Archivos Mensuales: noviembre 2015

Se acabó la era “K”

Mauricio Macri

Foto: Reuters

Desde que se supo que las elecciones argentinas irían a balotaje para escoger a su próximo presidente, se sospechaba que el país sudamericano haría una ruptura con el proyecto que el clan Kirchner estuvo realizando desde el año 2003 cuando comenzó la gestión el fallecido Néstor Kirchner.

El encargado de poner punto final a la gestión de más de 12 años de empoderamiento “Kirchnerista”, ha sido el candidato conservador del partido Frente Cambiemos, Mauricio Macri, quien es una cara conocida en la escena pública argentina. Fue presidente del poderoso club de fútbol, Boca Juniors, diputado nacional y jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, entre los puestos más importantes por los cuales se le conoce mayormente.

Su competidor bajo la sombra del oficialismo del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, quien también ha sido figura pública en la República Argentina durante varios años. Esperaba conservar el estandarte presidencial para el “Kirchnerismo”, pero desde la primera vuelta en la cual no se fue designado como presidente (obtuvo 38,67% de 45% necesarios para ser presidenciable) sabía que la segunda vuelta la tendría cuesta arriba, aun así realizó un gran esfuerzo para conservar en el poder el proyecto que durante tantos años le ha brindado a los argentinos políticas propias del proyecto populista, muy propio del supuesto “Socialismo del Siglo XXI”.

Ahora, con el giro realizado por los argentinos en cuanto a política interna, le corresponde a Macri llevar a cabo los proyectos por los cuales la ciudadanía le ha otorgado esa importante labor. Debe considerar que su victoria no fue aplastante; en la primera vuelta solamente alcanzó el 30,12% de los votos, y su victoria actual ha sido con menos de 2%. Esto significa que todavía hay un gran grupo de electores que creen en el proyecto que a partir de transferida la banda presidencial comenzará a sufrir cambios, por lo que sus voces no pueden ser calladas u obviadas, hay ciudadanos que no creen en los conservadores y preferían la estabilidad del régimen que los “K” habían establecido, se debe tomar atención a esto, porque es una minoría con una voz fuerte.

Algunos de los proyectos propuestos por el hoy presidente electo, Mauricio Macri giran en torno a lo siguiente:

  • Un proyecto que reactive el crecimiento económico argentino.
  • Realizar cambios que modifiquen las restricciones en cuanto a la compra de divisas extranjeras y generar mayores inversiones para reactivar la moneda nacional.
  • Un presupuesto detallado con claridad en cuanto a los números que se presentan.
  • Inyección de dinero en proyectos de infraestructura (trenes, rutas, autopistas, etc.).
  • Propuesta para combatir claramente la pobreza.
  • Rebajar la inflación a un dígito.

La agenda internacional del presidente Macri comienza con un señalamiento contra Venezuela para poder suspender a la República Bolivariana del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) por el encarcelamiento de opositores políticos, lo cual es contrario a sus principios. Es decir que en cuanto a la alianza de la República Argentina con las naciones “socialistas suramericanas” que traía el gobierno de los “Kirchner”, se ve un distanciamiento inicial. Fuera de eso, a nivel internacional, Macri se dispone a tener “buenas relaciones con los países” e incentivar una agenda de cooperación.

El cambio que dieron los argentinos podría significar el primero de varios en la región latinoamericana que desde los inicios de este siglo optaron por gobiernos socialistas, aunque no es un hecho definitivo, la realidad nacional de cada país es distinta y lo que para algunos puede ser un modelo desgastado o destructivo, para otros se trata de la mejor opción. No por nada el pensador francés Joseph Marie, Conde de Maistre decía que “…cada pueblo tiene el gobierno que se merece…”

Discriminación suave – reacción dura

CRUZADAS

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El actual ambiente en Europa no podría ser más tenso e inoportuno para las minorías que por alguna razón se encuentran en este continente. Después de los atentados de París el viernes 13 de noviembre, los sentimientos eurocentristas afloraron como nunca, y han convertido la tragedia parisina en el espíritu y motivación para que los ciudadanos comunes y corrientes defiendan de alguna forma los ideales de una “Europa en paz, cristiana y blanca”.

