El revolucionario Bin Salman

Mohamed Bin Salman; príncipe heredero de Arabia Saudita, señaló acerca de las posibilidades de que su país regresara a una visión del Islam más moderado, el cual fue radicalizado según él después de las revoluciones islámicas del año 1979. Siendo este un claro mensaje a los clérigos más conservadores del país.

El príncipe Salman es el responsable del levantamiento de la prohibición de conducción a las mujeres sauditas, que entrará en vigencia en el año 2018, y que marca el cambio de un paradigma en ese país donde son acusados constantemente de violar los derechos humanos, en especial contra las mujeres y que además son bien conocidos por el hermetismo contra la libertad religiosa en el país. Salman aseguró que su país no pasará “los próximos 30 años lidiando con ideas destructivas”. “Las destruiremos hoy”, señaló, añadiendo que el gobierno de Riad acabará “muy pronto” con el extremismo.

La confesión del príncipe es sorpresiva, estos cambios podrían obedecer al cambio de las políticas exteriores de los países de la Península en búsqueda de más apoyos por parte de Occidente en su lucha directa contra el gobierno de Teherán. Mostrarse moderados podría impulsar cooperación con ellos en neutralizar un paso avasallador por el Medio Oriente que la República Islámica de Irán ha logrado en estos años.

También, dar esa visión de moderación influye en la atracción de mercados hacia los países árabes, por lo que no sería nada extraño en las próximas semanas que otros países de la región y aliados de Arabia Saudita repliquen la misma posición contra el radicalismo y que esto les genere réditos casi inmediatos. Por ejemplo, España en setiembre anterior firmó con el gobierno saudita un acuerdo de cooperación en defensa, mientras que China en agosto lo hizo en materia de energía nuclear.

Las preguntas válidas al respecto son varias. Cuál será el efecto inmediato sobre agrupaciones terroristas a las que los sauditas les brindaban cierta cantidad de recursos y apoyos con tal de evitar que se dieran ataques dentro de las fronteras del Reino, en una práctica extorsiva que mantiene lejos de sus fronteras el terrorismo y que patrocina operaciones en distintos lugares del mundo, principalmente en otros países del Medio Oriente, donde las luchas sectarias están a la orden del día o que brindan soporte económico y logístico a madrazas y escuelas de pensamiento islámico radical en naciones occidentales.

También, cómo participará el gobierno de Riad en la lucha contra las corrientes wahabistas (salafistas) que tienen presencia en su país, para minimizar el alcance de sus ideas, y de qué forma colaborará con los países que se están viendo afectados por estos radicales, principalmente en países moderados.

La promesa de cambio es esperanzadora, sin embargo, se debe tener cautela para ver los alcances reales de las reformas que se quieren implementar. Aún falta analizar la reacción de los principales clanes del país y la aceptación que pueda tener esta “revolución ideológica”, no es algo que evolucione de un día para otro, ya que se trata de varias décadas bajo los mismos parámetros doctrinarios.

Por otra parte, es imperativo estar al tanto de cuál pueda ser la reacción de los grupos terroristas que quieran tomar represalias por este cambio ideológico por parte de Arabia Saudita y quieran generar un caos en el país. Hay que tener presente un elemento clave, para los grupos radicales islámicos que practican el terrorismo, sus acciones contra otros musulmanes lo hacen bajo la excusa que los consideran traidores o apóstata (takfir), y los combaten de todos los modos posibles.

De ser considerados en apostasía, se podría incrementar las actividades terroristas en Riad o cerca de los lugares más sagrados del Islam. Hace unos meses, el propio líder de DAESH amenazaba con conquistar Arabia Saudita y destruir la Kaaba, por considerar que algunos musulmanes iban a la Meca no a adorar a Alá sino a adorar piedras, por lo que si era necesario se debía destruir el sitio de peregrinación.

Finalmente, la política exterior del gobierno saudí tiene cambios interesantes que deben ser considerados. Luchan por hegemonía en la región frente al gobierno de Teherán, han sido capaces de coquetear aún con el Estado de Israel, y que de concretarse una alianza directa o indirecta, sería el cambio paradigmático más significativo en la región de las últimas décadas. Por otra parte, la transformación que están emprendiendo busca cambiar la percepción internacional sobre el país, y convertirlo en el destino de importantes mercados de cooperación e inversión extranjera, principalmente de Estados Unidos y Europa.

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