencias mundiales se posa sobre sus hombros. Desesperado, ha buscado apoyo en sus hermanos vecinos que, si bien en público muestran todas las características de querer apoyar la causa palestina, por el otro lado es evidente que tienen sus propias agendas coordinadas directamente con los intereses de Estados Unidos, pensando en la dura competencia que tienen a nivel regional.

Es importante señalar algunas acciones que ha tomado el presidente Trump que afectan la situación actual del Medio Oriente, que le ha ocasionado fuertes dolores de cabeza a Mazen y además afectará el funcionamiento de algunos organismos internacionales, ya sea que estén asociados directa o indirectamente en la temática del conflicto palestino-israelí.

Se puede comenzar con los reclamos del Gobierno norteamericano a través de Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, por lo que considera un sesgo anti-israelí en el marco del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, lo que llevó a que en junio de 2017 solicitara que se detuvieran estas acciones dirigidas a un único Estado, considerando que en muchos otros países, incluyendo algunos de los participantes, se dan violaciones flagrantes y diarias a los derechos humanos.

En octubre de ese mismo año y ante las resoluciones anti-israelíes por parte de la Unesco desligando cualquier vínculo de los judíos con los lugares sagrados en Jerusalén, Hebrón y otros territorios, Estados Unidos anunció su salida de dicho organismo, algo que se haría efectivo a partir de diciembre de 2018, e incluiría un recorte en las aportaciones que ese país les realiza, lo que puede afectar profundamente el funcionamiento actual de la institución.

En diciembre, también de 2017, Donald Trump anunció que reconoce públicamente a Jerusalén como capital del Estado de Israel e incentiva que se lleve el proceso necesario para mover la embajada desde donde está actualmente hasta la ciudad sagrada. Esto como parte de una ley firmada por el presidente Bill Clinton en 1995, extendida su ratificación por varios gobiernos posteriores y confirmados en este.

Finalmente, durante enero de 2018, el presidente Trump decidió recortar los fondos proporcionados a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), reteniendo la mitad de los recursos que regularmente les envía para sus gestiones, con el argumento de que no ven garantías reales por parte de los palestinos al proceso de paz, y además como castigo ante la reacción del presidente Mazen por la decisión del Gobierno estadounidense de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Estas acciones comenzaron paulatinamente a socavar los ánimos del Presidente palestino, lo cual le llevó a dejar de lado su pose de moderado y mostrar su verdadero rostro de intransigente. Al Gobierno de Trump le señaló su posición a favor de Israel, lo desacreditó como intermediario en el conflicto y repudia cualquier propuesta que pudiera salir del Gobierno estadounidense. De hecho, confirmó que días atrás les habrían ofrecido Abu Dis, al este de Jerusalén, como capital palestina, lo cual habría rechazado (esto es parte de un plan saudita en realidad). También dio por sepultados los Acuerdos de Oslo, rechazó el reconocimiento de Israel y empezó a lanzar una serie de afirmaciones con graves faltas a la historia.

Por ejemplo, Mazen negó cualquier vínculo del judaísmo con la tierra de Israel, afirmó que los palestinos son descendientes de los cananeos, los “verdaderos fundadores de Jerusalén” e hizo gala de su ya reconocida posición antisemita negando la Shoá y argumentando que, durante el Gobierno de Hitler, los nazis y los sionistas tenían un acuerdo de cooperación conjunta, algo que ya había dejado plasmado en una tesis escrita varios años atrás.

Sin duda los cambios que se están dando afectan directamente el Gobierno de Abbas, principalmente los beneficios que ha adquirido con el paso de los años desde que se aferró a su puesto vitalicio como presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Pero sus últimas declaraciones podrían acelerar el proceso de salida de su gestión, ya que por su propia boca pone piedras sobre la tumba de un gobierno que ha perdido legitimidad interna, que contaba con cierto apoyo a nivel de la comunidad internacional y que ahora le pone en una contrarreloj ante los agigantados pasos de la ruptura del orden conocido por los palestinos. Ni que decir que hasta ahora las acciones unilaterales por parte de Mazen no habían recibido una respuesta adecuada, sino solamente paños tibios para contenerlo.

Que la ANP desconozca los Acuerdos de Oslo y a Israel son actos que sin duda pueden ser considerados retrocesos, en especial porque la legitimidad del Gobierno palestino y sus acciones en los territorios se establecen en dichos acuerdos. Al rechazarlos, lanzan a la basura los contados avances que han podido lograr en materia de negociaciones.

Con los recortes de presupuesto y el cambio de discurso hacia posiciones de alta intransigencia, el presidente Mazen acelera su caída política de manera estrepitosa. El derroche de dinero que hacía con fondos provenientes de ayuda humanitaria se le está acabando, la corrupción con fondos destinados a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos palestinos se está terminando, al menos para Abbas, quien, dicho sea de paso, entre él y el desaparecido Yasser Arafat lograron desfalcar al menos 31 mil millones de pesos, como lo revelaría el Instituto para la Justicia de Jerusalén.

A lo mencionado anteriormente se deben sumar las presiones a nivel internacional que vienen desde varios frentes contra Abbas, por ejemplo, el 24 de diciembre anterior el diario turco Daily Sabah señalaba que el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, amenazaba a Mazen con derrocarlo si no aceptaba sus condiciones y en su lugar colocaría a un nuevo líder, haciendo sonar con fuerza nuevamente en las filas palestinas el nombre de Mohammed Dahlan (Abu Fadi), promovido principalmente desde los campos de refugiados en el sur del Líbano.