En la dura batalla contra el crecimiento de las migraciones principalmente islámicas, han comenzado a representar esa Europa idealista con símbolos.

Por los atentados de París, la Marsellesa se transformó en el himno de los europeos y en eventos masivos y tan significativos como el fútbol, donde se pueden externar estos sentimientos. Que ciudadanos ingleses, españoles, holandeses canten el himno de un país que no es el suyo en una lengua que no es la propia como muestra de solidaridad, para mostrar el europeísmo en su máximo esplendor, transforma este acto en una señal clara del impacto que los atentados lograron en esta oportunidad, con una mayor fuerza que los ocurridos en Londres o Madrid.

De lo anterior, resulta a la propaganda ultra, el hecho que en el juego entre turcos y griegos, parte importante de los aficionados presentes en el Estadio de Estambul, decidieran chiflar durante el minuto de silencio por las víctimas francesas y se escuchara además el grito de “Allahu Akbar” (Alá es grande). Esto refuerza al discurso que los turcos no deben ser incorporados en la Unión Europea, porque su idiosincrasia es completamente ajena a los valores de esa Europa mencionada anteriormente.

Por si fuera poco, el diario ABC (España), el pasado 16 de noviembre publicó una nota en la cual señalaba el antisemitismo y la islamofobia como dos plagas que afectaban a la sociedad francesa.

En el artículo se señala que al menos un 50% de los ataques judeofóbicos son provocados por jóvenes musulmanes. Se destaca que el ataque al Bataclan se pudo deber a que los propietarios del lugar son judíos. En lugares como el Reino Unido y Alemania los ataques judeofóbicos se dan en porcentajes del 30% y el 35% por medio de agrupaciones islámicas, a pesar de que las comunidades musulmanas en estas últimas dos zonas son mayores que la francesa.

Esas acciones violentas acarrean puntos negativos para la percepción de los musulmanes y brinda herramientas a los ultranacionalistas para continuar en una cruzada ideológica que no afecta solo a los islamistas, sino también a los musulmanes que mantienen presencia en Europa desde el siglo VII cuando se establecieron en la Península Ibérica.

Pero cabe señalar que cuando se da la oportunidad y las herramientas para que se discrimine a una población por el comportamiento dañino que ocasiona una minoría de ésta, se empieza a dar carta blanca para que otras minorías también se vean afectadas o agredidas.

No es nada nuevo señalar como fascistas europeos la han emprendido en reiteradas ocasiones contra africanos, latinos, judíos, indios y asiáticos, tanto a nivel físico como en discursos xenofóbicos y discriminadores desde curules parlamentarias.

En esas oportunidades, se han hecho fuertes críticas desde la sociedad civil, sin tintes ultras como la de estos sujetos. Sin embargo, con la propaganda actual por la cruzada mediática que han logrado con los atentados del “viernes 13”, quienes mantenían una postura moderada, han comenzado a sucumbir en comentarios generalizados de manera “inocente” contra los migrantes de todas las latitudes, especialmente del Medio Oriente, y esto le sirve de carta blanca a los radicales de derecha para expandir sus semillas de odio y para que se les justifique de forma cómplice sus fechorías contra todo aquello que no les huele a europeo.

Este proceso es el que finalmente podríamos denominar “soft discrimination” (discriminación suave) y con una eventual “hard reaction” (reacción dura), porque se comienza con la demonización del que no es europeo, y terminan justificando la violencia irracional que puedan emprender contra estas minorías de forma sangrienta.

La ley del talión a la francesa

francia

Por Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El ataque francés el domingo 15 de noviembre contra Raqqa en respuesta a los atentados del viernes 13 en París, no compensa nada. El enemigo más allá de estar en un Estado de facto, se encuentra compartiendo el mismo techo que los europeos, compartiendo su propio “espacio vital”.

No han comprendido los liderazgos occidentales que este tipo de respuesta más que minar los actos de terror, sumará nuevos adeptos a los movimientos de Islam radical, en un país donde según fuentes islámicas, de 6 millones de fieles a esa religión al menos 100 mil son convertidos, algunos de los cuales lo hacen a través de grupos integristas salafistas y wahabistas y entre los que se unen a estos grupos al menos 900 al 2014 se liaron en las redes del Califato Islámico.

