Archivos Mensuales: diciembre 2013

Un colono llamado Jesús…

JESUS COLONO

Estas fechas de altas fiestas para la cristiandad no se escapan los aspectos políticos respecto al conflicto entre israelíes y palestinos, basta la menor escaramuza para que se reactiven las ideas de genocidios, masacres y otras yerbas por parte del ejército de Israel contra los “desprotegidos palestinos”, que solamente cuentan con sus piedras, sus misiles, y millones de dólares en ayuda humanitaria de la UE, USA y los países árabes.

De esas pintorescas imágenes que circulan por las redes en referencia al “apartheid”, “genocidio” y masacre palestina, no queda por fuera el caso de Jesús de Nazaret, pero en una supuesta versión actual. Comenzando con una de María (la madre de Jesús) embarazada montada sobre un burro junto a José, y ambos siendo detenidos en un “checkpoint” del Ejército de Defensa de Israel (IDF), antes de ingresar a la ciudad de Belén, donde según la tradición nacería Jesús.

La realidad de dicha fotografía es que si se aplicara a la actualidad, nada tendría que ir a hacer una pareja de judíos a Belén, salvo que quieran apersonarse a la Tumba de la Matriarca Rajel, algo que coordinarían directamente con el ejército israelí, quienes a su vez coordinarían con el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), para no poner en riesgo sus vidas. Por supuesto no lo harían por cuenta propia, porque según los antecedentes violentos de la zona, cualquier medio de transporte con judíos que ingrese en ese sector corre el riesgo de ser apedreado, por lo que el burro sería lapidado sin misericordia, lo mismo que José y María, sin que medie siquiera la pregunta de si la mujer está o no embarazada.

Mucho menos María y José irían a Belén a tener a su hijo, ya que en Israel cuentan con hospitales de primera categoría donde el pequeño Jesús nacería bajo excelentes cuidados pediátricos y sin ningún tipo de discriminación. Y además, de no poder llegar a un hospital, muy seguro que las propias IDF tengan la capacidad de ayudarle en el parto, sin preguntarles si son israelíes, palestinos, beduinos, drusos o cristianos, primando salvar una vida, o dos en el caso de la parturienta.

Además en Belén no podría haber nacido, ya que Abu Mazen indicó que quería una Palestina “Jüdenrein” (Limpio de judíos), por lo que la presencia de judíos viviendo o naciendo en sus territorios no sería factible, salvo que les acusen de invasores y ladrones de tierras palestinas o de querer “judaizar” Belén, por lo que estarían arriesgando sus vidas al encontrarse en ese territorio, donde hasta el porcentaje de cristianos ha mermado por políticas de los gobiernos palestinos.

En el caso de Jesús como tal, por su ciudad natal y su educación, es muy probable que por ser de Nazaret sea acusado de colono, el negocio de su padre como carpintero estaría siendo boicoteado por “intelectuales” extranjeros, porque dicen que su presencia en su ciudad es una bofetada a las pretensiones palestinas de tener un Estado libre sin agentes sionistas dentro.

Muy probablemente Jesús sería parte de algún kibutz religioso del Norte de Israel y sionista, la escuela donde pasó sus estudios rabínicos sería catalogada de ilegal por estar dentro de la ocupación y aunque sus ideologías sean favorables a solucionar conflictos, sería acusado reiteradamente por Organismos Internacionales, tachándole de ser un invasor, y por tener políticas religiosas peligrosas al realizar sus enseñanzas “redentoristas” entre el populacho hebreo, validando la ocupación al llevar sus doctrinas a Jerusalem Antigua, subiendo a la hoy explanada de las Mezquitas para profetizar desde el santuario de la roca (la cúpula dorada). El mensaje mesiánico encerrado en los evangelios, probablemente sería tachado de imperialista y a los romanos los señalarían como manipulados por el Sanedrín para hacerse con el control de todas las zonas aledañas para sus amos los judíos.

Si Jesús fuera un personaje contemporáneo es muy probable que seguiría siendo lo mismo que hace más de dos mil años, un judío, educado como judío, viviendo en una tierra que otros reclamarían como suya pero que históricamente la tuvo su pueblo, y aún y cuando propusiera compartirla para evitar más derramamiento de sangre inocente, el egoísmo de sus rivales le continuaría acusando de no tener ningún derecho de propiedad argumentando ocupaciones posteriores, conversiones forzadas de sus ciudadanos iniciales, expulsiones de sus habitantes o simplemente un proceso de colonización imperial de quienes nunca proclamaron un Estado o un reino en la región, sino simplemente una especie de “derecho de llave” temporal, mientras otra fuerza ocupante la tomara como su colonia o territorio conquistado.