En el aspecto político, la realidad del Medio Oriente cambia los paradigmas bélicos y disminuye las tensiones entre árabes e israelíes, quienes están fuertemente preocupados por el crecimiento de la influencia iraní en la región. A esto se debe sumar dos factores que se encargan de impulsar el cambio paradigmático, la diversificación energética en la región producto de la escasez de hidrocarburos que han sido por años un cheque en blanco para la forma de establecer políticas exteriores sumamente intolerantes de algunos países en Medio Oriente, presionando a países importadores. Y también la necesidad de echar mano a las innovaciones israelíes en materia de agua y agricultura en terrenos complejos, lo que ven necesario para tener seguridad alimentaria, ambos aspectos explicados a profundidad por varios analistas, entre estos el argentino-israelí Gabriel Ben Tasgal.

Se puede incluir un elemento adicional, querer disminuir el impacto del fenómeno del integrismo búmeran. Al tener tantos años como los principales sponsors del terrorismo en varias regiones del mundo, lejos de sus propios países, han procurado utilizar la ideología radical como un elemento de adhesión entre algunos personajes conservadores e integristas. Cuando toman la decisión de ir hacia un esquema más integrador y globalizado, este integrismo que ahora buscan combatir se les vuelve en contra, y en esta nueva realidad ven la necesidad de buscar apoyos para contener los embates del terrorismo a través de sus nuevos aliados.

Como se puede notar, hay una serie de factores y temas en el mundo árabe en general que requieren atención inmediata. Por esto, las decisiones de Estados Unidos y la respuesta tibia de los países en Oriente Medio ante la causa palestina no son de extrañar. Es imperativo buscar una solución, aunque sea momentánea al conflicto palestino-israelí considerado desgastante, en cuanto a recursos y agendas de política exterior.

Aprovechándose de esta situación, los gobiernos de Estados Unidos e Israel comparten una agenda en común, con cierta complicidad entre gobiernos árabes. Es evidente que le han puesto fecha de caducidad al reinado de Abbas, quien se ve aislado, desgastado y con poca capacidad para mantener no solo su Gobierno, sino el discurso de intransigencia en un momento en que la realidad lo coloca entre la espada y la pared. Quien venga deberá ajustarse a este nuevo esquema de necesidades regionales y no únicamente a una agenda local.

Fuente: INFOBAE

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El choque de los incivilizados

Releyendo a Samuel Huntington

En el año 1996, Samuel Huntington (1927 – 2008), experto en ciencias políticas, publicó un libro llamado El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. En este documento, el autor reconoce al igual que el académico orientalista francés Gilles Kepel, un eventual choque entre la cultura occidental y la oriental, principalmente un enfrentamiento de las sociedades islámicas contra la sociedad judeocristiana, en un plan de conquista de los musulmanes contra Occidente.

Si se permitiera a la sociedad dejarse llevar por una construcción actual, se debería dar la razón en cuanto a este enfrentamiento que es cada vez más evidente. El crecimiento de organizaciones religiosas islámicas en países de Europa, así como la constante de ataques por parte de radicales musulmanes en la región, darían pie a pensar que efectivamente en pleno siglo XXI es lo que está pasando, pero la realidad es un tanto más artificial en su condición actual de lo que creemos.

A continuación se explicarán los elementos de radicalización y enfrentamiento, para el ejemplo se utiliza Europa, pero en realidad se aplica a cualquier país donde el fenómeno de crisis Islam – Judeocristianos se pueda estar presentando, para los efectos se usará de referencia la región europea.

Musulmanes radicalizados en Europa

Los grupos o individuos que se han visto enfrascados en actos de terror, en violencia contra ciudadanos de distintos países de Europa o con un discurso sumamente agresivo son a todas luces sujetos radicalizados que han encontrado acogida en el seno de la sociedad europea.

Estos extremistas se han logrado ubicar en barrios estratégicos con alto alcance principalmente entre jóvenes y jóvenes adultos, en especial inmigrantes o hijos de estos, los cuales por la situación vigente de la región se sienten amenazados o rechazados. Aprovechando las circunstancias, le dan a estos «renegados» una nueva razón de vivir, su versión radical de yihad («yihad» es una palabra que significa esfuerzo, para grupos radicales se asocia con «guerra santa» o lucha por imponer las condiciones islámicas en el mundo).

Muchos de estos se hacen miembros de madrazas o escuelas islámicas, donde se les adoctrina con ideas de grupos extremos, los que no necesariamente les exigirán realizar actos de terror, pero si llevar una vida conforme a la sharia (leyes islámicas) y hacer que otros miembros de su familia se apeguen también a dichas reglas, so pena de castigo; que estará al margen de la ley del país por lo general. El fin es que el barrio o zona donde habitan también se sujete a este modo de vida.

De esa manera, hay lugares en Europa donde los occidentales no puede ingresar con muchas libertades o al hacerlo corren el peligro de ser agredidos, por ejemplo si deciden caminar cargando licor cerca de alguna mezquita o centro de estudios islámicos. En estas zonas regularmente han creado la denominada «policía de la sharia» que vigila tanto que no se den este tipo de afrentas (como la del licor), y también vigilar que las personas se comporten moralmente bien, por esto si ven parejas jóvenes tomadas de las manos que no parezcan casados o personas homosexuales, habría altas probabilidades de que sufran violencia.