Los grupos radicales han estado utilizando los púlpitos de las mezquitas dentro de Europa para inyectar en las comunidades no fundamentalistas ideas que las envenenan y los vuelcan en contra de la sociedad en la que viven, fortaleciendo sus posiciones intolerantes.

Además, los sentimientos de islamofobia sumados a las ideas de que países como Francia son sinónimo de pecado y de perdición para las comunidades islámicas, incentiva todavía más las posibilidades de que ataques como los de París se vuelvan habituales.

Pueden acabar con el “DAESH” o su cúpula en Iraq, Siria, Libia o en Plutón, pero el germen del islamismo se expande y se extiende como una enfermedad contagiosa. Este movimiento político – religioso (el islamismo) no es algo nuevo, solo que ahora aprovecha los vacíos de poder de sus territorios de origen para expandirse y recibir cada vez más soldados y obtiene más fuerza por el deterioro de la confianza en los gobiernos no religiosos tanto en países musulmanes, como ahora en naciones laicas y abiertamente seculares, como las europeas.

Cabe destacar que los propios países islámicos saben lo que es ser víctimas de estos radicales porque es un asunto que sucede casi a diario. El mismo viernes de los atentados en París, en Bagdad (Iraq) y el Sur de Beirut (Líbano), el terrorismo cobraba la vida de más de 60 personas entre ambos hechos lamentables, sin que la reacción categórica de los occidentales fuera tan contundente como se esperaría.

Pero Occidente se ha acostumbrado a ver este tipo de violencia como algo lejano a su sociedad “pluralista y democrática”, así como considerarlo el pan diario de países en el Medio Oriente y África y es así como se cae en el estereotipo que allí los asesinatos y el terrorismo son deporte nacional, por eso cuando ocurre en este lado del mundo, la sociedad se enloquece y cae en pánico colectivo.

La respuesta militar de Francia solamente intenta aplacar las posiciones ultranacionalistas del país, dar una muestra de fuerza militar, pero es en sí un acto que traerá más muerte y destrucción en una ciudad de más de 220 mil habitantes que recibirán el efecto colateral de estar siendo gobernados por aquellos que saben que sus muertes serán un excelente material de propaganda religiosa, mientras que para los efectos reales, no hay nada positivo que se pueda destacar realmente de esta acción bélica.

Liberté, égalité, fraternité et YIHAD

YIHADISMO

Por Lic. Brayan Acuña Obando (Analista Internacional)

Resumen:

Los atentados de París del 13 de noviembre de 2015; el segundo del año, genera la indignación de algunos sectores, y la justificación de otros, con argumentos de ser parte de la paga que merecen los franceses por las políticas de sus gobernantes.

Otros dan las razones de la presencia francesa en los conflictos del Medio Oriente, encabezando la coalición occidental en países como Libia y Siria. Algunos van más allá en la historia y razonan que Francia aún está pagando las consecuencias del período colonial por lo que los atentados vienen a cobrarles su participación en la conformación de Estados artificiales que aún hoy están en proceso de modificar sus fronteras actuales.

Dar excusas para esta situación es muy sencillo, justificar el asesinato de civiles en actividad terrorista se ha transformado en el común de quienes ven en los conflictos del Medio Oriente y el Norte de África, una lucha importada de la desaparecida “Guerra Fría”, contra el capitalismo, el imperialismo y colonialismo. Lo que les marca la doble moral dependiendo de quiénes sean las víctimas de los ataques, señalando como resistencia algunos de los grupos que cometen atentados y etiquetando como terroristas de Estado, a gobiernos que no son de su simpatía política.

El islamismo no tiene miramientos ni compasión en cuanto a su discurso contra los infieles. Ni siquiera lo hace con aquellos musulmanes que no se apegan a su versión retorcida de ideología político – religiosa, mucho menos lo tendrá con quienes no están ni cerca de profesar su dogma.

Francia representa todo aquello que los islamistas combaten, y solamente es el ejemplo de lo que el crecimiento incontrolado de estos grupos va a provocar en los territorios occidentales, muchas veces con la ingenua complicidad de los gobiernos que terminan siendo víctimas de estos.

Palabras clave:

Islamismo, salafismo, wahabismo, terrorismo, Francia, París.