Los invisibles de la encuesta

encuestas

En mi artículo anterior sobre la “Primavera costarricense“, especificaba como se ha ideologizado la campaña electoral de cara a los comicios de febrero 2014. Basta con escuchar los discursos políticos y ver la manera en la cual han utilizado las encuestas para hacer creer al público en general que en la contienda solamente hay tres opciones reales. En la mayoría de las consultas populares el Partido Acción Ciudadana, el Partido Unidad Socialcristiana y el Partido Patria Nueva se han visto minimizados al punto de la invisibilización participativa, se les ha dado por muertos y enterrados para poder culminar con el establecimiento mediático de una lucha de tres tendencias, las cuales entre sí son antítesis, no comparten mucho o del todo se consideran extremos en sus planteamientos.

De lo anterior, la explicación más evidente sería que al tratarse de dos “extremos políticos” y solamente uno con tendencia “centrista”, en caso de haber una segunda ronda la tendencia de los votos serían hacia el más centrista de todos, ya que nadie querría votar por una izquierda acusada de tener fuertes tendencias hacia las posiciones del socialismo “latinoamericanista” (estilo ALBA) , estatista y anti comercio exterior. Y por otra parte, nadie quiere tampoco a la extrema derecha, neoliberal con apertura comercial sin intervención del Estado, que privatiza y tira por el piso las luchas sociales logradas a mitad del siglo anterior. Mientras tanto el “paladín” del centro del espectro, quedaría el Partido Liberación Nacional, que sería el exponente de los equilibrios entre la apertura comercial y la protección de las garantías sociales, o al menos en la teoría de los “Tres competidores” de la campaña quedaría plasmado de ese modo.

Como nota adicional a lo anterior, cabe destacar que acá los planteamientos ideológicos se rigen más por el tema económico, más que por las ideas socio – militares, por lo que acá la izquierda es de la protección a la producción nacional, anti libre comercio y pro ampliación del aparato estatal y la derecha pro libre comercio sin barreras, privatización y concesión de obra pública sin mayores trabas burocráticas, etc. Obviamente el centro es un equilibrio de ambas partes.

En este panorama, resulta claro que ante los porcentajes expresados por la última encuesta de UNIMER para la Nación del 1 de diciembre, muestran que no hay un solo candidato que alcance el porcentaje mágico del 40% para poder ser presidente de la República, también esto es señal de que habrá una segunda ronda, la cual probablemente enfrente a uno de los supuestos “extremos ideológicos” versus el partido del centro. Por lo cual, en esa segunda ronda, ni los empresarios, o muchos de los empleados de las transnacionales votarían por el partido de la izquierda, ni tampoco las agrupaciones sindicales ni muchos empleados del sector público o protectores del sistema social lo harían por la derecha. La única opción válida que les quedaría sería optar porque gane el centro, aunque sea uno de sus principales enemigos, al que llaman el “continuismo” o el “reinado nefasto del PLN”.

De lo planteado anteriormente se desprende que hay un beneficiado claro en que se mantengan las ideas de que tanto el Partido Frente Amplio como el Movimiento Libertario pertenecen a los extremos del espectro, también resulta interesante que ambos partidos se quieran desmarcar de las tendencias hacia donde los etiquetan y se autodenominen como representantes ellos del “Centro político”, ya sea de centro izquierda o centro derecha para no quedar mal con sus copartidarios del “voto duro”. También es evidente que sacar del juego a los otros tres partidos con posibilidades de confrontar de mejor manera a las posibilidades de un tercer mandato del PLN, es una estrategia que le viene a bien al partido del “Balcón Verde”, ya algunos analistas lo han dicho, en una confrontación entre el PLN y el PAC o el PUSC y yo agregaría el PN, es muy probable que los partidos de los extremos movilicen a su gente a votar por el contrincante directo de Liberación Nacional, no así volcarían su apoyo a favor el uno del otro, aunque en política todo es posible, pero por principios ideológicos difícilmente se dé una alianza de esa magnitud.

