Archivos Mensuales: diciembre 2015

La división de Siria y el futuro del Levante

SIRIA FRAGMENTADA

Con la guerra interna siria el principal problema que sufre este Estado es la división interna que sufre, lo que atomiza las fuerzas en el territorio. El destino de Siria parece que pasará por tener de facto la creación de al menos 3 nuevos “estados”, uno dirigido por el gobierno de Bashar Al Assad donde quedarán los chiitas, alauitas y otras minorías religiosas. El otro Estado administrado por los kurdos y el tercero por los islamistas y “rebeldes” los cuales tendrán que disputarse entre sí el control del restante territorio. A esto se debe agregar la existencia del DAESH (Estado Islámico) que quiere incorporar los territorios sirios a un enorme proyecto “imperialista”.

Este conflicto sirio afecta al resto de la región del Levante porque se incorporan elementos del radicalismo religioso; del Islam político (islamismo) cuyos objetivos distan los de cualquier idealismo inspirado en movimientos occidentales o nacionalistas y por el contrario sus objetivos están en imponer su versión radical de Islam en un gobierno que se parece a los antiguos califatos que lideraron la región.

Se puede mencionar al menos tres de las razones por las que el problema existe y persiste:

  • La influencia de agentes externos que han desestabilizado el país y automáticamente puso en vilo a la región, principalmente la presencia de potencias globales como la OTAN y Rusia.
  • El fortalecimiento de los grupos contrarios al régimen de Bashar Al Assad y el debilitamiento progresivo del apoyo de agrupaciones como Hezbollah del Líbano y de miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica (Irán) por el desgaste de los enfrentamientos contra elementos islamistas de Jabat Al Nusra y DAESH.
  • El crecimiento de la influencia territorial que los islamistas están teniendo ahora dentro de territorio iraquí donde han logrado convencer a líderes de clanes sunitas quienes les han ofrecido de cierta manera vengarse de la opresión de la mayoría chiita y devolverles el poder que en algún momento administraron de la mano de Sadam Hussein.

El periodista libanés, Hisham Melhem, “Los bárbaros a  nuestras puertas” publicado por el sitio “Político Magazine”, expresa que la civilización árabe ha colapsado, y que no recuperará sus años de bonanza. La afirmación podría verse verdadera en cierto modo, primero porque los países árabes están dejando de lado su asociación como “árabes” y se están comenzando a verse desde la perspectiva religiosa como aspecto esencial de su cultura.

Es decir, el panarabismo se ha desplazado y dejado el vacío a los movimientos panislamistas, por lo que quienes no son musulmanes y en especial quienes no piensan del modo que lo hacen los fundamentalistas islámicos quedan fuera de cualquier fórmula que equilibre la región y se convierte automáticamente en este proyecto cuasi mesiánico de los radicales.

Pero por otra parte, la huella que la cultura árabe ha dejado sobre la humanidad es indeleble, no se puede borrar de un plumazo, aunque los islamistas quieran utilizar todas las artimañas existentes para imponer su paso por encima de la herencia que la cultura árabe le ha dado a nuestras sociedades.

De esta manera si bien hay un declive pronunciado en el comportamiento de los liderazgos árabes en la actualidad, en especial por la mano negra de los islamistas, el brillo de personajes como Al Razi, Averroes, Al Zarqali (Azarquiel), Maslamah Al Mayriti, entre otros, no se verá opacado en su aporte al mundo de manera repentina.

Los radicales que dividen Siria, que controlan sectores esenciales de Irak y que como langostas se quieren extender a lo largo de todo el Levante con su proyecto de “Califato”, que va desde Yakarta (Indonesia) hasta Al Andaluz (España), y algunos lo ven todavía más como un proyecto global, van minando paulatinamente el aporte que los árabes al menos hasta el siglo XIII le ha heredado a la humanidad, y en cuestión de 50 años estaría dejando una nueva marca, solo que negativa hacia sus propios ciudadanos y dirigido hacia el resto de las sociedades, de exportar e imponer este Islam de características oscurantistas y nada reformadoras.