La circunstancia más extrema de esto son aquellos que una vez radicalizados, cometen atentados terroristas. Tal ha sido el caso insistente de radicales que ha surgido del municipio belga de Molenbeek desde donde salieron sujetos que atacaron en Francia, España y la propia Bélgica.

Hay que añadir que, existe una complicidad de los Gobiernos en los países donde este tipo de zonas se transforman en «tierra de nadie», administrada a sus anchas por fanáticos y con poca o nula intervención estatal. Transformándolos casi en lugares autónomos, cuasi independientes.

Algunos de los clérigos radicales no tienen reparos en mostrar su afiliación radical de manera abierta en medios de comunicación y aunque les signifique la cárcel, este sería un precio que están dispuestos a pagar por la lucha que enfrentan contra lo que ellos consideran los «infieles».

Los radicalizados fuera de Europa

El otro grupo de radicales no pertenecen a grupos que aprendieran en Occidente. Muchos casos tienen que ver con individuos radicalizados en otras regiones, podría ser el caso de musulmanes nacidos en Europa; hijos de musulmanes de siglos en la zona, o también hijos de inmigrantes que ya han nacido en la zona.

Por algún motivo visitaron una zona del Norte de África o el Medio Oriente, y allí fueron tentados por clérigos extremistas que les inyectaron el germen del radicalismo. Cuando regresan a sus hogares contaminados se convierten en un dolor de cabeza para la sociedad donde habita.

Radicalización remota

Otros grupos de radicalizados no son miembros de centros islámicos propiamente, en algunos casos que se han contemplado, también hay quienes aprenden online todo el extremismo que necesitan para transformarse en un problema para la sociedad.

De estos han aparecido algunos lobos solitarios, que se adoctrinan de manera autodidacta, consiguen manuales a través de la red normal o por la red oscura donde también circula material para fabricación de explosivos, armas hechizas y otros materiales utilizados en las guerras irregulares actuales.

Triste evidencia

Muchos de los individuos que se unen a este tipo de movimientos, son captados por grupos radicales como Daesh o Al Qaeda, también se alinean a través de grupos que si bien están ubicados en los países occidentales, reciben fondos y línea de pensamiento proveniente de regiones alejadas, como Arabia Saudita, a quien se le acusa de financiar centros de estudio radicales o mezquitas desde donde se predica el odio contra los no musulmanes.

Los nuevos creyentes

También entre los nuevos musulmanes, primordialmente quienes nacieron bajo el abrigo de un hogar tradicionalmente cristiano, acaban siendo absorbidos por los principios islámicos de grupos radicales, y por este motivo, muchos de los nuevos soldados de Daesh en Siria e Iraq son jóvenes o adultos que fueron convencidos dentro de un grupo extremista.

Los otros radicales

Una vez explicado todo el esquema de extremismo que hay en el contexto islámico, es obligatorio mencionar el otro extremo. Los grupos que dicen defender la sociedad occidental tal y como la conciben por medio de su discurso viral, bajo la idea de ciudadanos cristianos y blancos.

Este comportamiento ha remozado el espíritu dormido de las colectividades que aún anhelan los movimientos fascistas del siglo pasado y la posibilidad de imponer una agenda etnocentrista, desnaturalizando a otras comunidades por «inferiores» o considerarlas peligrosas.

También estos extremistas tienen sus propios mecanismos de captación de adeptos, que no andan muy lejos de las herramientas utilizadas por los clérigos y adoctrinadores islámicos.

El uso de las tecnologías, discursos radicales contra minorías, la captación a través de grupos políticos u organizaciones civiles, hasta de juventud; skinheads neonazis (boneheads), grupos supremacistas tipo KKK, etc., son algunos de los ejemplos de cómo se puede atraer partidarios de uno de estos grupos extremos.

Las campañas en este sentido se enfocan en la idea de desacreditar al otro o considerarlo un peligro para el statu quo de la sociedad, o que vienen a acabar con el Estado-nación como lo han conocido. Algo que dicho sea de paso, se ha ido modificando por la composición actual de las sociedades de la era globalizada.

El choque confuso

La denominada guerra que se da, sobrepasa el concepto de Huntington de un enfrentamiento entre un remozado Islam radical contra los principios Occidentales, ya que es evidente que la lucha principal se da entre grupos que no son homogéneos en cuanto a sus perspectivas para enfrentarse unos contra los otros, y en ocasiones hay fuertes diferencias que lleva a «guerras civiles» en las luchas ideológicas y de poder. Los musulmanes tienen sus propios problemas caseros que imposibilitan se pongan de acuerdo para lograr un enfrentamiento bien coordinado contra su contra parte en Occidente,

Por otro lado, es un hecho que los grupos que se muestran en contra del crecimiento escalonado de las sociedades islámicas en Occidente, tampoco son un grupo que sea afín unos con otros, sino que muestran una serie de diferencias, en ocasiones irreconciliables, principalmente porque a diferencia de los grupos musulmanes radicales, estos no se ven como comunidad, sino como colectivos independientes que defienden ciertos objetivos nacionalistas, por esto podrían ser efectivos en unos aspectos, pero en otros no.

Es obligatorio desarrollar dos conceptos que son básicos en esto. Primero que como tal no existe una guerra Occidente – Oriente articulada de ese modo puntualmente, como si de una guerra de los mundos se tratara, lo que no quiere decir que no exista un enfrentamiento entre posiciones de ambos bandos que de una u otra manera enfrasca a ambas sociedades para tomar partido en cierto modo.

