Archivos Mensuales: octubre 2010

El papel de la política en la época actual.

POLITICA

La política en nuestra sociedad es un factor determinante para el desarrollo y ordenamiento, de tal forma que todo el sistema se acomoda por medio de esta, en todas las áreas de desempeño de la Nación; seguridad social, economía, sistema jurídico, etc.

Sin la existencia de la política en nuestro ordenamiento social, estaríamos sumergidos en una anarquía total, con leyes similares a las de la selva en la cual solamente sobrevivirían los “más fuertes” sin la protección de aquellos que se puedan ver marginados por la ausencia de liderazgos reales en la sociedad; una especie de suicidio social.

Al no haber un ordenamiento, sino una administración improvisada y temporal, elementos de sobrevivencia como el Estado serían nulos y la identificación con un territorio no sería determinante, sino que se dedicarían a un desgaste de recursos sin mayor interés en el futuro, ya que una vez acabado lo que se tiene, se emprende una migración hacia nuevos horizontes al estilo “coyol partido, coyol comido” que muchas veces consideramos aplicar como filosofía de existencia.

El desarrollo de la política se ve mejorado con ideas frescas, cuando no se reciclan liderazgos desgastados y se abren o crean los espacios para personas nuevas, actualizadas, no encasilladas en viejos paradigmas que quizás ya no se prestan para el contexto que se esté viviendo. Sin tener la idea de desechar simplemente a quienes tuvieron un puesto de estandarte dentro de la sociedad, sino colocándolos en la  nueva función de ser consejeros; sabios con experiencia que nos pueden pasar “volados” como viejos lobos de mar que conocen cada ola que se enfrenta en el extenso océano de la política.

Pero también la política se ve mancillada, prostituida y hasta destruida cuando se convierte en una plataforma de favores para satisfacer el ego de ciertos individuos que buscan el bienestar personal más allá del colectivo, olvidando que aún los Derechos Humanos colocan por encima del individuo a la sociedad, como agrupación, y las constituciones lo harán notar de este modo. Es por esto que cuando creemos que buscamos el poder político para saciar nuestros apetitos de controlar algo de la sociedad, ya sea como individuos o como una “Elite”, perdemos el rumbo y nos dirigimos a caer en el precipicio de la deslegitimación por parte de aquellos que nos brindaron su confianza para que mejoremos lo que se ha ido desgastando y para que propongamos nuevos caminos para el desarrollo.

Ahora bien, una de las colectividades que se ven más desilusionadas con la prostitución de los poderes políticos, son los jóvenes, que además de recibir de sus mayores percepciones sumamente negativas de los liderazgos actuales, se ven excluidos de poder ser parte de quienes intentan (o aparentan) mejorar el país, se les coloca en la “banca”, esperando a que los políticos desgastados se cansen de desperdiciar pólvora en zopilotes, y lo que es peor, una vez que estos políticos salen e ingresan los que con sus energías han estado esperando, ya entran con vicios que aprendieron viendo desde la barrera las acciones para intentar desarrollarse y se encamina a tomar la misma escopeta y continuar disparando contra zopilotes; colocando curitas donde hay heridas profundas.

Los jóvenes buscan un rol más activo y participativo, menos discriminación; no rellenar espacios por cumplir con la moda de una agrupación partidaria o de liderazgos en alguna de las áreas de la política, sino para fortalecer lo que llamamos Estado; es decir en palabras de Miguel Acosta Romero:

“El Estado es la organización política de un país, es decir, la estructura de poder que se asienta sobre un determinado territorio y población”.

 

Una estructura de poder, ordenada y con elementos que le dan ese ordenamiento y que busca ser organizado correctamente.

En mi experiencia personal, el aporte que le puedo realizar a la política de este país; como internacionalista; es la de tomar ejemplos de modelos de otros sistemas del mundo que ha funcionado, intentar adaptarlos consciente y objetivamente, intentando que las ideas no se vean “cocinadas” al pasar por el trópico, como muchas veces pasa con los modelos de desarrollo que se copian casi en su totalidad y se cree que se le puede recetar la misma medicina a todos los enfermos sin verificar los síntomas.

Adicionalmente podría emprender campañas a favor del trabajo por el país basado en las capacidades intelectuales y físicas que cada persona tiene, porque muchas veces se desperdicia capital humano colocándolo en áreas ajenas a su preparación, o se marginan buenos elementos capacitados para una labor, y es sustituido por otro, solamente para cumplir con un favor político.

Aportaría pues una capacidad administrativa en no sub utilizar las mentes de nuestros ciudadanos en tareas burdas que a la postre no le estén generando mayor beneficio a la Nación.

Por supuesto que para que esto sea realista, se deben plantear objetivos alcanzables, y la idea sería que esas capacidades administrativas se vayan auto superando, sin tener un techo fijo sino irlo levantando conforme se va avanzando.

Pero el principal aporte a la política (como un todo en la sociedad) que intentaría aplicar, es el de educar a la población en que se cambien sus mentalidades mediocres y simplistas; que dejemos de vernos como un país sub desarrollado (viendo hacia atrás) e intentar que busquen ver hacia adelante, donde está el desarrollo de las naciones. Educarme y educar sería mi meta para beneficiar a nuestra sociedad, que muchas veces se ve desgastada con ideales obsoletos de hace varias décadas.

Y más que un aporte, es un reto, ya sea siendo parte de una agrupación política como un partido, o siendo parte de otras estructuras de la política (religión, comunidad, escuelas, etc.), porque la mentalidad de nuestra sociedad debe verse modificada y fortalecida con ideas frescas que nos haga entender de una vez por todas, que no estamos retrasados en el tiempo más que de una forma ideológica.

¡Gracias!