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La desazón del chavismo sin Chávez

man voting on elections in venezuela in front of flag

Elecciones Venezuela

Por: Lic. Bryan Acuña Obando.

El resultado en Venezuela definitivo que es un golpe para el régimen “chavista” que se mantiene en el poder desde hace 16 años. Hay muchos venezolanos que no han conocido otro tipo de gobierno que este que hasta la fecha conserva el poder en el Palacio Miraflores.

Cuando el chavismo llegó al poder, se ofrecía como un cambio, como una verdadera solución a lo que el país venía arrastrando desde muchos años atrás. Los venezolanos tienen fresco el recuerdo del “Caracazo” y lo que pedían realmente la llegada de un presidente que pensara más en el pueblo.

En el año 1999 con la llegada del militar Hugo Chávez Frías, quien fuera parte del intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez en el año de 1992. En su momento Chávez fue cuestionado por el temor que algunos sectores tuvieron de que no quisiera dejar el poder una vez terminado su mandato, en entrevistas se mostró como un demócrata y dijo que una vez terminado su período dejaría el cargo, algo que si no fuera por su repentina (y misteriosa) muerte, no lo habría hecho.

Las denominadas “Misiones Bolivarianas” le valieron para obtener el cariño y beneplácito de los sectores más pobres del país, se enfocaron en los temas de salud, educación y la lucha contra la pobreza.

La “Misión de Cristo” logró efectos paliativos sobre algunos focos de pobreza extrema del país, aunque no con el problema de fondo que el país. El sistema ha acarreado problemas como una escasez generalizada de productos y un aumento en la inflación. El régimen quiso culpar a los empresarios por ambos problemas, pero que solamente es una cortina de humo para no reconocer que el esquema a largo plazo está siendo insostenible.

Aun así, el régimen logró adhesiones importantes entre la población en general, y lograron fidelidades, lo que le ha alargado el poder a los “chavistas”. A esto hay que sumarle que durante varios años se vio con cierto recelo a la oposición del chavismo, además estas fuerzas estaban divididas por sus agendas, no lograban comprender contra lo que estaban luchando y además el alcance que las políticas del chavismo lograba sobre la población.

Además de lograr adhesiones de carácter popular, debido a sus proyectos de ley, el chavismo conformó una guardia “bolivariana”, que funciona como una especie de policía a favor de su sistema, y que se ha denunciado en innumerables oportunidades por sus actos de violencia contra opositores al régimen.

Sumado a las fuerzas armadas que eran controladas directamente desde el gobierno, contar con un escuadrón de seguidores del régimen le daba resultados redondos.

Sin embargo, conforme los programas socialistas se mostraron con debilidades, y comenzó a generar disconformidad con el modelo. La oposición fue ganando fuerza, y con mucha más potencia, cuando activistas políticos eran encarcelados por hacer discursos contra el poder del chavismo.

Una vez que Hugo Chávez fallece en el año 2013, el poder queda heredado en su más cercano colaborador, Nicolás Maduro Moros, acto que fue reprochado por las sospechas de que la muerte de Chávez fue anunciada tarde para no poder convocar a elecciones y de este modo traspasar de facto la banda a un aliado del régimen del desaparecido presidente.

La lista de molestias de la población ha aumentado, el modo en que se dirige el gobierno hacia la población genera desconfianzas y además la pintoresca personalidad de Nicolás Maduro dista mucho del discurso; populista, pero carismático del presidente Hugo Chávez, y se cree que en realidad quien tiene el poder en el chavismo es el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Se debe analizar con calma la victoria del 6 de diciembre de la oposición venezolana, el gobierno chavista no está convencido de renunciar al poder con facilidad y ya han demostrado en otras ocasiones que pueden echar mano de la manipulación de los resultados con el Consejo Nacional Electoral (CNE) para ganar las elecciones o para perder por márgenes bajos y amenazar a la oposición de no hacer mucho escándalo para no causar una revuelta nacional.

