Archivos Mensuales: octubre 2016

Un Nobel no muy noble…

El comité Noruego del Nobel escogió este año al Presidente Juan Manuel Santos de Colombia para llevarse el galardón en la lucha por el noble acto de alcanzar acuerdos que terminen los enfrentamientos entre el gobierno colombiano y la agrupación narcoterrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

Hay que decirlo de forma transparente, el Premio Nobel de la paz no necesariamente es para quien la logra, sino para quienes hacen los mayores esfuerzos para conseguirla y sus ganadores han sido figuras muy heterogéneas algunas veces: presidentes, primeros ministros, activistas, organizaciones civiles, organismos internacionales, líderes políticos, etc. Se puede estar de acuerdo o no con los ganadores, y habrá premiaciones que serán polémicos como quiénes lo han ganado; Santos por ejemplo fue Ministro de Defensa durante la gestión de Álvaro Uribe en el período 2006 – 2009. Otros condecorados polémicos:

 

  • Barack Hussein Obama en el año 2009 mismo año en que comenzó su gestión en la Casa Blanca, el argumento para tal hecho fue: “Por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos” (Según el sitio oficial en ese año)

 

  • En el año 2013 lo ganó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas con sede en los Países Bajos, cuando todos pensaban que le darían el premio a la activista pakistaní Malala Yousafzai, quien dicho sea de paso obtuvo este galardón en conjunto con el activista indio Kailash Satyarthi en el 2015.

 

  • El obtenido por Shimon Peres, Yasser Arafat e Itzhak Rabin en 1995 después de la negociación de los Acuerdos de Oslo I y II (1993 y 1995) en búsqueda de una solución al conflicto palestino – israelí.

 

Con estos pequeños ejemplos se puede realizar todos los análisis al respecto de si meritorio o no. Por otra parte, no faltará quienes indiquen que consideran este premio una espada de dos filos que compromete y obstruye cualquier posibilidad de que un proyecto a favor de la paz se pueda ejecutar dignamente o por el contrario, que limite las acciones de un gobierno para utilizar medidas coercitivas para imponer criterios; por ejemplo la guerra. En este último aspecto se puede analizar la guerra en Libia, donde Estados Unidos con Obama recién premiado, debió colocarse al margen en las incursiones contra el país liderado en ese momento por Muhamar Gadafi (1969 – 2011), y los bombardeos debieron ser dirigidos por el ejército francés, viéndose esto como un acto del gobierno norteamericano cediendo el poder a otra potencia, algo que en política internacional nunca es bien tomado.

 

Por otra parte, habrá quienes crean que este premio por la paz es uno de los más “politizados” y “prostituidos” por las figuras que lo han ganado y quienes no necesariamente representan para algunos críticos, el ejemplo de lo que significa dicho galardón. En esto se pueden mencionar casos del Medio Oriente como el Premio ganado por el presidente egipcio, Anwar Al Sadat (1918 – 1981) y el primer ministro israelí, Menajem Beguin (1913 – 1992) a quienes les fue otorgado en 1978 después de los “Acuerdos de Camp David” que llevó a la paz entre ambas naciones. Sadat fue uno de los mayores opositores al gobierno del Rey Faruq y parte del golpe propinado por el Nasserismo en 1952, Beguin por su parte formó del polémico grupo paramilitar judío, Irgún que perpetró un atentado terrorista contra el Hotel King David en 1946, lugar que servía de base militar para los británicos que administraban el territorio.

 

Con el último ejemplo se puede ver dos elementos. Primero que a pesar del pasado, las figuras políticas pueden cambiar y hacer diferencia para poder llegar a un acuerdo que corte inmediatamente una situación que parece interminable de conflicto, gran ejemplo de esto Nelson Mandela (Premio Nobel en 1993 junto a Frederik Willem de Klerk) quien estuvo en la cárcel de manera injusta, estando en un régimen de mucha opresión y en vez de seguir el círculo vicioso del odio pudo ser gestor de un nuevo futuro para Sudáfrica.

 

También, demuestra aquella máxima del Ex Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Moshé Dayan “Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos”. La paz puede parecer utópica, pero se ha convertido en una realidad en lugares del mundo, donde se cambió el Statu Quo de la violencia desmedida y se empezaron a construir puentes para algo mejor, no perfecto, pero sí perfectible.

 

Para el trabajo que realizó el Presidente Juan Manuel Santos en su búsqueda de un mejor futuro para Colombia, el premio es un aliciente, no debería convertirse jamás en el objetivo final. El voto negativo a la propuesta para pacificar el país, buscando acabar con el histórico enfrentamiento contra la guerrilla, no quiere decir que ya la labor murió, sino por el contrario y como lo exige la democracia, se debe buscar una vía alterna que tenga más consenso entre la población y que no parezca la compra extorsiva del fin de las agresiones.

 

Finalmente, para ampliar la polémica, se pregunta si debió Rodrigo Londoño alias “Timoshenko” y líder de la guerrilla, también ser envestido con esta condecoración, o si por el contrario, las FARC aprovecharon esta oportunidad para intentar deponer sus armas ante el desgaste que décadas de conflicto les ha dejado y buscar una alternativa que no les obligara pagar a la sociedad por los crímenes cometidos en sus años de enfrentamientos, con secuestros, extorsiones, narcotráfico y atentados terroristas.

 

En la renegociación interna de los acuerdos es donde se podrá determinar la voluntad real que esta agrupación tiene de terminar con los enfrentamientos y quizás su mayor recompensa finalmente sea que puedan dormir en paz con un acto de expiación al menos simbólica ante todas las atrocidades cometidas por ellos y en el combate contra ellos.