Dice la máxima “Divide et impera” (Divide y vencerás) y mientras los propios partidos opositores se enfrasquen en vencerse entre sí, y le den mayor fortaleza a los discursos de los “extremos ideológicos”, es más probable que el fin de terminar con la gestión del PLN en el poder ejecutivo se deba esperar cuatro años más, para que lo vuelvan a intentar en el 2018. La oposición no ha logrado mostrar cohesión política, ni para unirse en un grupo de alianza nacional para derrotar a su “enemigo común”, mucho menos lo están logrando por separado, donde creen que por sacar a Liberación Nacional, los indecisos votarían por cualquier candidato sin importar la tendencia que tenga. Lo cierto es que en un país donde priman las posiciones moderadas, que no modifiquen mucho el estado de confort del ciudadano promedio, las ideas sobre cargadas de tendencias generan anticuerpos y el repudio de las masas, por lo que si quieren acabar con el continuismo en el poder ejecutivo y de la mayoría parlamentaria, el camino que llevan es el equivocado. 

LA PRIMAVERA COSTARRICENSE

huelga

Cuando leo o escucho al candidato presidencial del Frente Amplio, José María Villalta hacer sus planteamientos para un eventual gobierno a partir del año 2014, no dejo de pensar en las revoluciones en Oriente Medio, denominadas “Primaveras Árabes”, esto porque el Señor Villalta llama a hacer un cambio radical en la forma de hacer política en Costa Rica, indica que la propia política de los de siempre, han empujado a este país hacia la izquierda política, desde donde se le debe dar un golpe de timón a la manera de dirigir este país.

 

Si se analizan los resultados de la denominada Primavera Árabe, en vez de alegrarnos los cambios que estas trajeron, debería de preocuparnos, porque en muchos casos se pasó de dictaduras “laicas” a dictaduras religiosas o gobiernos dirigidos por otros extremistas. Si el golpe de timón que propone el candidato Villalta, pasará a Costa Rica de las supuestas tendencias neoliberales, a uno de auto aislamiento comercial, la medicina estará siendo peor que cualquier supuesto síntoma de enfermedad que el país esté sufriendo.

 

Y es que el modelo “Villaltista” es a todas luces Estatista, proteccionista, de blindaje al aparato público, en otras palabras, ampliar el modelo burocrático actual, convertir a muchos en empleados, desestimar ser empresarios, y también propone relanzar la producción nacional, sin pensar siquiera en los costos productivos que esto pueda generar tanto para el productor como para el Estado como tal, y como este planteamiento hay otros que carecen de profundidad para desarrollarse con exactitud y eficacia. Sumado a lo anterior, se debe decir que el Frente Amplio posee 129 propuestas para un eventual gobierno de las cuales solo el 17% de las mismas indica de qué manera las va a efectuar, en contraste a las 743 propuestas del Partido Acción de las cuales explican el 71% de las formas cómo realizarán lo prometido, y las 527 propuestas del Movimiento Libertario con un 30% de línea de acción, como los dos partidos con más “¿Qué haremos?” y “¿Cómo lo haremos?” (Según el diario La Nación del 22 de noviembre de 2013), estando en este caso el partido de Villalta en el último lugar de realidad política en sus propuestas.

 

La propuesta del candidato del Frente Amplio es ideológica, su empuje no está basado en lo qué pueda hacer por el país, sino en una idea “revolucionaria”, sacar del juego a lo que han denominado “los de siempre” y donde están tanto los gestores del bipartidismo nacional; el PUSC y el PLN, sino también los otros partidos de la contra que vinieron posteriormente, como el Movimiento Libertario, el Partido Acción Ciudadana, así como partidos representantes de minorías que solamente han llegado para convertirse en aliados de bloques partidistas en la Asamblea Legislativa. Por lo tanto, el Frente Amplio, viene a marcar un quiebre mesiánico a la política costarricense, para dejar por fuera a todos esos partidos que le han causado “daños a Costa Rica”, principalmente el PLN que lleva 8 años en la gestión pública, con un gobierno de Laura Chinchilla a la que le han explotado en la cara las malas prácticas de los gobiernos desde la época de los 80’s, donde la crítica social ha sido el “pan nuestro de cada día”, y por ese motivo las protestas populares se han convertido en parte del “folclore nacional”.