En relación a los atentados franceses del 13 de noviembre, quien argumente que esto se deba a la presencia colonial de mitad del siglo XX, su explotación de recursos o a la creación de la “entidad sionista” (Israel) solamente, demuestra  falta de criterio y de profundidad en el análisis, además de un desconocimiento acerca del comportamiento de las agrupaciones islamistas y el uso de herramientas desfasadas en el tiempo para hacer un comentario crítico sobre la situación actual de la región.

La verdad hay que ser muy ingenuos para considerar que a los radicales islámicos les importa demasiado los minerales que tienen en los territorios donde están ubicados, de hecho salvo funcionar como herramientas de extorsión o de financiamiento al terror, su producción les es irrelevante, porque en su visión el materialismo es ajeno a los principios islámicos[1].

Hacer un análisis crítico del problema del islamismo con una mentalidad occidental nos va a empujar siempre a pensar que esto es una “lucha de clases” o una guerra contra el capitalismo y el imperialismo, pero no hay nada más alejado de la realidad,  o al menos no se percibe en el mismo sentido que los socialistas occidentales piensan, sino que la versión islámica motiva a las personas a no vivir en una riqueza u opulencia prohibida sino del modo que Alá mismo lo conceda[2].

Los grupos islamistas tienen larga data en la región del Medio Oriente y el Norte de África principalmente, sus células fundamentalistas en la versión radical (violenta) se mantuvieron silenciosas, realizando obra social e involucramiento desde el apoyo a los menos favorecidos.

Vean por ejemplo el caso de los “Hermanos musulmanes”, prohibidos como partido político en Egipto, pero ejerciendo desde los pulpitos y mezquitas en ayuda a los pobres y al mismo tiempo adoctrinando en religión de forma fundamentalista, trabajando a lo interno para ir creando una ideología de odio religioso contra aquello que violenta los valores del Islam. Para ellos occidente es kuffir (Infiel), y lo que venga representando lo infiel y lo sucio no debería involucrarse con la santidad del Islam.

A diferencia de los movimientos de autodeterminación nacionalista árabes (panarabistas), los islamistas más allá de la identidad árabe ven la identidad islámica como un principio básico, incluyendo la pertenencia a un clan en particular, y a su vez la defensa del territorio del clan, lo que podría explicar la facilidad con que estos grupos radicales se han hecho con el liderazgo de ciudades completas en países como Siria o Iraq.

Quizás en el aspecto anterior está parte del meollo del asunto desde una perspectiva territorial. Como una lucha de autodeterminación étnico – nacional, y con la que sí se podría criticar abiertamente a las potencias coloniales y su aprovechamiento de las circunstancias para lucrar con los recursos de las zonas administradas.

En vez de recibir el territorio completo para crear una “Gran Nación Árabe”, como lo ofrecieron para recibir alianza árabe en la Primera Guerra Mundial contra el Imperio Otomano, se terminaron creando estados divididos arbitrariamente sin tomar en cuenta el aspecto de los clanes o diferencias religiosas, con el acuerdo Sykes – Picot.

También al mismo tiempo se había ofrecido un proceso de autodeterminación territorial de los judíos que habitaban la Palestina Otomana (anteriormente Palestina romana, anteriormente Reinos de Israel y Judea). Este último aspecto truncaba junto con la división territorial el ideal de esa gran nación que anhelaban y motivaba los enfrentamientos militares para poder lograr el objetivo inicial de los liderazgos panarabistas.

Pero desde la visión panislámica, la situación es un tanto diferente. Se trata de la presencia de agentes infieles en territorio del Islam, gobernando tierras que desde su perspectiva no deberían ser administradas por no musulmanes, y por lo tanto los territorios de Israel, la India, y hasta El Andaluz en España, son objetivos a ser liberados hasta que sobre ellos haya un gobierno de corte musulmán.

Desde esa perspectiva resulta diferente, el llamado liberador de Gamal Abdel Nasser[3], con el financiamiento de la OLP para “liberar Palestina” como un asunto territorial, versus el llamado de Amin al – Husayni[4] de atacar a los judíos palestinos en sus deseos de autodeterminación por ser un aspecto más religioso, práctica que viene incluida desde la visión islamista de grupos como Hamas, la Yihad Islámica y Hezbollah, quienes ven la “liberación de Palestina” como un acto que le agrada a Alá.