Que la oposición haya obtenido la cantidad de escaños que revelan los últimos resultados no debe permitir pensar que el sistema cambiará de manera tan sencilla, todavía los chavistas tienen poder sobre parte importante de la población y además cuentan con el poder militar de su lado, aunque no han amenazado con utilizarlo, no se puede confiar de una bestia herida de muerte.

Costa Rica 67 años sin ejército

Por: Lic. Bryan Acuña Obando.

La República de Costa Rica por medio de su presidente José Figueres Ferrer (Don Pepe), puso fin a la existencia del aparato castrense del país desde 1948, después de una guerra civil que cobró en su momento aproximadamente 1500 vidas, sumado centenares de heridos.

Que un bando ganador dirigidos por un militar, tomaran la decisión de una vez ganada la guerra se hiciera un proceso de transición para reformar el Estado y darle las riendas al Presidente Otilio Ulate ganador de las elecciones en 1948, es de por sí un acto memorable, principalmente considerando el pasado golpista de nuestra región; Panamá en 1931, Nicaragua en 1936 y 1947 por mencionar a sus vecinos fronterizos en períodos cercanos al de la guerra civil costarricense.

En su momento las palabras de “Don Pepe” en un discurso al respecto fueron las siguientes:

“…Costa Rica no quiere, ni puede tener un ejército. La conciencia ciudadana está muy bien formada en esta política tradicional de paz. Encomendémonos a los principios de la fuerza moral, la fuerza jurídica y la fuerza política para marchar hacia adelante con la noble causa que es la neutralidad…”

Con estas palabras más la destrucción simbólica de una de las paredes del “Cuartel Bellavista” se daría un ejemplo para el mundo de la necesidad de acabar con las armas y fomentar más el diálogo y las buenas relaciones entre los individuos, al menos ese es el espíritu idealista de una acción de esta categoría.

Después de 67 años de no contar con aparato militar, su decisión fue emulada por otras naciones (25 en total), entre esas el vecino del Sur, Panamá. Lo anterior podría considerarse como algo positivo, y al mismo tiempo preocupante que por otro lado, el vecino del Norte, con alianzas militares con Rusia, sea uno de los países de la región que tenga el mayor remozamiento de su aparato bélico, y también Honduras que con el beneplácito y patrocinio de los Estados Unidos le siga el paso a Nicaragua.

Esta militarización es todavía más preocupante cuando el gasto militar conjunto de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala aumentó de $711.6 millones en el 2003 a $802.3 millones en el 2013, según los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI).

El ejemplo de Costa Rica fue un golpe de timón a la carrera armamentista que hasta hoy se desarrolla en el mundo. El país no necesita ejército, no hay amenazas reales a su existencia que los obligue a invertir una parte del PIB en este rubro, lo que no quiere decir que no tengamos fuertes gastos en materia de seguridad, con un remozado aparato policial y de inteligencia contra el crimen organizado.

Según la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL), en el 2014, el país había invertido un 2% de su PIB en seguridad, lo que incluye por supuesto la lucha contra el narcotráfico. Lo cual demuestra que si bien los fines no tienen que ver con invasiones o defensa fronteriza (para lo cual hay ratificación de varios protocolos de seguridad internacional), existe una situación interna, que se muestra como nuevos retos para conservar la paz nacional.

Un país que a setiembre de 2014 se estimaba cuenta con medio millón de armas en la calle, entre policías, seguridad privada, individuos y crimen organizado, y ubicado en el puesto 89 de 133 países en las tasas de homicidio, demuestra que estamos en un peligro evidente.

Sigue siendo un hecho, que a diferencia de países donde el aparato militar hasta el momento les asegura su existencia, soberanía o disminuir los riesgos de golpes militares, por otro lado, el crecimiento militar en regiones donde se pensaba la efervescencia había casi desaparecido es preocupante. Y en el caso de un país como Costa Rica, si bien no hay una militarización como tal, el gasto en seguridad preocupa por los nuevos peligros que el crimen organizando están desatando en modo que los empuje en una cierta militarización para contener el poder que han logrado generar con el paso del tiempo.