 

La revolución “Villaltista” es socialista, pero ojo, no nos confundamos ni creamos que todo el socialismo es igual. No se puede comparar el socialismo chino, con el socialismo “caribeño” (latinoamericano) ni mucho menos con el socialismo nórdico, son sistemas totalmente diferentes. El modelo que defiende el Señor José María Villalta es el Latinoamericano; él mismo defiende el “latinoamericanismo”, al mejor estilo de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Cuba y Ecuador; además del modelo “K” de Argentina.

 

Por lo tanto, si el señor Villalta cree en ese modelo, debemos ver hacia los países que tienen algo similar para poder sacar cuentas de lo que nos esperaría en un eventual gobierno suyo. Venezuela; es un país con los más altos índices inflacionarios de la región, hace tres días INFOBAE informaba que en dicho país se acaban las reservas monetarias y han tenido que recurrir a pedirle dólares a Wall Street; es decir al Imperio. También en este país las empresas privadas y el capital de inversión extranjera, han huido de dicho país, así como una gran fuga de profesionales, ni qué hablar de la persecución contra los empresarios, acusándolos de ser “burgueses”. Venezuela también vive elevados índices de pobreza, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en un porcentaje desfavorable de 29,5%, de altos índices de criminalidad y con un país fragmentado política y socialmente.

 

Otro ejemplo de un país que aplica el modelo “Latinoamericanista” que Villalta predica es Nicaragua, donde su presidente Daniel Ortega ha convencido a los legisladores de su país a que le otorguen la posibilidad de realizar una reelección perpetua a su gestión, encendiendo todas las luces de alerta en las posibilidades del establecimiento de una “dictadura sandinista”, que ya de por sí cuenta con un remozado aparato militar que podría aplastar fácilmente cualquier noción de protesta social.

 

Con lo expresado anteriormente, no quiero generar un nuevo “memorando del miedo”, sino que analicemos debidamente si el diputado – candidato José María Villalta con su propuesta ideológica es lo que realmente está necesitando Costa Rica para poder levantarse del letargo en que ha caído durante muchos años (con algunos intentos leves de avance) o si por el contrario, el “Villaltismo” podría ser un problema mayor en la búsqueda de la equidad nacional, y sumergirnos en una crisis y división política, económica y social tan profundas como las que han vivido durante décadas los países vecinos.

 

El candidato Villalta atrae al voto joven, que cuando comenzó la gestión del PLN en el país en el año 2006, estaban en un momento de salida de su infancia, hacia la adolescencia o que les tocó pasar de la juventud a una etapa más madura. Desde que comenzó la gestión de la presidenta Chinchilla, nos han vendido la idea de no promover más el continuismo liberacionista y que ya es hora de desterrar el “neoliberalismo” de este partido y sus secuaces. Se ha vendido la historia de cambiar al país, y que se necesita un líder caudillo que nos “libere” de la opresión y nos lleve a la tierra prometida de una patria más “igualitaria”. Aunque para algunos protectores de la izquierda, el candidato Villalta es un “burgués” cobijado bajo el estandarte de la izquierda, muy alejado de los principios de su predecesor José Merino del Río o del fundador de Vanguardia Popular, Manuel Mora Valverde.

 

Pero esto que nos han proclamado no es más que un canto de sirena, que al igual que a los navegantes los llevaba a los despeñaderos, nos puede llevar a una crisis de inimaginables proporciones, un candidato sin propuestas claras, que ha optado por el populismo de su discurso, no está más alejado que los líderes religiosos de las “Primaveras Árabes” que proclaman que es hora de cambiar de sistema, para implantar uno más rígido, menos versátil y menos liberador, por cuanto ahora todos deben guiarse bajo un guión de pensamiento “igualitario” y quien se atreva a salirse de ese esquema, será señalado, aislado y arrancado de raíz del nuevo sistema implantado.

 

No se trata de que nos asustemos simplemente, sino que aprendamos a experimentar por cabezas ajenas, en la experiencia de otros países donde aparecen este tipo de “caudillos” y propuestas políticas similares, como esta que nos presenta hoy el Frente Amplio; aunque carente de líneas de acción. Analicemos si es este tipo de soluciones las que necesitamos para ponerle punto final al continuismo o si por el contrario, estamos obligándonos a aceptar por bueno, una solución que nos hará retroceder a vivir tras una cortina de hierro innecesariamente.