El segundo aspecto a destacar, es que se trata de un enfrentamiento (real) entre posiciones radicales de un lado y del otro, en la que como fue mencionado anteriormente, se busca involucrar la mayor cantidad de adeptos indirectos para justificar la violencia de un sector contra el otro, aplicando principios de manipulación del discurso como si realmente esto fuera un conflicto causado por todos, pero que finalmente compete a todos porque los elementos radicales han ampliado su radio de participación y de acción.

El modelo del Nuevo Orden Mundial al que aboga el académico limita los mecanismos para descifrar la sociedad actual, si bien los conflictos poseen un elemento ideológico intrínseco, es conocido que además, está sujeto a otras causas complementarias que no solo compete a una lucha entre pensamientos técnicamente opuestos, sino que además están los factores territoriales, históricos, económicos, étnico – raciales, político – sociales, recursos estratégicos y hegemónicos que impulsan los enfrentamientos entre grupos. Y con lo anterior hay evidentes casos de grupos que ideológicamente se oponen que por tener intereses comunes se unen, aún entre aquellos que están a un lado y otro del espectro de lo analizado en este documento. Ejemplo, los grupos progresistas de izquierda que se alían o muestran simpatías con gobiernos islamistas (de los mencionados arriba) por tener enemigos en común; el “capitalismo devorador”, con su máximo representante, Estados Unidos.

Por tanto, hay una complejidad adicional que agregar cuando de la guerra de civilizaciones se trata, y esto obedece también a lo mencionado anteriormente del fin del Estado nacional como se conoció desde el siglo XVII.

Fuente: WSIMAG

Ahed Tamimi y el marketing de la resistencia

La joven palestina Ahed Tamimi se encuentra detenida en una cárcel militar israelí desde el 19 de diciembre anterior, lo mismo que su mamá, Nariman Tamimi. Pero Ahed en particular se ha transformado en un nuevo ícono de la denominada “resistencia palestina” y han intentado mostrarla ante la opinión pública internacional como una inocente niña prisionera del malvado ente sionista ocupante. Sin embargo, una serie de inconsistencias revelan que este emblema palestino es solamente una creación más del marketing propagandístico que durante años golpea a Israel desde las plataformas noticiosas y hoy desde las redes sociales.

Se debe comenzar explicando que la joven de la emblemática familia Tamimi inició desde muy pequeña sus labores a favor de la “resistencia”, con una serie de videos donde se le veía provocando a los soldados israelíes cada viernes que se daban manifestaciones por parte de los palestinos de su pueblo en Nabi Saleh, al noreste de Ramallah, contra los militares, en protesta por el establecimiento del asentamiento judío de Halamish, en los montes de Benjamín, dentro de los territorios de Judea y Samaria (Cisjordania), lo que incluía fuertes disputas sobre el pozo de agua comunitario. Basta con buscar algunas de sus apariciones en YouTube para comprender el uso indiscriminado de niños y mujeres en las protestas palestinas, incluyendo a Tamimi, sazonados con el desproporcionado número de camarógrafos y corresponsales de prensa listos para filmar cualquier amago de violencia que se pueda manifestar.

En varios de los videos en que aparece Ahed se nota cómo espera hasta que haya cámaras cerca para hacer su espectáculo, con gritos, puños arriba, empujones contra soldados y demás. Este tipo de acciones son lo que en ese momento, siendo una pequeña niña de 10 u 11 años, le valió el sobrenombre de Shirley Temper palestina, por sus dotes como actriz en zona de conflicto. En el año 2012, en un video donde se ve a miembros de la familia Tamimi evitando la detención de Mohammed Tamimi, acusado de lanzar piedras contra soldados, aparece la niña Ahed Tamimi mordiendo la mano de un soldado. Esto le valdría el premio del Gobierno turco con el galardón Handala Courage Award de manos del en su momento ministro Recep Tayyip Erdogan.

Sin embargo, vale destacar que también en reiteradas ocasiones optan por fabricar noticias, sin la presencia real de militares israelíes o utilizando actores vestidos como soldados. Utilizarán las filmaciones para crear lo que actualmente se conoce como fake news, lo que, para efectos de un conflicto mediático como este, es indiferente, y serán ofrecidas las escenas como reales. A esto se le ha dado desde hace años el apodo de “Pallywood”, que son actuaciones sobre el conflicto y supuestos enfrentamientos con la finalidad de marcar a la opinión pública contra el Estado de Israel.

En ambos casos citados, la familia Tamimi es importante en la producción de esta clase de material muy apetecido tanto por medios de comunicación a nivel local como internacional. También en algunos casos por organismos no gubernamentales criticados por su participación en la difamación contra Israel, por ejemplo B’Tselem y Shalom Ajshav (‘paz ahora’), ambos encargados de señalar las acciones del Estado de Israel contra los palestinos en los territorios en disputa, principalmente en cuanto a violación de los derechos humanos, aunque en varias oportunidades se los ha visto siendo parte de las plataformas de propaganda anti-israelí, lo que deslegitima su labor.