De hecho, algunos analistas coinciden que con el fracaso del panarabismo en sus guerras contra Israel, el panislamismo tomó fuerza e identidad en el mundo musulmán, más allá que el árabe.

Ahora bien, se ha explicado las diferencias sustanciales entre las motivaciones panarabistas étnico – territoriales y la identidad panislamista que es netamente religiosa. Por lo tanto, cabe destacar que en el pensamiento panislamista y en especial en el Islamismo radical, no se trata únicamente de liberar territorios, sino de expandir el Islam a lo largo de todos los territorios que se consideran infieles.

Así, una vez que occidente creyó que podría exportar la “democracia” a estos países comenzó la hecatombe y el despertar con fuerza de entes islamistas. Al sacar dictaduras laicas (un mal menor para los intereses del equilibrio de la región) como Sadam Hussein en Irak, Muamar Khadafi en Libia y de Hosni Mubarak en Egipto, por citar algunos ejemplos. Esto ha sido aprovechado por las células religiosas radicales para hacerse con el control político de clanes y territorios y así se han logrado hacer con el poder. Aunque en Egipto lograron desterrar a tiempo a los islamistas y colocar a un líder de un corte parecido al de Mubarak.

El inicio de la guerra en Siria, fue una buena excusa para intentar “democratizar” ese país del Levante y al mismo tiempo quitar a un aliado ruso de la ecuación del Medio Oriente e intentar dominar la región con un nuevo agente pro occidental, por lo tanto decidieron armar al Ejército Libre Sirio (ELS) y con esto además armaron indirectamente a las agrupaciones islamistas que han aprovechado los vacíos de poder y se han comenzado a extender en zonas importantes del Levante, principalmente en Siria con Jabat Al Nusra e Iraq con el DAESH (Estado Islámico)[5].

Comienzan entonces las teorías conspirativas y preguntas retóricas como: ¿por qué DAESH no ataca a los israelíes? Y se responden: porque probablemente sea el MOSSAD quien patrocina a los terroristas islámicos junto con los Estados Unidos.

Pero en verdad sería como preguntarse: ¿por qué DAESH no ataca a los rusos que tienen presencia en el puerto de Tartus? La respuesta no sería porque el Servicio de inteligencia ruso (SVR) los patrocina, sino porque saben de lo implacable y sin misericordia que sería la respuesta rusa.

De la misma forma, si DAESH se involucra contra Israel no tendrían resultados positivos sino que por el contrario sufrirían un fuerte revés y les restaría el poder que han logrado en Siria (que ya está siendo aplacado por los rusos) y les minaría las fuerzas que están empeñando en su control sobre territorio iraquí y en contrarrestar la presencia de Hezbollah en el conflicto armado.

No les sirve a los islamistas enfrentarse a grupos militares fuertes porque necesitan hacerse con la mayor cantidad de control territorial e influencias en clanes que les sea posible.

Pero y entonces: ¿Por qué atacan objetivos en Occidente los grupos islamistas?

Se podría explicar cada aspecto a profundidad, pero dejándolo en puntuales elementos básicos se podría decir:

  • Occidente para los radicales islámicos es “Dar Al Harb (Dawa)” (Casa de la guerra o de la invitación islámica para la conversión) y para las posiciones más extremas es un territorio que debería ser sometido a su versión radical del Islam, absorbiendo hasta el poder que comunidades moderadas islámicas han tenido de larga data en territorios no islámicos. Por lo tanto deben doblegar a los gobiernos infieles e imponer un gobierno islámico regido por la Sharia, y esto lo pueden lograr por la invitación (Dawah) o a través de la violencia.
  • No se puede dejar de lado el involucramiento de Francia en operaciones militares contra grupos islamistas y en Medio Oriente en general. No hay castigo en la actualidad por su presencia colonial, al menos para los islamistas ese no es el principal aspecto, aunque habrá quienes todavía lo utilicen como argumento cliché, aunque ya desgastado por la situación actual de la región.
  • Los gobiernos franceses de Sarkozy y de Hollande, han tenido fuerte presencia en el último conflicto en Siria y también lo tuvo encabezando la coalición contra la Libia de Muamar Khadafi, y atacando en los últimos meses objetivos islamistas en el Levante.
  • Francia es símbolo occidental de los valores que profesa su Estado; libertad, fraternidad e igualdad. Atacar a una potencia europea que predica de ese modo, es poner de rodillas dichos valores occidentales (sea que los practiquen o que estén en el papel).
  • Las migraciones masivas de agrupaciones musulmanas que salieron del cuerno de África y el Magreb en su mayoría, han cambiado parte de la idiosincrasia de parte de la sociedad islámica europea. Además de tener presencia demográfica creciente, se han involucrado elementos que enseñan versiones radicales del Islam, o que trasladan los problemas político – religiosos de sus países de origen al territorio de acogida.
  • Similar al punto anterior, pero desde los conflictos que se viven en el Levante y partes de África, están empujando oleadas de migrantes que buscan refugiarse en países occidentales, principalmente en Europa. Entre estos migrantes, se han filtrado elementos yihadistas, reportado de esta forma por medios franceses, ingleses, españoles, rusos, estadounidenses, etc.
  • Las oleadas migratorias, generan desconfianza entre los ciudadanos no musulmanes de los países europeos, acrecienta el temor y los mensajes de odio (islamofobia y antisemitismo) entre posiciones radicales ultranacionalistas. Al generar este ambiente hostil, los musulmanes que no se han radicalizado, optan por respaldarse con el discurso de los salafistas y wahabistas[6], de la pureza del islam contra los infieles.
  • El ambiente hostil entonces genera actividades de violencia justificando que las migraciones se han dado como resultado de la presencia de los infieles en los territorios del Islam.
  • Se argumenta también que a los musulmanes en Europa los ven como ciudadanos de tercera categoría, por lo tanto les incentivan el odio y los llevan a actuar de manera irracional con atentados, ya sea como “lobos solitarios” o directamente como actos masivos similares a los ocurridos el viernes 13 de noviembre.
  • Finalmente, se convence que por medio de la lucha armada se puede someter o doblegar la voluntad de estos gobiernos infieles para que se sometan a la ley islámica, como lo han exigido en territorios como Reino Unido[7], Italia[8], Alemania[9], Dinamarca[10], entre otros territorios.

Francia fue la víctima del terrorismo islamista, pero los 10 aspectos expresados arriba, bien podrán aplicar a otras naciones europeas y occidentales en general. Principalmente aquellas que están absorbiendo a los refugiados que los propios conflictos a los que no han atendido a tiempo han generado, por lo tanto, hoy nos lamentamos por París, mañana no sería nada raro hacerlo por Berlín (como sucedió en Münich 1972), Roma, Lisboa, el Vaticano o que se repitan en Madrid y Londres por poner algunos ejemplos.

Lo anterior, porque sencillamente los gobiernos europeos no están poniendo atención al conflicto interno que como un efecto dominó va a traer sus políticas caseras y su agenda en materia internacional principalmente en lo que se refiere al MENA[11].

[1] http://islamoriente.com/content/article/divisiones-sociales-y-polarizaci%C3%B3n-seg%C3%BAn-el-islam-y-otras-escuelas-del-pensamiento

[2] http://www.nurelislam.com/capitulo5.htm

[3] Gamal Abdel Nasser: Presidente de Egipto 1956 – 1970.

[4] Muhammad Amin Al – Husayni líder nacionalista árabe palestino y un líder religioso musulmán en su calidad de gran mufti de Jerusalén.

[5] http://www.infobae.com/2015/09/29/1758892-daesh-el-nombre-que-no-tolera-el-estado-islamico

[6] http://www.mbctimes.com/espanol/que-es-el-salafismo-y-el-wahabismo

[7] http://www.inbrief.co.uk/preparing-for-trial/shariah-in-britain.htm

[8] http://www.francoangeli.it/riviste/Scheda_Rivista.aspx?IDArticolo=35651&idRivista=89

[9] http://www.thelocal.de/20150902/prosecutors-target-leader-of-sharia-police

[10] http://www.jihadwatch.org/2015/09/danish-police-relax-laws-in-sharia-zone-to-avoid-constant-conflict

[11] Medio Oriente y Norte de África.