El elefante en la telaraña de la tregua…

FLANCOS PALESTINOS

En el camino del proceso de paz entre israelíes y palestinos se ha sobre entendido que se busca una fórmula (casi mágica) para llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes en finalizar con una resolución de dos Estados para dos pueblos (similar al de la resolución 181 con una serie de variantes que el propio conflicto ha ocasionado).

Cuando en 1948 se desató la guerra de de “Independencia” de Israel contra sus vecinos, se esperaba una victoria aplastante por parte de los árabes, a tal punto que además de los árabes de la Palestina que se fueron por la presión de agrupaciones paramilitares judías, otro grupo asumió un rol migratorio esperando esa victoria que a la postre nunca llegó.

Una nueva esperanza reapareció cuando en 1964 el gobierno de Nasser patrocina la creación de la Organización para la Liberación de Palestina (y todo su aparato posterior), que buscaba por medio de la lucha militar informal (guerra de desgaste) minar la existencia del Estado Hebreo que con 16 años debió avanzar con rapidez en levantar todo un aparato militar de defensa, así como consolidar la infraestructura del Estado que se estableció para quedarse. El objetivo de Nasser con la OLP era arrancar con el sueño Panarabista de tener una sola Nación árabe, y ganar toda la Palestina era parte de este plan.

El éxtasis del deseo árabe de volver a pretender acabar con Israel, los embarca nuevamente en una travesía bélica en 1967 desde tres flancos, Egipto, Jordania y Siria, con un nuevo revés militar para las naciones árabes que fallaron nuevamente su oportunidad de lograr el objetivo y por el contrario perdieron más territorios que los que deseaban conquistar. Hasta el Este de Jerusalén se le fue a los jordanos de las manos y con esto la estocada moral fue más profunda.

Pero la senda belicista no finalizó en dos enfrentamientos, sino que conllevaron a una nueva guerra entre países en 1973, además de la invasión israelí al Sur del Líbano durante la época de los 80’s, también secuestros extorsivos por parte de los palestinos contra ciudadanos israelíes, ataques terroristas, hubo además respuestas militares israelíes y en ambos bandos destrucción, muerte y un creciente ambiente espeso cargado de odio.

Así descubrieron los países árabes y los propios movimientos palestinos que la lucha bélica solamente promocionaba que los israelíes debieran fortalecer aún más sus sistemas de defensa y estar preparados para cualquier eventualidad, ya que los “guerreros santos” no respetarían ni los días sagrados y mucho menos las conversaciones de paz o las treguas.

Los discursos de Yasser Arafat estaban cargados de esa demagogia a doble vía; subtitulada para los árabes. Mientras el líder de origen egipcio hablaba de paz en inglés, en árabe llamaba a la Yihad. En el tiempo que aceptaba las hojas de ruta del cuarteto, se estrechaba las manos con Rabin, Peres, Netanyahu, Barak y Clinton, por el otro lado despotricaba argumentos que su propuesta sería como la de Saladin o la de Mahoma con el pueblo de Qureish; no hablaba de paz sino de tregua. La extensión de cada tregua? Lo que tardaran en tener poder militar que desestabilizara al enemigo, y se podría extender en plazos de hasta 10 años.

Cuando la tregua parecía no acabar, perdió credibilidad Arafat y las partes más radicales del islamismo palestino fundaron un enemigo para él que buscaba destruirle; el Hamas, debido a que el coqueteo del emblemático cuasi “Che Guevara palestino” con el gobierno del heredero del Imperio en Oriente Medio (Israel), hacía temer que llegaran a un acuerdo donde se aceptara un Estado en lo que los Islamistas denominan “Territorio de la Casa del Islam”. La posición del Hamás comenzó a minar el camino para Arafat que dirigía la desgastante lucha armada a un camino en pro del reconocimiento internacional de su causa (objetivo que logro transformando a la Autoridad Palestina en el vocero oficial de los palestinos y estar como oyente en importantes organismos internacionales) pensado de tal modo que con este softpower se empezara a marcar el territorio desde donde aplicaría la otra parte de su plan; el mismo de la carta fundamental de la OLP, la destrucción total de Israel. Pero para Hamás este reconocimiento internacional equivaldría a aceptar la existencia de Israel, directa o indirectamente.

Hoy Arafat no está entre los palestinos, con su muerte, surgió de las sombras un hombre de su confianza, que aprendió sus mañas políticas, quien mantiene una posición menos radical o menos pensada en la lucha armada. Mahmmoud Abbas tomó el cetro que dejó su emblemático líder después de su extraña desaparición física del mundo (en medio de acusaciones de magnicidio por parte de Israel y de la propia oposición palestina).

Abbas posee un discurso incendiario, pero menos radical a llamar directamente a las armas; es obvio; se trata del presidente de solo un sector en el palestinismo, ubicado en la Margen Occidental, menos militarizado y con tendencia más “laica”. Se encuentra en un territorio donde ha ganado credibilidad internacional por la manera en que ha aprovechado las donaciones monetarias provenientes del extranjero levantando en cierto modo un país; o la mitad de lo que espera tener. Y por medio de su discurso logra convencer cada vez más que están preparados para alcanzar ese propósito de levantarse como Nación, pero necesitan de la ayuda internacional para que Israel ceda a sus exigencias sin que medie nada a cambio.