Es necesario también hacer una referencia respecto al clan Tamimi. Algunos de sus miembros están involucrados en actos ilegales como asesinatos y terrorismo, como bien lo especificaría en un artículo la escritora Caroline Glick. Dos de sus primos, Said y Nizar Tamimi, fueron acusados por el asesinato del ciudadano Chaim Mizrahi, del pueblo de Beit El, en el año 1993. Por su parte, Ahlam Tamimi, tía de Ahed, planeó la masacre en una pizzería de Jerusalén, en el año 2001, con un saldo de 15 muertos y al menos 130 heridos. Bassem, padre de Ahed, ha estado involucrado en varios procesos penales por incitación a la violencia, y también ha sido criticado por hacer declaraciones polémicas, como en el año 2015, cuando propagaba el libelo de que los israelíes asesinaban niños palestinos para robarles sus órganos, denuncia puesta en su momento por la Liga Anti Difamación.

Los íconos de la resistencia palestina tienen particulares componentes que marcan la opinión pública internacional, principalmente para Occidente, ya que llevan consigo la marca de tratarse de poblaciones sensibles, por lo tanto, tocan fibras delicadas.

Por ejemplo, durante la Segunda Intifada se transformó en icónico aquel niño que se ve lanzando piedras contra un tanque, lo cual daba señal de tratarse de un conflicto desproporcionado, lo que generaría que algunos analistas declararan en su momento: “Eso no era una guerra, sino un genocidio”; expresión que aún hoy se escucha con regularidad entre algunos analistas del conflicto y académicos, además de los que son históricamente críticos con Israel por diferencias ideológicas o políticas.

Del mismo modo, durante esa Intifada el niño Mohammed Al Durrah, de 12 años, se transformó en un emblema y su imagen circuló por el mundo, luego de que Talal Abu Rahma, camarógrafo palestino que servía como corresponsal de la cadena France 2, lograra grabar el momento en que él y su padre, Jamal Al Durrah, quedaron en medio de un fuego cruzado entre israelíes y palestinos. Cuando, de un momento a otro, el niño Mohammed aparece en una escena muerto por supuestos disparos de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), el propio Estado de Israel aceptó inicialmente la autoría de la muerte dadas las tensiones, pero, entre los años 2004 y 2007, al realizar análisis minuciosos, se negó la responsabilidad.

En ambos casos son niños los íconos de la “resistencia”, ya sea por tratarse de luchadores o mártires. Para el inconsciente moral occidental, la imagen de menores de edad en conflictos armados cala profundo en la opinión pública. Esto ocurrió durante el 2014 con los cuatro niños palestinos muertos por fuego israelí en una playa de Gaza durante la operación Margen Protector o, por el contrario, cuando, en el 2013, un bebé llamado Omar Misharawi murió producto de un cohete de Hamas que cayó en su casa, y fue presentado como una víctima de fuego israelí, en varios medios, incluida la cadena BBC, que vendió la idea de que habían sido los israelíes los responsables. Por lo que posteriormente dio pie a que el abogado Alan Dershowitz denominara esta estrategia como la del bebé muerto, que sirve de propaganda y si bien el concepto se resume en política respecto a la muerte, lo cierto es que un niño soldado es un luchador de la guerra desigual, mientras que uno muerto será un mártir.

En el martirio se encuentra la otra forma de vender propaganda contra Israel. Para esto, dos casos importantes de una larga lista que llevaría a recorrer las empapeladas calles de Cisjordania o Gaza pueden servir de ejemplo. El primero fue el asesinato, en 2004, por parte del ejército de Israel, contra Ahmed Yassin, líder espiritual del Hamas, quien por su condición física, inválido desde los 12 años, tetrapléjico y casi ciego, generó fuertes críticas por el asesinato selectivo del cual fue víctima en marzo de 2004. Sin embargo, lo que poco se menciona o se omite es que varios atentados por parte del Hamas fueron ordenados directamente por este líder del ala palestina de los Hermanos Musulmanes, nombre con el que se dio a conocer el grupo islamista en 1987.

El segundo caso es el de Ibrahim Abu Thuraya, de 29 años, hombre que había perdido sus piernas durante el conflicto del año 2008 en una intromisión cerca de la frontera con Israel. El 15 de diciembre murió de un supuesto disparo en la cabeza por parte del Ejército israelí durante un “día de ira palestina” por la decisión del presidente Donald Trump de declarar a Jerusalén como la capital de Israel. Su caso en cierto modo se asemeja al de Mohammed Al Durrah, donde se duda de la versión por parte de las autoridades en la Franja de Gaza, en especial porque el hombre fue enterrado sin que se permitiera realizar una autopsia que garantizara que su deceso se debió a fuego israelí.

En las dos circunstancias, la imagen de indefensión se vende en igualdad de condiciones. Sin embargo, las actividades que ambos realizaban por la “resistencia” eran muy distintas entre sí. El primero era un prominente terrorista con antecedentes por asesinato contra israelíes y hasta contra palestinos acusados de colaborar con la “ocupación”, mientras el segundo era un activista utilizado como carne de cañón durante las manifestaciones palestinas en Gaza contra Israel, donde no necesariamente se trata de actos pacíficos, sino que en muchas oportunidades hay enfrentamientos que terminan con disparos.

La misma Caroline Glick manifestaría un aspecto esencial en este tema: “Hay dos componentes de la guerra palestina para aniquilar a Israel: el terrorismo y la propaganda. Los dos están vinculados integralmente”. Ella puntualmente los asocia con el caso Tamimi, sin embargo es una circunstancia reincidente. En el caso particular del clan de Nabi Saleh se trata de los actores de turno, pero es cíclico que la explotación de la propaganda por parte de los palestinos le pone rostro a esta estrategia de mercado bautizada como “resistencia” y que solamente se suma a la política de preservar el conflicto lo más alejado de una solución real, que les asegure victorias palestinas y duras derrotas a los israelíes en el campo de la opinión pública.

Fuente: INFOBAE

Represión sexual, castigo y violencia…

Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio

Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio

La represión sexual por lo general se asocia a sentimientos de culpa o de vergüenza, además de ser el arma perfecta para mantener a las personas sometidas a ciertos estándares de comportamiento según el grupo de poder que imponga sus normas y reglamentos. De ahí que algunas religiones (principalmente las monoteístas) repriman los deseos carnales o sexuales de sus fieles con futuros castigos en el infierno o lugares de similares características.

Aunque el castigo no se queda muchas ocasiones en el ámbito meramente “espiritual”, algunas religiones aplican en este mundo mortal e imperfecto algunos castigos muchas veces desmedidos que resulte de escarmiento para quienes deseen dejarse llevar por el espíritu de la lujuria que los seduce y lleva por el camino de la perdición.

Esto me hace recordar el Infierno descrito por Dante Alighieri en su “Divina Comedia” donde se castigaba a los pecadores dependiendo de su peor pecado, entonces el segundo nivel era especialmente para los “lujuriosos” quienes serían castigados eternamente con sufrimiento en las partes nobles (la causa de su sentencia sempiterna).

En algunos países y sociedades conservadoras en temas sexuales (principalmente islámicos), se pueden citar algunos castigos “ejemplares” contra los pecadores, para evitar que otros tomen la senda equivocada, y que sean como quienes se han extraviado en los caminos de los deseos carnales y la satisfacción de sus órganos sexuales:

En países de tradición islámica como Irán, los homosexuales son castigados con la pena capital sin que medie forma de reivindicarse de su camino (Arteta, 2017). Una mujer en algunos países musulmanes, no puede hablar públicamente con un hombre que no sea familiar suyo, tan siquiera puede salir de su casa sin la presencia de un varón de su familia; aunque este aspecto ha cambiado en los últimos años,  pero en algunos casos, muchas mujeres se exponen a ser encarceladas, a recibir latigazos o a morir lapidadas (BBC, 2013).

La niña Asha Ibrahim Dhuhulow de 14 años fue asesinada en Somalia en el 2008, después de haber “deshonrado” a su familia por sufrir una violación por parte de tres hombres de un clan poderoso de la ciudad de Kismayo (Cambra, 2008).

Para los islamistas las sociedades occidentales son depravadas y contaminantes para la pureza que deberían de tener los fieles de dios. Ver pornografía, o tan siquiera ver vallas publicitarias de mujeres en trajes de baño son un choque tan fuerte para los practicantes de esta religión que sus mentes parecen explotar cuando son expuestos a este tipo de situaciones (Libertad Digital, 2008).

Asocian el comportamiento femenino con la manera recatada y conservadora de vestirse y dirigirse a los hombres, aún, el hecho de una mujer hablando libremente con un hombre en una ronda de negocios con musulmanes resulta “shockeante” y puede significar el fracaso rotundo a la hora de finalizar dicho acuerdo.

En algunos casos, las recomendaciones de eruditos musulmanes para evitar cometer un pecado mayor (homosexualidad, fornicación o adulterio) se permite la masturbación; aunque también es considerada un pecado y recibe un castigo en el otro mundo, pero será menor que el consumar actos sexuales prohibidos con otra persona (20 minutos, 2008).

Claro está que los musulmanes no son los únicos con este comportamiento represivo. En Israel, son recurrentes los casos de mujeres agredidas o insultadas al pasar por algún barrio judío ultra ortodoxo por vestir de forma impúdica; hasta niñas han sido agredidas por considerarlas que no visten de manera recatada. Mencionar además de las normas que quieren imponer hasta en el transporte público exigiendo que se divida por géneros (como lo hacen en sus templos), lo que los ha llevado a establecer líneas de autobuses de su propio pensamiento religioso (Arredondo, 2011).

También en estos barrios ultra religiosos hay rótulos de advertencia para que las mujeres que no vistan “con recato”, se abstengan de pasar, y en ocasiones las autoridades han tenido que intervenir para evitar disturbios por supuestos “actos de inmoralidad”.

Aunque en honor a la verdad, dentro de las comunidades judías esta es la excepción, no la regla, además que las propias normas del Estado procuran que sean más inclusivos con quienes no quieren llevar la religión de manera tan estricta por tratarse de un asunto meramente “privado” (la religión es un tema individual, aunque haya pensamientos de coincidencia colectiva).

Aun así, en la actualidad, no se conocen por el momento casos de ejecuciones públicas por cometer actos considerados obscenos por el judaísmo tradicional, por ejemplo adulterio, fornicación, homosexualidad (todo un debate en la actualidad), masturbación, etc. Tal vez lo más fuerte que podría suceder es que una persona (o grupo de personas) sean expulsadas de una comunidad por sus actos impúdicos, pero la agresión física no es algo que se vea con normalidad en las comunidades judías actuales.