Pero hay un doble discurso en la boca de Abbas (buen aprendiz de su maestro), que por un lado expresa sus deseos de una paz que conlleve a un Estado para los palestinos, también quiere vender la imagen de Israel como un negociador intransigente. Pero está claro que el líder palestino se niega reconocer a Israel como el Estado Judío, ya que conoce el riesgo para su cabeza de hacer una afirmación de semejante envergadura. Aunque a ambos lados del conflicto conocen que el reconocimiento de la naturaleza de los dos Estados (uno judío y otro árabe) son el principio para demarcar la hoja de ruta hacia la paz y es a través de este que gradualmente se pueden negociar otros aspectos como las fronteras seguras planteadas en la resolución 242, y la paz justa y verdadera propuesta en la resolución 338.

Es en esa inflexión donde hay una reacción en cadena que coloca en un punto muerto cualquier negociación, a esto hay que agregarle además la negativa hacia las propuestas de paz de ejecutivos israelíes hacia árabes y palestinos; hoja de ruta de Arabia Saudita, la conferencia de Madrid, los Acuerdos de Oslo, los planes de paz de Barak y Olmert , también el rechazo al plan de desconexión a través de la propuesta “tierras por paz”  , así como la negativa a aceptar intercambio de tierras para compensar los territorios perdidos de las líneas del armisticio de 1949. Abbas al igual que su antecesor tampoco pierde una oportunidad de perder una oportunidad y en vez de buscar un acuerdo con el Estado Judío, aplica la vía larga, llevar el caso de su reconocimiento ante los principales organismos internacionales, para que reconozcan un Estado que no tiene fronteras definidas ni un gobierno de unidad.

Quiere entonces el liderazgo palestino realmente un Estado, o será más bien que quieren ver un Israel débil apropiado para modificar el esquema de la negociación y lanzar nuevamente la violencia. Pareciera esto último, cuando Abbas amenaza al liderazgo hebreo de que el camino hacia la confrontación no la está pudiendo contener más. Y aún el establecimiento de un Estado no aseguraría la paz, ni la convivencia, ya que desea la alta cúpula política palestina que Israel acepte también el retorno de refugiados a su territorio; convirtiendo el acto en un suicidio demográfico, y además negar la posibilidad de la presencia de judíos en el territorio del nuevo Estado, lo han llamado “Palestina Jüdenfrei” (Palestina Libre de Judíos), también resulta curioso que cuando se plantea entonces una propuesta de “sustitución poblacional”, donde los asentamientos coloniales judíos en territorios disputados serían intercambiados por palestinos que viven en condición de refugiados en Israel comienza la acusación de la “limpieza étnica” de los israelíes contra los palestinos.

Habría que ser ingenuo para pensar que el proceso de paz no ha tomado forma por la simple negativa de Israel de detener la expansión de los asentamientos ya existentes en territorios disputados (crecimiento natural), y que se diferencian de los asentamientos ilegales en que la corte de justicia israelí está respondiendo a los reclamos palestinos para que sean desmantelados y por lo general reciben una posición favorable a ellos (los palestinos). Durante el gobierno de Barak por ejemplo, el crecimiento de los asentamientos era mucho mayor que el actual, y Arafat negociaba el tratado sin pedir la detención de dichos asentamientos.

La tregua se tambalea, los guiños de Hamas para un eventual enfrentamiento israelí contra Irán hacen denotar la psicología contraria, están listos para escuchar ordenes de Teherán en el camino hacia una nueva guerra de exterminio, lo mismo que Hezbollah en el Sur del Líbano, dos flancos palestinos hacia un mismo objetivo, la desaparición del Estado de Israel, a través de la “diplomacia lastimera” y su papel de pueblo en vías de extinción. Y también por medio de la lucha armada en las manos de Hamás y otras agrupaciones yihadistas quieren minar físicamente la estabilidad del Estado Hebreo.

Se puede esperar pronto una tercera “Intifada”, pero esta vez y con la experiencia de años, poder emprenderla desde el camino de una combinación de poder duro y poder suave que pueda socavar la paciencia de los Estados y buscar dar a Israel su brazo a torcer.

Escrito por: Bryan Acuña , Analista Internacional.

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Acerca de Bryan Acuña

Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de las Américas, especializado en la temática de Oriente Medio. Escritor de varios artículos de opinión para diferentes medios de prensa escrita nacional e internacional; entre ellos están el diario La Prensa Libre, El Mundo CR, El País CR, Cambio Político, La Nación (Costa Rica), Radio Jai (Argentina), Aurora Digital (Israel), Hatzad Hasheni (Israel), Por Israel (Israel), Diario El Exterior (España), además de tener una columna en Radio Sefarad (España)

Publicado el mayo 19, 2012 en Acuerdos de Oslo, Cisjordania, Conflicto arabe - israeli, DDHH, Derechos Humanos, Estados Unidos, Eurabia, Franja de Gaza, Genocidio, Hamas, Hermanos musulmanes, Hezbollah, Holocausto, Iran, Islam, Islamismo, Islamización, Israel, Jimmy Carter, Madrid, Palestina, Primavera árabe, Shoa, SHOAH, Siria, Terrorismo, Uncategorized, Yihad y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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