Lo anterior quizás por las reformas y madurez que ha alcanzado a través de los siglos dicha religión, y también porque los religiosos fundamentalistas no ostentan mayor poder en el Estado y siguen siendo una minoría en dicho país. Y claro está, el judaísmo a través de los últimos siglos se ha desarrollado y  rodeado de una “occidentalidad” grecorromana que la ha hecho hacerse de la vista gorda cuando este tipo de situaciones acontecen, principalmente cuando están en las diásporas.

Mencionado lo anterior, es evidente que hay una asociación muy estrecha entre la represión de carácter sexual y el comportamiento violento de agrupaciones fundamentalistas de corte religioso.

Como lo mencionaba en un artículo anterior denominado “Violencia Sexual y poder” (Acuña, 2013), la represión sexual por los estigmas que impone la religión lleva a las personas (principalmente hombres) a comportarse de la manera más salvaje posible cuando la ruptura de las condiciones normales de vida; por ejemplo en una guerra, se los permite.

Aunque necesariamente no todos optarán por la violencia por la represión sexual. Algunos por otro lado, optarán por reprimir todavía más sus apetitos sexuales con la finalidad de compensar en cierta medida sus deseos, aunque no sean consumados en la parte coital.

De lo anterior se desprende como algunos hombres y mujeres homosexuales se inmiscuyen en las posiciones más ortodoxas de la religión como el islam, el judaísmo o el catolicismo, al saber que en esas posiciones fundamentalistas de la religión tendrán la carta libre para poder rodearse de personas de su mismo sexo, cantar con ellos, rezar con ellos, en algunos casos dormir a sus lados o compartir el mismo baño o habitación y saciar al menos una parte de ese deseo reprimido que la sociedad les impone como estigma y que la religión que es un paradigma de la represión social les sirve como puerta de escape.

Aunque no se queda en los homosexuales este comportamiento represivo, también hay casos de heterosexuales metidos de lleno en la religión para reprimir los señalamientos de la sociedad y que logrando posiciones de poder, las ejercen por la privacidad de su puesto para realizar actos que se considerarían inmorales, con feligreses de la congregación y que pocas veces sería denunciado por la “santidad” de dicha persona.

Son incontables las historias de religiosos metidos con algún miembro de su grupo, o lo que es peor, casos de estos líderes espirituales ejerciendo la violación contra alguna persona de su organización, incluyendo menores de edad, lo cual marca una serie de polémicas a lo interno de poderosas agrupaciones.

En algunos casos, como ocurre por ejemplo dentro de la iglesia católica romana, se culpa al voto de celibato de los sacerdotes (Girolamo, 2010), sin embargo, hay casos de violaciones en otros grupos religiosos, incluyendo algunos que permiten el matrimonio con menores de edad, como es el caso de ciertas sectas ligadas con el Islam, y en este tipo de violencia no se salva ningún grupo en realidad.

Es por esto que se considera que las posiciones radicales en temas sexuales empujan a algunos creyentes a comportamientos irregulares para poder saciar estos deseos que para algunos son tomados como de “bajos instintos”, la violencia es una forma de escape a la represión sexual, las restricciones son un agravante en el comportamiento de algunos guerreros en especial cuando se les dice que pelean por esa religión y todavía con mucha más fuerza si les ofrecen que si mueren por esa causa podrán recibir en la otra vida un número determinado de compañeras sexuales (en el caso de los hombres) para llevar una sexualidad que en este mundo es restringida.

No sería complejo ligar el llamado a una vida de “santidad sexual”, reprimiendo cualquier actividad que parezca lasciva o pecaminosa, empujando desde ciertos grupos radicales una idea que lleve a algunos creyentes el imponer a otros, normas restrictivas u opresivas, aplicando fuertes penas físicas por desobedecer a los mandatos en búsqueda de una elevación espiritual. O por el contrario, convencer a alguien de tomar una vía rápida hacia la santidad del otro mundo realizando atentados donde su propia vida se extinga hacia la eternidad de pureza y elevación.

Bibliografía

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La campaña ideológica – teológica 2018

Esta campaña electoral está sensiblemente marcada por tres temas esencialmente, el caso del cemento chino, la polarización con el tema de los matrimonios igualitarios y los mensajes con alto contenido de populismo, más por supuesto la indignación generalizada que hay con el desgaste político en Costa Rica.

Esto ha provocado que los debates y presentaciones ante medios de comunicación se concentren solamente en temas polémicos de la coyuntura actual. Por ejemplo, en los últimos días la opinión pública se ha concentrado en la respuesta que dio la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) a un tema consultivo, sobre el matrimonio para poblaciones LGBTI, esto como ya fue mencionado, ha generado la creación de dos grandes bandos de la opinión pública, los que apoyan y los que rechazan que se aplique lo expresado por la corte, lo que además ocasiona no se tomen cartas en asuntos que son fundamentales para el futuro del país, procederé a mencionar solo algunos de los más delicados que necesitan una solución integral y que se han visto desplazados por el tema del momento.

En materia de seguridad, se ha desdibujado del panorama electoral. Costa Rica cerró el 2017 con un nada alentador número de 603 homicidios, lo cual supera los 578 del año anterior, y demuestra además un repunte en los índices de violencia motivada por el crimen organizado; guerra de narcos, sicariato, entre otros. Las soluciones o propuestas mencionadas hasta este momento por los candidatos y sus equipos de trabajo son muy laxas, poco aterrizadas o cargadas de ese discurso irreal y populista.

Otro aspecto que se ha dejado de lado es el delicado déficit fiscal del 5% sobre el PIB que tiene el país, donde las medidas más escuchadas son las que llaman a un nuevo paquete de impuestos, que ante la estructura de control de gasto que existe, termina siendo como echarle agua a un colador. No se verían destinados los nuevos recursos en impulsar el desarrollo económico, o en la atracción de inversión extranjera, sino que, en el marco de esos nuevos impuestos, alejan las posibilidades de nueva inversión, y además, resta posibilidades frente a competidores directos en el mercado.

El siguiente tema en lista sería tratar acerca de las tasas de desempleo (8,3%) y de pobreza (20% pobreza, 5,7% la pobreza extrema), son aspectos que han tenido una mejora nada despreciable, pero poco sostenibles en el largo del tiempo para conservar esos números o lograr disminuirlos de manera considerable. Entre las promesas de 150 mil o 200 mil empleos nuevos por parte de algunos de los candidatos, la solución no parece ser suficiente para enfrentarse a las tasas de informalidad (44,7% de la población laboralmente activa) y los problemas reales que existen para la atracción de nuevas inversiones que establezca empresas generando nuevas fuentes de empleo, lo cual es básico para alcanzar esas cifras propuestas por algunos candidatos.

Finalmente, el último tema poco abordado es la crisis del sistema de pensiones, sobre las cuales las medidas propuestas son insuficientes. Poco se habla que el esquema actual de recaudación es insostenible al tratarse de un régimen de reparto sobre los cuales la tasa demográfica y la informalidad laboral; así como el desempleo afectan directamente. El sistema como fue concebido está; además de quebrado, obsoleto y necesita un impulso hacia un régimen diferente donde la recaudación sea por participaciones o una alternativa cuya captación esté sujeta a cuánto se aporta voluntariamente pensando en el futuro, quizás como funcionan actualmente las pensiones voluntarias complementarias.

Los anteriores son algunos de los temas que a nivel de los debates y presentaciones mediáticas se han abordado de forma muy limitada. Los temas de coyuntura han hecho insípida y torpe esta campaña, y se ha concentrado más en aspectos de pose política o de frases trilladas, ni siquiera la forma de hacer política se ve a la altura del siglo XXI, es decir, que los candidatos vayan a la feria del agricultor o a comerse una “olla de carne” a un mercado central; algo que no vuelven a hacer en sus vidas (salvo que seas insistente como candidato presidencial) es estilo de campaña superada en la década de los 90 y hasta ese nivel de pobreza política hemos caído.

Está claro que los candidatos caminan con cuidado, el tema del cemento chino le bajó las ínfulas a esta campaña donde miembros de varios partidos se han visto involucrados, y si estaba fría la política, este tema la envió al congelador, resultado que se ve reflejado en las encuestas donde ningún candidato se cerca al 40% de la intención de voto necesaria para ser presidente de la República, lo que motivaría una eventual segunda ronda.

Las últimas encuestas realizadas, ubican a Juan Diego Castro del PIN, Antonio Álvarez del PLN y a Rodolfo Piza del PUSC como los primeros tres en intención de voto, cierran los sondeos con Rodolfo Hernández del PRSC, Fabricio Alvarado del PRN y Carlos Alvarado del partido oficialista PAC muy lejos de los primeros lugares de estas consultas populares. Necesario hacer la observación que, la población no confía plenamente en estos resultados y se acusa en ocasiones que los propios candidatos compran sus encuestas favorables.

Por si no fuera suficiente, el poco calor que ha adquirido la campaña política se ha incentivado por la respuesta de la CIDH que impulsaría al país legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo, una respuesta en el marco de los Derechos Humanos y que como ya fue mencionado, ha generado bandos en el tema.

El partido de gobierno se atribuye esto a un logro de su gestión, mientras que el Partido Restauración Nacional ha tomado la batuta a favor de la “familia tradicional” contra lo que han denominado una “intromisión en la soberanía de Costa Rica”. Para ambos ha significado un repunte en las encuestas y en los medios destacan sus intervenciones en dicho tema, lo que ha opacado el enfrentamiento entre Juan Diego Castro y Antonio Álvarez.

Claramente no se había visto tanta polarización con un tema coyuntural en Costa Rica desde las elecciones referentes al referendo para la adhesión o no en el CAFTA (denominado referendo del TLC). Aunque está claro, hay que guardar las distancias entre ambos temas ya que en aquel momento la movilización mediática dividió la opinión pública de una forma que si se creara un calendario costarricense se podría designar con las siglas AR y DR (antes del referendo y después del referendo). Aun así, el llamado que hace el candidato Fabricio Alvarado contra la respuesta de la CIDH es que sea el propio 4 de febrero el que se transforme en una consulta popular contra lo argumentado por dicha corte, por lo tanto, todo hace indicar que los días que quedan de campaña; si no ocurre nada extraordinario, se concentrará en debatir el derecho que tiene la población diversa a poder casarse y formar una familia.

Los demás asuntos mencionados arriba, se vuelven secundarios, y las posiciones a favor y en contra de la respuesta de la Corte IDH terminarán por presionar a todos los candidatos a tomar una posición contemplando ganar el nicho de electores creyentes, que se ha vuelto de importancia en el proselitismo político de estas justas electorales. Y sin duda este desgaste al final va a pesar cuando se tome la decisión de cara a un duro período de gobierno que significarán los años venideros, en especial por el ambiente monotemático de la actual campaña, y la pobreza en los niveles de debate ofrecidos.

Fuente: El Mundo CR